header image
 

Cuando el barroco inundó la ciudad de templos

TURÍN

. PIAZZA SOLFERINO.

La Plaza Solferino es una plaza del centro histórico de Turín que se encuentra en la confluencia de Via Pietro Micca, Via Santa Teresa, Via Alfieri, Via Lascaris, Via dell’Arcivescovado, Via Bertola, Via Giannone y Via Cernaia. Sin embargo, se podría decir que la Plazza Solferino no es más que una prolongación de Corso Re Umberto, de la cual representa su punto de inicio. El nombre de la plaza se debe al municipio de Solferino, en la provincia de Mantua, donde se desarrolló una batalla el 24 de junio de 1859, cuando las tropas franco-piemontesas ganaron sobre los austríacos (Segunda guerra de independencia italiana, Batalla de Solferino). En esta plaza se encuentran magníficos ejemplos de arquitectura del siglo XIX e importantes edificios públicos como el Teatro Alfieri, uno de los más conocidos de la ciudad. Este teatro fue erigido entre 1855 y 1858 a cargo de Lorenzo Panizza, aunque debido a un violento incendio el 5 de enero de 1858, fue necesario reconstruirlo.

La plaza, que describe un largo rectángulo, era antiguamente la plaza del mercado de la madera, llamada Piazza del Bosco. Durante el siglo XIX se empezaron a construir numerosos palacios señoriales, como el Palazzo Ceriana, realizándose una importante transformación urbana, sobre todo en el lado norte donde se derribó el elegante palacio que se levantaba en la confluencia de las actuales Via Pietro Micca y Via Santa Teresa. Actualmente, hoy se eleva un rascacielos de modesta altura, cuya arquitectura moderna poco se adapta a las construcciones que lo rodean.

En la plaza se encuentra la Fuente Angelica, de 1930. Está constituida por cuatro grupos de estatuas que retratan las cuatro estaciones. Se construyó gracias a la financiación del ministro Paolo Baiotti, tomando el nombre de su madre (Angelica Cugiani). En un primer lugar se pensó en situar la fuente delante del Duomo de Turín, en la Plaza San Giovanni, pero después se decidió situarla en la Piazza Solferino, que representaba un escenario mejor.

En el centro de la plaza se encuentra el monumento ecuestre de Fernando de Savoya-Génova, quien durante la batalla de Novara, fue golpeado su caballo. Fue realizado por Alfonso Balzico en 1877.

A comienzos del 2004 fue inaugurado el Atrium, doble pabellón proyectado por Giugiaro. Durante los XX Juegos Olímpicos de Invierno, estos pabellones albergaron el Sponsor Village, un espacio donde se presentaban los principales espónsores de las olimpiadas.

. IGLESIA SANTA MARIA DI PIAZZA

La Iglesia de Santa Maria di Piazza es un edificio de culto católico que se encuentra en el centro de Turín.

La Iglesia de Santa Maria di Piazza es una obra maestra de Bernardo Antonio Vittone, realizada entre 1751 y 1752. La iglesia, orginalmente de planta elíptica, sufrió diversas modificaciones, como el añadido de dos capillas laterales en 1890, que junto con el presbiterio dio lugar a una planta de cruz griega. La fachada neoclásica pertenece a Barnaba Panizza (1830).

El interior es de una sola nave con capillas laterales; el presbiterio presenta estructura octogonal con cúpula en el interior de un tiburio. Formalmente, la solución más original de la iglesia es la fusión de pechinas y tambor, realizada dando forma cóncava a las pechinas. Este motivo, de origen medieval, había sido ya recuperado por algunas obras de Borromini. Tal sistema permitió a Vittone de perforar la cúpula con una serie de ventanas abiertas por encima de las pechinas de las bóvedas. Vittone a menudo ilustró las razones para esta solución en el tratado Istruzioni Diverse  (1766). A través de este elemento se consigue una sugestiva iluminación a través de la luz que cae de la alta cúpula central, suspendida entre dos semicúpulas y por el presbiterio.

En los altares se suceden diversas obras como el Bautismo de Jesús de Michele Antonio Milocco, la Asunción de la Virgen de Pietro Francesco Guala, en el altar mayor, y la Sagrada Familia de Mattia Franceschini (1745-1754), en el altar que pertenece a la Universidad de los Mastros Carpinteros.

. IGLESIA SAN TOMMASO

Esta Iglesia es un claro ejemplo de una reestructuración realizada en el siglo XIX sobre un antiguo edificio del siglo XIV, que a su vez fue intervenida en muchas ocasiones a lo largo de los siglos. La actual sistematización se debe al conde Carlo Ceppi, tras el corte de la diagonal para la construcción de la actual via Pietro Micca. Esto provocó el cambio de la cruz latina en cruz griega (con la consiguiente pérdida de diversas partes de la estructuras originales), pero también la redecoración del interior, según un gusto académico de poco valor artístico. Actualmente han desaparecido casi todos los testimonios históricos y artísticos de la antigua Iglesia de San Tommaso.

La antigua iglesia se elevaba sobre la carretera que llevaba a la Porta Marmorea, y se encontraba anexionado un convento con un claustro. Se sabe  que en el siglo XVIII, la comunidad franciscana que la habitaba era una comunidad muy activa y constituía un pequeño mundo autónomo dotado de biblioteca, farmacia y enfermería.

La zona estaba densamente habitada, estando la iglesia rodeada de una desordenada trama urbana con callejones, patios y tres cementerios: via del Fieno (actual Botero), dei Guardinfanti (actual Barbaroux), della Palma (actual Via Viotti) y San Maurizio (actual via XX Settembre).

El barrio entero fue renovado con la apertura de la via Pietro Micca: la iglesia se erige en el punto de encuentro entre la via Monte di Pietà, via San Tommaso y via Pietro Micca: el lado derecho es contiguo a una nueva Scuola Media y a lo largo de la via Monte di Pietà se abren algunas tiendas. La Iglesia se abre al culto y es sede de parroquia.

La actual fachada, proyectada por el arquitecto conde Carlo Ceppi, pertenece a los ultimos años del siglo XIX y refleja el gusto clásico-académico de la época. En sus líneas redondeadas, ésta retoma la estructura interna de planta central. Frente al portal se desarrolla una escalinata, al inicio de las fachadas laterales están diseñados dos nichos con las estatuas de San Francisco y de San Antonio que estaban a los lados de la entrada de la iglesia antigua. De ésta se mantuvo el ábside, el transepto y el armonioso campanario rehecho en la parte superior que se eleva sobre el lado hacia la via Monte di Pietà.

La planta, originalmente de cruz latina, se transformó en cruz griega. Al centro de la nave central se abre una cúpula con óvalos de estilo ecléctico. El altar mayor de mármol, decorado con bajorrelieves, columnas y por un suntuoso tabernáculo de mármol negro, pertenece al siglo XIX. Las decoraciones son de 1904, obra del pintor Fava. Algunos antiguos bancos, pertenecientes antiguamente a familias nobles de Turín, conservan aún las marcas dejadas por las ballonetas con los que los soldados franceses en la ocupación napoleónica, hicieron saltar los escudos nobiliarios.

La nave lateral izquierda conserva un pequeño baptisterio de mármol del siglo XIX, decorado con un relieve que representa el Bautismo de Jesús.

. IGLESIA SAN LORENZO

La Iglesia de San Lorenzo también es llamada Real Iglesia de San Lorenzo, debido a que fue edificada por voluntad de los Saboya, y porque ha sido considerada como Iglesia de la casa real. Esta iglesia se encuentra en Piazza Castello, junto al Palazzo Reale.

Manuel Filiberto, perteneciente a la Casa de Saboya y sobrino de Felipe II de España venció en la Batalla de San Quintín el 10 de agosto de 1557, día de San Lorenzo. Esta batalla supuso una gran contribución para poner fin al ciclo histórico de las Guerras de Italia, sobre todo entre los Habsburgo y Francia, con victoria de la casa Saboya gracias a la ayuda de los españoles. Tanto Manuel Filiberto como Felipe II prometieron construir, en caso de victoria, una iglesia en honor de san Lorenzo. El rey de España, en El Escorial, hizo erigir una gran basílica en honor al santo, por gratitud, para recordar el suplicio de san Lorenzo mártir.

Manuel Filiberto, antes de regresar gloriosamente a Turín, tuvo que atender el tratado de paz de Cateau-Cambrésis, y posteriormente la restitución de los territorios de la casa Saboya, incluido Turín, por parte del rey español.

Por ello, mientras Felipe II construía un monasterio dedicado a San Lorenzo (con forma de parrilla para recordar el suplicio del mártir Lorenzo), en el Escorial, Manuel Filiberto no pudo construir una nueva iglesia, por lo que dedicó a San Lorenzo una pequeña iglesia preexistente en la plaza del Castello, la antigua capilla ducal de Santa Maria ad Presepae.

Este lugar, aún hoy visible, atrajo a Carlos Borromeo en el momento de su peregrinación a los territorios saboyanos en el año 1578, con el fin de venerar el Santo Sudario: en la pequeña capilla ducal fue expuesta por el santo arzobispo milanés, que allí celebró la misa. A tal celebración asistieron también Torquato Tasso, en aquella época poeta de corte del duque de Saboya.

Solamente un siglo después en 1634 se pone la primera piedra de la iglesia, con proyecto de Ascanio Vittozzi, luego revisado por Carlo di Castellamonte. Pero es con la llegada a Turín del arquitecto Guarino Guarini que avanzaron los trabajos. Guarini trabajó allí desde 1666 a 1680, cuando se inauguró la iglesia en presencia de toda la corte saboyana el 11 de mayo.

En el interior se conserva una copia sobre tela fotográfica de la Sábana Santa.

La iglesia se presenta sin fachada: salvo la cúpula, nada permite intuir la presencia, aquí, de un edificio religioso. Esto ha sido siempre objeto de debate: según varias hipótesis, construir la fachada del templo habría roto la simetría de la plaza.

El arquitecto Guarini transforma la originaria planta de cruz latina de la iglesia en planta central constituida por un gran espacio octogonal encerrado en una estructura cuadrada. Desde aquí es posible acceder a un pequeño presbiterio elíptico transversal ligado al coro con decoraciones de mármol y oro. Da dinamismo el giro de las capillas laterales concebidas como independientes. El espacio asume así un ritmo elástico y rotatorio. La cornisa está compuesta de ocho superficies curvas que se conectan.

Todo está concebido con el número 4 (los elementos) y sobre todo con el número 8, que, para Guarini hacía referencia al octavo día, dedicado al infinito.

El edificio se abre en altura, gracias a la cúpula y la linterna. La cubierta de la cúpula está sostenida por las columnas serlianas, está iluminada por ocho ventanales elípticos y atravesada por un sistema de nervaduras que forman una estrella de ocho puntas, cuya estructura de nervios cruzados evoca la arquitectura califal española, y en cuyo centro hay un octógono regular. Es esta extraordinaria cúpula geométrica lo más destacado de la iglesia.

De particular valor es el altar mayor, que data del año 1680, uno de los más importantes de la Italia septentrional por su estilo innovador: dentro de este mismo altar, Guarini, que era fraile teatino, celebró la misa de consagración de la iglesia.

Las columnas y los mármoles policromados, en fin, dan un particular color a todo el interior. Gracias a las reducidas dimensiones de la iglesia, es particularmente apreciada por su atmósfera íntima y recogida.

. DUOMO

La catedral de Turín, dedicada a San Juan Bautista es la única iglesia de la ciudad en estilo renacentista.

La actual Catedral se sitúa en uno de los puntos más cargados de historia de la ciudad de Turín, a pocos metros de la antigua ciudad romana, prácticamente junto al Teatro Romano de la antigua Julia Augusta Taurinorum. Esta zona era considerada sagrada y estaba constituida con tres iglesias, dedicadas a San Salvador, Santa Maria di Dompno y, precisamente San Juan Bautista, la más importante de las tres. Se cree que la consagración del edificio se remonta a la época lombarda, en tiempos de Agilulfo (rey desde el año 591 hasta el 615), cuya mujer, Teodolinda, hizo proclamar a San Juan como patrón del reino.

La Iglesia fue el escenario de un hecho que agitó particularmente a la ciudad de aquella época, exactamente a la muerte del rey Rodoaldo, cuando el rey Ariperto I tomó el trono. Duque de Asti, Ariperto I quiso ser sucedido por sus hijos Pertarito y Godeperto, entre los que se originó una cruenta lucha por el poder. Garibaldo, duque de Turín, junto con Grimoaldo, duque de Benevento, decidió apoyar a Godeperto, al menos aparentemente: la finalidad era, evidentemente, el trono. En Pavía en el año 662, Grimoaldo asesinó a Godeperto, mientras que Pertarito huía. Convencido de no haber dejado rastro, Garibaldo se preparó para hacerse con el poder. Sin embargo, el domingo de Pascua de ese mismo año, durante la misa celebrada en la Iglesia de San Juan, Garipaldo fue decapitado de un solo golpe ante la pila bautismal por un hombre partidario de Godeperto que quería venganza. Tras el asesinato del duque, Ragimperto fue el nuevo sucesor.

Las tres iglesias principales de la ciudad fueron derruidas entre 1490 y 1492. El 22 de julio de 1491, la regente de Saboya, Bianca di Monferrato, viuda de Carlo I, colocaba la primera piedra de la futura catedral, siempre dedicada a San Juan. La construcción, propugnada tanto por el duque como por el obispo Domenico della Rovere, fue encargada a Amedeo de Francisco di Settignano, también llamado Meo del Caprino, que realizó las obras en siete años, concluyéndola en 1505. El 21 de septiembre de ese mismo año se consagró mediante una solemne misa oficiada por el arzobispo de Laodicea, Baldassare Bernezzo.

La realización de la estructura fue encargada a Caprino, pero no se sabe con certeza si todo el proyecto se debe a él o si por el contrario se debe a Baccio Pontelli, que trabajó también para el Papa Sisto IV.

El campanario no fue intervenido durante la construcción de la catedral, quedando aún hoy visible junto a la misma. Pertenece al año 1469, obra encargada por el obispo Giovanni di Compeys. A lo largo de los siglos, el campanario sufrió algunas modificaciones realizadas por Filippo Juvarra.

En 1515, el papa León X, ordenaba mediante una bula papal, que la sede metropolitana fuese la ya terminada iglesia de San Juan.

. Capilla de la Sábana Santa: La capilla fue encargada a Carlo di Castellamonte por el duque Manuel Filiberto de Saboya, para conservar el precioso Sudario que la familia ducal custodiaba desde hacía algunos siglos.

Con el tiempo, los proyectos fueron modificados por el hijo de Carlo, Amedeo di Castellamonte, y posteriormente por el suizo Bernardino Quadri, a quien se debe el diseño de un edificio de base cuadrada encajonado entre el Palacio ducal (antiguo palacio de los obispos y futuro palacio real) y el ábside de la Catedral de San Juan Bautista.

Finalmente el proyecto fue confiado al arquitecto Guarino Guarini que revolucionó el proyecto creando una planta interna circular, sobreelevada del presbiterio y comunicada directamente con algunas salas del Palacio Real. Desde 1694 la capilla alberga la Sábana Santa.

En la primera mitad del siglo XIX la capilla fue decorada con algunos grupos de estatuas de grandes personajes de la Casa Saboya, comisionados por el rey Carlo Alberto.

En la noche del 12 de abril de 1997 un incendio, provocado por un cortocircuito de algunos aparatos eléctricos, dañó gravemente el edificio y la propia Sábana Santa es rescatada de las llamas por los bomberos.

Al exterior, la capilla se presenta como un edificio de planta cuadrada que complementa tanto a la Catedral como al Palazzo Reale. Sobre la base se alza un tambor de ladrillos de planta poligonal con 6 grandes ventanales, encuadrados por pilastras y protegidos por un techo que se posa sobre los arcos. La cúpula está diseñada de tal manera que parece más alta de lo que en realidad es, mediante una ilusión óptica.

Al interior, Guarini desplegó toda su maestría. En el centro de la capilla de planta circular se encuentra el altar barroco (obra de Antonio Bertola) que conservaba, en un relicario de plata y vidrio, la Sábana Santa. El pavimento presenta un diseño en mármol negro y blanca y subraya la importancia del altar, mientras que grandes estrellas de bronce, engastadas en el mármol blanco, reflejan la luz.

. BASÍLICA DE SAN MAURICIO Y SAN LÁZARO

La Iglesia está ligada  a la Confraternita di Santa Croce, y fue construida entre 1679 y 1699 bajo el proyecto de Antonio Bettino. En 1728 fue unida, por voluntad de Vittorio Amedeo II, al complejo del hospital y hogar de la orden de caballeros de San Mauricio y Lázaro, instituido por Manuel Filiberto en el siglo XVI.

Desde entonces, la Basílica Mauriziana ha sufrido notables transformaciones. El interior se articula en una planta de cruz griega con cúpula, con un profundo presbiterio y ábside; presenta decoraciones del siglo XIX. La sacrestia, realizada hacia 1775 por Giovanni Battista Feroggio, alberga el paso procesional de cartón piedra Resurrezione de Domenico Plura con un diseño de Francesco Ladatte.

La fachada, que se dirige hacia una plazoleta romboidal proyectada en 1729 por Filippo Juvara como parte de la rectificación de Contrada di Porta Palazzo (actual via Milano), que fue realizada entre 1828 y 1834 por voluntad de Carlo Bernardo Mosca para Carlo Alberto.

. IGLESIA SAN DOMENICO

La Iglesia de San Domenico es una iglesia ubicada en el centro de Turín. La fachada de la iglesia se abre bajo un pequeño espacio inserto en el eje viario de Via San Domenico; el cuerpo de la iglesia se prolonga sin embargo a lo largo de la Via Milano, calle que une Via Garibaldi con Porta Palazzo.

Esta iglesia es la única iglesia medieval de estilo gótico de toda la ciudad que ha sobrevivido hasta nuestros días. Junto con la Iglesia della Consolata, se puede considerar como uno de los lugares de culto más antiguos de la ciudad. El resto de las iglesias pertenecen al periodo en el que  Turín sufrió una gran expansión urbanística en el siglo XVII y XVIII.

Erigida entre 1257 y 1280, la iglesia representaba el edificio religioso de la comunidad de Dominicos de Turín (el convento anexo fue construido hacia el año 1260). Durante mucho tiempo, esta iglesia quedó sin terminar la fachada (que fue realizada finalmente en el año 1334), y sin campanario (realizado en 1451). Pese a esto, la iglesia representó uno de los polos culturales de Turín en la Edad Media. El padre Giovanni de Turín, fundador del convento dominico adyacente a la iglesia, fue también el propulsor de una notable biblioteca que fue custodiada por los dominicos durante siglos. Posteriormente, la Iglesia de San Domenico, fue el centro de a Inquisición en Turín.

Esta iglesia, muy querida por la Casa de Saboya, fue a menudo objeto de donaciones por parte de la casa real. Fue gracias a su voluntad que el interior de la iglesia fue decorado según el gusto barroco, erigiéndose algunas capillas laterales.

En 1762, un violento incendio destruyó la capilla del Rosario y parte del edificio. La Casa Real ordenó que se construyese de nuevo, y en 1776 los dominicos realizaron el nuevo altar mayor.

Dentro de la iglesia se encuentran enterrados importantes exponentes de la orden dominica, como el beato Pietro Cambiani da Ruffia, uno de los primeros inquisidores del Piemonte, el padre Reginaldo Giuliani, etc.

. SANTUARIO DELLA CONSOLATA

El nombre oficial es Iglesia de Santa Maria de la Consolación, aunque generalmente es conocida como Santuario della Consolata. Se trata de una iglesia católica ubicada al abrigo de la calle homónima y de uno de los lugares de culto más antiguos de la ciudad. Está dedicada a Maria, invocada con el título de Consoladora, y es considerada como uno de los más importantes santuarios de Turín y de la Diócesis, puesto que es una verdadera obra maestra del barroco piemontés. En su construcción se implicaron grandes nombres de la arquitectura como Guarino Guarini, Filippo Juvara y Carlo Ceppi.

En el pronao del portal aparece la inscripción latina Consolatrix afflictorum, es decir «Consoladora de los afligidos». Así pues, la iglesia se debería llamar Santuario de la Consoladora, sin embargo, desde siempre se ha nombrado como Consolada, casi como si fuese Maria quien tuviese que ser consolada y no ella como consoladora.

El Santuario della Consolata se elevó en una de las cuatro puertas romanas de la antigua Augusta Taurinorum. Aquí, en el siglo V, el obispo Massimo hizo erigir una pequeña iglesia dedicada a San Andrés, con una capilla dedicada a la Virgen, en la que se colocó una imagen de María.

Poco después del año 1000, la iglesia fue sede de los monjes procedentes de la Abadía de Novalesa, que huían de los saqueos procedentes desde el Valle de Susa por parte de los Sarracenos. A ellos se debe la primera ampliación que se realizó, construyéndose una nueva iglesia en estilo románico, desarrollada en tres naves, con un claustro en el lado sur y un campanario, único testimonio que se mantiene hasta nuestros días, aunque éste aparece apartado respecto del cuerpo barroco del edificio actual.

La creciente devoción que liga la ciudad con este santuario tiene su orígen en el cuadro de la Virgen que aún se conserva celosamente en el interior del santuario. La historia cuenta que la imagen se perdió durante las diversas obras de remodelación que sufrió la iglesia. Un ciego, cuyo nombre correspondería a Giovanni Ravacchio (la grafía no resulta clara: Ravais, Ravache, Ravacchi), procedente de Briançon, llegó a Turín en peregrinación, sosteniendo que había recibido en sueños indicaciones de la Virgen para recuperar la imagen sagrada. Cuando ésta fue encontrada gracias a estas indicaciones, el hombre recuperó la vista: era el 20 de junio de 1104. Debido a este milagro, la Iglesia de San Andrés fue renovada y la imagen se situó solemnemente al interior. El episodio no está reflejado en documentos oficiales, pero sin embargo, existe una lápida al interior de la iglesia (fechada en 1595) que parece confirmar lo ocurrido puesto que reproduce el texto de un pergamino oficial de 1104.

Las formas barrocas del edificio actual son fruto de la radical transformación que sufrió la antigua Iglesia de San Andrés en 1678, por voluntad de Madama Reale Maria Giovann Battista de Saboya-Nemours, siendo obra del arquitecto de la corte Guarino Guarini. Éste desplazó el ábside hacia el norte y transformó la nave central de la antigua Iglesia en lo que hoy es el cuerpo elíptico, al que se accede por el amplio portal. El edificio se desarrolla después de este vestíbulo, con un cuerpo central de planta hexagonal, cubierto por una cúpula. El interior está ricamente decorado con taraceas de mármoles policromos, frescos, estucos y dorados de gusto típicamente barroco.

Las obras de remodelación terminaron en 1703, bajo la dirección del arquitecto militar Antonio Bertola. Apenas tres años después, en 1706, la basílica fue el centro fundamental de la fe y de la religiosidad de Turín durante los duros días del asedio franco-español; la ciudad se enconmendó a la Virgen Consolada por su propia slvación y como exvoto se colocaron, en los puntos de mayor importancia de la ciudad, una serie de columnas coronadas con la imagen de la Virgen y la fecha 1706.

Su desfavorable posición geográfica, en relación a la muralla de la ciudad, dejó que el santuario fuese vulnerable a los duros bombardeos del asedio de Turín en 1706, aunque, a pesar de los cañonazos, consiguió permanecer en gran parte intacto. Actualmente se puede percibir desde la via della Consolata el hueco que hizo un proyectil que golpeó la base de la cúpula. En las paredes laterales exteriores es posible ver la lápida conmemorativa que lleva el escrito: Proiettile Assedio Giugno 1704. Aparece erróneamente la fecha 1704 como año del asedio.

Filippo Juvara y, sobre todo, Carlo Ceppi contribuyeron a la transformación del santuario. A Juvara se le deben las obras de decoración interior, en especial el suntuoso altar, de 1729. A Carlo Ceppi se deben las obras de ampliación, a mediados del siglo XIX, que supuso la realización del elegante pronao hacia la plazoleta homónima y de las capillas elípticas que coronan el santuario, de estilo neo-barroco.

En 1835 se situó una columna conmemorativa de la epidemia de cólera que azotó la ciudad.

El campanario es el único testimonio de la antigua iglesia románica sobre la que se edificó el actual santuario y, por ello, parece alejado del cuerpo barroco de la iglesia. Para su construcción también fueron utilizados ladrillos de época romana y algunos relieves de mármol, aún hoy visibles en la parte inferior.

De base cuadrada, con una ligera forma tronco-piramidal, tiene un aspecto austero, típicamente románico. Las fachadas están armoniosamente compuestas por 7 órdenes de arquerías, de uno, dos o tres ventanas. Se erigió ya en época medieval y en 1406 fue completada con las almenas guelfas, llevando su altura hasta los 40 metros.

En los siglos siguientes, algunas ventanas se cerraron y en el penúltimo órden se situó un reloj. Sin embargo, con la restauración llevada a cabo en 1940, se volvió a conferir el noble aspecto original.

. BASÍLICA CORPUS DOMINI

La Basílica del Corpus Domini es una iglesia de estilo barroco, erigida como un recuerdo perenne del gran milagro eucarístico que, según los testimonios ocurrió en 1453 en la ciudad de Turín.

Las fuentes históricas del periodo documentan un prodigioso evento que habría pasado en Turín, bajo el reino de Ludovico de Saboya, el 6 de junio del 1453, cuando Piemonte estaba en guerra con Francia. La historia se liga estrechamente con los acontecimientos políticos, puesto que Renato d’Angiò, queriendo atravesar los Alpes, se dirigió hacia la pequeña villa de Exilles, en el Valle de Susa, lugar que en esa época se presentaba fortificado por obvios motivos estratégicos.

Es, en realidad, en Exilles y no en Turín donde comienza el episodio, según la tradición. En el saqueo que ocurrió tras la ocupación francesa, parece que dos hombres del ejército entraron por la fuerza en la iglesia principal y la desmantelaron, sin respetar ni tan siquiera al Santísimo. Para revender el botín, de consistente valor, se dirigieron a Turín, llegando a esta ciudad el 6 de junio, fiesta del Corpus Domini. En la ciudad, en el lugar donde hoy se levanta el lugar sagrado, el mulo que transportaba la hostia consagrada tropezó y cayó, esparciendo todos los objetos robados. De las crónicas, parece que el Santísimo, al liberarse iluminó toda la plaza. Acudió el obispo Ludovico da Romagnano que colocó la hostia en el cálice robado por los ladrones, que fue llevado en procesión en la catedral de Turín. En el lugar donde transcurrió el milagro eucarístico se levanta ahora una inscripción en latín.

El 5 de enero de 1509, el Consiglio della Credenza Maggiore decidió pintar el Nombre de Jesús en las cuatro puertas de la ciudad. Sin embargo, esto pareció insuficiente para la devoción de los habitantes de Turín, por lo que el 25 de agosto se aprobó la edificación de una pequeña capilla, cerca de la iglesia de San Silvestre, que se encontraba donde hoy se erige la actual iglesia. Por motivos desconocidos, no se construyó finalmente la capilla, hasta que en 1521 el arzobispo de Turín Innocenzo Cybo ordenó la creación de un oratorio.

La obra fue encargada a Matteo Sammicheli, residente de Saluzzo, que terminó el proyecto definitivo el 31 de octubre de 1528. El oratorio de Sammicheli fue destruído  posteriormente en el 1607 para dejar sitio a la actual basílica.

De carácter votivo, después de la epidemia de peste que asoló Turín, se comenzó a proyectar el derrumbe de la obra de Sammicheli para construir un digno santuario. En 1598, el diseño de la basílica fue encargado a Ascanio Vittozzi, que estaba remodelando Turín por voluntad del duque Carlo Emanuele I. Las obras no se comenzaron hasta el año 1607. En su construcción, también trabajó Amedeo di Castellamonte, que proyectó la fachada de la iglesia.

En 1753, trescientos años después del milagro, bajo el reinado de Carlo Emanuele III de Saboya, se encargó a Benedetto Alfieri la transformación de la decoración interior, que no sólo fue restaurada, sino que también se amplió con estucos y dorados.

El Papa Pio XI, bajo petición de los canónigos del Corpus Domini, elevó la Iglesia a Basílica Menor el 2 de agosto de 1928.

Devastada por las bombas de la Segunda Guerra Mundial, que destruyeron el techo y el altar, la Basílica fue objeto de una cuidada restauración que se finalizó en el año 2003.

La impotente fachada, compuesta de seis pilastras y cuatro columnas, que sostienen los entablamentos. De típico gusto barroco, la composición se completa por la serie de estatuas que la decoran: ángeles y cuatro estatuas de santos, obra de Bernardo Falconi, de la segunda mitad del siglo XVII.

El interior, de una única nave, fue redecorado al estilo barroco por Alfieri. El altar mayor, sin embargo es aún original del siglo XVII, obra de Francesco Lanfranchi (del año 1664). Además, numerosas imágenes y cuadros recuerdan el evento prodigioso que sucedió en este lugar.

La Basílica tiene dos capillas laterales: de San José y San Carlos. En la capilla de San Carlos se conserva una pintura en el altar que representa a San Carlo Borromeo con San Francisco de Sales, obra de Agostino Cottolengo, hermano del conocido santo de Turín.

. IGLESIA SAN CARLO BORROMEO

La Iglesia de San Carlo Borromeo se sitúa en la Plaza San Carlo de Turín junto con otra iglesia gemela, la de Santa Cristina. Juntas rematan la parte meridional de la plaza en dirección a la Via Roma y la Plaza Carlo Felice.

El edificio fue encargado por Carlo Emanuele I de Saboya durante las obras para la transformación de la ciudad al estilo barroco, en la primera mitad del siglo XVII. La construcción de la iglesia se inició en 1619, aunque la fachada fue posterior, en 1834 a cargo de Ferdinando Caronesi.

La Iglesia fue dedicada a Carlo Borromeo, el santo que vino a rezar ante la Sábana Santa (tras un peregrinaje a pie, desde Milán) cuando ésta fue transferida expresamente a Turín por voluntad de Manuel Filiberto. Bajo el tímpano de la fachada, no por casualidad, está representado el propio duque Cabeza de Hierro.

El interior presenta una nave única y cuatro capillas, dos por cada lado. Entre las diversas pinturas presentes, de la escuela de Carvaggio, como la pala del altar que representa al santo en 1578, cuando llegó a Turín para ver el Sudario de Cristo. El altar es obra de Bernardino Quadri.

. IGLESIA SANTA CRISTINA

La Iglesia de Santa Cristina es la iglesia gemela de la de San Carlo Borromeo. La Iglesia nació por voluntad de la regente de Piemonte Maria Cristina de Francia, que adquirió en 1639 los terrenos sobre la que se levanta el actual templo. La voluntad de la regente era de levantar una gran iglesia en memoria del hijo primogénito fallecido, Francesco Giacinto de Saboya. En 1640 se iniciaron las obras de construcción, dirigidas por Carlo de Castellamonte, y tras su muerte, Amedeo de Castellamonte.

Junto a la iglesia, estaba el convento de las hermanas Carmelitas Descalzas, al cual Maria Cristina estuvo muy ligada en vida. Por este motivo, Maria Cristina fue sepultada aquí en diciembre de 1674.

Bajo Vittorio Amedeo II de Saboya fue realizada la impoente fachada, obra de Filippo Juvara (1715 – 1718) y decorada con seis enormes esculturas, entre las que destaca las de Santa Cristina y Santa Teresa, de Pierre Legros. Con las secularizaciones napoleónicas, Santa Cristina fue transformada en una Bolsa de Comercio, y el convento adyacente suprimido. Solo con la restauración, el templo pudo volverse a consagrar. Por voluntad de Victor Manuel I de Saboya, fue embellecida con nuevos mármoles y un nuevo altar, obra de Ferdinando Bonsignore.

Con el trazado de la Via Roma, en los años del Fascismo, la iglesia fue transformada, privándola de algunas ventanas y del convento adyacente, que fue completamente demolido.

~ by lostonsite on 14 julio, 2010.

Italia, Viajes

Leave a Reply




 
A %d blogueros les gusta esto: