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Cuando se lían los enredos

LE NOZZE DI FIGARO
Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791)

TEATRO REAL
Mayo: 30
Junio: 1, 4, 6, 8, 10, 13, 15, 17

Ficha artística:

Director musical ……………….. Víctor Pablo Pérez
Director de escena ……………. Emilio Sagi
Escenografia ………………..….. Daniel Bianco

Reparto del día 6 de junio:
El Conde de Almaviva ………… Nathan Gunn
La condesa de Almaviva .……. Annette Dasch
Susanna  .……..…..…….……..…. Aleksandra Kurzak
Fígaro ………………….…………… Pietro Spagnoli
Cherubino …….…………..………. Alessandra Marianelli
Marcellina ………….………..……. Jeannette Fischer
Bartolo …………………………..… Carlos Chausson
Basilio …………………..……….…. Raúl Giménez
Don Curzio .………….……………. Enrique Viana
Barbarina …………………..….…. María Savastano
Antonio ………………………..…. Miguel Sola

Coro y Orquesta Titular del Teatro Real

Reposición de la producción del Teatro Real del 2009 en coproducción con la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) y con el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria y el Teatro Nacional de Ópera y Ballet de Lituania.
Suele decirse que “Le nozze di Figaro” (1786) es una de las óperas más perfectas, divertidas y teatrales de todos los tiempos. A la novedad del libreto escrito por Da Ponte, como adaptación doméstica de la polémica comedia de Beaumarchais “La folle journée, ou Le marriage de Figaro” de 1784 (cuya primera parte, “Il barbiere di Siviglia, ovvero La preacuzione inutile”, había obtenido un gran éxito en 1783 en Viena con música de Paisiello), se une una increíble riqueza de soluciones musicales de Mozart: en general, se huye del estatismo habitual del “dramma giocoso” en favor de una sucesión de episodios dramáticos fuertemente unidos que podemos verificar aquí en los finales de cada acto. El argumento se adapta al emergente teatro burgués dieciochesco y aprovecha la tradición goldoniana de combinar personajes serios y nobles, cómicos y humildes junto a otros intermedios o “mezzi caratteri”. La trama se sitúa en una idealizada Sevilla dieciochesca y concentra, en el espacio del alocado día de boda del criado Fígaro con Susanna, toda una serie de tramas y enredos acerca de las complejas relaciones entre hombres y mujeres de todas las clases sociales: desde un conde celoso e infiel o una condesa que quiere salvar su matrimonio hasta un adolescente que descubre el amor pasando por criados sometidos al “droit du segneur”.

Argumento:
La trama de “Le nozze di Figaro” es un enredo de situaciones extrañas, una tras otra, que giran alrededor de ocho personajes principales: Los Condes de Almaviva, (él es infiel y celoso, y su mujer quiere salvar el matrimonio), Fígaro y Susana (criados de los condes que quieren casarse), el Doctor Bartolo y Marcellina (intrigantes, allegados a los condes), Basilio (sacerdote profesor de música) y Cherubino (adolescente enamoradizo).

La ópera comienza con una obertura en Re Mayor, que no utiliza ninguno de los temas de la propia ópera, según las prácticas del Mozart adulto.

Acto I.
Fígaro y Susana están ultimando los preparativos para su boda. Fígaro está tomando medidas para la habitación que ocuparán al casarse, pero Susana es reacia a mudarse a la habitación que el patrón les ha cedido porque se encuentra cerca de la habitación del Conde, que se opone al matrimonio, la corteja y le exige su derecho de pernada. Figaro se muestra furioso porque desconocía esta situación

 

A continuación, Doctor Bartolo y Marcelina entran para exigir a Fígaro un antiguo acuerdo: o se casa con Marcellina o paga una gran suma de dinero, mientras que Susanna se encuentra en una situación delicada tras el nuevo cortejo del Conde.

 

Acto II.
La Condesa lamenta las infidelidades de su esposo, así que decide hacer algo al respecto: tender una trampa al Conde. Para ello, disfraza a Cherubino, un paje enamoradizo, de mujer con el fin de que asista haciéndose pasar por Susanna a la cita del Conde.

 

Sin embargo, el Conde aparece y Cherubino se tiene que esconder en la alcoba de la Condesa. Tras diversos engaños, Cherubino consigue escapar de la alcoba saltando por la ventana. A continuación aparecen Bartolo y Marcellina reclamando al Conde que interceda para que Fígaro cumpla con su deuda.

Acto III.
El conde reflexiona sobre la situación y decide que Fígaro se case con Marcellina para pagar las deudas. Sin embargo, cuando se va a celebrar la boda, se descubre que en realidad Marcellina es la madre de Fígaro que desapareció al poco de nacer, y que Bartolo es su padre.

Así pues, la boda de Fígaro y Susanna sigue en pie, celebrándose junto con la boda de Bartolo y Marcellina. Incitada por la Condesa, Susanna acuerda ver al conde más tarde esa noche en el jardín, aunque en realidad será la propia Condesa quien acuda disfrazada de Susana.

Acto IV.
Figaro descubre que Susanna ha pedido una cita con el Conde esa noche, ignorando el verdadero plan. Enfadado, invita a Bartolo y a Basilio a ser testigos de la cita. En el jardín, aparecen por un lado la Condesa y Susana, con los trajes intercambiados, y por otro Cherubino que busca a Barbarina, hija del jardinero Antonio, con quien se ha citado esa misma noche, y por último el Conde que busca a Susanna.

 

En la oscuridad, surgen encuentros complicados entre los distintos personajes, embrollándose aún más la trama, hasta que al final se descubre todo y el Conde pide perdón a su esposa, por su mala conducta. La Condesa le perdona, y acaba la ópera con una alegre fiesta.

En la ópera Las Bodas de Figaro d está formada por numerosas piezas individuales (diez arias, dos cavatinas y una arieta) y números de conjunto (cinco duetinos, un dúo, dos tríos, un sexteto, tres coros y tres conjuntos finales).

Dentro de las arias destacan dos intervenciones solistas del personaje de Fígaro en el Acto I: la cavatina llena de venganza e ironía n.º 3: Se vuol ballare, y la marcha con la que despide a Cherubino para que vaya en busca de la gloria militar, el n.º 9: Non più andrai; la música de esta aria final es citada en el segundo acto de la siguiente ópera de Mozart, Don Giovanni.

El personaje de Cherubino canta dos arias en las que expresa de forma delicada sus inseguridades respecto al amor: Non so più cosa son (Acto I, n.º 6), y Voi che sapete (Acto II, n.º 11).

Las arias más serias y exquisitas corresponden al personaje de la Condesa Almaviva: Porgi amor (n.º 10, al principio del Acto II), y Dove sono i bei momenti (n.º 19, Acto III). Mozart tomó música del Agnus Dei de su “Krönungsmesse” KV 317 (Misa de la Coronación), para el Aria Dove sono, en do mayor en lugar de la original fa mayor; el mismo motivo se usó en su primer concierto para fagot.

Susana, que es una presencia continua a lo largo de toda la obra, tiene una intervención individual destacada en su aria del Acto IV: Deh viene, non tardar. El personaje del Conde de Almaviva sobresale en el aria Vedró, mentr’io sospiro. Hasta el pequeño personaje de Barbarina tiene una pequeña pieza inolvidable, con aire de “música nocturna” que anticipa sonoridades románticas, L’ho perduta, me meschina (n.º 23 Acto IV).

En esta obra se equilibran las intervenciones solistas y los conjuntos. Abunda la ópera en dúos, tercetos y concertantes que agilizan la trama, propiciando un estilo casi “de conversación”. La crítica musical ha destacado estos conjuntos y los dos grandes finales.

De los dúos destacan el humorístico Via resti servita entre Marcelina y Susana en el Acto I, y dos dúos de Susana del Acto III: Crudel! Perché finora, con el Conde, y el encantador Che soave zeffiretto con la Condesa.

Es particularmente famoso el primero de los grandes finales, el del Acto II, a partir del n.º 15: Esci ormai. A lo largo de 937 compases, se pasa de un dúo a un trío, a un cuarteto,… hasta alcanzar las siete voces sin que la acción decaiga en ningún momento ni los personajes pierdan su propia caracterización; es considerado “un arco sinfónico tan maravilloso que están unánimemente considerados como la más refulgente obra maestra del género” (Paumgartner, citado por A. Poggi). Tiene una estructura sinfónica, formada por seis números independientes y enlazados entre sí con toda la naturalidad que exige el argumento.

El sexteto (n.º 18: Riconosci in quest’amplesso), del Acto III era uno de los pasajes favoritos del propio Mozart.

Del final del Acto III (n.º 22: Ecco la marcia), destaca el fandango intercalado. El segundo gran final es el del Acto IV, a partir del n.º 28: Pian, pianin le andrò; resulta agitado y vivaz, con personajes que se tienden trampas unos a otros. Es más breve que el final del acto II, pero más rico en melodías.

~ by lostonsite on 6 junio, 2011.

Música, Ópera

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