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Cuando se busca unidad entre luchas internas (I)

SIMON BOCCANEGRA
GIUSEPPE VERDI (1813-1901)

TEATRO REAL:
Julio: 17, 20, 22, 23, 25, 26, 28, 29

Equipo artístico:

Director musical …………………. Jesús López Cobos
Director escena ……….. Giancarlo del Monaco
Escenografía ………………………. Michael Scott
Director coro ……………………… Peter Burian

Reparto del día 22 Julio

Simon Boccanegra………….. Plácido Domingo
Amelia Grimaldi ……………………. Angela Gheorghiu
Jacopo Fiesco ………………… Ferruccio Furlanetto
Gabriele Adorno …………………… Marcello Giordani
Paolo Albiani ……………………….. Ángel Ódena
Pietro …………………………… Miguel Ángel Zapater
Capitán ballesteros …….. Kostiantyn Andreiev
Una doncella de Amelia ………. Beatriz de Gálvez

Orquesta y Coro Titular del Teatro Real (Coro Intermezzo y Orquesta Sinfónica de Madrid)
Producción del Teatro Real (2002)
Argumento de la ópera Simon Boccanegra

 

Simon Boccanegra es uno de los títulos más controvertidos y geniales de Verdi, en el que conviven de forma sorprendente la mayor parte de sus planteamientos musicales con una compleja trama que mezcla lo histórico, lo político y lo sentimental. Por ello, el gran régisseur Giorgio Strehler lo definió como «Un grande, complicado y artísticamente ordenado desorden que es como la vida misma». La ópera nació en 1857 a partir de un libreto de Francesco María Piave con adiciones de Giuseppe Montanello basado en el drama homónimo de Antonio García Gutiérrez, pero fracasó tras su estreno y desapareció del repertorio cuatro años después. Renació en 1881 por iniciativa de Giulio Ricordi, tras una revisión del libreto de Arrigo Boito y casi un tercio de nueva música, que añadió viveza, fuerza y profundidad o desterró el tono tétrico de la primera versión en favor del colorido instrumental y la concisión vocal del periodo de madurez de Verdi; todas las virtudes de la nueva versión se concretan en la imponente escena del Consejo que cierra el primer acto. La trama narra la historia novelada del dux de Génova, Simon Boccanegra, un plebeyo de voluntad pacifista que vivió en el segundo tercio del siglo XIV entre luchas políticas, odios ancestrales y ambiciones personales que le condujeron a morir envenenado.

 

Simon Boccanegra es una obra verdaderamente singular en el catálogo verdiano por diversas razones muy diferentes. En primer lugar, al igual que pasa con Macbeth, es una obra que está compuesta en dos períodos distintos de la vida de Verdi, separados además por un gran lapso de tiempo. La primera versión de Simon Boccanegra es de 1857 y la segunda y última, que es la que se representa habitualmente, de 1881, veinticuatro años de diferencia. La versión de 1857 es una versión más convencional pero también llamativamente experimental, mientras que ese aspecto se diluye por la maestría y la madurez de los últimos años de Verdi, inmediatamente anteriro a Othello y posterior por tanto de Aida. Esta cuestión ha dificultado que la obra se instale de manera regular en el repertorio de los grandes teatros.

En segundo lugar, se trata de una obra oscura; hay una soprano, un tenor y todo lo demás son barítonos y bajos. Todos los personajes importantes de la trama, empezando por el protagonista son voces graves; incluso en la versión del 1881, Verdi bajó medio tono algunos de los fragmentos de la primera versión, con lo cual, la obra es tonalmente más oscura todavía.

En tercer lugar, el protagonista es un barítono, aportación de Verdi a la historia de la tópica vocal. Antes de Verdi, la voz de barítono no existía como tal. Existían bajos cantantes, pero este tipo de voz, que es un barítono con un centro poderoso, con una voz oscura, pero con una voz suficientemente aguda como para llegar al Mi, al Fa y hacerlo con un legato expresivo. Esta creacción verdiana fue utilizada para algunos de los principales protagonistas de sus obras como es Rigoletto.

Tanto en Rigoletto como en Simon Boccanegra, la trama argumental está protagonizada por un padre. Verdi trata la figura del padre en 24 de las 26 óperas que tiene en su haber, lo que conforma un caso insólito en la historia de la ópera. Incluso en cuatro de sus óperas, Alzira, Luisa Miller, Rigoletto y Simon Boccanegra, aparecen dos protagonistas que encarnan el rol de padre. En el caso de Simon, está el personaje Fiesco, padre de María y Simon, padre de Amelia. La figura del padre siempre tiene un papel autoritario, que exige el cumplimiento de la ley a sus hijos, con una presencia escénica y dramática verdaderamente importante. En muchos casos, son los que dificultan la relación amorosa, característica de la soprano y del tenor. No es el oponente por razones de celos, sino oponente en término de la «ley» frente al «deseo», elemento estructurante de la dramaturgia verdiana.

 

Simon Boccanegra, al igual que en Il Trovatore, toma como base la obra de un dramaturgo español, Antonio García Gutiérrez (1813-1884), escrita en 1864. La obra se basa en el personaje histórico de Simon Boccanegra, primer dux de Génova. En la obra sitúa los orígenes de Simon como un pirata, aunque en realidad era su hermano. Llegó al poder en 1339 gracias a un movimiento popular que le apoyó, reflejo de la debilidad de las familias nobiliarias de la época. Las luchas internas estaban protagonizadas por los gibelinos y por los güelfos, partido apoyado por el Vaticano. Durante el mandato constituyó la primera Constitución en Génova. La ciudad estuvo contínuamente enfrentada por las luchas internas de las familias nobiliarias como los Doria y Spinola (del partido gibelino), y los Fieschi y Grimaldi (del partido güelfo), y enfrentada con Venecia por la supremacía del Mediterráneo. Esto provocó que en 1347, Simon abandonase el poder y se estableciera en Pisa, donde consiguió reorganizar su partido para restablecer su poder en la República Marítima de Génova (1354). Murió probablemente envenenado en 1362, habiendo conseguido durante su mandato la conquista de la isla de Quíos y la derrota de los tártaros.

En la obra de Verdi, el personaje de Simon encarna el sentido del estado, imbuido de los ideales del Risorgimento.  Pese a estar ambientada en la Italia del siglo XIV, Verdi está hablando de su presente histórico con la Unificación de Italia. Verdi estaba muy ligado a Génova, donde residió algunas temporadas, a partir de 1866, en el Palacio Sauli y posteriormente en el Palacio Doria. Esta relación con la ciudad hizo que Verdi fuese nombrado ciudadano honorífico de Génova en 1867.

Simon Boccanegra fue la quinta y última de sus óperas escritas para el Teatro de la Fenice de Venecia, junto con Ernani, Attila, Rigoletto La Traviata. El estreno en La Fenice fue el 12 de marzo de 1857, constituyendo un tremendo fracaso para Verdi. La primera producción tras su estreno, que tuvo lugar en Reggio Emilio en julio de 1857, contó con mejoras en la escena, el libreto y la partitura. El resultado no fue memorable pero sí positivo. No obstante, el principal fiasco de Simon Boccanegra después de su estreno llegaría en octubre de ese año en el Teatro della Pergola de Forencia. Aquí la reacción del público fue burlona y despiadada.

 

En noviembre de 1858 alcanzó gran éxito en el San Carlo de Nápoles pues el público napolitano estaba ansioso por escuchar una nueva ópera de Verdi. Parecía que la ópera había alcanzado el éxito esperado por Verdi pero no superó la prueba más importante: La Scala de Milán. Este fracaso fue para Verdi el más previsible por el deficiente reparto con que contó pero también el más doloroso al tratarse del principal centro operístico italiano.

Dejando a un lado la complejidad de la trama o sus deficiencias dramáticas, Boccanegra es un ópera muy novedosa desde el punto de vista estilístico y formal donde predominaba el canto declamado por encima del canto adornado, se concedía gran importancia a los recitativos acompañados, prevalecía por momentos la combinación armónica por encima del despliegue melódico o se disponía de una instrumentación muy innovadora.

A partir de 1861, Simon Boccanegra fue desapareciendo del repertorio y también de la cabeza del propio Verdi. Su revisión surgió de una inteligente maniobra comercial del editor Giulio Ricordi. Cuando en otoño de 1880, Ricordi vio claro que Otello no estaría listo para la temporada de carnaval del año siguiente que coincidiría con la Esposizione Nazionale de Milán negoció a espaldas de Verdi con La Scala una reposición.

Verdi reconsideró su postura y optó por revisar Boccanegra, tal como haría con otras óperas por las que sentía un afecto especial. En una carta a Ricordi el compositor plantea cómo deben ser los cantantes, lo triste y desolador de la partitura o la necesidad de rehacer el primer acto.

 

De la carta de Verdi a Ricordi sobresale una pregunta por encima de todo: “¿Quién podría rehacer el libreto?” Piave había fallecido cuatro años atrás, pero el editor propone a Boito. Arrigo Boito, perteneciente al movimiento literario y artístico Scapigliatura (‘libertinaje’), fue muy crítico con la literatura y cultura de su tiempo, atacando también el mundo operístico del momento. Aunque no nombraba a Verdi, éste se enemistó con Boito, por lo que la revisión del Simon Boccanegra supuso una reconciliación entre ambos. Ricordi pretendía con este acercamiento, la reconciliación de Verdi con el Teatro alla Scala de Milán, que desde 1845 Verdi no había vuelto a escribir una ópera para dicho teatro porque consideraba que no tenía la altura artística necesaria.

Verdi no pretendía simplemente revisar algunas partes o actos, sino que su labor fue una verdadera reescritura de la ópera de principio a fin. Y esa forma de concebir la revisión dotó a Simon Boccanegra del estilo vocal conciso y dramático de su periodo de madurez, aunque es especialmente en la parte orquestal donde más se notan los cambios: el compositor tiñe de una nueva tinta instrumental a la partitura en la que el mar adopta un impresionante protagonismo.

Lo más significativo de la segunda versión es el gran acto del Concejo que conforma el final del Acto I. Fue totalmente rehecho debido a la impresión que le causó a Verdi el descubrimiento por parte de Fracasi en 1865 de dos cartas de Petrarca fechadas en 1354, es decir, en la época que sucede históricamente Simon Boccanegra. En estas dos cartas, escritas al dux de Venecia y al dux de Génova, Petrarca les instaba a alcanzar una paz porque ambos son hijos de la misma madre que es Italia. Verdi, hombre del Risorgimento, le conmovió ver en un autor tan antiguo cultivando ese sentimiento patriótico, que él estima absolutamente del presente. Por ello, en la escena final del Acto I, Simon asume esas palabras literales de Petrarca y se convierte en ese momento en un hombre del Risorgimento que está hablando del presente histórico de Verdi.

  

Las tres escenas más importantes que Verdi conservó intactas de la primera versión fueron: el aria de Fiesco en el Acto I, la reconciliación entre Fiesco y Simon Boccanegra en el Acto 3, y la despedida final de Simon en el final de la ópera.

Verdi terminó la revisión el 21 de febrero de 1881 en medio de duras negociaciones con La Scala para disponer del mejor reparto posible para el estreno. El estreno de la revisión tuvo lugar el 24 de marzo de 1881 y suscitó reacciones bastante amables, aunque la ópera no entusiasmó. Verdi aceptaría con más calma el relativo nuevo fracaso de Simon Boccanegra. A parte de las ventas económicas que tuvo la revisón, la experiencia permitió recuperar en Verdi el interés por escribir óperas y en abril de 1881 retomó su trabajo con Boito en el libreto de Otello que estrenaría seis años más tarde. Muchos críticos siguen viendo en la actualidad la revisión de Simon Boccanegra como una especie de laboratorio de Otello.

Desde el punto de vista musical, es una obra que, aunque no está concebida sinfónicamente, si que tiene un tratamiento orquestal muy importante. Así, por ejemplo, existen asociaciones de ciertos instrumentos con algunos personajes como el clarinete o el corno inglés con Amelia, el oboe con Gabriele Adorno, y del clarinete bajo con el protagonista Simon. Además, existen ciertas relaciones en el reparto de tonalidades. La tonalidad de Amelia es Mi b, cuya dominante es Si b, la tonalidad del protagonista Simon. Musicalmente, Verdi está hablando mediante elementos puramente abstractos, de ese parentesco (padre-hija), que ellos no conocen, pero que está evidenciado en la partitura. En muchas escenas, Verdi utiliza el estilo conversacional, estilo típicamente verdiano que desarrolló en el que los personajes declaman mientras que la materia propiamente musical, la materia temática está en la orquesta.

La orquesta evoca al mar, un protagonista esencial de la ópera. El mar aparece simbolizado desde el primer compás con un movimiento ondulante que reaparecerá en numerosos momentos de la obra. También aparece evocado el mar en el libreto con distintos significados, como el de liberación o del deber.

~ by lostonsite on 22 julio, 2010.

Música, Ópera

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