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Cuando estás ante el tiempo

ANTE EL TIEMPO

Real Jardín Botánico
Del 9 junio al 25 julio del 2010

BLEDA Y ROSA
MEMORIALES.

A lo largo de las dos últimas décadas, María Bleda (Castellón, 1969) y José María Rosa (Albacete, 1970) han desarrollado una reconocida trayectoria singular y coherente a través de una práctica fotográfica que toma como referencias los géneros del paisaje y de la representación topográfica y arquitectónica. No obstante, en sus imágenes estos motivos paisajísticos o arquitectónicos son captados para realizar con ellos una reflexión que se encuentra entre la necesidad de captar lugares históricos especialmente sugestivos y paradigmáticos y la definición de la imagen como la mejor forma para la inmersión temporal y la indagación arqueológica.

Estos trabajos tratan de activar en el espectador un modo de atención y de análisis sobre lugares que forman parte de universos simbólicos, enmarañados en recuerdos (voluntarios e involuntarios) que nos conectan con acontecimientos reales e imaginarios, pero también con temas significativos de la actualidad.

Todas estas cualidades están presentes en la serie Memoriales. En total son veintitrés imágenes organizadas en tres grupos, cada uno centrado en las ciudades de Berlín, Jerusalén y Washington; tres capitales profundamente marcadas por su pasado, territorios urbanos en los que aún hoy quedan vestigios de diferentes momentos históricos. El proyecto comenzó en el 2005 en Berlín, ciudad en la que las imágenes inciden en el período que va desde el surgimiento del régimen nazi hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, mediante la representación de lugares que fueron objeto de destrucción en la Kristallnacht (la Noche de los cristales rotos) o detalles de la capital en los que todavía persisten las marcas de la guerra.

 

 

En Jerusalén, los autores buscaron lugares comprometidos con sus valores religiosos, en particular, puntos que los cristianos, los judíos y los musulmanes identifican y reivindican como sagrados, pero que recientemente han sido escenario de auténticas batallas.

Por último Washington, una ciudad repleta de memoriales de la historia de Estados Unidos, pero que también refleja los dilemas y los conflictos sociales de nuestra época.

En Memoriales, Bleda y Rosa proponen un desafío a nuestra imaginación para que ésta capte la realidad de esos emplazamientos a través de las condiciones y las contradiciones de la historia y de sus representaciones.

JEM SOUTHAM

La naturaleza es inestable e imprevisible, está sujeta a movimientos constantes que transforman, reconfiguran y renuevan su apariencia. Cuando miramos un paisaje comprendemos que nos encontramos ante una realidad pasajera, algo vinculado a un periodo de tiempo muy concreto que forma parte de un proceso continuo cuyos elementos están en constante metamorfosis.

Estas transformaciones del paisaje a lo largo del tiempo han sido uno de los temas preferidos de Jem Southam (Bristol, Reino Unido, 1950) en las dos últimas décadas. El modus operandi de este fotógrafo se basa en un método sencillo: fotografiar lugares concretos en diferentes momentos del tiempo, que pueden ser horas, días, meses o años. De ahí que la mayoría de sus imágenes formen parte de secuencias de dos o más imágenes de un mismo lugar, las cuales, a su vez, pertenecen a series que permiten contrastar transformaciones del paisaje.

Las series Rockfalls and Ponds (Desprendimientos y charcas), se centran en dos temas fundamentales en la obra fotográfica de Jem Southam. Las imágenes de Rockfalls plasman zonas costeras, esa línea geográfica que divide (o que une) la tierra y el mar, donde lo sólido y lo líquido se mezclan y se reinventan a lo largo del tiempo. En ellas destaca cómo a través de las alusiones casi poéticas al tiempo y al movimiento el autor logra proporcionar una experiencia de paisaje vertical, de caída, de vértigo.

Las imágenes de Ponds, en cambio, nos hablan de una comprensión distinta, mucho más horizontal y plácida. De una imagen a otra, de una fecha a otra, vemos cambios en esos pequeños lagos y en sus alrededores, en particular variaciones en el nivel del agua y alteraciones físicas, formales y cromáticas en la vegetación y en la superficie que los rodea. Esos cambios nos hacen comprender las transmutaciones que acompañan a las diferentes estaciones del año, pero no pueden ser tratadas como pruebas de un movimiento lineal y previsible ya que, con un solo vistazo, comprendemos que sólo somos capaces de apreciarlas comparando el antes y el después que muestran las imágenes.

. El estanque del pintor: “El bosque de Stoke Woods está situado al norte de la ciudad de Exeter, en el suroeste de Inglaterra. Se trata de una antigua tierra boscosa que según los registros históricos fue entregada por el rey Altheston a la Iglesia, en el año 953. El bosque está formado por robles, hayas, fresnos, cerezos y sauces. Hay pocos árboles centenarios y los escasos árboles maduros no son muy viejos, lo que sugiere que la mayor parte fue talada para su uso durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

A este bosque acudía diariamente un pintor a realizar su labor cotidiana. Actuaba movido por la determinación artística de plasmar, a través de la pintura, la complejidad del espacio visual en el que se sumergía al internarse en aquel denso bosque. Le obsesionaba, cada día durante veinte años volvió con sus lienzos, independientemente del tiempo que hiciera, para pintar y dibujar. Guardaba sus obras mientras trabajaba en ellas en madrigueras ocultas.

Un día, poco antes de caer enfermo, me habló de un estanque que él mismo había creado justo después de haber comenzado a pintar en el bosque. Durante una tormenta en los años ochenta un sauce cayó sobre un arroyo, bloqueándolo. El pintor redirigió el arroyo, construyó una presa con el árbol, cavando un agujero poco profundo, y cuidó de la laguna en secreto durante dos décadas. La primera fotografía que tomé fue la de ese estanque natural en el bosque, como parte de la tipología de charcas. Sin embargo, regresé varias veces y poco a poco surgió una nueva serie de fotografías. Nació del intento de comprobar cómo el medio fotográfico se puede utilizar para lidiar con las mismas inquietudes que lo consumían a él como pintor, preguntas formas sobre el medio, la impronta personal y la percepción.

No obstante, la obra se convirtió asimismo en un trabajo de reflexión silenciosa acerca de cómo una serie de fotografías puede sumergirse en el flujo estacional del tiempo y sobre cómo al final todos los esfuerzos se ven engullidos por la historia.” J.S.

~ by lostonsite on 23 julio, 2010.

Arte, Exposiciones

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