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Cuando se superponen arquitecturas

. CIUDAD DEL VATICANO

. Orígenes: Jardines Neronianos, Circo de Nerón y Necrópolis

La palabra “VATICANO” deriva de un adjetivo latín: Vaticanus, que a su vez, deriva del sustantivo Vatica o Vaticum. Probablemente esta palabra sea de origen Etrusco, ya que de hecho, la región donde se asienta el actual Vaticano, en la orilla derecha del Tíber, originalmente pertenecía a Etruria, pueblo con el que Roma tuvo que luchar durante mucho tiempo en su primer periodo de expansión. Cuando los etruscos cayeron bajo el poder de los Romanos (396 a. C.), el territorio del Vaticano formó parte de la ciudad de Roma, aunque siempre permaneció fuera de las murallas: las llamadas murallas Servia del siglo IV a. C. y de las murallas construidas por los emperadores Aurelianus y Probus, entre el 270 y 278 d. C. para defender la ciudad contra las temidas invasiones bárbaras. Cuando el emperador Augusto dividió la ciudad en catorce regiones, el Vaticano se convirtió en la región número catorce, incluyendo el territorio que se situaba al otro lado del Tíber (Trans Tiberim).

El terreno de la zona del Vaticano, cubierta por rocas muy permeables que cuando llovía el agua podía correr fácilmente, poseía una naturaleza pobre e inhóspita. La llanura comprendida entre las colinas y el Tiber se inundaba frecuentemente, siendo un foco de malaria y de serpientes.

Sin embargo, a partir del siglo I d. C., algunas personas adineradas se interesaron por la mejora de las condiciones de esta pobre zona de la Antigua Roma. Agripina la Mayor, esposa de Germanicus y madre del emperador Calígula, mandó la construcción de jardines junto a unas grandes zonas verdes que pertenecían a Domitia Lepida, la tía de Nerón. Todos estos jardines recibieron el nombre de “Jardines de Nerón” (horti Neronis), que tras el Gran Incendio de Roma del año 64 d. C., Nerón estableció en ellos refugios de emergencia para todos aquellos que se habían quedado sin hogar.

Comenzaron a levantarse algunas estructuras junto con distintas calles que partían del Tiber, como Via Cornelia, Via Aurelia y la Via Triumphalis. La estructura más importante que se erigió en la llanura de la zona del Vaticano fue el Circo. Calígula mandó construirlo dentro de la villa de su madre, Agripina, entre los años 37 al 41 d. C. Cuando ésta murió, Nerón heredó la propiedad y decidió finalizar la obra (54 – 68 d. C.). Este Circo era conocido por los romanos como el Circus Gai et Neronis. Este circo era privado para el emperador, aunque en algunas ocasiones se abría al público. El sucesor de Calígula, el emperador Claudio, lo utilizó para carreras y espectáculos de caza. Nerón dispuso de la arena para realizar martirios a los cristianos, declarados culpables del Gran Incendio de Roma. Probablemente se eligió este lugar por la cercanía de adyacentes necrópolis.

El monumento más importante del Circo era el obelisco que Calígula había traído directamente en barco desde la ciudad de Heliópolis, en Egipto. Se trata del obelisco que se encuentra en el centro de la actual plaza de San Pedro. Sin embargo, ésta no fue su posición original, ya que fue trasladado bajo el reinado del Papa Sixto V, en el año 1586, por el arquitecto Domenico Fontana. El traslado fue un proyecto de extrema dificultad, y en la actualidad se conserva una piedra que se situó en el pavimento donde se encontraba el obelisco antes de ser trasladado.

No obstante, algunos estudiosos creen que  originalmente el obelisco debería haberse situado en el centro de la espina del Circo, y que al no corresponder con la indicación de la actual piedra, el obelisco tuvo que ser movido en la antigüedad. Otros, por el contrario, creen que el obelisco no tenía porque estar en el centro, y que por tanto, la piedra indica su posición original. Además del obelisco, en la actualidad no se han conservado ningún resto de la arena. El circo fue abandonado hacia la mitad del siglo II d. C. y la zona fue dividida y concedida a particulares para la construcción de tumbas pertenecientes a la necrópolis.

En esta necrópolis coexistían tumbas paganas y de cristianos, dispuestas fuera de los muros en relación con la Via Triumphalis que unía el Vaticano con el Mausoleo de Adriano (actual Castillo de Sant’Angelo).

A parte de los jardines y del Circo, en la zona del Vaticano también existía un santuario, el Phrygianum, lugar de culto a las divinidades frigias de Cibeles y Atis. El documento más antiguo en el que se cita el Phrygianum del Vaticano es en un epígrafe del año 160 d. C., aunque es muy probable que su fundación sea de un tiempo más remoto. La situación exacta se desconoce, pero es muy probable que se encontrase en las inmediaciones de la arena de Nerón, cerca de la actual “Arco delle Campane”. Esto parece estar probado por los numerosos relieves e inscripciones que hacen referencia al culto de las divinidades frigias, que se han encontrado en esta zona. El culto a Atis y Cibeles en el Vaticano duró hasta el siglo IV d. C., cuando la basílica construida por Constantino para honrar a San Pedro ya existía.

Constantino mandó la construcción de la Basílica en el año 318. Para ello, fue necesario explanar la zona donde se atribuía la sepultura del apóstol San Pedro. Alrededor del año 65, San Pedro fue martirizado en el circo de Nerón, siendo enterrado en la necrópolis cercana al circo, en la ladera de la colina vaticana, en una sepultura protegida por un templete de escasas dimensiones, denominado “Trofeo de Gaio”. Constantino quiso que el pavimento de la Basílica estuviera al mismo nivel que el Trofeo de Gaio, por lo que fue necesario hacer un enorme movimiento de tierras para crear una gran explanada en la ladera de la colina Vaticana, denominada platea Sancti Petri. Para ello, se destruyeron casi todos los mausoleos de la necrópolis, derribando las bóvedas que sobresalían del nivel previsto y enterrando con escombros las cámaras funerarias que quedaban por debajo.

 

Durante siglos, parte de la necrópolis quedó completamente enterrada, y no fue hasta el pontificado del papa Pío XII (1939-1958) que no se comenzaron labores de excavación. Pío XII decidió ser enterrado en el lugar más cercano a la tumba de San Pedro, en un angosto lugar dentro de las Grutas Vaticanas. Para poder trabajar en esta sala, se decidió rebajar el pavimento, descubriéndose restos de un sarcófago y parte de la cornisa de un edificio. Fue entonces cuando se decidieron realizar excavaciones que dieron lugar al descubrimiento de una serie de tumbas dispuestas a lo largo de una calle, cuyo núcleo principal era un templete construido sobre el lugar de la sepultura de San Pedro, el llamado “Trofeo de Gaio”.

La profundidad de la necrópolis varia de 12 a 5 metros respecto del nivel del suelo de la actual basílica. Las excavaciones han sacado a la luz algunos mausoleos pertenecientes a familias ricas de libertos. Estas estancias estaban estaban cubiertas con bóvedas y con una terraza que se accedía a través de una escalera externa. Los difuntos aquí sepultados fueron en algunos casos cremados y en otros enterrados. El interior de las estancias sepulcrales estaban enteramente decoradas: pinturas, estucos, e incluso también mosaicos.

Este cementerio era “a cielo abierto”. Una pequeña escalera subía hacia la colina vaticana, disponiéndose hacia los lados mausoleos de elegantes fachadas en ladrillo, orientados hacia el Circo de Nerón.

. Mausoleo A. (Tumba de Caius Popilius Heracla)

La tumba fue construida durante el reinado del Emperador Adriano (117-138 d. C.). A la derecha del Mausoleo A, un muro moderno de ladrillo marca el límite oriental de las excavaciones que se llevaron a cabo durante el pontificado de Pío XII (1939-1958).

En esta tumba se ha encontrado una lápida donde aparecen las últimas voluntades del difunto Caius Popilius Heracla respecto a la situación de su monumento funerario, a la colocación del cadáver y al uso del sepulcro.

“Ex codicillis triplicibus Popili Heraclae. C(aius) Popilius Heracla heredib(us) salut(em). Vos, heredes mei, rogo iubeoque fideique vestrae committo uti monumentum mihi faciatis in Vatic(ano) ad circum iuxta monumentum Ulpi Narcissi ex (sestertium) VI(milibus) n(ummum) in quam rem numerabit Novia Trophime (sestertium) III(milia) n(ummum) et coheres eius (sestertium) III(milia) n(ummum). Ibique reliquias meas et Fadiae Maximae uxoris meae, si quid ei humanitus acciderit, ponivolo . Cuius monumenti ius lego libertis libertabusq(ue) meis et quos testamento manumisero sive quem in statu libertatis reliqui et hoc amplius Noviae Trophime libertis libertabusq(ue) eius posterisque supra scriptorum et itum aditum ambitum sacrificique faciendi causa ad id monu(men)tum uti ei liceat.”

“En las manos de los dioses. Caius Popilius Heracla saluda a sus herederos. A vosotros, mis herederos, os pido, ordeno y doy un mandato, en el nombre de la fe, de erigir para mí un monumento en el Vaticano, cerca del circo, cerca del monumento Ulpius Narcissus, por un valor de seis mil sextercios. Para la construcción del sepulcro, Novia Trophime os dará tres mil sextercios y otros tres mil su co-heredero. Y quiero que mis restos se han situados aquí, y los de mi mujer, Fadia Maxima, si algo malo le pasara a ella. Dejo los derechos relativos a este sepulcro a mis libertos y a aquellos quienes, por voluntad, hallan sido liberados, o mejor, a aquellos que yo he liberado. Además, dejo estos derechos a Novia Trophime, a sus libertos y a los descendientes de los que arriba he mencionado y establezco que ella tiene derecho a ir, entrar y visitar el sepulcro y a realizar los ritos funerales”.

. Mausoleo B. (Tumba de Fannia Redempta)

La tumba fue construida durante el reinado del emperador Adriano. El mausoleo es denominado “de Fannia Redempta” por la mujer que está enterrada y recordada en un epitafio con decoración de su marido, Aurelius Hermes, liberto que vivió durante treinta tres años junto con su “incomparable mujer”. Fannia Redempta, esposa a la edad de trece años, falleció cuando tenía cuarenta y seis años. Su epitafio está grabado con letras irregulares sobre una placa de mármol que se dispuso en un lado de su sarcófago de terracota, que se encuentra en un hueco que se practicó al muro oriental de la cámara interior de este mausoleo bipartito.

El mausoleo está dividido en dos partes, denominadas como B y B1. Sobre las paredes de la primera estancia se encuentra una fila de nichos que se utilizaron como columbarios para contener las urnas o vasos con las cenizas de los difuntos tras la cremación. Estos nichos son indicativos de enterramientos paganos. En la segunda habitación, además de más nichos, aparecen sepelios en arcosolio. Las paredes fueron decoradas con frescos con diseños de flores y animales. La bóveda tenía un fresco con la alegoría del carruaje del Sol, rodeado de figuras que representan las estaciones.

 

Durante el siglo III la tumba sufrió diversas modificaciones. Surgen así algunas divergencias. Mientras que la bóveda es original, la pared fue modificada. Primero para acomodar nuevos enterramientos y después, durante los trabajos que se realizaron para la construcción de la Basílica de Constantino.

. Mausoleo C. (Tumba de Lucius Tullius Zethus)

El título a la entrada del mausoleo indica el propietario Tullius Zethus y su familia. Esta tumba es una de las más decoradas, con mosaico en las paredes y las decoraciones en el suelo, parcialmente policromada y parte en blanco y negro. Existen nichos para contener cenizas y dos arcosolios. En la pared norte dos urnas de mármol han sido añadidas en una época posterior con elementos de diseño típicamente cristianos, como la corona de laurel y de palma.

Para evitar cualquier disputa sobre lindes, las medidas legales del edificio están indicadas en la placa de mármol de la entrada; el edificio tenía que tener un frente de 12 pies y una profundidad de dieciocho, medidas que corresponden al tamaño actual del mausoleo. La cámara funeraria, con un área de 11 metros cuadrados, albergaba hasta unas setenta tumbas de enterramiento y de cremación. Los altares sepulcrales fueron diseñados para albergar las cenizas de los dos hijos de Tullius Zethus, tal y como aparece en una inscripción en el muro septentrional.

El mosaico que cubre el pavimento del mausoleo presenta en las esquinas ocho cuadrados de mármol con agujeros circulares que servían para verter ofrendas a los muertos durante los rituales funerarios, dentro de la cámara de enterramiento.

. Mausoleo D. (Tumba Opus reticulatum)

El nombre de la tumba procede de la estructura de sus paredes, hechas con pequeños bloques de piedra pómez dispuestos en el aparejo denominado opus reticulatum. La habitación funeraria aún conserva su techo y en sus paredes aún se encuentran numerosos nichos para cenizas. Un muro construido durante la era de Constantino bloqueó la entrada de la tumba. Además, en este mausoleo se situó un gran conducto de terracota, probablemente utilizado como desagüe o para facilitar la circulación del agua.

. Mausoleo E. (Tumba de T. Aelius Tyrannus)

T. Aelius Tyrannus fue un liberto de la época del emperador Adriano y comienzo del reinado de Antonino Pío. El título de esta tumba no se ha mantenido, aunque partes de elegante terracota con muchos colores sí que se han conservado. El nombre de la tumba se deriva de una inscripción en una piedra encontrada dentro de un arcosolio en la pared occidental. Su propietario, T. Aelius Tyrannus fue un liberto de la época del emperador Adriano y comienzos del reinado de Antonio Pío. Aelius Tyrannus llegó a alcanzar un cargo público en la administración de la provincia romana de la región belga de Galia.

Los detalles más importantes de esta tumba son las dos urnas de alabastro situadas en el interior de dos nichos igualmente decorados.  Entre las figuras de estuco y pinturas que decoran las paredes destacan dos pavos reales además de una cesta de flores y pájaros en vuelo.

 

Existen arcosolios y nichos para urnas cinerarias. También se han conservado restos de mosaico en el pavimento en pequeñas piezas de mármol en blanco y negro, y parte de la escalera por la que la procesión descendía de la sala superior, utilizada para el rito del “refrigerio”, para bajar a la sala de enterramiento donde se desarrollaba el rito de la libación en las tumbas de los difuntos.

 

. Mausoleo F. (Tumba de los Tulli y los Caetenni)

Este fue el primer mausoleo en ser descubierto durante las excavaciones de la necrópolis, el 18 de enero de 1941. Pertenecía a la familia de los Caetenni y Tulli. Los nombres de los miembros de la familia están contenidos en muchos epígrafes, especialmente en el altar que se sitúa en el medio de la tumba. Es uno de los mausoleos más grandes y el que mayor decoración tiene.

En la fachada, a la izquierda de la entrada, existe un panel en terracota que representa una perdiz; a mano derecha aparecen decoraciones arquitectónicas. El interior es rico en ornamentación de estuco, con figuras y representaciones de flores y frutas. En el muro occidental aparece una notable escena rural. Existen arcosolios y nichos para cenizas. En esta típica tumba pagana, existe un enterramiento que revela algunos símbolos cristianos (una mujer sacando agua de un pozo, dos palomas con una rama de olivo, y las palabras dormit in pace (descanse en paz). Se trata de una joven mujer cristiana, Emilia Gorgonia. En el epitafio de su marido, es recordada por su belleza y su bondad. En otra piedra encontrada en esta tumba, una mujer exalta su marido, el director de una tropa de actores y profesor de talentos musicales.

En el centro del Mausoleo se encuentra un cippus o altar funerario, de un matrimonio: Marcus Caetennius Antigonus y Tullia Secunda. El techo no se ha conservado, pero su fachada se mantiene en una altura de 4.5 metros, sobresaliendo respecto al resto de las otras tumbas.

También se han conservado otras representaciones, como un carnero y un toro, resaltando la importancia de la diosa del amor y de la vida, enfatizado por la presencia de estos animales que están asociados a Venus como una expresión de las fuerzas vitales. En el suelo, en el mosaico se disponen agujeros para las libaciones. Durante el primero y el último día de luto, se mantenía un banquete funeral en el que los difuntos también “participaban”, recibiendo ofrendas de comida y bebida que insertaban por estos agujeros. Los romanos creían que el alma podía refrescarse y alimentarse a través de los restos mortales del cuerpo.

 

. Mausoleo G. (Tumba del profesor)

La elegante estructura de la fachada de esta tumba está en terracota con graciosos diseños geométricos. Los delicados frescos ornamentales se encuentran en la bóveda y en las paredes. En el techo hay dos gacelas, dispuestas en los bordes de un marco rectángulo de color rojo oscuro, en cuyo centro se encuentra representado un pájaro. En la pared aparecen representados dos figuras humanas, probablemente un profesor y su estudiante.

Construida durante la época de Adriano (117-138), antes que los mausoleos F y H, este mausoleo conserva toda la fachada, hasta el tímpano triangular o tympanum, bajo un magnífico arco de mampostería del siglo IV. Sobre el portal de travertino, el titulus y dos pequeñas ventanas con elegantes marcos de  ladrillo. El friso del edificio está especialmente adornado con una sucesión de ladrillos amarillos que contrastan con filas de ladrillos rojos. El interior del mausoleo está parcialmente ocupado por la cimentación de las estructuras que se elevaron en el siglo XVI, y que tuvieron que ser reforzadas con pilares de hormigón en el año 1948.

La parte superior de la pared trasera está representada una delicada escena de la vida diaria, probablemente inspirado por la actividad del anónimo propietario de la sepultura: un hombre con barba está sentado en una silla con un rollo abierto en sus manos, frente a una mesa. A la derecha del hombre mayor se encuentra la figura de un joven. Quizás se trata de un administrador consultando sus cuentas frente a un sirviente. Sin embargo, en un principio se pensó en la posibilidad de ser un profesor ante su alumno, y por eso se le ha atribuido el nombre de la Tumba del profesor a esta pequeña sala.

. Mausoleo H. (Tumba de los Valeri)

Se trata del mausoleo más grande y el más lujoso de la necrópolis. Construida a principios de la segunda mitad del siglo II, durante el reinado de Marcus Aurelius, perteneciendo a un liberto de la importante familia Valeri.

Sobre la cabeza de dos de los retratos familiares aparecen representados materiales de escritura. No se sabe si esto significa que estas personas eran escritores profesionales y hombres de letras, o simplemente que les gustaba la literatura en sus momentos de ocio.

 

Correspondiente a la gran variedad de ideas sobre la vida más allá de la muerte, aparecen una gran variedad de corrientes religiosas que se encuentran y mezclan en esa época. Esta variedad queda patente en la ornamentación de la tumba de los Valerii. Aparece Minerva, la diosa de la sabiduría del Olimpo, y sobre ella está representado Isis, Apolo Harpocrates y Júpiter Dolichenus, tres exóticas divinidades muy queridas por los Romanos del periodo imperial.

Mientras, sátiros y ménades proclaman, con sus frenéticas danzas, el invencible poder que Dionisio-Baco poseía. Según la sociedad pagana, Dionisios era el símbolo de la suprema felicidad terrenal y también del mundo futuro. El joven Dionisios, con su cortejo de sátiros y ménades, sus panteras y sus enormes ramas de uvas, parecen prometer desde los muros de esta tumba y desde las tallas de los sarcófagos de mármol, el final de los problemas y una eterna felicidad embriagadora.

 

. Mausoleo I. (Tumba de la Cuádriga)

Esta tumba pertenece a la segunda mitad del siglo II, aunque el mosaico y la decoración pictórica fueron añadidos a principios del siglo III. Situada entre los dos pilares orientales que sujetan la cúpula sobre el altar de San Pedro en la nave central de las Grutas Vaticanas, este edificio fue ocupado con las cimentaciones de la antigua y de la nueva basílica. Por ello, fue uno de los últimos mausoleos de la necrópolis que pudo ser explorado. En 1946 fue posible abrir un pasaje cerca de la esquina sureste que permitía el acceso al sepulcro. Un muro de bloques de toba y ladrillo, del siglo IV,  remplazaron la fachada original. En las jambas de la puerta, de travertino, se disponían las medidas legales del mausoleo: doce pies de ancho por quince de profundidad, pero en este caso, la sala es tres pies mayor.

El nombre de la tumba se debe a la figura principal que aparece representado en el mosaico del pavimento. Con teselas de mármol blanco y negro, se representa el rapto de Perséfone por Pluto en una cuádriga guiada por Mercurio. Este tema es una referencia explícita al advenimiento de la muerte y el regreso desde la vida eterna. Mercurio aparece llevando el caduceo y con alas en sus tobillos, caminando delante de la cuádriga que lleva Pluto y su esposa Perséfone. El borde que rodea el mosaico muestra una serie de animales (tigres, gacelas…) entre vasos y plantas con flores.

Los frescos presentan escenas de campo en el que se puede apreciar un pavo real, un pato, palomas y otros pájaros, junto a diseños florales.

. Mausoleo L. (Tumba de los Caetenni)

Aunque esta tumba está ocupada en su mayor parte por un muro de cimentación de época de Constantino, aún se puede ver el “titulus” donde se inscribe el nombre del propietario. Además, en esta placa se indica la prohibición de un uso posterior de la tumba mediante la fórmula HMHNS (Hoc Monumentuum Heredem Non Sequetur), es decir, que este sepulcro no pasaba a sus herederos.

. Mausoleo M. (Tumba de Cristo-Sol)

La tumba de “Cristo-Sol”, donde aparece Cristo como el Sol, fue descubierta en 1574 durante unas excavaciones que se realizaron bajo la basílica. Según Tiberio Alfarano, que meticulosamente copió el epitafio que se perdió desde entonces, la tumba fue construida por los padres del difunto Julius Tarpeianus.

El origen pagano de la tumba es obvio debido a la presencia de columbarios, aunque los tres frescos del techo y paredes, que fueron decorados con mosaicos policromados, son indudablemente cristianos. Cristo es representado en la bóveda con una cuádriga de caballos blancos.

El Buen Pastor estaba representado originalmente en una de las paredes, mientras que en otra aparece un pescador lanzando el anzuelo en un mar con olas. El pescador consigue atrapar un pez, mientras que otro huye. Esto es una clara alusión al pescador de almas. También aparece una escena bíblica de Jonás tragado por la ballena en otra pared. Esta escena es una alegoría cristiana de la Resurrección de Cristo. Todo el conjunto está decorado con hojas de uvas.

 

. Mausoleo N. (Tumba de Aebutius)

La tumba de Aebutius también es denominada de “Clodius Romanus” que murió a la edad de 21. Su madre, Volusia Megiste le alaba como el “hijo más gentil” en el epitafio de su columbario. En esta urna, que se sitúa en el centro de la sala, ofrece algunos detalles de especial significado como la Copa de sacrificio, la lámpara encendida con forma de cisne, y dos recipientes para perfumes.

Entre los restos humanos encontrados dentro de la urna, también apareció una moneda de plata de comienzos del siglo II, probablemente del periodo entre los emperadores Trajano y Adriano. La presencia de esta moneda entre los restos de una tumba reutilizada, indica la existencia de tumas en el Vaticano antes de la época del Emperador Trajano (98-117), y confirma que la colina del Vaticano fue utilizada para enterramientos.

 

. Mausoleo O. (Tumba de los Matucci)

En frente de la antigua tumba de los Matucci hay un pequeño recinto abierto con paredes de opus reticulatum. Al oeste de la tumba hay una escalera exterior que conduce hacia el Mausoleo P. El interior tiene urnas con nichos reutilizados. Las paredes están decoradas de manera muy simple y austera, pintadas en color amarillo con líneas de violeta y con delicadas ramas y pequeñas hojas.

El Mausoleo O es la tumba más antigua que rodea el Área P, como puede verse en la tabla de mármol que se encuentra sobre la entrada. Esta tumba, en el que se practicó el rito de la cremación, puede ser fechado sobre el año 130. Se tiene la certeza de que la tumba es posterior al año 123 porque se encontró un ladrillo en una de sus paredes con un sello con la fecha de este año.

. Mausoleo P. (Tumba de San Pedro)

La zona conocida como Área P, fue la parte más venerada del cementerio. Una pequeña tumba, cavada en el suelo, se sitúa en el centro del resto de las tumbas, ya que es donde se encuentran los restos del Apóstol San Pedro, martirizado durante la persecución de Nerón en los Jardines neronianos, entre los años 64 al 67. Este sitio ha sido objeto de veneración de la Iglesia desde el siglo I. El testimonio de la tumba ha sido confirmado por el descubrimiento de los muros y materiales arquitectónicos que rodean y emergen sobre esta zona sagrada de enterramiento.

Esta pequeña área está directamente bajo la Confessión en relación con la basílica actual. El área P  tiene forma rectangular, con 7 metros de largo por 4 metros de ancho. Los límites del Área P estaba determinado en parte por estructuras anteriores. Al oeste está limitado por el muro “Rojo”, denominado así por el color rojizo de su enlucido de yeso. Al sur, se encuentra la tumba S, y al este la tumba O. El límite septentrional y parte del oriental no ha podido ser excavado, pero existen buenas razones para creer que existieron otras estructuras que han sido en su mayoría destruidas durante la Edad Media, posiblemente vinculada con la construcción del “Altar de la Confesión”.

El Área P estaba lleno de tumbas de enterramiento. Algunas de éstas fueron descubiertas durante las excavaciones de 1939 al 1949, y otras muchas por las posteriores excavaciones de 1955 al 1957. Estas tumbas, denominadas por los arqueólogos con letras del alfabeto griego, eran por lo general bastante modestas, situadas sobre el terreno, con muy poca o incluso sin protección. Algunas eran seguramente anteriores al Muro Rojo, y por tanto anteriores al año 160. La tumba γ, por ejemplo, perteneciente a un nicho, se encuentra parcialmente bajo el Muro Rojo, lo que demuestra que es anterior al mismo. Un preciado descubrimiento para establecer su fecha fue un sello que se puso en una de las losas que la cubría. Este sello está fechado por los investigadores en  los albores del siglo II (hacia el año 115 al 123), y es muy probable que la tumba no fuese muy posterior a esta fecha. La tumba γ (gamma) también es interesante porque uno de sus muros contiene un conducto de terracota a través del cual se derramaron las libaciones desde el exterior, en honor del difunto. Esto es una costumbre esencialmente pagana, pero que fue adoptada por un tiempo por algunos cristianos.

Otras tumbas en el Área P puede ser fechadas anteriores al Muro Rojo. Es el caso de las tumbas η (eta) y θ (theta). La primera es más antigua que el Muro Rojo puesto que se encuentra bajo las dos pequeñas columnas del edículo de San Pedro, que es contemporáneo al Muro Rojo. La segunda tumba, la denominada tumba θ, se encuentra bajo la tumba η, por lo que es necesariamente anterior. Además, la tumba θ, en una de sus losas, tiene un sello de la época del emperador Vespasiano (69-79).

Se desconoce a quién pertenecían las tumbas del Área P, puesto que ninguna ha conservado un epitafio en el que se indique el nombre del difunto. Es muy probable que antiguamente los nombres (o al menos algunos de ellos) fueran esculpidos sobre la lápida que sobresalía del suelo, y que éstas se perdiesen durante las múltiples intervenciones y vicisitudes de la necrópolis.

El edículo de San Pedro, también denominado Trofeo de Gaio, estaba íntimamente relacionado con el espacio abierto o patio del Área P, que en su mayor parte se encuentra en el mismo eje que el “Altar de la Confesión”.

 

El Trofeo de Gaio estaba protegido por dos muros adyacentes, perpendiculares al Muro Rojo, denominados Muro S y Muro G. El Muro G era el más grueso, y en el se han conservado numerosos “graffitis” de personas que a lo largo de los siglos han realizado en su superficie para constatar que estuvieron ahí. El muro G fue construido hacia el año 250 para estabilizar el Muro Rojo. Posteriormente, hacia el año 315, el muro G quedó dentro del monumento de Constantino, siendo rebajada su altura original para la construcción de la antigua Basílica de San Pedro. En su parte septentrional fue decorado con un sencillo motivo pictórico, en el que se ha conservado algunas zonas con pigmentos rojos y azul celeste. Durante algún tiempo el muro permaneció intacto, pero hacia el siglo III comenzó a ser cubierto con graffitis hasta el año 315 en el que se encerró dentro del monumento de Constantino.

La gran cantidad de inscripciones indica la importancia que tuvo y lo muy visitado que fue este lugar, siendo venerado con gran fe. En muchas de estas inscripciones se utiliza un sistema criptográfico en el que se atribuye un valor simbólico a casi cada una de las letras del alfabeto. El nombre del apóstol San Pedro (PETRUS), aparece representado por las abreviaciones de la P, o PE, o PET. En otros casos, la P y la E se unen formando un símbolo que representa una llave, atributo del Santo pues se le considera el guardián de las llaves del Reino de los Cielos. El Muro G presenta una abertura que da al nicho donde se conservan las reliquias de Pedro.

 

Además de los graffitis conservados en el Muro G, se han conservado unos pocos en el Muro Rojo, en especial un fragmento que se desprendió del muro y que parece ser de algún momento comprendido entre el año 160 (año de construcción del Muro Rojo) y el año 250 (año de construcción del Muro G). En este fragmento aparece escrito en letras griegas lo que parecen dos palabras dispuestas en dos líneas. En la primera línea se aprecia el comienzo del nombre de Pedro (Πετρος), mientras que en la segunda línea han existido más teorías sobre su significado. Una interpretación es que se haga referencia al verbo griego ENI (ενι), a menudo utilizado en presa y en verso como contracción de la forma ενεδτι, que significa “está dentro” y que necesita de un sujeto, que podría ser la línea anterior. Así pues la inscripción podría ser leída como Πετρος ενι, “Pedro está dentro”, es decir, podría ser una indicación de que Pedro está enterrado dentro de la tumba del edículo.

 

. Mausoleo Q.

El Área Q era un recinto a cielo abierto con un mosaico en el pavimento, al oeste del Muro Rojo, reservado para el enterramiento de un difunto. En el Mausoleo Q, un pequeño drenaje fue descubierto. Recogía el agua de lluvia y pasaba bajo los pasos y el suelo del pasillo denominado “Clivus”. En el conducto están selladas las fechas de su construcción en el año 146 – 161, lo que ha permitido establecer un periodo básico cronológico de la construcción del recinto Q, del Muro Rojo y del Trofeo de Gaio. Esta área forma un grupo estrechamente relacionado junto con las tumbas R y el clivus que se disponen en la cara oriental del Muro Rojo, construidos en una misma unidad cronológica. La existencia de diversas losas con fechas que difieren entre el 146 y el 161, indican la posibilidad de que se reutilizaran de estructuras anteriores, y que por tanto, este grupo se debió realizar poco después de la fecha de la muerte de Antonino Pío en el 161.

. Mausoleo R.

El Masuoleo R aparece dividido en dos partes, R y R1, ocupadas principalmente por la construcción del ábside constantiniano, la cimentación del baldaquino de Bernini y por sarcófagos que se situaron en esta zona en tiempos de Constantino. Desde la entrada del Clivus se puede ver una escalera que conduce hacia el norte, hacia el Mausoleo Q. Aquí continua parte del conducto de drenaje para conducir el agua de lluvia que ha sido de gran importancia para fechar la construcción.

Este mausoleo está muy deteriorado, su fachada sur ha desparecido, aunque se han podido retirar algunas sepulturas cristianas postconstantinianas, la tapa de un sarcófago dedicada a un hombre llamado Flavio Agrícola de Tibus, del siglo III, y tres sarcófagos de la época severiana (193 a 235). El mausoleo debió de ser construido poco después del mausoleo S, a mediados del siglo II, y los sarcófagos fueron llegando más tarde.

El mausoleo R1 está enlosado con opus signinurn, siendo la única construcción de la necrópolis que no tiene la puerta de ingreso orientada al sur.

. Mausoleo S.

Esta mausoleo anónimo se encuentra muy dañado por los cimientos de una de las columnas del baldaquino de Bernini. Se sabe que su construcción fue posterior al mausoleo O y anterior a los mausoleos T, U y R, fechándose en la mitad del siglo II. Parte de la fachada con el umbral y una pequeña sección en el muro occidental se ha conservado, incluyendo un arcosolio y algunos columbarios.

Desde su esquina sur-oeste parte un pequeño pasillo en dirección sur-norte, el llamado Clivus, delimitado al este por el muro occidental del mausoleo S y por el Muro Rojo, mientras que al oeste está delimitado por el muro frontal de los mausoleos R y R1. El Muro Rojo es en verdad un muro de contención que se construyó para evitar el deslizamiento de tierras sobre el Área P durante la construcción del Clivus que comunica los mausoleos R y R1, y el Mausoleo Q al norte.

 

. Mausoleo T. (Tumba de Trebellena Flaccilla)

El Mausoleo T contiene evidencias de algunos columbarios y también de algunos enterramientos. Existen algunos nichos elegantemente decorados con imágenes de pájaros y flores. Los nichos están separados por unas pequeñas columnas de estuco sobre un fondo brillantemente coloreado. Existen algunos detalles pintorescos como un delfín herido por un tridente y un florero entre dos palomas.

En una urna funeraria de piedra colocada en uno de los nichos superiores está escrito “Trebellenae Flaccilae Valeria Taecina Matri dulcissimae fecit”. La inscripción indica que fue mandada realizar por su madre Valeria Taecina a su hija Trebellenae Flaccilae. En su interior se encontró una pequeña moneda de bronce de principios de la época de Constantino.

. Mausoleo U.

la entrada a la tumba ha sido reducida debido a una caída del arquitrabe. Es posible sin embargo observar parte del interior en el que aparecen algunos nichos con su característico fondo de color rojo y algunos arcosolios. El Mausoleo U es anónimo, y a pesar de haber sido invadida por enterramientos bajo la basílica de Constantino, parte de su bella decoración tipo pompeyano se ha conservado.

. Mausoleo V.

Sólo es visible la esquina noroeste de esta construcción, puesto que la sala sepulcral fue completamente ocupada en el siglo IV por las cimentaciones de la Basílica, que se prolongan por el Mausoleo L que se encuentra frente a él. Los muros exteriores muestran el típico aparejo de ladrillo rojo con algunas estrechas filas de ladrillo amarillo, separadas por un fino mortero con huellas de pigmentación. Estos muros en su origen eran de ladrillo visto, pero posteriormente fueron cubiertos con una capa de enlucido con una decoración pintada en rojo.

. Mausoleo Z. (Tumba de los Egipcios)

Se denomina Tumba de los Egipcios debido a la representación del dios Horus, el dios Egipcio de los muertos, que aparece en el centro del muro septentrional de la tumba.

El techo del mausoleo se ha perdido debido a que sobresalía sobre el nivel de la Antigua Basílica. La fachada también fue demolida por Constantino para erigir uno de los tres muros de contención que se necesitaban para sostener la basílica del siglo IV. La fachada se disponía en la misma línea que la cimentación, bajo las columnas que separaban la nave central de la primera nave meridional.

Seis sarcófagos y cuatro arcosolios fueron encontrados en esta tumba con un enlucido de color rojo. También existen testimonios de posibles cremaciones.

El sarcófago izquierdo del muro septentrional tiene esculpida una escena mitológica en la que se puede ver a Dionisio en un carro conducido por un centauro. Aparece acompañado de faunos, bacantes y coribantes, y en lo profundo de un bosque surge la figura de Ariadna dormida. En la parte frontal de la tapa está escenificada una danza aérea de ménades que parecen coronar la bacanal escena del sarcófago.

. Mausoleo Phi (Φ). (Tumba de los Marci)

El título de la tumba denota el nombre de los propietarios de uno de los grandes sarcófagos que fue encontrado en este lugar. Según la inscripción, fue situado en la Necrópolis Vaticana por los propietarios cuando aún estaban vivos: “Q. Marcius Hermes Sibi et Marciaes Thrasonidi dignissimae coniugi vivis posuit” (El propio Marcius Hermes y Marcia Thrasonidi, su devotísima esposa, aún vivos, pusieron esto aquí”). Esta inscripción aparece en el frente de la tapa, donde un bajo relieve simboliza a dos personas rodeadas de genios funerarios.

El sarcófago fue esculpido con excelente gracia, siendo uno de los mejores conservados de toda la necrópolis. Está representado una ménade, Dionisios con un joven sátiro y un fauno a sus pies, y un sátiro con el dios Baco como niño.

 

En las paredes se muestran escenas mitológicas griegas. Sobre el muro occidental, al a izquierda de la entrada, una pintura de un pavo real, es aún visible.

 

En el muro meridional hay dos nichos para albergar las cenizas de los difuntos. En el muro exterior, a la izquierda de la entrada, existen restos de un pequeño mosaico Romano.

. Antigua Basílica de San Pedro.

La construcción de la Antigua Basílica de San Pedro comenzó bajo las órdenes de Constantino I, entre 326 y 333, necesitándose 30 años para completarla. El diseño era el típico de una basílica. Durante los siguientes siglos, la iglesia fue ganando importancia e incluso se convirtió en un lugar de peregrinación dentro de Roma. Las coronaciones papales comenzaron a celebrarse allí, e incluso en el año 800 albergó la ceremonia de coronación de Carlomagno como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Gracias a su prestigio, la iglesia fue decorada con estatuas, mobiliario y candelabros elaborados, y permanentemente se agregaban sepulcros y altares a sus costados. Sin embargo, hacia el siglo XV la basílica se encontraba muy abandonada y, tras el regreso del papa de Aviñón, comenzó a discutirse la reparación de parte de la estructura. Leone Battista Alberti y Bernardo Rossellino fueron dos de las personas involucradas en la reconstrucción, y quienes mejoraron el ábside y agregaron, parcialmente, una logia de varios pisos a la fachada del atrio, cuya construcción continuó de manera intermitente hasta que comenzaron las obras de la nueva basílica.

En un principio, el papa Julio II tuvo la intención de conservar el viejo edificio, pero al poco tiempo su atención se centró en derribarlo y construir una estructura nueva. Este plan horrorizó a muchas personas de la época, ya que el edificio representaba una continuidad papal que se remontaba a Pedro. Además, la estructura se hallaba repleta de tumbas y cadáveres pertenecientes a santos y papas; incluso siguieron encontrándose huesos, durante la construcción, hasta febrero de 1544. Finalmente, el trazado de la nueva basílica intentó reconsagrar dichos restos tanto como fue posible, y el altar original se preservó dentro de la nueva estructura que lo albergaría.

El edificio constaba de cinco naves: una amplia, en el centro, y dos más pequeñas a cada uno de los lados. A su vez, cada una de las naves estaba dividida por 21 columnas de mármol que eran restos tomados de antiguos edificios paganos.

La basílica, de 110 metros de largo, tenía la forma de una cruz latina y un techo inclinado enmaderado en el interior, que alcanzaba una altura de 30 metros en el centro. La iluminación interior se conseguía mediante ventanas que se abrían en la nave central aprovechando su mayor altura frente a las naves laterales (en relación 3:1). En las paredes, de 11 ventanas cada una, podían encontrarse frescos de distintas personas y escenas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

La Antigua Basílica de San Pedro fue la primera iglesia que utilizó el transepto concebido como una nave transversal independiente, y tan alta como la nave central (aunque menos ancha), dotada de su propia cubierta. Sobre el transepto se abría el ábside, y en los extremos de los brazos se encontraban dos nichos rectangulares que sobresalían al exterior sobre el perfil de las naves.

El ábside estaba decorado con moasicos que representaban a Cristo entre San Pedro y San Pablo, según el modelo iconográfico denominado traditio legis, sustituyendo, probablemente, un mosaico original de oro sin imágenes. En el ábside, donde normalmente se dispone el altar, se encontraba el edículo del Apóstol, llamado también “Trofeo”.

La fachada principal contaba con mosaicos que en la parte más alta se inclinaban hacia abajo para facilitar su visión. Los mosaicos fueron realizados a lo largo del siglo V, aunque muchos fueron restaurados y reintegrados varias veces, sobre todo en el siglo XIII. Estos mosaicos se disponían en tres órdenes: en la parte superior Cristo entre San Pedro, la Virgen y el tetramorfos, en la parte intermedia aparecían cuatro figuras dispuestas entre las ventanas, identificados como los evangelistas o santos, mientras que en la parte inferior estaban otras figuras identificadas como los Ancianos del Apocalipsis.

La fachada de la basílica estaba precedida al este por un caudripórtico denominado Paradisus, debido probablemente a que originalmente existiese un jardín.

Durante siglos, la Basílica fue adornada con numerosas obras de arte, algunas perdidas y otras conservadas en el Vaticano o reutilizadas para la nueva basílica. Numerosos mosaicos la adornaban en el interior y en el exterior, como el Mosaico de la Navicella (1305-1313), ubicado en el atrio, se atribuye a Giotto di Bondone. El enorme mosaico había sido encargado por el cardenal Jacopo Stefaneschi y ocupaba la totalidad de la pared por encima del arco que daba al patio. La obra mostraba a San Pedro caminando sobre el agua. Este extraordinario trabajo fue destruido en gran parte durante la construcción de la nueva basílica en el siglo XVI, aunque aún se conservan fragmentos. Navicella significa «barco pequeño», en referencia al gran barco que dominaba la escena y cuya vela, hinchada por los vientos de la tormenta, se imponía sobre el horizonte. Este tipo de representación naturalista del mar sólo se conocía de obras en arte antiguo.

. Grutas Vaticanas

Entre la actual Basílica de San Pedro y sobre la Necrópolis, se encuentran las grutas vaticanas, a nivel de la Antigua Basílica. Las grutas vaticanas es una necrópolis en la que se albergan las tumbas de los papas que quisieron ser enterrados cerca de la tumba de Pedro, el primer papa.

Las grutas vaticanas se ramifican en nichos, pasillos y capillas, a manera de una iglesia de tres naves. El ábside semicircular de la iglesia, con capillas y monumentos funerarios, se encuentra bajo el altar papal y la cúpula de Miguel Ángel, y sobre la tumba de Pedro, de la necrópolis vaticana.

Numerosas personas están enterradas en esta necrópolis, como el papa Gregorio V (996-999), el emperador Otón II, Adriano IV (1154-1159) o Bonifacio VIII (1294-1303), entre otros.

. Basílica de San Pedro

A finales del siglo XV, tras el período del papado de Aviñón, la basílica paleocristiana se encontraba bastante deteriorada y amenazaba con derrumbarse. El primer papa que consideró la reconstrucción o, al menos, hacer cambios radicales, fue Nicolás V en 1452. Encargó el trabajo en el antiguo edificio a Leon Battista Alberti y Bernardo Rossellino, que fue el encargado de diseñar los cambios más importantes. En su proyecto, Rossellino mantuvo el cuerpo longitudinal de cinco naves cubiertas con techos abovedados y renovó el transepto con la construcción de un ábside más amplio al que añadió un coro; esta nueva intersección entre el crucero y el ábside se cubriría con una bóveda. Esta configuración ideada por Rossellino influyó en el posterior proyecto de Bramante. Las obras se interrumpieron tres años después, a la muerte del papa, cuando los muros tan sólo alcanzaban a levantarse un metro del suelo.

Cincuenta años después, en 1505, bajo el pontificado de Julio II, se reiniciaron las obras, con la idea de que el nuevo edificio fuera el marco adecuado para acoger su sepultura. La basílica de Constantino, fue en parte demolida, para construirse una nueva basílica ex-novo, acorde con la nueva estética renacentista.

Las obras comenzaron el 18 de abril de 1506 a cargo del arquitecto Donato d’Angelo Bramante, llegado poco antes desde Milán, ganándose la confianza del papa por encima del anterior arquitecto, Giuliano da Sangallo.

El proyecto consistía en un edificio con planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierta por cinco cúpulas, la central de mayor tamaño y apoyada en cuatro grandes pilares, inspirándose en la Basílica de San Marcos, y un claro ejemplo de planta centralizada típica del Renacimiento. La cúpula central, inspirada en la del Panteón de Agripa, se situaba sobre el crucero, y las restantes en los ángulos. En la construcción de la iglesia también resultó importante la aplicación de los estudios teóricos de Francesco di Giorgio, Filarete y, sobre todo, de Leonardo da Vinci, para iglesias de planta centralizada, cuyos resultados están claramente inspirados en la planta octogonal de la Catedral de Florencia.

Los trabajos se iniciaron con la demolición de la basílica paleocristiana, lo que fue muy criticado dentro y fuera de la Iglesia por personalidades como Erasmo de Rotterdam o Miguel Ángel, que criticó la destrucción de las columnas de la antigua basílica. Bramante fue apodado «maestro ruinoso». Sin embargo, Bramante no pudo ver avanzar demasiado la obra, pues murió en 1514, cuando sólo se habían edificado poco más que los cuatro grandes pilares que debían sostener la gran cúpula central.

Desde 1514 se hizo cargo de la dirección de la obra Rafael Sanzio, con fray Giovanni Giocondo y Antonio da Sangallo el Joven, que continuó dirigiendo las obras, junto a Baldassarre Peruzzi, tras la muerte de Rafael en 1520. Todos ellos cambiaron el plan de Bramante, optando por diseños que se inspiraban en la tradicional planta basilical de cruz latina con un cuerpo longitudinal de tres naves. Sangallo presentó en 1546 un costoso modelo de madera, en la actualidad almacenado en la basílica, en el que sintetizaba todas las ideas surgidas con anterioridad. Defendió la planta centralizada ideada por Peruzzi, cubierta por una enorme cúpula mayor que la planeada por Bramante, y rematada con un gigantesco doble tambor; el conjunto quedaba flanqueando con dos altos campanarios.

Tras la muerte de Sangallo en 1546, el papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel Buonarroti, quien retomó la idea de Bramante de planta en cruz griega. El diseño original de Bramante presentaba problemas estructurales que debieron ser corregidos. Bajo la dirección de Miguel Ángel se alzaron los muros del ábside, de una imponente monumentalidad. No obstante, la más importante aportación del gran genio fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y el sitio donde la tradición indica que se localiza la tumba del apóstol San Pedro. Es una estructura que, a pesar de su peso, parece flotar en el aire.  Veinticuatro años después de la muerte de Miguel Ángel, fue concluida la cúpula según el diseño definitivo de Domenico Fontana y Giacomo della Porta, que apenas variaron los planes del maestro.

La configuración actual de la basílica en forma de cruz latina fue obra de Carlo Maderno, quien durante el pontificado de Pablo V añadió tres crujías nuevas y proyectó la fachada, compuesta de órdenes gigantes de columnas y balconadas. La basílica se dio por concluida en 1626 y consagrada solemnemente por el papa Urbano VIII, aunque todavía quedaban muchos detalles por finalizar.

Gian Lorenzo Bernini, a instancias de Alejandro VII, proyectó la inmensa Plaza de San Pedro y la columnata que la rodea, siendo también el encargado de acometer los diseños y planos para las torres campanario que debían completar la fachada dejada por Maderno.

Bernini se ocupó también de gran parte de la decoración interior del templo. Su obra más destacada a este respecto es el espectacular baldaquino de bronce macizo sobre el altar mayor de la basílica. El bronce utilizado en la construcción del baldaquino fue extraído de los casetones de la cúpula del Panteón de Agripa de Roma, lo cual dio pie a la frase: «Quod non fecerunt barbari, fecerunt Barberini», expresión latina que significa: «Lo que no hicieron los bárbaros, lo han hecho los Barberini», en referencia a Urbano VIII, bajo cuyo papado se completó. Formado por cuatro columnas torsas con volutas, presenta decoración vegetal, ángeles y telas simuladas; por todas partes aparecen las abejas, símbolo heráldico de los Barberini a cuya familia pertenecía el pontífice.

Bernini intervino, además, en la decoración del interior del ábside, que proyectó como una fulgurante Gloria en torno a un óculo con la paloma del Espíritu Santo, situando debajo un relicario con la Cátedra de San Pedro sostenida por las gigantescas esculturas broncíneas de los Padres de la Iglesia. También ideó la decoración de los pilares de la cúpula, que concibió como nichos que albergasen las reliquias más nombradas de la basílica; bajo su dirección se colocaron cuatro monumentales esculturas, representando a Santa Elena, San Andrés, Santa Verónica y San Longinos, ocupándose él mismo de la realización de la última.

El gran arquitecto fue sin duda el favorito de los papas durante el siglo XVII y su huella es omnipresente en el interior del templo. Además de las obras citadas, ideó también la decoración de la Capilla del Santísimo Sacramento, con un templete flanqueado por ángeles adoradores; el monumento funerario de la condesa Matilde di Canossa, protectora del papado en el medievo; así como los sepulcros de los papas Urbano VIII y Alejandro VII, ambos piezas clave de la escultura barroca.

Otros muchos artistas trabajaron para la basílica a lo largo de los siglos. En el interior se pueden apreciar numerosas obras de arte de artistas como las del escultor Alessandro Algardi, autor del célebre relieve La expulsión de Atila, obra maestra del Barroco, o del maestro del neoclasicismo Antonio Canova, que esculpió la sepultura del papa Clemente XIII. La obra de arte más conocida de cuantas alberga la basílica en su interior es la Piedad, obra juvenil de Miguel Ángel, una de sus grandes realizaciones, que se venera en la primera capilla de la derecha.

. Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro se configura sobre una gran explanada trapezoidal que se ensancha lateralmente mediante dos pasajes, con forma elíptica, de columnatas rematadas en una balaustrada sobre la que se asientan las figuras de ciento cuarenta santos de diversas épocas y lugares. En su interior se encuentran dos fuentes, una en cada foco de la elipse, y el monumental obelisco procedente del antiguo Circo de Nerón, que se sitúa en el centro de la plaza. Este bloque pétreo sin inscripciones traído desde Egipto, fue trasladado a su situación actual en 1586 por encargo del Papa Sixto V. Se le conoce como el “testigo mudo”, pues junto a este se crucificó a Pedro. La esfera de bronce de la cúspide que, según la leyenda medieval, contenía los restos de Julio César, fue reemplazada por una reliquia de la cruz de Cristo. Los dos pasajes de columnas (284 de 16 metros cada una) se abren a cada lado simbolizando el abrazo de acogida de la Iglesia al visitante que parece invitan a entrar.

En esta plaza, el Papa suele celebrar algunas liturgias solemnes (especialmente aquellas que reúnen a multitudes demasiado grandes como para que entren en la ya de por sí inmensa basílica) y otros encuentros, sobre todo audiencias públicas. La famosa Plaza de la Concordia en París es una copia de esta plaza ya que tanto el obelisco como las fuentes y su distribución son idénticas a las de San Pedro.

Cuando Bernini afrontó la terminación de la fachada, pensó en un espacio para la plaza con forma de trapecio. Para ello, se procedió a derribar las casas de las calles vecinas del Borgo y finalmente se optó por la forma oval con dos semicirculos. En la solución definitiva la columnata corre en un piso inclinado casi imperceptiblemente y se levanta con tres peldaños uniformes.

La larga serie de las 162 estatuas de santos, que cada una corresponde a una columna representa a la Iglesia triunfante en relación con la Iglesia militante, es decir, la multitud de fieles que rezan en la plaza. Las dimensiones de las esculturas, realizadas por colaboradores de Bernini y bajo su supervisión, son exactamente la mitad de las que se colocaron en la fachada de la basílica con los doce apóstoles y el Cristo al centro.

Al realizarse un cuadripórtico, aumentaban las dificultades para alinear las columnas. La columnata mezcla elementos del orden toscano como las columnas, pilares y lesenas y jónico en lo restante (especialmente la ausencia de triglifos). La idea era mostrar un aspecto severo y austero que diera más fuerza a la fachada de la basílica (que usa orden corintio) aumentando incluso a la vista su tamaño.

El prospecto de la fachada demasiado desarrollado en horizontal, bajo y largo, no podía alzarse sin dañar la vista de la cúpula. La escalinata delante de la iglesia -que era tan larga como la misma fachada- fue limitada a la parte central; Bernini hizo demoler la escalera preexistente, excavó el terreno y bajó todo lo que pudo el piso tierra para que quedara casi equivalente con el del obelisco.

~ by lostonsite on 16 julio, 2011.

Italia, Viajes

2 Responses to “Cuando se superponen arquitecturas”

  1. Completísimo estudio. Muy agradecido.

  2. […] • Más información sobre la Historia del Vaticano y la Necrópolis. Es una página muy completa (en español): http://lostonsite.com/2011/07/16/cuando-se-superponen-arquitecturas/ […]

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