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Cuando gaviotas y laureles vivieron entre rocas

. LAREDO

El origen de la palabra Laredo es hoy en día incierto, existiendo diversas teorías. La más conocida afirma que proviene de la palabra latina glaretum, que significa ‘arenal, lugar con rocas’. También se ha propuesto su origen a partir de la palabra larida, que en latín significa ‘gaviota’. Por otra parte podría igualmente provenir del Latín lauretus por los múltiples bosques de laurel que existían en época del imperio romano.

Laredo se sitúa en el antiguo territorio de los cántabros coniscos, que habitaban ambos márgenes del río Asón, limitando, al este, con la tierra de los autrigones, tribu celta romanizada que ocupaba el territorio entre las proximidades del margen derecho del río Agüera y el cauce del Nervión, y al oeste, hasta muy cerca del margen derecho del río Miera, con las tribus, también cántabras, de los concanos, salaenos y blendios.

La primera referencia escrita de la existencia de Laredo se remonta al año 968, en la que se indica su existencia en el año 757 como poblado de pescadores, según se cita en la obra Antigüedades de España, del abad Francisco de Berganza.

También se hace referencia a Laredo en el Cartulario del Monasterio de Santa María del Puerto de Santoña, que data de 1068, donde se trata la entrega al monasterio de Santoña de unas heredades de la iglesia de San Martín de Laredo y su cementerio.

En 1200, recibe el privilegio de ser villa real con jurisdicción propia. El 25 de enero de ese año, el Rey Alfonso VIII firma, en Belorado (Burgos), el privilegio que le otorga el fuero. En el fuero, se establecen que los límites jurisdiccionales de Laredo se extendían por la costa, entre la desembocadura del Asón al oeste y la del Agüera al este, y por el interior hasta Ampuero. La concesión del fuero otorga una gran importancia a Laredo. Muestra de ello es la presencia de marineros laredanos en la conquista de Sevilla (1248) (acontecimiento recogido en el escudo municipal) y su inclusión en las Cantigas de Santa María (Alfonso X ‘El Sabio, siglo XIII). Además del apoyo decidido de los monarcas (exención de portazgo -1255).

Todo esto provoca un aumento de la población que se extiende entre la Iglesia de La Asunción y el arroyo Bario; estaba protegida por una muralla (aún quedan restos); y se dividía en tres rúas, de este a oeste: San Martín, En Medio y Yusera; y de norte a sur: Ruamayor, Carnicerías Viejas (hoy San Marcial), Santa María y Azoque.

También, juega un papel importante en el desarrollo de Laredo su pertenencia a la Hermandad de las Villas de la Marina de Castilla con Vitoria (1295), que en 1342 estaba formada por 18 poblaciones de la costa cantábrica.

En 1339, Laredo participó en la toma de Tarifa con el barco San Nicolao y, en 1375, en la victoria de Rochela que contribuyó al restablecimiento del comercio castellano con Brujas.

En el siglo XV, la villa continúo aportando barcos y hombres a las empresas comerciales, bélicas y pesqueras de la época; y asiste a la paulatina desaparición de la comunidad judía laredana.

La villa ya pertenece al Corregimiento de las Cuatro Villas de la Mar (Castro Urdiales, Laredo, Santander y San Vicente de la Barquera), tiene 2.000 vecinos y vive una época brillante, respaldada por los Reyes Católicos.

Los Reyes Católicos favorecen el desarrollo de Laredo como puerto más cercano a Castilla y van a protagonizar, ellos y sus descendientes, varias estancias en la villa, destacando las de Isabel ‘La Católica’ que despide en el Puerto de Laredo a su hija, Juana ‘La Loca’, camino a su casamiento con Felipe ‘El Hermoso’; y de Carlos V, que arribó en 1556 en el mismo lugar para iniciar su viaje hacia el Monasterio de Yuste.

En 1629, la villa es nombrada capital del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar, lo que convierte a Laredo en el concejo más importante y extenso del territorio.

De hecho, es sede permanente del corregidor real, que comprende la actual Cantabria, y se presenta como la villa que controla los privilegios que le conceden los reyes.

Esos privilegios son de temática variada, pero afectan principalmente a los límites jurisdiccionales de la villa, a las exenciones fiscales de sus vecinos, a los privilegios de pescar y comerciar, además de ordenamientos de sus mercados francos.

De esa época se conserva el Arca de las Tres Llaves, lugar donde se depositarán la documentación municipal y que es custodiado por tres oficiales del concejo.

En el siglo XVIII, durante la Ilustración, se proyectó la realización de un conjunto de canales navegables cuyo objetivo final era comunicar el Mediterráneo por el Ebro (por el Canal de Amposta), por el Canal Imperial de Aragón, con el Atlántico por los ríos Zadorra y Deva (Guipúzcoa) (desembocando en Deva) o bien por Laredo (Cantabria), y con el Duero por el Canal de Castilla. Supuestamente este proyecto no se llegó a terminar por causa de los elevados costes derivados de la compleja orografía, aunque se hicieron algunos tramos en las zonas más llanas Canal de Castilla y parte del Canal Imperial de Aragón entre 1776 y 1790 por orden del conde de Floridablanca.

Laredo ha pasado a ser ayuntamiento (1822) y ha perdido el bastón (1836) y el corregimiento y las instituciones que en él se pudieran ubicar.

En la segunda mitad del siglo XIX, la instalación de fábricas de conservas y salazones (a lo largo del siglo XX ocupan el primer puesto dentro del sector secundario) provocan el despegue de la villa.

El turismo irrumpe en la villa, el cual está llamado a transformar su economía y su aspecto físico. En 1876, se publica la ‘Guía de los Baños de Mar en Laredo’; se produce la urbanización de amplias zonas del entorno del casco medieval e inicio de las obras del puerto pesquero (1883).

La primera oleada urbanizadora conduce a la ocupación de la zona de El Canto, prosiguiendo por los terrenos adyacentes a las alamedas, la playa y las viviendas unifamiliares, conformando el Ensanche laredano.

En 1960 se produjo el descubrimiento de Laredo por el turismo internacional y se bautizó a la villa como «Capital de la Costa Esmeralda». Es así como Laredo despierta del letargo en el que le había sumido la pérdida de la capitalidad en el siglo XIX.

En 1961, se rueda en Laredo «El Coloso de Rodas», una película de Sergio Leone, que tiene como protagonista a un Rory Calhoun en el declive de su carrera.

En la postguerra, fracasan proyectos constructivos y la especulación prepara la zona que se extiende entre los terrenos próximos a la Puebla Vieja y el Puntal. Llega el ‘boom’ urbanístico y el turista francés.

Actualmente, Laredo configura su desarrollo urbanístico y el turismo sigue siendo una de las principales fuentes de su economía.

Laredo inicó las obras de su nuevo puerto deportivo y pesquero en 2006 durando éstas cinco años. A fecha de 26 de marzo de 2011, el puerto deportivo Marina de Laredo, quedó oficialmente inaugurado con un montante inversor de cerca de 80 millones de euros. En dicha obra han participado en torno a 1400 trabajadores contituyendo una obra con capacidad para 1043 amarres deportivos a los que hay que sumar las 200 plazas habilitadas en la marina seca para embarcaciones menores de 8 metros. De esta forma, alberga casi el 30 por ciento de los amarres deportivos que hay en Cantabria y se convierte en el puerto deportivo de mayor importancia y envargadura del Cantábrico.

La dársena deportiva dispone de una superficie total de 126.000 metros cuadrados y la pesquera de 37.500 metros cuadrados, con lo que se ha generado una lámina de agua abrigada de casi 165.000 metros cuadrados. Ambas están separadas por un espigón de 180 metros y a ellas se accede por una bocana de 70 metros de anchura.

El proyecto ha contemplado igualmente la construcción de la nave que acoge la marina seca, las bodegas y talleres, la sede de Capitanía Marítima y la estación depuradora, instalaciones a las que hay que añadir la nueva lonja y la fábrica de hielo que la Consejería de Obras Públicas ejecuta en estos momentos con un presupuesto de casi 3 millones de euros. Además, se reservará espacio para las instalaciones de la Cruz Roja del Mar y un nuevo edificio para el Real Club Náutico de Laredo.

Por otro lado, se ha confeccionado un aparcamiento para 410 vehículos y, en conjunto, se ha configurado todo el espacio como una zona de esparcimiento y paseo para los ciudadanos. La extensión total del ámbito portuario es de 377.650 metros cuadrados, de los cuales 82.200 son de superficie útil terrestre.

– Casa de la familia Gutiérrez Carriazo: Esta casa, ubicada entre la calle del Espíritu Santo y lo que fue siglos atrás la Plaza del Mercado, se construyó en el siglo XVII. Toma su nombre de su propietario D. Antonio Gutiérrez Carriazo y Herrera, cuyo descendente Juan Manuel, fue caballero de Santiago, oficial de la Contaduría General de la Real Hacienda y mayordomo mayor del Infante Cardenal.

En su esquina ostenta un escudo con yelmo afrontado, con dos leones por soportes, amores, trasgos y máscaras y bajo la punta, un mascarón. En el cuartel primero lleva las armas de Herrera, no correspondiendo los otros cuarteles a las armas de los apellidos Gutiérrez Carriazo, cuyo escudo, antaño ubicado sobre la puerta principal, hoy está desaparecido.

– Antiguo hospital de la Villa: El edificio fue hospital de la Villa desde el siglo XV. Arquitectónicamente destaca la fachada de piedra sillar con arquerías y soportales. Poseía dieciséis camas para enfermos y era atendido por religiosas. Fue centro de acogida de los peregrinos que iban a Santiago de Compostela por el Camino de la Costa o los que entraban por mar por el puerto de Laredo.

 

Se destruyó por un incendio y en el año 1787 se reedificó  a costa y expensas de D. Juan Antonio de la Fuente y Fresnedo como reza en la placa de la fachada. En el testamento legó el caudal económico suficiente para la reparación del edificio, adquisición del mobiliario y para su posterior mantenimiento.

– Capilla del Espíritu Santo: La capilla, que da nombre a la calle donde se ubica, se fundó anexa al antiguo Hospital de la Villa. Con elementos arquitectónicos que recuerdan al románico, esta capilla fue escogida y remodelada en el siglo XV por D. García González de Escalante y su mujer D. Catalina Fernández del Castillo, para ser enterrados en la misma, como figura en su testamento de 1492.

 

Se conserva el ábside de la misma, con un fresco representando una escena sagrada. Destacan los canecillos externos del ábside con motivos variados y el pequeño campanario con su campana.

– Puerta de San Lorenzo: Esta puerta perteneciente a la ampliación de la muralla medieval del siglo XIII se denominó en la antigüedad Arco de la Calzada. Durante varios siglos se denominó Puerta de San Lorenzo porque a través de ella se accedía al barrio de su mismo nombre y más recientemente Puerta de Bilbao por acceder a través de ella a la carretera que llevaba a esa ciudad.

 

Esta puerta estaba provista de fuertes batientes de madera, reforzadas con herrajes metálicos, que la hacían más resistente. El control de la puerta residía en los representantes anuales del concejo, alcaldes y regidores. El traspaso de las llaves de las puertas se hacían con testigos y con el escribano público que daba fé. Nadie podía entrar o salir del interior del recinto amurallado después de cerrar las mismas. Y su cierra y su apertura se realizaba a través de toques de campana.

– Convento San Francisco: Su construcción data del siglo XVI, en honor a los religiosos franciscanos que tanto auxiliaron a la Villa en las épocas epidémicas. Es el primer convento clasicista de la región a pesar de conservar algún detalle gótico. Es un templo de una sola nave y de ocho capillas laterales con un coro en lo alto de la nave central. Posee un retablo mayor donde se venera a San Francisco y cuyas ocho capillas fueron fundadas por familias nobles laredanas.

En este convento, que posee un hermoso claustro en su interior y un museo de arte sacro, desde hace más de un siglo viven una comunidad de religiosas trinitarias de clausura.

– Casa Palacio de Zarauz: Ubicado al final de la Plazuela de Cachupín, en el arrabal de la mar, donde partía el famoso camino de Castilla, punto de partida de reyes, comercianes, viajeros… En ella vivió a partir de 1737 D. José Benito Zarauz Teniente general de artillería, navegante y armador, siendo posteriormente reconstruida la fachada en el año 1816.

 

Destaca los cuatro arcos con piedra de sillería en el soportal, el arranque de la Puerta Medieval de la Mar, en el interior, y la balconada corrida típica de esta región, además del escudo nobiliario que lleva las armas de Zarauz.

– Túnel de Laredo: En 1855 se proyectó la ejecución de un puerto de refugio al Norte de la Atalaya. Como trabajo preparatorio y auxiliar de su construcción se debía acometer la excavación de un túnel de 220 metros de longitud y 4,5 metros de anchura.

El 19 de diciembre de 1857 se elaboró el proyecto para la ejecución del citado túnel por el arquitecto Julián Pastor. En diciembre de 1862 vistas las proposiciones para ejecutar el túnel, el Excmo. Ayuntamiento de Laredo adjudica su realización a la Sociedad Unión Mercantil, representada por su gerente D. Mateo Oregón.

Su ejecución comienza en enero de 1863 con Ramón de Rada como alcalde y el 6 de junio de 1864 se finaliza. No se llegó a utilizar para el fin que se construyó porque el puerto de refugio fue destruido por varios temporales antes de su finalización.

Más recientemente y durante la Guerra Civil española, el túnel sirvió de refugio para la población de la Villa de Laredo.

~ by lostonsite on 4 junio, 2011.

Cantabria, España, Viajes

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