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Cuando se unen grandes voces

PATRICIA CIOFI
LEO NUCCI

CICLO GRANDES VOCES 2009/2010
TEATRO REAL

PARTE I

VINCENZO BELLINI (1801 – 1835)

– I Capuleti e i Montecchi:
Obertura

GAETANO DONIZETTI (1797 – 1848)

– Maria Stuarda:
E chè! Non ami chè ad insolita gioia…
O nube! Che lieve…
Nella pace del mesto riposo

V. BELLINI

– I Puritani:
Or dove fuggo mai?…
Ah! per sempre io ti perdei…
Bel sogno beato.

G. DONIZETTI

– La fille du régiment:
Il faut partir, mes bons compagnons d’armes

– La favorita:
Ma, de’ malvagi invan…
Vien, Leonora!…
De’ nemici tuoi lo sdegno
Obertura

– Lucia di Lammermoor:
Appressati, Lucia…
Il pallor funesto, orrendo…
Soffriva nel pianto…
Se tradirmi tu potrai.

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PARTE II

GIUSEPPE VERDI (1813 – 1901)

– La traviata:
Preludio
È strano!…
Ah fors’è lui…
Sempre libera

– Un ballo in maschera:
Alzati! Ià tuo figlio…
Eri tu

– Luisa Miller:
Obertura

– La traviata:
Madamigella Valery?…
Dite alla giovine

-Nabucco:
Obertura

– Rigoletto:
Tutte le feste al tempio…
Si vendetta

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Propinas:

-Verdi – Rigoletto:
Si vendetta

– Giacomo Puccini – La Rondine:
Chi il bel sogno di Doretta

– Umberto Giordano – Andrea Chénier:
Nemico della patria

-Verdi – Rigoletto:
Si vendetta

Patrizia Ciofi, soprano
Leo Nucci, barítono

Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid)
Michele Mariotti, director

DOS GENERACIONES DE CANTO ITALIANO:

Patrizia Ciofi es una soprano muy inquieta cuyo repertorio abarca desde la música barroca hasta el siglo XX, de la música francesa a Richard Strauss, si bien está especialmente centrada en el bel canto italiano romántico. Ha contribuido decisivamente al redescubrimiento de óperas inéditas u olvidadas, en escenarios como el Festival de Martina Franca o el Rossini Opera Festival de Pésaro.

Nacida cerca de la señorial ciudad de Siena, en la región de Toscana, en 1967, Patrizia Ciofi realizó sus estudios de canto en el Conservatorio de Livorno con la soprano polaca Anastasia Tomaszweska Schepis, con quien consiguió una técnica de una aplastante solidez, asistiendo posteriormente a cursos de perfeccionamiento con Carlo Bergonzi, Shirley Verrett, Giorgio Gualerzi o Alberto Zedda, con los que adquirió un excelente bagaje interpretativo y estilístico.

Después interpretó varios papeles bajo la dirección artística del famoso barítono y director Claudio Desderi, al que conoció en 1990, en los cursos de perfeccionamiento en la Escuela de Música de Fiésole, y con quien trabajó durante algunos meses en un proyecto Mozart-Da Ponte, que incluyó la puesta en escena de Don Giovanni en una larga gira. Más tarde, cuando Desderi fue nombrado director del Teatro Verdi de Pisa, fundó una pequeña compañía estable de jóvenes en las que Ciofi trabajó varios años, cantando sus primeros papeles en Rigoletto, La traviata, Falstaff…

En 1994 llegó la llamada decisiva de Sergio Segalini al Festival Della Valle d’Istria de Martina Franca, donde intervino en títulos tan diversos como La sonnambula de Beillini, Medea de Cherubini (con el personaje de Dircé, en la versión original francesa), Lucia di Lammermoor de Donizetti, Il re y Mese Mariano de Leoncavallo (donde tuvo que pasar, en una misma velada, de un papel para una soprano lírico-ligera con coloratura a otro de escritura dramática), Robert le diable de Meyerbeer o Ippolito e Aricia de Tommaso Traetta, con su exigentísima tesitura, así como en la ópera bufa de Niccolò Piccinni L’americano, en la que pudo mostrar sus dotes para la comedia. Papeles todos ellos en los que la artista sobresalió por su inatacable técnica, su perfecto manejo de las agilidades y sobreagudos, su extremada inteligencia y su profundo conocimiento estilístico, como puede apreciarse en los registros discográficos, todos ellos efectuados en vivo.

Intervino también en la primera audición en tiempos modernos del Otello de Rossini, en la versión pensada para María Malibrán, es decir, con una mezzosoprano en el papel del moro veneciano. En su exquisita recreación de la Canción del sauce que entona Desdémona antes de morir se aprecia ya su enorme disposición para las óperas de Rossini, que se verán revalidadas con su poética Amenaide de Tancredi  o en la cantata Le nozze di Teti e di Peleo, ambas en propuestas escénicas de Pier Luigi Pizzi, en el Rossini Opera Festival.

Cuando el conocido y temido crítico musical franco-italiano Sergio Segalini fue nombrado director artístico del Teatro La Fenice quiso contar, lógicamente, con esta sensible y preparada cantante, de la que había sido su principal mentor, ya desde la misma reapertura del coliseo veneciano después de su trágico incendio. Fue con La traviata (Patrizia Ciofi ya había encarnado a Violetta Valéry en La Scala con Riccardo Muti, en la reposición del famoso montaje de Liliana Cavani), en una escandalosa producción de Robert Carsen, dirigida musicalmente por Lorin Maazel, y en el que, además de volver a deslumbrar por su capacidad para las agilidades, encontramos en ella una nueva intensidad dramática a la hora de afrontar a la desgraciada cortesana parisiense. Segalini acudió de nuevo a su diva para la recuperación de Pia de’ Tolomei de Donizetti, una historia de amor y de celos situada en la Florencia medieval e inspirada en un episodio de La Divina Comedia de Dante, y también para la primera producción moderna de Il Crociato in Egitto, el primer gran éxito de Meyerbeer en Italia, sin olvidar su delicada Giuletta en I Capuletti e i Montecchi de Bellini, en la edición veneciana para dos sopranos.

Otras de las facetas de esta versátil artista es la ópera francesa, donde ha podido aplicar su capacidad para buscar nuevos colores. Ha sido L’Ensoleillad, la seductora bailarina española que cautiva al protagonista de Chérubin, la deliciosa recreación del personaje mozartiano debida a Jules Massenet (de quien igualmente ha encarnado a la coqueta Manon), en el Teatro Lírico de Cagliari, y una desenvuelta y conmovedora Marie en La fille du régiment de Donizetti, en la producción de Emilio Sagi recogida en el Teatro Carlo Felice de Génova junto al tenor Juan Diego Flórez. Y ha llevado al disco el papel de Teresa en Benvenuto Cellini de Berlioz, en una especie de bel canto a la francesa. Asimismo, ha sido Sophie de Der Rosenkavalier en La Bastilla (en la deslumbrante producción de Herbert Wenicke) y Susana en Le nozze di Figaro, bajo la batuta historicista de René Jacobs.

En los últimos años, Patrizia Ciofi ha mostrado un especial interés por la música barroca, con especialistas como Christophe Rousset, Emmanuelle Haïm, Andrea Macon o Alan Curtis, en Tamerlano, Radamisto o Giulio Cesare de Händel o Bajazet de Vivaldi, en el muy premiado registro de Fabio Biondi.

Nacido en Castiglioni dei Pepoli, cerca de Bolonia -y por tanto, paisano de otro ilustre colega, el bajo Ruggero Raimondi-, el 16 de abril de 1942, Leo Nucci constituye el paradigma del barítono italiano, de noble expresión y elegantes acentos, especialmente reconocido en el repertorio verdiano y verista. Comenzó sus estudios de canto con Mario Bigazzi y los prosiguió con Giuseppe Marchesi en Bolonia durante los años 1959-1968. Siendo todavía su alumno, ganó el prestigioso Concurso de Canto A. Belli de Spoleto en 1967, y debutó escénicamente como Figaro en Il barbiere di Siviglia. Su simpática encarnación del personaje rossiniano le serviría de inmejorable tarjeta de presentación en los primeros años. Sin embargo, no empezó como solista, sno que inicialmente formó parte del coro de La Scala de Milán, al tiempo que siguió estudiando en la capital lombarda con el maestro Ottoviano Bizzani. En 1973 venció otro importante certamen, el de Vercelli, y volvió a presentarse como solista, en esta ocasión con el papel titular de Rigoletto, que se convertiría con el tiempo en su segunda piel.

Tres años después compareció en La Scala con gran éxito, nuevamente como Fígaro, en una interpretación que quedaría reflejada en dos notables grabaciones, una con Riccardo Chailly, y la otra junto a una joven Cecilia Bartoli. En los años siguientes debutó en los principales teatros internacionales, como la Royal Opera House, Convent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena (de la que sería nombrado Kammersänger en 1996), el Metropolitan de Nueva York, la Opéra national de Paris o el Liceu de Barcelona, afirmándose ya como barítono verdiano en títulos como Luisa Miller, Don Carlo o Un ballo in maschera.

Su voz es de una gran homogeneidad y una excelente proyección. Un instrumento originalmente lírico (como indican el mencionado Fígaro rossiniano, su Dulcamara en L’elisir d’amore  o su Malatesta en Don Pasquale, ambos de Donizetti, así como otras incursiones en el repertorio más puramente belcantista, como I puritani de Bellini, La favorita o Lucia di Lammermoor de Donizetti), que ha ido adquiriendo una mayor densidad con el tiempo, lo que ha hecho posible brillar en los grandes papeles de Verdi para barítono, así como en algunos personajes veristas como Carlo Gérard en Andrea Chénier, Silvio y Tonio en Pagliacci o Scarpia en Tosca. El efecto de sus interpretaciones sobre el escenario se ve reforzado, además, por su considerable presencia escénica y su veracidad interpretativa. Así, Nucci ha destacado especialmente por sus conmovedoras asunciones de personajes atormentados como Miller, Francesco Foscari, Simon Boccanegra, Macbeth, Renato en Un ballo in maschera o Nabucco, y también por sus pertinentes retratos del Conde de Luna en Il trovatore, Germont en La traviata o el Marqués de Posa en Don Carlos, que grabaría en la única realización discográfica completa de la versión original francesa en cinco actos.

Otras intervenciones suyas dignas de particular mención son el papel titular de Eugenio Oneguin de Chaikovski en el Maggio Musicale Fiorentino, junto a  Galina Vishnevskaya y Mstislav Rostropovich; Ford en Falstaff que supuso la última aparición de Carlo María Giulini en un foso operístico, en Los Angeles, Londres y Florencia; Yago en el Otello abordado por Luciano Pavarotti en concierto en Chicago y Nueva York, con Kiri Te Kanawa y Georg Solti (con quienes protagonizó asimismo un Simon Boccanegra en varias ciudades europeas, que dio lugar, como en el primer caso, a la correspondiente grabación); su presentación en el Rossini Opera Festival de Pésaro como el noble español Don Alfonso en la ya histórica recuperación de Il viaggio a Reims, con Luca Ronconi y Claudio Abbado; la versión cinematográfica de Macbeth de Verdi, realizada por Claude d’Anna, junto a Shirley Verrett; su actuación como Germont en La traviata que catapultó a Angela Gheorghiu en el Covent Garden; o varias inauguraciones de stagione scaligeras, al mando del exigente Riccardo Muti (Il trovatore, Otello), así como enlas celebraciones del centenario verdiano en 2001 (Macbeth, Rigoletto).

Nucci ha podido derrochar asimismo sus capacidades histriónicas con el papel titular de Falstaff en Turín y como Gianni Schicchi en Bolonia, siendo reconocido siempre por su extraordinaria profesionalidad y su absoluta falta de divismo, lo que le ha granjeado la simpatía y el afecto de todos sus compañeros. Hay que señalar, por último, su amplísima discografía y videografía. Durante más de una década ha mantenido un contrato exclusivo con el sello británico Decca, recogiendo el testigo del legendario Ettore Bastianini.

MICHELE MARIOTTI: Este director italiano realizó su debut operístico en 2005 en el Teatro Verdi de Salerno con Il barbiere di Siviglia. Desde entonces se ha presentado en los festivales de Wexford y Verdi de Parma, el Teatro Regio de Turín y el Carlo Felice de Génova, y la Ópera de Los Ángeles y de Washington DC, y ha dirigido orquestas como la Filarmónica Marchigiana, la Filarmónica Toscanini y la del Maggio Musicale Fiorentino en escenarios tan prestigiosos como el Festival de Santander y el de Peralada, el Teatre del Liceu de Barcelona, el Teatro Comunale de Bolonia o el Teatro de los Campos Elíseos de  París, donde obtuvo un resonante éxito junto con Juan Diego Flórez y Rolando Villazón. En 2007 abrió la temporada del Teatro Comunal de Bolonia dirigiendo Simon Boccanegra, convirtiéndose desde entonces en su director musical principal. Ha sido invitado a dirigir en Barcelona, París, Londres, Nueva York, Chicago y Tokio. Entre los títulos operísticos que ha dirigido se encuentran Il barbiere di Siviglia, La gazza ladra, La traviata, Carmen, I puritani y Don Pasquale. Recientemente ha dirigido títulos como Idomeneo en Bolonia, Nabucco en Parma y La fille du régiment en la Ópera de San Francisco.

~ by lostonsite on 29 junio, 2010.

Conciertos, Música

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