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Cuando las donaciones enriquecieron la colección

GALERÍA DE ARTE MODERNO. VILLA REALE

. LA VILLA:

Realizada entre 1790 y 1796 como residencia del conde Lodovico Barbiano de Belgiojoso, Villa Reale es una de las obras maestras del Neoclasicismo milanés. La elección del emplazamiento de la Villa sobre la calle Isara (actual via Palestro) fue tomada por el propio conde, pues se trataba de una posición estratégica entre el centro de Milán y la calle Porta Oriental (actual corso Venezia), entrada física y simbólica de la ciudad de Milán para quienes llegan desde Viena.

La Villa fue proyectada con elegancia y funcionalidad por el arquitecto austriaco Leopold Pollack, colaborador del máximo representante del Neoclasicismo lombardo, Giuseppe Piermarini, a quien había sido encargado el edificio en un principio. Leopold Pollack regresó a Milán tras una importante carrera en la diplomacia europea al servicio de la casa de Austria.

 

La Villa consta de un cuerpo central de tres pisos con dos alas que sobresalen frente al cuerpo central. En la Villa se distinguen dos fachadas principales, siendo la fachada que da hacia el jardín que está detrás la más importante desde el punto de vista artístico y figurativo. La primera fachada presenta en la planta baja tres arcos almohadillados soportados por cuatro columnas que continúan visualmente en las cuatro esculturas de la balaustrada. Las columnas de la fachada que da al jardín se apoyan sobre una planta baja almohadillada a modo de basamento. Una balaustrada, coronada con estatuas de la divinidad clásica, discurre por todo el ático, entre grandes timpanos de los dos cuerpos laterales. Sobre todas las ventanas del primer piso y sobre algunas del piso inferior se encuentra el gran ciclo figurativo de tema mitológico ideado por Giuseppe Parini.

La articulación racional y modular de las superficies, los vuelos tan contenidos y la presencia de bajorrelieves confieren a la Villa su inconfundible carácter elegante y controlado, un buen testimonio de la sabiduría de Piermarini y de la estética neoclásica. Obras ilustrativas de est época cultura, aparte de la Villa, son los palacios Greppi, Belgiojoso y Serbellione, la Villa Reale de Monza y el Teatro alla Scala.

La racionalidad proyectual que caracteriza el exterior de la Villa Reale se refleja en la modernidad de los interiores, distribuidos de modo funcional y respondiendo a las necesidades de la vida social, como el acondicionamiento de aire caliente y un elegante baño con servicios higiénicos a la inglesa, citado incluso en el diario de la marquesa Margherita Sparapani Gentili Boccapaduli, culta compañera de viaje de Alessandro Verri.

Poco después de ser finalizada, la Villa pasó a manos de los franceses convirtiéndose también en la residencia del gobernador militar de Milán, Gioacchino Murat, y suntuoso escenario de banquetes y de bailes.

En 1804, el vicepresidente de la República Italiana Melzi D’Eril adquiere la Villa para regalarla a Napoléon, por lo que pasó a denominarse la «Villa Bonaparte». En 1806, tras haber acogido a personajes ilustres como Camillo y Paolina Borghese y Letizia Ramolino, madre del emperador, la Villa se convierte en residencia de la pareja de Eugenio de Beauharnais, hijo adoptivo de Napoleón y la princesa Amalia de Baviera, quienes realizarán algunas intervenciones decorativas en la planta superior.

La historia de la Villa prosigue de manera paralela a la historia de Milán: residencia del mariscal Enrico di Bellegarde a comienzos de la Restauración; lugar donde se firma la llamada «Paz de Milán» (documento con el que el 6 de agosto de 1849 se decreta la rendición de la ciudad a los Austria en la persona del mariscal Radetzky, posterior gobernador del reino Lombardo Véneto y a su vez habitante de la Villa entre 1857 y 1858); residencia de Napoleón III; y finalmente la morada del mariscal Vaillant, comandante del ejército francés en Italia a inicios de la Unidad.

Tras la Unidad de la Villa se asigna a la Corona de Italia, entrando en un largo periodo de relativo abandono hasta que en el año 1920 se cede a la propiedad pública. Se inician una serie de transformaciones del edificio histórico para convertirlo en una Galería de Arte Moderno, inaugurándose en el año 1921.

. LAS COLECCIONES

La Galería de Arte Moderno de Milán posee grandes obras de artistas como Francesco Hayez, Pompeo Marchesi, Andrea Appiani, Tranquillo Cremona, Giovanni Segantini, Federico Faruffini, Giuseppe Pellizza da Volpedo, Antonio Canova, Daniele Ranzoni, Medardo Rosso, Gaetano Previati . Sus obras representan el arte en transformación de los siglos XVIII y XIX.

El patrimonio artístico de la Galería se ha enriquecido gracias al coleccionismo del siglo XX y a las donaciones de algunas familias importantes (Treves, Ponti, Grassi, Vismara, entre otras). Gracias a ello se puede admirar obras de Giovanni Fattori, Silvestro Lega, Giovanni Boldini, Vincent Van Gogh, Paul Cézanne, Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, y de importantes artistas italianos del siglo XX.

– COLECCIÓN DEL SIGLO XIX

La formación de la Colección empezó en 1861, cuando el abogado Fogliani, ejecutor testamentario de las esculturas de Pompeo Marchesi, propuso donar al Municipio de Milán la colección de éste último, compuesta por obras de famosos artistas contemporáneos como Canovo o el propio Marchesi. Esta es la primera de una serie de donaciones que enriquecieron la Colección.

Desde sus inicios, la galería, de inspiración municipal, alberga y pone en valor obras que proceden del territorio por medio de legados y donaciones que testimonian el reconocimiento y las esperanzas que los ciudadanos ponen en el Museo. Junto a las donaciones privadas se unen las de las Instituciones, como la Sociedad para las Bellas Artes.

En 1920, cuando Villa Real fue cedida al Ayuntamiento de Milán, la Galería de Arte Moderno encontró aquí su sede definitiva. En el mismo año, la Colección se enriqueció con la donación de Vittore Grubicy De Dragon (con obras de Giacomo Campi, Giovanni Carnovali, Giovanni Costa, Tranquillo Cremona, Federico Faruffini, Silvestro Lega, Filippo Palizzi, Gaetano Previati, Daniele Ranzoni, Giovanni Segantini).

. Salas de esculturas: En el antiguo atrio de la Villa se exponen numerosos ejemplos del estilo que caracterizó las últimas dos décadas del siglo XVIII: el Neoclasicismo. El ideal neoclásico, con la restitución de los cánones de belleza y perfección estética y moral griegos y romanos, queda evidenciado en esculturas que representan temas mitológicos o en retratos de personas ilustres de la época.

 

. Sala de dibujos de Appiani: La Galería de Arte Moderno cuenta con un consistente núcleo de obras de Andrea Appiani, artista milanés, definido por Napoleón como «nuestro primer pintor de Italia». Se conservan los cartones preparatorios para los frescos que el artista realizó para la última década del siglo XVIII para Milán y sus alrededores, como para el santuario de S. Maria presso S. Celso, donde representa ángeles músicos y putti, o aquellos para la Rotonda de la Villa Reale de Monza con estudios de temas mitológicos.

En la técnica del fresco, el cartón sirve para transferir sobre el enlucido el contorno de las figuras que serán después pintadas directamente «al fresco» sobre las paredes.

 

. Retratos de Appiani: Hombres y mujeres ilustres de la política, de la cultura y de la sociedad quisieron ser retratados por Appiani, artista muy estimado por sus contemporáneos. La elección del retrato en tres cuartos, sobre un fondo uniformemente oscuro, contribuye a conducir toda la atención del observador sobre la figura y sobre el rostro de los protagonistas.

 

. Pintura histórica: Francesco Hayez, Antoine Jean Gros, Pelagio Palagi y Gaspare Landi realizaron algunos cuadros dedicados a la pintura sobre episodios históricos, género pictórico por excelencia en las Academias del siglo XIX. Historias que versan sobre la epopeya bíblica o del mundo antiguo, hasta la historia moderna, ofrecen a los artistas la ocasión de afirmar la perfecta maestría en cada aspecto de la composición y del color.

. Paisajes: Durante el siglo XVIII y el siglo XIX fue muy común la realización del Grand Tour, nobles europeos que viajaban a Italia para descubrir los vestigios de la antigua civilización romana y griega. De estos viajes se realizaron numerosos cuadros, entre el neoclasicismo y el romanticismo, sobre los paisajes y las ruinas.

. La figura femenina: El tema del desnudo femenino fue desarrollado en el siglo XIX por artistas como Pompeo Marchesi, Francesco Hayez o Luigi Mussini. Mussini en su Odalisca pinta la belleza femenina con un gusto orientalizante, no exento de influencias del francés Ingres, sin embargo, Hayez en su cuadro de La Magdalena ofrece una meditación sobre la caducidad de la belleza.

. Retratos de Francesco Hayez: Francesco Hayez, pintor veneciano que se forma a la sombra de Antonio Canova en Roma, se estableció en Milán donde adquirió una gran fama como autor de cuadros sobre historias nacionales. Por ello, es aclamado por Giuseppe Mazzini como el máximo exponente de la escuela de la pintura histórica. Sin embargo, Hayez realizó también retratos de hombres y mujeres ilustres de su tiempo, en los que pudo demostrar su admirable capacidad de introspección y maestría en el uso del color.

 

. El sentimiento romántico: El movimiento del Romanticismo se fue extendiendo a lo largo del siglo XIX desde Inglaterra a Alemania hasta llegar a países como Italia. Escritores, músicos, arquitectos, pintores y escultores italianos se recrean en episodios del pasado nacional, en sus atmósferas y sugestiones.

 

. Los hermanos Induno: Demenico y Gerolamo Induno fueron progresivamente centrando su interés de los temas académicos a la realidad de la desesperación y de la resignación cotidiana. La tragedia de la vida es protagonista de los cuadros de los hermano: las consecuencias de la guerra, la mortalidad infantil… El lenguaje fuertemente realista no impide sin embargo demostrar su calidad y su preparación artística como se observa en las espléndidas naturalezas muertas que aparecen insertas en sus pinturas.

 

. Impresionismo italiano: Giovanni Boldini, Giuseppe De Nittis y Federico Zandomeneghi son los artistas italianos que se relacionan con la pintura del impresionismo francés: los tres, de hecho, se instalan en París. Además de vistas sobre la capital francesa también realizaron otros paisajes experimentando la posibilidad expresiva de cuadros casi abstractos.

. El Divisionismo: Gaetano Previati. El Divisionismo fue un movimiento pictórico que aglutinó el estudio de la luz y de los colores con los nuevos conocimientos científicos sobre la percepción visual. La exposición en Brera, en 1891, de los primeros cuadros realizados con la nueva técnica, juntando toques de colores diferentes, marca el nacimiento de esta importante corriente pictórica. Gaetano Previati, dentro del Divisionismo, elabora su personal poética místico-religiosa.

. Lo cotidiano: Varios pinturos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, utilizaron lo cotidiano como temas de sus cuadros. Así, obras de Mosè Bianchi, Pietro Chiesa y Plinio Nomellini, tratan temas simples, mundanos, a través de cuadros de gran colorido y luz.

. Giovanni Segantini: Nacido en Arco, en el seno de una familia de condiciones económicas muy precarias, a la muerte de su madre en 1865 fue enviado por su padre a trabajar a Milán, donde estudió artes plásticas en la Academia de Brera, entre 1875 y 1879.

En 1886 dejó Italia y se mudó a la aldea de Savognin en el cantón suizo de los Grisones, allí, ya dedicado de pleno a la pintura se aproximó al movimiento divisionista con una temática de paisajes alpinos y escenas religiosas. En 1889 algunas de sus obras fueron expuestas en la Italian Exhibition de Londres obteniendo una merecida fama pudiendo entonces colaborar en revistas de arte. En el curso de ese mismo año inició una síntesis de divisionismo y simbolismo sobre todo mediante el uso de alegorías basadas en modelos de la pintura nórdica (por ejemplo la obra de Eckersberg).

Su arte se hace complejo en poco tiempo al saber conjugar la luminosidad cromática y los efectos lumínicos del postimpresionismo aunque manteniendo un dibujo de líneas academicistas. Entre 1887 y 1889 realizó sus obras más destacadas, en 1894 dejó Savognin y se mudó a Maloja en la Engadina siguiendo el deseo de una más profunda meditación personal y redescubrimiento del propio misticismo, empero su obra quedó trunca al morir a los 41 años en 1899 debido a un repentino ataque de peritonitis sobre el monte Schafberg que domina a Pontresina.

. El cuarto Estado: La obra de Giuseppe Pellizza da Volpedo fue realizada en el año 1901. Éste era un pintor italiano que se formó en la academia de Brera y posteriormente en Roma y Florencia. En sus obras refleja la sociedad de su época de una forma realista y fiel. También concede gran importancia a la luz y a la pintura al aire libre como un estudio de la acción de la luz natural.

En El Cuarto Estado, da Volpedo siguió las teorías de Balla sobre el divisionismo. La obra, cuyo nombre ya es significativo (con el cuarto estado se refiere al proletariado, aquel grupo que no tiene cabida en los otros estamentos), representa el creciente éxodo rural que llevó a muchos campesinos a las grandes ciudades en busca de un trabajo y para huir de las condiciones precarias de la actividad agraria.

En estos momentos la revolución industrial está en pleno apogeo y supone una tentativa de empleo necesaria para muchos campesinos que hacían frente a las crisis de subsistencia. Aunque la pintura sitúa la acción en la Italia recién unificada, este movimiento del campo hacia las periferias industriales de las ciudades se da en la mayoría de los países desarrollados europeos.

– COLECCIÓN GRASSI

La colección Grassi entró a formar parte de la propiedad municipal de Milán en el año 1956 debido a la donación de Nedda Grassi en memoria de su hijo Gino, caído en El Alamein por la Patria. Las obras de los artistas franceses fueron compradas cuando todavía Renoir, Van Gogh, Manet, Millet o Courbet no se habían revalorizado tanto. Carlo Grassi, rico hombre de negocios, poseedor del monopolio del tabaco en el Cairo, reunió en su casa de Lora (Como) una colección de objetos preciosos, como porcelanas chinas, monedas, pinturas modernas, a parte de otros objetos procedentes de excavaciones llevadas a cabo en Egipto.

– COLECCIÓN VISMARA

La colección de Giuseppe Vismara se compone de cuarenta obras de arte moderno y contemporáneo, desde Picasso a Morandi. Gracias a su personal investigación y sensibilidad artística guiada por su amigo galerista Gino Ghiringhelli de la prestigiosa galería milanesa «Il Milione», y a sus numerosas adquisiciones efectuadas directamente a los artistas con quienes crea óptimas relaciones, Giuseppe Vismara consiguió reunir una importante colección de cuadros.

Donada a la ciudad de Milán en 1975, la Colección Vismara es un ejemplo típico del coleccionismo privado, que se inclina por la construcción de una pequeña historia del arte, internacional pero también fuertemente local, con artistas ligados al escenario artístico contemporáneo milanés. Junto a Renoir, Picasso, Dufy, Matisse, Vuillard, Roualt, se unen obras de Campigli, Tosi, Morandi, Sironi, De Pisis, Modigliani, Rossi.

– MUSEO MARINO MARINI

En 1973 Marino Marini dona sus obras a la ciudad de Milán. Sus obras son expresiones poéticas del siglo XX internacionalmente conocidas, como las de Moore o de Calder. Los temas fundamentales de su arte son los púgiles, los caballeros, los malabaristas, que representan su concepción del tiempo y de la condición humana. Sus caballos y caballeros son guerreros que luchan por un equilibrio amenazado por el Nacismo, la guerra y la ignorancia. A finales del año 2010, el Museo Marino Marini será transferido al Muso del Novecento.

~ by lostonsite on 11 julio, 2010.

Italia, Viajes

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