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Cuando el faro coronó el castillo

. CASTRO URDIALES

La zona donde se asienta Castro Urdiales estaba poblada en la prehistoria, tal y como lo atestiguan las pinturas rupestres encontradas en la Cueva de La Peña del Cuco, en la Cueva de Urdiales, en la Cueva de La Lastrilla, en la Cueva de La Dársena y en la Cueva Macizo de Juan Gómez. Estas manifestaciones de arte rupestre además han permitido conocer materiales y restos arqueológicos.

Ya en la época romana, Plinio el Viejo habla en su Historia Natural de la existencia del Portus Amanus o puerto de los Amanos, que forman parte de los Autrigones y del Castrum Vardulies o castro de los várdulos. Este establecimiento indígena estaba poblado por un grupo tribal pre-romano, los sámanos, de donde surge el nombre del valle de Sámano y el río. Se piensa que este pueblo poseía un nivel cultural alto como lo demuestra la escultura de bronce de 14 cm de altura llamada «Neptuno Cántabro», que posiblemente representó a una divinidad indígena que sostiene un delfín en una mano y en la otra posiblemente un tridente. Este grupo se dedicaba a la pesca, agricultura y ganadería, ya que el territorio era favorable para estas prácticas. Se han encontrado varios restos de cerámicas de bronce, de hierro y restos de trigo, conchas y excrementos.

Ptolomeo dice que esa parte de la costa pertenecía a las tierras de los autrigones. Una posible explicación de estas discrepancias sería que caristios y autrigones fuesen parte de los várdulos. En el año 74, se establece en ese territorio la colonia romana de Flaviobriga, que debe su nombre al emperador romano Tito Flavio Vespasiano y cuya terminación en briga indica un origen inequívocamente céltico. Era una Colonia y Convento jurídico, con jurisdicción sobre nueve ciudades: Uxama, Segisamunculo, Antecuja, Deóbriga, Vindelia, Salionica, Tritium, Metallum y Viruesca. Más tarde, en el siglo X, Luitprando escribe que Flaviobriga era la capital de los pueblos Amanos, que forman parte de los Autrigones.

La actividad principal de Castro Urdiales en la Edad Media era marítima. Desde la construcción naval en los astilleros de Sámano, en el río Brazomar, hasta la participación en la Reconquista aportando naves y hombres a la marina de Castilla, pasando por la pesca, la caza de ballenas y el comercio marítimo.

En 1163, en la ciudad de Burgos, Alfonso VIII de Castilla concede a Castro Urdiales el título de villa a través del Fuero de Logroño. Es de notar la importancia en ese momento de la villa, y de los servicios prestados a la corona, ya que es la primera de la costa cantábrica en recibirlo. Santander no lo recibe hasta el año 1187, Laredo en 1201, Bermeo en 1263 y Bilbao en 1300. En tiempos de Fernando III el Santo, naves de Castro Urdiales participan en la conquista de Sevilla.

En 1262, en tiempos de Alfonso X el Sabio, participa de forma importante, junto con las Cuatro Villas, en la repoblación de Cádiz, recientemente reconquistada.

En 1296 se crea en Castro Urdiales la Hermandad de la Marina de Castilla con Vitoria o Hermandad de las Marismas, en la que participan San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo, Castro Urdiales, Bermeo, Guetaria, San Sebastián y Vitoria. La finalidad principal de la Hermandad es proteger el comercio marítimo y aliarse con el Rey para mantener los fueros y evitar abusos de la nobleza. Esta Hermandad mantuvo enfrentamientos continuos con los ingleses, especialmente con los asentados en Bayona.

Con el descubrimiento de América, se produce el resurgimiento comercial de Castro, dedicándose casi en exclusiva a la actividad mercantil con las colonias de ultramar y abandonando prácticamente el comercio con la Europa Atlántica.

A finales del siglo XVI, las pestes que asolaron la ciudad unidos con los continuos temporales, hicieron que la población de la ciudad descendiera notablemente. Es por ello que Castro comienza a perder importancia paulatinamente, y junto con las villas de Laredo, San Vicente de la Barquera y Santander forma el corregimiento de las cuatro Villas de la Marina de Castilla, cuyo corregidor residía en Laredo.

En 1588, participa en la aventura de la Armada Invencible con 15 naves y unos 400 hombres, que se integran bajo el mando de Don Antonio Hurtado de Mendoza.

El 11 de mayo de 1813 es tomada, tras fuerte resistencia, por las tropas napoleónicas franco-italianas del General Foix. La ciudad queda prácticamente destruida, y parte de los defensores consiguen escapar en buques ingleses.

A mediados del siglo XIX, se produce un resurgimiento de la villa debido a las actividades mineras, y a la creciente importancia de la pesca y las fábricas de conservas de pescado.

En 1924, tras un proceso separatista, la corporación decidió por 14 votos contra 1 la anexión a Vizcaya. Debido a que el diputado por Castro en la Diputación provincial y el resto no llegaron a ningún acuerdo, ésta dimitió en pleno. La posterior corporación municipal, designada por la dictadura primoriverista, y la nueva diputación de la provincia desestimaron la solicitud de la corporación castreña saliente.

Hoy en día es una villa turística y residencial. A principios del 2007 Castro Urdiales contaba con una población censada de 29.660 habitantes, superando la cifra de los 30.000 a lo largo del mismo año. Castro Urdiales es el tercer municipio con más población de Cantabria (superando a Camargo) y el noveno en superficie. Las cifras de población hacen referencia a la población de derecho por lo que cabe destacar, que en verano el municipio ve incrementado su población en una gran cuantía, superando con creces su población de hecho durante dicha época.

– Iglesia de Santa María de la Asunción: Construida a principio del siglo XIII, bajo la protección del rey Alfonso VIII de Castilla sus trabajos se prolongaron hasta el siglo XV. Corresponde a un periodo de gran prosperidad económica como puerto de Castilla para el comercio con Francia, Inglaterra y Países Bajos, especialmente desde 1.296 en que Castro Urdiales ostenta la dirección de puertos cantábricos.

Es un templo de estilo gótico, presentando la características propias de este estilo: amplias naves, elevadas bóvedas, arbotantes y contrafuertes que soportan el peso del edificio. Por sus dimensiones tiene aspecto de catedral. La nave central es más ancha y el doble de alto respecto de las laterales. La estabilidad de Santa María de la Asunción pasó por dificultades que obligaron a colocar arcos tirantes en la nave central, perdiendo algo de vistosidad.

La planta es basilical de tres naves con transepto no sobresaliente en planta. La cabecera presenta un tramo recto y otro hemidecagonal. Corresponde al interior con la girola de cinco tramos trapezoidales a los que se abren tres capilla poligonales separadas por espacios rectos. En el siglo XVI se intercaló en uno de los espacios una capilla de planta cuadrada.

A los muros de la iglesa se adosaron una capilla de planta octogonal dedicada a Santa Catalina y una vivienda, otra capilla, la de San José, ya del siglo XIX y la puerta de los Hombres. Las bóvedas de crucería son cuatro plementos en las naves laterales y ocho en la central. Tiene triforio con tracería con columnillas torsas.

La fachada occidental está separada en dos cuerpos por una cornisa con decoración escultórica. Si atendemos a sus torres mochales y robustas con marcados contrafuertes y por la escasa decoración de su fachada occidental recuerda al gótico francés con reminiscencias normandas que dominó en las primeras construcciones del siglo XIII.

En su interior se encuentran algunas obras interesantes como la escultura gótica de la Virgen Blanca. Se trata de una Virgen sedente, con el niño sentado sobre el brazo izquierdo, y sosteniendo en la mano derecha una rosa estilizada o cetro florido. Lleva una corona de ocho placas con talla en ellas de cinco piedras en cabujón.

Es una de las imágenes más bellas y monumentales, dado que tiene un tamaño de un metro y setenta centímetros. Se encontró emparedada en la capilla de la Blanca, junto a tres tallas góticas del siglo XIV, representando a los Tres Reyes Magos, piezas de madera policromada que también pueden verse en el museo de la iglesia. La imagen de la Virgen debe datar del siglo XIII.

Declarada Bien de Interés Cultural en el año 1931 (publicado en la gaceta del 4 de junio de 1931) y publicado en el BOE a fecha de 7 de agosto de 2002.

– Ruinas de la Iglesia de San Pedro: La Iglesia de San Pedro se sitúa en lo que fue la Media villa de Arriba Medieval. Es el edificio más antiguo que se conserva, datando del siglo XII, por lo que es anterior a la iglesia de Santa María.

Esta pequeña iglesia románica tiene una planta rectangular con presbiterio semicircular. Es de mampostería con sillares en las esquinas. Se conservan parte de los cimientos, el ábside, los muros, una puerta de arco apuntado y una ventana con arquerías de medio punto. En la vieja iglesia de San Pedro se celebraba la elección de los miembros del Concejo.

– Castillo de Santa Ana y Faro: El castillo de Santa Ana es una fortaleza situada sobre un promontorio rocoso, en una península donde también está la iglesia fortificada Sta. Mª de la Asunción (siglo XIII), las ruinas de otra iglesia anterior (la de San Pedro, del siglo XII), y la ermita de Santa Ana, construida a modo de atalaya, unida al castillo mediante un puente. El conjunto posee muy buenas vistas al mar, al puerto y al pueblo. Se trata de uno de los castillos mejor conservados del norte de España.

Es de planta pentagonal con torreones cilíndricos esquineros de 15 metros de altura, que protegen un recinto rectangular de 22,75 x 12,35 metros; dentro de éste, a su vez, hay un salón de 17 x 7 m cubierto por una bóveda de cañón. Uno de los cilindros es en realidad la cubrición de un espacio triangular que avanza desde el rectángulo interior hacia la villa, mientras que los otros cuatro actúan de contrafuertes de la bóveda del espacio habitable. Otra defensa, almenada y más baja, es visible en la parte del faro. Carece por completo de huecos, de modo que la defensa sólo podía hacerse desde las torres. La fábrica es de piedras ciclópeas tomadas con cal. El castillo, así como la ciudadela, estuvo protegido por una muralla de entre 6 y 7 metros de altura, que conserva un pequeño lienzo muy deteriorado con las almenas y merlones originales. El acceso se sitúa por el lado del mar, a través de una pequeña puerta.

No se sabe a ciencia cierta cuándo se fundó el castillo, especulándose que el principio de las obras pudo coincidir con la fundación de la villa; no obstante, la carta de fundación no se ha conservado. Probablemente existiese una estructura defensiva incluso antes. El edificio actual comenzó su construcción en el siglo XII, sufriendo diversas modificaciones y adiciones y abandonándose en el siglo XVI.

Dentro del recinto se construyó un faro en 1853, cuya maquinaria ocupó la capilla. Fue encendido por primera vez el 19 de noviembre de 1853, durante el reinado de Isabel II. El plano focal se encuentra situado a 49 metros sobre el nivel del mar y a 16,49 metros sobre el terreno.

Inicialmente contó con un sistema de alumbrado basado en una lámpara de aceite con óptica catadióptrica fija, alrededor de la cual giraban dos lentes verticales con filtro rojo sobre un carro circular, accionado mediante una máquina de relojería. Posteriormente la lámpara de aceite fue sustituida por una Maris de una mecha y en febrero de 1919 se introdujo un sistema eléctrico. La siguiente reforma añadió dos lentes exteriores más y un flotador de mercurio, además de una nueva linterna cilíndrica.

Las últimas obras realizadas han instalado una linterna de montantes helicoidales, procedente del Faro de Adra, así como una nueva instalación luminosa formada por varios paneles giratorios con lámpara de haz sellado y alumbrado de reserva a baja tensión. Además del sistema de iluminación, existe desde 1953 una sirena de niebla compuesta de un único vibrador que emite la señal en código Morse de la letra «C» (-·-·), repetida cada 60 segundos. Durante una restauración en el siglo XX se demolió la vivienda del farero, edificada dentro del recinto.

Junto con toda la Puebla Vieja de Castro Urdiales, fue declarado conjunto histórico-artístico en 1978.

– Puente Medieval: También llamado puente romano o puente viejo, este puente medieval es de estilo gótico y tiene un solo arco, su función era la de permitir el paso a la Ermita de Santa Ana. En la parte exterior del parapeto norte hay un sillar de piedra arenisca en el que se pueden leer las letras MC y los números 617, que pueden corresponder a alguna fecha de reconstrucción.

– Ermita de Santa Ana: La ermita de Sana Ana constituye uno de los iconos de la vocación marinera de Castro Urdiales. Levantada sobre una roca, se reconstruyó en el año 1926 en estilo regionalista y se volvió a edificar en 1941, al haberse visto afectada por una galerna. Es de planta rectangular y está abierta al exterior a través de un pórtico adintelado sostenido por pilares de sección cuadrada.

En los año 2001 y 2003 se realizaron excavaciones arqueológicas en las que se descubrieron evidencias de edificaciones anteriores sobre el peñón. Se recuperaron más de 1000 objetos arqueológicos, algunos de los cuales ponen de manifiesto que aquí se alzó una edificación de la época romana, derruida para la realización de edificaciones posteriores.

~ by lostonsite on 4 junio, 2011.

Cantabria, España, Viajes

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