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Cuando se busca equilibrio entre permanencia y transformación

LLOYD’S OF LONDON, LONDRES, INGLATERRA.

Proyecto construido, 1978 – 1986
Cliente: Lloyd’s of London.
Dirección: 71 Fenchurch Street, Broadgate EC3
Programa: Oficinas
Superficie: 55000 m2
Ingeniería de Estructuras: Ove Arup & Partners
Bibliografía: Libro: «London: Architecture & Design» Pág: 36
Otro hilo
Coordenadas: 51°30’47.10″N, 0° 4’56.57″W
Localización

Desde 1688, cuando Edward Lloyd abrió una cafetería para llevar a cabo sus negocios de seguros de navegación, animó a una amplia clientela de capitanes de barcos, mercaderes, propietarios de barcos y otros con intereses en el comercio extranjero. Esto fue crucial para el éxito de la aseguradora, haciendo que Lloyd’s rápidamente fuese reconocido como el mejor sitio para obtener un seguro de navegación.

Aunque los orígenes se remontan a una cafetería del siglo XVII, la encarnación moderna de esta sociedad es actualmente considerada como el centro de los mercados de seguros del mundo. Lloyd’s refleja claramente sus raíces históricas. Aún sigue siendo una sociedad de aseguradores agrupados en consorcios, que tienen su puesto en el mercado de Lloyd’s, y están conformes aceptando el riesgo. Un mercado en el que no se comercia con bienes tangibles, sino con seguros. La eficiencia y reputación de Lloyd’s sigue dependiendo de un sólo puesto en el mercado, situado bajo un mismo techo, conocido como «The Room».

 

Cuando Richard Rogers Partnership comenzó a trabajar con Lloyd’s en 1977, la institución había comerciado desde dos edificios, el edificio de 1928 diseñado por Sir Edwin Cooper con su entrada principal en Leadenhall Street, y el edificio de 1958 en Lime Street, donde se albergaba «The Room». Habiendo trasladado su centro de operaciones dos veces en 50 año, Lloyds estaba dispuesto a encargar un nuevo edificio que durase para todo el siglo XXI. Particularmente, «The Room» estaba completamente inadecuado para el floreciente equipo de aseguradores.

El Presidente del Lloyd’s decidió que era prioritario encontrar un arquitecto que pudiese trabajar con él para producir una estrategia de desarrollo y expansión, en vez de simplemente otro nuevo edificio.  El resultado del concurso para construir un nuevo edificio no se decidió en base a una propuesta arquitectónica, sino a una estrategia de futuro para esta importante institución de la City. Como tal, los principales requerimientos eran breves: satisfacer las necesidades del mercado en el siglo XXI, conservando una pequeña sala de aseguradores; mantener una completa continuidad de comercio con la mínima alteración durante la duración de la construcción; facilitar una expansión y contracción flexible del espacio para las aseguradoras; y crear un edificio de calidad que no sólo contribuyese con el escenario de la City de Londres, pero mantener la posición del Lloyd’s en el centro del mundo de las aseguradoras. El requisito de que Lloyd’s no tuviera que interrumpir sus operaciones durante las obras, hizo inevitable la demolición del antiguo edificio de 1928.

La flexibilidad fue la principal preocupación y la provisión de que no se interrumpiese la actividad durante las obras. Desde esta necesidad la forma del edificio fue proyectada, alojando todos los elementos renovables, requeridos por los complejos edificios de oficinas, en las extremidades de las plantas. Esto permitía el necesario mantenimiento y el reemplazo de las partes móviles para ser acomodadas sin alteración del día a día del proceso asegurador en «The Room», además de proveer legibilidad y escala a la fachada. El proyecto presentado a Lloyd’s en junio de 1979 mostraba un edificio con todos los elementos esenciales que fueron finalmente construidos. En total fueron unos 48.000 metros cuadrados, un 66% de incremento respecto al edificio anterior de 1928, que requirió ser demolido, limitando la actividad de Lloyds al edificio de 1958 durante la construcción.

 

El Comité de Reurbanización abrazó la propuesta con entusiasmo, compuesta de un atrio de vidrio rodeado por galerías, algunas de las cuales podrían ser oficinas para alquilar. El proyecto ofrecía a Lloyd’s un edificio con un valor enormemente aumentado, y con el elemento de la flexibilidad que podría responder a los cambios.  El edificio constaba de  una sala de negocios que se podía ampliar o reducir en función de las necesidades del mercado por medio de una serie de galerías situadas alrededor del espacio central, y con ascensores y escaleras mecánicas para acceder a los pisos.

El núcleo del edificio está formado por un atrio de catorce alturas, coronado por un arco. Alrededor del atrio las galerías se adaptan a diferentes usos. Para conseguir mayor flexibilidad y transparencia todas las instalaciones se concentran en torres espaciadas a distancias desiguales alrededor del perímetro del edificio.

El concepto de «Espacios Servidos y Servidores», en el que zonas servidoras como escaleras, ascensores, baños y servicios mecánicos se situaban libremente concentrados en torres fuera de la masa del edificio, creaba una estructura muy expresiva y legible. Los espacios servidores también hacía un uso óptimo del irregular solar y ofrecía un sistema en el que el edificio podría ser cambiado para responder a las futuras necesidades dentro de un marco controlado.

A principios de 1980, la configuración detallada del edificio ya se había realizado. El proyecto fue aprobado en mayo del año siguiente, fecha para la cual las obras de demolición del edificio de 1928 ya estaban sustancialmente terminadas. La disposición en «donut» permaneció y el edificio emergió como una presencia potente y fuertemente individual en el paisaje urbano.

El edificio está compuesto de una serie de galerías concéntricas con vistas al atrio central, de modo que cada galería puede ser utilizada como parte de la sala de aseguradoras, o como un espacio de oficinas. «The Room» se sitúa en los cuatro niveles más bajos y todas las comunicaciones verticales dentro de «The Room» se realizan mediante un sistema de escaleras mecánicas central, proporcionando un acceso fácil y abierto a los primeros cuatro niveles. Debajo de «The Room», junto al Leadenhall Market, un espacio semi-público alberga el restaurante del Lloyds y una cafetería, biblioteca, salas de reuniones y recepción. Ligeramente hundido y parcialmente cubierto por un área peatonal de escala más pequeña, rodea al edificio, mientras que un nuevo pasaje de pequeña escala, el «Green Yard», lleva hasta la entrada conservada del Lloyds hacia Leadenhall Market.

La estructura fue originalmente concebido de acero, sin embargo, durante el desarrollo del diseño las autoridades de prevención contra incendios se opusieron a esta propuesta. A pesar de los miedos de que una estructura de hormigón podría ser demasiado voluminosa, el equipo de diseño decidió usar la restricción como una oportunidad de aprendizaje y emprendió un viaje de estudio de edificios de hormigón en Estados Unidos, como parte de su investigación. El acero, sin embargo fue muy utilizado como revestimiento del edificio, especialmente en las torres de servicios.

El tercer material que caracteriza la apariencia externa del edificio es el vidrio, de triple capa que incorpora una lámina de vidrio con cualidades brillantes que contrasta con el suave brillo del acero inoxidable.

La esencia del sistema servidor del Lloyds es el uso de la forma de atrio, estructura de hormigón y el revestimiento de triple vidrio como elementos activos. El aire acondicionado se distribuye a través de un suelo técnico en las oficinas, mientras que el aire viciado se extrae por la parte de arriba a través de las luminarias. El aire extraído se envía al perímetro del edificio, hacia el triple vidrio, asegurándose una pérdida de calor casi nula en las oficinas durante el invierno y reduciendo el calentamiento en verano. El calor del aire de retorno se acumula en tanques dispuestos en el sótano para volver a ser utilizado. Las losas y molduras de hormigón en el interior actúan como disipadores del calor, absorbiendo el calor cuando el edificio está ocupado y enfriándose durante la noche utilizando el fresco aire de la noche. Esto permite refrigerar durante un ciclo de 24 horas, reduciendo los requerimientos máximos de acondicionamiento. El equipo de tratamiento de aire está situado en el sótano y en las plantas técnicas de las torres de servicio.

 

Las obras de construcción comenzaron en junio de 1981, anunciando el comienzo de una construcción de sesenta meses. Incluso a pesar de los múltiples elementos añadidos respecto del proyecto básico para hacer frente a la emergencia de la revolución electrónica, el edificio se completó en 1986.

A medida que fue tomando forma el proyecto arquitectónico se hizo necesario prestar una atención especial a la zona circundante, y en particular al mercado de Leadenhall, un edificio histórico del siglo XIX. Como resultado, el edificio Lloyd’s se convirtió en una compleja agrupación de torres con un aire casi gótico, un efecto realzado todavía más por la altura de las torres de servicios. La altura del Lloyd’s se establece en una altura intermedia entre los edificios históricos de poca altura que limitan al sur, y los bloques de edificios al norte de gran altura. Las torres de instalación hacen de enlace entre el volumen central rectangular y el perímetro irregular definido por las calles de trazado medieval de la City de Londres.

La falta de atrevimiento de la dirección de Lloyd’s obligó a hacer algunas concesiones en el equipamiento interior (la oficina del presidente de Lloyd’s es de un estilo cuasigeorgiano), pero las «cajas» en las que se realizan las operaciones de seguros son una actualización del diseño tradicional.

El principal sistema de suelo fue predominantemente una plataforma de hormigón «in-situ», soportado por vigas que salvan la luz entre el atrio y las columnas de la fachada, mientras que las torres de servicio están hechas de elementos de hormigón prefabricados. Las grandes columnas, tanto al exterior como en el interior del atrio, aparecen majestuosas con su revestimiento, aumentando la gran cualidad vertical articulada del edificio. Los tirantes de cruz de tubos de acero están tratados contra incendios y ayudan a mantener una apariencia de ligera y elegante esbeltez.

La cualidad del interior contrasta con la predominante ligereza del acero y de la fachada de vidrio exterior. Sin embargo, la aparente pesadez interior se contrapesa con la etérea verticalidad que termina en un liviano techo de vidrio sobre el atrio que se apoya en las principales columnas del atrio.

Las torres de servicio, tres de ellas destinadas principalmente para combatir el fuego y para salidas de emergencia y las otras tres para ascensores, servicios y montantes, proporcionan acceso y salidas de evacuación por medio de ascensores y escaleras. Las plantas técnicas se albergan en la coronación de cuatro de las seis torres, manifestadas por masivas cajas de acero. Por último, todas las torres están coronadas con grúas pintadas de azul, que permiten el mantenimiento y la fácil reparación de partes del edificio.

El edificio Lloyd’s es uno de los grandes logros arquitectónicos de la década de 1980 y una de las obras que confirmó la posición de Rogers como uno de los arquitectos más vanguardistas a nivel internacional. El equilibrio entre eficiencia técnica y expresividad arquitectónica crea un efecto que se podría calificar de romántico y, con su característica silueta sobre el cielo londinense, convierte al edificio en uno de los más importantes de la moderna arquitectura británica.

El Lloyd’s es un edificio articulado que refleja cómo se realizó, se sostiene y cómo funciona. Es una superposición de capas de distinta cuestión funcional y visual, que crea textura arquitectónica que anima al edificio, ya sea desde la distancia como elemento de la ciudad o visto de cerca. Es el ejemplo más ilustrativo de las ideas de Louis Kahn de espacios “servidos y servidores”.

El atrio interior de 84 metros de altura, asombroso por su escala y verticalidad, debe algo al Palacio de Cristal de Paxton, mientras que el uso de vidrio opaco rinde un homenaje a la Maison de Verre de Pierre Chareau en París. Como Rogers señala: El Lloyd’s está suntuosamente detallado, con muchas capas en sección, ofreciendo una arquitectura sensible e indeterminada, un equilibrio entre permanencia y transformación.

~ by lostonsite on 20 diciembre, 2010.

Gran Bretaña, Viajes

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