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Cuando se crea espacio sin ocupar lugar

MUSEO COLECCIONES ICO

UN SIGLO CREANDO ESPACIO.  La colección ICO de escultura con dibujo
7 de octubre 2010 – 16 enero 2011 (prorrogada hasta el 20 de febrero)

“No ocupar el lugar, sino crear espacio”. Profesor Kasper König.

El concepto de la creación del espacio en contraposición a la simple ocupación del lugar, al hecho de rellenarlo con un volumen sólido que no hace sino entorpecer el paso y la mirada, impregna toda la escultura moderna y resulta especialmente apropiado para las obras que componen la Colección de escultura moderna española con dibujo del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Esta colección recorre todo la historia de la escultura española del siglo XX a través de sus principales artistas desde Gaudí hasta Miquel Barceló, como Manolo Hugué, Pablo Picasso, Juan Gris, Salvador Dalí, Joan Miró, Óscar Domínguez, Joaquín Torres-García, Esteban Vicente, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida… entre otros.

El arte español del siglo XX fue, de hecho, pródigo en escultores de primer orden, algo llamativo si se tiene en cuenta que España es un país cuyos artistas, históricamente, se decantaron en mayor medida por la pintura. Esto se debió, en palabras de Francisco Calvo Serraller, a la resistente voluntad anticlásica de nuestra cultura y arte tradicionales. En todo caso, el asunto cambia revolucionariamente al llegar el siglo XX, cuando no sólo se multiplican los escultores en España, sino que algunos hacen aportaciones esenciales a la plástica de vanguardia. Así […] lo mismo que condenó tradicionalmente al arte español -su anticlasicismo-, potenció, en la era contemporánea, su capacidad revolucionaria de innovación.

Gracias a esta capacidad, los artistas españoles jugaron un papel primordial en la recuperación de la escultura para el arte moderno, que por ser la más clásica de las disciplinas artísticas también era la más denostada por la modernidad.

La escultura tradicional entró en crisis a finales del siglo XIX y se precipitó, súbitamente, hacia un abismo. Fue necesario refundarla desde los presupuestos vanguardistas, alejándose claramente de los principios y procedimientos de la escultura tradicional que habían quedado obsoletos.

La escultura moderna empezó a alejarse de la representación de la figura humana en el sentido clásico. Se aprecia en ella el trabajo intenso con la abstracción de la geometría y el uso de nuevos materiales aplicados al campo artístico y formal. Al dejar de existir la idea de perduración en el tiempo, se propicia la convivencia entre los llamados materiales nobles, como el bronce o la madera, con el corcho, la hojalata o el aluminio en ese intento de ampliación de posibilidades que ha caracterizado a la escultura del siglo XX.

– Manuel Hugué – Vieja Catalana-La llovera (1910)

Manuel Martínez Hugué (1872-1945), pintor y escultor español fue destacado representante del novecentismo catalán de principios del siglo XX. Su obra puede resumirse como una síntesis de clasicismo y primitivismo dentro de la modernidad.

Nacido en Barcelona, su vida bohemia y marginal y sus visitas a Els Quatre Gats en Barcelona le valieron la amistad de Santiago Rusiñol, Joaquín Mir, Isidro Nonell y Pablo Picasso, entre otros artistas. En 1900 se traslada a París, donde residirá por espacio de diez años. Allí conoció a Jean Moréas y Guillaume Apollinaire, además de trabajar en el diseño de joyas y pequeñas piezas de escultura. Impulsado por un marchante, se trasladó en 1910 a Céret, donde reunió a un heterogéneo grupo de artistas entre los que se encontraban Juan Gris, Joaquín Sunyer y el propio Picasso. Es en esa época cuando realizó la escultura La llovera (1911).

– Pablo Gargallo – Jeune fille à la frange (1913)

Pablo Gargallo (1881- 1934) es considerado uno de los escultores más importantes e innovadores del siglo XX. Nacido en Maella (Zaragoza), se traslada con su familia a Barcelona en 1888, donde comenzará su formación artística. En Barcelona, fue discípulo de Eusebi Arnau, para quien trabajó en su taller. Se relacionó com los artistas de Els Quatre Gats, como Picasso o Isidro Nonell. Colaboró con Lluís Domènech i Montaner en trabajos escultóricos para sus edificios, como el Palau de la Música Catalana, el Hospital de Sant Pau de Barcelona; y en el Institut Pere Mata de Reus con esculturas de piedra y bronce.

Pasó parte de su vida en el barrio de Montparnasse de París. En 1903 vivió en la comuna de artistas Le Bateau-Lavoir con Max Jacob, Juan Gris y Picasso, cuya cabeza modeló en una escultura. Al año siguiente Juan Gris le presentó a Magali Tartanson, con la que se casó en 1915. En 1934 sufrió una neumonía fulminante y murió en Reus, (Tarragona) donde se había desplazado para inaugurar una exposición de su obra.

A lo largo de su carrera mantuvo simultáneamente dos estilos aparentemente muy distintos: uno clásico, relacionado con el modernismo en sus inicios y con el novecentismo, y un estilo vanguardista en el que experimenta con la desintegración del espacio y las formas y los nuevos materiales.

Gargallo, influido por su amigo Julio González, desarrolló un estilo de escultura basado en la creación de objetos tridimensionales de placas planas de metal, usando también papel y cartón. Algunas de estas esculturas tienen una tipo de minimalismo. Por ejemplo, muestra solamente la mitad de una cara y puede que sólo tenga un ojo. También realizó esculturas más tradicionales en bronce, mármol y otros materiales.

– Juan Gris – Arlequín (1923)

Juan Gris (1887 – 1927) fue un pintor español que desarrolló su actividad principalmente en París como uno de los maestros del cubismo. Hijo de padre merchante y de familia bien situada, Juan Gris pudo entrar gradualmente en un ambiente de clase media. Entre 1904 y 1906 estudia en la escuela de artes y oficios de Madrid y en el estudio de José Moreno Carbonero. En su adolescencia comenzó como ilustrador de publicaciones como Blanco y Negro y Madrid. En 1906 para evitar la milicia y conocer vida artística, se muda a París donde conoce a Pablo Picasso y Georges Braque. Vive en un hostal sin baño en el Bateau-Lavoir de Montmartre, durante alrededor de diez años. Los primeros años vive dibujando para L’Assiette au Beurre y Charivari. Sus primeros intentos como pintor cubista son de 1910 aunque en los museos españoles existen pocos ejemplos.

– Julio González – Femme au miroir (1934)

Julio González (1876 – 1942) es uno de los escultores europeos más importantes de la primera mitad del siglo XX. Nacido en Barcelona, una gran parte de su vida transcurrió en París, como contemporáneo y amigo de Pablo Picasso. Sus innovadoras esculturas con inclinaciones cubistas en su mayor parte son referencias a la figura humana, aunque frecuentemente son abstractas.  Dedicó su trabajo, sobre todo, a la escultura en hierro, a menudo de grandes proporciones.

Durante la primera Guerra Mundial apoyaría a la causa francesa trabajando en la fábrica Renault, donde aprendió la técnica de la soldadura autógena, hecho que será muy determinante para su futura carrera como escultor.

Tras finalizar la guerra, poco a poco se va introduciendo otra vez en la vida cultural. Mientras que hacia la década de los años veinte, en la primera parte de su carrera, Julio González se dedicó a la pintura y a la orfebrería, su interés se centraría entre las máscaras de metal y las figuras modeladas, concentrándose principalmente en pequeños relieves de cobre y hierro de carácter experimental. Aunque será hacia 1926 cuando dio un paso decisivo y avanzó en sus ambiciones técnicas al decidirse a recortar la plancha de metal.

Con esta técnica crearía toda una serie de máscaras en las que el escultor, partiendo de de los principios del escultor Gargallo, del cubismo y de la influencia del primitivismo africano, llegó a crear un lenguaje propio. No obstante, fue el contacto con Picasso, con quien colaboró, lo que le permitió reparar en las posibilidades que tenía el hierro para la escultura, el artista malagueño recurrió a la ayuda de González para hacer sus esculturas de metal y en aquellas fechas su obra estaba en un período decisivo por la variedad y riqueza de sus soluciones plásticas. De este encuentro podemos decir que el beneficio fue doble González enseño el oficio a Picasso, pero al mismo tiempo también se sintió atraído por lo que hacía Picasso esculturas abiertas y lineales, más abstractas.

Así en la década de 1930, cuando tenía más de cincuenta años, se incorporó a la vanguardia con nuevas y llamativas formas escultóricas y un lenguaje propio, calificado de abstracto, que tuvo como objetivo esencial la mezcla perfecta entre formas y espacio. Llegando a afirmar “Un pintor o un escultor pueden dar forma a cosas que no tienen una forma concreta: como la luz, el color, una idea”.

En este momento la evolución de su obra estaría marcada por un solo deseo, el de poder lograr en sus esculturas el independizarse del plano para conquistar el espacio. Lo comenzó a explorar en sus máscaras y poco a poco sus piezas se fueron complicando en sus estructuras pero al mismo tiempo se fueron simplificando en el espacio.

González transformó este metal, y más concretamente la varilla de hierro de distinto grosor, en nuevas y originales formas que se alejaban por completo de los planteamientos tradicionales de simetría, con esto logró crear un lenguaje muy personal e innovador, pero no todo se debía a su dominio de la técnica sino que a ello debemos unir que demostraba tener una gran libertad imaginativa acompañada de una particular sensibilidad artística.

– Salvador Dalí – Nu féminin, hystérique et aérodynamique (1934)

Salvador Dalí i Domènech (1904 – 1989), fue un pintor español considerado uno de los máximos representantes del surrealismo. Dalí es conocido por sus impactantes y oníricas imágenes surrealistas. Sus habilidades pictóricas se suelen atribuir a la influencia y admiración por el arte renacentista. También fue un experto dibujante. Los recursos plásticos dalinianos también abordaron el cine, la escultura y la fotografía, lo cual le condujo a numerosas colaboraciones con otros artistas audiovisuales.

La relación de Dalí con la escultura, aunque de manera indirecta, es una constante a lo largo de toda su vida, y para ello bastaría con indicar dos hechos. En primer lugar, la profusión de figuras pintadas con apariencia tridimensional, como si sus cuerpos flotaran ingrávidos en un espacio profundo, heredero de la perspectiva del Renacimiento, que pudiera ser recorrido en todas direcciones. Este modo de representación, especialmente empleado por Dalí desde finales de 1940, tiene buenos ejemplos en las célebres composiciones Leda atómica, La Madona de Port Lligat y Cabeza rafaelesca que estalla, exponentes de lo que él llamó «realismo cuantificado», ya que con ellas pretendía acometer la solución plástica de la teoría atómica, y donde se observan reminiscencias de Leonardo, de Piero della Francesca y del Panteón de Roma. En segundo lugar, los llamados «objetos de funcionamiento simbólico», indicadores de una pasión oculta por los objetos a los que ya aludió en fechas tempranas el propio Dalí en Le Surréalisme au service de la Révolution, cuando escribe, aludiendo al mito del robot contemporáneo o quizás previendo un posible predominio del objeto sobre el sujeto, que «los museos se llenarán rápidamente de objetos, cuyo tamaño, inutilidad y embarazo, obligarán a construir, en los desiertos, torres especiales para contenerlos». Aquellos objetos, pertenecientes al mundo de las expresiones libidinosas transferidas, son definidos por Dalí en la misma revista diciendo que «se prestan a un mínimo de funcionamiento mecánico» y que «se basan en los fantasmas y representaciones sensibles de ser provocados por la realización de actos inconscientes», estos es, devienen en objetos puramente irracionales.

La pequeña escultura Nu féminin, hystérique et aérodynamique, Dalí representa una mujer cuyo rostro ha sido sustituido por el cuerno de un rinoceronte, con una decoración que hace referencia al estilo de 1900.

– Eduardo Chillida – Plano oscuro (1956)

El escultor Eduardo Chillida (1924 – 2002) comenzó sus estudios para preparar el ingreso a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid a los 18 años, pero decidió abandonar dicha preparación para empezar a dibujar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Durante este tiempo se familiariza con el dibujo al natural. Es en este momento en Madrid donde realiza sus primeras piezas escultóricas.

Se traslada posteriormente a París donde su obra comienza a tomar cuerpo. Efectúa sus primeras esculturas en yeso. En estos años comienza su rivalidad con el escultor Jorge Oteiza, ambos con una obra vinculada en la tradición constructivista, pese a trabajar cada uno con temáticas parcialmente diferentes. Jorge Oteiza acusó a Eduardo Chillida de plagiar sus obras. Las acusaciones de Oteiza se plasmaron en La ley de los cambios Libro de los plagios (1991), obra en la que lo que más lamentaba era el hecho de que Chillida no aceptara la influencia de la escuela vasca. Los dos escultores hicieron las paces en 1997 en Chillida Leku.

En 1951 el regresa definitivamente a San Sebastián. Chillida realiza su primera pieza en hierro, Ilarik, material que utilizará a lo largo de toda su vida. Defendió la obra pública como mecanismo para garantizar un acceso a su obra en lugar de la realización de obras de arte en serie. Algunas de sus obras más conocidas no sólo se encuentran en espacios públicos, sino que forman parte intrínseca de él; como el Peine de los Vientos en San Sebastián o la monumental Elogio del Horizonte en Gijón. Sus últimos años de vida sufrió la enfermedad de Alzheimer. El 19 de agosto de 2002 falleció en su casa del Monte Igueldo en San Sebastián.

– Pablo Picasso – Femme Debout (1961)

Pablo Ruiz Picasso (1881 – 1973) inició su aprendizaje en el mundo de la pintura a través de su padre, profesor de Bellas Artes. Considerado uno de los artistas más influyentes de la historia del arte moderno, revolucionó la pintura durante su larga carrera. Falleció en Notre-Dame-de-Vie (Mougins, Francia) en 1973 a los 91 años de edad.

En 1900, a los 19 años, el joven malagueño Pablo Picasso descubre durante un viaje a París las esculturas de Rodin. Dos años más tarde, en Barcelona, le pide al escultor Emili Fontbona que le enseñe a modelar con arcilla. Los primeros intentos de ofrecer una obra esculpida por parte del artista datan de estos años que coinciden, en cuanto a su pintura, con el llamado Período Azul.

Poco después Picasso admira, en casa de Ambroise Vollard, las piezas que Gauguin va a enviar a las islas Marquesas, al tiempo que visita la exposición que el Louvre ha consagrado a las esculturas ibéricas arcaicas recientemente exhumadas.

En pleno apogeo cubista, hacia 1912, el artista realiza numerosas piezas en las que descompone el objeto y «desculturiza» la obra tridimensional. Es el período de los instrumentos musicales, de la utilización del papier collé tanto en la pintura como en la escultura. Los presupuestos cubistas ejercen poderosa influencia en las piezas concebidas hasta 1926, pero el interés por la escultura parece decaer a partir de esta serie. En Guitarra (1924), obra cumbre de esta etapa, introduce el empleo de metales (hierro, láminas de acero, etc.), que caracterizará su trabajo posterior.

Entre 1927 y 1930 Picasso renueva su amistad con el escultor catalán Julio González, así como el gusto por la escultura, esta vez trabajada según los consejos de este último en cuanto al uso de metales y sus posibilidades plásticas. Sin embargo, vuelve Picasso a abandonar la escultura y los ejemplos de ésta en la década de los años 30 se presentan como trabajos aislados, reminiscencias de búsquedas anteriores o piezas complementarias de obras plásticas mayores. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa se produce un nuevo intento por parte del artista de expresar a través de la escultura la angustia del momento, expresándose independientemente de la influencia de los escultores contemporáneos.

Picasso no experimenta, no es el escultor diletante, ni el hombre que parece divertirse intentando nuevas formas a través de una escultura que nunca ha dominado y que sólo parece haberle servido de trampolín para apoderarse del cuadro. Instaurada la paz en Europa, la posguerra significará también un período de estabilidad emocional para Picasso. Establecido en Villauris, poblado de la Riviera Francesa de antiquísimas tradiciones alfareras que el artista descubriera en 1936 junto a Paul Elouard, comienza un etapa en que la escultura de Picasso se interesa por la cerámica. Los temas de la maternidad y la fecundidad aparecen con frecuencia en las piezas de Villauris.

La década de los 50 lo absorbe en un trabajo de mayor intimidad en que un acontecimiento como el nacimiento de su hija Paloma quedará recogido en su famosa serie de palomas, alegoría de la paz a la que aspira el artista septuagenario.

La escultura de Picasso aparece como boceto o instante de reflexión que precede al trabajo de la tela. La diversidad de sus obras escultóricas no desmiente la versatilidad de Picasso como artista, sus constantes búsquedas, su temperamento apasionado, su genialidad.

– Joan Miró – Femme (1970)

Joan Miró (1893 – 1983), pintor, escultor, grabador y ceramista español, es considerado uno de los máximos representantes del surrealismo. En su obra reflejó su interés en el subconsciente, en lo “infantil” y en su país. En un principio mostró fuertes influencias fauves, cubistas y expresionistas, pasando a una pintura plana con cierto aire naïf. A partir de su estancia en París, su obra se vuelve más onírica, coincidiendo con los puntos del surrealismo e incorporándose a este movimiento. En numerosas entrevistas y escritos que datan de la década de 1930, Miró manifestó su deseo de abandonar los métodos convencionales de pintura, en sus propias palabras de “matarlos, asesinarlos o violarlos”, para poder favorecer una forma de expresión que fuese contemporánea, y no querer doblegarse a sus exigencias y a su estética ni siquiera con sus compromisos hacia los surrealistas.

En 1946 trabajó en esculturas para fundición en bronce que en algunas ocasiones fueron cubiertas con pintura de colores vivos. En la escultura le interesó buscar volúmenes y espacios e incorporar objetos cotidianos o simplemente encontrados, como piedras, raíces, cubiertos, tricornios, llaves de agua…, que funde a la cera perdida. El sentido de los objetos identificables, lo pierden, al unirse mediante la fundición con otros objetos.

~ by lostonsite on 26 enero, 2011.

Arte, Exposiciones

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