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Cuando se visita el burgo

BURGO DE OSMA

Osma se funda cuando la población, que residía en el Alto del Castro desciende a sus laderas y a la vega del río Ucero, poniendo así fin al asentamiento visigodo.
A partir del siglo X se construyeron grandes fortalezas que sirvieron para albergar las tropas y fijar la población estable al territorio. Una de ellas es el castillo de Osma que fue construido por los cristiano hacia el año 912. El recinto interno se adapta al terreno, apreciándose la muralla, varias torres, la puerta de acceso y un portillo. El recinto exterior desciende hasta la «torre del agua» junto al río Ucero.
Otra es el castillo de Gormaz, mandado edificar por Al-Haquem II a finales del siglo X, como centro militar de apoyo a Medinaceli, capital entonces de la Fontera Media Musulmana, siendo conquistado definitivamente por los cristianos en el año 1066. Las murallas del castillo, reforzadas con veintiocho torres, conforman un perímetro de casi un kilómetro, constituyendo ya en su época la fortaleza más grande de Europa.
A mital del siglo X el ejército islámico levantó una serie de atalayas de planta circular para controlar el territorio y enviar señales.
En el siglo XII se repobló la zona a instancias de Alfonso VIII, quien admite la independencia jurisdiccional de El Burgo respecto a Osma. El Burgo de Osma se generó al amparo del obispado, al congregarse una pequeña comunidad destinada a abastecer la Catedral. La primitiva románica fue sustituida en el siglo XIII por otra, cuya construcción finalizó en el XVIII y que comprende una mezcla de estilos, del gótico al neoclásico, sobresaliendo la torre barroca.
En el siglo XV se levantaron las murallas que protegen la villa. Aún se conserva una de las cuatro puertas, la de San Miguel.
Otros destacables edifcios son el Hospital de San Agustín (f. s XVII), la Universidad de Santa Catalina (s XVI) y la Plaza Mayor (s XVIII).

– La Catedral

Cuando en el año 1101, el obispo de Osma Pedro de Bourges se enfrentó a la restauración de la Sede Episcopal, vacante desde la ocupación musulmana, no quedaba en pie nada de la antigua Basílica, por cuyo motivo decidió el traslado de la Sede a un arrabal, o burgo, de la ciudad de Osma comenzando a construir la Catedral Románica.
De este primitivo templo han pervivido algunos restos en la zona del Claustro y en el muro norte de la Catedral, pero escasos, ya que en 1232, el obispo Juan Domínguez, decidió levantar el edificio de nueva planta siguiendo el nuevo y pujante estilo gótico.
Así nació la Catedral Gótica de El Burgo de Osma, compuesta por tres naves de cinco tramos, crucero y cabecera con Capilla Mayor y cuatro capillas absidiales. También se conservan la antigua sacristía, la antigua sala capitular (románico – gótica) y alguna otra dependencia del siglo XIV, en torno al Claustro. Esta Catedral Gótica se concluiría en tiempo del obispo Bernabé, hacia 1352.
A finales del siglo XV se construyen las capillas laterales de ambos lados de la Catedral y, en 1510, el obispo Enríquez, decidió hacer un nuevo claustro, sobre el antiguo románico, en el estilo de la época, gótico flamígero, cuyos artífices serán los maestros Juan y Pedro de la Piedra. El escudo de este mismo obispo se encuentra sobre el arco renacentista que se construyó en la portada principal de la Catedral.
Concluidas las obras del Claustro se decidió hacer una nueva capilla en honor de San Pedro de Osma, restaurador de la Diócesis, situada en el lado izquierdo del crucero, sobre la antigua sala capitular, a la que se asciende por una gran escalinata. Sufragado por el Prior Sarmiento, hacia 1553, se construyó junto a la Puerta de S. Miguel la Capilla de Santiago.

La torre de la Catedral se levantó en el solar de otras anteriores arruinadas; se comenzó en 1739 bajo la traza de José de la Calle, el remate de la obra se debe a Juan de Saguirnaga en 1767.
En 1755, Ventura Rodríguez, es enviado por la Cámara de Castilla para revisar la fábrica catedralicia, ya que se temía su ruina. Este arquitecto planteará la necesidad de levantar el edificio de nueva planta, conservando únicamente claustro y torre. Se solicitó otro informe, realizado por José de Hermosilla, según el cual se acometieron las obras de restauración, dirigidas por Francisco Raigosa. Este arquitecto dominico fue el encargado en 1757 de la traza de la cúpula y camarín de la Capilla del Espino.
En 1770 comenzaron las obras de la nueva Sacristía Mayor proyectada por Juan de Villanueva, previamente se tuvo que trasladar el antiguo Ayuntamiento y dependencias anejas para disponer de terreno en la cabecera de la Catedral. La obra corrió a cargo del arquitecto Ángel Vicente Ubón, el que, en 1722, dio comienzo, según el mixmo proyecto de Villanueva, a la Girola y Capilla Palafox.
Fallecido Ubón, en 1778, visitó las obras el arquitecto real Francisco Sabatini, que, ante su mal estado, formó un nuevo plan y colocó al frente de los trabajos al arquitecto Luis Bernasconi, director de la obra hasta su conclusión.

– Iglesia Parroquial de Osma Santa Cristina

En el interior de esta Parroquia se encuentra la reliquia de Santa Cristina, ferviente defensora del cristianismo en el siglo III d. C., patrona de la Ciudad de Osma. La niña santa vivió en el siglo III d. C., y era hija de Urbano, gobernador romano de Tiro de Toscana (Italia) y despiadado perseguidor de los cristianos, quien no pudo soportar que la joven Cristina se convirtiera al cristianismo; por eso la condenó a terribles torturas que acabaron con su vida.
Al fondo del templo, una urna doble deja ver los santos restos, motivo de enorme veneración.
Ya antes de su llegada a Ciudad de Osma, allá por el año 1789, había una gran devoción a Santa Cristina como titular de este Parroquia. Sin embargo, un incendio que destruyó parte de la iglesia oxmense en 1779 sirvió para realizar las obras de mejora del edificio, reconstruido en 1782 con fondos de Hipólito de Urrutia, y se buscó culminar las actuaciones en la iglesia convirtiéndola en «hogar de la Patrona». El canónigo Felipe San García costeó el acercamiento de los restos de la niña mártir (en un principio entregados a Fray Antonio de Reyes, procurador general de los Carmelitas de España) desde Roma hasta la población soriana. Y son auténticos; así lo prueba una cédula fechada en Roma en 1788, sin excluir que hayan podido existir otras Cristinas santas.

Además de la reliquia, destaca la pila bautismal de la capilla del Santo Cristo, obra románica con detalles visigóticos o mudéjares. La fachada y el retablo, renacentisas, son supervivientes del incendio de 1779.
Por otra parte, frente a la parroquia se encuentra el puente romano, remozado en el medievo, sobre el río Ucero. En el cerro se asienta el Castillo, importante en los siglos de la Reconquista.

~ by lostonsite on 9 abril, 2009.

Castilla y León, España, Viajes

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