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Cuando la genialidad crea emoción

LEONARDO DA VINCI: CÓDICE ATLÁNTICO Y CENACOLO

. CÓDICE ATLÁNTICO:

BIBLIOTECA AMBROSIANA
BASÍLICA DE SANTA MARIA DELLE GRAZIE

Desde el año 2010 hasta el 2015 se van a realizar un total de 24 exposiciones en la Biblioteca Ambrosiana y la Basílica de Santa Maria delle Grazie, mostrando el Códice Atlántico. Este Códice, compuesto de 1119 folios, ha sido objeto de un cuidadoso estudio y restauración a lo largo del año 2009.

I) Fortalezas, Bastiones y Cañones.
Del 10 Septiembre – 2 Diciembre 2009

II) La Biblioteca, el tiempo y los amigos de Leonardo
Del 3 Diciembre 2009 – 28 Febrero 2010

III) La arquitectura, fiestas y aparatos
Del 2 Marzo – 6 Junio 2010

IV) Leonardo, la política y las alegorías
Del 8 Junio – 5 Septiembre 2010

V) Las armas y las máquinas de guerra
Del 7 Septiembre – 12 Diciembre 2010

VI) Máquinas para la arquitectura y el territorio
Del 14 Diciembre – 13 Marzo – 2011

VII) Leonardo y su taller: diseños de figuras y animales
Del 15 Marzo – 12 Junio 2011

VIII) Leonardo: estudios del movimiento
Del 14 Junio – 11 Septiembre 2011 

IX) El Sol y la Luna: astronomía y cosmología de Leonardo
Del 13 Septiembre – 11 Diciembre 2011

X) Botánica, texturas y decoraciones de Leonardo
Del 13 Diciembre 2011 – Marzo 2012

XI) El Vuelo de los pájaros y de las máquinas
Marzo 2012 – Junio 2012

XII) Anatomía del hombre y de la tierra
Junio – Septiembre 2012 

XIII) Aspectos de la forma y la geometría
Septiembre – Diciembre 2012

XIV) Diluvios y profecías
Diciembre 2012 – Marzo 2013

XV) El Monumento Sforza y técnicas de fusión de materiales
Marzo – Junio 2013

XVI) Óptica, perspectiva, sombra y luz
Junio – Septiembre 2013

XVII) Agua e hidrografía
Septiembre – Diciembre 2013

XVIII) Fábulas y ocurrencias
Diciembre 2013 – Marzo 2014

XIX) Instrumentos y mecanismos
Marzo – Junio 2014

XX) Tratado de pintura
Junio – Septiembre 2014

XXI) Instrumentos cotidianos e instrumentos musicales
Septiembre – Diciembre 2014

XXII) Matemática y geometría
Diciembre 2014 – Marzo 2015

XXIII) Mares y montes
Marzo – Junio 2015

XXIV) Las proporciones de Leonardo
Junio – Septiembre 2015

LEONARDO, LA POLÍTICA Y LA ALEGORÍA
Del 8 Junio – 5 Septiembre 2010.

La exposición «Leonardo, la política y las alegorías» es la cuarta muestra del total de veinticuatro, centrándose en la exhibición de los folios del Códice Atlántico que muestran el pensamiento político de Leonardo. Un estudio razonado y exhaustivo de estos folios demuestran la visión humanista de Leonardo, sensible a la condición humana. Más allá de la pertenencia ideológica del Maestro, emergen las huellas de un pensamiento que -herencia del redescubrimiento del humanismo italiano- pone significativamente en el centro del discurso antorpológico y político también el valor irrenunciable de la libertad, considerado como «don principal de la naturaleza».

El Códice Atlántico, es la más extensa recopilación de documentos de Leonardo da Vinci realizada hasta la fecha, se debe a Pompeo Leoni, escultor y coleccionista italiano del siglo XVI y contiene los dibujos más espectaculares realizados por Leonardo sobre innovadores proyectos tecnológicos, armas y fortificaciones, aparatos hidráulicos, máquinas voladoras y embarcaciones.

 

En estos dibujos pueden detectarse todos los rasgos de la asombrosa genialidad de Leonardo, su apasionado interés por la mecánica y la anatomía. El material recopilado que incluye 1286 unidades aproximadamente, formadas por hojas y fragmentos de todo tipo y medida abarca todo el transcurso de la productiva vida de Leonardo, desde 1478 hasta 1518, e incluso da muestra de su habilidad artística en los estudios para cuadros como la Adoración de los Reyes Magos, Leda y la Batalla de Anghiari, o en los proyectos para los monumentos ecuestres de Francesco Sforza y Gian Giacomo Truvulzio así como para autómatas. Cada hoja contiene, además, abundantes anotaciones sobre aspectos teóricos y prácticos de la pintura y la escultura, sobre óptica, la perspectiva, la teoría de la luz y de las sombras y los materiales empleados por el artista. Por último, el Códice Atlántico contiene importantísimos ejemplos de proyectos arquitectónicos y urbanísticos que Leonardo no pudo acabar, desde los primeros estudios para la renovación urbanística de la ciudad de Milán al proyecto tardío de un nuevo Palazzo Medici en Florencia, hasta incluso la concepción de un nuevo palacio real en Romorantin, en Francia, preludio del Palacio de Versalles.

CENACOLO VINCIANO

. Basílica Santa Marie delle Grazie:

En 1463 el Duque de Milán Francisco Sforza ordenó la construcción de un convento dominicano y una iglesia en el lugar donde se encontraba una pequeña capilla dedicada a Santa María de las Gracias.

Bajo la dirección del arquitecto Guiniforte Solari, el convento fue terminado en 1469, y la iglesia en 1482. Posteriormente, Ludovico Sforza decidió modificar el claustro y el ábside de la iglesia; las obras terminaron en 1490. En 1497, Ludovico hizo enterrar a su esposa Beatriz de Este en la iglesia, que se convirtió en lugar de sepultura de los Sforza.

El tiburio (cúpula de base poligonal con techo en forma de pirámide, usada en el Renacimiento en Lombardía) ha sido atribuido a Bramante, aunque no existen pruebas de ello, salvo el hecho de que Bramante era en la época ingeniero ducal y su nombre aparece una vez en las actas de la iglesia, en la recepción de una partida de mármol en 1494. Hoy en día, la obra se atribuye a Giovanni Antonio Amadeo. En todo caso, esta cúpula continuó en parte el estilo gótico de la primera parte del edificio, pero con influencias románicas. La ligeramente excesiva altura de la misma (en relación con el resto de la iglesia) ha recibido algunas críticas.

En el interior de la iglesia, en la parte más antigua, de estilo gótico, destacan, en una capilla de la derecha, los bellísimos frescos con la Historia de la Pasión, de Gaudenzio Ferrari. En la misma capilla estuvo La coronación de espinas de Tiziano, hoy en el Museo del Louvre. Sobre la puerta que conduce a la sacristía hay un fresco de Bramantino.

La noche del 15 de agosto de 1943, los bombardeos nazis afectaron a la iglesia y al convento. El refectorio quedó arrasado, aunque algunos muros se salvaron, entre ellos el de «La última cena».

. La última Cena:

Se cree que en 1494 el duque de Milán Ludovico Sforza, llamado «el Moro» encargó a Leonardo la realización de un fresco para el refectorio de la iglesia dominica de Santa Maria delle Grazie, Milán. Ello explicaría las insignias ducales que hay pintadas en las tres lunetas superiores. Leonardo trabajó en esta obra más deprisa y con mayor continuidad que nunca durante unos tres años. De alguna manera, su naturaleza, que tendía hacia el colosalismo, supo hallar en este cuadro una tarea que lo absorbió por completo, forzando al artista a finalizarla. Esta forma de pintar, tan distinta de la rapidez y seguridad que exige la tradicional pintura al fresco, explican que el pintor optara por una técnica distinta y también que se demorase durante años su acabado.

Leonardo creó La Última Cena, su mejor obra, la más serena y alejada del mundo temporal, durante esos años característicos por los conflictos bélicos, las intrigas, las preocupaciones y las calamidades.

Giorgio Vasari en sus Vite también describe en detalle cómo lo trabajó, cómo algunos días pintaría como una furia, y otros pasaría horas sólo mirándolo, y cómo paseaba por las calles de la ciudad buscando una cara para Judas. Así pues, Leonardo observaba cuidadosamente los modelos del natural, pero no es algo habitual en aquella época. En general se copiaban los tipos conocidos y ya probados; algunos artistas repetían una y otra vez a lo largo de su vida un tipo que les había salido bien y había tenido éxito, como, por ejemplo, Perugino, el condiscípulo de Leonardo. Éste, sin embargo, jamás se repitió a sí mismo; siempre consideró cada una de sus obras una tarea completamente nueva, peculiar y diferente de la anterior. Leonardo procuró dotar a sus figuras de la mayor diversidad posible y del máximo movimiento y contraste.

En 1497 el duque de Milán solicitó al artista que concluyera la Última Cena, que terminó, probablemente, a finales de año. Cuando acabó, la pintura fue alabada como una obra maestra de diseño y caracterización. La dio por terminada, aunque él, eterno insatisfecho declaró que tendría que seguir trabajando en ella. Fue expuesta a la vista de todos y contemplada por muchos.

Pronto se puso en evidencia, sin embargo, que nada más acabarse ya empezaba a desprenderse de la pared. Desgraciadamente, el empleo experimental del óleo sobre yeso seco provocó problemas técnicos que condujeron a su rápido deterioro hacia el año 1500 lo cual provocó numerosas restauraciones en la magnífica obra. Leonardo, en lugar de usar la fiable técnica del fresco, que exigía una rapidez de ejecución impropia de él, había experimentado con diferentes agentes aglutinadores de la pintura, que fueron afectados por moho y se escamaron.

Desde 1726 se llevaron a cabo intentos fallidos de restauración y conservación. Goethe, que vio la estancia con escasas transformaciones. En 1977 se inició un programa haciendo uso de las más modernas tecnologías, como consecuencia del cual se han experimentado algunas mejoras. Aunque la mayor parte de la superficie original se ha perdido, la grandiosidad de la composición y la penetración fisonómica y psicológica de los personajes dan una vaga visión de su pasado esplendor. La pintura se ha mantenido como una de las obras de arte más reproducidas, con innumerables copias realizadas en todo tipo de medios, desde alfombras hasta camafeo.

 

Leonardo ha escogido, puede que a sugerencia de los dominicos, el momento quizá más dramático. La pintura está basada en Juan 13:21, en la cual Jesús anuncia que uno de sus 12 discípulos le traicionaría: «Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo «Yo tenía gran deseo de comer esta pascua con ustedes antes de padecer. Porque les digo que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios, porque uno de ustedes me traicionará».»

La afirmación de Jesús «uno de vosotros me traicionará» causa consternación en los doce seguidores de Jesús, y ese es el momento que Leonardo representa, intentando reflejar «los movimientos del alma», las distintas reacciones individualizadas de cada uno de los doce apóstoles: unos se asombran, otros se levantan porque no han oído bien, otros se espantan y, finalmente, Judas retrocede al sentirse aludido.

Aunque se basa en las representaciones precedentes de Ghirlandaio y Andrea del Castagno, Leonardo crea una formulación nueva. Como puede verse en el dibujo preparatorio, Leonardo pensó inicialmente en la composición clásica, con Judas delante de la mesa, y los otros once apóstoles en frente, con Jesucristo en el medio como uno más. Leonardo se apartó de esta tradición iconográfica e incluye a Judas entre los demás apóstoles, porque ha elegido otro momento, el posterior a su anuncio de que uno lo traicionará. Leonardo cambió la posición de Jesucristo, que inicialmente estaba de perfil hablando con Juan Evangelista, que parece en pie a su lado, (hay otro apóstol que también estaba de pie), y lo sitúa en el centro, hacia el que convergen todas las líneas de fuga, destacando aún más al perfilarse contra el ventanal del centro, rematado con un arco y separándolo de los apóstoles. A ambos lados de Jesucristo, aislados en forma de triángulo y destacados con colores rojo y azul, están los apóstoles, agrupados de tres en tres.

 

La mesa con los trece personajes se enmarca en una arquitectura clásica representada con exactitud a través de la perspectiva lineal,concretamente central, de manera que parece ampliar el espacio del refectorio como si fuera un trampantojo salvo por la diferente altura del punto de vista y el monumental formato de las figuras. Ello se logra a través de la representación del pavimento, de la mesa, los tapices laterales, las tres ventanas del fondo o, en fin, los casetones del techo. Esta construcción en perspectiva es lo más destacado del cuadro.

La escena parece estar bañada por la luz de las tres ventanas del fondo, en las que se vislumbra un cielo crepuscular, de igual manera que por la luz que entraría a través de la ventana verdadera del refectorio. Dicha luminosidad, así como el fresco colorido, han quedado resaltados a través de la última restauración. Los 12 Apóstoles están distribuidos en cuatro grupos de 3. Ello sigue un esquema de tríadas platónicas, de acuerdo a la escuela florentina de Ficino y Mirandola. Analizando de izquierda a derecha, en la segunda tríada se encuentra Judas, cuya traición rompe la tríada, colocándole fuera de ella. La tercera tríada desarrolla la teoría del amor platónico. El amor es el deseo de la belleza, la esencia de Dios es amor y el alma va hacia su amor embriagada de belleza. En la cuarta tríada se observa a Platón, Ficino y quizá el propio Leonardo, trata del diálogo filosófico que lleva a la verdad de Cristo.

 

En la obra, los discípulos y Jesús aparecen sentados y detrás de ellos se puede apreciar un paisaje como si fuera un bosque o incluso como si fuera el paraíso. De izquierda a derecha según las cabezas, son: Bartolomé, Santiago el Menor y Andrés en el primer grupo; en el segundo Judas Iscariote con pelo y barba negra, Simón Pedro y Juan, el único imberbe del grupo; Cristo en el centro; Tomás, Santiago el Mayor y Felipe, también sin barba en el tercer grupo; Mateo, aparentemente sin barba o con barba rala, Judas Tadeo y Simón el Celote en el último. Todas las identificaciones provienen de un manuscrito autógrafo de Leonardo hallado durante el siglo XIX.

. Donato Montorfano – Crucifixión

En el Refectorio de la Basílica de Santa Maria della Grazie, frente la Última Cena de Leonardo da Vinci se sitúa un fresco de Donato Montorfano sobre la Crucifixión. Giovanni Donato Montorfano nació en Milán en 1440 y murió en 1510. Discípulo de Vicente Foppa, pintó para el refectorio de los dominicos de Santa María delle Grazie de Milán, un gran fresco representando la Crucifixión, que ha llegado a nuestros días bastante bien conservado. En esta densa composición, la Magdalena, desesperada, se abraza a la cruz, mientras que los soldados de la derecha se juegan a los dados la túnica de Cristo. En ambos lados de la obra, Leonardo añadió los retratos, ahora casi invisibles, de Ludovico el Moro, su esposa Beatriz y sus cuatro hijos, así como su firma y la fecha (1495)

~ by lostonsite on 11 julio, 2010.

Italia, Viajes

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