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Cuando las pinturas de los muertos revelaron la vida de los vivos

NECRÓPOLIS DE MONTEROZZI EN TARQUINIA.

Localización

Las tumbas pintadas en la necrópolis de Monterozzi en Tarquinia constituye el mayor testimonio existente en el Mediterráneo de pintura clásica de época pre-romana. La documentación pictórica que se ha conservado es incomparable tanto en su calidad como en su cantidad; es considerado por ello como la mejor colección conservada de pintura antigua.  Las pinturas funerarias de Tarquinia reflejan de manera fiel la civilización etrusca. Constituyen una fuente irreemplazable de conocimiento no sólo de la vida, costumbres y creencias religiosas etruscas, sino también es la única fuente de conocimiento de la pintura griega, que se ha perdido casi en su totalidad. La propia naturaleza de las pinturas de Tarquinia, ejecutadas sobre la roca tallada de las paredes de las cámaras funerarias subterráneas, han permitido su conservación. Sin embargo, las grandes pinturas griegas ejecutadas sobre paredes -casi exclusivamente en edificios sagrados o civiles- desaparecieron cuando estos edificios se derrumbaron. Las tumbas pintadas de Tarquinia por tanto, constituyen un complejo arqueológico único, y uno de los ejemplos más extraordinarios de arte tanto en el Mediterráneo como en el resto del arte antiguo. La importancia y singularidad de las tumbas pintadas de Tarquinia está universalmente reconocida. El mobiliario funerario de las tumbas de Tarquinia y los frescos de siete tumbas hipogeas que fueron extraídos y trasladados sobre nuevas bases, están en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Tarquinia.

Tarquinia - Necrópolis de Monterozzi

. Historia y desarrollo.

La necrópolis de Monterozzi comenzó a desarrollarse durante la Edad de Hierro, con pequeños núcleos de tumbas (en pozos y en fosas). A principios del siglo VII, la necrópolis de Monterozzi se convirtió en el principal cementerio de la ciudad de Tarquinia. Las áreas ocupadas por tumbas (formadas principalmente por hipogeos de una sola cámara funeraria), comenzaron a extenderse.

Las tumbas pintadas más antiguas (de finales del siglo VII y principios del siglo VI a. C.) muestran pinturas decorativas tan solo en el frontón de las paredes de los lados cortos, o en determinadas partes para ensalzar elementos arquitectónicos de la cámara (puertas, vigas del techo, etc…). A partir de mediados del siglo VI a. C., las pinturas cubrían completamente el techo y los muros con grandes escenas referentes a la vida y muerte de los nobles que están enterrados en dicha tumba.

A partir de la segunda mitad del siglo V a. C. aparecieron los primeros signos de una nueva concepción de la muerte, de tipo helenizante y con referencias a un más allá poblado por demonios monstruosos y de personajes de la mitología griega. Durante este periodo helenizante, toda la colina estaba ocupada por tumbas. Muchos enterramientos estaban coronados por túmulos de tierra, que con el paso del tiempo se fueron aplanando. Las tumbas aristocráticas de Tarquinia no se distinguieron de las de clases inferiores en cuanto a su arquitectura, pero si a través de la decoración y los frescos que cubrían paredes y techos de las cámaras subterráneas.

El número de los hipogeos pintados disminuyó cuando Tarquinia entró  a formar parte de la órbita política romana y a finales del siglo III a. C. existen muy pocos ejemplos de tumbas pintadas.

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La costumbre de decorar las cámaras funerarias con pinturas está documentado también en otras ciudades etruscas, pero existen muy pocos ejemplos. Sólamente en Tarquinia se encuentra tan gran rango, sobre un largo periodo de tiempo: las obras fueron ejecutadas entre el siglo VII y el siglo II a. C., durante todo el tiempo en el que la ciudad de Tarquinia estuvo en funcionamiento. Este desarrollo sólo es comparable con Egipto. El fenómeno de las tumbas pintadas está atestiguado en otras culturas de la Italia anterior a los Romanos (en Campania, Paestum y en Puglia), pero éstas son sólo cámaras funerarias aisladas, o lo que es más común, sarcófagos funerarios testimonios de culturas indígenas de carácter estrictamente local, mientras que el constante contacto de la civilización Etrusca con la civilización Griega, hace que las pinturas funerarias de Tarquinia sean la única fuente de conocimiento de la pintura griega. Se sabe con certeza que al menos algunas de las tumbas más antiguas de Tarquinia fueron pintadas por pintores griegos, que se trasladaron a Etruria para servir a la rica aristocracia local.

Los frescos de Tarquinia se han conservado perfectamente durante los siglos gracias a que fueron ejecutados sobre la roca tallada. La conservación y restauración de pinturas fueron llevadas a cabo durante varios años según rigurosos criterios científicos. Uno de los principales problemas a los que se enfrentaron el prestigioso “Istituto Centrale del Restauro di Roma”, desde su fundación en 1939, fue la conservación de pinturas murales en entornos subterráneos. Estudios y análisis realizados en esa época, les llevó a la conclusión inicial (durante las décadas de 1950 y 1960) que la mejor forma de preservar las pinturas consistía en separarlas de su base natural y conservarlas en museos. Sin embargo, posteriormente, gracias al desarrollo de las técnicas de restauración, fue posible garantizar la adecuada protección y conservación de los frescos sin necesidad de separarlos de su base natural o de su contexto ambiental original.

La necrópolis de Tarquinia, junto con la de Cerveteri, son consideradas obras maestras de la genialidad creativa del hombre: la singularidad y las excepcionales calidades de los dos complejos son evidentes. La necrópolis de Cerveteri muestra, dentro de un contexto funerario, el planeamiento urbanístico y esquemas arquitectónicos utilizados en una ciudad antigua. Por su parte, la necrópolis de Tarquinia, a través de sus excepcionales pinturas murales de gran escala, se puede conocer más aspectos de la vida, muerte y creencias religiosas de los antiguos Etruscos.

Debido a sus particulares caracteres, las dos necrópolis han influenciado tanto el paisaje como la forma de otras muchas necrópolis etruscas de la zona, aunque sin embargo, ninguna pudo igualar en grandiosidad con estos dos modelos. Ambas constituyen un testimonio único y excepcional de la antigua civilización Etrusca, la única civilización de carácter urbano anterior a la civilización Romana. Las tumbas pintadas de Tarquinia son prácticamente el único vestigio que nos acerca a la pintura griega, que se ha perdido completamente.

Las dos necrópolis han inspirado obras figurativas y literarias, desde el Renacimiento hasta nuestros días. Miguel Ángel se inspiró en las pinturas de la llamada “Tumba del Ogro” de Tarquinia, para ejecutar un dibujo. Los artistas del siglo XIX que realizaron el “Gran Tour” en Italia, ejecutaron en sus acuarelas paisajes de las dos necrópolis, como por ejemplo los dibujos de Samuel James Ainsley conservados en el British Museum. Hoy en día, pintores como Schifano, Matta, o Griechi han incluido signos e imágenes en su obra, inspirados por el mundo etrusco de Tarquinia y Cerveteri. Finalmente, para entender la influencia de la cultura etrusca en el campo de la literatura, se podría citar al novelista británico D.H. Lawrence. Además las tumbas pintadas de Tarquinia constituyen un importante capítulo en la historia de la restauración de pinturas antiguas; estas obras fueron las primeras en ser extraídas de su base natural a través de las tecnologías más innovadoras hasta entonces conocidas, por el “Istituto Centrale del Restauro” (Cesare Brandi). Los más importantes estudios interdisciplinares sobre la descomposición en espacios enterrados, y sobre las posibles medidas preventivas se basan en estas obras, y culminaron con la convergencia entre la arqueología y ciencias naturales y físicas durante la investigación. (Marcello Paribeni).

Las tumbas pintadas de Tarquinia constituyen el 3% de los 6000 enterramientos hallados hasta ahora en las principales necrópolis de los antiguas ciudades etruscas. Todas estas tumbas estaban destinadas a una clase aristocrática, siguiendo un esquema de cámaras subterráneas excavadas en la roca a las que se accedían a través de pasillos inclinados, o a través de escaleras cuya longitud variaba según la profundidad de la tumba.

La planta y el tamaño de las tumbas fueron variando con el tiempo. La mayoría de las tumbas pintadas presentan un mismo esquema basado en una sola estancia cuadrada cubierta con un techo a dos aguas, destinada a una sola pareja casada (familias pater y mater). En el periodo helenístico, cuando la tumba funeraria fue destinada a albergar a todo el clan aristocrático, las cámaras se agrandaron, cubriéndose con un techo plano soportado por pilares e incluyendo en muchos casos, diversas cámaras interdependientes. Hasta ahora se conocen unas 200 tumbas con frescos, pero las excavaciones se siguen realizando por lo que el número aumentará.

En la actualidad es posible acceder a unas 50 tumbas de las 200 que se conocen, mientras que las pinturas de otras 7 tumbas fueron extraídas durante las décadas de 1950 y 1960 por el “Istituto Centrale del Restauro” de Roma y que se exhiben en el “Museo Archeologico Nazionale” de Tarquinia. Muchas de las tumbas pintadas subterráneas fueron descubiertas en siglos anteriores, y su localización exacta se ha perdido. Otras fueron enterradas de nuevo, intencionadamente, cuando se creyó que ocultándolas les aseguraría mejor conservación, mientras que otras, identificadas y documentadas por medios de prospecciones eléctricas y geomagnéticas, aún no se han sacado a la luz.

La zona de la necrópolis perteneciente al Estado (en la localidad de Calvario), posee unas 40 tumbas, de las cuales, unas 30 tumbas están abiertas al público. Este recinto está situado en la parte occidental de la colina de Monterozzi, no muy lejos de la ciudad medieval y moderna.

Esta zona, conocida desde el siglo XIX por la presencia de una importante grupo de tumbas pintadas, en la década de los años 1960 fue objeto de prospecciones geofísicas de la “Fundación Lerici” del Politecnico di Milano que localizaron más un millar de hipogeos, de los cuales, unos cincuenta presentaban restos de decoraciones pictóricas.

Actualmente, las tumbas accesibles para el público están señalados en superficie con estructuras modernas (llamadas “casetas”), indispensables para impedir la entrada del agua de lluvia a través del pasillo de acceso (el dromos), en el interior de la cámara pintada. Además, se está proveyendo a las instalaciones, barreras transparentes a la entrada de la cámara funeraria para aislar la estancia pintada, impidiendo que su interior se vea afectado por los cambios de temperatura y humedad debidos a la presencia de los visitantes y que están entre los factores más importantes que causan degradación de la pintura.

. Contenedores de urnas.

Dentro de la necrópolis del Calvario se encuentran urnas procedentes del cementerio de una comunidad de la Edad del Hierro que vivió en las cercanías de Tarquinia. Esta zona de enterramiento no está lejos de la necrópolis, situándose en los terrenos de la actual Villa Bruschi Falgari, cerca a a la vía Aurelia.

El cementerio fue utilizado por algunas generaciones, entre los años 1020 y 750 a. C. El asentamiento se dispone en la pendiente de una colina cercana a la actual Tarquinia, ahora conocido como Infernaccio. Desde aquí, los habitantes podían controlar el territorio hacia la costa y las vías de comunicación que enlazaban con el mar desde el centro proto-urbano que después se convertiría en la Tarquinia Etrusca.

En este cementerio, las tumbas se disponían sobre una larga fila más o menos regular, en parte estructurados en grupos. La disposición de algunas tumbas parecen indicar un deseo de inmortalizar la relación que había existido entre ciertos miembros de la comunidad durante sus vidas.

Las tumbas estaban formadas por un profundo pozo de planta circular u oval, excavado en la piedra pómez, en cuyo fondo se abría un segundo pozo cilíndrico de dimensiones más reducidas, lugar donde se situaba la urna cineraria.

El rito funerario más utilizado en este periodo era la incineración: los cuerpos se quemaban sobre una pira. Los huesos incinerados eran recogidos y en algunos casos lavados antes de ser fracturados para que cupiesen en el interior de una urna de color negro con una sola asa, ricamente decorada, y cerrada por un cuenco, o más raramente, en el caso de tumbas pertenecientes a hombres de ciertas familias, se utilizaba un casco en vez de un cuenco como tapa.

La urna se convirtió en un símbolo del difunto, adornándose a menudo con  un collar de aros de bronce. A veces se envolvía en un sudario adornado con  pequeños huesos y objetos de bronce.

Un complejo y preciso ritual acompañaba el enterramiento de los muertos. Esto podría variar según la edad y el sexo del difunto, o en relación a su estatus social.

Al final de la ceremonia algunas de las cenizas de la pira funeraria eran esparcidas sobre la urna y una selección de pequeños tarros, algunos de los cuales habían sido utilizados durante la ceremonia, se disponían alrededor del difunto. El agujero más profundo era tapado con un bloque de piedra. Estos podían variar en forma y tamaño. La fosa superior era rellena con tierra y rocas. Una piedra o alguna otra marca indicaría la presencia de la tumba para los próximos años.

La urna y el ajuar fúnebre, en algunos casos, era situado dentro de un contenedor de piedra para una mayor protección. Esto aparece principalmente en los miembros más importantes de la comunidad, que eran hombres adultos en su mayoría, aunque también existen casos en algunas mujeres, y en muy pocas ocasiones en jóvenes.

Estos contenedores varían en forma y tamaño. El material utilizado era la piedra volcánica de la zona, el nenfro, que era fácil de trabajar. El cuerpo del contenedor es tanto cilíndrico como forma ovoide, con una tapa hemisférica. Para la fabricación del interior, se tenía un mayor cuidado, y a menudo el fondo se recababa una cavidad circular para alojar mejor la urna. Las muescas en forma de cruz que presentan tanto en la parte superior como inferior de los contenedores, eran para facilitar el transporte y la colocación en la tumba.

Para el enterramiento de tres hombres adultos, se utilizó en cambio una caja, realizada en nenfro, de forma cuadrangular o rectangular. Estas sepulturas se caracterizan por prácticas rituales particulares. En dos de las cajas se dispusieron objetos simbólicos y ceremoniales, como platillos sobre trípodes, “candelabros” y carros de caballos en miniatura. De particular interés es la caja más grande donde aparecieron mezclados, junto con los huesos incinerados de un hombre, los restos de un cerdo. Una de las cajas pequeñas fue destinada a contener dos urnas gemelas, ambas cerradas con un casco de cerámica, en el que se acogían los restos óseos de dos hombres adultos de diferente edad.

. Tumba de los Prestidigitadores (o Malabaristas)

Año de descubrimiento: 1961.
Fecha: 510 a. C.

La “Tumba de los Prestidigitadores” está constituida por una sola cámara funeraria con “dromos” escalonado y con techo a doble vertiente. El frontón de la pared del fondo presenta a los lados de la ménsula que sostiene la viga central, una pantera pintada en azul y un león en rojo.

En el centro de la pared está representado juegos fúnebres en honor del difunto, que aparece retratado a la derecha, sentado sobre un taburete en calidad de espectador y juez que observa a un joven acróbata, una equilibrista con un candelabro sobre la cabeza y un músico de doble flauta. Sobre la pared derecha hay un músico con una siringa,  entre dos parejas de bailarines. En la pared izquierda aparece: un joven desnudo, un hombre corriendo, un hombre anciano con barbas con un bastón sostenido por un joven, dos pájaros y un hombre que está defecando y a cuyas espaldas está la inscripción aranth heracanasa, que ha tenido diversas interpretaciones.

El tema de los juegos de acróbatas y equilibristas pudo haber influenciado al pintor de la “Tumba del Mono” en Chiusi, algunas décadas posteriores.

. Tumba Mauro Cristofani

Año de descubrimiento: 1961.
Fecha: Primera mitad del siglo IV a. C.

La tumba está dedicada al especialista en la cultura etrusca Mauro Cristofani (1941 – 1997), ilustre catedrático que realizó una contribución fundamental al desarrollo de los estudios etruscos.

La Tumba Mauro Cristofani presenta una sola cámara con techo a doble vertiente y tres grandes huecos sepulcrales en la pared de fondo y paredes laterales. La decoración pictórica es poco legible en los detalles: sobre las paredes y en los nichos aparecen la representación de bailarines y músicos en un bosque de frondosos árboles. El hueco de la pared del fondo, el mejor conservado, tiene forma de una edícula con techo inclinado y con una viga central pintada y en relieve, siguiendo el mismo esquema que la viga central de toda la cámara de bandas rojas. La parte frontal presenta una decoración de volutas y hojas de palmeras.

El nicho que se dispone en la pared derecha muestra un gran hueco en la pared realizado por los ladrones de tumba para permitir la entrada a la adyacente “Tumba del Guerrero”.

. Tumba del Guerrero (cerrada).

Año de descubrimiento: 1961.
Fecha: 430-400 a. C.

La cámara presenta un techo a doble vertiente con un banco corrido a lo largo de las paredes y con un acceso a través de un dromos escalonado. La viga central del techo está pintado con un motivo de bandas mientras que el techo presenta un motivo de círculos. En la pared del fondo está representada una lucha de gallos entre dos panteras, mientras que en la pared de acceso está un genio alado y una pantera que a cada lado de la ménsula.

Las escenas representadas sobre las paredes hacen referencia al banquete y a las exhibiciones atléticas, musicales, acrobáticas y guerreras en honor al difunto. En la pared del fondo se encuentran dos parejas sobre lechos de convite (klinai) en un banquete, amenizados por músicos y atendidos por sirvientes. En la pared izquierda, la mesa con la vajilla y los juegos fúnebres en honor al difunto: lanzamiento de disco, jabalina y lucha de púgiles. En la pared derecha, muy deteriorada, aparecen rastros de un caballero armado sobre un caballo rojo y un caballo azul, y de un soldado. En la pared de entrada, a la derecha de la puerta, está el baile de un atleta armado que dio el nombre al sepulcro; a la izquierda, un músico tocando la flauta y un pequeño acróbata.

. Tumba del Cazador

Año de descubrimiento: 1962
Fecha: 510-500 a. C.

La estancia, con techo a doble vertiente, presenta un banco adosado a las paredes laterales y a la pared del fondo, en el cual existen evidencias de cuatro agujeros para encajar las patas de un lecho fúnebre. La decoración pintada en la habitación recrea una tienda de campaña para la caza, con una probable alusión también a la tienda sobre la cual se exponía el cuerpo durante las ceremonias funerarias.

Se sabe que la aristocracia Etrusca adoraba la caza, por lo que se intenta recrear una tienda de campaña o un pabellón de caza. Este pabellón estaría hecho de una estructura de madera cubierta en el techo por telas que presentan una decoración ajedrezada y cuyas paredes simulan un tejido transparente o velos que permiten ver un paisaje montañoso, árboles y ciervos pastando. Además, también aparecen pintados zurrones, coronas, sombreros de viaje… que aparecen colgados de la estructura de madera del pabellón. Entre éstos, se aprecian trofeos de caza, como los patos salvajes que aparecen representados colgados por sus picos en la pared del fondo, o los dos venados que aparecen en la pared de la izquierda.

Todo el esquema decorativo subraya el alto nivel social de la persona que encargó el sepulcro para ser enterrado en él.

. Tumba de Flores de Loto

Año de descubrimiento: 1962
Fecha: Alrededor del año 520 a. C.

La tumba está constituida por una sola Cámara con techo a doble vertiente y un dromos de acceso escalonado.

La decoración del tímpano de la pared del fondo presenta en su parte central, pintado de marrón, el gran apoyo de la viga central del techo. Dentro de este soporte está representada una flor de loto vuelta hacia el suelo. A los lados,  enfrentados entre sí como siguiendo un diseño heráldico, están dos felinos: una pantera a la izquierda y un león a la derecha.

El tímpano de la entrada está pintado de manera similar.

La decoración de la tumba, atribuida a la escuela jónica, se concentra en los frontones, donde los felinos y las flores de loto presentan una policromía brillante, de colores antinaturales.

. Tumba de las Leonas

Año de descubrimiento: 1874
Fecha: Alrededor del año 520 a. C.

La Tumba de las Leonas cuenta con una pequeña cámara de techo a doble vertiente, a la que se accede a través de un dromos inclinado.

La decoración en el techo presenta un esquema ajedrezado, mientras que en las paredes están representadas seis columnas que dan a la tumba la apariencia de un pabellón. En el frontón de la pared del fondo están representados dos leonas enfrentadas. En el centro de la pared aparece una crátera de grandes volutas, a cuyos lados están dos músicos, a la izquierda una bailarina, y en el lado opuesto una pareja de bailarines.

En las paredes laterales están representados convidados a un banquete, reclinados sobre cojines y que están siendo entretenidos por bailarines y músicos. Por debajo de ellos, por todas las paredes, aparee una decoración naturalista de delfines saltando sobre las olas del mar y pájaros volando. Esta decoración mural presenta escenas de la vida de la aristocracia, relacionada con el banquete ceremonial o simposio, que constituía una ocasión para el encuentro y reunión de personas de una misma clase social.

. Tumba Massimo Pallottino (n. 3713)

Año de descubrimiento: 1962
Fecha: Finales del siglo V a. C.

La tumba está dedicada a Massimo Pallottino (1909-1996), que fue un inolvidable maestro para generaciones de expertos en el arte Etrusco.

Se accede a la cámara funeraria a través de un dromos con escalones. El techo de doble vertiente está decorado con bandas rojas que imitan vigas de madera.

En las paredes un gran friso representa a hombres y mujeres bailando, acompañados por una cítara que es tocada por el personaje pintado en la parte izquierda de la pared del fondo. Los hombres llevan pesados mantos con bordes bordados, mientras que las mujeres, bajo la capa, llevan un tejido ligero y transparente. La escena está ambientada en un bosque de árboles frondosos.

De notable efecto es el gran equilibrio compositivo de la escena y el refinado juego de transparencias de los vestidos femeninos.

. Tumba de la Pulcella (Tumba de la Doncella)

Año de descubrimiento: 1865
Fecha: Finales del siglo V a. C.

El nombre del sepulcro (de la Doncella), procede de la figura de una pequeña criada que aparece representada en la pared izquierda.

La tumba es de una única cámara con techo a doble vertiente y un larguísimo pasillo o dromos de acceso.

La decoración de la pared del fondo está formada por un gran edículo, que conforma un nicho con columnas toscanas y una máscara gorgónica sobre la cabeza de la viga. Al fondo, dos genios alados extienden un velo sobre el cuerpo del difunto, y a los lados del edículo dos músicos. En las paredes laterales se representan escenas de un banquete según una iconografía muy difundida en las tumbas pintadas del siglo V a. C., con parejas de comensales (hombre y mujer) acomodados sobre lechos (klinai). Es notable el nivel de la calidad pictórica y la riqueza de los vestidos de los comensales.

La tumba fue destruida en el año 1963 por unos vándalos desconocidos, que dañaron la pared izquierda, destruyendo el rostro de la “Doncella” y llevándose las figuras de una comensal y de un pequeño sirviente. La cabeza de éste último, apareció en un museo alemán, que la cedió generosamente a Italia. En la actualidad se expone en el Museo Nacional de Tarquinia.

. Tumba de la Caza y de la Pesca

Año de descubrimiento: 1873
Fecha: 520-510 a. C.

La tumba de la Caza y de la Pesca está constituida por dos cámaras dispuestas en el mismo eje, con techo a doble vertiente y dromos escalonado.

En el frontón de la pared del fondo está decorada con una escena de regreso de la caza con dos caballeros y dos sirvientes con las presas. En las paredes, en un bosque de laureles de los cuales cuelgan vendas y coronas, se desarrolla una danza orgiástica (komos).

En el frontón de la segunda cámara, una pareja (los propietarios de la tumba), sobre un lecho, están atendidos por sirvientes. A lo largo de las paredes están representados paisajes marinos con vivas escenas de caza y de pesca. En la pared izquierda, está la célebre representación de un joven desnudo que se tira al mar desde un gran escollo, y que es comparable a la “Tumba del Nadador” (de fecha algo más tardía, hacía el 480 a. C.),  de Pestum, obra de un maestro magno-griego.  Con este motivo se evoca la metáfora del saltador como pasaje de la vida a la muerte.

El estilo, el gusto narrativo y la atención en el paisaje acercan estas pinturas al ambiente artístico griego oriental (Samo) a al que se debe la producción de una particular clase cerámica: las copas de los “Pequeños Maestros Jónicos”. Así pues, la decoración de esta tumba fue realizada a cargo de un pintor griego que trabajaba en esta tradición pictórica.

La Tumba de la Caza y de la Pesca, supone una excepción debido a sus dos cámaras dispuestas en un mismo eje, ambas completamente decoradas con frescos. La primera cámara muestra una escena de danza Dionisíaca en un bosque sagrado, mientras que la segunda cámara muestra un fresco con numerosas escenas de caza y de pesca, con un paisaje marino lleno de peces y aves marinas.

. Tumba de los Carontes

Año de descubrimiento: 1960
Fecha: 150-125 a. C.

Representa un ejemplo, poco común, de tumba con un “vestíbulo”, provistos de bancos para sentarse y para la celebración de las ceremonias funerarias que servían a las dos cámaras, de gran sencillez y simplicidad. El dromos de acceso a la tumba está escalonado y tiene la peculiaridad de presentarse curvo.

En correspondencia con la entrada de las dos cámaras funerarias, sobre la pared de fondo y de la derecha del vestíbulo, están esculpidas y pintadas dos puertas falsas, a cuyos lados están dos figuras de Carontes que sostienen un martillo. La falsa puerta representa simbólicamente el acceso a la más allá, custodiado por un “Charun“, demonio etrusco de la muerte, transposición del Caronte griego, barquero que transportaba a los muertos y que normalmente se representaba como un viejo de nariz aguileña, pelos desaliñados, orejas felinas, vestido con un pequeño quitón, y a veces aparece con alas y con diversos atributos, como un martillo, una serpiente o una espada.

. Tumba del Gorgoneion

Año de descubrimiento: 1960
Fecha: Alrededor del año 400 a. C.

Constituida por una gran cámara con techo a doble vertiente, viga central en relieve, un banco en tres lados y con un dromos escalonado.

Sobre el frontón de la pared de fondo, encuadrada por hojas de palmeras y volutas, está pintada una máscara de gorgona (Gorgoneioni) de cabeza negra y lengua roja con valor apotropaico, como un amuleto contra los malos augurios.

El gran friso pintado en las paredes representa un bosque de estilizados árboles, poblado de pájaros y con -en la pared del fondo- dos jóvenes que conversan, vestidos con un pequeño manto y con un bastón curvo.

Las pinturas, que presentan cierta influencia de la contemporánea decoración de la cerámica ática, desvelan cierto carácter provincial.

. Tumba Cardarelli

Año de descubrimiento: 1959
Fecha: 510-500 a. C.

Una sola cámara con techo de doble vertiente y una viga central en relieve. El acceso se realiza mediante un dromos escalonado.

El tímpano de la pared del fondo tiene dos frisos simétricos con dos animales luchando, uno a cada lado del apoyo de la viga. Debajo de este motivo, en el centro, una falsa puerta está flanqueada por un músico con una cítara (a la izquierda) y un flautista (a la derecha). En la pared de acceso, a los lados de la puerta, aparecen dos púgiles desnudos, de gran corpulencia. En la pared de la izquierda hay un hombre con un kylis en la mano, una pequeño flautista, un muchacho con un fiabellum o abanico, una bailarina y una joven muchacha. La pared de la derecha muestra un bailarín, un músico, un sirviente y un jugador de kottabos, (juego consistente en el lanzamiento de vino desde copas y cálices).

La tumba, nombrada en honor a Vincenzo Cardarelli, poeta nativo de Tarquinia, se caracteriza por una decoración acentuada y una virtuosa pintura.

. Tumba Mario Moretti (n. 5591)

Año de descubrimiento: 1968
Fecha: 500-490 a. C.

La tumba está dedicada a Mario Moretti (1312-2002), experto en el arte Etrusco y Superintendente desde 1961 hasta 1977, protagonista de una gran investigación y  estudio que permitió el descubrimiento de nuevas tumbas pintadas en Tarquinia.

La tumba está formada por una cámara sencilla con un techo a doble vertiente y con un dromos de acceso escalonado.

El tímpano de la pared del fondo muestra dos leones enfrentados, uno a cada lado del apoyo de la viga central. También aparece un flautista, una figura masculina que porta un kylix, y una mujer ricamente vestida. En las paredes laterales se representan bailarines y músicos, alternados con árboles.

La estructura arquitectónica de esta tumba tiene la peculiaridad de presentar algunos elementos en relieve, como la viga central, su apoyo y el arquitrabe del friso continuo.

Probablemente, la figura femenina de la pared del fondo tiene un gran significado, y puede ser interpretado como el difunto propietario de la tumba.

. Tumba de la Flagelación

Año de descubrimiento: 1960
Fecha: Alrededor del año 490 a. C.

De cámara única con techo a doble vertiente, accesible a través de un dromos escalonado.

En el tímpano de la pared del fondo, a los lados del apoyo de la viga central del techo aparecen grupos de animales (felinos que agreden a ciervos).

En el centro de la pared del fondo y de las paredes laterales están pintadas falsas puertas – el acceso al más allá. En la pared del fondo, la puerta está flanqueada por un músico con una cítara y un bailarín con grandes vasos para el vino del banquete.

En la pared izquierda, un bailarín y un flautista flanquean la puerta, mientras que en la derecha aparece una temática erótica, con dos hombres fustigando a una mujer. Este tema, sin precedentes dentro de las decoraciones de las tumbas de Tarquinia, es de particular interés debido al énfasis del elemento erótico, y podría ser interpretado como una influencia Dionisíaca.

. Tumba de las Flores

Año de descubrimiento: 1960
Fecha: 475-450 a. C.

Tumba de una sola cámara con techo a doble vertiente y dromos de acceso escalonado.

Las pendientes inclinadas del techo está decorado con motivos de círculos rojos y flores de tres pétalos. El tímpano de la pared del fondo presenta en el centro el apoyo de la viga central del techo (columnen), a cuyos lados dos gallos de color rojo y negro se enfrentan, preparados para luchar. Debajo de éstos, una pareja de personajes asisten a un banquete, atendidos a cada lado por sirvientes desnudos.

En las paredes laterales se representan escenas de danzas. El tema del friso principal de esta tumba (danza y banquete) es común en las tumbas del siglo V a. C.; el tema del tímpano con la lucha de gallos se vuelve a retomar en la menos antigua Tumba del Gallo (inicio del siglo IV a. C.).

. Tumba Claudio Bettini (5513)

Año de descubrimiento: 1967
Fecha: Mediados del siglo V a. C.

Las pinturas de las paredes de acceso se han perdido casi completamente. La tumba está dedicada al historiador del arte Claudio Bettini (1940-1997), cuya actividad aportó una contribución fundamental para la protección de las tumbas pintadas.

El pasillo de acceso a la tumba (dromos) está cortado por el acueducto que se construyó en el siglo XVIII, y que cruzó esta zona de la necrópolis.

La tumba consiste en una sola cámara con techo a doble vertiente. Excavado en el suelo hay un agujero para el cuerpo del difunto, decorado con olas rojas. La viga central, o columen, está en relieve, y está decorado con rosetas.

El tímpano de la pared del fondo está decorado con dos leones enfrentados, uno a cada lado del apoyo de la viga del techo. Debajo de este motivo aparece una escena de un banquete con dos parejas de hombres recostados en los lechos comensales (klinai), y detrás de ellos, varias figuras femeninas de pie y en el extremo derecho un joven encargado de servir las copas del banquete frente a una mesa con numerosos vasos.

Las paredes laterales están decorados con escenas de música y bailes que tienen lugar en un bosque poblado de animales salvajes. Esta tumba destaca por la excelente calidad de sus pinturas.

. Tumba de la Caza al Ciervo

Año de descubrimiento: 1960
Fecha: Alrededor del año 450 a. C.

De una sola cámara con techo a doble vertiente, con un dromos escalonado. Presenta un banco corrido a lo largo de la pared del fondo y la de la izquierda, con  agujeros para introducir las patas de los lechos fúnebres.

En el tímpano de la pared del fondo está representada la ménsula de apoyo de la viga central del techo (columen) con una escena de una caza al ciervo; la ménsula está flanqueada por dos panteras enfrentadas.

En la pared del fondo está pintada una escena de banquete con tres parejas de comensales recostados en los lechos (klinai). En la pared derecha, en un bosque de estilizados árboles, cinco figuras de bailarines. En la pared izquierda, mal conservada, se puede intuir la figura de un guerrero, posiblemente realizando un baile armado.

El principal tema de la tumba de banquetes y bailes está muy difundido en las tumbas del siglo V a. C.; la escena de la caza del ciervo es recordado en otro hipogeo de Tarquinia, la Tumba Maggi.

. Tumba Bartoccini (cerrada)

Año de descubrimiento: 1959
Fecha: 530-520 a. C.

Constituida por una cámara central sobre la que se abren otras tres, todas ellas con techo a doble vertiente.

La cámara principal presenta la viga central decorada con círculos y las pendientes con un motivo ajedrezado. En el tímpano de la pared de fondo hay una escena de banquete, sobre el frontón opuesto dos caballos de mar se enfrentan. A lo largo de las paredes, grupos de bandas delimitan motivos ajedrezados y vegetales. El tímpano de la cámara del fondo presenta a los lados del apoyo de la viga central dos grupos de animales en lucha; los frontones de las cámaras laterales presentan panteras y leones enfrentados. La tumba Bartoccini es la tumba pintada de Tarquinia de época arcaica más grande, con motivos de carácter predominantemente decorativo, a excepción de la escena del banquete que está considerada como la más antigua de la pintura etrusca con este tema.

Interesante documento de reutilización de la tumba son los numerosos graffitis, probablemente de época tardo-gótica, que presenta la cámara central para uso no funerario.

. Tumba de los Leopardos

Año de descubrimiento: 1875
Fecha: 470 a. C.

A través de un breve pasillo escalonado se desciende a la cámara funeraria, rectangular y con techo a doble vertiente.

El techo presenta decoración con un motivo ajedrezado, mientras que en la viga central se desarrolla un motivo de círculos concéntricos. En el tímpano de la pared del fondo, a los lados de un pequeño árbol, se enfrentan dos leopardos que dan nombre al sepulcro. En las paredes un gran friso con el banquete en honor de los difuntos. Los comensales, tendidos sobre los triclinios, están atendidos por sirvientes desnudos. También se representa vasijas para las bebidas y bailarines y músicos que amenizaban el simposio.

La modesta calidad de las pinturas, con personajes de corpulencia rígida y desproporcionada, está enmascarada con la fresca vitalidad de la rica policromía.

. Tumba de la Danza Dionisíaca

Año de descubrimiento: 1874
Fecha: 510-500 a. C.

A través de un breve pasillo escalonado se desciende a una pequeña cámara sepulcral con techo a doble vertiente.

La decoración del techo está formado por pequeñas flores, mientras que sobre la viga central presenta círculos y hojas de hiedra. En el tímpano de la pared del fondo dos grupos de animales en lucha se enfrentan en la ménsula de apoyo de la viga. En la pared está pintado un gran friso encuadrado por bandas de colores, y en el que se representa un bosque donde se desarrolla una danza orgiástica, probablemente ligada a cultos dionisíacos con personajes bebidos, que danzan y cantan, llevando en sus manos copas de vino. En la pareja pintada en la pared del fondo se puede reconocer a la persona que encargó la tumba y su mujer.

El pintor que decoró el hipogeo forma parte de un grupo de artistas greco-oriental inmigrados a Tarquinia y puestos al servicio de la rica clase local.

. Tumba 5636

Año de descubrimiento: 1969
Fecha: Segunda mitad del siglo III a. C.

Cámara con techo plano, pilar central y con bancos corridos alrededor de las paredes con fosas sepulcrales excavadas.

La decoración pintada se limita al pilar central y a la pared derecha. Sobre el pilar, un Caronte grande y amenazador, alado y con serpientes por cabellos, aparece con uno de sus atributos, un martillo.

En la pared derecha, una pequeña escena relativa al difunto sepultado en la fosa que queda debajo, precedido por un niño y acompoñado pro Vanth, el demonio femenino etrusco de la muerte, provisto con una antorcha para iluminar el oscuro camino hacia el más allá. El muerto llega así ante la puerta del Hades, cerca del cual está sentado sobre una roca Caronte, a modo de guardián. Acompañan al difunto dos miembros de la familia ya muertos.

Analizando los epitafios pintados en las paredes, es posible atribuir el sepulcro a la familia de los Arnthunas.

. Tumba de los Demonios Azules (cerrada)

Año de descubrimiento: 1985
Fecha: Mediados del siglo V a. C.

La tumba de los Demonios Azules documenta la introducción en Etruria de un nuevo concepto de la vida en el más allá. Caronte, en su barca, transporta las almas de los muertos a través de las aguas del río Aqueronte. Los muertos desembarcan en las orillas del Hades y son bienvenidos por su ancestros ya muertos y por demonios grotescos.

~ by lostonsite on 17 julio, 2011.

Italia, Viajes

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