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Cuando los caminos se cruzan

. VITORIA

Vitoria es la capital de Álava y sede de las instituciones comunes de la comunidad autónoma del País Vasco. Enclavada en un cruce de caminos, ha sido a lo largo de la historia un importante punto estratégico tanto en el plano militar como en el comercial y el cultural. Ya desde tiempos romanos, en los que la calzada que unía Astorga y Burdeos pasaba por Álava, estas tierras no han dejado de ser un eje de comunicaciones entre la Meseta Central y Europa. Es una ciudad con una intensa historia que se manifiesta en un valioso patrimonio monumental. Ostenta los títulos de «muy noble y muy leal».

Vitoria fue sucesivamente gótica y renacentista, barroca, neoclásica y romántica. La planificación ha sido una constante en su devenir histórico, desde su primer ensanche medieval a comienzos del siglo XIII hasta sus modernos barrios y parques periféricos. Su casco viejo mantiene íntegro el trazado gótico y sus calles elípticas y estrechas, con empinados cantones y antiguos y recobrados palacios. Los nombres de sus calles conservan los de las actividades gremiales de aquella época: Cuchillería, Zapatería, Herrería, Pintorería… El propio autor francés Victor Hugo definiría a Vitoria en una de sus obras como una «Villa gótica completa y homogénea», e incluso, la llegó a comparar con Núremberg.

El Renacimiento también dejó su huella en la colina, en forma de elegantes palacios construidos por familias nobiliarias.

Fuera ya del casco medieval existen otros espacios emblemáticos como la Plaza de la Virgen Blanca, la Plaza España y Los Arquillos, del Neoclasicismo: ambos fueron ideados por el arquitecto local Justo Antonio de Olaguíbel para salvar el fuerte desnivel que separaba la antigua ciudad de la expansión del siglo XVIII, es decir, el ensanche.

Vitoria es hoy en día un nudo de comunicaciones por carretera. La ciudad cuenta con una posición estratégica privilegiada dentro del llamado eje Atlántico. Por su condición de capital de la comunidad autónoma del País Vasco, alberga la sede de distintos órganos institucionales de la comunidad autónoma: presidencia del Gobierno de la comunidad autónoma en Ajuria Enea, Gobierno Vasco en Lakua y Parlamento Vasco en la calle de Becerro de Bengoa. La capitalidad ha dado a la ciudad un notable dinamismo.

. Historia

Tras la crisis del Imperio romano, llegaron a la zona donde se asienta Vitoria varias tribus del norte de Europa. En este contexto, el lugar quedó en una zona marginal entre los visigodos (al sur) y los francos (al norte).

Tradicionalmente se ha afirmado que la ciudad denominada Victoriacum, que fue fundada por el rey visigodo Leovigildo en el año 581, corresponde a Vitoria. Esta afirmación se basa en el siguiente texto: Anno V Tiberii, qui est Leovegildi XIII annus, […] Leovegildus rex partem Vasconiae occupat et civitatem, quae Victoriacum nuncupatur, condidit. Sin embargo, este dato no está suficientemente probado y expertos historiadores opinan que Victoriaco no estaba en la actual Vitoria o antigua Gasteiz sino en una zona cercana, probablemente a los pies del monte Gorbea donde hay un pueblo llamado Vitoriano en el municipio alavés de Zuya.

Recientes trabajos arqueológicos realizados en la ciudad apuntan a la presencia de francos, y no visigodos, en la zona, dificultando la identificación de Victoriacum como Vitoria. No existen muchos restos arqueológicos de esta época, pero parece ser que hubo asentamientos francos permanentes en las cercanías de la actual ciudad. Por ejemplo, en el yacimiento de Aldaieta (Nanclares de Gamboa) se han encontrado tumbas adornadas siguiendo las costumbres francas. Se cree que este asentamiento data entre los siglos VI y VIII. De la misma manera, los objetos encontrados en las excavaciones realizadas bajo la catedral de Santa María de Vitoria parecen ser de dicha cultura. Es más, tras examinar las características de estos objetos se puede afirmar que son del siglo VIII o posteriores.

De cualquier manera, no parece que la influencia, sea visigoda o franca, fuera importante en la zona de Vitoria. Según muestra la reja de San Millán de la Cogolla, en el siglo XI la mayoría de topónimos de la Llanada Alavesa, donde se encuentra Vitoria, eran de origen vasco incluyendo algunos otros de origen romance. La reja de San Millán es un documento del año 1025 que lista una serie de poblaciones que pagaban diezmos al monasterio de San Millán. La primera mención documentada de una aldea denominada Gastehiz se encuentra en dicho documento, aunque no se cita la localización de dicha aldea. Este mismo documento menciona igualmente muchas de las poblaciones que componen actualmente el municipio de Vitoria.

La actual Vitoria fue fundada por el rey navarro Sancho VI el año 1181 en el lugar de Gasteiz («… novum nomen imposui scilicet Victoria quae antea vocabatur Gasteiz…» / «… a la que impuse el nuevo nombre de Vitoria que antes se llamaba Gasteiz») con la denominación de «Nova Victoria». El origen de la fundación fue, al igual que en el caso de otras ciudades de la zona (Antoñana, Bernedo, Lapuebla de Arganzón, Laguardia), la necesidad por parte del rey navarro de crear una línea defensiva ante el reino de Castilla.

Los estudios arqueológicos sobre una pequeña superficie en el interior de la catedral han dado con un análisis del C14 que sitúa la construcción de la muralla a de finales del siglo XI (cien años antes de la fundación de la villa por el rey navarro Sancho el Sabio), sin embargo, muchos historiadores expertos en Fueros medievales no apoyan esa tésis. Los fueros otorgados por los reyes, o estamento jurídico, permitía la construcción de murallas y guarnición pero no podía existir un recinto de 20 torres como interpretan su cerco amurallado, sin el consentimiento real en forma jurídica. Vitoria-Gasteiz fue creada como tenencia defensiva junto con Zaitegi (1187), con el fin de proteger la nueva frontera que se había creado tras el tratado con Castilla de 1179. La existencia de algún tramo de muralla anterior sólo puede ser defendido desde el punto de vista arqueológico pero carece de fundamento histórico.

La defensa de la muralla duró poco tiempo, ya que pasó a depender de Castilla en 1200, al ser tomada por las tropas del rey Alfonso VIII, tras un asedio de ocho meses. El propio rey castellano la dotó de su primer ensanche gótico en la ladera oeste. Alfonso X el Sabio la extendió en 1256 hacia el este con nuevas calles gremiales. Enrique III, en 1399, concede a la ciudad dos ferias francas.

Fue importante su judería, antes de la expulsión de los hebreos ordenada por los Reyes Católicos: el viejo cementerio judío aún se conserva en forma de parque (Judizmendi) con un monumento conmemorativo de su pasado. En 1431, el rey Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad. En 1463 fue una de las cinco villas fundadoras de la Hermandad de Álava junto con Sajazarra, Miranda de Ebro, Pancorbo y Salvatierra. En 1466 Enrique IV de Castilla concedió a la ciudad el título de leal y en 1470 Fernando el Católico la nombra muy leal. El 22 de septiembre de 1483 Isabel I jura los fueros y privilegios de la ciudad en el Portal de Arriaga.

El 22 de enero de 1522, llegó a Vitoria la noticia de que Adriano de Utrecht, que se encontraba en ese momento en la ciudad hospedado en la Casa del Cordón, había sido elegido nuevo Papa 13 días antes. El futuro Adriano VI permanecería en la capital alavesa poco más de un mes, ejerciendo como regente de España y preparando a Navarra para la defensa frente a la invasión francesa.

En 1615, con motivo de las bodas reales, se hospedaron en la ciudad Ana de Austria, reina de Francia, e Isabel de Borbón, esposa del futuro Felipe IV.

Durante la guerra del Rosellón, Vitoria, así como gran parte del País Vasco, fue ocupada por un corto período por las tropas francesas, las cuales avanzaron hasta Miranda de Ebro. Esta ocupación concluyó con la Paz de Basilea que puso fin al conflicto.

El 13 de abril de 1808, Fernando VII se alojó en la Casa Consistorial mientras se dirigía a Bayona, donde tendrían lugar las famosas abdicaciones. Al amanecer del 19 de abril, un inmenso gentío llenaba la actual calle Mateo de Moraza para impedir dicho viaje, llegando a cortar los tirantes del carruaje, por lo que tuvo que partir de Vitoria precedido de la caballería francesa.

Entre el 5 y 9 de noviembre, Napoleón pernoctó en la casa Etxezarra de la capital alavesa en su camino hacia Madrid para colocar a su hermano, José, en el trono de España. José había hecho del palacio de Montehermoso su particular palacio real durante la retirada precedente (después de la derrota en Bailén).

Entre los acontecimientos históricos más reseñables está el de haber sido escenario de la Batalla de Vitoria el 21 de junio de 1813, en la que las tropas francesas, moviéndose en retirada, fueron derrotadas por el Duque de Wellington junto al vitoriano General Álava. Como resultado de la contienda, José Bonaparte huye perdiendo casi todo el botín robado a los españoles. Con esta batalla se puso fin prácticamente a la Guerra de la Independencia Española.

Cuando a finales de julio del mismo año llegó la noticia a Viena, Johann Nepomuk Mälzel encargó a Ludwig van Beethoven la composición de una sinfonía con motivo de este hecho. Se trata del op. 91 Wellingtons Sieg o Die Schlacht bei Vitoria o Siegessymphonie.

En 1843, llegó la autorización para construir el Instituto de Enseñanza Media, sede actual del Parlamento Vasco y anteriormente el convento de Santa Clara. En el año académico de 1853-1854 comenzaron las clases culminando así un viejo sueño de la ciudad. El viejo Instituto de Enseñanza Media fue testigo de buena parte de la vida cultural de esta ciudad. Hay que recordar, entre otras cosas, la Universidad Libre, creada a raíz de la revolución de 1868. Esta Universidad funcionó a partir de 1869, truncándose antes de empezar el curso 1873-1874, en gran parte por culpa de la segunda guerra carlista. Baste recordar los nombres de Ricardo Becerro de Bengoa, Julián Apraiz, Federico Baraibar, etc. Este último, gran helenista (1851-1918), fue además uno de los primeros que en Vitoria impartió allí clases de euskera, en el apartado que hoy llamaríamos de extraescolares. La riqueza cultural y educativa durante la segunda mitad del siglo XIX le valió a Vitoria el apelativo de «Atenas del Norte».

De comienzos de siglo XX y hasta la década de los 50, Vitoria es una pequeña ciudad, con apenas industria y muy conservadora, lo que explica los relativamente pocos incidentes en la guerra civil.

A partir de la década de 1950, en la ciudad se inició una fuerte industrialización que produciría una transformación de la ciudad en todos los aspectos, sobre todo los demográficos y sociales. Pasando a ser de una pequeña ciudad de servicios y administración a una ciudad industrial que batió records de crecimiento demográfico relativo en todo el Estado, en los años 60, con un porcentaje mayor del 40%. Así de la década de los 60 a los 70 casi duplicó su población, por la gran cantidad de trabajadores inmigrantes recibidos.

La ciudad de Vitoria, antaño caracterizada por sus tradiciones conservadoras, cambió, dándose en ella los episodios mas dramáticos de la Transición Española, como los ocurridos en la Iglesia de San Francisco de Asís,en el barrio de Zaramaga, que fue escenario de los 3 de marzo de 1976 de graves enfrentamientos entre la policía y trabajadores en huelga. El desalojo de la iglesia en la que se celebraba una asamblea acabó con el ametrallamiento de los asamblearios por parte de la policía, y posteriores apaleamientos por parte de la policía, lo que causó la muerte de 5 de ellos por los disparos y heridas de bala a más de un centenar.

El 20 de mayo de 1980, Vitoria se convirtió a efectos administrativos en capital de la Comunidad Autónoma del País Vasco por decisión del Parlamento Vasco, que así lo acordó por medio de su Ley de Sedes.

– CATEDRAL DE MARÍA INMACULADA

La Catedral de María Inmaculada de Vitoria (País Vasco, España) es un templo católico situado en el céntrico barrio de Lovaina de la capital alavesa. Construida en estilo neogótico en la primera mitad del siglo XX, su advocación precisa es María Inmaculada, Madre de la Iglesia, aunque popularmente es conocida como la Catedral Nueva, fórmula empleada para distinguirla de la más antigua Catedral de Santa María, un templo gótico de los siglos XIII y XIV edificado en la parte alta de la ciudad, a su vez conocido como la Catedral Vieja. El culto regular se celebra en la cripta catedralicia, bajo la girola, funcionando dicho espacio como parroquia homónima. El templo, entre los más voluminosos de España, es también la última gran catedral erigida en el país, si bien se trata de una construcción incompleta, ya que la falta de financiación dejó sin realizar una serie de elementos arquitectónicos que habrían dado lugar a una catedral de trazado muy vertical, en lugar de la horizontalidad resultante del incumplimiento del proyecto original, y con una decoración mucho más recargada. Su principal valor radica en la riqueza escultórica, en muchos casos correspondiente al estilo modernista, que ornamenta los paños de las naves y el ábside en el exterior, así como las capillas de la girola, el transcoro y la cripta en el interior.

. 1ª época constructiva (1907-1914)

En el solar que ocupaba antiguamente el Convento de las Brígidas, justo al lado del Parque de la Florida, y triangulando entre las calles Luiz Heinz, Cadena y Eleta y Magdalena, las obras arrancaron el 4 de agosto de 1907 sobre los planos de los arquitectos Julián de Apraiz y Javier de Luque y con el impulso del entonces obispo de Vitoria, monseñor José Cadena y Eleta, quien quería dotar a la diócesis -que entonces cubría las tres provincias vascas- de un templo-sede acorde con las necesidades eclesiásticas que la vieja Catedral gótica de Santa María, situada en el punto alto del Casco Viejo de la ciudad, estaba lejos de satisfacer por su pequeño tamaño y problemático estado de conservación.

Al acto de colocación de la primera piedra, celebrado con todo fasto, asistieron los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg, la reina madre María Cristina, el nuncio vaticano monseñor Rinaldi, obispos de la provincia eclesiástica, y representantes de la Corte, el Gobierno y las instituciones locales.

La primera fase de las obras discurrió con gran ritmo y celeridad, tomando parte en las mismas obreros y artistas de toda España y también extranjeros. Las obras quedaron paralizadas en 1914, con la llegada del nuevo obispo Melo y Alcalde, tras haberse rebasado el presupuesto inicialmente adjudicado, que era de 5 millones de pesetas, y quedar por levantar cuatro quintas partes de la mole proyectada. En esta primera fase quedaron terminadas la cripta (inaugurada en 1911, la girola, las partes bajas de los pilares de sus cinco naves (hasta una altura de 8 metros) y gran parte de los paramentos exteriores de las fachadas, siendo los materiales de construcción y decoración la piedra natural y el mármol, extraídos en su mayoría de canteras de distintos puntos del País Vasco y Navarra.

. 2ª época constructiva (1946-1969)

Las popularmente llamadas «ruinas» de la Catedral se cubrieron de yedra y maleza. Las obras no se reanudaron hasta 1946, una vez acabada la Guerra Civil y obtenida nueva financiación, con el impulso del obispo Carmelo Ballester Nieto y bajo la dirección de los arquitectos Miguel de Apraiz Barreiro (hijo de Julián) y, en menor grado, Antonio Camuñas Paredes.

La construcción avanzó de forma pausada, respetando el estilo inicial pero incorporando las nuevas técnicas del hormigón y la piedra artificial. En 1949 se terminaron la girola y la parte baja hasta el crucero. Hasta 1952 se construyeron la nave alta del presbiterio, la portada lateral norte y un torreón rebajado en lugar del cimborrio original. Entre 1960 y 1963 se colocaron las vidrieras realizadas en la primera época, y en la girola los relieves realizados por el artista Enrique Monjo para el trasaltar. Entre 1964 y 1969 se cubrió el resto de la Catedral sin añadir los arbotantes exteriores, innecesarios al aligerar los pesos y fortalecer la fábrica la utilización de los nuevos materiales arriba citados.

Aunque inconcluso, el templo fue consagrado el 24 de septiembre de 1969 por el cardenal legado Dell’Acqua, acompañado de varios arzobispos y obispos españoles, y en presencia del jefe del Estado, el general Franco, su esposa y el Gobierno casi al pleno.

Faltaba por construir toda la fachada principal a los pies del templo, incluido el pórtico y dos majestuosas torres gemelas chatas, al estilo de Notre-Dame de París, según un modelo simplificado que suprimía los chapiteles contemplados en el proyecto original, desaparecidos al igual que el cimborrio del crucero y una abigarrada decoración arquitectónica en vertical basada en gabletes y pináculos que habría cubierto todo el alzado, produciendo un resultado visual a caballo entre la Catedral de Burgos y la Catedral de Milán. Las torres albergarían en su interior las oficinas de la Curia, un museo, una residencia, y otras dependencias diocesanas. Aún así, el coste adicional era desmesurado. Desaprobado por la mayoría del clero y la opinión pública vitorianos, el proyecto concerniente a las torres fue cancelado y en su lugar se construyó un pórtico rematado en una gran terraza.

Esta obra quedó concluida en 1973, siendo titular de la diócesis el obispo Francisco Peralta, gracias a la confluencia de dotaciones económicas procedentes de la Diputación Foral de Álava, el Ayuntamiento de Vitoria, el Ministerio de Vivienda y numerosas donaciones privadas, la más cuantiosa de las cuales fue hecha por el mecenas local Félix Alfaro Fournier y la familia vitoriana Viguri Martinez de Ilarduya. Tres años después, las naves de la Catedral serían el marco para el funeral de los obreros muertos en los sucesos del 3 de marzo de 1976.

El edificio, de imponentes proporciones, consta de 5 naves longitudinales, la principal y cuatro laterales, un crucero de tres naves, una girola de dos naves con siete capillas absidiales, pórtico, cripta y sacristía. Con sus 118 metros de ábside a pórtico, sus 48 metros de ancho entre los dos testeros del crucero y sus 35 metros de altura en el crucero, se trata de la segunda catedral más grande de España después de la Catedral de Sevilla. Su planta de cruz latina recuerda a la de la Catedral de Chartres y cubre una superficie de 5.750 metros cuadrados, pudiendo cobijar en su interior a 15.000 personas.

El principal interés artístico del templo descansa en su riqueza escultórica, que presenta acusadas variaciones estilísticas por las diferentes etapas constructivas. En la cripta y en los paños exteriores del ábside pueden contemplarse numerosos relieves en arquivoltas, entrepaños, frisos, capiteles historiados y motivos escultóricos que combinan la iconografía religiosa con otra de temática profana, fantástica y vegetal, sorprendiendo esta última por su imaginación y no pocas veces por su audacia satírica. Todo el conjunto rebosa simbolismo y advertencia moral. También las vidrieras responden a distintos gustos y concepciones estilísticas.

. Fachada principal y pórtico: Orientada a los arranques de las calles Becerro Bengoa y Prado, la fachada, aun desprovista de torres, presenta un alto frente, abierto en su parte inferior por el pórtico o nártex dispuesto en tres grandes arcos apuntados, de mayor tamaño el central, y en la parte superior por un gran rosetón-vidriera sobre la terraza. Mide 22 metros de altura y se apoya en ocho machones dispuestos en dos filas de a cuatro. Los vértices de las aristas está coronados por pináculos neogóticos estilizados. El remate de la nave central, coronado por una cruz, lleva una orla de arquerías ciegas en su parte superior. Sobre el crucero de la nave se eleva un corto y macizo cimborrio cuadrado.

En las portadas exteriores del pórtico se han esquematizado al máximo las arquivoltas, cinco en la principal y tres en las laterales, desapareciendo en éstas las escenas historiadas y cualquier otra decoración. La estatuaria de la fachada, dispuesta en los arranques de las arquivoltas entre peanas-basas apoyadas en pares de columnas, que sí están labradas con motivos historiados o vegetales, y doseletes, está inconclusa. Los bultos que han sido tallados y colocados en sus hornacinas hasta la fecha -único trabajo constructivo que sigue activo a día de hoy- incluyen a Padres de la Iglesia y otros santos y santas.

Otras hornacinas vacías figuran en el interior del pórtico, donde los accesos al templo reproducen el esquema de triple portada apuntada, aunque ahora bajo tres grandes tímpanos con bajorrelieves. El de la izquierda, dando paso a la nave del Evangelio, representa el Nacimiento y Adoración de los Pastores. El central, a María Inmaculada rodeada de estrellas. Y el de la derecha, dando paso a la nave de la Epístola, a Pentecostés. Los tres tímpanos fueron labrados entre 1975 y 1979 por el artista Aurelio Rivas. En la hilada interior del columnario se eleva un apostolado modelado en piedra artificial por el escultor Florentino Trapero entre 1964 y 1965, y apoyado en basas historiadas, tallas que corresponden a la primera época constructiva.

. Fachada septentrional: Orientada a la calle Magdalena. En su parte central, dando acceso al brazo septentrional del crucero, se abre una portada con gran arco gótico abocinado cuyo espacio para el tímpano es ocupado por un gran rosetón. El cuerpo superior lo cubre un balcón cerrado con un gran ventanal-vidriera en lo que es el testero del crucero. A sus lados, peanas vacías de estatuaria y dos ventanales que en su día iban a cubrir vidrieras alusivas a la muerte de San José y bajo cuyos botaaguas discurren unas escocias o frisos con relieves de la primera época.

El friso de la izquierda, tallado por Francisco Nieto, Fernando Sánchez y Gaspar Casas, representa escenas de la Guerra del Rif de 1909. El de la derecha, obra de Francisco País, J. M. Aramburu y Juan Payés, contrapone la Escuela Religiosa y la Escuela Laica. Este relieve es un testimonio del conflicto educativo vivido entre Iglesia y Estado en los años (1910-1912) del Gobierno de José Canalejas, promotor de la enseñanza laica y del control de la actividad cultural de las órdenes religiosas.

Entre esta portada norte y el pórtico del pie del templo discurren cinco ventanales y otros tantos paños que se corresponden con los cinco primeros tramos de la nave lateral, hasta el crucero. Los entrepaños (lienzos ornamentales de pared bajo los ventanales) están decorados con orlas vegetales que cobijan diversa vegetación. Sobre éstos corren frisos de mármol blanco ornamentados también con especies vegetales.

Las gárgolas en lo alto de los aleros fueron labradas por Manuel y Aurelio Rivas entre 1964 y 1965; representan figuras tomadas del Libro del Apocalipsis.

. Ábside: Orientado a la calle Luiz Heinz, enlaza con la fachada septentrional mediante dos paños de pared, correspondientes a los dos tramos interiores del presbiterio, en los que apenas se ha realizado el desbaste de la piedra. Todo el ábside está coronado por gabletes rematados en florones cruciformes; sus gárgolas, de temas monstruosos, son muy esquemáticas.

El cuerpo semicircular se divide en siete tramos, correspondientes a las siete capillas de la girola interior. Cada tramo consta de tres paños muy estrechos en comparación con su altura y cada paño se divide en tres partes. La parte inferior, al nivel del suelo, la conforman las arquivoltas de los ventanales ojivales de la cripta y los capiteles en los que descansan; las arquivoltas centrales están decoradas con figuras alegóricas y las laterales con temática vegetal; los capiteles presentan labra a base de plantas, animales nocturnos y criaturas fabulosas.

La parte intermedia consta de un entrepaño cuadrangular que en los paños centrales presenta motivos ornamentales alusivos a la advocación de la capilla y a sus patronos, con los escudos respectivos, y, coronando éste, un friso o escocia que es igualmente historiado en los paños centrales. Ambos motivos en los paños laterales, o son de temática vegetal o están, en líneas generales, menos elaborados. Por último, marcando la verticalidad de la fábrica, está la parte superior que forman los ventanales y los gabletes.

Los motivos escultóricos más llamativos de este conjunto son los de las arquivoltas de los ventanales de la cripta, donde proliferan los aspectos lúgubres de la vida terrenal y de ultratumba, mezclados con escenas profanas y seres fantásticos en actitudes violentas. En algunos casos las figuras recuerdan en su estilo los grutescos del arte Plateresco.

. Fachada meridional: Orientada a la calle Monseñor Cadena y Eleta y el Parque de la Florida. Es simétrica y prácticamente idéntica a la del norte. Flanqueando la entrada, relieves de la primera época, con la Lucha y la Paz de los Monjes, representando los esfuerzos evangelizadores y civilizadores de la Iglesia, y los Artistas de la Catedral, representados en caricatura, afanados en sus trabajos. Ambos frisos fueron ejecutados por Vicente García, Ángel Lucarini, Bernabé López, Francisco Parés, Bernardo López y Agustín Llera.

Entre esta portada sur y el pórtico del pie del templo discurren cinco ventanales y otros tantos paños que se corresponden con los cinco primeros tramos de la nave lateral, hasta el crucero. Los entrepaños presentan molduras y rosetones, apoyados en figuras alegóricas o caprichos vegetales. Los frisos sobre ellos presentan temas variados vegetales y animales.

Las gárgolas de esta fachada, talladas por Aurelio y Manuel Rivas entre 1964 y 1965, hacen referencia a soldados de la Guerra Civil, pudiéndose encontrar un soldado con máscara antigás, otro de transmisiones gritando por teléfono, el miliciano artillero o un auxiliar moro con turbante y alfanje.

. Naves y crucero: La nave central mide 14 m de ancho, 8 las intermedias, y las externas laterales, una mide 6,5 m y otra 2 m. Las medidas interiores son 96 m de ábside a puerta y 47 m de anchura en el crucero. La nave central tiene una altura de 35 m y las laterales 17,5 m. Las bóvedas son de crucería sencilla, sin nervio espinazo y barlongas (más anchas que largas). El tramo central del crucero, a falta de cimborrio, se cubre con una falsa bóveda circular, poco cóncava, apoyada sobre pechinas y cuya nervadura forma una estrella de ocho puntas. Todas las plementerías están enjalbegadas. En los cuatro pilares que sostienen los arcos torales que enmarcan esta bóveda hay unas hornacinas vacías ideadas para albergar imágenes de los cuatro Evangelistas.

A todo lo largo de la nave central y el crucero, entre la ventanas y los arcos formeros, discurre un hermoso triforio. Cada tramo de triforio se divide en tantos arquillos y maineles como calles y parteluces segmentan las vidrieras superiores. Las vidrieras son de vidrio blanco excepto las que ocupan los testeros de los dos extremos del crucero; éstas son, como se anticipó arriba, vidrieras con rosetón y están coloreadas al igual que las que hacen la función de tímpano de las portadas de acceso bajo ellas. Igualmente coloreada es la gran ventana-rosetón que preside la fachada principal.

Las caras interiores de las tres portadas están flanqueadas por pináculos adosados y coronadas, en bajorrelieve, por grandes escudos: el de Álava y Vitoria, sostenido por leones rampantes, en el testero norte; el de España, en el testero sur; y el papal de Pablo VI, sostenido por ángeles, en el pie de la nave central. Estos escudos pétreos fueron tallados por los hermanos Aurelio y Manuel Rivas.

– PLAZA DE LA VIRGEN BLANCA

La Plaza de la Virgen Blanca o Plaza vieja, es el principal lugar de encuentro de Vitoria. Se encuentra entre los barrios del Casco Viejo y el Ensanche. Está rodeada de casas blancas y en el centro de plaza se localiza un monumento en recuerdo de la Batalla de Vitoria (1813), un episodio de la Guerra de Independencia.

En el año 2007, sufrió un importante cambio, en el cual se cambió el pavimento y se eliminaron las zonas verdes.

– PLAZA DE ESPAÑA

Es una gran plaza porticada concebida por el arquitecto Justo Antonio de Olaguibel en 1781 y concebida para unir el casco antiguo con el nuevo Ensanche, entonces en construcción. Uno de los elementos más importantes del conjunto es la Casa Consistorial, de decoración neoclásica.

Hijo de una familia de constructores, Jose Antonio Olaguíbel se educó en la Real Academia de San Fernando entre 1779 y 1781 en Madrid en un ambiente dominado por el neoclasicismo. Nada más regresar a Vitoria se le encargó la Plaza Nueva, obra que marcó todo un hito en la arquitectura de la ciudad y fue el punto de arranque del diseño futuro de crecimiento urbano. La Plaza habría de ser más grande que la de Madrid y la de Salamanca, aunque finalmente no alcanzó tal tamaño, y debería estar preparada para el desarrollo del comercio en su entorno, con zonas de carga, un nuevo Ayuntamiento y superar el desnivel del casco antiguo, lo que resolvió con Los Arquillos, un paseo que permitió la unión de la ciudad medieval con la moderna. La nueva obra, que tardó diez años en construirse, fue la solución del ensache de la ciudad.

Además de sus actuaciones en Vitoria, trabajó en Álava en la Casa del Santo de Armentia y la Torre de la Iglesia de Arriaga, la de la Iglesia de Matauco, la Iglesia de San Andrés en Elciego y la reconstrucción del Convento de la Purísima Concepción de Mondragón.

– PALACIO ESCORIAZA – ESQUIVEL

El Palacio Escoriaza-Esquivel es uno de los edificios más significativos de la ciudad.

Fernán López de Escoriaza, médico del rey Enrique VIII de Inglaterra, y su mujer, Victoria de Anda y Esquivel ordenaron construir este palacio a mediados del siglo XVI. Por su riqueza arquitectónica y ornamental, se trata de uno de los mejores ejemplos de la arquitectura civil renacentista en el País Vasco.

Construido con piedra de mampostería, se organiza alrededor de un patio cuadrado de doble arquería superpuesta en tres de sus lados y una escalera. Los capiteles y medallones de las columnas están ricamente adornados. Cabe destacar la fachada principal, frente a una plazuela, en la que sobresale la portada plateresca donde se pueden ver los bustos del propietario y su esposa.

El edificio alberga la sede de la Fundación Patronato Eclesiástico de Aguirre que se encarga de su gestión, por lo que no es posible visitarlo.

– CATEDRAL DE SANTA MARÍA

La catedral de Santa María de Vitoria se ubica en la parte más alta del promontorio que acogió a la aldea de «Gasteiz», origen de la villa y actual ciudad. El promontorio es una pequeña colina alargada que se orienta e dirección norte sur y se eleva unos 20 metros sobre la llanura de la denominada llanada alavesa que lo rodea.

Se halla dentro del espacio delimitado por el primer recinto amurallado que poseyó la ciudad. El solar acusa la pendiente del cerro y entre la zona sur y oeste, está elevada unos 9 metros respeto a la nordeste, a media altura de la ladera. El subsuelo se distingue por tener un elevado volumen de rellenos artificiales para regularizar el piso del interior del edificio. Estos rellenos producen diferencias de altura en la construcción de los cerramientos del edificio por sus diferentes lados.

La catedral formó parte de la muralla medieval, como atestiguan los muros del lado norte, de apariencia maciza y el paso de ronda que recorre todo el edificio, desde el extremo sur del crucero hasta la esquina noroeste del pórtico, circundando toda la girola, el transepto y la nave norte.

El edifico está embutido en una serie de construcciones, algunas de ellas pertenecientes al propio complejo catedralicio, que le quitan el aspecto de «monumento», quedando acentuado por la ausencia de una fachada referencial. La Catedral de Santa María está constituida por un conjunto de edificaciones diferentes realizadas en diferentes épocas y para diversos usos. La iglesia de Santa María es el edifico principal y más antiguo del conjunto. Tiene orientación este oeste con una ligera inclinación al norte en el extremo oriental.

La Capilla de Santiago, abierta en el hastial del brazo del transepto en el lado de la Epístola (sur), es en la actualidad la iglesia parroquial de Santa María, que tiene una acceso independiente, desde la Plaza de Santa María. En el lado sur se encuentra el pórtico absidado que protege la portada y sobre él, en su tercio meridional, se levanta la torre del campanario que se remata con un chapitel alcanzando una altura de unos sesenta metros. Por el lado oriental se ubican una serie de edificios de servicios, entre los que destaca la sacristía tardo-barroca.

El templo presenta planta de cruz latina, con tres naves, la central de mayor altura que las laterales, y cubiertas con bóvedas de crucería, con amplio transepto y cabecera. En su interior tiene cuatro capillas rectangulares y una girola a la que se abren otras tres capillas poligonales. Cuenta, además, con un hermoso y frágil triforio y un pórtico del Siglo XIV que contiene esculturas muy interesantes.

La ciudad de Vitoria fue fundada sobre la aldea de Gasteiz en el año 1181 por el monarca navarro Sancho VI como parte de la línea de defensa del reino de Navarra con el de Castilla.4 Pocos años después, en el año 1200, la plaza es tomada por el rey castellano Alfonso VIII el cual, después del incendio que asoló la ciudad en el año 1202 emprendió una labor de reconstrucción de la misma expandiéndola hacia occidente con tres nuevas calles. Fruto de esa reconstrucción urbanística fue la Iglesia de Santa María, que nació con el objetivo de servir de perímetro defensivo amurallado a la renaciente ciudad.

La ciudad venía ya creciendo desde los asentamientos anteriores a su fundación, este crecimiento se produjo ininterrumpidamente desde, al menos, el siglo VII. El proyecto de Alfonso VIII sorprende por su magnitud. El templo debía de cumplir la doble función de servir en la defensa de la ciudad y de tener el rango acorde a la ciudad que se estaba levantando. La ubicación coincide con la antigua iglesia de la cual se aprovecha el ábside. Mientras se levanta la nueva construcción se realiza un templo provisional para mantener el servicio religioso a los fieles.

El templo se alzó como parte del perímetro fortificado de la ciudad, se conservan los paños más antiguos de la muralla cerrando la parte norte del pórtico y se calcula que la muralla tenía 7 metros de alto y 4 metros y medio de ancho.

El templo construido a comienzos del siglo XIII, que marcaría la forma sorprendentemente arcaica del transepto, tenía cripta y era sorprentemente castrense, integrado en la muralla defensiva de la ciudad. Esta primera edificación se conserva casi íntegramente en algunos tramos, como la zona norte del crucero, con muros de gran espesor y alturas de casi 20 metros.

La construcción de la catedral interfirio con la muralla de tal forma que obligó a tirar la puerta principal de acceso que se tuvo que reubicar al lado de la nueva construcción. La nueva puerta, que duro hasta el siglo XV, fue nuevamente derruida cuando se construye el pórtico que protege el ingreso principal a la catedral.

. Pórtico: La portada del pórtico Santa María está considerada como una de las mejores manifestaciones de la plástica peninsular del siglo XIV. La capilla de la Piedad, construida a instancias del abad Diego Fernández de Paternina en el siglo XVI, lo altera en el lado norte.

Se añadió al conjunto catedralicio en el siglo XV y se modificó en el XVI. El espacio del pórtico se cubre con bóvedas de mayor amplitud que las de las naves del templo que apoyan sobre arcos fajones de traza más chata. Entre sus claves hay una mezcla de terceletes, ligaduras y combados. Las bóvedas primera y tercera, que corresponden a la prolongación de las naves laterales, tienen los nervios rectos, mientras que en la bóveda central y en la del fondo son combados para el arriostramiento de los nervios mediante los medallones.

La portada esta realizada según un esquema de fachada tripartita. En el portal izquierdo se aprecia en su tímpano escenas de la vida de San Gil (estudios iconográficos actuales ponen en duda esta afirmación). Está planteado como una superposición de frisos la cual incrementa la narrativa. En registros inferiores se representan la salvación de unos marineros y el encuentro con el monarca, en el segundo registro y la resurrección de un niño y la construcción de un monasterio en el tercero. Acompañando a la portada continuando las arquivoltas y pilastras en la composición de los arcos formeros y nervaduras de las bóvedas.

En el portal central se relata la vida de la Virgen. El registro central trata de la Ascensión, Pentecostés, el viaje de los apóstoles y la muerte de María y se remata con la escena de la coronación de la Virgen por su hijo. Tímpano de este portal está ocupado por una imagen de la Virgen con el niño del siglo XV.

El portal derecho muestra el juicio final. En el se puede observar a San Miguel pesando las almas las cuales se dirigen, bien a la puerta de la Gloria o al cortejo del infierno.

En las jambas se ubican diferentes imágenes que representan figuras de Antiguo Testamento como Isaias, Ezequiel, Salomón o la Reina de Saba y figuras de santas como Margarita, Magdalena, Marta, etc.Hay también imágenes de la Virgen con el niño, el arcángel Gabriel y la Anunciación. Originalmente todo el pórtico estaba policromado.

Para evitar corrientes de aire se cerraron los vanos que han sido abiertos y cubierto por cristaleras recientemente. Mediante una sistema de proyección de vídeo, denominado «El pórtico de la luz» se pude apreciar la evolución de la policromía a lo largo del tiempo, desde el siglo XVI al XX. Se prevee que una vez finalizada la restauración este espacio se dedique a uso cultural formando parte de la «Agenda Cultural de la Catedral».

. Torre: Entre los siglos XVI y XVIII se levanta, sobre el primer tramo del pórtico, la torre campanario. Esta torre esta realizada en sillería en su fachada principal, la sur, que da a la plaza y en mampostería en los otros tres lados. Sobre el fuste se construyó una gran cornisa de buena cantería y sobre la que va el cuerpo de campanas de planta octogonal y sobre este el chapitel de madera y teja plana (se tuvo de reconstruir tras la destrucción en un incendio en el siglo XIX).

. Nave: La nave tiene una superficie de 404 m² con forma de cruz latina y tres naves con cinco tramos, con la central más alta que las laterales. Con capillas laterales, transepto, cabecera y girola en la que se ubican otras tres capillas. La nave está recorrida por triforio y está cubierta por bóvedas de crucería.

En las naves laterales se han realizado capillas entre los arranques de los estribos de los arbotantes. Estas capillas se cubren con bóvedas ovijales apoyadas en robustos arcos.

La nave central, se cubre con bóvedas ojivales, ligeras y sencillas. A sus pies, debido a las remodelación del siglo XVII está realizada con terceletes y ligaduras y sobre arcos de menor sección resistente. La nave se ilumina con ventanas apuntadas en su parte sur que dan a la palza e intramuros y un pequeño óculo en el lado norte.

La restauración de Lorente realizó una fuerte alteración en los ventanales, en el primer tramo se puso un gran óculo en el testero occidental. Entre el segundo y el cuarto tramo hay seis óculos pequeños que iluminan la nave (cuatro de ellos realizados por Lorente) y en el tramo anterior al crucero hay dos ventanales estrechos y altos.

Durante las obras de restauración se ha excavado todo el suelo descubriendo los cimientos del templo y sacando a al luz restos del templo anterior a la construcción actual. Tras la reconstrucción, en el 2012, se recubrirá con con un solado definitivo que apoyará en grandes vigas de madera que a su vez descansan en arcos de sillería que que enlazan las bases de todos los pilares dando estabilidad estructural al edificio.

En el subsuelo se han hallado más de 2.000 enterramientos, un centenar de ellos pertenecientes a un antiguo cementerio exterior que data de los siglos XI y XII. A partir del siglo XIV se comienza a realizar enterramientos interiores pero sin abandonar el cementerio exterior que funcionó hasta el siglo XVI. A partir del siglo XV se comienzan a realizar por parte de la case social pudiente de la ciudad, mausoleos y capillas privadas en las que las esculturas y las inscripciones son elementos importantes. Ejemplo de ello son las capilla de San Bartolomé, la de la Concepción y la del Santo Cristo.

En 1705 se procede a regular el cementerio interior mediante lotes funerarios que pertenecen al difunto ya a su familia. La acumulación de enterramientos hace que en el siglo XVIII ya no se pueda seguir dando el servicio y podo después, las normas de salubridad impulsadas por Carlos III en 1787 obligan a realizar los enterramientos en cementerios exteriores, en Vitoria en 1809 se construiría el cementerio de Santa Isabel a la entrada de la ciudad.

. La girola: De forma decagonal tiene un deambulatorio con tramos trapeciales que dan entrada a cinco capillas siendo las tres centrales de geometría hemidecagonal y las dos extremas trapezoidales. las capillas absidales se iluminan mediante ventanales que se abren al paso de ronda y se ubican entre los contrafuertes de las bóvedas. Las capillas de forma de trapecio tienen una única ventana, que también da al paso de ronda. Los muros que forman las capillas son parte de la muralla que circundaba la ciudad.

La cubierta de la girola y sus capillas son de crucería, siendo las del deambulatorio y las capillas extremas cuatripartitas simples y las de los absidiolos son bóvedas hexapartitas de plementos correspondientes a cada lado de la capilla y a su entrada.

Por el exterior no hay casi traza que detecte la girola a excepción de las ventanas y contrafuertes que se alzan sobre la muralla la cual oculta cualquier otro rastro de su construcción.

. El transepto: Al contrario de la girola, el transepto es perfectamente visible desde el esterior del edificio. La altura de la nave central lo hace destacar sobre las capillas, la girola y las naves laterales. Es un espacio esbelto que ha quedado mermado en su amplitud por los arcos del contrarresto. Tiene tres tramos en cada uno de sus brazos y desde él se accede al deambulatorio y a las capillas.

Está realizado en mampuesto con alguna sillería, En su lado oriental hay sendas capillas rectangulares que se ubican en los espacios libres entre dos torreones. Las capillas se iluminan con ventanas saeteras. Las capillas se cubren con bóvedas ojivales cuatripartitas construidas en sillería.

El altar mayor queda cubierto con bóvedas de crucería de gran amplitud y ligereza, con arcos fajones y ojivas de menor sección y plementos más delgados que los de las bóvedas inferiores.

La nave se ilumina mediante ventanas abiertas en el muro este, de ellas 4 son de factura antigua y 2, las de los extremos, reciente realizadas en la restauración de Lorente que también añadió unps arquillos en los testeros de la parte sur.

– RAMPAS CENTRO HISTÓRICO DE VITORIA

Proyecto: Rampas del centro histórico de Vitoria
Dirección: Bakardade Kantoia, Cantón de la Soledad, Cantón de San Francisco Javier.
Tipología: Espacio urbano
Autor: Roberto Ercilla, Miguel Angel Campo
Año del proyecto / Construcción: 2007
Bibliografía: Arquitectura Viva nº117
Localización

El encargo surge de un concurso de Ideas convocado por el Ayuntamiento de Vitoria. El programa contempla la realización de Rampas mecánicas cubiertas -4 tramos en el Cantón de la Soledad y 3 tramos en el Cantón de San Francisco Javier-. La decisión de cubrir las rampas permite una utilización de las mismas con las mejores garantías, dadas las condiciones extremas invernales de Vitoria. La cubrición será a la vez compleja y sencilla. Compleja en su aparente percepción tridimensional, y sencilla por estar concebida a partir de piezas iguales, únicamente desplazadas entre ellas.

 

El pórtico básico, de acero inoxidable y vidrio, se comporta de un modo similar a los fotogramas de una película, mediante pequeños desplazamientos rotatorios en torno a un eje virtual en secuencias de 1 m de distancia. La sensación de movimiento rotacional que percibe el usuario aprovecha el deslizamiento de la propia rampa para crear una secuencia enlazada que mantiene el interés durante la ascensión, creando visuales diferentes en los distintos tramos y lugares del recorrido. La permanente visión del exterior a través de los vidrios contribuye a esta sensación producida por el giro continuado de los pórticos.

 

Por el exterior, las líneas de vidrio que enlazan las diferentes posiciones de los pórticos conforman una figura tridimensional de aparente complejidad y dinamismo, tratándose sin embargo de un único pórtico y por lo tanto de un proceso constructivo simple y racional.

– IGLESIA SAN PEDRO APÓSTOL

Esta iglesia gótica se encuentra adosada a la muralla de poniente, siendo la mayor parte de la fábrica del siglo XIV. La torre es barroca, con cubo del siglo XVII y chapitel del XVIII. Se trata de una obra de Valerio de Ascorbe, que guarda ciertas semejanzas con la torre de la cercana iglesia de San Miguel Arcángel. Entre 1892 y 1896 sufrió una restauración de la que se conserva el pórtico neogótico en el lado sur, obra del rquitecto vitoriano Fausto Íñiguez de Betolaza. Las vidrieras, fabricadas en Burdeos, por la casa Dagrant, fueron colocadas entre 1861 y 1901.

La iglesia tiene planta de cruz latina, con tres naves cortas divididas en tres tramos, siendo la nave central de mayor altura que las laterales, y nave transversal o transepto de cuatro tramos más el crucero. Todos los tramos están cubiertos con abovedamientos de arco de crucería sencilla, salvo el anterior de la nave central, sobre el coro, que es de bóveda con terceletes. Las intersecciones de los nervios llevan claves decoradas.

Los pilares son de núcleo cilíndrico ochavado con cuatro columnillas adosadas o bien cuadrados. Los que conforman el crucero, el transepto y el tercer tramo de la nave central están unidos por arcos diafragmas en entibo, siete en total, para fortalecer la fábrica de la estructura. Los capiteles de los pilares muestran una fina decoración de cardinas, vides, rosáceas, hileras de follaje y otros elementos vegetales, formando una faja continua.

La nave del Evangelio (septentrional) se abre a capillas laterales. La nave de la Epístola (meridional), que es más estrecha, da a la sacristía y a la Capilla de los Salvatierra-Adurza. Desde el brazo meridional del transepto se accede al baptisterio y al llamado Pórtico Viejo. El pie del edificio está tapiado por haber discurrido adosada a este lienzo la antigua muralla de la ciudad.

La cabecera está constituida por un ábside principal heptagonal y tres absidiolos pentagonales, uno a su lado derecho y dos al izquierdo, en los que se abren ventanales alargados, con arcos apuntados y baquetones en arquivoltas y jambaje. Presentan finos maineles y tímpanos calados por vanos trilobulados en la capilla mayor y por óculos tangentes floreados en las laterales. En el ábside de la capilla mayor existe además otra serie de ventanales superpuestos a los anteriores: son de menor derrame y tienen también parteluces y tímpanos abiertos por tres rosetas cuadrifoliadas. La esbeltez y elegancia de esta cabecera recuerdan la arquitectura de los templos de las órdenes mendicantes de Dominicos y Franciscanos.

. El Pórtico Viejo: Especial valor artístico atesora el pórtico del lado de levante, también del siglo XIV, que antiguamente permitía el acceso al templo por su cabecera y que da a la calle Herrería. Es Monumento Histórico-Artístico Nacional. La construcción encima de él de la torre barroca ocasionó algunas alteraciones en su arquitectura, aunque respetó las valiosas tallas labradas en piedra. La portada se articula mediante arquivoltas apuntadas decoradas que cobijan un amplio tímpano seccionado en cuatro fajas. La parte inferior se centra en escenas de la vida de la Virgen María y la infancia de Cristo, mientras que el resto lo hace en los momentos más importantes de la vida de San Pedro Apóstol, el apóstol tutelar del templo. La secuencia comienza con la llamada de Cristo al Pescador de Tiberiades y termina, en el extremo superior, con el martirio del apóstol.

En la parte baja de la portada se apean las tallas policromadas de los doce apóstoles, cuatro de ellas situadas en las jambas y las demás discurriendo por los muros del pórtico. En el parteluz que separa las dos puertas enmarcadas por sendos arcos escarzanos con intradoses trilobulados se sitúa Santa María en majestad, también policromada, que pisa al dragón infernal y sostiene al Niño Jesús, hoy descabezado. Los bultos se apoyan en pedestales con relieves historiados y se cubren con pináculos truncados y gabletes. Son estatuas expresivas y naturalistas, de armónica elegancia, que recuerdan el estilo gótico de la Catedral de Amiens. El Pórtico se halla guarnecido tras una cancela de hierro y una malla para impedir pasar a las abundantes palomas que pueblan la zona.

– IGLESIA DE SAN VICENTE MÁRTIR

La iglesia de San Vicente fue construida entre los siglos XV y XVI, siendo su estilo predominante el gótico, ya escorado al Renacimiento.

El templo se construyó sobre una de las fortalezas de la Vitoria de la época del rey Sancho VI de Navarra, entregada para tal fin al Concejo de la ciudad por los Reyes Católicos en el año 1484. Desde el siglo XIII existiría en el emplazamiento un templo de pequeñas dimensiones que fue derribado para dar lugar a la nueva iglesia.

Bien de Interés Cultural (BIC), es Monumento Histórico-Artístico Nacional desde 1984.

El acceso al templo se hace tanto desde el muro septentrional, por la nave del Evangelio, como del meridional, por la nave de la Epístola, tras pasar por un pórtico en galería de seis arcos construido en el siglo XIX aprovechando elementos del arruinado (y hoy desaparecido) Convento de San Francisco, el cual cumple la función de salvar el acusado desnivel del terreno.

Junto a las puertas hay dos grandes conchas para el agua bendita, regalos del Marqués de Montehermoso y traídas de Filipinas. Incrustada en la pared al lado de la entrada de la nave de la Epístola hay otra pila de agua bendita y un calvario del siglo XVI en piedra.

La fábrica, de planta de salón, tiene tres naves de cuatro tramos de igual altura definidas por ocho pilares cilíndricos desprovistos de capiteles y cualquier otra ornamentación. Los mismos sostienen bóvedas, de crucería sencilla salvo en el primer tramo, a los pies, donde se asienta un gran coro con ornamentación plateresca, y en el cuarto tramo o falso crucero, donde son de crucería con terceletes. El par de pilares anterior está adosado al vértice de pared que acota el presbiterio; los siguientes dos pares ganan en grosor y el posterior descansa en unos pilares el doble de gruesos con el objeto de sostener el coro y la balaustrada calada.

En la parte perimetral los nervios de las bóvedas descansan en doce ménsulas repartidas en las paredes decoradas con motivos zoológicos. Las intersecciones de los nervios están decoradas con claves redondas.

La torre, de 54 metros de altura, fue levantada entre 1860 y 1872 con arreglo a un estilo neobizantino en sustitución de una anterior, posiblemente de origen medieval.

En el interior destaca el Retablo Mayor, de estilo barroco churrigueresco y confeccionado en la primera mitad del siglo XVIII por los maestros vitorianos Andrés de Maruru, Gregorio de Larranz y Manuel Izquierdo, está adosado a un ábside de cinco paños. Sus tres calles y el ático con calvario ostentan seis tallas de bulto redondo más cuatro relieves en la predela que muestran escenas de la vida y el martirio del patrón titular, San Vicente, cuya imagen preside en hornacina el cuerpo central. Posteriormente, en 1896, se añadieron a ambos lados del retablo dos cuerpos simétricos a modo de calles adicionales para contener dos esculturas del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen María.

En el lado izquierdo del presbiterio, bajo un arco ojival, se encuentra el sepulcro con bulto yacente del Chantre de Armentia Don Nicolás, muerto en 1349, según reza la lápida enmarcada por escudos y los símbolos del Tetramorfos.

~ by lostonsite on 5 junio, 2011.

España, País Vasco, Viajes

One Response to “Cuando los caminos se cruzan”

  1. Que impresionante la historia que tiene este lugar. Vivo en una ciudad (La Plata) que posee una catedral soberbia pero la historia puede contar algo más de 120 años desde su fundación.

    La rampa me sorprendió.

    Saludos

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