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Cuando se transita entre el mar y la montaña

ESCALANTE, CANTABRIA

Escalante es un municipio de Cantabria, situado en la comarca de Trasmiera. Limitada al norte con Arnuero y Argoños, al oeste con Meruelo y Hazas de Cesto, al sur con Bárcena de Cicero y al este con la bahía de Santoña.

El municipio de Escalante cuenta con algunos barrios y calles de gran sabor popular como San Juan, Puente Somaza, Calle del Puente… y casonas escudadas como el Palacio de los Guevara. La antigua alineación medieval todavía condiciona hoy el casco urbano de la villa de Escalante.

La historia de Escalante está caracterizada por los enfrentamientos entre el concejo y la casa de los Guevara. Este conflicto no impidió la firma por parte de los vecinos de una carta de hermandad con la Merindad de Trasmiera, en 1579. Testimonio de aquellas pugnas por el poder son la torre de Guevara y la casa consistorial de Escalante. También de interés patrimonial son los diversos edificios religiosos repartidos por todo el término; entre ellos, la pequeña ermita románica de San Román, el monasterio de San Sebastián de Montehano y el Convento de las Clarisas San Juan de Monte Calvario.

Escalante comprende parte de la Reserva Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, uno de los humedales más importantes del norte peninsular, lugar de paso migratorio y refugio de miles de aves, algunas de ellas en peligro de extinción. En el margen de este humedal se ha restaurado el molino de mar de Cerroja, uno de los primeros de su naturaleza que hubo en Europa.

. Iglesia San Román en Escalante

Aunque a simple vista es una pequeña y humilde ermita, es uno de los tesoros más valioso de Escalante, al tratarse de una obra del románico (la única junto con la de Santa María de Bareyo del románico costero). Al románico cantábrico se lo asocia de inmediato con el erotismo y la escatología más realista. Sin embargo, son muchas las obras románicas cántabras que reclaman una atención más profunda.

Con una geografía muy similar a la asturiana, estirada entre el mar y la montaña, los valles, los ríos y sus cuencas marcan asentamientos rodeados de verdes pastizales enmarcados en el horizonte cercano con altos picos montañosos. El traslado de la frontera con el islam hacia el sur dejó a la montaña fuera de la actividad principal de la Reconquista a partir del siglo X. Pero la reactivación económica merced al comercio exterior experimentada a lo largo del siglo XII da un papel protagonista a los puertos de Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera.

Tierras liberadas del islam desde los primeros momentos, conocieron importantes construcciones mozárabes que llegarían en uso hasta el siglo XII. De ahí que hasta la construcción de la colegiata de Santillana del Mar no se encuentren antecedentes románicos significativos. La influencia castelano-leonesa meridional va a ser la nota dominante en el románico cántabro, románico maduro vencido ya su punto álgido.

En Cantabria (también en Asturias y norte de Palencia) es frecuente encontrarse con un románico en el que el erotismo aparece plasmado con gran realismo. En muchas iglesias levantadas en las últimas décadas románicas abundan las figuras relacionadas con el sexo que sin ningún subterfugio artístico son mostradas directamente.

Cantabria cuenta con una serie de capiteles y canecillos que no tienen parangón en este sentido con el resto del románico español. Sin llegar a los templos hindúes, algunos santuarios cántabros parecen estar dedicados aparentemente a la exaltación de la faena amorosa y de sus circunstancias. Se han buscado distintas explicaciones a tal hecho, desde las de tipo moral (lujuria, pecado, castigo, etc) hasta las sublimadoras o liberalizadoras (más o menos tántricas). Ambas explicaciones parecen exageradas, una por corta y otra por larga. El realismo erótico del románico cántabro quizás no sea más que una salida por la vía naturalista adoptada en unos momentos de crisis de civilización, como son los finales del románico, en los que todo es confuso y los escapes tangenciales abundan. Lo curioso es que tal focalización erótica se dieran principalmente en una zona determinada.

La Iglesia de San Román, a 2,5 de Escalante presenta una enorme riqueza escultórica, situándola entre las más destacadas de la región. A la entrada de la ermita se halla colocado un sepulcro medieval formado por un bloque de piedra de una sola pieza.

No existen datos primitivos sobre esta iglesia, pero por el tipo de su escultura puede fecharse hacia finales del siglo XII o comienzos del siglo XIII. La ermita no es demasiado llamativa por fuera, con capilla de mampostería y los esquinales de sillería. Su planta es reducida y sencilla: nave única de un tramo y cabecera con presbiterio rectangular, más estrecho que la nave, y ábside semicircular, coronado por canecillos geométricos (de rollos) y de cabezas de animales, aunque están muy desgastados. La espadaña es muy pequeña, situada a los pies. Una entrada a mediodía y dos vanos, uno en el eje absidal y otro en el muro meridional del presbiterio.

La puerta de entrada en el muro sur da paso a un interior mucho más interesante. La ermita guarda unos fantásticos capiteles en el corto espacio entre el arco triunfal y el muro absidal. La cabecera destaca por la abundancia de piezas esculpidas en tan reducido espacio. No sólo capiteles, sino incluso fustes y basas aparecen tallados. Los capiteles del arco triunfal, de medio punto son iconográficos: el izquierdo con cuatro animales afrontados bajo volutas; el derecho con la escena central del Descendimiento de la Cruz, en el que los personajes inclinan las cabezas hacia un lado y otro.

 

Otro arco, entre el presbiterio y el ábside tiene igualmente capiteles curiosos: el izquierdo de mocárabes o filas de campanas, y el derecho con la matanza de los Inocentes. Bajo estos dos capiteles se encuentran dos esculturas: la Virgen sedente y el Niño en sus rodillas (aún conserva parte de su policromía rojiza original), y San Benito, del que sólo se conserva medio cuerpo y la cabeza, presentando la Regla Benedictina. Estas dos figuras parecen pertenecer a la escuela de escultores de las iglesias del valle de Mena y, posiblemente, Santa María de Bareyo y la pila bautismal de Santa María del Puerto en Santoña.

 

Los capiteles de la ventanita absidial representan a cuadrúpedos humanizados y poseen decoración vegetal. La nave va cubierta con carpintería y bóveda de medio punto y cascarón en el ábside.

En medio de una verde pradera, su sencillísimo exterior no hace presuponer un interior escultóricamente tan rico. Talla relacionada de cerca con la de Bareyo y de lejos con la del valle de Mena del norte burgalés, utiliza modelos ya conocidos a los que dota de un sentido popular e ingenuista que los hace más cercanos. El románico de Escalante, tanto por esas características como por la inmediatez de sus tallas, parece un románico cercano y familiar.

. Iglesia de la Cruz Escalante

El origen de esta iglesia se remonta al siglo XIV, momento en el que era un monasterio ligado a las familias de Ceballos y Guevara. La iglesia en sí fue construida entre los siglos XVI y XVII, siendo la capilla de Santiago, su parte más antigua.

La iglesia consta de una sola nave con capillas laterales y alta portada rematada en frontón circular partido, y torre prismática. En su interior se conserva un magnífico retablo churrigueresco de 1730, con escultura de buena calidad.

Destacan pues en esta iglesia, la espectacular torre barroca, una de las mejores de la región, construida en 1702 y sus retablos.

La torre consta de tres cuerpos y un pórtico en el inferior. Su uso no estaba restringido a anunciar las misas sino que también marcaba el ritmo diario en la vida de la villa, señalando las horas de trabajo, las reuniones de vecinos e incluso daba la alarma en caso de incendio.

El retablo mayor es de estilo barroco, grandes dimensiones y de una magnífica calidad. Consta de un cuerpo central con tres calles y ático. De gran importancia es el sagrario, a modo de torre de dos pisos y planta octogonal.

. Convento de las Hermanas Clarisas San Juan de Monte Calvario. Virgen de la Cama

Desde San Mamés de Meruelo hay una red de caminos que llevan a Escalante, donde se encuentra en el Convento de Madres Clarisas Descalzas uno de los importantes santuarios marianos de esta región, el de Nuestra Señora de la Cama o de la Dormición.

El antiguo Convento de Santa Cruz fue anteriormente monasterio nombrado de Santa Cruz de Escalante, y pertenecía al linaje de los Guevara «Señores de Escalante y Treceño», en zonas bien distantes una de otra. Cuando falleció Beltrán de Guevara en el año 1441, mandó por testamento hacer una permuta de capellanías, «con arreglo a cierto contrato que tenía hecho con los clérigos del Monasterio». Fundó una capellanía perpetua en San Salvador de Hano, y antes de esta fecha, tenía otra capellanía perpetua en el Monasterio de Santa Cruz de Escalante.

El Almirante de Castilla don Diego Gutiérrez de Cevallos también tenía fundadas dos capellanías en la iglesia de Santa Cruz de Escalante, según escritura firmada en Santander a últimos días de febrero de 1308. El Convento, tal y como se puede ver hoy, fue mandado edificar por don Juan de Castillo Río, natural de Escalante, quien en el año 1603 encargó el arquitecto Tomás de la Riva y Liermo las obras. Se hace cargo de su terminación Juan de la Riva en 1611 y se finalizaron éstas en 1618.

No se sabe las fechas en que la Virgen de la Cama llegó  a Escalante, ni quién fue el autor de la imagen. Posiblemente llegase al convento en 1638, enviada por la Condesa de Lemos junto con varias reliquias. Parece que esta advocación del «Tránsito» de María es poco corriente, aunque hay en Zamora otra talla de las mismas fechas (hacia 1618), en el Convento de Religiosas Franciscanas de la Primera Regla de Santa Clara, de la que se dice que fue ejecutada tomando por modelo otra existente en Gandía.

Reposa María en una cama en el momento del Tránsito, ya que en realidad no llegó  a morir, sino que fue asunta a los cielos en cuerpo y alma. Se suele representar generalmente el momento de subir rodeada de ángeles, pero esta otra situación debida a las dificultades artísticas que presenta, escasea.

Yace la Virgen con las manos unidas, los ojos vueltos y vestida de telas sobre ropa tallada en madera. Le llaman también a esta imagen «La dormición de la Virgen» y además de la ya citada de Zamora, existe otra parecida en Torreblanca, Castellón. Es muy probable que las tres salieran de las manos del mismo artista.

El rostro presenta la encarnación original, finamente aplicada. Presenta la boca ligeramente entreabierta, los ojos elevados en actitud anhelante, y el peinado a la romana, hacia atrás, con guedejas cayendo por delante de las orejas, que quedan totalmente a la vista. Cubre la cabeza con una toca corta labrada y policromada. Las manos están finamente labradas y los brazos están articulados permitiendo su movimiento, aunque al parecer la imagen esté íntegramente labrada. El rostro indica claramente que es una obra vallisoletana de los años 30 del siglo XVII y encaja bien en el estilo final de Gregorio Fernández, aunque lo más probable es que se trata de la obra de alguno de sus contemporáneos.

La imagen tiene mucha devoción en Siete Villas y toda Trasmiera, así como en Santoña. Parece que la imagen estaba antiguamente colocada en un camarín detrás del altar, de donde se sacaba para el novenario siguiente a La Asunción, ocn diversos cultos que acababan con la procesión. La fiesta principal se celebra en la actualidad el 22 de agosto y ese día se saca a la Virgen con la imagen de San Roque. Para tal festividad, había la tradicional costumbre de salir los danzantes acompañando la imagen, de lo que un autor dice: «Jóvenes solteros, el traje blanco que visten, la cadenciosa y grave marcha que toca el tamboril y la manera especial con que se mueven y llevan las curvas y pintadas varitas que forman vistoso arco, arco de triunfo movible, son circunstancias que hacen pensar si sería su origen algo litúrgico, cual los seises de ciertas catedrales».

No existe ninguna leyenda relativa al origen de esta imagen, ya que como su existencia es relativamente moderna y está localizada en el siglo XVII, no da lugar a tales relatos. Sin embargo, y ya dentro de la historia, cuando la poderosa armada francesa en 1639 asaltó Laredo, Colindres y Santoña, sufriendo saqueos e incendios, y por encontrarse este santuario dentro del territorio atacado, las monjas de Santa Cruz huyeron despavoridas. Al volver, preocupadas por haber dejado sola la imagen, se encontraron que nadie había tocado a la Patrona, viendo el pueblo en ello una protección especial del cielo, por lo que las monjas la colocaron en un lugar más visible para ser visitada por el inmenso gentío, donde podía admirarse del 14 al 24 de agosto.

Más adelante, en el siglo XVIII, un incendio devastó media villa de Escalante, y al avista del peligro que suponía la dirección del viento, los vecinos acudieron a rogar a la Virgen, pidiendo la extinción del fuego. En aquel mismo instante el viento se calmó y comenzó a caer una fina lluvia que apagó el rescoldo. Todas estas novedades, hicieron que la fama de «milagrera» de la Virgen de la Cama, llegara  a todos partes, aumentando el número de romeros y devotos. Se construyó un camarín colocándose la imagen el 26 de julio de 1789, cuando regía la abadía sor Josepha de San Joseph y Escajadillo.

Ya en tiempos de la Guerra de la Independencia, el año de 1808, hubo de ocultarse la imagen, para lo que se confeccionó una caja de roble cerrada y sellada, y se soterró en una cueva o mina algo alejada, donde se mantuvo escondida más de tres años, lo que afectó mucho a la imagen por la humedad de la caverna, teniendo que restaurarla a la hora de su liberación.

Posteriormente, en épocas de pestes y langres que mucho incidieron en las costas cántabras, la Virgen de la Cama fue uan buena intercesora y constaban en exvotos los milagros y curaciones que se atribuían. En el año de 1885, fechas de la gran epidemia de cólera que tantos estragos y víctimas ocasionó, fue sacada la Virgen junto con Sna Roque en una procesión para pedir a Dios el cese de aquel azote por medio de su Madre misericordiosa. Así fue por lo que el Ayuntamiento, con el alcalde presidiendo, comprometió un voto perpetuo de procesionar a la Virgen de la Cama y a San Roque perpetuamente el 22 de agosto, en acción de gracias.

~ by lostonsite on 4 junio, 2011.

Cantabria, España, Viajes

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