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Cuando hay un antes y un después

DEZSÖ RANKI

CICLO GRANDES INTÉRPRETES 16

PRIMERA PARTE:

– FRANZ JOSEPH HAYDN (1732-1809)
Sonata en Mi bemol Mayor Hob XVI/52

– FRANZ LISZT (1811-1886)
Wiegenlied
Toccata
Mephisto-Polka
Sancta Dorothea
Mephisto-Walzer nº 4

– MAURICE RAVEL (1875-1937)
Sonatina

SEGUNDA PARTE:

– ROBERT SCHUMANN (1810-1856)
Fantasía en Do Mayor, Op. 17
Durchaus phantastisch und leidenshaftich vorzutragen (Do Mayor)
Massig. Durchaus Energisch (Mi bemol Mayor)
Langsam getragen. Durchwegeise zu halten (Do Mayor)

. Propina:

– Debussy – Doctor Gradus ad Parnassum

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. SCHUMANN, LISZT, UN ANTES Y UN DESPUÉS

F.J. HAYDN: SONATA Nº 62 EN MI BEMOL MAYOR, HOB. XVI:52

La sonata nº 62 es una de las obras maestras absolutas del repertorio pianístico. Es la última sonata del genial compositor vienés, fechada en Londres en 1794 y, según hizo constar el autor en la partitura, fue “composta per la celebra signora teresa de Janson”, una destacada pianista que vivía en Londres y a la que conoció Haydn en sus estancias allí.

En su estudio sobre las sonatas haydnianas, Harry Halbreich y Marc Vignal las clasifican en cuatro grupos: el primero comprendería las sonatas juveniles, con ciertos ecos del gran Scarlatti en el estilo y del divertimento en la forma; el segundo grupo marca un giro hacia los modelos alemanes —Carl Philip Emmanuel Bach— y hacia la expresividad propia del Sturm und Drang; un tercer bloque, ya de plena madurez, suavizaría esa expresión ceñuda, acaso bajo el influjo de la personalidad mozartiana; y por último, las cinco sonatas compuestas entre 1789 y 1794, muestran no solamente un abrumador magisterio que ya estaba acreditado en las cincuenta y siete obras anteriores, sino una hondura, una personalidad, una trascendencia instrumental y estética sólo propia de los grandes creadores.

Al comentar esta gran Sonata en Mi bemol Mayor, unánimemente se señalan caracteres de grandiosidad, un pianismo que evoca al “sinfonismo heroico”…, caracteres que, inevitablemente, traen al recuerdo la figura de Beethoven. Y ello se realza al comprobar que Haydn optó para esta sonata por la tonalidad de Mi bemol Mayor, la que luego necesitaría Beethoven para obras tan emblemáticas de su “etapa heroica” como la Sinfonía nº 3 y el Concierto “Emperador”… Bien está, pero sin sacar las cosas de quicio, pues las personalidades de uno y otro músico se revelan tanto más distintas cuanto más se las examina y, por supuesto, ninguno precisa de la referencia al otro para realzar la enormidad de sus aportaciones: en definitiva, que la Sonata nº 62 de Haydn pueda ser vista como pre-beethoveniana es algo adjetivo que no añade nada especial a lo sustantivo, a saber, la excelsa calidad de la propia música y su valor como símbolo de la personalidad creativa de su autor en el período de máxima plenitud y madurez.

El primer tiempo está escrito en forma sonata, como es de rigor, con un primer tema de excepcional pujanza (“Allegro”), mientras que el segundo es el que Haydn explota sabiamente en la sección de desarrollo: “Adagio”. El tiempo lento es un especie de aria en forma ternaria, bañada de un lirismo peculiar e intenso. Culmina esta gran obra con un “Presto” en forma sonata, pero monotemática, lo que da a las distintas apariciones del tema un cierto aire de estribillo de rondó.

F. LISZT  WIEGENLIED, S 198; MEPHISTO POLKA, S 127; SANCTA DOROTHEA  S 187; MEPHISTO WALZER nº4  S 696

Los Episodios del Fausto de Lenau, la trascendente Sinfonía Fausto y las distintas versiones del Walzer Mephisto (Vals de Mefisto) son pruebas —ni mucho menos las únicas— de la casi fijación que Franz Liszt sintió a lo largo de su vida por el tema de Fausto. En efecto, Fausto y Mefistófeles representaron para el genial músico romántico, mejor que cualquier otro símbolo, la contraposición o dialéctica entre lo divino y lo demoníaco, lo elevado y lo terrenal, el bien y el mal. Pocos estímulos de tan alto grado pudo encontrar su creatividad. En 1858, Liszt compuso para orquesta los mencionados Dos Episodios del Fausto, el segundo de los cuales, una Danza en la posada del pueblo, dio pie al compositor para llevar a cabo en 1860 una reelaboración pianística que va mucho más lejos que el original en cuanto a ímpetu danzable, incisividad expresiva y virtuosismo instrumental: es el imponente Vals de Mefisto al que volvería Liszt muchos años más tarde para hacer recreaciones o nuevas versiones del material, una de las cuales fue presentada no como vals, sino como polca. El Vals de Mefisto nº 2 data de 1881; el nº 3, así como la Polca Mephisto, se compusieron en 1883; y el nº 4, se fecha en 1885, cuando ya estaba próxima la muerte del gran compositor. El sarcasmo, el desgarro, recorren estas arrebatadoras y “mefistofélicas” partituras cuya forma, obviamente, no es en ningún caso la de una sencilla pieza de danza: se trata de atractivas y personales “fantasías poemáticas”.

Sancta Dorothea, es una pieza compuesta por Liszt en 1877 y cuya dulce expresividad procura un marcadísimo contraste con las piezas anteriores. La honda y poética Wiegenlied (Canción de cuna)  fue compuesta en el período de la máxima madurez del compositor, pues está firmada en Viena el 8 de mayo de 1881, el mismo año de las impresionistas Nubes grises. Y poco antes debió ser compuesta la Toccata, una pieza de puro virtuosismo, breve como una ráfaga, cuyo curso en cascada incontenible de semicorcheas se quiebra inesperada y delicadamente para dar paso a un poético final.

M. RAVEL – SONATINE

El piano de Ravel se enriqueció en 1905 con dos obras bien distintas: la Sonatine (Sonatina) y la colección Miroirs (Espejos). La Sonatina había sido comenzada en 1903 con la idea de participar en un concurso convocado por una revista musical, pero su redacción definitiva no fue completada hasta 1905. La obra está dedicada a Ida y Cyprien Godebski, grandes amigos de Ravel, padres de los niños para quienes el compositor escribiría poco tiempo después Ma mère l’Oye (Mi madre la oca). La primera audición de la Sonatina tuvo lugar en Lyon, el 10 de marzo de 1906, en versión de Paule de lestang.

Frente a la amplitud y al ambicioso pianismo de los Miroirs, la Sonatina, con su curso breve, conciso, escueto, es música que refleja fielmente una de las caras de la polifacética personalidad raveliana. Adelantándose de alguna manera al Neoclasicismo y, en todo caso, dando claramente la espalda a la tradición sonatística romántica —que seguía pesando mucho en el piano francés de la época, pese al modelo de Debussy—, para esta obra prefirió Ravel beber en las fuentes de la excelsa tradición clavecinística del siglo XVIII francés y su trabajo dio como resultado una obra aparentemente modesta (desde el mismo título), pero que encierra profundas novedades formales, sonoras y pianísticas. El primer tiempo, “Modéré”, sigue un molde muy esquemático de sonata; el segundo es una elegante y personalísima versión del clásico “Menuet” con trío y el Finale, con la indicación de “Animé”, es una especie de perpetuum mobile en el que aparecen tres motivos diferenciados, los dos últimos de los cuales contienen referencias a temas de los anteriores movimientos: es el tributo de Ravel al principio de las formas cíclicas pregonado por Franck y d’Indy.

ROBERT SCHUMANN: FANTASÍA EN DO MAYOR OP. 17

A finales de 1835 Liszt planteó a sus amigos artistas su proyecto para levantar un monumento a Beethoven en Bonn. Schumann se mostró sumamente entusiasta con la idea y Liszt le pidió que hiciera una sonata, pero Schumann creó una obra personal en la que huyó de la rigurosa disciplina formal de las sonatas para ofrecer una música más espontánea, con una dimensión de gozo, efusividad y convicción mayor que la de éstas.

La obra de Schumann tiene tres movimientos. El primero es agitado y muy apasionado, el segundo tiene carácter de marcha y el último es lento y reflexivo. El haber elegido un movimiento reposado como movimiento conclusivo, si bien es inisual en una sonata, es un recurso que ya había explorado precisamente por Beethoven en sus Sonatas op. 109 y op. 111, confiere a la obra una mayor trascendencia artística, alejándola de todo afán del virtuosismo de un “gran finale”. Los subtítulos elegidos por Schumann para cada movimiento – “Ruinas”, “Trofeos” (o “Arcos del Triunfo”), y “Palmas” (o “Constelación”)- intentaban retratar el recorrido espiritual de la vida de Beethoven, pero lo más peculiar es que Schumann sugiere pequeños fragmentos de música de Beethoven en su propia sonata para rendirle homenaje póstumo: es así como podemos reconocer trozos de uno de sus “Lieder”, así como el “Concierto para piano op. 73, Emperador”, y de sus “Sinfonías op. 67 y op. 92″.

Además, esta obra también revela los más profundos sentimientos que Schumann sentía hacia la pianista Clara Wieck, su futura esposa. Durante la época de la composición de la sonata, la pareja había sufrido una dolorosa separación, pues el padre de Clara, Friedriech Wieck, se oponía a la relación de ambos. Durante un extenso período, Clara y Robert se vieron limitados a mantener comunicación epistolar, situación que empezaba a minar el estado anímico de los enamorados. Como Schumann soñaba con el reencuentro, echó mano de elementos que tuvieran relación tanto con Beethoven como con Clara. Por eso, uno de los fragmentos beethovenianos que utilizó fue un motivo del ciclo de “Lieder an die ferne Geliebte” (A la amada lejana) y precisamente seleccionó la melodía de un verso en particular, que reza: “Nimm sie hin denn, diese Lieder, Die ich dir, Geliebte sang…” (Acepta entonces estas canciones que yo canto para tí, amada mía…). Asimismo, el concierto “Emperador” es significativo porque era una de las obras que Clara ejecutaba con mayor frecuencia y maestría. Además, Schumann escribió como indicación general del primer movimiento que debía ser tocado con mucha pasión y fantasía y envió un manuscrito de su obra a su amada, en el que le advertía que “el primer movimiento es quizás la obra más pasional que he compuesto hasta la fecha, un profundo lamento por tí”.

A pesar de que la obra fue escrita en 1836, fue finalmente publicada bajo el título de “Fantasie” en 1838, y dedicada a Franz Liszt, quien para retribuir el gesto dedicó a Schumann su “Sonata en si menor” en 1853. Con certeza, Schumann decidió cambiar su título no sólo por el libre uso de la forma de sonata, sino porque la obra en sí encarnó el ideal romántico. Formalmente, su estructura construida a partir de la forma-sonata es innovadora y bien lograda. Harold Bauer afirmaba que “sería difícil encontrar alguna composición en la literatura del piano que exprese tan intensamente un sentimiento personal, y que se proyecte con una fuerza tan irresistible y vivida”.

. DEZSÖ RÁNKI

Dezsö Ránki está considerado actualmente como uno de los mejores pianistas húngaros y es un reconocido intérprete del repertorio clásico (Mozart, Beethoven), romántico (Schubert, Schumann) y contemporáneo (Bartók, Kurtag). Actúa regularmente en las más prestigiosas salas de Europa, Japón y América: Londres (Queen Elisabeth Hall, Wigmore Hall), París (Châtelet, Théâtre de la ville), Ámsterdam (Concertgebouw), Berlín, Viena (Wiener Festwochen), Milán, San Francisco, Montreal y Toronto. Es invitado regularmente por los festivales más importantes, entre los que figuran Lucerna, Primavera de Praga, Berlín, la Grange de Meslay, Roque d’Anthéron, Lockenhaus, etc.

Estudió en la Academia Ferenc Liszt con Pál Kadosa y ganó el Primer Premio del concurso Robert schumann en 1969. Desde entonces, ha dado conciertos en la mayoría de los países de Europa, Norte y sur de América y Japón. Además actúa con orquestas de prestigio internacional, entre las que se incluyen la Filarmónica de Berlín, Filarmónica de londres, Filarmónica de la BBC, Concertgebouw de Ámsterdam, English Chamber Orchestra, Nacional de Francia, Filarmónica de Varsovia, NHK de Tokio, entre otras, y con directores como Zubin Mehta, Kurt Sanderling, Jeffrey Tate, Frans Brüggen, Ivan Fischer, Lorin Maazel, Daniele Gatti y Antoni Wit, entre otros.

En esta temporada destacan sus recitales en Madrid y Bruselas, sus actuaciones con la Orquesta de cámara Nacional Danesa y con la Sinfonieorchester de Basel, y una gira por Japón junto a la Orquesta sinfónica de Tokio. Ha grabado para los sellos Teldec, Quint Records y Denon. Su interpretación de los Estudios, op. 10 de Chopin fue premiada con el Gran Premio de la Académie Charles-Cross. Su grabación del Mikrokosmos de Béla Bartók para el sello Teldec, obtuvo grandes elogios de la crítica. También actúa en recitales para dos pianos y un piano a cuatro manos con Edit Klukon. Actúa en Francia, Italia, Alemania, Suiza, Japón y por supuesto en Hungría. Su última grabación en disco compacto incluye obras de Satie y Liszt. Ha participado en dos ediciones del ciclo de Grandes Intérpretes de la fundación SCHERZO: 5º (2000) y 8º (2003).

~ by lostonsite on 11 enero, 2011.

Conciertos, Música

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