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Cuando el arte llegó desde la ciudad de San Pedro

MUSEO ARQUEOLÓGICO ALICANTE

ЄЯMITДGЄ:
TESOROS DE LA ARQUEOLOGÍA RUSA EN EL MARQ.
De abril a octubre de 2011

Una de las colecciones arqueológicas más importantes del mundo se conserva en el museo del Ermitage (San Petersburgo), fruto de una amplia trayectoria de investigación en los territorios de la Federación de Rusia y de los países limítrofes. Rusia impresiona por sus dimensiones en cualquier aspecto. Su extensa y diversa geografía está formada por paisajes helados, lagos que cubren hallazgos arqueológicos, tundras, estepas… Y en estos escenarios, un crisol de pueblos, en su mayoría nómadas, han ido conformando este inmenso país. Desde el Paleolítico, hace más de 25000 años, diversos pueblos y culturas han transitado por estos parajes, como los primeros kurganes repletos de fabulosos tesoros, el mundo escita -que en el entorno del Mar Negro entró en contacto con la civilización griega-, las influencias bizantinas, la aparición de las urbes medievales, los vestigios de la donminación mongola  o los elementos que desembocaron en la deslumbrante Rusia zarista.

Geográficamente, Rusia se divide en dos unidades básicas: al oeste de los Urales, la Rusia europea y al Este, Siberia. Comprende un octavo de la superficie habitada de la tierra, y hace frontera terrestre con catorce países a lo largo de más de 20.000 kilómetros. Es el país más grande del mundo, foco inigualable de leyendas sobre nómadas guerreros, tesoros de clanes arcaicos y opulentos palacios. Como zona de tránsito entre continentes durante miles de años, hombres, clanes, tribus, sociedades y culturas han ido creando su apasionante historia.

I. ORÍGENES.

Los objetos arqueológicos más antiguos se remontan a la Prehistoria en un amplio territorio, desde Siberia a los territorios comprendidos entre los mares Báltico y Negro.

I.I. PALEOLÍTICO SUPERIOR.

Del Paleolítico Superior destaca el yacimiento de Kostenki 1 (región de Vorozneh). Su investigación ha ofrecido datos sobre cabañas de la época donde se ha detectado zonas de ocio y también de trabajo, localizándose en el mismo distintas venus y representaciones de animales.

 

También destaca el yacimiento de Mal’ta, sobre el río Angara en la zona oeste del Lago Baikal, en la región de Irkutsk. En este yacimiento se han encontrado importantes piezas de arte mueble, gracias principalmente a la obra de Mijail Gerásimov.

 

– Venus de Kostenki.
Cultura Kostenki-Avdeevo. Kostenki I (Poliakova), nivel superior, segundo complejo de viviendas. Europa oriental, río Don. Excavaciones de N. Praslov, año 1983. Paleolítico Superior, hace 23-21 mil años. Piedra caliza.

Las llamadas venus paleolíticas constituyen un conjunto de figuras femeninas talladas en piedra o en marfil de mamut cuya distribución afecta desde el Lago Baikal (Siberi: venus de Mal’ta), hasta las orillas del Atlántico (Aquitania francesa: venus de Brassempouy) y cuya datación se remonta al Gravetiense, hace unos 26-22.000 años. La investigación actual no las considera un referente estético de la época en el sentido de las venus del arte clásico, sino que las asocia a valores como la fertilidad o supervivencia.

La venus de Kostenki, similar a alguna de las más célebres venus del Paleolítico europeo, como la venus de Willendorf (Austria), representa a una mujer desnuda con los pechos y vientre de un tamaño desproporcionado, el rostro sin detalles, la cabeza inclinada hacia delante, los brazos delgados pegados al torso, las piernas juntas y la cadera bien definida. Su decoración sugiere un rico ornamento en el tocado, disponiendo una cinta sujeta al cuello que recorre la espalda y el pecho.

Los adornos de la estatuilla proporcionan a ésta un carácter único. El remate de la nuca se asemeja a una base trenzada en cuya parte frontal se enganchaban sartas de cuentas o se cosían trenzas de cuero con apliques, lo que queda demostrado debido a la existencia de filas lineales de entalladuras. La forma de la bandolera de pecho con cintas sobre los hombros, así como los brazaletes encima del codo y en las muñecas están realizados con técnica de cortes. En realidad, los adornos podían realizarse con materiales orgánicos tales como cuero, pieles, fibras vegetales. La superficie de la estatuilla estaba bien alisada y pintada con ocre rojo. En las nalgas y en las caderas se pueden observar grupos de líneas raspadas que confirman el proceso de tratamiento de la superficie o la representación parcial de la ropa (trenzas de hilos, cuerdas y cintas de cuero). La estatuilla fue rota en la antigüedad, ya que después de su uso en un ritual o de la pérdida de su importancia a las estatuillas de arcilla se les arrancaba la cabeza y las piernas a golpes. El pecho y el vientre se deterioraban con pequeños golpes verticales. La figurita fue hallada cara abajo en el suelo de una cueva semienterrada.

La semántica de la imagen femenina en el arte gravetiense (23-22 milenios a. C.) sigue siendo un misterio en la actualidad. Los primeros hallazgos de las figuritas en los años 1920- 1930 permitieron hablar de matriarcado, más tarde fueron interpretadas como Diosas Madre, como amas del hogar o del mundo animal y fueron declaradas símbolos de fertilidad y procreación.

– Venus de Mal’ta
Mal’ta, río Belaya cerca de Irkutsk (Siberia). Hace 22 mil años. Colmillo de mamut.

En 1958 el prestigioso arqueólogo Mijail Gerásimov (1907-1969) comenzó, en las proximidades de Irkutsk, la investigación del yacimiento de Mal’ta, donde se hallaron restos habitacionales y funerarios del Paleolítico Superior.

En Mal’ta se localizaron más de 30 piezas de arte mueble, principalmente femeninas, que conforman en sí mismas una tradición artística, mitológica y ritual plenamente constituida en el Paleolítico. Por su originalidad, origen y relaciones con el Gravetiense europeo no dejan de suscitar controversias. Unos 2.000 años posteriores a las de Kostenki se considera que estas realizaciones, que incluyen representaciones de aves y de un hombre vestido, fueran colgantes o amuletos. Elaborada sobre colmillo de mamut, la llamada Venus de Mal’ta constituye una representación alargada y estilizada. En la imagen de la mujer desnuda destaca la frente y la cara con rasgos mongoloides. Los senos y el abdomen se marcan mediante incisión, técnicas con la que se separan las piernas. Muy posiblemente guardara una finalidad ritual.

 

I.II. NEOLÍTICO

Hace unos 8.000 años, con la mejora de las condiciones climáticas, poblaciones neolíticas ocuparon los valles de un extenso territorio, desde Polonia hasta la meseta del Valdai.

A partir del V milenio a. C. se determina la presencia en el entorno del río Dvina Occidental  (río Daugava) de gentes neolíticas procedentes de Europa Central vinculadas a la llamada Cultura de la Cerámica de Bandas, que son portadoras de todo un bagaje tecnológico y artístico de lo que es muestra la realización de elementos tan singulares como flautas.

En la segunda mitad del IV milenio a. C., se establecieron poblados de palafitos lacustres rodeados de bosques cuyos habitantes aprovechan bien los recursos de pesca, caza y recolección, a la vez que practican la agricultura y la ganadería. A lo largo del tiempo se irán sucediendo distintas influencias.

Iniciado el III milenio a. C., y como resultado de esos contactos, los habitantes de los palafitos dispusieron de puñales de sílex similares a los centroeuropeos, de recipientes característicos del área de los Cárpatos, o de elementos de adorno conseguidos sobre ámbar del Báltico. De las gentes de los palafitos trasciende un arte mueble, que cuenta con imágenes tan expresivas como las del ídolo en asta de Usvyaty, de formas de animales que caracterizan distintos objetos como símbolos de poder o las singulares representaciones antropomorfas o zoomorfas en sílex.

. Los palafitos del Alto Volga.

Cambios climáticos de los siglos XII y XIV convirtieron los valles del Alto Volga en turberas o humedales cuyas condiciones anaeoróbicas han permitido la conservación de restos arqueológicos elaborados en madera y otros materiales perecederos con más de 7.000 años de antigüedad.

Se trata de vestigios de poblaciones neolíticas que residieron en palafitos o en las inmediaciones de los lagos y cursos fluviales. Las excavaciones subacuáticas han permitido una reconstrucción fidedigna de los hábitats de palafitos, conservándose objetos elaborados en madera o fibras vegetales: elementos constructivos como postes y ligaduras; de uso cotidiano como cucharas o mazos para picar nueces; vinculados a la subsistencia, como redes de pesca; o propios del transporte, como esquís o remos.

– Disco con imagen de ciervo
Cultura del Alto Volga. Sajtysh VIII. Distrito Teykovo, región de Ivanovo. Neolítico, V milenio a. C. Arcilla.

 

– Flauta de hueso de cuatro orificios decorada.
Cultura de la Cerámica de Bandas. Dubokray V. Región de Pskov. V milenio a. C. Hueso.

Este instrumento musical está elaborado sobre la caña de un hueso largo de ave de humedal. Presenta 4 orificios laterales y una decoración incisa. Su realización denota una buena experiencia musical, generando un grupo de sonidos que combinan el intervalo corto con el amplio. Forma parte de los elementos neolíticos más antiguos del Alto Volga, atribuyéndose a una influencia de gentes de la Europa Central asimiladas a la llamada Cultura de la cerámica de Bandas.

– Idolo.
Cultura de Usvyaty, Usvyaty IV. Región de Pskov. Finales del IV milenio a. C. – primera mitad del III. milenio a. C. Cuerno de alce.

Se trata de una expresiva representación de un hombre desnudo con la cabeza desproporcionadamente grande, el torso estrecho y los hombros caídos. Es muy llamativa la expresión del rostro, con los ojos grandes y la boca abierta como si estuviera gritando. Seguramente tuvo un carácter ritual.

– Figurita antropomorfa.
Lago Kaftino. Segunda mitad del III milenio a. C. Sílex.

Representa la figura de un ser humano erguido con los brazos extendidos. Las figuras en sílex, antropomorfas o zoomorfas son características de las regiones boscosas de Europa del Este. Se trata de imágenes de perfil o de frente elaboradas mediante retoque sobre placas de pedernal. No se descarta que esta figura también pudiera representar a un oso erguido sobre sus patas traseras.

 

– Remo
Cultura de Usvyaty, Uvyaty IV. Región de Pskov. Finales del IV milenio a. C. Madera

Las condiciones de conservación que procuran los ambientes lacuestres han permitido recuperar de la turba de los lagos y pantanos de los bosques de la región de Pskov piezas extraordinarias como este antiquísimo remo. El mango está adornado con imágenes de dos cabezas de pato y posee una paleta larga y afilada, idónea para moverse por lagos cubiertos de vegetación.

. Petroglifos del Lago Onega.

Se trata de un conjunto enorme de motivos grabados en los cabos rocosos que se adentran en el lago Onega, realizados entre el IV y el III milenio a. C. por los antiguos pobladores de la actual región de Carelia. A los efectos de investigación, los petroglifos del lago Onega se conocen desde mediados del siglo XIX. El conjunto se compone de un sinfín de representaciones humanas y de animales de marcada carácter simbólico, en un marco que combina la majestuosidad estática de la roca que soporta los motivos y el movimiento del agua que la baña. Los motivos fueron trazados tomando en consideración los tonos de la roca, el relieve o las condiciones lumínicas, consiguiendo con ello destacar detalles o personajes. Teniendo en cuenta diferentes composiciones, solares, lunares, antropomorfas o de animales, se ha llegado a vincular con la realización de diferentes rituales en el entorno del lago.

– Fragmento de roca con motivo solar
Cabo de Peri Nos III. Lago Onega, Besov Nos, Karelia. Neolítico, IV milenio a. C. Granito.

 

I.III.EDAD DEL COBRE O ENEOLÍTICO.

. Región entre el Mar negro y el Mar Caspio.

Por su cercanía geográfica con las grandes civilizaciones antiguas de Mesopotamia y del Indo, las tierras del Cáucaso y de Turkmenistán conservan una riqueza arqueológica excepcional. Algunos de sus más espectaculares yacimientos contienen vestigios de ciudades y tumbas que se remontan al V milenio a. C.

Los grandes asentamientos de Kara-Depe y Altyn-Depe, en las planicies de Turkmenistán, concentraron una numerosa población de campesinos y artesanos culturalmente muy ligados con los centros mesopotámicos. Las excavaciones sacaron a la luz barrios enteros con viviendas de compleja arquitectura de barro y numerosas sepulturas en las que se depositaron figurillas de terracota, vasijas de cerámica y algunos objetos de metal.

Los orígenes de la metalurgia en el norte del Cáucaso son coincidentes con la aparición de la llamada Cultura de los túmulos o kurgana, cuyo rasgo más característico son precisamente las tumbas construidas bajo los túmulos de tierra o kurgan. La primera y más representativa fue la Cultura de Maikop, (República de Adiguesia) surgida en torno al año 4.o00 a. C. Entre su excepcional ajuar se cuentan algunas de las joyas más relevantes de la orfebrería prehistórica, como los toros de oro que adornaban el dosel que probablemente cubría el cadáver del enterramiento principal. Otros túmulos pertenecientes a esta cultura, también con ricos ajuares, se localizaron en la antigua Tsarkaia, hoy Novosvobodnaya.

– Estatuilla de mujer sentada
Kara-Depe. Turkmenistán del Sur. Principios del III milenio a. C. Arcilla.

Las representaciones de figuras femeninas elaboradas en arcilla y recubiertas de engobe de color claro constituyen uno de los objetos más característicos de los grandes centros urbanos turkmenios del III milenio a.C. De rasgos esquemáticos y con unos característicos ojos almendrados, se supone que constituían la imagen de la Diosa Madre, y la calidad que muestra su manufactura inclina a pensar que originariamente estuvieron destinadas a un uso prolongado.

– Figura de toro.
Túmulo de Maikop (Oshad). República Adiguesia. Cáucaso del norte. Excavaciones de N. I. Veselovskiy, año 1897. Mediados del IV milenio a. C. Oro.

Esta pequeña escultura fundida en oro refleja de manera muy realista la imagen del uro primitivo. En la espalda tiene un orificio redondo vertical que lo atraviesa completamente. De su cabeza nace un par de cuernos inclinados hacia delante y separados ampliamente el uno del otro. Entre ambos, en la frente, hay grabado un ornamento geométrico elaborado mediante líneas profundas. En el pecho hay un surco cubierto con unos cortes breves que representan la piel caída sobre el pecho del animal.

Las mismas líneas profundas aparecen en las patas, encima de los cascos, y también en la punta de la cola, todas ellas representando la piel y las crines del animal. En el sepulcro del túmulo de Maikop se hallaron cuatro figuritas de toro similares a ésta: dos de oro y dos de plata. Todas ellas estaban ensartadas en tubos de oro y de plata. En el interior de la cámara del túmulo se encontraron al menos diez de estos tubos, tal vez usados como estandartes de símbolos de poder. Sin embargo, otra hipótesis plantea que estos tubos formarían parte del armazón de una especie de baldaquín bajo el cual habría descansado el cuerpo del difunto jefe-sacerdote antes de proceder a su entierro definitivo. Posteriormente, el baldaquín habría sido desmontado y los tubos se depositaron junto al cadáver, colocados en sentido longitudinal paralelos al cuerpo del difunto.

I.IV EDAD DEL BRONCE

. Petroglifos de Okunevo.

El arte de las tribus de Okunevo es único por su expresión artística entre las culturas vecinas de la Edad de Bronce de la primera mitad del II milenio a. C. Esta cultura se asentó en la actual región de Jakasia. Los portadores de las tradiciones de la cultura de Okunevo prestaban la máxima atención a imágenes zoomorfas y a imágenes de animales fantásticos y reales.

El Petroglifo de Okunevo se encuentra sobre una losa de roca arenisca de la necrópolis de Chemovaya VII. Aparece representada la imagen de una fiera fantástica reproducida con rasgos de varios animales. El depredador está representado en una postura agresiva, con un torso musculoso de lobo, una cabeza de oso que enseña los dientes y la lengua hacia afuera y con patas de ave con espolones. Esta escena, posiblemente, está relacionada con al existencia en al Edad de Bronce de un mito popular sobre una bestia depredadora y fantástica que se tragaba un astro, lo que refleja la concepción existente en aquella época sobre la puesta de sol o sobre el eclipse. La imagen de la fiera está realizada sobre la representación de un rostro de tres ojos que sólo se conserva parcialmente debajo de las patas del animal.

. Los Bronces de Kobán.

Hacia el año 1000 a. C. las culturas del Bronce Final del norte del Cáucaso se caracterizaron por su extraordinario dominio de las técnicas de fundición del bronce, cuya versatilidad como materia prima hizo que ni siquiera la aparición del hierro consiguiera hacer desaparecer completamente su uso.

Entre las piezas más destacadas de esta época se cuentan las localizadas en el cementerio excavado a finales del siglo XIX en la localidad de Kobán Alto, en Osetia del Norte, que permitieron caracterizar la llamada Cultura de Kobán. Sus producciones en bronce eran de extraordinaria calidad y son muestra de la consumada maestría de los artesanos metalúrgicos kobanos. De sus talleres salían hachas, cuchillos y otros instrumentos, además de adornos y complementos para la indumentaria, como alfileres para el cabello, hebillas de cinturón o pendientes. Muchas de las piezas se adornaban con motivos geométricos o zoomorfos fileteados en hierro, pasta vitrea u otros materiales, de la mayoría de los cuales sólo han quedado los surcos y oquedades preparadas para acogerlos. Muchas de las tradiciones metalúrgicas de Kobán se reconocen en los bronces de otras culturas caucásicas, como la Cultura de Digorskaya o el conjunto de objetos hallado en Chadakolob, en el sudoeste de Daguestán.

– Pulsera en espiral
Necrópolis de Koban. Cáucaso del Norte. Primera mitad del I milenio a. C. Bronce

Los artesanos metalúrgicos de Kobán crearon infinidad de objetos de bronce de altísima calidad, la gran mayoría de los cuales se depositaron en los ajuares de los túmulos funerarios. Por su calidad técnica y estética destacan notablemente los adornos para el cabello, las hebillas para cinturones o las pulseras en espiral.

– Placa en forma de ave
Necrópolis Isti-Su, Cáucaso del Norte. Siglos VI-V a. C. Bronce

 

. La ciudadela de Karmir-Blur y el Reino de Urartu.

Karmir-Blur (colina roja) es el nombre moderno de la antigua Teishebani, una ciudad urartea fortificada, emplazada en plena cordillera del Cáucaso. El Reino de Urartu, que entre los siglos IX y VII a. C. disputó el dominio de Siria y del norte de Mesopotamia a las grandes potencias de Oriente Medio, sometió a su control las regionies del sur del Cáucaso y fundó varias fortalezas en la zona, como la de Erebuni, que más tarde sería abandonada y sustituida en sus funciones por la de Teishebani -Kamir Blur- hasta que a inicios del siglo VI a. C. fue asaltada y destruida por un gran incendio. La excavación de sus ruinas ha proporcionado un fiel reflejo de la vida en una ciudad urartea de la época.

En las cuatro hectáreas de extensión de la fortaleza Karmir-Blur, se distribuían dependencias de todo tipo, incluyendo templos, almacenes de grano, bodegas de vino, factorías de cerveza y un espacio destinado a la molienda del sésamo. Los hallazgos más numerosos son las cerámicas y los implementos para el arreo de los caballos y las armas de los soldados de la guarnición. En el interior de una tinaja apareció casi un centenar de copas de bronce con inscripciones de los reyes urarteos del siglo VIII a. C.

– Cuenco con inscripción cuneiforme de Sarduri II y pictograma en el fondo.
Urartu. Karmir-Blur. Siglo VIII a. C. Bronce

Durante las excavaciones del Ermitage en la fortaleza de Karmir-Blur se localizó, en el interior de uno de los almacenes, una gran cantidad de cuencos y otras piezas de vajilla de bronce que posiblemente formaron parte del tesoro real de Urartu, pues muchos de ellos portaban inscripciones en caracteres cuneiformes que mencionaban nombres de reyes urarteos.

II. ESCITAS Y MUNDO CLÁSICO

Los escitas se dedicaron al pastoreo nómada y a la cría de caballos, aunque también contaban con hábiles artesanos que elaboraron bellos objetos de metal hallados en los túmulos funerarios o kurganes.

Los escitas habitaban originariamente en Asia Central (regiones de Altai, Tuvá) aunque la extensión de su cultura varió a lo largo del tiempo. Su sociedad estaba fuertemente jerarquizada, con una gran aristocracia, una gran masa de hombres libres y un número elevado de esclavos. Practicaban el pastoreo nómada y la cría de caballos. Hombres y monturas solían adornarse con abundante orfebrería y en sus ropas de cuero, piel y fieltro, se representaban, con gran colorido, diversos animales propios de sus territorios. Vivían en chozas de ramas y fieltro y eran grandes guerreros que utilizaban el arco y la flecha, espadas de hoja recta y escudos de cuero. En el plano arqueológico se han descubierto numerosos objetos muy elaborados de oro, madera o bronce, concentrándose en grandes túmulos funerarios, llamados kurganes (por ejemplo Arjan, Bashadar y Pazyryk), donde se enterraban sus reyes junto a sirvientes, concubinas y caballos sacrificados. La Cultura de Tagar se enmarca en el círculo de los escitas, compartiendo su base económica ganadera y un artesanado de muy alto nivel. Con el tiempo evolución a la Cultura Tashtik, en la que destacan las máscaras funerarias de yeso.

. Los escitas del Mar Negro.

Los pueblos escitas alcanzaron las tierras al norte y este del Mar Negro, donde mantuvieron sus costumbres y contactaron con las colonias griegas. Esta convivencia generó un intercambio de costumbres, materiales e ideas.

Los pueblos escitas llegados a la costa norte del Mar Negro, llanuras del Cáucaso y península de Crimea, mantenían sus costumbres esteparias, su vida nómada y su economía ganadera. Sin embargo, a partir del siglo VII a. C., al entrar en contacto con los griegos, que buscaban básicamente, recursos mineros (oro) y monopolizar el comercio de cereales en esta región, estos escitas cambiarán algunas de sus prácticas. Los escitas eran considerados «bárbaros» por los griegos debido, entre otros motivos, a su tradicional vida nómada y guerrera. A causa de los contactos entre los dos pueblos se produjo una aculturación de las gentes escitas que terminaron por adoptar costumbres helénicas como el sedentarismo. Estas influencias se aprecian también en los restos materiales, ya que se produce una mezcla de estilos artísticos y un intercambio de productos gracias al comercio. De este modo, en tumbas escitas encontramos objetos elaborados, posiblemente por artesanos griegos como el peine de oro de Solokha y el vaso de oro de Kul-Oba, ejemplos de este arte escito-griego que sintetiza técnicas y temas escitas y griegos.

– Placa en forma de ciervo tumbado
Cultura escita antigua. Túmulo de Kostromskoy. Kubán. Segunda mitad del siglo VII a. C. Oro

La placa en forma de figura de ciervo tumbado es una de las obras más conocidas del arte escita, una especie de patrón antiguo y de símbolo moderno.

Son muy característicos en este caso el alargamiento de las proporciones de la figura y la pose del ciervo, con los pies encogidos, el cuello estirado hacia adelante, la cabeza levantada, los cuernos extendidos a lo largo de la espalda y con los candiles de los tallos en forma de “S”. La figura misma del ciervo está realizada de modo muy conciso. Su superficie está modelada con planos precisos con una característica arista longitudinal en el cuello. Este hecho se considera uno de los rasgos más expresivos de la tradición artística escita del periodo antiguo temprano. Semejante elaboración de la superficie de objetos metálicos puede provenir de la técnica de tallado en madera, hueso, cuerno o piedra, que ha sido muy popular en la tradición artesana de los pueblos nómadas tanto antiguos como modernos.

El dinamismo original propio de las imágenes escitas de figuras de ciervos con pies encogidos permitió en su momento definir la postura de dichos ciervos como la del “galope volador” lo que, sin duda, dicho con propiedad es incorrecto, pero sí se corresponde con la percepción emocional de la imagen. En realidad, en este caso se representa la pose de un animal que está tumbado y es precisamente de este modo como se representaban en el arte antiguo, y no sólo en el arte escita, los animales sagrados o los animales sacrificados.

Del mismo modo, en la ciencia moderna se discute el contenido semántico de estas imágenes escitas de figuras de ciervos. El espectro de opiniones sobre esta cuestión es muy amplio. Algunos autores las han interpretado como la representación de un animal sacrificado o desgarrado, en otro caso se ha querido ver en ellas la presencia de un animal que es el resultado de un botín de caza o incluso se trataría de un animal en período estral. Las representaciones de ciervos tumbados se colocaban en diferentes objetos, incluso en las armas. En la actualidad, la versión más aceptada es que estas placas (u otras semejantes a éstas) servían como adornos de los estuches escitas para arcos y flechas (en griego, gorytus -carcaj con arco recurvo y flechas-).

– Remate decorativo en forma de cabeza de ave rapaz.
Cultura escita. Túmulo Ulsky 2. Región de Kubán. Excavaciones del año 1909. Siglo VI a. C. Bronce.

 Remate con forma de cabeza estilizada de ave de presa, encontrado en un enterramiento escita, y que estaría dotado de un carácter mágico o ritual. Dispone de dos campanillas en suspensión y decoración zoomorfa en relieve en su interior. La parte inferior de esta pieza presenta forma tubular para ser fijada, como decoración, en el extremo de un estandarte militar, un instrumento musical o, tal vez, un carro o un dosel en un trono o altar.

– Placa de cinturón con escena de caza de jabalí.
Cultura escita. Colección Siberiana de Pedro I. Origen desconocido. Siglos V-IV a. C. Oro, esmalte azul, barro, piedra.

Esta placa es una de las dos que conformarían una hebilla de cinturón. Está fundida y presenta un posterior repujado del dibujo quedando la decoración en relieve. En el dorso se pueden observar huellas de un tejido, posibles indicios de un moldeado previo a la fundición. Se conservan además dos anillas rectangulares fundidas dispuestas en vertical y dos garfios para abrochar el cinturón.

En la lujosa decoración artística de los cinturones los motivos ornamentales tienen un significado simbólico. Este cinturón, sin duda, era un signo de estatus social y étnico. Desde la antigüedad, los adornos que se cierran en circunferencia (tales como collares, torques, pulseras, cinturones) cumplían una función defensiva de “anillo protector”, es decir, de círculo mágico que actúa como barrera protectora ante energías nocivas. Las placas decorativas de cinturón de este tipo son características de las culturas de los antiguos nómadas de Eurasia.

La colección de Pedro I contiene 14 pares diferentes de placas de cinturón realizadas en estilo zoomorfo. Hasta ahora se considera la única colección que reúne una selección tan rica de exclusivos adornos de cinturón realizados en oro.

Resulta evidente que la escena representada en la placa no reproduce un episodio cotidiano de caza, sino una trama épica o mitológica de caza sagrada. La ropa del jinete, su peinado y sus bigotes son diferentes a los del estilo escita. El armamento del cazador también se diferencia por su tipología del escita. Los arreos del caballo están adornados con colgantes almendrados o borlas, siendo éstas un detalle característico de adorno de los arreos que aparece en las imágenes de los objetos artísticos de Asia Central datados en el siglo III a. C. Es posible que el jinete representado en la placa perteneciese a una nobleza nómada que no formaba parte de las tribus escitas, sino de una tribu huno-sármata de los siglos III-II a. C.

. Las colonias griegas y el Reino del Bósforo.

Los griegos fundaron en las costas del Mar Negro numerosas colonias buscando cereales, pieles de animales, esclavos y oro. Posteriormente, muchas de ellas se unieron formando el Reino del Bósforo.

Las ciudades griegas de Mileto y Megara fundaron en los siglos VII y VI a. C. diversas colonias que jalonaban la costa del Mar Negro, motivadas por la búsqueda de tierras y por las abundantes riquezas de la región, presentes ya en el imaginario griego posiblemente desde el siglo VIII a. C. que ubicaba allí la leyenda del vellocino de oro. Estas colonias (Olbia, Sinop…) ubicadas intencionadamente en pequeños promontorios, bahías, deltas y puertos naturales, comerciaban con mercancías griegas como el vino, consumido por los escitas, y con productos de las tierras de alrededor como cereales, pescado y sal para elaborar salazones, pieles de animales y esclavos.

En el siglo V a. C. la unión de diversas colonias griegas de origen jonio dio lugar a la fundación del Reino del Bósforo, cuyo territorio se localizaba al norte del Mar Negro, incluyendo la península de Crimea y su capital fue la ciudad de Panticapea. La cercanía de los pueblos escitas, además de generar un intercambio de conocimientos, también fue un foco de inestabilidad a causa de sus ataques, aunque, en determinadas circunstancias, los gobernantes del Bósforo se sirvieron de ellos en sus luchas internas.

– Escarabeo con representación de garza en vuelo.
Túmulo de Yuz-Oba. Bósforo. Siglo V a. C. Oro, zafirina. Firmado: Dexamenos lo hizo.

 Anillo de oro con un escarabeo azul de forma oval engarzado en el que se representa, grabado en bajorrelieve y con gran detalle pese a su reducido tamaño, una garza real en vuelo. En el ave se distinguen especialmente el plumaje y las garras y, bajo ella, aparece la firma del maestro Dexamenos de Chios, artesano que trabajó en el tercer cuarto del siglo V a. C. y al que se atribuyen otras gemas talladas.

– Peine de oro con escena de batalla
Cultura escita. Túmulo de Solokha, enterramiento lateral. Cuenca del río Dniéper. Entre los siglos V y IV a. C. Oro.

Esta hermosa pieza, procedente de Solokha y posiblemente obra de un artesano griego, ofrece una escena de combate entre tres personajes con elementos griegos y escitas plasmados con gran detalle.

Esta excepcional pieza de oro fue encontrada en el interior del túmulo funerario de Solokha junto al cuerpo de un jefe escita, y es uno de los máximos representantes del arte escito-griego.

El peine dispone de 19 largas púas y en su parte superior, sobre una especie de friso con leones agazapados, muestra una escena de combate, elaborada mediante la técnica de la cera perdida, dotada de un marcado realismo reflejado tanto en rostros como en vestimentas. Las indumentarias combinan elementos helénicos y escitas de modo que sería obra de un artista conocedor de las costumbres y las convenciones artísticas griegas de fines del siglo V a. C.

El remate decorativo del peine está coronado por un grupo de tres luchadores, dos de los cuales atacan al tercero de ellos. La composición de carácter bélico está situada sobre un friso que contiene cinco figuras de leones. El peine fue elaborado con detalles sueltos fundidos a partir de moldes de cera, algunos de los cuales fueron forjados y soldados entre ellos.

A lo largo de muchos años se han realizado una gran cantidad de estudios sobre este peine y, como resultado de estas investigaciones, se han formulado varias versiones que interpretan el sentido de la imagen representada. Se han sugerido desde versiones casi inverosímiles hasta otro tipo de interpretaciones que la vinculan con una reconstrucción del mito sobre el asesinato del primer rey escita Colaxais por parte de sus hermanos Lipoxais y Arpoxais. Generalmente, los investigadores se limitan a la descripción general de la escena de la batalla, destacando su carácter realista, etnográfico o épico.

El peine fue encontrado en el sepulcro del túmulo de Solokha que está datado en el siglo IV a. C. y que puede ser considerado como la posible tumba del rey escita Octamasades. Él es uno de los protagonistas de la obra de Herodoto sobre el triste destino del rey helenófilo Escilas, que huyó de Escitia a Tracia después de una revuelta “de palacio”, aunque poco después sería ejecutado por su hermano Octamasades (Hdt IV. 78-80). El hecho de la localización del peine en este sepulcro ofrece otra variante de posible interpretación del sentido de la escena de la batalla como una versión de este conflicto dinástico entre los hermanos, los hijos del rey escita Ariapeithes. En la imagen del peine, Octamasades, que aparece en la figura ecuestre central, y Oriaco, su hermano menor representado por el soldado pedestre con “las mejillas poco afeitadas” (en realidad, de ese modo el artesano podía subrayar la relativa juventud de este personaje), luchan victoriosamente contra Escilas, cuyo armamento tiene elementos escitas (espada y escudo), griegos (coraza) y tracios (yelmo). Escilas está todavía vivo, pero ya ha sido condenado, puesto que su caballo ya está muerto lo que, siguiendo la tradición del género épico de las novelas, presagia que la muerte del héroe se producirá en breve. Además, en este caso no se puede excluir la posibilidad de cualesquiera otras interpretaciones de la escena representada en el peine.

– Placas con representación de escitas bebiendo
Cultura escita. Túmulo de Solokha. Cuenca del río Dniéper, región de Zaporozhye. Principios del siglo IV a. C. Oro.

Conjunto de placas de oro grabadas en bajorrelieve que fueron encontradas sobre las piernas de un “rey” escita durante las excavaciones realizadas por N. I. Veselovskii en 1913. En ambas se plasma la misma escena: dos figuras masculinas arrodilladas bebiendo de un vaso ritual o rhyton. Esta imagen se ha interpretado como una posible representación del ritual escita del hermanamiento de sangre descrito por Herodoto.

– Vasija con escenas de caza
Cultura escita. Túmulo de Solokha, enterramiento lateral. Región del río Dniéper. Principios del siglo IV a. C. Plata dorada.

Vaso con pie anular y cuerpo de forma ovoide que presenta una rica decoración en relieve del estilo escito-griego. Bajo el borde aparece una cenefa horizontal de hojas de hiedra, y en el tercio inferior de la pieza una zona agallonada bajo una cenefa trenzada. Sobresalen dos asideros horizontales decorados con dos cabezas de carnero cada uno, bajo ellos aparecen dos perros y dos leones enfrentados. En el cuerpo se representan dos escenas de caza: en una cara dos jinetes atacan a un grifo y en la otra otros dos jinetes, con la ayuda de perros, atacan a un león.

– Collar con colgantes
Túmulo de Bolshaya Bliznitsa. Bósforo. Península de Tamán. Tercer cuarto del siglo IV a. C. Oro y esmalte.

El túmulo de Bolshaya Bliznitsa, de donde procede este collar, está situado en la península de Tamán, cerca de la ciudad griega Fanagoria (Phanagoria). Al lado de éste se encuentra otro gran túmulo denominado Malaya Bliznitsa (Bliznitsa Menor). Este hecho, posiblemente, explicaría el origen del nombre de este grupo de túmulos. Dentro del túmulo fueron halladas tres criptas con tabiques escalonados, dos sepulcros de losas y tumbas quemadas, que era el lugar donde se encendían las hogueras en las que se incineraban a los difuntos. La mujer enterrada en una de las criptas se encontraba tumbada en un sarcófago adornado con grabados e incrustaciones de marfil. El enterramiento destaca por la riqueza excepcional de su ajuar del cual también formaba parte este admirable collar. En general, el túmulo, cuyos enterramientos se realizaron en la segunda mitad del siglo IV a. C., era el cementerio de una familia aristocrática. En el complicado rito fúnebre se aprecian una serie de características locales que se entremezclan con rasgos griegos.

La cinta de cadenitas de doble entrelazado unidas entre sí forma la base del collar. Los extremos de la cinta están realizados en forma de cabezas estilizadas de leones con anillos en la boca. En la cinta están fijadas rosetas de filigrana con cadenitas dobles y simples de modo que los colgantes en suspensión se encontraban siempre situados correctamente durante cualquier movimiento de la mujer. En la fila superior, dentro de las cadenitas dobles, los colgantes en forma de yema de flor están distribuidos como si estuvieran saliendo desde las hojas marcadas con esmalte azul y verde. Los colgantes más pequeños que presentan forma de ánfora están sujetos a las cadenitas simples formando una fila media, mientras que los colgantes más grandes cuelgan de las cadenitas dobles. Todos los colgantes están formados por dos mitades elaboradas a partir de una matriz, luego son rellenados con masilla blanca que proporciona a éstos la solidez necesaria (en las partes superiores de los colgantes más grandes son visibles los orificios a través de los que era introducido el relleno). Los colgantes están rematados con adornos vegetales y filigrana.

– Vaso de oro con representación de escitas
Túmulo de Kul-Oba. Bósforo. Siglo IV a. C. Oro

El vaso de oro del kurgán de Kul-Oba es uno de los máximos exponentes del estilo decorativo escito-griego y narra, quizás, un episodio histórico transmitido por Herodoto.

Este vaso de oro, cuya función podría ser ritual, es un claro ejemplo del estilo decorativo escito-griego. Localizado en el kurgan de Kul-Oba, junto al cuerpo de una posible sacerdotisa, se fecha en la segunda mitad del siglo IV a. C. La decoración principal en relieve se dispone sobre un friso en el que aparecen varios personajes y entre los que destaca un escita que tensa la cuerda de su arco. Esta imagen recuerda el episodio que describe Herodoto sobre el origen de los escitas, según el cual, Escita, el hijo más joven de Herácles, se convierte en rey de Escita tras superar una prueba: tensar el arco de su padre, lo que no pudieron conseguir sus hermanos mayores, también representados en el vaso, resultando heridos en los pies y en la mandíbula al intentarlo.

No se trata de una escena de la vida cotidiana sino, quizás, de una narración épica o mitológica reflejada, probablemente, por un artesano griego ya que las figuras están representadas con gran realismo.

. Helenismo y época romana.

El Reino del Bósforo se vio amenazado a lo largo de su historia por los pueblos bárbaros por lo que, en el siglo I, aceptó someterse a la autoridad de Roma y así pudo subsistir hasta la llegada de los hunos.

Con la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) se inicia el periodo helenístico que perdura hasta el ascenso del poder romano. En el Reino del Bósforo esta etapa se caracterizó por la inestabilidad política generada por las luchas dinásticas y las incursiones bárbaras. A pesar de los enfrentamientos iniciales con Roma y para garantizar su supervivencia frente a la amenaza de los bárbaros, el Reino del Bósforo aceptó someterse a ella en el siglo I d. C., estableciéndose tropas en algunas de sus ciudades y pasando, de esta forma, a ser uno más de sus protectorados. Como consecuencia, comenzó una época de paz y apogeo cultural marcada por las influencias romanas y bárbaras patentes en algunas de sus manifestaciones artísticas. No obstante, años más tarde, el Reino del Bósforo fue amenazado e invadido por diversos pueblos. En el siglo IV tuvo lugar un hecho decisivo ya que Roma, debido a la presión fronteriza, retiró sus tropas de la costa norte del Mar Negro, permitiendo la entrada de los godos. Las ciudades del Bósforo subsistieron algunas décadas hasta la llegada de los hunos, a mediados de este siglo, y este Reino prácticamente dejó de existir.

– Máscara de oro
Necrópolis de Panticapea (Kerch). Reino del Bósforo. Siglo III d. C. Oro.

La máscara es única no sólo en la zona de las costas del norte del Mar Negro, sino también en el resto del mundo antiguo. Fue descubierta en el año 1837 en la necrópolis de Panticapea, la capital del antiguo reino del Bósforo. El enterramiento estaba formado por un gran túmulo con un sarcófago de mármol dentro del cual se encontraban los restos del difunto. Además de la máscara fueron encontrados aquí otros objetos tales como pulseras de oro, pendientes, un huso, una corona fúnebre, arneses de caballo con insignias sármatas, armas y diversas piezas de vajilla de plata y de bronce. En un plato grande de plata había grabada una inscripción con una mención al rey Reskuporid ya que, según parece, el plato pertenecía al tesoro real.

En un primer momento, se pensó que la máscara pertenecía a la reina del Bósforo, a juzgar por los adornos encontrados en el sarcófago. Posteriormente, la mayoría de los científicos se han inclinado a pensar que la máscara representa un rostro masculino de acuerdo con sus características antropológicas, tales como la presencia de la corona, del arma y de los arreos. Probablemente, el sepulcro original fue usado de nuevo, por lo que los objetos de ambos enterramientos se mezclaron. El periodo de enterramiento se puede datar entre el siglo III y comienzos del siglo IV d. C. Debido a su gran realismo y al esmero empleado en la realización de la máscara -que la sitúan al mismo nivel de los mejores modelos de la escultura del periodo romano- ésta no tiene análogos en los entierros de la antigüedad. No se excluye la posibilidad de que, originariamente, la máscara formara parte de una composición escultórica de los siglos I-II d. C. y que fuera utilizada de nuevo en el enterramiento.

III. RUSIA

Durante siglos, la Ruta de la Seda permitió que llegasen hasta el Mediterráneo objetos fabricados en China. Así pues, en las necrópolis de los antiguos hunos se han hallado piezas chinas de los siglos I y II d. C. Entre los siglos VI y VIII, esta ruta generó una gran riqueza comercial, como muestran los espléndidos frescos pintados en las construcciones de la ciudad sogdiana de Panjakent (Tayikistán) o los vasos persas de plata y oro. Relicarios, cruces e iconos de la ciudad de Quersoneso, en la península de Crimea, remiten al Imperio Bizantino, del que Rusia tomará los pilares de su unificación: la religión ortodoxa y el alfabeto cirílico, en el siglo X; y el águila bicéfala – símbolo de los zares y de la nación rusa- en el siglo XV.

. Samarkanda y Panjakent

El reinado de la dinastía sasánida abarca el periodo final de la historia antigua de Irán, desde el siglo III hasta mediados del siglo VII. Al este de la Persia Sasánida, se situaba la Sogdiana, confederación de principados autónomos bajo el gobierno del Príncipe de Samarkanda. El comercio existente a través de rutas de muchos miles de kilómetros entre China, India y el este de Asia, la llamada Ruta de la Seda, tuvo dos enclaves estratégicos en las ciudades de Samarkanda y Panjakent.

Ricos vasos persas de oro y plata llegaron hasta la cuenca del Volga, junto con vasos de origen mogol para ser intercambiados por pieles y otras mercancías locales. Por su temática, es posible que se guardasen en santuarios para el culto.

Entre los siglos V al VIII, la ciudad de Panjakent desarrolló una floreciente cultura, reflejado en los frescos y pinturas que adornaban casi toda la superficie de las paredes de sus casas, palacios y templos. Con su incorporación al mundo islámico a mediados del siglo VIII muchos de sus elementos pasaron a la cultura musulmana.

– Vaso con figuras femeninas.
Irán sasánida. Siglos VI-VII. Plata.

En la vajilla sasánida están muy poco representadas las escenas de culto, excepto en esta excepcional botella de plata, que presenta un friso principal organizado por seis arcadas donde aparecen mujeres desnudas sosteniendo frutos, flores o atributos de culto. Estas figuras se interpretan como imágenes de Anahita, diosa de la guerra y el amor, siendo posible que estas vasijas se usasen para el culto de la diosa.

– Fragmento de pintura mural con escena de rey en el trono
Panjakent, Sogdiana. Hacia el año 740. Pintura y arcilla.

Dentro de las casas, templos y espacios cubiertos de los sogdianos aparecen con frecuencia pinturas murales, como este fragmento procedente de la ciudad de Panjakent donde aparece un personaje sentado sobre el taht (el trono en el cual se sentaban, al estilo turco), siendo muy probable que se trate de un soberano, por lo que de sus hombros parten las borlas características en la representación del shahanshah (rey de reyes).

– Fragmento de pintura mural con una escena de jintes.
Panjakent. Sogdiana. Principios del siglo VIII. Arcilla y pintura mineral.

 

– Fragmento de alfombra de fieltro.
Panjakent, Sogdiana. Elemento XXIII, edificación 50. Alrededor del año 740. Pintura y arcilla.

Este fragmento representa el episodio final de una pintura mural que ocupaba tres paredes de aposentos de gala, datados en torno al año 740. Es una pintura narrativa y argumental, ya que en las paredes se cuentan escenas de una historia. Posiblemente, en el nivel superior de las pinturas murales de este aposento también se encontraban imágenes narrativas vinculadas a esta misma historia.

El principio de la pintura mural está situado en la parte derecha de la pared occidental y muestra el nudo principal de la trama: un demonio (divo) de tres cabezas y cuatro brazos aparece sentado sobre una carroza tirada por jabalíes, llevando un caballo de la brida sobre el que monta una hermosa doncella. El demonio secuestra a la doncella para llevarla a su reino. Detrás de éstos, el héroe principal, que ha sido enviado para salvar a la joven, les sigue cabalgando. En los tres episodios siguientes, se muestran escenas de la batalla del héroe con el demonio: al principio, los dos están a caballo, después se muestra un duelo a pie y, finalmente, la escena de la victoria del héroe sobre el divo, que concluye con la toma de su armadura en calidad de trofeo. La joven está observando el duelo.

En el centro, en la parte inferior de la pintura, el héroe arrodillado y la doncella liberada se presentan ante un jinete montado sobre un caballo rojo y envuelto en una piel de leopardo. Posiblemente se trataría del mítico Rostam. Más adelante, se muestra un desfile de soldados a pie y a caballo.

En la parte derecha, en la pared oriental, se ven los caballos en los que han llegado los protagonistas de la narración. Éstos últimos aparecen de pie ante el rey, que está representado en el centro de la pared sentado bajo un palio en el trono. A su derecha, se encuentran arrodillados el héroe y la joven. Detrás de ellos está Rostam que conversa con el rey. A la izquierda, están situados los músicos y el séquito del rey. Es posible que la pintura mural ilustre una trama épica. Según la hipótesis de B.I. Marshaka, se trata de una leyenda sobre un héroe llamado Give, que rescata a Banu Goshasp, la hija de Rostam, y que después con permiso del rey de Irán, Kaykubad o Kaykhusraw, se casa con ella.

.  La Rusia de las ciudades.

Rusia estaba habitada por pueblos eslavos -que a partir del 600 dominaron las llanuras de la Europa Oriental -asentados, en pequeñas aldeas, desde los lagos del norte hasta las cuencas medias del Dniéper y el Volga. A partir del siglo IX, asistidos por los Varegos (vikingos), se produce la primera unificación del pueblo ruso (Rus) bajo el gobierno de Rurik, Príncipe de Novgorod.

La Antigua Rusia, tras la conquista de Kiev a los Jázaros en 880, llegó hasta el Mar de Azov. Desde el siglo XI se disgregó en principados independientes cuyas ciudades se convirtieron, como las urbes del Viejo Continente, en centros de la cultura material y espiritual. Destacan Novgorod (Pskov), Kiev (Izyaslavl), y Vladimir Súzdal (Úglich), donde Moscú es tan solo una pequeña aldea.

En este proceso, la Rusia medieval se dota de una nueva religión, el cristianismo, un código de leyes, el Russkaya Pravda, y un nuevo alfabeto, el cirílico, que van a conformar las bases de la nueva identidad rusa.

– Relicario en forma de cruz (cruz-encolpion) con escenas de «La Ascensión» y de la «Transfiguración».
Bizancio. Quersoneso, Crimea Acrópolis. Excavación de 1890. Siglos X-XI. Bronce, incrustación de plata nielada.

El encolpion es un objeto destinado a almacenar reliquias, que solía llevarse colgando sobre el pecho. Esta pieza es una de las dos hojas que componen un relicario en forma de cruz pectoral de bronce, decorada con escenas de la Ascensión y la Transfiguración, hallada en la acrópolis de Quersoneso. Lo más probable es que la otra hoja mostrara la imagen de la Crucifixión de Jesús. Las imágenes de escenas de la Ascensión, con la Virgen Nicopeia como figura central, y de la Transfiguración, realizadas en incrustaciones de plata nielada, siguen los esquemas iconográficos populares en Bizancio durante los siglos X-XI. Estas escenas continúan otras tradiciones decorativas de los relicarios que, durante los siglos VI-VII, trajeron los peregrinos de Tierra Santa. Su iconografía se corresponde con la que fue adaptada para la representación de las Doce Fiestas (Dodekaorton). Hallamos, también, cruces de bronce decoradas con esta misma técnica en otras colecciones museísticas, como la del Museo Estatal de Historia en Moscú, la del Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí y la que se encuentra en el Monasterio de las Cuevas de Kiev.

– Botas infantiles
Pskov. Siglos XI-XII. Piel cortada y cosida

. El bautismo de Rusia

El príncipe Vladimir I de Rusia fue bautizado en Quersoneso en el año 988. Convertido al cristianismo para casarse con la hermana de Basilio I de Bizancio, ofreció también la conversión de su pueblo. Nacieron así: la Iglesia Ortodoxa Rusa, a imagen de Bizancio en el ceremonial, el alfabeto cirílico creado para escribir el nuevo lenguaje litúrgico, y las iglesias como la de Kiev, primera edificada en piedra y modelo de las otras iglesias medievales rusas.

La ciudad de Quersoneso, en la Península de Crimea, fue un punto estratégico en la conversión de Rusia. Estuvo en poder de los Jázaros hasta que, en el 833, la cedieron a Bizancio como agradecimiento a su emperador por ayudar a fortificar una ciudad fronteriza con Rusia en el bajo Don (Sarkel). Entre los siglos XIII, tras la Cuarta Cruzada, y XIV, la ciudad ve llegar a sus costas a comerciantes genoveses, venecianos, viajeros y peregrinos de Tierra Santa, manteniendo buenas relaciones con los turcos selyúcidas hasta que fue abandonada tras ser arrasada por los mongoles.

– Funda con peine de madera de boj.
Novgorod. Mediados del siglo XIII. Cuero, estampado, madera de boj.

Entre los numerosos hallazgos provenientes de las excavaciones arqueológicas en las ciudades de Novgorod y Pskov que pasaron a formar parte de las colecciones del Ermitage hay objetos únicos en su género. Entre ellos, podemos destacar este peine de doble cara, encontrado incluso con su funda de cuero, hecho de madera de boj, un material tan duro como el hueso, que fue traída a Novgorod desde el Cáucaso.

– Corteza de abedul
Novgorod. Siglo XIII. Corteza de abedul

. La horda de Oro.

Durante la primera mitad del siglo XIII, Gengis Kan y sus tropas devastaron las principales ciudades rusas como Rostov, Gorodet, Tver, Úglich… y asediaron la ciudad de Kiev. A la muerte de Gengis Kan, el Imperio mongol se dividió entre sus hijos. Las tierras conquistadas más occidentales se dividieron entre sus hijos Batu, líder de la Horda Azul (este) y Orda, líder de la Horda Blanca (oeste). Batu consiguió controlar la parte correspondiente a Orda, y continuó extendiéndose hacia el oeste de Europa. En 1242 creó la Horda de Oro, estableciendo su capital en Sarai y controlando el curso inferior del Volga. La Horda de Oro dominó hasta finales del siglo XV lo que hoy es el sur de Rusia. Los mongoles impusieron un sistema burocrático y formas de recaudación de impuestos que mostraban la influencia de los métodos chinos adoptados por sus hermanos de Asia oriental. A finales del siglo XIV, los rusos parecían estar preparados para derrotar a la Horda de Oro. La victoria del gran príncipe de Moscú Dmitri Donskói sobre los mongoles en 1380 marcó el fin del poder mongol, a pesar de que durante un tiempo la balanza se inclinó a favor de los mongoles por la intervención del conquistador Tamerlán. La Horda de Oro se dividió en cuatro kanatos independientes: Astracán, Kazán, Crimea y Siberia, y en 1480, al negarse a seguir pagando tributos a la Horda, Iván III el Grande, gran príncipe de Moscú, terminó con la dominación mongola del sur de Rusia.

– Colgantes.
Izyaslavl. Siglo XIII. Plata 

Las hordas mongolas y tártaras asolaron las ciudades y principados de Rusia durante buena parte del siglo XIII, tomando como botín los bienes más valiosos, salvo los tesoros escondidos por sus habitantes antes de desatarse los ataques. De uno de los tesoros, de la ciudad de Izyaslavl, proceden estos colgantes, realizados con decoración nielada, que integraban los adornos femeninos de plata que colgaban del tocado que coronaba las sienes de las mujeres.

– Lápida funeraria en forma de columna con inscripción árabe.
Horda de Oro, Solkhat, Crimea. Ruinas de la ciudad medieval. Finales del siglo XIV. Arenisca.

La estela conmemorativa pertenece a un tipo de lápidas poco común, que probablemente llegó a Solkhat desde la zona de Asia Menor islámica. La llegada de tradiciones selyúcidas al territorio de Crimea Oriental está vinculada a la emigración anatolia posterior a 1243, año en que los mongoles vencieron al sultán Ghiyath al-Dīn Kay Khusraw II cerca del monte de Köse Dağ. A mediados del siglo XIII, un matrimonio dinástico emparentó a los Batuidas con los Selyúcidas de Rüm. En 1263 el otrora sultán Izz al-Din Kaykaus II, y una parte de sus acompañantes, se encontraba en Solkhat, donde murió en 1278. Un contingente de las hordas de selyúcidas se trasladó a la Crimea Oriental, desde Dobrudja, mientras que a lo largo de todo el siglo XIV fueron llegando emigrantes por cuenta propia. Las nisbas (sufijos de la lengua árabe para formar adjetivos de relación o pertenencia) que aparecen sobre sus lápidas funerarias indican que eran personas procedentes de Akhlat, de Konya, de Kastamonu y de Sivas. La tradición selyúcida en Solkhat influyó considerablemente en todas las formas de la cultura urbana, desde la arquitectura monumental (mezquitas, madrasas, mausoleos) hasta la cerámica vidriada y el arte aplicado.

 

. Un zar para la Tercera Roma

A mediados del siglo XV, algunos nominaban a Moscú como la «Tercera Roma», sucesora del legado del Imperio Romano (la «Primera Roma») y su estado sucesor, el Imperio bizantino (la «Segunda Roma»). Las raíces de este sentimiento comenzaron a gestarse durante el reinado de Ivan III, Gran duque de Moscú que había contraído matrimonio con Sofía Paleóloga, sobrina de Constantino XI. Además, Moscú se encuentra emplazada sobre siete colinas, al igual que la Roma auténtica.

Inicialmente, la noción de la «Tercera Roma» no era necesariamente de naturaleza imperial, sino apocalíptica. Su propósito era destacar el rol de Rusia como el último recordatorio «en la selva», de la que alguna vez fue la grandiosa civilización cristiana, la mayoría de la cual había sucumbido ante la herejía -el Catolicismo romano era considerado herético por muchos creyentes ortodoxos-. Por lo tanto Rusia era considerada comparable a los siete mil israelitas que se habían rehusado a adorar a Baal durante la época del profeta Elías, una figura bíblica inmensamente popular en la Ortodoxia.

La historia de la «Tercera Roma» («la Segunda Contantinopla») comenzó en Tver, durante el reinado de Boris de Tver, cuando el monje Foma (Tomás) de Tver escribió La eulogía del Grande y Pío Príncipe Boris Alexandrovich en 1453.

La idea cristalizó con un panegírico compuesto por el monje ruso Filoféi de Pskov en 1510, el cual en una carta a su hijo el gran Duque Vasili III, proclamó, «Dos Romas han caído. La Tercera se sostiene. Y no habrá una cuarta. ¡Nadie reemplazará tu reino de zar cristiano!» En forma contraria a la creencia popular herrada, Filoféi explícitamente identifica a la Tercera Roma con Moscovia (el país) en lugar de con Moscú (la ciudad).

– Sello de Feófila.
Pskov, Dovmontov Gorod (parte fortificada de la antigua ciudad de Pskov). Siglo XV. Plomo.

 De entre los hallazgos realizados en las excavaciones en las ciudades de Novgorod y Pskov, destaca un grupo formado por sellos de plomo, que figuraban en las actas de Estado, guardadas en los archivos de la ciudad y en los documentos almacenados en las casas privadas. Sellos semejantes se recuperaron en otras ciudades antiguas, pero su número es muy inferior. El estudio iconográfico de estos sellos constituyó toda una rama dentro de la sigilografía rusa.

– Crucifijo
Úglich. Siglo XV. Hueso trabajado.

Entre los hallazgos realizados por las investigaciones relacionadas con la época del Principado de Moscovia, llama la atención una cruz tallada en hueso, hallada en la ciudad de Uglich, uno de los pequeños, pero muy importantes, centros del Principado de Rusia. Es una realización típica de los talleres artesanos de los monasterios de este periodo.

 

– Fragmento de suelo de patio de la Zarino.
Palacio Alexandrovskaya Sloboda, Moscú. De Basilio III – Iván IV, siglos XV-XVI. Cerámica

Durante la realización de investigaciones arqueológicas en una de las edificaciones situadas en el «patio real» de la residencia de Basilio III e Iván IV (el Terrible) en la ciudad de Aleksándrovskaya Sloboda, situada a unos cien kilómetros de Moscú, se recuperó un conjunto de baldosas de cerámica pertenecientes a un pavimento. El complejo palatino, que poseía unas dimensiones considerables, estaba rodeado por una muralla e incluía, junto a cinco templos de piedra, numerosas edificaciones de los aposentos reales y las viviendas y edificaciones de servicio, conectados mediante galerías y pasadizos. El palacio fue construido a principios del siglo XVI por orden de Basilio III, como residencia de caza del príncipe, emplazándose en el camino que conduce, desde Moscú, a uno de los monasterios más venerados de Rusia, el Monasterio de la Trinidad y San Sergio. La construcción del palacio se encargó a los arquitectos italianos que poco antes habían construido el Gran Palacio del Kremlin. A mediados del siglo XVI, la residencia Aleksándrovskaya Sloboda se convirtió, por deseo del zar Iván IV el Terrible, en la capital de la Oprichnina (territorio autónomo bajo control exclusivo del zar). Y allí se reunió de hecho, durante dos décadas, el gobierno de todo el estado ruso. El complejo palatino fue dañado considerablemente a principios del siglo XVII, durante la invasión de las tropas polacas y lituanas (la llamada Smuta), después de la cual solamente se conservaron, restaurándose más tarde, las edificaciones de los templos.

El deteriorado suelo de baldosas cerámicas combina tres colores: negro brillante, rosa (rojo, con la cara superior cubierta por barniz amarillo y rosa) y rojo ladrillo. Se halló en el espacio interno de una edificación de piedra blanca que, posiblemente, tendría dos pisos en origen, y que sólo se ha conservado a nivel de los cimientos. El aposento estaba ubicado en la zona del patio de la Gran Duquesa y la Zarina, próximo a la iglesia de la Ascensión de la Virgen, cuya edificación inició Basilio III y finalizó Iván el Terrible. El suelo, a juzgar por la forma y el color de las baldosas, imitaba los suelos italianos de mármol. El edificio se construyó en el mismo lugar que ocupaba el aposento de piedra del patio de la Zarina, que fue erigido a principios del siglo XVI (por Basilio III) y se quemó a mediados de la centuria. Cabe la posibilidad de que el suelo fuese recuperado de la edificación quemada, durante el reinado de Iván el Terrible, con el fin de utilizarlo como base para el nuevo pavimento.

~ by lostonsite on 22 abril, 2011.

Arte, Exposiciones

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