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Cuando se entretejen espacios

MAXXI

Proyecto: MAXXI, Roma
Dirección: Vía Masaccio, via Guido Reni
Tipología: Museo
Autor: Zaha Hadid
Año del proyecto / Construcción: 2010
Bibliografía:
– AV Monografías 139 “Museos del Mundo”, pág: 46-55
– AV Monografías 141-142 “España 2010”, pág: 247

Localización

El Ministerio de Cultura y Patrimonio nombró a la Superintendencia Especial para el Arte Contemporáneo para que convocase un concurso internacional para la creación del primer Centro Nacional de las Artes de Italia. El nuevo centro estaría destinado a la difusión, exposición y conservación de arte y arquitectura contemporánea. El concurso, convocado en 1998, fue ganado por el estudio de Zaha Hadid que se impuso entre las más de 270 propuestas presentadas.

  

El Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI (MAXXI), se situó al norte de Roma, rodeado por antiguos barracones militares y en un meandro del río Tíber, una zona fragmentada pero consolidada. Muy cerca de éste, se encuentran también otros importantes edificios como el Palazzetto dello Sport y el Flaminio del arquitecto Pier Luigi Nervi, o el más reciente Auditorio Parco della Musica de Renzo Piano.

La principal intención del proyecto es fundirse con el tejido urbano para conformar un campus que funcione como un extensión de la ciudad, desdibujando los límites del museo. Intenta activar su entorno urbano inmediato, al que se abre gracias al carácter poroso y abierto de la planta baja. Todo el edificio se organiza en base a las ideas de flujos direccionales y de distribución de densidades, creando un entorno expositivo más que un objeto arquitectónico en el sentido tradicional.

Las formas sinuosas y espacios estructural y funcionalmente complejos son resultados de la materialización físico de los flujos circulatorios. El MAXXI se presenta en una forma arquitectónica continua sinuosa y de materialidad contundente, cuyo interior gravita en torno al vacío del vestíbulo principal de la planta de acceso. Sobre este gran espacio central giran los dos museos que conforman el MAXXI (el museo de arquitectura y el de arte) y se produce el acceso a una cafetería, librería, un auditorio, áreas para eventos, aulas formativas y salas para la exposición de las colecciones temporales y permanentes.

La sección de arquitectura contiene, además de los archivos de arquitectos italianos del siglo XX como Carlo Scarpa, Aldo Rossi y Pier Luigi Nervi, dos series de obras encargadas expresamente a fotógrafos italianos contemporáneos. La colección de arte, por su parte, incluye unas trescientas obras de adquisición reciente, lo que determinó la naturaleza flexible del interior del museo.

La materialización del proyecto permitió cierta experimentación, no sólo formal, sino también constructiva. La ejecución de los muros curvos fue posible gracias a una mezcla de hormigones autocompactantes y de encofrados tridimensionales prefabricados, desarrollados con la ayuda de programas informáticos y montados posteriormente en obra. La compleja cubierta a base de costillas o nervios triangulados longitudinales, de los que cuelgan los tabiques temporales divisorios de las exposiciones, fue resuelta mediante perfiles de acero. Entre los nervios se dispusieron paños de vidrio iluminando las salas de exposiciones.

Materiales como el vidrio, para el techo, acero, para las escaleras, y hormigón para las paredes, proveen a los espacios expositivos de una apariencia neutral, mientras que paneles móviles permiten una gran flexibilidad y variedad para los comisarios de las exposiciones temporales. La variedad y superposición de espacios, y el uso modulado de la luz natural crean un marco espacial y funcional de gran complejidad, ofreciendo constantemente vistas cambiantes e inesperadas, tanto dentro del edificio como en los espacios exteriores.

Dos elementos arquitectónicos caracterizan el proyecto, los muros de hormigón que definen las galerías expositivas y determinan la superposición de volúmenes; y el techo transparente que modula la luz natural. Una serie de lamas móviles bajo los vidrios evita que el sol penetre en el interior.

Tras muchos estudios e investigaciones, el concepto evolucionó hacia la confluencia de líneas, donde la fuerza primaria del solar se plasma en los muros que constantemente se intersecan y se separan para crear tanto espacios interiores como exteriores. No tiene intención de ser sólo un museo, sino un centro cultural urbano donde una densa textura de espacios interiores y exteriores se entretejen y superponen.

Las paredes del MAXXI crean flujos circulatorios mayores y menores. El recorrido mayor está caracterizado por las galerías, mientras que las circulaciones menores son espacios de enlace y los puentes. El solar posee una característica forma en “L”, que deambula entre dos edificios existentes. En vez de ver esto como una limitación, el proyecto se aprovecha de ello, tomándolo como una oportunidad para explorar las posibilidades de la estructura lineal mediante volúmenes que se apilan y retuercen en algunas áreas, y desaparecen en otras, entretejiendo linealidad al interior y al exterior del MAXXI.

Todo el edificio posee un carácter urbano, prefigurando una dirección que conecta el río con la calle Guido Reni. El centro acompaña tanto pautas de movimiento existentes como deseadas, contenidas dentro y fuera. Este vector define la entrada principal hacia el edificio. Por la superposición de circulaciones con el contexto urbano, el edificio comparte una dimensión pública con la ciudad, solapando caminos y espacios abiertos. Además, los elementos arquitectónicos se alinean geométricamente con la trama urbana en su punto de encuentro. De este modo, el contexto le proporciona su orientación y su fisonomía, fluyendo después de manera más libre para responder a las condiciones específicas del lugar.

El carácter del MAXXI es poroso, una masa inferida que se subvierte por vectores de circulación. El circulación externa e interna sigue el flujo global de la geometría. Los elementos de circulación vertical y oblicua se sitúan en áreas de confluencia, interferencia y turbulencia. La circulación emerge como motivo arquitectónico pero también como una forma de navegar empíricamente por el museo.

Frente a la tradicional codificación del “muro” en el museo como una armadura vertical inmutable para la exposición de pinturas, o su uso alienado para construir espacios discretos que “ordenan” y “narran” de forma lineal, el MAXXI lo emancipa. El “muro” se convierte en un motor versátil para la puesta en escena de efectos expositivos. A través de sus distintas apariencias -muro sólido, pantalla de proyección, lienzo, ventana a la ciudad- el muro expositivo es el principal mecanismo que crea espacio.

Disponiéndose ampliamente por todo el solar, de forma cursiva y gestual, las líneas atraviesan el interior y el exterior. El espacio urbano coincide con el espacio expositivo, intercambiando pabellón y patio en una continua oscilación bajo la misma operación. Y más allá de las desviaciones de la composición clásica del muro, éste emerge como incidentes; el muro se convierte en suelo, o gira para convertirse en techo, o se vacía para convertirse en una gran ventana. Con un constante cambio de dimensiones y geometrías, el muro se adapta a cualquier necesidad expositiva. Esta versatilidad se potencia con el posible montaje de particiones que pueden colgar de las costillas del techo. El recorrido por el MAXXI se realiza a través de distintos ambientes, de diferenciada luminosidad y cualidades, que proporciona una extensa paleta y libertad para el comisario.

~ by lostonsite on 16 Julio, 2011.

Italia, Viajes

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