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Cuando se canta al amor místico y profano

CICLO GRANDES CANTANTES
CANTOS DE AMOR MÍSTICO Y PROFANO

WAED BOUHASSOUN
Voz y Oud

TEATRO REAL

– Yâ nâ iman (Oh, tú que duermes). Poema de Ibn Zaydun
– Aghâru ´alayka (Tengos celos). Poema de Wallada
– Yâ wâhiban (Oh, tú que entregas). Poema de Yalal ad-Din Muhammad Rumi
– Bismil-llâh (En el nombre del divino). Poema de Yalal ad-Din Muhammad Rumi
– Araftu l-hawâ (Conozco el amor). Poema de Râbi’a al-Adawiyya
– Adinou bi dinil hob (Creo en le religión del amor). Poema de Ibn Arabi

. RABI’A AL-ADAWIYYA

Rābiʻa al-ʻAdawiyya (717–801) fue una poetisa del misticismo sufí. No se tienen muchos detalles acerca de su vida. Los biógrafos han basado sus historias en escrituras antiguas que ya no están disponibles. Una mezcla viva de leyendas, milagros, y cuentos populares llenan su biografía. Rabi’a fue una mujer musulmana de carácter excepcional, cuya vida estuvo llena de acontecimientos extraordinarios.

Rabi’a al-Adawiyya nació unos ochenta años después del fallecimiento del profeta Mahoma, sobre el año 717 y vivió hasta 801, en lo que es ahora Iraq. Nació en un periodo extremadamente turbulento, debido al desarrollo de la nueva religión, el Islam. Sólo veinte años después de la muerte de Mahoma, el Islam se había extendido por todo Oriente Medio y el Norte de África. En ningún otro tiempo ha habido una propagación tan asombrosa del fervor e ideales religiosos. Con este crecimiento vinieron los problemas. Las inmensas tareas, administrativas y educativas cambiaron fundamentalmente la práctica del Islam. Un número grande de religiosos llegaron a estar desilusionados y retornaron a una vida espiritual más introspectiva. Estas personas fueron llamadas Sufís.

Tras el casamiento, los padres de Rabi’a se trasladaron al límite del desierto, cerca del pueblo de Basrq, donde procuraron establecer una casa y vivir muy modestamente. Rabi’a fue la cuarta hija del matrimonio (Rabi’a significa “el cuarto”), pero pronto quedó huérfana. La pobreza y carestía obligan a los hermanos a separarse. Rabi’a fue capturada por un mercader de esclavos que la vendió por unas cuantas monedas. Rabi’a, que poseía una gran devoción por Dios, realizaba los duros trabajos que le obligaba su dueño por el día, dedicándose por la noche a rezar. Conmovido por su religiosidad, el dueño decide liberarla. Rabi’a decidió dirigirse hacia el profundo desierto para iniciar una vida solitaria y asceta.

Pese  a sus dificultades por la pobreza, el amor hacia Dios y su abnegación no flaquearon. No poseía mucho más que una jarra rota, una esterilla de juncos y un ladrillo que utilizaba como almohada. Pasaba toda la noche rezando y en meditación, obligándose a estar despierta para no alejarse de su activo amor hacia Dios. Pronto, su fama empezó a crecer, apareciendo numerosos discípulos. Rabi’a tuvo discusiones con muchos de los religiosos más importantes de su época. A pesar de tener varias ofertas de matrimonio, Rabi’a rechazó todas para dedicar su vida a Dios.

Además de su absoluto ascetismo, lo más importante de Rabi’a fue que introdujo un nuevo concepto del Amor Divino. Fue la primera en divulgar la idea de que Dios debería ser amado y no temido, como los primeros Sufis habían hecho:

¡Oh, mi señor! si te adoro por miedo al Infierno,
quémame en el infierno
Y si te adoro por la esperanza del Paraíso,
exclúyeme de él.
Pero si te adoro por Ti mismo
no me apartes de Tu belleza eterna. 

Esta concepción del amor se puede considerar como el inicio de la doctrina del Amor Divino, que también queda plasmado en su poema: Araftu alHawa (Conozco el amor)

Conozco el amor desde que conocí la brisa
He cerrado mi corazón excepto a ti
He confiado en ti que puedes ver
lo que se oculta en los corazones
Te amo con dos amores,
un amor hecho de deseo
y el otro digno de Ti.
El amor hecho de deseo me hace recordarte,
despojándome de todo lo que no eres tú
El amor digno de Ti
aparta de mis ojos
los velos para verte

عرفت الهوى مذ عرفت هواك
و أغلقت قلبي عن من سواكا
و صرت أناجيك يا من ترى
خفايا القلوب و لسنا نراك
أحبك حبين حب الهوى
و حب لأنك أهل لذاكا
فأما الذي هو حب الهوى
فشغلي بذكرك عن من سواك
و أما الذي هو أنت أهل له
فكشفك لي الحجب حتى أراكا
فلا الحمد في ذا ولا ذاك لي
ولكن لك الحمد في ذا و ذاك

Rabi’a fue la primera de una larga cadena de mujeres místicas Sufís, siendo la más importante poetisa dentro de los primeros místicos. Mucha de su poesía que se le atribuye es de origen desconocido.

. IBN ZAYDUN Y LA PRINCESA WALLADA

Wallada  (Córdoba, 994 – 1091) fue una poetisa andalusí, hija de uno de los califas de Córdoba. Su infancia coincidió con el esplendor de la carrera política de Almanzor. Su adolescencia transcurrió entre guerras civiles que marcaron la agonía del Califato, en medio de todo tipo de intrigas palaciegas desencadenadas tras la muerte del hijo de Almanzor, al-Muzzaar.

Como el califa no tuvo descendencia masculina, heredó los bienes de su padre y abrió un palacio donde se dedicó a educar a chicas de buena familia y al que acudían también los poetas y literatos de su tiempo. Era una belleza para los cánones de la época: rubia, de piel clara y con los ojos azules, además de inteligente, culta y orgullosa.

Cuando tenía unos 20 años conoció al hombre que marcó para siempre su vida, el poeta Ibn Zaydún. Fue la gran pasión de su vida, con el que mantuvo una relación secreta, dada la vinculación del poeta con los Banu Yahwar, linaje rival de los Omeyas al que ella pertenecía. Ibn Zaydun (Córdoba, 1003 – Sevilla, 1071) fue el mayor poeta noeclásico de Al-Andalus. Renovó la lírica amorosa en árabe al infundirle un tono de experiencia más propio y sensual. Apenas se conocen datos sobre su vida hasta que conoció a la atractiva princesa y poetisa Wallada, encuentro trascendental, pues de él arranca la revitalización de la poesía amorosa árabe, que adquiere un tono personal inusitado hasta su obra. Hasta entonces el tratamiento del amor en la poesía árabe estaba determinado por la reelaboración de tópicos basados en una reflexión sobre el aspecto espiritual de la relación amorosa que evitaba tratar el amor carnal, y que es conocido como “amor udrí”. Tras su obra, se reúnen los conceptos del amor neoplatónico con la descripción de experiencias físicas de un modo natural.

Ibn Zaydun y Wallada se conocieron en una noche de fiesta poética, jugando a completarse poemas según la costumbre cordobesa de entonces. Fue el choque de dos vanidades literarias, en la que ella tomó la iniciativa. Sobre esta relación giran ocho de los nueve poemas que de ella se conservan. Dos de ellos expresan los celos, la añoranza y los deseos de encontrarse con el otro, como su poema “Tengo celos” (Agharu Alayka).

Tengo celos de mis ojos, de mi toda,
De ti mismo, de tu tiempo y lugar,
Aún grabado tú en mis pupilas,
Mis celos nunca cesarán

أغارُ عليكَ من نفسي ومنّي
ومنكَ ومن زمانكَ والمكانِ
وإني لو خبأتُكَ في عيوني
على طولِ الزمانِ لما كفاني

.

Sin embargo, la relación con Ibn Zydun se terminó por la relación de Ibn Zaydún con una esclava negra de Wallada, lo que puede ser cierto, pero también puede responder a un tópico de la poesía de la época. Wallada le escribió entonces un poema de decepción, dolor y reproche:

Si hubieses sido justo en el amor que hay entre nosotros,
no amarías, ni hubieses preferido, a una esclava mía.
Has dejado la rama que fructifica en belleza
y has escogido rama que no da frutos.
Sabes que soy la luna de los cielos,
pero has elegido, para mi desgracia, sombrío planeta.

Ibn Zaydún contestó con poemas que apelaban a la compasión de Wallada para que le perdonase, como su poema “Tú que duermes”.

¿Qué mal puede haber en que te muestres compasiva
si tú eres mi enfermedad y tú lo sabes?
Te complace, ¡mi exigencia y mi deseo!,
estar libre de mi queja
y reírte del amor mientras yo lloro.
Allah sea el juez de nuestro pleito.
Yo exclamo, cuando el sueño se me escapa,
como el afligido por su corazón enamorado:
¡La que duerme y por cuyo amor sufro vigilias,
regálame el sueño!, ¡tú que duermes!

ما ضر لو أنك لي راحم
وعلتي أنت بِها عالم
يهنيك يا سؤلي ويا بغيتي
أنك مما أشتكي سالم
تضحك في الحب وأبكي أنا
الله فيما بيننا حاكم
أقول لما طار عني الكرى
قَول معنى قلبه هائم
يا نائما أيقظني حبه
هب لي رقادا أيها النائم

Pero la relación jamás se volvería a retomar. Wallada realizó cinco duras sátiras contra su amante, al que reprocha entre otras cosas tener amantes masculinos:

A pesar de sus méritos, Ibn Zaydum ama
las vergas que se guardan en los calzones;
si hubieras visto falo en las palmeras,
se habría convertido en pájaro carpintero

Wallada no lo perdonó nunca y se hizo amante del visir Ibn Abdus, rival político y enemigo personal de Ibn Zaydun. Éste, despechado, escribió poemas con duras palabras dirigidas al nuevo amante, como en su conocida sátira la Risāla hazliyya:

Me censuráis que él me suceda
en los afectos de aquella a la que amo;
mas no hay en eso infamia:
era un manjar apetitoso
y la mejor parte me tocó a mí,
el resto se lo dejé a esa rata.

Como consecuencia de esta sátira, el visir Ibn Abdus mandó que fuese privado de sus bienes y encarcelado, desde donde escribió bellas epístolas a sus amigos para que intercedieran por él. Finalmente sus súplicas tuvieron efecto y fue libertado, aunque alejado de la corte con misiones de embajador ante otros reyes de taifas.

Wallada acabó viviendo en el palacio del visir Ibn Abdus, aunque sin casarse con él, bajo cuya protección le sobrevivió. Murió en marzo de 1091, el mismo día que los almorávides entraron en Córdoba.

. IBN ARABI

Ibn Arabi (Murcia, 1165 – Damasco, 1240) fue un místico sufí, filósofo, poeta y sabio musulmán andalusí. Sus importantes aportaciones en muchos de los campos de las diferentes ciencias religiosas islámicas le han hecho ser probablemente la figura más influyente en la historia del misticismo islámico.

Nacido en Murcia, de padre murciano y madre bereber, se trasladó con su familia a Sevilla a la edad de 7 años. Sus estudios literarios juveniles transcurrieron entre Lora del Río y Carmona. El ansia de saber condujo a Ibn Arabi a una vida viajera, recorriendo primero su Al-Andalus natal y luego el Norte de África visitando a los diferentes grupos sufíes. Más tarde visitó El Cairo y Jerusalén. Después de pasar dos años en La Meca decidió continuar el viaje a Bagdad, Mosul, Konya (antigua capital del Sultanato de Rüm y una ciudad de la actual Turquía) y Damasco, donde finalmente se estableció durante 17 años hasta su fallecimiento. Su tumba, en la que después fueron enterrados dos de sus hijos, aún se conserva y es lugar de peregrinación para el mundo musulmán. Sobre su tumba los otomanos edificaron una madrasa en la que se guarda su sepulcro.

Aunque los estudios orientalistas españoles lo han relacionado con la escuela de Ibn al-Arif (Abenalarif), y lo consideraron inicialmente más un filosofo que un sufí, los maestros sufíes de muchas órdenes en el sufismo desde hace siglos lo han considerado como un gran maestro conocedor por ‘experiencia (espiritual) directa’, al que incluso han dado el calificativo de Sheij al Akbar, o el más grande de los maestros. En la literatura académica occidental contemporánea, en esa línea, los estudios de su obra llevados a cabo por autores como Michel Chodkiewicz, William Chittick, Denis Gril y en España por Pablo Beneito, muestran claramente que su contacto con las escuelas aristotélicas de Alfarabi y Averroes o la filosofía neoplatónica de la escuela de Ibn Hazm fue muy superficial.

Su obra es, ante todo, de carácter gnóstico-religiosa; sus críticas al entendimiento meramente externo y árido de la religión e incluso a la filosofía misma son abundantes en su obra. Pero es evidente que no es un simple “místico”: el contenido metafísico de su obra abarca desde la interpretación gnóstico-sapiencial de la sharia (Ley Islámica) -siempre con una cierta visión zahirí como la de Ibn Hazm, pero a la que supera ampliamente- hasta una cosmología basada en la revelación divina y de su Unicidad (que fue bautizada por sus sucesores como la Unicidad de la Existencia o Wahdat al-wuyud).

La doctrina de Ibn Arabi abunda en el carácter absoluto de Dios como unidad suprema. Esta niega cualquier tipo de analogía entre Dios y lo creado -por lo tanto escapando del panteísmo que le han adscrito algunos- pero también desarrollando una compleja relación de lo creado con el Creador, del que es una expresión de sus diferentes Nombres y Atributos (Allahu al-asma al-husna), que inició Sahl al-Tustari. Esta radical separación de Dios y su creación impide su conocimiento racional de Dios como Esencia, pero no impide su conocimiento a través del develamiento, o sea, de la certificación o Realización de la Realidad (Haqq) de las cosas, que no es otro que Dios. Con él el sufismo alcanza el desarrollo más refinado de la expresión de la elaboración teórica del sufismo.

Al igual que los neoplatónicos aplica una escala jerárquica de géneros y especies entre la no existencia al ser creador, que se relaciona a su vez con su idea del amor también compuesto de una serie de grados que van desde la simpatía o inclinación hasta el puro amor.

Sus obras son más de 200, entre las que destaca el al-Futuhat al-Makkiyya, traducido habitualmente como Las iluminaciones de la Meca o Revelaciones de la Meca, que es un compendio de metafísica islámica, aunque abarca la mayoría de las ciencias tradicionales islámicas en sus más de tres mil páginas.

– Poema: La religión del amor :

Mi corazón es capaz de adoptar todas las formas.
Es pasto de gacelas y convento de monjes;
Templo de ídolos, Kaaba de los peregrinos,
la ley judía y el libro del Corán
Creo en la religión del amor,
ahí está mi religión y mi fe

لقد صــار قلبي قابلاً كل صورة
فمرعى لغزلان وديــــر لرهبان
وبيت لأوثان وكعبــــة طائـف
وألواح توراة ومصحـــف قرآن
أدين بدين الحــــب أني توجهت
ركائبــــه، فالحب ديني وإيماني

. YALAL AD-DIN MUHAMMAD RUMI

Yalal ad-Din Muhammad Rumi (1207-1273) fue un célebre poeta místico musulmán persa y erudito religioso que nació en Balj, en la actual Afganistán —aunque en aquella época pertenecía a la provincia del Gran Jorasán de Persia— y murió en Konya —en aquella época parte del Sultanato de Rüm, de la dinastía de los turcos selúcidas—. Es conocido como Rumí, que significa «originario de la Anatolia romana» ya que la Anatolia era denominada por los turcos selúcidas como la «tierra de Rum (los romanos)», en referencia al Imperio Romano de Oriente o Imperio bizantino.

Alrededor del año 1220, cuando Rumi tenía doce años, su familia dejó las provincias orientales de Persia con un grupo de discípulos y viajó hacia el oeste a causa de las invasiones del imperio mongol. Durante esta peregrinación conoció lugares como Jorasán, Bagdad, La Meca, Medina, Jerusalén, Alepo y Damasco, llegando a conocer a muchos de los eruditos y sufíes de la época.

Entre los encuentros con estos eruditos, se cuenta que en la ciudad de Nayshapur conoció al renombrado poeta persa sufí Farid al-din Attar quien le renombró como Jalal ad-Din. Hacia el año 1230 y probablemente por una invitación de Kaikubad I, el gran juez de Anatolia, el padre de Rumi, Baha’uddin Walad, tomó rumbo a Asia Menor y se instaló en Konya, Turquía, una ciudad relacionada con su familia hasta el día de hoy. Baha’uddin Walad y su familia fue bienvenida y recibida afectuosamente en Konya, lugar que acogía en esos momento a muchos inmigrantes provenientes de las ciudades orientales de Persia, dado que Anatolia representaba un refugio tranquilo en el Mundo Islámico durante los turbulentos años de la invasión mongólica. Baha’uddin Walad adquirió fama rápidamente como un erudito religioso y sufí, llegando a ser el autor del “Ma’arif”, obra maestra del sufismo. Murió con honor cuando Rumi tenía 24 años de edad.

Para ese entonces Rumi, casado y con su primer hijo (el que sería Sultan Veled), ya había comenzado su acercamiento y contacto con la espiritualidad gracias a la instrucción comenzada por su progenitor y continuada bajo la tutela de Sayyid Burjanedín de Balkh, amigo cercano de su padre, quien lo iniciaría en los misterios del Sufismo.

Con el tiempo, Rumi creció en el conocimiento y la ciencia de Dios. Rumi, ya convertido en maestro, tanto en las ciencias del Shari como del Sufismo, se centró en la enseñanza, la meditación, la ayuda a los pobres y en actividades de aprendizaje. Se cuenta que era un profesor muy popular, y que no menos de cuatrocientos estudiantes asistían a sus clases. En 1244, a la edad de treinta y siete años, Rumi conoció al errante espiritual llamado Shams-e-Tabrizi, que había llegado a Konya ese año después de permanecer un corto lapso en Bagdad. Shams era un sufí poderoso, cuya vida está rodeada de misterio; incluso su muerte no ha sido resuelta aún, y sus tumbas se han convertido en puntos de peregrinación hasta el día de hoy.

Este encuentro marca el punto de inflexión en la vida de Rumi, quien hasta ese entonces había sido un profesor de religión eminente y un místico elevado para convertirse en un poeta extático y gran amante de la humanidad.

El primer poema escrito por Rumi está en una carta para Shams, que desde entonces no dejaría de componer poesías. La amistad afectiva y espiritual entre estas dos figuras altísimas es infrecuente en la historia del Sufismo y se hizo proverbial en Oriente. El hecho de que Rumi pasara todo el día con Shams, generó un creciente sentimiendo de celos en sus discípulos y por el acoso de éstos Shams debió dejar Konya. Rumi se angustió tanto por este alejamiento que le escribió numerosas cartas y mensajes que contenían poemas en persa y árabe.

Finalmente pudo encontrarle y convencerle de su regreso gracias a la intervención de su propio hijo el Sultán Veled. La segunda desaparición de Shams, sin embargo, resultó ser la última. Durante la noche del 5 de diciembre de 1248, mientras Rumi y Shams estaban charlando, Shams fue llamado a la puerta. Ésa fue la última vez que Rumi le vería. Se piensa que fue asesinado por discípulos resentidos por su influencia sobre su maestro. El misterio de su ausencia envolvió el mundo de Rumi y lo buscó viajando durante dos años, incluso a lugares tan lejanos como Damasco. Pero todos sus intentos fueron en vano y fue allí que escribió:

¿Por qué debo buscarlo? Soy el mismo, soy como él.
Su esencia habla a través de mí.
¡Me he estado buscando!

Rumi regresó a Konya, empezó su instrucción abierta del Sufismo y creó la danza espiritual de los derviches giróvagos, por la que la orden Mevleví ha sido famosa durante los siguientes siglos.

En diciembre del año 1273, Jalal al-Din cayó enfermo. Sabía que el momento del encuentro con el Amado estaba cercano, un momento que para él era uno de los más felices de su vida. Pronosticó su propia muerte y escribió el conocido “Ghazal

Rumi falleció el 17 de diciembre de 1273, en paz y rodeado por su progenie espiritual, que incluía también a su familia más cercana. El reconocido maestro sufi, Sadr Qunyawi, fue el encargado de las plegarias ante el cuerpo y los restos terrenales de Rumi, uno de los maestros sufís más grandes de la historia y el poeta sufi y persa más reconocido en el mundo. Su tumba en Konya es hasta el día de hoy uno de los lugares más importantes de peregrinación del mundo islámico, una segunda Ka’ba para los sufíes y el centro espiritual de Turquía.

La importancia de Rumí trasciende lo puramente nacional y étnico. A través de los siglos ha tenido una significativa influencia en la literatura persa, urdú y turca. Sus poemas son diariamente leídos en los países de habla persa como Irán, Afganistán y Tayikistán y han sido ampliamente traducidos en varios idiomas alrededor del mundo.

Tras su muerte, sus seguidores fundaron la orden sufí Mevlevi,  los “Derviches Giróvagos”, ya que realizan una meditación en movimiento llamada “semá” donde hombres (y actualmente, mujeres) giran sobre si mismos acompañados por flautas y tambores.

Su principal obra es el “Masnavi”, donde entreteje fábulas, escenas de la vida cotidiana, revelaciones Coránicas y exégesis y temas metafísicos, formando un extenso e intrincado tapiz. Rumi se considera un ejemplo de un “ensaneh kaamel” -el humano perfeccionado o completo-. Él dijo de sí mismo “no soy un profeta, pero seguramente he traído unas Escrituras”. Rumi creyó apasionadamente en el uso de la música, la poesía y el baile como medio de búsqueda para alcanzar a Dios. Para Rumi, la música ayuda a los devotos a centrar su ser en lo divino, y a hacer esto tan intenso que el alma se destruya y resucite. Fue ésta la idea que en la práctica desarrollaron los Derviches Giróvagos en una forma ritual. Él fundó la orden del Mevleví, y creó el “Sema”, una danza sagrada. En la tradición de la orden Mevleví, la Sema representa un viaje místico de desarrollo espiritual, permitiendo el perfeccionamiento de la mente y el amor. En este viaje el buscador da vueltas simbólicamente hacia la verdad, crece con amor, abandona el ego, encuentra la verdad, y llega a la “Perfección”; luego regresa de este viaje espiritual con mayor madurez, para amar y estar al servicio del conjunto de la creación, sin discriminación hacia las creencias, razas, clases y naciones.

. WAED BOUHASSOUN

La joven intérprete del oud y cantante siria, Waed Bouhassoun (Djebel al-Arab, 1979) posee un timbre de voz de una cualidad única, como las excepcionales voces de la canción árabe de los años treinta. Sin embargo, Waed Bouhassoun no se parece en nada a voces como Oum Kalthoum o como Asmahan, a pesar de haber nacido en el mismo lugar que ésta última. Su voz no es la copia de ninguna otra, es la voz de Waed.

Desde los siete años, Waed aprendió rápidamente a tocar y a cantar las canciones que había oído y aprendido de memoria. Cuando finalizó el Bachillerato, ingresó en la Universidad de Damasco, compaginando sus estudios universitarios con el Conservatorio. En sus estudios en el Conservatorio, Waed eligió el oud, instrumento árabe similar al laúd europeo. Tras graduarse en el 2003, Waed permaneció en Damasco como profesora de oud. En el 2004 intervino en una obra musical en un teatro de Alepo, donde todos los eruditos musicales de esa ciudad estuvieron de acuerdo en reconocer su talento y en que poseía una voz propia. El éxito hizo que Waed comenzase una carrera meteórica ofreciendo numerosos conciertos en Siria y en Europa. En el 2008 actuó en la Alhambra de Granada junto con Curro y Carlos Piñana para la inauguración oficial de “Damasco, capital cultural del Mundo Árabe 2008”. Esta unión de música sufí y flamenco se volvería a repetir en otros conciertos en Alarcos (España), Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) y París (Francia).

En la Ópera de la Bastilla de París, Waed presenta unos poemas cantados de la gran mística Rabi’a al ‘Adawiyya, acompañada por Kudsi Erguner, un muecín de Estambul. Este concierto lo volvería a realizar en Siria y en Spoleto (Italia).

En el año 2009 graba su primer disco “La voix de l’amour” (La voz del amor), donde interpreta poemas de amor, acompañada de su inseparable oud. Comienza por tanto a realizar numerosos conciertos en solitario.

~ by lostonsite on 26 enero, 2011.

Conciertos, Música

One Response to “Cuando se canta al amor místico y profano”

  1. […] For fullkommenhet, lytt til Waed Bouhassouns nydelige stemme, og lut, som hever diktet til et helt nytt nivå. Rull ned til den første audiofilen. Dette er fantastisk.  […]

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