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Cuando una batalla decide imperios

PAVÍA

El primer asentamiento de Pavia se debe a las antiguas poblaciones de la Galia Transpadana (quizás los Lebi, Marici o Insubri), mientras que la fundación de la ciudad se debe probablemente a los romanos, a los cuales se debe el modelo de la ciudad a modo de campamento militar romano, “castrum”. En aquel momento era conocida como Ticinum.

Su importancia aumentó con el dominio ostrogodo y más aún en los siglos VI-VIII, cuando se convirtió en capital del Reino Longobardo y tomó su nombre actual. La ciudad fue saqueada varias veces por los bárbaros. Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, la región en torno a Pavía tuvo una de las principales concentraciones de asentamientos ostrogodos en Italia.

En el año 572, tras un largo sitio, es conquistada por los lombardos, quienes a partir de la década de 620 la convierten en verdadera capital de su reino, con el nombre de Papia, instalando la corte real (el sacrum palatium) en el palacio de Teodorico. El nuevo papel de la ciudad se pone de manifiesto en edificios monumentales: un palacio real, iglesias fundadas por los monarcas, y termas. También fueron restablecidos, principalmente a partir del reinado de Cuniberto (688-700), centros de educación laica que formaban a gramáticos y juristas.

En el año 751 los lombardos conquistaron definitivamente el territorio bizantino en torno a Rávena, y dirigieron su atención sobre Roma. Ante esta amenaza el papa Esteban II buscó una alianza con los francos de Pipino el Breve, cuyo ejército atacó Italia septentrional en 754 y de nuevo en 756, sitiando al monarca lombardo en Pavía en ambas ocasiones. El hijo y sucesor de Pipino, Carlomagno, volvió a sitiar la ciudad, tomándola en junio de 774 y poniendo así fin al reino lombardo. Un mercado anual está atestiguado en Pavía ya en el año 860. En el año 924 la ciudad fue incendiada por los magiares, en el marco de sus campañas de saqueo por Italia desde la actual Hungría.

En el siglo XIV perdío su autonomía y entró a formar parte del estado de los Visconti. En el medievo la ciudad pierde su importancia política y es anexionada al ducado de Milán en el 1360, bajo el dominio de la familia Visconti.

. Batalla de Pavía: En el primer tercio del siglo XVI, Francia se veía rodeada por las posesiones de Carlos I de España. Esto, unido a la obtención del título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico por parte del borgoñón (1519), puso a la monarquía francesa contra las cuerdas. Francisco I de Francia, que también había optado al título, vio la posibilidad de una compensación anexionándose un territorio en litigio: el ducado de Milán, más conocido como Milanesado. A partir de ahí, se desarrollaría una serie de contiendas de 1521 al 1524 entre la corona española de Carlos V y la corona francesa de la Casa de Valois.

En octubre de 1524, en el Cinquecento, se dirigen a Pavía las tropas francesas comandadas por el rey Francisco I, en persecución del ejército imperial de Carlos I de España, que tenía una guarnición en la ciudad, al mando de Antonio de Leyva. Finalmente el 24 de febrero de 1525, Francisco I es hecho prisionero porque Cesare Hercolani de Forlì (Italia) mata su caballo: Hercolani fue llamado desde entonces el “vencedor de Pavía”. Esta captura del rey francés supone la derrota de las tropas francesas, la futura renuncia de Francia a la Borgoña, a Artois y a Flandes, así como a la influencia sobre Italia, según se firmó en el tratado de Madrid de 1526.

Desde principios del siglo XVIII hasta la mitad del siglo XIX la ciudad estuvo bajo dominación extranjera, alternando: españoles, franceses y austriacos. El más importante de ellos fue el Duque de Pavia francés Jean Marie Lagleyze, quien habitó esa zona hasta 1898, cuando se vio obligado a emigrar a latinoamerica. En 1859 pasa a formar parte del Reino de Cerdeña (futuro Reino de Italia) junto al resto de la Lombardia.

. DUOMO.

La catedral, cuya construcción en algunos detalles (revestimientos marmóreos) aún no está acabada, aunque el inicio de los trabajos se remonta al siglo XV surge en el lugar de las dos preexistentes catedrales románicas (dedicadas a San Esteban y a Santa María del Popolo). La catedral contiene los restos de San Siro, el primer obispo de Pavía (Siglo III-IV).

Al lado del Duomo se encontraba la Torre Civica, de la cual se tiene mención desde 1330, posteriormente levantada en 1583 por Pellegrino Tibaldi y que se derrumbó el 17 de marzo de 1989.

Las obras se iniciaron en 1488 por orden del obispo Ascanio Maria Sforza Visconti, con dirección del arquitecto Cristoforo Rocchi, bien pronto sustituido por Giovanni Antonio Amadeo y Gian Giacomo Dolcebuono. El proyecto original, con tres naves en el eje longitudinal y en el transepto, flanqueadas por nichos semicirculares y gran cúpula central recorrida por nichos triangulares, refleja también la influencia decisiva de Bramante, para el cual la catedral de Pavía constituye en la práctica un ensayo general para la nueva Basílica de San Pedro en Roma. También Leonardo da Vinci, de visita en Pavía durante las primeras fases de los trabajos, aportó su contribución al proyecto, parece que en lo que se refiere a la técnica de la cimentación. Parte del altar se remonta a 1521, de Gianpietrino Rizzi, alumno de Leonardo; otra parte se debe a Bernardino Gatti (1531).

La obra de la catedral siguió a través de los siglos con diversa fortuna, y ya en el siglo XVII la parte correspondiente al presbiterio fue acabada, se debe al siglo posterior el alzamiento del tambor de la cúpula. La estructura quedó incompleta hasta 1898, cuando la fachada y la cúpula fueron completadas según el proyecto original de Giovanni Antonio Amadeo.

En los años 1930 la construcción se completó con la edificación de los dos brazos del transepto, realizados según los diseños originales del siglo XVI pero utilizando una estructura portante de cemento armado, realizada de tal modo que no alteraba las líneas arquitectónicas internas. Tal técnica constructiva fue necesaria por motivos estéticos pero también porque era la única que garantizaba la posibilidad de salvaguardar los avances subterráneos de la antigua catedral medieval de Santa Maria del Popolo.

 

La larguísima vida constructiva de la catedral de Pavía, desarrollada en un arco de cuatro siglos, constituye un raro ejemplo de adhesión al proyecto original concebido tanto tiempo atrás y de la voluntad de completarlo como lo definió Amadeo.

El monumento es un edificio de notables dimensiones. La planta es de cruz griega, con tres naves flanqueadas por capillas semicirculares. Así pues, la iglesia mide lo mismo a lo ancho que a lo largo, alrededor de 84 metros. La nave central, de dimensiones dobles que las laterales y recorrida por dos galerías practicables, mide 30 metros de alta. Con tales dimensiones, la catedral de Pavía está entre los templos más imponentes de planta central del norte de Italia.

La cúpula central, de planta octogonal, con una altura de 97 metros, una luz de 34 y un peso del orden de las 20.000 toneladas, es la cuarta en Italia por dimensiones, superada por la de la Basílica de San Pedro, la del Panteón de Agripa (más baja, pero con una luz que alcanza los 43 metros) y catedral de Florencia. En altura la supera también la cúpula-torre de la Basílica de San Gaudencio en Novara, la Mole Antonelliana de Turín y la aguja central de la Catedral de Milán, que son estructuras en general prevalentemente verticales, con luces mucho menos amplias respecto a la cúpula de Pavía, o realizadas según modernas tecnologías, como en el caso de la Mole.

. PONTE COPERTO.

El Ponte Coperto (también llamado Ponte Vecchio) se alza sobre el río Ticino, enlazando el centro histórico de la ciudad (en la orilla izquierda del Ticino) con el pintoresco barrio de Borgo Ticino (originalmente fuera de los muros periféricos de la ciudad). El puente de cinco arcadas, se caracteriza por estar completamente cubierto y por situarse en el centro una capilla.  El puente actual es una reconstrucción realizada en el año 1949 sobre la tipología del antiguo Ponte Coperto, perteneciente al siglo XIV.

Ya en época romana, en la antigua ciudad de Ticinum existía un puente que unía las dos orillas del río a la altura del actual Ponte Coperto. De este puente quedan algunos restos como la base de un piilar central, sólamente visibles en períodos de bajo nivel de caudal del río. La dirección del puente romano (Oeste-noroeste), ligeramente desfasada respecto de los puentes medievales y del puente actual, indica que en época romana la dirección de la corriente del río era distinta. Otro pilar del puente romano se podía ver haste hace pocos años pero fue cubierto de terria para ampliar la ribera del río. La construcción del puente romano se remonta a la época de Augusto.

En 1351 se construyó sobre las ruinas del puente romano un nuevo puente proyectado por Giovanni de Ferrara y de Jacopo da Cozzo. El puente, finalizado en 1354, estaba cubierto y contaba con diez arcadas irregulares y de dos torres en los extremos, que servían de defensa. El aspecto de este puente aparece en los frescos de Bernardino Lanzani (c. 1524) en el interior de la iglesia de San Teodoro.

Durante la construcción de las murallas españolas, en el siglo XVII, la primera arcada y media hacia la ciudad y la primera arcada del lado de Borgo Ticino fueron incluídas en los bationes, y por tanto, cerradas. Posteriormente se añadió un partal de entrada en la parte del Borgo Ticino (1599), una capilla en el centro del puente en honor de San Giovanni Nepomuceno (siglo XVIII) y finalmente una puerta de entrada en la parte del centro histórico, eregido por Amati (1822). En el Palacio Mezzabarba, la sede del Comune de Pavía, existe una maqueta en madera del puente del siglo XIV, realizada en 1938.

Los bombardeos de las fuerzas aliadas en setiembre de 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, dañaron el antiguo puente, desmoronándose una arcada. Con el fin de la guerra surgió un áspero debate sobre qué hacer con el puente: restablecerlo o demolerlo. Por miedo a nuevos desmoronamientos que pudiesen haber hecho desbordar el río, y por el poco respeto hacia los monumentos históricos en esa época, en febrero de 1948, el Ministerio de Obras Públicas hizo demoler con dinamita el antiguo puente. Algunos restos de pilares del antiguo puente son aún visibles en el agua del río.

En 1949 se inició la construcción del nuevo puente, que fue inaugurado en 1951. Sobre el portico de la parte de la ciudad un epigrafe cita como la República Italiana reedificó, a imagen del antiguo Puente Cubierto demolido por la furia de la guerra, sobre el antiguo paso sobre el Ticino.

El puente actual es más largo y más alto que el antiguo. Las arcadas son más largas, siendo inferiores en número respecto al anterior (cinco arcadas en lugar de siete). El puente sigue un recorrido perpendicular al río para mejorar la viabilidad del puente y facilitar al mismo tiempo el discrurrir de las aguas. La calidad de las obra es inferior al puente del siglo XIV, puesto que el cemento de las arcadas se ha agrietado a tan sólo cincuenta años de su realización. Además tiene que ser revisado periódicamente para evitar el peligro de algún desprendimiento. La viabilidad del puente ha sido reducida a un único sentido de marcha, a excepción de los autobuses ciudadanos.

. BASÍLICA SAN MICHELE.

La Basílica de San Michele, obra maestra del románico lombardo, fue edificada a principios del siglo XII sobre un edificio preexistente de orígenes longobardos, en el cual se desarollaron las ceremonias de coroncación de los soberanos del Reino Itálico.

Durante el periodo lombardo se construyó una primitiva iglesia dedicada a San Miguel Arcángel en el lugar donde se encontraba la capilla del palacio real. La iglesia quedó destruida en un incendio en el 1004. La construcción actual se inició a finales del siglo XI (época a la que corresponden la cripta, el coro y el transepto) y fue completada en el 1115. La bóveda de la nave central fue reconstruida en 1489 por Agostino Da Candia.

La importante función de esta iglesia como una capilla palatina influenció la decisión, durante la reconstrucción románica, de revestir casi íntegramente el exterior en piedra, lo que es algo absolutamente insólito respecto a las iglesias de Pavía de la misma época que estaban construidas con ladrillo visto. La elección  de una frágil piedra caliza procedente de Oltrepò ha provocado que la fachada se haya deteriorado mucho a lo largo de los siglos. Así pues, el excepcional conjunto escultórico original se puede apreciar más fácilmente en el interior con los expléndidos capiteles de la nave, que en la fachada exterior.

 

La basílica de San Miguel está considerada como el prototipo de numerosas iglesias medievales que se levantaron en Pavía, las más famosa de las cuales son las de San Pietro in Ciel d’Oro (San Pedro en el cielo dorado) y la de San Teodoro. San Miguel, sin embargo, se distingue de las otras iglesias por el uso extensivo, tanto en la estructura como en la decoración, de piedra de arenisca en lugar de barro cocido.

También se diferencia en la particular conformación arquitectónica, con planta de cruz latina y con un transepto excepcionalmente desarrollado, muy ancho en relación con la planta a diferencia, por ejemplo, del de San Pietro en la que el transepto no sobresale de la planta rectangular. Este transepto está dotado de su propia fachada en el lado septentrional, de ábside en el lado opuesto y de bóveda de cañón, diferente de la bóveda de crucería del resto de la iglesia. Por todo ello, constituye casi un cuerpo autónomo, una segunda iglesia compenetrada con la principal: una idea inédita en esa época.

Las dimensiones de la basílica, 55 metros de largo y 38 de ancho en el transepto, demuestran también la importancia de este elemento en la estructura del templo. En el cruce entre la nave y el transepto se alza la cúpula octogonal (asimétrica), sobre penachos de tipo lombardo. La fachada está decorada con un amplio repertorio de esculturas de arenisca, de temas sacros y profanos, que se encuentran deteriorados por la contaminación atmosférica a pesar de los diversos programas de conservación que se han llevado a cabo. En esta basílica se realizaron numerosas ceremonias importantes; una de ellas fue la coronación de Federico I Barbarroja en 1155.

Tanto la nave mayor como las menores, están cubiertas por bóveda de crucería sostenida por potentes pilares. Sobre el transepto se eleva una cúpula de dimensiones discretas, con una altura interior de unos 30 metros. Las naves laterales están dominadas por unos balcones, con una función que no es sólo estética: sirven para crear un refuerzo lateral que se contrapone con la presión que ejerce la bóveda de la nave central. Las cuatro capillas laterales se construyeron en una época tardía. En el ábside, en el que se puede ver un fresco del siglo XV, se encuentra el altar y debajo la cripta. Los muros son sólidos, sobre todo el muro exterior, reforzado con contrafuertes que soportan la presión de la bóveda.

En la fachada, cubierta de arenisca, se abren cinco pequeñas ventanas y una cruz situada entre dos ojos de buey. Esta disposición es una reconstrucción del siglo XIX: hasta ese periodo se encontraba un rosetón, que tampoco era original, y que fue eliminado para devolver a la fachada su aspecto primitivo. Hay bandas horizontales talladas en bajorrelieve en la que se pueden ver figuras humanas, de animales y de criaturas monstruosas.

. UNIVERSIDAD.

La Universidad de Pavía es una de las más antiguas de Europa. Un edicto emanado del rey Lotario cita una institución de educación superior en Pavía ya establecida en el año 825. Esta institución, dedicada principalmente a ley canónica y civil así como a estudios de teología, fue elegida entonces como un centro educativo de primera línea en el norte de Italia. Ampliada y renovada por el Duque de Milán, Gian Galeazzo Visconti, se convirtió en la Universidad del Ducado, habiendo sido establecida oficialmente como un studium generale por el emperador Carlos IV en 1361.

Durante los siglos siguientes, incluso pasando por periodos tanto de adversidad como de prosperidad, la fama de la Universidad de Pavía creció y no sólo en Italia. La continua presencia de hombres cultos y científicos que escribieron obras célebres y realizaron importantes descubrimientos, tales como Gerolamo Cardano, Alessandro Volta, Camillo Golgi, Ugo Foscolo, junto al distinguido historial educativo de la Universidad, incrementaron el buen nombre de la institución. Residencias escolares públicas y privadas contribuyeron al incremento y mantenimiento de su fama durante siglos. Las residencias más antiguas, llamadas Collegio Borromeo y Collegio Ghislieri, fueron erigidas en el siglo XVI, y en tiempos más recientes se fundaron otras tanto públicas como privadas.

Hoy en día, la Universidad sigue ofreciendo una amplia variedad de enseñanzas disciplinarias e interdisciplinarias. Se lleva a cabo investigación en departamentos, institutos, clínicas y laboratorios, en asociación estrecha con instituciones públicas y privadas, empresas, y fábricas.

. PIAZZA DELLA VITTORIA.

La Piazza Grande (acutalmente conocida como Piazza della Victoria), forma parte de un programa de renovación urbana que tuvo lugar durante la dinastía de los Visconti. Se abrió por voluntad de Galezzo II, en la segunda mitad del siglo XIV, frente al preexistente Palazzo del Broletto, construido en 1198 como sede del Comune y posteriormente ampliado y alterado. A pesar de que no se realizó un proyecto unitario para la intervención de la plaza, se creó un espacio homogéneo a través de ordenanzas que obligaban a la construcción de un pórtico de dimensiones prefijadas en planta baja para los futuros palacios que se construyesen. Esto puede observarse en el Palazzo di Nicolino dei Diversi, edificio construido en el lado oeste en ladrillo rojo en 1383. Este edificio fue redecorado en 1750 con un elegante estuco a cargo de C. A. Bianchi con motivo del jubileo.

. TORRES MEDIEVALES.

Pavia era antiguamente llamada “La ciudad de las 100 torres” pues en ella se encontraban más de 150 torres esparcidas por toda la ciudad. Hoy en día quedan en pié solo una decena de ellas. En la Plaza Leonardo da Vinci se conservan tres torres del siglo XII. De este conjunto destaca la llamada “Torre del Reloj”, de casi 40 metros de altura, con un hermoso reloj en la parte más alta.

Las torres de Pavía eran el signo de la potencia y de la riqueza de las familias nobles que se hacían erigir una cada vez que nacía el hijo masculino de una nueva generación. Naturalmente, cuanto más alta era la torre mayor era el prestigio de la familia que la había hecho construir. Durante las luchas comunales entre güelfos y gibelinos, muchas casas fueron saqueadas y la mayor parte de las torres fueron derribadas.

. SAN PIETRO IN CIEL D’ORO.

La iglesia de San Pietro in Ciel d’Oro fue fundada en la primera mitad del siglo VIII por el soberano longobardo Liutprando. Su construcción se realizó para acoger los restos de San Agustín, transferidos a Pavía desde Cerdeña. Dos importantes monasterios se pusieron bajo la jurisdición de esta iglesia que fue reconstruida en estilo románico entre el siglo XI y el XII .

Durante la Edad Media se hizo particularmente famosa, llegando  a ser citada por Dante en la Divina Comedia. Esta notoriedad fue debido a las tumbas de personas ilustres que se encontraban aquí, como por ejemplo el filósofo Severino Boezio, el rey Liutprando y, por supuesto, San Agustín, cuyo espléndido arco fue construido en la segunda mitad del siglo XIV, y que actualmente puede ser encontrado en el presbiterio. La iglesia fue desconsagrada a finales del siglo XVIII, comenzando un periodo de decadencia y deterioro. El edificio tuvo que ser restaurado entre 1879 y 1901 para devolverle el esplendor del que había gozado en tiempos pasados.

~ by lostonsite on 10 Julio, 2010.

Italia, Viajes

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