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Cuando se capta lo extraordinario de lo cotidiano

EXPOSICIONES FUNDACIÓN MAPFRE
Sala de Exposiciones Recoletos

JOHN GUTMANN
Del 6 de octubre de 2010 al 16 de enero del 2011

John Gutmann nació en la localidad alemana de Breslau, (actual Wroclaw, Polonia) en 1905. Alumno aventajado de Otto Müller (importante artista perteneciente al grupo de Die Brücke), Gutmann era un pintor expresionista de cierto reconocimiento y profesor de Historia del Arte en Berlín hasta que la llegada del nazismo le obligó a buscar nuevos horizontes en los que su ascendencia judía y su arte no fueran un problema.

Pertrechado de una Rolleiflex y un contrato de la agencia de prensa alemana Presse-Photo, arribó a San Francisco en 1934 como corresponsal de prensa. Esta será la primera vez que Gutmann coge una cámara fotográfica pensando que este podía ser su medio de subsistencia, pero finalmente fue el camino a través del cual conseguiría reinventarse a sí mismo.

Fascinado por la sociedad norteamericana, tan alejada del totalitarismo nazi que dejaba atrás, Gutmann intenta que su cámara capte «lo maravilloso». Más allá de lo documental, refleja la cotidianidad de una sociedad que avanza rápido, privilegiando el momento más expresivo desde el ángulo menos usual, lo extraordinario frente a lo habitual. A diferencia de los fotógrafos que se preocupaban por una estética preciosista, Gutmann prefería la experiencia del trabajo sobre la marcha con cámara en mano. Para él, la fotografía suponía otra manera de ver el mundo, la de un paseante extranjero en un país nuevo donde todo era posible. Gutmann aportó una mirada fascinante a la experiencia americana, tomando imágenes de lo que para él resultaba nuevo: los automóviles, las estructuras publicitarias, los personajes marginales, el caos social, la diversidad étnica… En 1936, Gutmann se dispuso a realizar su primer viaje en autocar a través del país en busca de escenas que reflejasen las costumbres más insólitas.

Aunque para él solo era un empleo, de hecho siguió cultivando su carrera como pintor, Gutmann inconscientemente estaba aportando a la historia de la fotografía una mirada única gracias a su particular poder de percepción. En sus obras queda reflejado su instinto infalible para captar lo extraordinario de lo cotidiano.

En Estados Unidos, Gutmann consiguió reanudar su carrera como profesor, que había abandonado en Alemania, de modo que la necesidad de viajar como fotógrafo quedó en segundo plano, y en los años 60 dejó de hacer encargos comerciales. En la década de 1970, el auge del mercado de la fotografía y el repentino interés por redescubrir autores que en su momento habían pasado desapercibidos para la crítica, animaron a Gutmann a repensar toda su producción. Es así como Gutmann revisa sus negativos, realiza copias de las fotografías que él consideraba más interesantes (dándoles a veces nuevos títulos) y crea un relato aprovechable de su trabajo y su vida. Gutmann, en relación a esto, declaró en 1979: «No me interesa tratar desesperadamente de hacer Arte; me interesa relacionarlo con la maravillosa extravagancia que es la vida».

A su muerte en 1998 Gutmann era recordado como profesor cosmopolita y sofisticado en la San Francisco State University, y sobre todo, como fotógrafo cuyas obras eran una síntesis inusual de las sensibilidades de Europa y los Estados Unidos en el periodo entreguerras. Se pueden encontrar referencias a Walker Evans o a Helen Levitt en los motivos que representa, pero la fotografía de Gutmann resulta más sorprendente por su falta de refinamiento. Este es el valor especial de su obra: consigue situarse entre lo periodístico y lo expresivo, creando escenas inquietantes nada convencionales. Gutmann siempre quiso estar entre los «incalificables», pero su sensibilidad vanguardista consigue que sus obras sean únicas, ocupando un lugar muy importante en la historia de la fotografía.

Su fotografías merecieron la primera página de las grandes revistas del momento, y con constituyeron un importante archivo, hoy custodiado por el Center for Creative Photography, al que pudo regresar cuando su jubilación como profesor le dejó más tiempo para ocuparse de su obra.

. Visión desarraigada

John Gutmann llega a San Francisco a finales de 1933 huyendo de Alemania tras el ascenso al poder de los nazis. Esto supone el encuentro con una cultura nueva y fascinantes que enseguida le invitó a desarrollar su carrera como fotógrafo de un nuevo paisaje visual.

Mientras el resto de artistas que emigran a los EEUU lo ven como un país sin ningún atractivo, Gutmann encontró en sus calles un espectáculo extravagante a pesar de la difícil situación económico-social que atravesaba el continente. En seguida se sintió identificado con los americanos, quienes se habían reinventado a sí mismos al igual que estaba haciendo él, y rápidamente, salió a la calle con la cámara en la mano para realizar una crónica de la realidad que tanto le entusiasmaba y glorificar lo novedoso.

Todos los temas le resultaron pintorescos: los personajes marginales, el paisaje urbano y rural, las primeras pantallas de cine al aire libre o los garajes con ascensor. Todos ellos se convirtieron en signos de comunicación libre y directa para un artista moderno que estaba comenzando a cultivar su propio lenguaje visual como fotógrafo.

 

. El encuentro con una metrópolis nueva

Antes de abandonar Alemania, Gutmann busca un modo de subsistir en Estados Unidos, y es por eso que consigue un contrato con la agencia berlinesa Press Photo como corresponsal extranjero en América, figura sumamente moderna sobre todo teniendo en cuenta el interés alemán en ese momento por todo lo estadounidense.

Su afán de aventura le lleva a plantearse comenzar una nueva vida en San Francisco, ciudad que le cautiva por su carácter cosmopolita así como por sus gestos de autoafirmación. Pese a que la fotografía solo era un empleo para Gutmann (él no abandonó su dedicación a las artes plásticas), sentía pasión por salir a la calle a captar la realidad de una ciudad que guardaba tantas sorpresas para él. En sus primeras fotografías ya se puede apreciar como Gutmann posee una sensibilidad especial hacia la instantaneidad del movimiento y el equilibrio compositivo, eliminando de sus imágenes todo artificio, convirtiéndolas en documentos que oscilan entre lo periodístico y lo expresivo.

 

. Automobilia

En Alemania sentía fascinación por el mundo de los símbolos y mitos de «Amerika», y en particular por el mundo del automóvil, sobre todo teniendo en cuenta que en Europa era un capricho muy exclusivo. Gutmann compartía esta admiración, y estaba al corriente del papel tan importante que jugaba en la cultura de masas estadounidenses gracias a la columna de la revista Neue Reue titulada «Automobilia», encargada de poner al corriente las novedades en el mundo automovilístico.

En 1936 Gutmann realiza su primer viaje por Estados Unidos y amplia su estudio sobre la cultura del automóvil americano. Capta los últimos modelos de figuras para capó, los novedosos parquímetros, los coches antiguos personalizados, los primeros auto-restaurantes o los autocines. Para él, el automóvil era una muestra del espíritu individualista americano que tanto le fascinaba. Gutmann halló en cada nuevo uso dado a los coches una capacidad notable y maravillosa.

. Paisajes americanos

Aunque Gutmann sea más conocido por su faceta de retratista de la calle que por la de paisajista, a finales de su vida recopila una serie de imágenes, que había realizado en los años 30, bajo el nombre de Paisajes americanos.

Son fotografías realizadas tanto en el Área de la Bahía de San Francisco como durante los viajes que realiza por América en los autocares Greyhound, cuyo propósito es registrar las diferencias regionales entre los distintos territorios y sus arquitecturas locales. Algunas de estas imágenes poseen una fuerza tremendamente industrial, mostrándose su belleza estructural, y en otras ocasiones predomina su carácter rural, con un interés más humano.

. Figuras humanas:

Desde sus inicios como artista en Alemania, Gutmann siempre sintió una gran admiración por retratar a las figuras menos convencionales, como se puede comprobar en sus cuadros expresionistas que pintó en Alemania. Cuando llega a San Francisco, su fascinación inicial es representar las distintas culturas que se encontraba en las calles de esta ciudad tan cosmopolita, o en las zonas más rústicas durante sus viajes por el país.

 

En particular, siente interés por los personajes marginales, a quienes toma como modelos de libertad. Evitando siempre tintes dramáticos, mezcla señales de la más pura privatización con elementos de humor, para reflejar la intensa expresión el hombre que vivía en armonía racial.

. Espíritu carnavalesco

Gutmann siempre sintió afinidad con aquellos que arriesgaban la vida para alcanzar el máximo de sus capacidades. Este espíritu e sel que le lleva a inmortalizar con su cámara a artistas, atletas, jóvenes temerarios o personajes de circo en el momento exacto en el que desafían la gravedad, creando imágenes de composiciones muy expresivas.

En uno de sus viajes, visitó Nueva Orleans durante el carnaval, donde capta imágenes nada convencionales en busca de poder trasmitir el espíritu de esta fiesta a través del despliegue más teatral de los cuerpos.

 

. Señales de Guerra

En 1942, Gutmann se alistó voluntariamente en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos como fotógrafo y camarógrafo. Más tarde  viajó con el Gabinete de Guerra Psicológica del Departamento de Información de la Guerra a China, Birmania y la India, con la misión de realizar películas de propaganda y reportajes fotográficos. Fue en este momento cuando tiene la oportunidad de ver paisajes, pueblos y modos de vida totalmente diferentes, quedando impactado y fascinado en especial por las zonas rurales.

También fotografió las visibles repercusiones del conflicto bélico en los soldados y habitantes, así como las posibilidades de ocio durante la guerra.

. La Posguerra

En 1946, Gutmann reanudó sus clases a tiempo parcial en la San Francisco State University, pero durante bastantes años continuó haciendo fotografías por encargo. Gracias a su colaboración con Pix, por fin Gutmann estableció una relación laboral con una revista de referencia: Saturday Evening Post que le encargó la realización de fotografías cuyo tema girase en torno a la posguerra y la expansión de la ciudad.

 

Estados Unidos, una vez ganada la guerra, se convierte de nuevo en el país de las oportunidades iniciándose la persecución del «Sueño americano», y fue entonces cuando, por primera vez en más de una década, la gente volvió a sonreir y a comenzar una vida nueva donde ya no reinaba el caos económico y social, sino la esperanza, tal y como se refleja en las fotografías de esta época de Gutmann.

. Pintadas y señales callejeras

Gutmann, gracias a su interés por la relación que se establecía entre fotografía y lenguaje, captó una serie de imágenes donde vemos la importancia de las frases escritas sobre las paredes, ya sean palabras de amor, de odio, de arrepentimiento, de seducción o de asombro. Las encontraba en todas partes, y las registró con respeto, para plasmar la importancia del lenguaje en la vida cotidiana.

A finales de los años 80 inicia un nuevo conjunto de fotografías en torno a esta idea, y realiza la serie denominada Signals, formada por un conjunto de mensajes iluminados, a veces desordenados, creados a partir de combinar exposiciones directas con manipulaciones en cuarto oscuro, cuyo resultado visual a Gutmann le resultó «maravilloso».

 

. La mirada siniestra

En los comienzos de su carrera fotográfica en Estados Unidos, Gutmann duplica accidentalmente la exposición de un negativo, y junto a la imagen de una tumba infantil aparece la imagen fantasmagórica de una niña.

En lugar de descartar el error, se maravilla ante el resultado. Aunque esta no será una técnica que Gutmann utilice a menudo, estamos ante una serie de obras que transmiten el interés del artista por el tema de la muerte.

 

Gutmann recurre en estas fotos al fuerte contraste de sus imágenes y al uso de negros profundos para expresar tanto su amor por la vida -especialmente la vida vivida al límite- como su idéntica fascinación por lo siniestro para combinar con sutileza la búsqueda de la vitalidad con el presagio de una muerte inevitable.

 

~ by lostonsite on 15 enero, 2011.

Arte, Exposiciones

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