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Cuando los muros son amplificadores de la luz

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA CORONACIÓN

Proyecto: Iglesia Nuestra Señora de la Coronación, Vitoria
Dirección: c/ Eulogio Serdan s/n, c/ Kutxa
Tipología: Centro de culto
Autor: Miguel Fisac
Año del proyecto / Construcción: 1957/1960
Bibliografía: AV Monografías, 101, pág: 50-53
Coordenadas:  42°51’7.00″N,  2°40’30.31″W
Localización

Con anterioridad a la revolución litúrgica que supuso el Concilio Vaticano II, Fisac emprendió una renovación propia de los parámetros compositivos de sus templos. La intención de “crear un trozo de aire sagrado en el que el hombre sintiera deseos de acercarse a Dios” se pone de manifiesto en las plantas del concurso de San Florián de Viena (1956), el proyecto de iglesia en Ayamonte (1957) o la parroquia de Zofío (1957), que envuelven en una geometría progresivamente más libre a una congregación que escucha la misa en latín ante un sacerdote de espaldas. Los pormenores del encargo también hablan de la relación entre los protagonistas de la modernidad española de posguerra:

“El obispo de Vitoria estaba relacionado con el padre Aguilar, un dominico aficionado al arte que dirigía la revista Ara de pintura y escultura religiosa, y quiso encargar varias iglesias a arquitectos jóvenes que empezaban entonces su andadura. Tenía amistad con Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga, y contactó con Javier Carvajal y José María García de Paredes para que proyectaran una parroquia. De la misma manera, a Alejandro de la Sota y a mí nos asignó hacer de forma conjunta otra. Durante los primeros tanteos, Alejandro apareció con un prisma de vidrio que yo no podía asociar a un templo; y entonces acordamos trabajar cada uno una solución distinta y luego presentarlas firmadas ambas por los dos. Finalmente se decidieron por la mía, que aplicaba algo que ya había ensayado tres años antes en el Instituto y la Escuela de Comercio de Málaga. Allí había inscrito una iglesia y un salón de actos en un rectángulo, dividiéndolo en diagonal, de manera que cada sala quedaba con una forma triangular a la que le cortaba el vértice; en el lado estrecho había así una anchura suficiente para el ábside de la iglesia o el escenario del salón de actos. El muro divisorio dispuesto en diagonal no tenía luz y debía ser iluminado desde el lado opuesto.”

 

“Y en Vitoria empleé esta solución, entendiendo que los fieles se congregan como en una procesión, con un sacerdote delante. Con el fin de acercar las miradas a los feligreses al altar, hice un muro curvo y liso, sin ninguna interrupción, de manera que la vista resbalaba por él hasta el foco principal. El muro de enfrente, por donde entra la luz, lo hice diferente para agrupar los elementos adicionales que pedía el programa: el baptisterio, la capilla del Santísimo, el vía crucis; entonces su textura cambia; el muro recto se hizo en mampostería, y el de enfrente, el que recibe la luz, se pintó en blanco. Al primero lo denominé muro estático y al otro muro dinámico, porque invita a mover la vista.”

 

La Iglesia presenta un espacio único y sin discontinuidades, definiéndose el altar por una ligera elevación del mismo pavimento de la nave. La imagen de Cristo, escultura de Pablo Serrano, aparece colgada del techo mediante unos cables a toda altura que dan al conjunto un aire todavía más esbelto y que aparece iluminado por una fuente de luz natural indirecta e invisible.

La nave queda iluminada más tenuemente por una luz cenital proveniente de un conjunto de pequeñas oberturas. Toda la luz usada es exclusivamente de oeste, que, a todas horas del día excepto por la tarde se comporta como una fuente de luz equiparable a norte. Por la tarde, el sol choca violentamente contra las oberturas, y da una luz directa, corpórea. Esta luz indirecta por la tarde contrasta con la luz indirecta del altar, que recibe luz de norte.

Este modo de hacer entrar la luz condicionará la planta y los materiales empleados decisivamente. El muro este, totalmente ciego, se pliega sobre sí mismo en curva para no necesitar ningún tipo de arriostramiento y poder soportar así la enorme altura que alcanza a sur. Presenta su parte cóncava al interior para recoger la luz de oeste tanto directamente como rasante cunado la pared se dobla y se coloca perpendicular a esta orientación. Su acabado interior es enyesado y pintado en color blanco.

El muro oeste es más complejo. De directriz recta, será doble hasta media altura, y en su interior se alojarán la sacristía, una pequeña capilla de diario y el baptisterio anejo a la entrada. El hecho de ser doble le proporciona también estabilidad. Cuando el muro se afina y se convierte en simple pierde su cara exterior, complejificando su volumetría en relación con la calle y dejando la pared interior completamente a plomo. El muro se horada con pequeñas oberturas, dispuestas en damero, de directriz vertical para que no afecten la estabilidad de la pared ni requieran dintel. Se rematan con un cristal que baña el interior de una luz cálida. La iglesia queda, así, atada transversalmente por la luz y funciona como una especie de enorme amplificador, o altavoz, de luz.

Su sección longitudinal presenta una semiplanta simetrizada respecto de la mitad de su longitud, que da como resultado un techo que empieza bajo en la entrada y sube a una sola agua muy pronunciada hasta el altar.

~ by lostonsite on 5 junio, 2011.

España, País Vasco, Viajes

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