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Cuando se reúnen diversas colecciones

PINACOTECA AMBROSIANA

Fue fundada por Federico Borromeo en el año 1618 en la Biblioteca Ambrosiana, instituida ya en el 1609. La institución nació para asegurar una formación cultural gratuita a cualquiera que tuviera cualidades artística o intelectuales. A la Pinacoteca se le unió una academia de pintura y escultura, con copias en yeso del Laocoonte y de la Piedad de Miguel Ángel provenientes de la colección de Leone Leoni. El primer maestro de pintura fue el Cerano; siendo el único alumno de cierta importancia Daniele Crespi.

La Biblioteca Ambrosiana y la Pinacoteca están estrechamente relacionadas. De hecho, la Biblioteca ha guardado una serie de pinturas con sabios de la Antigüedad clásica y de la cultura cristiana y contenía en su interior dibujos y códices miniados. En 1637 fueron donados por Galeazzo Arconati los manuscritos de Leonardo, actualmente en el Instituto de Francia, puesto que tras los saqueos de Napoleón sólo se ha conservado el Códice Atlántico en la Biblioteca. Otro tesoro de la Biblioteca es el manuscrito con la obra de Virgilio que perteneció a Petrarca con una miniatura de Simone Martini.

En la Pinacoteca se pueden encontrar hoy en día obras, provenientes de las colecciones de Federico Borromeo y de numerosos legados sucesivos, entre los cuales hay cuadros de Leonardo, Botticelli, Bramantino, Bergognone, Bernardino Luini, Tiziano, Jacopo Bassano, Moretto, Savoldo, Giovanni Paolo Lomazzo, Caravaggio, Jan Brueghel el Viejo, Cerano, Morazzone, Daniele Crespi, Anton Raphael Mengs, Andrea Appiani. Uno de los más preciosos tesoros que se conserva es el cartón de la La Escuela de Atenas de Rafael.

Interesante desde el punto de vista histórico es la producción de copias de cuadros célebres, promovida por Federico Borromeo con finalidad didáctica y documental, como la réplica de la Última Cena de Leonardo, que ya en el siglo XVII estaba en condiciones precarias.

. I – COLECCIÓN DEL CARDENAL FEDERICO BORROMEO

La Colección del Cardenal Federico Borromeo se encuentran expuestas en las salas 1, 4, 5, 6 y 7. Esta colección presenta el núcleo originario de la Pinacoteca. En 1625 el propio cardenal presentó su Museo, describiendo el conjunto, explicando los motivos de sus elecciones y ofreciendo importantes apuntes críticos.

. Sala 1: Reúne pinturas venecianas y leonardescas, obras predilectas del cardenal Federico por el valor pictórico y la intensidad religiosa que le inspiraba. Además era un gran ejemplo para los jóvenes pintores que pertenecían a la Academia.

– Tiziano – Adoración de los Reyes Magos (1559). Escuela veneciana.

En la acta de donación de su colección a la Pinacoteca Ambrosiana (1625), Federico Borromeo afirma que este cuadro fue encargado por el cardenal Ippolito d’Este para Enrique II, rey de Francia. En 1588, Federico lo compró del Ospedale Maggiore di Milano, donde había llegado a parar. Era muy apreciado por el cardenal Federico por “la multitud de cosas que contiene […] el colorido y la imitación de la naturaleza”, ocupando siempre un puesto de gran importancia en la colección de la Pinacoteca Ambrosiana. Del cuadro, pintado por Tiziano alrededor de 1559/1560, probablemente con ayudantes, existe una segunda versión, con ligeras variaciones, que se encuentra en el Escorial, junto con diversas réplicas de taller (Museo del Prado en Madrid, Museum of Art de Cleveland, Colección de Atri de París).

– Bernardino Luini – Sagrada Familia con Santa Ana (1520)

Adquirido por Federico Borromeo antes de 1607 por una gran suma de dinero, el cuadro era considerado por él como una obra maestra de gran perfección, por su delicadeza, los movimientos y los rostros de gran afectuosidad y devocción. Tales aspectos delatan claramente el gusto estético e iconográfico del cardenal, que encuentra en el cuadro de Luini uno de los mayores intérpretes. Una datación hacia finales de la segunda década del siglo XVI, sugerida por la intimidad leonardesca de la escena, y por el intento de apuntes de clasicismo y colorido rafaelesco.

 

. Sala 4: Continúa la colección del cardenal Federico con más cuadros pertenecientes a la escuela veneciana. Junto a la figura de Tiziano, emerge otro protagonista del siglo XVI: Jacopo Bassano. La disposición de los cuadros es similar a la que presentó Borromeo para su Musaeum en 1625.

– Jacopo Bassano – Descanso en la huida a Egipto (1547)

El cuadro fue probablemente adquirido por Borromeo en Venecia en 1612. Donado en 1618, es elogiado por Federico por la afección y la familiaridad de San José hacia el Niño. El cuadro está datado hacia finales de 1547, presentando una novedad en la tradición iconográfica del tema de la huida a Egipto, con la animada composición y con el intenso realismo de muchos detalles. La densidad del color y el movimiento de la luz caracterizan el giro en la carrera del maestro veneciano.

. Sala 5: Sala del Cartón de Rafael: Junto al célebre cartón utilizado por Rafael para pintar el fresco de “La Escuela de Atenas”, en el Vaticano, se exponen obras que documentan la relación de Federico Borromeo con la cultura figurativa renacentista. Parte se trata de cuadros del siglo XVI italiano, pertenecientes a la colección y donados en 1618. El cardenal Federico encargó la realización de diversas copias de cuadros de Rafael y Luini, para que sirviesen de modelo a los pintores de su tiempo.

– Rafael – Cartón de la Escuela de Atenas (1510)

El gran cartón preparatorio para la Escuela de Atenas, pintada al fresco por Rafael en las Estancias Vaticanas en 1510, suscitó el interés de Federico Borromeo ya en 1610, aunque fue definitivamente cedido por la viuda del propietario, Fabio Borromeo Visconti, en 1626 por una suma de seiscientas liras imperiales. Se trata del único cartón renacentista de esas dimensiones que se ha conservado casi íntegro. Respecto a la pintura en fresco, en el cartón falta la arquitectura clásica que acoge al consenso de filósofos, y la figura de Heráclito, añadida por Rafael cuando el fresco estaba ya finalizado, utilizando el semblante de Miguel Ángel. El resto del cartón transmite el gran equilibrio compositivo y la claridad del contenido que Rafael había alcanzado en este triunfo de la sabiduría antigua, reunida alrededor de las figuras fundamentales de Paltón y Aristóteles.

. Sala 6: La colección de Federico Borromeo comprendía también un núcleo de cuadros de artistas contemporáneos, preferentemente de la escuela flamenca y lombarda. Entre estos sobresale Caravaggio con la famosa Cesta. Entre los pintores flamencos destacan obras de Jan Brueghel y Paul Gril, mientras que dentro de los pintores lombardos destacan Morazzone y Cerano, indicanto los gustos estéticos del cardenal dentro del panorama  de la cultura figurativa de su tiempo.

– Caravaggio – Cesto con frutas (1594)

Presente en la colección del cardenal Federico desde 1607, Cesto con frutas fue probablemente adquirida por Borromeo durante su viaje a Roma, donde pudo incluso haber conocido personalmente a Caravaggio, huésped del cardenal Del Monte. Recientes investigaciones han confirmado que el cuadro fue realizado sobre otro cuadro, costumbre habitual de Caravaggio durante su periodo en Roma, cuando Caravaggio pintaba directamente sobre anteriores bosquejos pictóricos. La fecha de datación varía según diversos críticos entre 1594 y 1598. El extraordinario naturalismo de esta obra, capaz de transfigurar lo real en pintura pura, pudo efectivamente tener relación no sólo con la tradición lombarda, sino también con la sensibilidad flamenca.

. Sala 7: Se expone aquí el núcleo de pinturas flamencas pertenecientes a la colección del cardenal Federico en su viaje a Roma a finales del siglo XVI. Los nombres que aparecen con mayor frecuencia son los de Jan Brueghel y Paul Bril, quien debió conocer a Borromeo en 1593 en la Academia de San Luca, siendo el primer profesor de pintura y el segundo protector oficial. Quizás en ese mismo año Federico puso en contacto entre los dos maestros flamencos. Desde entonces, Federico continuó una contínua adquisición de obras, incluso cuando el cardenal se trasladó a Milán y Brueghel regresó a Amberes mientras que Bril se quedó en Roma. La pasión de Borromeo por este género de obras revela un particular gusto naturalista junto con un singular tono religioso, donde la maravilla de las visiones está suscitada por la infinita cantidad de cosas reproducidas con un cuidado minucioso, a menudo dentro de espacios fuertemente reducidos.

– Jan Brueghel – Florero (1606)

En enero de 1606 Brueghel comunica a Borromeo que está trabajando sobre un cuadro con flores retratadas del natural y elegidas por su belleza y rareza. Jan había visto estos ejemplares en Bruselas en el jardín de los archiduques Alberto e Isabella, a cuyo servicio estuvo durante un tiempo. Una leyenda narra que el artista comenzó a pintar estas flores raras y tan costosas para una mujer pobre que no podía permitirse comprarlas.

. II – PINTURA ITALIANA DE LOS SIGLOS XV – XVI.

Las salas 2 y 3 albergan pinturas italianas, en las que la mayor parte son renacentistas, no pertenecientes a la colección del cardenal Federico Borromeo, sino que fueron adquiridos posteriormente. Además del conocido “Músico” de Leonardo, la Pinacoteca conserva importantes obras de Florencia y Venecia, junto con un nutrido grupo de obras maestras  lombardas, que permiten seguir el desarrollo del Renacimiento italiano en Milán.

– Leonardo da Vinci – Retrato de un músico (1485)

El famoso cuadro, seguramente documentado en la Ambrosiana en 1671, pudo llegar a la colección a través de las donaciones del marqués Galeazzo Arconati, junto con el “Codice Atlántico”. Interpretado  en el siglo XIX como un retrato de Ludovico el Moro, ha sido posteriormente identificado con un “Músico” de la corte de la familia de los Sforza, quizás Josquin des Prez o Franchino Gaffurio, maestros de capilla del Duomo de Milán. La crítica a menudo ha supuesto una intervención de Giovanni Ambrogio De Predis en el cuadro, pero la autoría leonardesca parece total en algunas trazas no terminadas de la zona inferior. El “Retrato de músico” constituye una aunténtica novedad respecto de los tradicionales retratos milaneses: la intensa caracterización expresiva del rostro, perfilado sobre un fondo oscuro con fuertes claro-oscuros, desvelando cierta conexión de Leonardo con los retratos flamencos.

– Sandro Botticelli – Virgen del pabellón (1495)

El cuadro es citado en la “Descripción” de 1837 como donación a la Pinacoteca Ambrosiana por parte de la marquesa Fiorenza Talenti. La critica supone que el cuadro se puede identificar con el “pequeño tondo” de Botticelli visto por Vasari en la habitación del Prior de Santa Maria degli Angeli en Florencia. La obra, rica de símbolos marianos, se puede datar en la primera mitad de la década de los noventa del siglo XV, por analogías con “La Coronación” de los Uffizi y las ilustraciones de la “Divina Comedia”. Tras una reciente restauración, el cuadro ha desvelado una luminosidad y transparente policromía y una extrema finura en el toque pictórico con una gran atención de tipo miniaturista.

– Bramantino – Sagrada conversación (1520)

La inquietante composición presenta a la Virgen en el trono con el Niño que recibe un ánima de las manos de San Miguel Arcángel, a cuyos pies se encuentra un sapo, símbolo del demonio vencido. Por otra parte, también se ve un arriano a los pies de San Ambrosio en un pronunciado escorzo. El fondo se caracteriza por la presencia de arquitecturas de un austero clasicismo. La presencia de diversas torres ha sugerido la denominación convencional del cuadro como la Virgen de las torres. El retablo se transformó en tríptico añadiéndole una marco tripartito, pero que fue quitado tras la restauración de 1956. El cuadro puede ser fechado alrededor de la segunda década del siglo XVI, cuando Bramantino adopta un modo de pintar más amplio y monumental, acercándose de un modo muy personal al nuevo clasicismo de la pintura de la Italia central.

. III – PINTURA DEL SIGLO XIV AL SIGLO XVI.

En 1928 se adquirieron los espacios de los edificios anexos como la Basílica de San Sepolcro, permitiendo la ampliación de la colección.La particular decoración se debe al prefecto Giovanni Galbiati, que entre 1929 y 1931, sobre todo a través de la obra de del arquitecto Alessandro Minali, promovió su recuperación.

. Sala 8. Sala de la Medusa: Esta sala, perteneciente a los edificios anexos que se adquirieron en 1928, recibe su nombre por la fuente esculpida por Giannino Castiglioni. En ella se encuentran importantes piezas de artes decorativas como algunas pinturas renacentistas.

. Sala 9. Sala de las Columnas: Esta sala, que comunica con el piso superior, presenta, entre otros, interesantes pinturas lombardas de principios del siglo XVI, como obras atribuidas a Giovanni Agostino da Lodi, Cristoforo Ferrari y Giampietrino.

. Sala 10. Pintura veneciana siglo XVI: Dentro de las pinturas venecianas del siglo XVI expuestas en esta sala, cabe destacar los dos cuadros de Giovanni Cariani, de singular densidad iconográfica.

– Giovanni Cariani – Subida al Calvario (1540)

El cuadro aparece documentado en el inventario manuscrito de la colección Ambrosiana de 1685, que lo atribuye a Luca di Leida, como testimonio de los elementos de expresionismo nórdico presentes en el cuadro. La escena representa la Subida de Cristo al Calvario en el momento en el que Verónica está limpiando su rostro y María se desmaya por el dolor. Los componentes nórdicos, perceptibles en la sequedad, en los ropajes y en el cromatismo un poco áspero, se funden con el fondo naturalista de la escuela veneciana, sugiriendo una datación de fecha tardía, como hacia el 1530, en el curso del segundo viaje a Venecia de Cariani.

– Giovanni Cariani – Despedida de Cristo y su madre (1530)

La particular iconografía del cuadro ha suscitado diversas interpretaciones: desde la curación de la suegra de Pedro, a Cristo en casa de Lázaro, a la más reciente, la despedida de Cristo y su madre, propuesta por Cortesi Bosco en analogía con la tabla de Lorenzo Lotti en los Staatliche Museen de Berlín. El destino devocional del cuadro justifica la simplicidad pictórica y la entonación familiar de la escena, dando una excepcional fresqueza de color inundad de luz, que le situaría en una datación alrededor de 1525, al final del viaje a Bérgamo de Cariani, o a princpios del segundo periodo veneciano.

 

. Sala 11. Pintura de finales del siglo XV y del siglo XVI. La sala presenta importantes cuadros italianianos de época renacentista y manierista, como la Anunciación de Girolamo Mazzola Bedoli, o la Oración en el huerto de los Olivos de Giovan Lomazzo.

– Giovanni Paolo Lomazzo – Oración en el huerto de los Olivos

Recientemente restaurado, el cuadro muestra una sabia iluminación en la oscuridad de la noche: el resplandor del ángel que se presenta ante Cristo el cáliz de la Pasión disipa las tinieblas, mientras que una fuente de luz casi frontal provoca intensos reflejos en los tres apóstoles dormidos sobre las rocas. A la derecha, en el fondo, se entreven a los soldados que vienen a capturar a Cristo. Se trata de un importante ejemplo de manierismo milanés, fechable en el tercer cuarto del siglo XVI. Es una obra de un artista autor de varios Tratados teóricos, en los que aúna pintura religiosa de la contrarreforma con las premisas estilísticas de  los movimientos y de las luces avanzadas por Leonardo.

– Girolamo Mazzola – Anunciación

La Anunciación, de claras características manieristas, se sucede en un contexto muy caracterizado por el punto de vista arquitectónico: el templo clásico evoca a María el templo de Cristo, mientras que la sólida columna tras el arcángel simboliza la fuerza del anuncio suscitado por el Espíritu Santo que se aparece como una paloma luminosa. Atribuida en un principio a Parmigianino, la tabla, procedente de la iglesia de San Francesco di Viadana, es ahora atribuida a su alumno y colaborador Mazzola Bedoli, fechándose a finales de los años treinta del siglo XVI. El pintor revela evidentes influencias de Parmigianino, junto con la adhesión de motivos manieristas toscanos y con un particular gusto por la estética de la escuela toscana.

 

. Sala 12 – Sala de la Exedra. Pintura veneciana del siglo XVI: Esta sala fue decorada en 1930 por Alessandro Minali. El gran mosaico, que reproduce la famosa obra de Simone Martini, fue realizado por el pintor Carlo Bocca y Giovanni Buffa, y por el mosaicista Rodolfo Gregorini. En la sala, además se exponen obras de la escuela veneciana del siglo XVI, con particular énfasis en la zona de Bérgamo y Brescia con obras de Moroni y Moretto.

. IV – PINTURA ITALIANA Y FLAMENCA DEL SIGLO XVI Y XVII

. Sala 13 – Sala Nicolò da Bologna: Esta sala también fue ideada por Giovanni Galbiati en la renovación de la Pinacoteca de 1930-1931. Su nombre se debe a los relieves de las lunetas realizados por Domenico Buffa y Rodolfo Castagnini, y pintados por Archemide Albertazzi. Estos relieves reproducen Las Ciencias y Las Virtudes realizadas en el siglo XIV por Nicolò da Bologna en el codice ambrosiano. La sala contiene pinturas de finales del siglo XVI y sobreto del siglo XVII italiano y flamenco, con algunas obras de Fede Galizia, Guido Reni, Isaac Soreau.

– Isaac Soreau – Naturaleza muerta (1638)

Sobre una mesa de madera clara, en ligero escorzo de abajo a arriba, se apoya un plato repleto de frutas. A la derecha un florero y un cuenco de frutas del bosque equilibran la composición, mientras que en el primer plano se disponen flores, frutos, bulbos y pequeños insectos. Sorprende la atmosfera límpida, la iluminación y la absoluta precisión del detalle, que crean un clima suspendido y silencioso, casi abstracto. Antiguamente se atribuyó este cuadro a Fede Galizia, siendo posteriormente atribuido al hijo de Jan Soreau, Isaac.

– Guido Reni – Magdalena Penitente (1640)

Guido Reni afrontó muchas veces durante su carrera el tema de Magdalena penitente. En esta ocasión utiliza una solución figurativa distinta a la más extendida con la Santa en una posición semitumbada según las fórmulas estáticas frecuentes en el barroco. Sin embargo, Guido Reni sitúa a Magdalena arrodillada en una especie de gruta, sosteniendo en la mano derecha una calavera, dirigiendo la mirada implorante, según la indicación de un ángel. El cuadro parece incompleto y de hecho se fecha en los últimos años del maestro boloñés, entre 1640 y 1642. El modo de tratar el tema religioso lo acerca al San Jerónimo que se conserva en el Institute of Fine Arts de Detroit.

 

. Sala 14. Esta pequeña sala, junto con las anexas que pertenecen a la renovación realizada por Giovanni Galbiati entre 1930-1932, nació como una reproducción de un ambiente señoril del Milán de finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX.

. Sala 15. Pintura lombarda siglo XVII. Esta sala expone importantes obras de principios del siglo XVII lombardo, con protagonistas como Giulio Cesare Procaccini, Morazzone, Daniele Crespi y Giuseppe Vermigilio.

– Giulio Cesare Procaccini – San Miguel Arcángel (1624)

Adquirido en el museo a principios del siglo XX, el cuadro que representa el arcángel Miguel venciendo al demonio, probablemente formaba parte de los cuadros que Procaccini dejó en herencia al Cerano. La elegancia de la figura angélica responde plenamente a las características de Giulio Cesare Procaccini, constituyendo casi un boceto de composiciones más amplias, del último periodo del artista, cargado de efectos teatrales.

. Sala 16. Pintura lombarda del siglo XVII. En esta sala que se eleva sobre la sala de las Columnas se exponen más obras lombardas, con autores como Giovanni Serodine, Daniele Crespi, Melchiorre Gherardini y Carlo Francesco Nuvolone.

– Daniele Crespi – Retrato de Manfredo Settala (1625)

El retrato del conocido coleccionista milanés llegó a la colección Ambrosiana probablemente en el ámbito de la donación del Museo Settala, adquirida definitivamente en 1751. Manfredo Settala aparece representado en edad joven con un instrumento científico de su rica colección en la mano. Realzado con suaves pasajes claro oscuros, el retrato con vestimenta negra sobre fondo oscuro viene cualificado por la luz que pone en evidencia la cara y la mano, con evidente inspiración de Caravaggio. Fechada en los primeros años veinte del siglo XVII, el cuadro constituye una de las primeras pruebas en el retrato de Daniele Crespi.

 

– V. PINTURA ITALIANA DE FINALES DEL SIGLO XVII Y PRINCIPIOS DEL XVIII.

. Sala 17. La sala 17 presenta cuadros italianos de finales del siglo XVI y principios del XVIII de diversas procedencias y escuelas pictóricas: veneciana, lombarda, genovesa, toscana y romana. Así pues, se suceden obras de Giovanni Francesco Castiglione, Antonio Magatti… En particular, cabe destacar el grupo de ocho bocetos del milanés Francesco Londonio. La temática pastoral, la recreacción de la Arcadia y la dulzura figurativa, constituyen uno de los más significativos ejemplos de pintura de género del siglo XVIII lombardo.

 

– VI – COLECCIÓN GIOVANNI EDOARDO DE PECIS

. Sala 18: Presenta el núcelo más importante de la colección del conde Giovanni Edoardo De Pecis, donada a la colección Ambrosiana en 1827, y agrandada en 1828 y 1830 legados por su hermana Maria. Se trata de un significativo conjunto de cuadros italianos y flamencos, en parte colocados en otras salas de la Pinacoteca, junto con una prestigiosa colección de bronces dorados neoclásicos.

– VII – PINTURA ITALIANA DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX.

. Sala 19: La sala presenta una significativa selección de unos doscientos cuatros pertenecientes al siglo XIX, conservados en la Pinacoteca Ambrosiana. Se trata sobre todo de obras de pintores lombardos o activos en Milán, caracterizando diversos momentos de la cultura figurativa del siglo XIX: desde el neoclasicismo de Andrea Appiani al divisionismo de Gaetano Previati.

– Francesco Hayez – Retrato de Emilia Morosini Zeltner (1852)

– Francesco Hayez – Retrato de Giovanni Battista Morosini (1854)

 

– VIII – PINTURA FLAMENCA Y ALEMANA DEL SIGLO XV-XVI

. Sala 21: La Sala 21 está formada por tres pequeñas estancias que se suceden y que están abiertas sobre la sala de la Medusa y de las Columnas. En ella se encuentra un importante grupo de pintores flamencos y tedescos del siglo XV al XVII, en buena parte procedentes de la Colección De Pecis, que enriquecen la originaria colección del cardenal Federico Borromeo.

– Jan Brueghel el Joven – Pecado Original (1610)

– IX – ESCULTURA Y FRESCOS

. Sala 22: El largo pasillo contiene algunas obras de cierta importancia como los bajorrelieves de Bambaia, procedentes del monumento sepulcral de Gaston de Foix y de otra tumba, la estatua de Platón de Giovanni Antonio Piatti. Los frescos fueron extraídos de la Iglesia de Santa Maria della Rosa, demolida en 1831 para ampliar los espacios de la Pinacoteca Ambrosiana. Junto a estos se añaden algunas obras escultóricas de diversa época: romana, románica y renacentista.

– X – MUSEO SETTALA

El Museo Settala fue donado a la Pincacotea Ambrosiana, siendo adquirida definitivamente en 1751. Sin embargo, hasta ahora no se ha expuesto de forma unitaria. La rica colección, reunida a lo largo del siglo XVII por Manfredo Settala (1600-1680), constituye un conjunto enciclopédico de carácter científico de animales exóticos embalsamados; esqueletos de pájaros y peces extraños; conchas, crustáceos y collares; cristales, piedras duras y fósiles; instrumentos científicos, relojes y astrolabios.

~ by lostonsite on 11 julio, 2010.

Italia, Viajes

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