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Cuando se recuerdan las últimas palabras

EL SERMÓN DE LAS SIETE PALABRAS
Pregón 2010: D. Carlos Amigo Vallejo, cardenal arzobispo emérito de Sevilla

El Sermón de las Siete Palabras es uno de los actos más singulares y destacados de la Semana Santa de Valladolid, organizado por la Cofradía de las Siete Palabras. Cada Viernes Santo a mediodía, la plaza Mayor se transforma en un escenario del siglo XVI en el que un sacerdote reflexiona sobre las siete palabras que Cristo pronunció en la Cruz, delante de los respectivos pasos que las ilustran. Este Sermón viene precedido de un pregón a caballo que es proclamado a lo largo de toda la mañana en distintos puntos de la ciudad.

En 1932, a petición del Arzobispo, la Cofradía de las Siete Palabras organiza un Ejercicio o Sermón de las Siete Palabras en la Catedral con la asistencia de las primeras autoridades religiosas, civiles y militares, así como representantes de todas las cofradías. El primer predicador fue el canónigo magistral de Zaragoza.

En el Viernes Santo de 1943 (23 de abril), siguiendo la costumbre de los siglos XVI y XVII de predicar sermones en el espléndido escenario de la plaza Mayor, pasa a realizarse allí el Sermón de las Siete Palabras, en la acera en donde se encontró ubicado el Convento de San Francisco, ante el paso Jesús entre los ladrones (hoy En tus manos encomiendo mi espíritu), con el Cristo titular de la cofradía. Predicó este sermón D. Eduardo Sánchez, canónigo magistral de Valladolid.

El siguiente Viernes Santo (7 de abril de 1944) fue el primero en el que un grupo de hermanos a caballo, con un pregonero, recorrió diversas calles de la ciudad invitando a oír el Sermón.

Hasta 1989, en el Sermón solo estaba presente el mencionado paso titular de la Cofradía, que se corresponde con la séptima palabra. Desde ese año están presentes los siete pasos de las siete palabras, con el paso de la séptima palabra presidiendo todo el acto y desfilando en último lugar.

La plaza Mayor se convierte en un gran escenario, cuya impresión general es de luto, y que rememora los autos de fe que se celebraban en la antigua plaza del Mercado en el siglo XVI. Las autoridades ocupan diversas tribunas y enfrente se sientan los representantes de todas las cofradías, que con sus hábitos dan colorido al acto, y numerosos fieles, que llenan gran parte de la Plaza.

El Sermón es proclamado cada año por un predicador de prestigio, escogido por la Cofradía, que va desgranando las últimas palabras pronunciadas por Cristo en la cruz e invitando a la reflexión sobre las mismas. Cada palabra se ilustra con el paso que la representa, el cual desfila por delante de la tribuna del predicador al concluir la palabra correspondiente.

La Cofradía de las Siete Palabras recibió la aprobación ecelsiástica en 1929. Los cofrades fijaron su sede y realizaron su reunión constitucional en la Iglesia de San Felipe Neri, llegando a contar con un centenar de cofrades en su primera salida procesional en 1930. Poco a poco fueron montando distintos Pasos que ilustran las Siete Palabras de Cristo, completando sus siete pasos en 1975.

Su hábito consta de túnica y capa de color blanco hueso, capirote y cíngulo rojo, calcetines y guantes blancos y zapato negro con hebillas.

. Primera Palabra: «Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lucas 22, 34).

Constituye esta palabra la postura culmen de la doctrina evangélica sobre el amor; y pronto fue practicada por los cristianos, como en el caso de Esteban (Hechos 7,60). Esta palabra falta en algunos códices. El motivo que ocasionó la supresión parece ser la intención de los copistas de subrayar de este modo la responsabilidad de los judíos. Sin embargo, la admiten todas las ediciones críticas. Es coherente con la doctrina de Cristo sobre el amor a los enemigos (Mateo 5,44), con la oración del Padrenuestro (Mateo 6,9-13) y con su propia conducta durante la pasión (Mateo 24,48.51).

Paso: El Paso “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, cuenta con un Cristo llamado de los Trabajos o de Laguna perteneciente a Gregorio Fernández, de 1610. Fue una obra de la primera época de su autor, con influencia por Pompeo Leoni y quizás lo realizó en el taller de Milán Vilmercati, escultor del círculo de Leoni. Probablemente los brazos le fueron acortados unos centímetros a la altura de los hombros para que cupiera en uno de los altares donde fue colocado, lo que explicaría la desproporción.

Los acompañantes de Cristo han ido cambiando con los años. Inicialmente componían el paso un sayón encorbado apodado “el bizco” (que sostenía una cuerda) y un jurista o político, vestido con traje oriental y que se ha identificado con Pilatos, ya que, a pesar de la indumentaria, se ha dicho que era tradición en el Barroco el judaizar lo más posible a los juzgadores de Cristo. Ambas figuras proceden del paso de la Coronación de Espinas (actual Ecce-Homo), de Gregorio Fernández y se retiraron de aquél a mediados del s. XVIII, al igual que los sayones del paso de La Oración del Huerto, buscando realzar más las figuras principales. Acompañaba a esta palabra una tercera figura, de vestimenta también oriental y que aparecía curiosamente encorbado y con los brazos ligeramente abiertos.

En 1995, estudios revelaron que la tercer figura se correspondía con Nicodemo del paso “del Entierro” encargado por esta cofradía al Taller de Gregorio Fernández, y que, por fallecimiento del imaginero, llevaron a cabo Francisco Fermín y Antonio de Rivera en 1642. La recuperación del conjunto, al menos parcial (Nicodemo y José de Arimatea procediendo a introducir a Cristo Yacente en el sepulcro), dieron encaje a la pocesión que adopta Nicodemo, saliendo de la primera palabra.

. Segunda Palabra: «De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas:23,23-43).

Es la respuesta de Cristo a la súplica “acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino” del ladrón arrepentido. Este ladrón puso su confianza en Jesús, a pesar de ver en Cristo una imagen deteriorada por el maltrato, las heridas y la sangre coagulada en todo el cuerpo. A pesar de que la imagen de Jesús carecía de poder, divinidad o realeza, pudo distinguir en medio de esos elementos al Rey, al Salvador ya resucitado. La respuesta de Jesús es pronta, le dice al ladrón que confie, que cuando Él vuelva por segunda vez lo llevara al paraíso. Es la muestra de amor, donde no se hace reclamo alguno de su vida pasada. Es la aceptación total con toda su in integridad de la persona.

Paso: El Paso “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” se desconoce su autoría, realizándose entre el año 1600 y 1625. Se venera durante el año en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Laguna de Duero. Estuvo saliendo acompañado de dos ladrones de Juan de Juni que se conservan en la capilla de los Alderete de Tordesillas, hasta que a mediados de los años 1970 se creó la cofradía de la Tercera Palabra en dicha localidad y se añidieron al grupo un San Juan y una Virgen.

. Tercera Palabra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo», y al discípulo: «Juan, ahí tienes a tu madre» (Juan 19,26 s.).

Una primera interpretación ve este pasaje en sentido ético o social: Cristo entregó el cuidado de su madre al discípulo amado, cumpliendo un elemental deber filial. Pero desde la más remota antigüedad, tal vez ya Orígenes y ciertamente en el s. XV Dionisio el Cartujano, se ve en san Juan, hijo adoptivo de María, al representante de todos los que por la gracia habrían de ser hermanos de Cristo. El sentir católico ve expresada en la frase la maternidad espiritual de María. El magisterio de la Iglesia, sobre todo desde León XIII, es constante en este sentido.

Paso: El Paso “Madre, ahí tienes a tu hijo” posee un Cristo, llamado de las Batallas, de Francisco de Rincón; la Virgen y San Juan, del taller de Gregorio Fernández, realizados entre 1650 y 1700. El Cristo de las Batallas es una réplica del Cristo de los Carboneros, depositado durante el año en la Iglesia de la Magdalena. La Virgen y San Juan forman parte de un Calvario de la Iglesia de San Andrés.

. Cuarta Palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46; jn 15,34).

Es una oración tomada del salmo 22, que probablemente recitó completo y en arameo (Eli Eli lama sabachthani), lo cual explica la confusión de los presentes que creyeron ver en esta súplica una llamada de auxilio a Elías. Esto es un acto de profunda soledad y sentido de alejamiento de su Padre Esta palabra pronunciada por el Dios crucificado es, mas que un reproche hacia Dios, la oración del justo que sufre y espera en Dios. Jesús, en lugar de desesperar y olvidarse de Dios, clama al Padre pues confía en que Él lo escucha. Dios no responde porque ha identificado a su hijo con el pecado por amor a nosotros, y éste debe morir. Jesús, colgado en la cruz, es rechazado ahora por el cielo y por la tierra, porque el pecado no tiene lugar.

Paso: El Paso “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”, fue realizado entre 1525 y 1530, desconociéndose el autor. Durante el año se encuentra en el Convento de Santa Catalina, mientras que durante la Semana Santa es albergado en el Museo Nacional de Escultura. Al Cristo se le encontró en un cementerio de las Lauras, en cuya iglesia permaneció hasta el cierre del Convento, siendo restaurado por la Cofradía.

. Quinta Palabra: «Tengo sed» (Juan 19,28).

Es la expresión de un ansia de Cristo en la cruz. Se trata, en primer término, de la sed fisiológica, uno de los mayores tormentos de los crucificados. La palabra está tomada de los salmos 69:21 y 21,16. Se interpreta en sentido alegórico: la sed espiritual de Cristo de consumar la redención para la salvación de todos. Cuadra con la estructura del cuarto evangelio, y nos evoca la sed espiritual que Cristo experimentó junto al pozo de la Samaritana (lo 4,7).

Paso: El Paso “Sed tengo” es de Gregorio Fernández (1612-1616). El Paso es propiedad de la Cofradía de Jesús Nazareno, que lo llamaba Paso Grande o del Cristo Crucificado. Es seguro que el Cristo, un crucificado vivo, y los dos sayones que se juegan la túnica a los dados, son obra de Fernández, quien recibió 50 ducados en 1612 de la cofradía propietaria por un paso no mencionado pero que todo indica que es éste. Pedro Márquez ofreció el paso a la cofradía en nombre de los maestros pasamaneros. El sayón de la lanza y el caldero para la esponja procede del primitivo paso de El Despojo también de la cofradía del Nazareno, obra de Melchor de la Peña en 1629. En 1717 la cofradía compra el sayón de la esponja y el de la escalera, procedentes del taller de Fernández y guardados en el Convento de San Agustín, al boticario Andrés Urban por 800 reales. Puede que fuese de los primeros pasos en desfilar sobre ruedas, pues constan pagos de reparaciones de ruedas en 1728 y 1730, aunque quizá sólo se usaran para sacarlo de la iglesia. Las figuras ya indicadas constan en el inventario de la cofradía de 1763. El paso fue reconstruido introduciendo al último sayón mencionado por el arzobispo Gandasegui, y fue asignado a la Hermandad de La Sagrada Familia, después de La Exaltación de la Cruz; desde 1944 está adjudicado a la Cofradía de Las Siete Palabras.

. Sexta Palabra: «Todo está consumado» (Juan 19,30).

Se puede interpretar como la proclamación en boca de Cristo del cumplimiento perfecto de la Sagrada Escritura en su persona. Esta palabra pone de manifiesto que Jesús era consciente de que había cumplido hasta el último detalle su misión redentora. Es el broche de oro que corona el programa de su vida: cumplir la Escritura haciendo siempre la voluntad del Padre.(Mt 5,17 Ss.; 7, 24 Ss.; Lev 22,42; lo 4,34).

Paso: El Paso “Todo está consumado” posee un Cristo del siglo XVII, mientras que las figuras de San Juan y María Magdalena están realizadas por seguidores de Gregorio Fernández o quizá de Francisco Díez de Tudanca, hacia 1650. El Paso se encuentra en el Museo Nacional de Escultura. . Originalmente propiedad de la cofradía de La Pasión y llamado “Paso Nuevo de la Virgen y San Juan”, siendo policromado e inventariado en 1661. Fue reconstruido en 1927 por el arzobispo Gandásegui y Juan Agapito Revilla, llamándose Emisit Spiritum y siendo asignado en 1929 a Las Siete Palabras.

. Séptima Palabra: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, mi alma y mi cuerpo» (Lucas 23,46).

Esta palabra expresa la oblación de la propia vida, que Jesús pone a disposición del Padre. Invoca el salmo 30,6, en que el justo atormentado confía su vida al Dios bondadoso y fiel. En Cristo todo se había cumplido, sólo quedaba morir, lo que acepta con agrado y libertad (lo 10,18). Esteban, uno de los mártires cristianos, imitó a Cristo en la primera palabra, lo hizo también en esta última, encomendando su espíritu en el Señor Jesús (Hechos 7,59).

Paso: El Paso “En tus manos encomiendo mi Espíritu” posee un Cristo de las Mercedes de Pompeo Leoni (1550-1600), dos ladrones copia de escayola realizados en 1965, sobre unos originales de Gregorio Fernández (hacia 1617), conservados en el Museo Nacional de Escultura. El Cristo llamado de Las Mercedes, al que las jóvenes pedían encontrar novio, fue concebido inicialmente como imagen de retablo. El Buen Ladrón lleva el rostro del Duque de Lerma porque éste le adeudaba una suma por el retablo de la Colegiata de Lerma de 1615 a Gregorio Fernández; ambos ladrones iban destinados a La Piedad. Este paso preside los Sermones de las Siete Palabras, y delante de él van pasando los pasos de las otras seis palabras a medida que las va explicando el predicador.

~ by lostonsite on 2 abril, 2010.

Castilla y León, España, Viajes

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