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Cuando se fundó un Instituto para el Arte

COURTAULD INSTITUTE OF ART.

El Courtauld Institute of Art es una organización afiliada a la Universidad de Londres especializada en el estudio de la historia del arte. El Courtauld Institute es una de las instituciones punteras en este campo. Lo fundaron en 1932 el coleccionista de arte Samuel Courtauld, el diplomático y coleccionista Lord Lee of Fareham y el historiador de arte Sir Robert Witt. En un principio, el Courtauld Institute se alojó en Home House, una casa diseñada por Robert Adams en la plaza londinense de Portman Square, sin embargo, desde 1989 el instituto se encuentra en Somerset House. 

La colección de arte iniciada por Samuel Courtauld, presenta una amplia selección de pinturas pertenecientes al impresionismo francés y al postimpresionismo, donadas en 1932. La colección se amplió en los años 30 y, tras la Segunda Guerra Mundial, recibió varias herencias, siendo la más notable la de Lord Lee. En 1966 Mark Gambier-Parry donó las diversas colecciones de arte de su abuelo, en las que había desde pinturas del renacimiento italiano temprano hasta mayólica, esmalte medieval, trabajos de marfil, etc.

I. EL LEGADO GAMBIER-PARRY, 1966

La colección de Thomas Gambier Parry (1816-1888), reunida entre 1830 y 1870, se distingue por la variedad y artesanía de materiales, desde pinturas y trabajos de marfil hasta mayólica y trabajo en metales. Las primeras adquisiciones de Gambier Parry, realizadas cuando era un estudiante de universidad en Cambridge, fueron pinturas italianas del siglo XVII, cercano al gusto victoriano de la época. Hacia 1850, sin embargo, sus intereses se centraron en el arte florentino del siglo XIV y XV, a pesar de su falta de tener una popularidad generalizada en Inglaterra. Realizando la mayoría de sus compras más importantes durante extensos viajes al extranjero, muy a menudo en Italia, admiró la pintura de principios del Renacimiento por su “abstracta simplicidad, y la habilidad de los artistas para contar su historia de forma sencilla”.

Cuando su colección ya contenía un número importante de obras notables a principios de 1860, ésta se transformó en junio de 1863 con la adquisición de diez cuadros procedentes de la colección del Reverendo Walter Davenport Bomley. La pasión de Gambier Parry por el arte italiano estaba estrechamente ligado a sus creencias católicas. Se convirtió en uno de los primeros miembros de la Sociedad de Eclesiología, que promovía la restauración y construcción de iglesias. Gambier Parry jugó un papel importante en la renovación del arte religioso y en la arquitectura del siglo XIX junto con Augustus Welby Pugin, John Ruskin, William Burges y otros. 

En 1838, compró una propiedad en Highnam, cerca de Gloucester, siendo un agente destacado en los asuntos locales como magistrado del condado y filántropo. Además fue un artista con talento, llegando a desarrollar una exitosa técnica de pintura sobre yeso que fue promocionada por Lord Leighton, y ejecuta a gran escala en proyectos para murales en la catedral Ely y en la Iglesia parroquial de Highnam, que construyó entre 1849 y 1851. Tras su muerte en 1888 sus descendientes decidieron mantener su colección intacta. A pesar de los grandes impuestos de sucesión, su nieto, Mark Gambier-Parry, se mantuvo comprometido con este ideal cuando heredó la finca en 1936, hasta que finalmente donó la colección a la Universidad de Londres para el Courtauld en 1966. 

. Spinello Aretino (ca. 1346-1410) – Natividad (1400)

El tratamiento de Spinello de la escena de la Natividad es particularmente tierna con la Virgen María mirando serenamente hacia su hijo Cristo, mientras dos matronas le bañan. Detrás de ellos, un buey y una mula miran inquisitivamente desde el establo. Arriba, ángeles anuncian el nacimiento de Cristo a los pastores que se pueden apreciar en la parte derecha.

Se cree que el cuadro formaba parte de un doble pieza de un altar, siendo el único elemento que ha sobrevivido. Fue encargado para la Iglesia Franciscana de la Città di Castello, cerca de la ciudad natal de Spinello, Arezzo. 

. Maestro de Flémalle (Robert Campin?) – Tríptico con enterramiento, resurreción y un donante (1420)

En este importante cuadro de un primitiva escuela flamenca, un donante sin identificar se muestra arrodillado en un paisaje como observador y partícipe espiritual de la narración bíblica. Los seguidores de Cristo están retratados colocando su cuerpo en un sarcófago. Ángeles que acompañan a la acción, llevan instrumentos asociados con el sufrimiento y muerte de Cristo en la cruz. El panel derecho del Tríptico muestra a un Cristo Triunfante, resucitando desde la tumba.

El fondo de oro de los tres paneles están decorados con zarcillos de vino y rácimos de uvas, símbolos del vino sacramental de la Eucaristía. Era a través de la Eucaristía como los creyentes Cristianos participaban de la victoria de Cristo sobre la muerte, aquí representado en la narración pictórica.

. Fra Angelico – Imago Pietatis o Hombre de los dolores (1421)

Estos paneles formaban la predella (estructura larga horizontal) en la base de un altar (el Tríptico de San Pier Martire, actualmente en el museo de San Marco en Florencia). Fueron realizados para el altar mayor de la iglesia de un convento florentino de monjas dominicanas, dedicado a San Pedro Mártir. En el centro se diponía el tema de la muerte de Cristo ante la tumba, flanqueado por la lanza y la esponja que fueron utilizados durante su Crucifixión. Las sagradas figuras que le reodean son, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, Catalina de Siena, Cecilia, María Magdalena, Juan Evangelista, Catalina de Alejandría e Inés. La elección de estos santos para llenar la predella pudo haber sido influenciado por la presencia de sus reliquias en el iglesia conventual.

. Giovanni Francesco Maineri (activo 1489 – 1506) – Cristo muerto (1490-1500)

Este cuadro fue probablemente realizado como un soporte visual para la devoción privada, con la intención de evocar fuertes emociones y así estimular la plegaria. La Virgen y San Juan Evangelista se lamentan sobre el cuerpo inerte de Cristo. La imagen de Cristo en el primer plano, milagrosamente impreso sobre un paño, alude a la historia de Santa Verónica, que limpió el sufriente rostro de Cristo con su velo.

Maineri fue uno de los principales pintores de finales del siglo XV en Ferrara, trabajando para la familia Este desde 1489.

. Mariotto Albertinelli (1474-1515) – Creación y Caída del Hombre (1514-1515)

La narración bíblica de la creación y expulsión del Hombre del Jardín del Edén, se desarrolla en un mismo paisaje, leyéndose de izquierda a derecha. Dios, el Padre aparece bendiciendo los animales que acaba de crear. Posteriormente, crea a Adán del barro y da vida a Eva a través de la costilla de Adán. A la derecha, Eva es tentada por la Serpiente, ofreciendo a Adán la Fruta de la Sabiduría (Génesis 2: 7-23; 3:1-6).

El cuadro pudo haber sido pintado para una familia florentina. De ser así, lo más probable es que fuese dispuesto en alguna sala de algún palacio. Otros dos cuadros formaban un ciclo narrativo pictórico junto con éste, ilustrando los posteriores episodios de los comienzos de la historia del hombre según el Génesis.

II. EL LEGADO DE LEE, 1947

El Vizconde Lee de Fateham (1868-1947) comenzó a reunir su colección poco después de retirarse de una exitosa carrera en la política en 1922. Lee y su esposa americana Ruth, cuya fortuna apoyó la colección, ya habían presentado Chequers, su casa en Buckinghamshire, a la nación en 1917. Lee era un aventurero y un coleccionista independiente que no hacía mucho caso a los consejos de los expertos, midiendo sus éxitos en términos de descubrimientos y en atribuciones. Aunque algunas veces se mostró oportunista y a menudo especulador, esta aproximación al arte dio como resultado las adquisiciones de algunas obras de gran importancia, particularmente del Renacimiento Italiano y de cuadros británicos del siglo XVIII. Tales éxitos sustentó los esfuerzos de Lee para preservar un papel a los coleccionistas privados frente a la creciente institucionalizado mundo del arte a principios del siglo XX.

En 1938, los Lee se trasladaron a la ciudad de Avening en Gloucestershire donde planeó construir un espacio para alojar sus obras de arte. Su entusiasta interés en los asuntos prácticos de la muestra de un museo, y siguiendo los ejemplos de la National Gallery y la Wallace Collection, Lee creó un diseño en el que se combinaba de forma efectiva elementos domésticos con un interés profesional de iluminación e instalación.

Lee continuó adquiriendo obras hasta su muerte en 1947, que para aquel entonces contaba con más de 150 objetos. Aunque insitió en que esta colección debía ser considerada como una simple expresión de su propio gusto, existía una cierta continuidad estilística e histórica, teniendo un propósito educativo. Él fue quien concibió la idea de un instituto especializado dedicado a formar una nueva generación de historiadores de arte profesionales. Fundó el Courtauld Institute of Art en 1932 y legó su colección con la fe de que un estudio cercano de las obras de arte era esencial para poder enseñar la historia del arte.

. Sandro Botticelli – Sagrada Trinidad (1493)

Esta obra fue pintada para el altar mayor d euna iglesia conventual de St. Elisabetta delle Convertite en Florencia. El convento fue fundado como un refugio para reformadas prostitutas, por lo que la penitente María Magdalena ocupa una posición destacada en la imagen. La cruz de Cristo esta soportada por Dios, con la paloma del Espíritu Santo completando la Trinidad. Juan Bautista, santo patrón de Florencia, mira hacia el espectador para atraerle. El detalle en primer plano muestra a Tobias andando por un paisaje desértico con el arcángel Rafael.

III. EL LEGADO PRINCES GATE, 1978

La colección Princes Gate se debe al Conde Antoine Seilern (1901-1978), un austriaco exiliado, que se estableció en Inglaterra en 1939. Guiado por us amigo, el distinguido erudito Johannes Wilde, Seilern desarrolló un interés por la historia del arte ya en la decada de 1930 en la Universidad de Viena. Su primera adquisición de importancia fueron obras de Peter Paul Rubens, realizadas en el contexto de su tesis doctoral sobre las influencias venecianas en las pinturas de mural del techo que realizó Rubens. Este pintor sería uno de los principales intereses de Seilern, tal y como se puede ver por el número tan destacado que presenta en su colección.

Hacia las décadas de 1940 y 1950, el Conde Seilern continuó adquiriendo obras de otros artistas, incluyendo un importante número de bocetos junto con individuales cuadros de gran distinción. Su colección de dibujos se incrementó gradualmente, llegando a rivalizar en cantidad y calidad con su colección de pinturas. Seilern reunió múltiples dibujos de Rembrandt, Rubens y Giambattista Tiepolo. El principal interés de Seilern era el arte europeo desde el siglo XIV al siglo XVIII pero también compró una pequeña cantidad de cuadros impresionistas junto con algunos de sus contemporáneos austriacos como Oskar Kokoschka, a quien le encargó en 1950 el monumental tríptico “Prometheus” para el techo del 56 Princes Gate.

La definición de Seilern de una colección privada era aquella que “estaba formada sin otro propósito que su disfrute”. Sin embargo, pese a ello, su colección no oculta su propósito intelectual que muestra su escrupulosa actividad como coleccionista, llegando a hacer concienzudas investigaciones entre 1955 y 1971. Tras su muerte en 1978, la colección Princes Gate contaba con 138 cuadros y 354 dibujos. El legado de la colección al Courtauld Institute fue uno de las mayores donaciones recibidas por una galería Británcia en el siglo XX.

. Claude Lorrain – Paisaje con una vista imaginaria de Tivoli (1642)

Claude cambió el principal punto de referencia de Tivoli para crear un efecto pintoresco, aumentado por la sutil poética iluminación por la que se hizo famoso. Las cúpulas de Roma pueden distinguirse en la distancia. El pastor y su rebaño dan una nota idílical a la obra que, en la tradición de los paisajes de la Arcadia, muestra la humanidad viviendo en armonía con la naturaleza y en estrecha proximidad con el pasado clásico.

. Pieter Brueghel el Viejo – Paisaje con la huída a Egipto (1563)

Este célebre cuadro muestra a San José guiando a María y a Cristo hacia las inhóspitas montañas del paisaje. Viajeros cruzando un puente peatonal a la izquierda ayuda a enfatizar los peligros del viaje. Detrás de la Sagrada Familia un ídolo cae de su pedestal, significando el triunfo de Cristo sobre el paganismo. El paisaje panorámico pertenece a una tradición anterior a la pintura flamenca. Es característico el elevado punto de vista, las dramáticas formaciones de roca que encuadran el ancho valle del río y el uso de diferentes bandas de color que sugieren una recesión espacial.

El cuadro está documentado en la colección de Peter Paul Rubens. Conde Seilern la adquirió en una subasta en 1939.

. Peter Paul Rubens – Familia de Jan Brueghel el Viejo (1613-1615)

Este retrato familiar muestra al pintor de Amberes Jan Brueghel, hijo de Pieter Brueghel el Viejo, con su segunda esposa Catharina van Marienbergh y sus dos hijos.

La extraordinaria informalidad oculta una cuidadosa composición controlada, diseñada para sugerir la cercanía de la familia. Jan extiende su brazo izquierdo de forma protectora sobre el grupo, mientras que el papel de Catharina como madre y esposa es enfatizado por su posición central y la convergencia de las manos de sus hijos en su regazo.

La disposición de los dos niños sugieren sus futuras identidades. Peter posa como un joven galante mientras que Elizabeth mira a su madre, un modelo de mujer virtuosa.

. Berthe Morisot – Retrato de una Mujer (1872)

La modelo sin identificar de este retrato podría haber sido la hermana de la artista, Edma. Ambas estudiaron con Corot; pero con el tratamiento tan seguro del traje y sus atrevidos toques de blanco y negro, este lienzo debe más a la obra de Manet, a quien Morisot conoció en 1868.

Sin embargo, fue Degas quien la invitó a exponer en su primera Exposición Impresionista en 1874. Ella era la única mujer que expuso, permaneicendo en el grupo hasta en 1886, cuando organizó su última muestra.

IV. LA COLECCIÓN SAMUEL COURTAULD

Entre 1923 y 1929 Samuel Courtauld (1876 – 1947) reunió una de las más distinguidas colecciones de Impresionismo y Post-impresionismo de todo el mundo. Courtauld asumió su cargo de Presidente de la empresa familiar de textiles en 1921, y fue gracias al éxito de la compañía de patentar seda artificial lo que le permitió financiar sus adquisiciones.

Courtauld primero se interesó por el Impresionismo Francés después de contemplar la colección de Hugh Lane, en préstamo a la Tate Gallery en 1917. Para él, la obra de Manet, Renoir, Degas, Cézanne, Van Gogh y Gauguin renovaron la tradición occidental. Courtauld actuaba según los consejos del leal comerciante Percy Moore Turner y de la Galería Independiente, y compartía opinión con el destacado crítico de arte Roger Fry. Sin embargo, Courtauld también dio gran importancia a su propia subjetividad y respuesta emocional frente a los cuadros. En 1926, Courtauld adquirió Home House en Portman Square, donde situó la mayoría de sus cuadros.

Además, para completar su colección, Courtauld respaldó a jóvenes artistas británicos a través de la Sociedad de Arte Contemporáneo y la Asociación de Artistas de Londres, buscando generalmente incrementar el interés del público hacia el arte. En 1923 donó 50.000 libras para apoyar la introducción de pintores franceses en las colecciones nacionales, siendo clave para la adquisición de cuadros tan importantes como “Bañistas en Amières” de Seurat. Su última gran donación vino en 1932 cuando se unió con Viscount Lee de Fareham para fundar el Courtauld Institute. Tras la muerte de su mujer Elizabeth en diciembre de 1931, Courtauld donó el resto del usufructo de Home House al Institute, junto con una gran parte de su colección. Se sucedieron una serie de regalos de cuadros y dibujos en 1934 y 1935, hasta el legado final tras su muerte en diciembre de 1947.

. Claude Monet – Efecto Otoñal en Argenteuil (1873)

La vista se centra en un ramal del Sena, aguas arriba, hacia la ciudad de Argenteuil. La banda horizontal de azul bajo los edificios representa el curso principal del río.

El luminoso cuadro refleja los logros revolucionarios de Monet como pintor de paisajes a principios de la década de 1870. Abandonando los modelos tradicionales del oscuro a tonos claros, él sin embargo construye la forma y el espacio enteramente con colores brillantes y claros. El cuadro  está dominado por el vivo contraste entre el naranja y el azul, aunque un éxamen más cercano revela una densa red de rosas y amarillos entre la gran masa de hojas de los otoñales árboles de la izquierda.

. Pierre-Auguste Renoir – El palco (1874)

Este cuadro es una de las obras más importantes de la colección de Samuel Courtauld. Fue exhibido por primera vez en la exposición inaugural del grupo de Impresionistas que se realizó en 1874. El hermano de Renoir, Edmond y una modelo llamda Niní, son retratados en un palco de un teatro. El hombre mira hacia arriba a través de sus binoculares, dirigiendo su mirada lejos del escenario sino a los ocupantes de otro palco, mientras que la mujer, elegantemente vestida, ha bajado sus binoculares para recibir la mirada del que contempla el cuadro.

“El Palco”, comprado por Courtauld en 1925, fue su adquisición más cara, junto con el cuadro de Manet “El bar del Folies-Bergère”, que fue comprado al año siguiente.

. Paul Cézanne – El Estanque des Soeurs (1875)

Cézanne pintó esta vista de un sendero que discurre a lo largo de la orilla de un estanque mientras estaba visitando a su amigo y compañero Camille Pisarro en la ciudad de Osny, al norte de París. Utilizó una paleta para aplicar la pintura en vivas franjas, creando un diseño denso de colores y un animado efecto superficial. La marcada diagonal que recorre el cuadro en su parte central, y los vivos tonos de amarillos y verdes, alejan la atención del observador del sombrío primer plano hacia el agua y el follaje de la orilla más lejana. 

. Édouard Manet – En el Folies-Bergére (1881-1882)

Esta famosa imagen fue la última gran obra de Manet. Fue expuesta por primera vez en el Salón de París en 1882 y su tema ha sido debatido desde entonces. Una camarera se vuelve hacia el espectador tras el mostrador de uno de los más famosos teatros-cafés. Detrás de ella se dispone un enorme espejo que refleja el mármol de la barra con un surtido de botellas y la audiencia que se ha reunido para el espectáculo de la tarde. Parte de éste se puede dislumbrar en la esquina izquierda superior, donde las piernas de un trapecista son visibles.

El cuadro está lleno de complejidades espaciales y relaciones ambiguas. La visión trasera de la camarera, vista a la derecha, está demasiado lejos de su reflejo, mientras que el cliente que se inclina hacia su hombro ocupa la posición del observador, quien está, de hecho, a cierta distancia de la figura central. La expresión melancólica y distante de la camarera destaca con el ambiente festivo y de entretenimiento que la rodea.

. Paul Cézanne – Árboles en Jas de Bouffan (1883)

Jas de Bouffan era una finca situada a las afueras de Aix-en-Provence que pertenecía al padre del artista. Cézanne pintó muchas vistas de la casa y sus terrenos desde 1866 hasta que la vendió en 1899, encontrando aquí la soledad que necesitaba para poder trabajar. Este cuadro fue pintado con pequeñas pinceladas paralelas de diversos tonos, una técnica que Cézanne utilizó mucho durante la década de 1880. El resplandeciente efecto es particularmente debido a las hojas que parecen susurrar con el viento.

. Paul Gauguin – Almiares (1889)

Gauguin pintó este cuadro en julio de 1889 en Pont-Aven, un pequeño mercado de la ciudad de Bretaña. La simplificación del color y forma y el rechazo de la perspectiva ilustra su creencia de que el artista no debería intentar imitar la naturaleza, sino utilizarla como punto de inicio para su imaginación. Las zonas divididas en colores son reminiscencias de las técnicas del cloisonné del arte de esmaltado, utilizadas en la Edad Media para las vidrieras, que en ese momento Gauguin estaba estudiando.

El cariño de Gauguin hacia Bretaña en la década de 1880 marcó el comienzo de una vida en busca de gentes y lugares que no estuviesen contaminados por la industrialización y el materialismo de la sociedad urbana moderna. En 1888, Gauguin escribió “Amo Bretaña: aquí encuentro lo salvaje, la calidad primitiva. Cuando mis zuecos hacen eco con el suelo de granito, oigo el poderoso sonido sordo que estoy buscando en mis cuadros.

Vincent van Gogh – Autorretrato con la oreja vendada (1889)

En diciembre de 1888 Van Gogh se mutiló su propia oreja después de una violenta pelea con Paul Gauguin. Este fue uno de sus primeros cuadros después de haber salido del hospital hacia el 6 de enero de 1889.

Van Gogh evita la autocomplacencia y autocompasión para centrarse en el aspecto artístico. Se sitúa entre un lienzo en un caballete y un dibujo japonés en el que se aprecian mujeres ante el Monte Fuji. No está claro si esta yuxtaposición está destinada a sugerir la influencia inspiradora del arte japonés o si el contraste entre la idílica escena y el lienzo casi en blanco refleja las recientes experiencias de Van Gogh, y posiblemente su miedo a perder su poder artístico.

. Vincent van Gogh – Melocotoneros en flor (1889)

Este cuadro muestra una vista de Le Trébon, una zona que se encuentra en el norte y noreste de la ciudad de Arles. En una carte al pintor Paul Signac, Van Gogh explicaba que era el carácter japonés de la escena lo que le atraía. La cumbre nevada en la parte derecha del cuadro ha sido interpretado como una referencia al famoso Monte Fuji, con el que se retrató en su “Autorretrato con oreja vendada”. La descripción de los campos de agricultura bajo una gran extensión de cielo también hace referencia a su nativa Holanda y los pintores del siglo XVII, a quienes admiraba profundamente.

. Paul Cézanne – Florero y Peras (1888 – 1890)

En este aparente sencillo bodegón, Cézanne pinta una planta con flores que se dispone en un mesa junto con tres peras y un plato. La forma de la derecha probablemente sea la parte trasera de un cuadro con sus soportes de madera. Cézanne incorpora elementos ambiguos, como el listón amarillo a la izquierda o la delgada línea roja detrás de la flor central, cuyas funciones quedan poco claras. 

Comprado por Samuel Courtauld en enero de 1928, este bodegón se dispuso en el salón de la Home House en Portman Square.

. Pierre Auguste Renoir – A las afueras de Pont-Aven (1888-1890)

Los artistas de finales del siglo XIX encontraron Bretaña muy atrayente debido a que era visto como una zona arcaica o “primitiva”: lejos de las corrupciones de la vida en la ciudad. Muchos de ellos se establecieron en la ciudad de Pont-Aven, que se encontraba fácilmente accesible de Paris. Renoir realizó varias visitas a finales de la década de 1880 y principios de la década de 1890.

Este pacífico paisaje -con sus pintorescas casas y lleno de reflejos de luz- fomenta un sentido de intemporalidad. Sin embargo, su colorido puede deberse a las recientes experiencias de Renoir, como sus viajes al norte de África e Italia, que le llevaron a pintar con tonos más cálidos y atrevidos.

. Henri Toulouse-Lautrec – Jane Avril entrando al Moulin Rouge (1892)

Descrita por un conocido como una “delirante orquídea”, Jane Avril era una estrella que actuaba en el famoso Moulin Rouge. También era una amiga cercana de Toulouse-Lautrec, a quien apoyaba y para quien posó como modelo en varias ocasiones.

Aquí el artista la presenta con ropa de calle de vivos colores y textura, incluyendo un elaborado sombrero utilizado con verdes, rosa, morados y pasteles azules, y está enfatizado con delicadas manchas de blanco y gris. En la parte izquierda, un sombrero y un abrigo sugiere una inminente presencia masculina.

. Paul Cézanne – El lago de Annecy (1896)

Cézanne describió este lago entre montañas cerca de la frontera francesa con Suiza, explorando el paisaje en términos de paletas de formas y color.  El árbol situado en primer plano da un sentido de la distancia y da escala a los elementos situados en las riberas más lejanas.

Entre 1896 y 1906 se desarrollará el periodo lírico de Cézanne, destacable porque colores y formas toman un desarrollo inusitado. En esta vista del lago de Annecy el azul se adueña por completo de la composición, irradiando desde el agua hacia todo lo que le rodea, desde las montañas hasta los árboles. Aun predominando el color, las formas no desaparecen como le ocurrirá a Monet. Las líneas son contundentes, crean perfectos volúmenes como observamos en las casas o el árbol de primer plano. Las luces también interesan al artista, destacando los reflejos blanquecinos en el lago y las sombras coloreadas de las montañas. Es decir, las notas impresionistas están presentes pero con un concepto muy personal del Impresionismo, reaccionando contra la pérdida de la forma y anticipando el cubismo.

. Paul Gauguin – Te Rerioa (El sueño) (1897)

Posiblemente Te Rerioa sea una de las obras más enigmáticas de Gauguin. En ella hay dos figuras femeninas sentadas en posturas diferentes. Junto a ellas, y en primer plano, un bebé dormido en una canastilla y un perro. La escena se desarrolla en una habitación con frisos escultóricos decorativos, apreciándose una puerta abierta a un paisaje con un jinete. El tema de la obra, pintada durante la segunda estancia de Gauguin en Tahití es intencionadamente ambigua. Gauguin escribió “Todo es sueño en este lienzo:  ¿es el niño?, ¿es la madre? ¿es el jinete del camino? ¡o incluso es el suño del pintor!”. La descripción de una pareja abrazándose en la pared sugiere que el niño podría pertenecer al distante jinete y a la mujer que toca la cuna, aunque el cuadro no ofrece confirmación de ninguna interpretación. La falta de comunicación entre las figuras, y la ausencia de expresiones faciales claras eleva el sentido de misterio.

Sería lógico pensar que el artista desea reflejar en este lienzo sus sentimientos de tristeza y melancolía que en ese año de 1897 le llevarían a intentar quitarse la vida. La gama de tonos grises y oscuros empleada puede avalar esta hipótesis mientras que la puerta abierta con el vivo paisaje sugeriría un halo de esperanza. Los frisos que decoran la estancia están inspirados en los relieves del templo de Borobudur en Java que significaron para el pintor el descubrimiento de lo primitivo que llevaba tanto tiempo buscando.

El crítico Roger Fry reconoció la importancia del cuadro y escribió a Samuel Courtauld en 1929 instándolo a que comprara Te Rerioa, puesto que creía que era la obra maestra de Gauguin.

. Paul Cézanne – Route Tournante (1904)

Se trata de uno de los más grandes paisajes de Cézanne. Muestra una vista de una aldea junto con un diseño casi abstracto de campos y árboles.

Aunque Cézanne ha integrado partes de un lienzo sin pintar en la composición, la obra parece inacabada según los estándares convencionales. Este rechazo a las reglas académicas contribuyó al estatus póstumo de Cézanne entre los artistas vanguardistas del siglo XX.

. Henri Matisse – La playa roja (1905)

Esta obra fue pintada en verano de 1905, en la que Matisse pasó con André Derain en Collioure, un pequeño puerto cerca de la frontera entre Francia y España. Es un cuadro característico de las obras altamente experimentales que realizó Matisse y sus colegas, haciendo que fuesen llamados “Fauves” o “bestias salvajes” en el Salón de Otoño a finales de ese año. La pintura es aplicada  con vigorosidad, pinceladas sueltas y areas sustanciales del lienzo que se ha dejado sin tocar. Los colores brillantes son casi independientes enteramente de una función descriptiva.

. Henri Matisse – Mujer en Quimono (1906)

La esposa de Matisse, Amélie fue la modelo para este cuadro, reconocible por sus arqueadas cejas y sus altos pómulos. Ella se muestra en una pose informal, sentada junto a una mesa en la que fruta y un florero puede ser distinguido. Matisse ha evitado dibujar el contorno de su figura, utilizando en cambio el color para sugerir el diseño y los efectos decorativos del kimono.

Los primeros propietarios de Mujer en Quimono fueron Michael y Sarah Stein quienes, junto con el hermano de Michael, Leo y su hermana Gertrude, fueron importantes partidiarios de Matisse.

. Georges Braque – El Puerto de L’Estaque (1906)

Braque desarrolló un fauvismo muy liberado y original mientras pintaba en la pequeña ciudad de L’Estaque cerca de Marseilles en 1906. Los colores en este cuadro son particularmente vivos. El lateral de una barca acercada hasta la orilla, cerca del espectador está compuesto con una atrevida combinación de amarillo, rosa y rojo, con toques de verdes y lilas. Las formas orgánicas de una playa son también típicos del trabajo de Braque en L’Estaque.

. Pierre Bonnard – Mujer en un interior (1906)

El interior doméstico fue un tema favorito para Bonnard, al que regresó a lo largo de toda su carrera. La modelo retratada aquí es Marie Boursin, conocida como Marthe, a quien Bonnard se casaría en 1925. Apareció en muchos cuadros incluyendo la mayoría de sus famosas series de composiciones de baño. Aquí, sin embargo, se muestra sentada en un sofa, cogida en un momento de suspendida animación comiendo uvas.

Los cuadros que decoran la pared y el escritorio lleno de papeles y libros en el fondo añaden un aire de informalidad doméstica.

. Gabriele Münter – Calle en Murnau (1908)

Münter y Kandinsky pasaron el verano de 1908 trabajando en la pequeña ciudad de Murnau, a los pies de los Alpes bávaros, junto con Alexej Jawlensky y su compañera Marianne Werefkin. Fue un momento de experimentación y liberación. Las sueltas pinceladas de pintura aplicadas en este dibujo sugieren una intensa luz e indican una creciente confianza en el uso de colores no naturalistas. Münter finalmente compró una casa en Murnau y su llamada “Casa Rusia” se convirtió en un retiro para artistas y amigos en las cercanías de Munich.

. Wassily Kandinsky – Improvisación sobre Mahogany (1910)

En 1910 Kandinsky había desarrollado su arte hacia el límite de la abstracción y había comenzado una serie de pinturas agrupadas en tres categorías: “Impresiones”, “Improvisaciones” y “Composiciones”. Las asociaciones pretendían ser musicales, enfatizando la sensación del color, la línea y la forma independiente de la función descriptiva. Aquí, detalles aislados pueden ser identificados, como la figura de una mujer y los contornos de una ciudad amurallada en la parte derecha. Sin embargo, las manchas con relieve de brillante color, que recuerda el compromiso de Kandinsky con el arte folclórico, genera una energía independiente y armonía.

. Amedeo Modigliani – Desnudo femenino (1916)

Este es uno de los pocos cuadros que Samuel Courtauld adquirió posterior a las vanguardias de 1900. El cuadro pertenece a una sere de célebres desnudos femeninos que Modigliani pintó entre 1916 y 1917. Cuando una selección de estas obras fueron expuestas en el Berthe Weill Gallery en París, policía local cerró la exposición, declarando que la representación de pelo púbico en algunos cuadros era obsceno.

El inusual tratamiento del desnudo que realiza Modigliani, incorpora un amplio rango de influencias artísticas. Las alargadas caras de la mujer testimonia su conocimiento de la escultura egipcia, africana y oceánica, gracias en parte a las visitas al museo etnográfico de París. La plana superficie y su efecto clásico se deben al primitivo arte italiano, que Modigliani había estudiado como parte de su aprendizaje en Livorno, Florencia y Venecia antes de que se trasladase a París en 1906.

. Oskar Kokoschka – Mercado en Túnez (1928-1929)

La vista de la Plaza Bab Souika en Túnez fue pintada desde el techo de una frutería. La gran cúpula de la mezquita de la ciudad puede ser vista a lo lejos en la parte izquierda de la obra.

Kokoschka intentó realizar una amplia perspectiva en un horizonte elíptico, similar a los efectos de una fotografía de gran angular. El primer plano da un sentido de colores claros e incesante flujo de actividad humana que tanto cautivaba a Kokoschka en sus viajes por el norte de África. Recordando la gestación de esta obra sobre el tejado para conseguir un mejor punto de vista, Kokoschka escribió posteriormente que después de haber estado trabajando en este lienzo durante una semana “con el cuadro casi completado, me caí del tejado de la tienda, caballete y todo”.

Oskar Kokoschka (1886-1980) llegó a la fama como un artista vanguardista junto con Egon Schiele y Gustav Klimt en Viena a principios de la Primera Guerra Mundial. Fue renombrado por sus radicales retratos y las expresivas figuras en sus cuadros. En el periodo entreguerras, Kokoschka viajó intensamente, aumentando su atención en los paisajes y en vistas de la ciudad. Desarrolló una aproximación a través de la que intentaba capturar el drama y el carácter épico de sus localidades elegidas.

. Ben Nicholson – Cuadro (1937)

Cuando Ben Nicholson realizó este cuadro era un miembro de una comunidad artística en Hampstead, Londres. Este grupo incluía a escultores como Henry Moore y Barbara Hepworth, y brevemente, el pintor holandés Piet Mondrian. Era, principalmente Mondrian, quien inspiró a Nicholson para que adoptase la geometría abstracta que desarrolla en este cuadro.

. Graham Sutherland – Estudio para Los Orígenes de la Tierra (1950)

Este cuadro es un estudio preliminar para el cuadro encargado para el Festival de Gran Bretaña de 1951. Sutherland posteriormente describió la obra: “En términos generales, el cuadro está dividido como en secciones a través de la corteza de la tierra. Se puede notar las capas, unas encima de las otras. Es como si mirases a la cara de un precipicio”. La pequeña tira en la parte superior muestra la superficie de la tierra con el sol. Su yuxtaposición con la gran masa de tierra acumulada y fósiles constrasta el tiempo presente y el tiempo pasado.

. Francis Bacon – Sin Título (Figuras agachadas) (1952)

Este es uno de la poderosa serie de pinturas que Bacon realizó a principios de la decada de 1950 en la que dos figuras masculinas desnudas son emparejadas en composiciones de cargada sexualidad. Sólo partes de sus cuerpos son discernibles, puesto que parecen disolverse en contornos violentamente pintados. La precisa naturaleza de los encuentros de las figuras queda de algún modo de forma ambigua -de carácter sexual o quizás de violencia implícita en vez de una descripción explícita. Estas incertidumbres contribuyen a la cargante y perturbadora atmósfera de la escena.

Se trata de una importante obra del periodo en el que Bacon estaba emergiendo como un destacado pintor británico dentro de su generación. En el mundo de la posguerra de la decada de 1950, la revelación de Bacon a través de sus pinturas, con su destructivo potencial del deseo humano, resonaron fuertemente.

V. COLECCIÓN DE DIBUJOS

La colección de dibujos de Courtauld se centra mayoritariamente en los siglos XVI y XVII, siendo de gran importancia los que retratan a campesinos, formando parte de una rica tradición pictórica de la imaginería de las clases bajas, establecida en Flandes y Holanda.

Pieter Brughel el Viejo (1525-1569) fue el primer artista que se centró en los campesinos como un tema profano. Trabajando en esa tradición iniciada por Brueghel, artistas continuaron explorando las virtudes y caprichos de la vida en el campo. La mayoría de los retratos sobre el trabajo en el campo muestra a campesinos integradas como pequeñas figuras en paisajes que parecen idílicos. El duro trabajo era a menudo limitado a imágenes de estaciones como las de Paul Bril (1554-1626), con escenas de cosechas representando el Otoño. En el siglo XVII, el artista holandés Adriaen van Ostade (1610-1685) y su contemporáneo flamenco Adriaen Brouwer (1605-1638) fueron figuras centrales para la producción de escenas satíricas de campesinos para el divertimento de un público urbano. Motivos estereotípicos de juegos y bebidas en interiores de una taberna rústica fueron frecuentemente repetidas y usadas en los talleres de los artistas. A pesar de su apariencia naturalista, estas obras no fueron siempre representaciones realistas de la vida campesina.

Mientras que la excesiva conducta representada por Brueghel y Brower podría implicar juicios morales, otros artistas evocaron la simplicidad de la vida en el campo. Paul Cézanne (1839-1906) pudo reinterpretar poderosamente la imagen de los campesinos doscientos años después para crear composiciones de austera monumentalidad en sus icónicos Jugadores de Cartas.

. Jonas Suyderhoef – Fumadores (1633)

Este dibujo se basa en un popular cuadro flamenco de Brower. Ambas obras ayudaron a introducir un nuevo tema de interiores con campesinos a una gran audiencia. Característico de Brouwer, las rústicas figuras se comportan de una manera tosca, con rasgos y posturas ordinarias. Tales escenas de campesinos, entusiastamente bebiendo y fumando no estaban destinadas sólo a entretener a espectadores de la ciudad, sino también instruirles. La inscripción en Latín avisa al educado lector del pecado de la gula asociado al fumar y beber.

VI. PLATERÍA COURTAULD (1710-1780)

La colección de plata Courtauld comprende un conjunto de tres generaciones sucesivas de una sola familia. Los Courtaulds eran protestantes hugonotes que huyeron ante la intolerancia religiosa en Francia a finales del siglo XVII y se asentaron en Londres. El patriarca de la dinastía era Augustin Courtauld (1685/6-1751). Fue seguido por su hijo Samuel (1720 – 1765), y por la viuda de Samuel Louisa (1730 – 1807). Aunque es extraño que una mujer llevase un negocio, Louisa lo consiguió, primero trabajando en una asociación con el aprendiz de su esposo George Cowles, y después con su hijo Samuel el joven (1752 – 1821). En 1780 el negocio se vendió y la familia se dirigió al trabajo de la orfebrería y del tejido de la seda, otra industria típica hugonote.

Fue su descendiente Samuel Courtauld en el siglo XIX quien formó una magnífica colección de Impresionismo francés y post-impresionismo, siendo un fundador del Courtauld Institute of Art. Tras su muerte en 1947, Courtaulds Ltd, el negocio familiar textil, comenzó a formar una fina colección de plata. Esta colección ha sido prestado a la Courtauld Gallery desde 1990.

~ by lostonsite on 20 diciembre, 2010.

Gran Bretaña, Viajes

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