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Cuando la mirada se intensifica

BERNI. LA MIRADA INTENSA
Del 22 octubre 2010 al 27 febrero 2011

FUNDACIÓN PICASSO
MUSEO CASA NATAL

Antonio Berni es quizás el más importante artista argentino del siglo XX. Conocer su obra implica no sólo adentrarse en las tramas de la realidad social argentina, sino también apreciar un lenguaje pictórico, gráfico y escultórico de altísima calidad. Antonio Berni supo reinventarse creativamente para poder acompañar e incidir con total vigencia los diferentes momentos y el espíritu de la época en que le tocó vivir.

Antonio Berni se ha situado como uno de los artistas más representativos del arte argentino del siglo XX. Figura central en los debates estéticos contemporáneos, representante argentino en diversas exhibiciones internacionales desde 1935, premiado en la Bienal de Venecia en 1962, Berni se identifica por su extensa trayectoria atravesada por sucesivos tránsitos, ensayos, búsquedas permanentes a través de diferentes formas expresivas, soportes y materiales. Ha trazado una serie de itinerarios que da cuenta de sus propias exploraciones y además permite narrar desde ellas, momentos significativos de nuestra historia artística y cultural. Su obra tiene por tanto un propósito doble, revelar un recorrido particular, y a su vez, exhibir las claves de una historia artística más amplia, la del arte moderno en la Argentina.

Una de las singularidades de la producción de Antonio Berni está dada no sólo por su capacidad de exploración y apropiación de diferentes modalidades expresivas sino por la fruición que exhiben sus trabajos por el uso de diferentes técnicas y materiales. Se advierte con ello, la vocación expresiva y representativa que busca alcanzar no sólo a través de las imágenes que construye sino con los materiales que elije para hacerlo.

. VIDA

Antonio Berni (Rosario, 1905-1981)

Antonio Berni nació en el seno de una familia de origen italiano. Fue un pintor y grabador muy fluido por la época convulsa que le tocó vivir. Sus obras se caracterizan por el fuerte contenido social y por una galería de personajes representativos de las clases más débiles.

Su primera exposición tuvo lugar en su ciudad natal cuando el artista tenía sólo 15 años. A los 18 obtuvo un resonado éxito en Buenos Aires, donde la crítica acogió con entusiasmo sus paisajes de una excelente factura impresionista. En 1925, el Jockey Club de Rosario le concede una beca para estudiar en Europa y se instala en París, donde entraría en contacto con la pintura metafísica y el Surrealismo. Allí conoce también a escritores, cineastas, políticos y filósofos de diferentes países con los que asiste a las importantes transformaciones que se viven en la entonces capital del mundo tras la Primera Guerra Mundial. La Revolución Soviética, el psicoanálisis, las nuevas teorías científicas… Fueron cinco años trepidantes en los que el artista viajó también por España, Italia, Bélgica y Holanda, lo que le permitió conocer todos los grandes museos y las obras maestras de la Hisotira del Arte. Durante esos años, Berni se adhiere a las tesis del marxismo y asume el compromiso de reflejar en sus cuadros la realidad de un mundo injusto para el ser humano. La pintura sería par aél a partir de entonces una manera de hacer reflexionar a sus contemporáneos sobre esa realidad para tratar de transformar la realidad.

En 1930, Berni regresa a la Argentina junto con su esposa, la artista francesa Paule Cazenave. Pinta, expone y participa en los salones de Bellas Artes durante los años difíciles que siguieron a la gran recesión de 1929 y al golpe militar que derrocó en Argentina al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen. Antonio Berni mantiene a duras penas la economía familiar trabajando como empleado municipal mientras que las manifestaciones y las huelgas se suceden en las calles. su pintura evoluciona hacia los grandes formatos en los que multitudes de obreros y campesinos toman protagonismo en descripciones extremadamente realistas que se basan en fotografías anteriores. Es el fruto del contacto con la técnica del Muralismo que adopta como propia tras conocer al mexicano David Alfaro Siqueiros en 1933. Antonio Berni se traslada a la capital en 1936, donde imparte clases en la Escuela Preparatoria de Bellas Artes a la vez que realiza numerosas exposiciones dentro y fuera del país. En 1941, una beca de la Comisión Nacional de Cultura le permitió viajar por buena parte de los países americanos y en 1944 fundó en Buenos Aires el primer Taller de Arte Mural junto a Spilimbergo, Castagnino, Urruchúa y Colmeiro. con ellos realizaría algunas de sus obras más espectaculares de esa época, como la cúpula de las Galerías Pacífico y los murales del Teatro del Pueblo y la Sociedad Hebraica Argentina.

Berni se divorció de su primera esposa en 1950 y ese mismo año se casó con Nélida Gerino. Sus obras adquieren a partir de entonces un carácter mucho más dramático y expresionista. Posteriormente su obra se orientó hacia el Expresionismo para desembocar finalmente en una especie de síntesis entre el Pop Art y el Realismo Social, auqnue su obra no perdió en ninguna de esas etapas el carácter crítico y la vocación de narrar la vida real. Todos sus trabajos de metal, zapatos y botones junto con fotografías para elaborar brillantes collages de texturas matéricas en su ciclo de Juanito Laguna y Ramona Montiel.

Estos dos personajes le sirvieron durante casi 20 años para reflejar la durísima vida que llevaba el proletariado en los barrios marginales. De esa manera trasformó el Arte que siempre se había considerado un mundo superior y exclusivo en algo cercano y popular.

Después de 60 años de carrera, Antonio Berni se corvirtió en uno de los más grandes artistas de toda América con su pintura de observación y crítica de la realidad. Desde su fallecimiento, las escasas obras de este autor que salen al mercado alcanzan cifras altísimas en las subastas internacionales y todos los grandes museos de Arte Contemporáneo cuentan con alguna de ellas en sus colecciones.

. OBRA

Como parte de una extensa serie de obras, en la década de los años treinta Berni investigó en las claves del surrealismo, movimiento con el que compartió experiencias durante su estancia en París a fines de los años veinte, y del que se conservó -como estrategias de representación a lo largo de su vasta producción- recursos como los del montaje, el collage y las perspectivas alteradas de lo real, en tanto otros modos de revelarlo ante el espectador. La proximidad con el surrealismo lo puso en diálogo con Bretón y Dalí y lo acercó a Louis  Aragon, en una amistad que se prolongó a lo largo de las décadas. Entre ellos, estética y política eran temas convergentes.

De esta primera época destaca La muerte acecha en cada esquina, o Napoleón III. En estas dos obras se puede observar la constante fragmentación y del montaje de elementos diversos en la pintura o bien lo que conduce al collage.  Su investigación sobre la cotidianidad y la diversidad de búsquedas, Berni llegó a desarrollar lo que definió como Nuevo Realismo, como se puede observar en su cuadro Malabarista (1938). Realismo y surrealidad, persisten como recursos disponibles desde los años treinta, aspectos que dan continuidad a sus búsquedas y que a su vez irá resignificado en cada trabajo en las décadas posteriores.

La pintura metafísica también aparece en su horizonte como otra opción figurativa en disputa con la propuesta surreal. Así mismo, esto reaparece entre otras obras como en Malabarista, en donde abona su peculiar definición del realismo, como nuevo realismo al promediar los años treinta, en debate con el canon sentenciado desde Moscú como «realismo socialista» y sostenido por el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros en sus conferencias de Buenos Aires desde 1933.

Escuelita Rural, un temple de 1954 muestra el desarrollo alcanzado por el nuevo realismo de Berni en trabajos de fuerte impronta social -deudores de experiencias anteriores como las de Desocupados o Manifestación, dos piezas monumentales de 1934 en las que se lo ve explorando materiales y figuraciones veristas, retomando la experiencia de registro fotográfico realizado en los barrios marginales de Rosario y entre las clases trabajadoras.

La elección del temple en Manifestación, y su uso años después para Esculita Rural, con su austeridad y falta de brillo, exponen las búsquedas del artista en las que los recursos configuradores de la imagen se refuerzan con las elecciones de materiales que subrayan el propósito de cada obra.

Así mismo, si en estos grandes frisos sociales de los primeros años treinta la fotografía como fuente le proveyó de rostro de una diversidad de orígenes extensa que recorre desde la imagen del criollo hasta la del «gringo» inmigrante, unificándolos en un mismo padecimiento y una misma causa, sobre finales de los años treinta y en el curso de los cuarenta y cincuenta, sus recorridos por el interior del país lo llevaron a recoger los rostros que vemos en su obra Escuelita Rural de 1954.

Ramona Montiel y Juanito Laguna son dos personajes que Antonio Berni crea a finales de los años 1950 y con los que construyó extensas series hasta sus últimos días y sobre los que desplegó buena parte de las investigaciones estéticas en diálogo con los planteamientos contemporáneos de las figuraciones expresionistas, la figuración narrativa, el pop… reinventándose nuevamente en esta etapa del debate moderno en los años de 1960.

Se trata de dos seres del suburbio, de los márgenes de la sociedad. Ramona es una prostituta. Juanito un niño muy humilde. A lo largo de las series, Berni va configurando sus historias pulsando diversas cuerdas, unas veces con humor, otras con dramatismo, unas y otras teñidas de melancolía, exponen las condiciones de vida de numerosos individuos de la sociedad del capitalismo en expansión, no sólo en Argentina sino también en América latina.

Una vez más los materiales contribuyen en la construcción de sentido de estos trabajos. Desechos del consumo masivo, descartes industriales, objetos baratos, kitsch como las puntillas y los mantelitos de plástico, las telas sintéticas, los empapelados con relieves y texturas gruesas, chapas, molduras y hasta trozos de un automóvil, aparecen en estos montajes monumentales que se inscriben en el mundo como otras piezas de lo real.

Nuevamente la exploración de técnicas y las búsquedas entre los recursos tradicionales y los materiales y ensamblajes nuevos dan como resultado otra estética, también nueva que lo lleva a inventar lo que definió como xilo-collages: un desarrollo de la técnica xilográfica, una de las más antiguas, llevada a grandes tamaños, y su encuentro con los fragmentos industriales que insertan en los tacos completando las composiciones, enriqueciendo las tramas visuales y generando imágenes poderosas en detalles y contrastaes.

Juanito fue el personaje con el que Berni ganó el premio de la Bienal de Venecia de 1962.

«Investigación» y «Enigma doloroso», son dos obras del último período de Berni. Los últimos años de la década de 1970 fueron en la Argentina tiempos de represión. A partir de marzo de 1976 se instala en Argentina la última dictadura militar. Los artistas plásticos habían transitado la década de 1960 entre las acciones performáticas, los happenings y el pop, por un lado y el desarrollo de distintas formas de las figuraciones contemporáneas construidas entre el expresionismo abstracto, el informalismo y la vocación de representación de una figuración expresionista. Berni participó con sus propuestas innovadoras de estas indagaciones, como sus arquetipos de Ramona y Juanito. A finales de los años 1960 muchos artistas argentinos pasaron de la práctica estético política al abandono de la escena artística para destinar su accionar completamente a la política. Con el advenimiento de la dictadura, muchos artistas salieron al exilio, otros se replegaron en el exilio interno y la práctica artística reapareció como una alternativa para la resistencia.

Si bien Berni no abandonó la práctica artística en estos años, es posible advertir en sus trabajos un retorno a la pintura en busca de una figuración de expresividad más controlada aunque no por eso menos inquietante. La experimentación con los materiales que proceden de lo real -como puede verse en sus trabajos sobre Ramona- cede el espacio a la pintura; pintura que rescata nuevamente los elementos de la tradición figurativa -como lo hiciera en los años treinta en obras de tratamiento tan cuidado como Malabarista (1938), actualizándolos al servicio de la exposición de temas de la conflictividad contemporánea como se ve en Investigación y en Enigma doloroso, ambos trabajos realizados durante los años de la dictadura militar. El primero, un trabajo de 1976, exhibe la sobredimensión de la sospecha instalada en nuestra sociedad. En la otra obra, la presencia de una ausencia se hace evidente en la figura fantasmal que imprimió sobre la puerta en la escena de 1981 y por si quedaran dudas el título busca evitar desplazamientos de sentido y alude directamente al drama de los desaparecidos.

Ejecutada antes de su muerte, en pleno Proceso Militar, donde la vida no valía nada, Enigma doloroso muestra la desolación de una joven embarazada, con su hijo de la mano, esperando al padre desaparecido frente al dibujo en tiza del mismo en una puerta, que no es sino el dibujo de un torturado.

Así arte y política -en términos amplios- se enlazan inseparablemente en el itinerario artístico de Berni, poniendo de relieve uno de los propósitos del arte moderno: religar el arte con la vida.

~ by lostonsite on 7 enero, 2011.

Arte, Exposiciones

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