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Cuando se expone toda una vida

FRANCISCO TORRES MATA. ANTOLÓGICA

Museo del Patrimonio Municipal de Málaga: Del 19 de Diciembre 2008 al 15 Febrero 2009

TORRES MATA
La vocación artística apareció en Torres Matas (Málaga, 1945) a una edad muy temprana. La enfermedad, que le obligaba a pasar en cama largos periodos, le introdujo en la pintura como vía de escape. A muy temprana edad ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Málaga. Allí, de la mano de profesores como Antonio Cañete y José Roquero, se inició durante siete años en el dibujo al carbón, el colorido, la composición, la litografía y el fotograbado.

A los 17 años inauguró su primera exposición individual, en la Sala de Arte de la Caja de Ahorros de Ronda de Málaga. En ella conoció a quien posteriormente sería uno de sus mayores valedores, Ángel Caffarena Such, autor de cuatro títulos acerca del pintor: Francisco Torres Matas, pintor mediterráneo (1970); Evolución de la pintura de Torres Matas (1974); Primavera (1980); e Imagen del pintor Torres Matas (1984). El éxito de ventas de la exposición le permite realizar un viaje de estudios que le llevará por París, Milán, Venecia y Roma. A su vuelta, en 1964, expone en la Sociedad Económica de Amigos del País, espacio reservado para los ya consagrados. La muestra le permitió conocer al matrimonio Raimond, cuyo papel en su posterior carrera artística fue muy notable, actuando como mecenas.

  

Se alista voluntariamente en el servicio militar en Madrid, donde asiste durante tres años a las clases de dibujo al natural del Círculo de Bellas Artes. Coincide con Cristóbal Toral. En este periodo le llegaron los primeros reconocimientos públicos con la obtención de la Medalla de Oro, en 1965, en los Concursos Nacionales Artísticos de Educación y Descanso; la Medalla de Plata, en 1966; la medalla de bronce en el Salón Nacional de Otoño de 1966 con una obra titulada Desnudo; y, al año siguiente, la medalla de Plata por Maternidad. Pero no sólo obtiene premios sino que también durante estos años realiza importantes exposiciones en Bilbao, Málaga, Madrid y Lausanne.

En 1968 tienen lugar dos hechos significativos: por un parte, el gobierno argelino le encarga la obra Paz y libertad; y, por otra, obtiene la Medalla de Oro y Premio Torres Gadea del Salón Nacional de Otoño de Madrid por la obra En el quirófano. La década se cierra con su inclusión en el Diccionario biográfico de pintores españoles y latino-americanos. En la década de los 70, concurre con varias obras en la “Semana de Málaga en Nueva York” y expone en varias capitales europeas, llegando así el reconocimiento internacional.

Francisco Torres Mata es uno de los más genuinos representantes de la pintura figurativa malagueña. Su base se encuentra en una formación que se basaba en el control del dibujo y en la sabia utilización del color. Torres MMata definió un modo pictórico basado en la mediterraneidad, haciendo de la luz el principal factor de su identificación personal.

Encuadrado en esta línea, se despega de otros miembros de esta opción, superando el sorollismo, en el que muchos caen, al trabajar reflexivamente sobre la combinación entre luz y color, factores resueltos mediante una pincelada muy sintética pero terriblemente descriptiva. Después vendrá el experimentar con estos útiles y jugar con las tintas que, a veces, dispone planas sobre los perfiles y otras activa a fuerza de golpes de pasta que juegan en la superficie del soporte discurriendo por ella y dejando un rastro de precisión e identificación.

La temática que aborda en su obra le condujo a la interpretación de la figura, mayoritariamente femenina, pero también infantil y masculina, ésta especialmente centrada en su iconografía religiosa.
Figuras o paisajes en sus manos se convierten en naturalezas vivas. Bodegones que sugieren y expresan sin necesidad de mimetismo y así hace desfilar a un amplio abanico de personajes que relata en su intimidad, aunque sea de la cotidianeidad laboral, ya que sabe penetrar en la esencia de la acción por la inmovilización de los gestos.
Sus figuras no posan, no son meros juguetes del pintor, son seres vivos que, quietos o en acción, manifiestan su vitalidad, suspendidos en la actividad con la intención de la instantánea, metodología que aplica también a los animales.

Esta eficacia sólo se consigue cuando el análisis del natural es profundo, la capacidad de percepción muy conceptual y la técnica, el oficio, muy elaborado. Sólo así se pueden desmaterializar los perfiles sin perder nitidez ni capacidad de relatar. Sólo de esta manera se es capaz de retener la luz, congelarla y situarla en su justo lugar en apoyo de uan descripción contundente pero ligera y coqueta, por liviana, en los detalles.

~ by lostonsite on 8 enero, 2009.

Arte, Exposiciones

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