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Cuando esto es la guerra

CIRCULO BELLAS ARTES

¡ESTO ES LA GUERRA! ROBERT CAPA / GERDA TARO
Del 14 de julio al 5 de Septiembre del 2010

. BUDAPEST, 1913-1931

Ernö Friedmann nació el 22 de octubre de 1913 en la ciudad húngara de Pest, en el seno de una familia judía acomodada. Por entonces, Budapest estaba todavía dividida por el río Danubio en dos barrios distintos: Buda y Pest. Su madre era diseñadora de moda y su padre un pensador intelectual con influencias aristocráticas. Con la depresión económica de 1929, los padres perdieron su local de trabajo, por lo que decidieron trasladar el taller a su casa. Esto obligó a que Ernö pasara su adolescencia condenado a vivir vagando por la ciudad. Cursó el Bachillerato en el Imre Madách Gymnsasium de la calle Barcsay, fromándose en lengua hebrea y la cultura judía.

Su primer contacto con la fotografía lo haría a través de Eva Besnyö, amiga y fotógrafa; y su primer contaco con la cultura fue a través de Lajos Kassák, fotógrafo y fundador del periódico Munka. Interesado por la literatura y la política decidió, desde muy joven, dedicarse al periodismo y tras los deversos avatares de Hungría en la Primera Guerra Mundial, la llegada al poder de Béla Kun (1918), el posterior golpe de Estado del Almirante Horthy (1919) y la persecución de la izquierda (1931), Capa decide abandonar Budapest e irse a Berlín.

. BERLÍN, 1931-1933

En Berlín se inscribe en la universidad privada Deutsche Hochschule für Politik con el ánimo de ampliar su formación política. Gracias a Eva Besnyö contacta con Simon Guttmann, director de la agencia Dephot (Deutscher Photodienst), donde se inicia como ayudante de laboratorio. En 1932 es enviado a Suecia para cubrir un mítin de León Trotsky que publicaría en la revista Der Weltspiegel, siendo el primer reportaje de su carrera profesional.

Cuando el 30 de enero de 1933 Adolf Hitler es nombrado canciller de Alemania y ante el ascenso de los nazis y la persecución de las gentes de izquierdas, Ernö decide, con el apoyo de una organización judía, marcharse de Berlín. El regreso a su país lo hace a través de Viena, donde lo acoge el fotógrafo Harald Lechenperg, colaborador de la agencia Dephot, quien le da alojamiento y trabajo. El perfil totalitario del régimen austriaco de Engelbert Dollfus hace aconsejable que regrese a Budapest. Ernö pasa unas semanas con su familia y trabaja como fotógrafo urbano, hasta que decide finalmente emigrar a París.

. PARÍS, 1933-1936

En el otoño de 1933 Csiki Weisz y Ernö Friedmann llegan por la Gare de l’Est a París. Allí contactan con la Asociación de Escritores Alemanes (Schutzverband Deutscher Schriftsteller) que se reunía en el Café Mefisto, a donde acudían autores emigrados como Arthur Koestler, Egon Edwin Kisch, Gustav Regler o Paul Weinstein. A lo largo de su estancia en la capital francesa conoce también, entre otros a los fotógrafos Henri Cartier Bresson, Giselle Freund, André Kertesz, Hans Namuth y David Seymour.

Los años parisinos son años duros y de incertidumbres laborales hasta que la Agence Centrale, creada por los hermanos Karl y Hans Steinitz, le encarga algunos reportajes e incluso le facilita una cámara Plaubel Makina para que realice su trabajo. Una oportunidad que amplía con los encargos para empresas suizas que le hace, de vez en cuando, Simon Guttmann desde Zúrich.

Así sobrevive, hasta que conoce a Gerta Pohorylle (1910 – 1937) con quien compartiría desde entonces amistad, trabajo y pasión profesional. Gerda Pohorylle nació en Stuttgart en una familia con preocupaciones intelectuales, pero pronto sería una refugiada del fascismo en París. Menuda, pelirroja de ojos verdes, corte de pelo a lo garçon y un activismo incontrolable, formará una pareja brillante con Ernö Friedmann. Él le enseñará los rudimentos de la técnica fotográfica que ella absorberá con prontitud, convirtiéndose en una magnífica profesional. Para tratar de aumentar la cotización de los trabajos de la pareja, a menudo rechazados, Gerda y Ernö decidieron crear una sociedad fantástica de tres personas: Gerda (que cambiará su apellido por Taro) sería la representante, Ernö el empleado de laboratorio, ambos al servicio de un tal Robert Capa, afamado, decían ellos, fotógrafo norteamericano dispuesto a vender a las agencias y revistas sus prestigiosas fotos, que no eran otras que las de Gerda y Ernö. Fue así como nació el mito de Robert Capa, que suministraría las fotos de ambos a las revistas de mayor éxito. De esta manera, Ernö Friedmann convertido en Robert Capa, hace su primer viaje a España. Allí realiza un par de reportajes sobre el boxeador Paulino Uzkudun en San Sebastián y el aviador Emilio Herrera en Madrid que publicaría en las revistas Vu, de París y Berliner Illustrierte en Berlín.

En la creación, en 1934, por Marie Eisner de la agencia Alliance Photo, que distribuye los reportajes para las agencias Abc de Ámsterdam y Black Star de Nueva York, amplía sus perspectivas profesionales. En una de las cartas que escribe a su madre le dice: “Trabajo bajo un nuevo nombre. Me hago llamar Robert Capa. Podríamos decir que se trata de un nuevo nacimiento pero, esta vez, no ha causado sufrimiento a nadie“.

En los albores de 1936 cambia por completo la situación política tanto en España como en Francia al ganar el Frente Popular las elecciones en ambos países, con la diferencia de que Francia se enfrenta a importantes protestas de la clase trabajadora y España a una rebelión militar. Robert Capa cubriría primero la huelga de los trabajadores de Renault y después la guerra civil de España.

. LOS “CUADERNOS DE GUERRA” DE ESPAÑA

El director de la revista Vu, Lucien Vogel promovió una serie de reporteros, entre ellos Capa y Taro, para cubrir la guerra civil española. Así pues, el 5 de septiembre de 1936 desembarcan en Barcelona para realizar el primer trabajo como reporteros de guerra. Entre 1936 y 1937, Robert Capa y Gerda Taro compartieron la misma labor, haciendo que en algunas secuencias se planteen dudas sobre la autoría.

El hallazgo de las fotografías de los “Cuadernos de guerra” de Robert Capa, conservados en los Archives Nationales de France en París y en el International Center of Photography de Nueva York y que fueron exhibidas por primera vez en España con motivo del Congreso de Intelectuales y Artistas de Valencia en 1987, hizo posible conocer de cerca la primera labor periodística de este fotógrafo de guerra. Quizás lo más asombroso del hallazgo no fuese la recuperación de los negativos de sus reportajes, remitidos, paso a paso, a las agencias de prensa y a las revistas ilustradas de la época –Vu, Regards, Life, etc.- sino los álbumes de sus fotos, testimonio excepcional del meticuloso trabajo del reportero de prensa. Hoja por hoja, en unos cuadernos engargolados, Robert Capa ordena meticulosamente los contactos, bajo una descripción básica del lugar al que corresponden las secuencias de su trabajo: “Dans les rues de Madrid”; “Front de Málaga”; “La Messe avant la bataille”, etc. Son cientos de contactos que explican el universo visual del fotógrafo.

La cobertura de la guerra civil española pasa por diversas etapas. La primera es el trabajo conjunto de Capa y Taro en Barcelona, el Alto Aragón, Madrid, la provincia de Córdoba y el Congreso de Intelecutales Antifascistas en Defensa de la Cultura, hasta la muerte trágica de Gerda Taro en Brunete en 1937. La última es el retorno, ya en solitario, de Robert Capa a Madrid, Teruel, el frente del Segre, los reportajes sobre los refugiados de Tarragona en Barcelona, la despedida de las Brigadas Internacionales y los campos de concentración franceses (1938-1939).

 

. IMÁGENES DE UN CONFLICTO, 1936-1937

La ciudad de Barcelona en el verano de 1936 aparece a través de varias secuencias: una pareja de milicianos sonrientes disfrutando del sol en una plaza pública, con la peculiaridad de que el hombre lleva corbata, mono azul y un fusil en la mano; el retrato del niño vestido de miliciano con una gorra de la Unión de Hermanos Proletarios, una cartuchera y correaje de cuero y un fusil de juguete al hombro; una sonriente estampa de tren lleno de milicianos, que desde la Estación de Francia, seguramente, parte en pleno estío hacia el frente bajo la consigna: “Jurad sobre estas letras, hermanos: Antes morir que consentir tiranos”.

 

Con ese bagaje urbano, Robert Capa va al frente del Alto Aragón, donde aparecen los fusiles, las trincheras y los milicianos anarquistas que, por estas fechas, combatían en el frente y más tarde captaría la fotografía húngara Kati Horna. Su periplo pasa por Madrid camino de Toledo y la provincia de Córdoba, donde fotografiaría los refugiados en Cerro Murciano y la primera línea de combate.

 

En Cerro Murciano sería donde captaría la muerte de un miliciano, foto que se convertiría en una de las imágenes emblemáticas de la guerra civil española y que fue reproducida en Vu (23/09/1936), Regards (1937) y Life (12/07/1937), y más tarde portada del libro de Capa Death in the Making (1938). Es una imagen tan discutida que obligaría a Richard Whelan a escribir “El soldado caído, 1936”, para refutar las diversas opiniones sobre la autenticidad de ese hecho de guerra.

En 1936-1937 trabajan juntos Robert Capa y Gerda Taro para cubrir reportajes en Madrid, Teruel, Valencia y Almería. Los reportajes evocan retratos en primer plano de milicianos. Destaca la diversidad de los uniformes y las expresiones todavía sonrientes de muchos de ellos, y los detalles de los republicanos luchando desde las trincheras.

Hay asimismo escenas de la vida cotidiana en la capital española bajo el impacto de las bombas y la desolación de las casas derruídas, de las familias refugiadas en los túneles del metro o del soldado que lleva a rastras a un herido. Escenas similares aparecen en la ciudad de Bilbao, con las familias corriendo despavoridas por las calles ante el sonido de las sirenas o el estruendo amenazante de los bombardeos aéreos.

Del trabajo de Gerda en solitario, su reportaje más importante fue el de la primera fase de la batalla de Brunete. Gerda fue testigo del triunfo republicano en esta primera fase de la batalla. El reportaje se publicó en Regards  el 22 de julio de 1937, dando a Gerda un gran prestigio. Sin embargo, poco después, las tropas franquistas iniciaron un feroz contraataque, y Gerda decidió voler al frente de batalla en Brunete. En esta ocasión, la superioridad aérea de la Legión Cóndor frente a la aviación republicana hizo que durante la semana del 19 al 26 de julio se comienza a producir la retirada republicana. El repliegue, en el que Gerda Taro logra subirse al estribo del coche del General Walter (miembro de las Brigadas Internacionales), se realizó bajo el ametrallamiento de los aviones alemanes que en superioridad numérica difícilmente son detenidos por la aviación republicana. Una incursión de aviones enemigos volando a baja altura hizo que cundiera el pánico en el convoy, haciendo que Gerda cayera al suelo y fuese arrollada por un tanque republicano. La cadena del carro de combate la destripó, por lo que fue trasladada urgentemente al hospital inglés de El Goloso de El Escorial. Allí murió pocas horas después, en la madrugada del 26 de julio de 1937, seis días antes de cumplir 27 años. Su cuerpo fue trasladado a París, donde recibió todos los honores como una heroína republicana.

La muerte de Gerda Taro fue un duro golpe para Robert Capa, que nunca lo superará. El trabajo de Taro, debido a la brevedad de su carrera profesional y que muchas secuencias se firmaron bajo el seudónimo de Capa, es difícil de atribuir. Gerda Taro estuvo con Robert en todos los combates de la guerra civil española y sufrió los horrores de la guerra hasta la desesperación: “Cuando pienso en todas las personas magníficas que los dos hemos conocido y que han muerto (…) tengo la absurda sensación de que algún modo no es justo seguir viva”. 

. EL VIAJE A CHINA, 1938

En 1938, Robert Capa realiza un viaje hasta la ciudad china de Hankou (actual Wuhan) para documentar la resistencia a la invasión japonesa. En el viaje abordó el conflicto chino-japonés a través de una ruta complicada por las ciudades controladas, unas, por Chang Kai Chek, y otras, por Mao Ze Dong, y con todas las dificultades que supone moverse en un país tan grande, con escasos recursos y a menudo condicionado por el control político y la censura. Durante un periplo de cerca de ocho meses por centros urbanos como Hankou, Hang Tcheou, Sou-Tcheou, Theng-Tcheou, Taierchwang o Cantón, van filmando una película y tratando de reflejar la realidad. Hacen el recorrido, como recuerda Capa, vigilados por la mujer del General Chang Kai Chek y una corte de comisarios políticos, censores y traductores.

 

Sin embargo, el legado de Capa de esa experiencia en China se resume en algunas portadas de Life (16/05/1938) y Regards (01/09/1938) y en diversos reportajes que aparecen en los cuadernos de contactos conservados por la agencia Pix Incorporated de Nueva York. Una experiencia que comparte con un grupo de reporteros como Agnes Smedley, Archibald Steele y Walter Bossard, a quienes se unen periodistas como Yates McDaniel de la Associated Press, Mac Fisher de la United Press, Freda Utley del News Chronicle, y otros. Es un trabajo que, en un momento determinado, encuentra el apoyo del capitán Evans Fordyce Carlson y del coronel Joseph W. Stillwell. La estancia en China permitió a Capa hacer el primer reportaje en color sobre los bombardeos de la ciudad de Hankoe y que publicó Life (17/10/1938).

. EL FINAL DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, 1938-1939

El retorno de Robert Capa a España coincidió con la despedida de las Brigadas Internacionales. Aún le dio tiempo a estar en Les Masies y en Barcelona para fotografiar los rostros de los voluntarios llegados de medio mundo a defender los valores de la España republicana. Vistas generales del desfile, primeros planos de los brigadistas y el saludo, con el puño cerrado, de las autoridades militares -los generales Rojo, Modesto y Líster- y civiles -Juan Negrín, entre ellos- despidiendo en honor de multitudes al voluntariado civil internacional de la Guerra Civil Española.

En Barcelona, en el Hotel Majestic vuelve a encontrarse con buenos amigos: el periodista Herbert Matthews, Ernest Hemingway y el fotógrafo David Seymour. Al grupo se unen la periodista inglesa Diana Forbes-Robertson y la norteamericana Martha Gellhorn.

En apenas unos meses y en la transición del otoño de 1938 a los primeros días de 1939, Robert Capa cubre el frente del río Segre, y consigue publicar en portada y en páginas centrales de Regards (24/11/1938), Picture Post (03/12/1938) y Match (22/12/1938). Bombardeos, trincheras, heridos: de nuevo, la guerra, pero sin olvidar el factor humano. La evacuación a hombros de un herido, el cigarillo de un miliciano en el frente, el rostro de un periodista leyendo entre la maleza el periódico del día. El siguiente reportaje tiene que ver con el avance de los militares franquistas, que han llegado a Vinaroz y fuerzan la huida hacia el norte de miles de refugiados, como evidencia la portada de Regards (16/01/1939).

Los horrores de la guerra no impiden que en esos reportajes muestre su sensibilidad al evocar los perfiles humanos de la población civil. Son imágenes que retratan la salida de los refugiados con sus hatillos al hombro, el carro con los enseres tirado por un mulo, o la niña apoyada en unos sacos mientras escruta con los ojos bien abiertos una dramática realidad que supera sus fantasías.

 

Capa siempre está cerca de los seres humanos para captar la expresión del drama del final del conflicto. Hay escenas incluso surrealistas: en el empeño por sobrevivir a los bombardeos las mujeres se llevan consigo cestos, colchones e incluso una cuna.

El último rótulo que encuentra en la carretera indica “A França”. Allí se dirigen en febrero de 1939 miles de republicanos, hasta llegar a la zona de desarme y control de refugiados poco antes de entrar en territorio francés y ser internados en improvisados campos de concentración a orillas del mar. El automóvil de Jimmy Sheehan sirve para trasladar a Francia a William Forrest, O. D. Gallagher, Herbert Matthews y Robert Capa. Sheehan, en su libro sobre la guerra, escribe: “Capa, que nunca se iba de ninguna misión o ningún frente si no era por la fuerza, no querría haberse ido de Barcelona; esta vez decidió quedarse en Figueres por si podía hacer más fotos o incluso volver a Barcelona”. Pese a todo, Capa tuvo aún energías para regresar desde Perpignan a los campos de concentración de Argelès-sur-Mer y Le Barcarès y dar testimonio fotográfico de las escenas de los republicanos hacinados en barracones improvisados a orillas del Mediterráneo.

. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, 1940-1945

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, Capa se encontraba en Nueva York, donde había conseguido llegar desde París para buscar un nuevo empleo y para huir de la persecución Nazi. La contienda llevó a Capa a distintas partes del escenario europeo de la Segunda Guerra Mundial como Italia, Londres y Norte de África.

Su obra más famosa sucedió en Junio de 1944 cuando consiguió retrata el segundo asalto americano en la Playa Omaha (Desembarco de Normandía). Armado con dos cámaras Contax II, montadas con lentes de 50 mm, y varios rollos de película, Capa realizó 106 fotos en las primeras horas de la invasión. Sin embargo, debido a un error en la sala de revelado en Londres por un miembro de la revista Life, la mayor parte de las fotografías se perdieron, recuperándose tan solo once. La revista Life publicó 10 de estas fotografías el 19 de Junio de 1944, con un pie de foto que describía la secuencia como “ligeramente desenfocada”.

En 1945, Capa fotografió la derrota alemana, lo que dio lugar a las imágenes más truculentas de toda su carrera. Acompañando la 2ª División de la Infantería del Primer Ejército, y alternando una cámara Contax y una Rollei, Capa consiguió captar una secuencia de un soldado estadounidense alcanzado por francotiradores alemanes en Lepizig (abril de 1945). En esta serie se podía observar la crudeza de las imágenes y cómo iba aumentando el charco de sangre del ametrallador aliado.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Capa viajó a Israel tras su creación, realizando numerosas fotografías para un libro sobre la nueva nación escrito por Irwin Shaw. A principios de la década de 1950, Capa viajó a Japón para una exposición asociada con Magnum Fotos. Durante esa estancia, la revista Life le pidió que cubriese la Guerra de Indochina. A pesar de que Capa había jurado que no volvería a fotografiar otra guerra unos años antes, Capa aceptó y acompañó un regimiento francés con otros dos periodistas de Time-Life. El 25 de Mayo de 1954, mientras acompañaba a una expedición del ejército francés por una espesa zona boscosa, pisó inadvertidamente una mina. Capa murió antes de que pudieran trasladarle al hospital de emergencia con su cámara en mano. Terminaba así una azarosa vida profesional, guiada por una frase que popularizó: Si tus fotos no son los suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.

. LA MALETA MEXICANA

A finales de diciembre de 2007, al término de un largo y misterioso viaje, llegaron al International Center of Photography tres cajitas de cartón. Estas maltrechas cajas, que se conocen como “la maleta mexicana”, contenían los míticos negativos de Robert Capa sobre la Guerra Civil española. Hacía años que corrían rumores sobre la supervivencia de estos negativos, desaparecidos del estudio de Capa en París al principio de la Segunda Guerra Mundial, pero de nada habían servido los esfuerzos de su hermano Cornell, fundador del ICP, por rastrear las distintas versiones, ni su ahínco en buscar los negativos. Tuvo que esperar hasta sus 89 años para ver el contenido de las cajas: 126 rollos de película, no sólo de Robert Capa, sino de Gerda Taro y David Seymour (llamado “Chim”), tres de los principales fotógrafos de la Guerra Civil española. El conjunto de estos rollos forma un documento de valor incalculable sobre la evolución de la fotografía y el fotoperiodismo bélico, pero también sobre el gran pulso político por marcar el rumbo de la historia española y frenar la expansión del fascismo en el mundo.

Aún no se sabe exactamente cómo llegaron a Ciudad de México los negativos. En octubre de 1939, cuando el ejército alemán se acercaba a París, Robert Capa zarpó para Nueva York para no ser capturado por los alemanes. Por lo que se sabe, dejó todos sus negativos en su estudio parisino del número 37 de la rue Froidevaux, al cuidado de su técnico de laboratorio (y también fotógrafo) Imre “Csiki” Weiss (1911–2006). En una carta fechada el 5 de julio de 1975, Weiss recordaba lo siguiente: “En 1939, cuando los alemanes se acercaban a París, metí todos los negativos de Bob en una mochila y me la llevé en bicicleta a Burdeos, para intentar embarcarla a México. Por la calle me encontré con un chileno, y le pedí que llevara mis paquetes de película a su consulado, para que no les pasara nada. Accedió.” Csiki, otro emigrante húngaro judío, no logró salir del territorio controlado por los franceses. Estuvo en un campo de reclusión de Marruecos hasta 1941, cuando quedó en libertad gracias a la ayuda de los hermanos Capa.

~ by lostonsite on 27 agosto, 2010.

Arte, Exposiciones

3 Responses to “Cuando esto es la guerra”

  1. […] +++ […]

  2. excelente página

  3. excelente página!! gracias!

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