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Cuando la Tierra de Campos creó su Giralda

AMPUDIA

Ampudia es un municipio de la comarca de Tierra de Campos de la provincia de Palencia. La villa de Ampudia es muy antiguo, cuyo vecindario llegó a alcanzar 16.000 familias, siendo silla episcopal, por lo que hubo en ella un convento de Templarios, otro de Agustinos y otro de monjas Claras.

Todos los indicios apuntan a que la localidad palentina de Ampudia fue fundada por los conquistadores romanos hacia el siglo II ó I a. C., otorgándole el nombre de «Fons Putida». No obstante, la presencia de restos arqueológicos en las inmediaciones delatan y afirman que la periferia estuvo ya habitada por antiguos moradores, remontándose a la Edad de Bronce. En las inmedicaciones de Ampudia se encuentra «Las Arcas», uno de los pocos yacimientos de la época de Cogotas I y que constituye, prácticamente, la única zona de la provincia que cuenta con estos yacimientos. La Cultura de Cogotas I se caracterizó por sus cerámicas decoradas con impresiones o incisiones y por ubicarse en plena cuenca sedimentaria.

Ya en la Alta Edad Media, la historia de Ampudia va ligada a los Rojas desde Sancho Rojas (obispo), y posteriormente al Condado de Ampudia, Duque de Lerma.

A principios del siglo XIX la villa contaba con una Abadía Mitrada exenta Nullius dioecesis, con Alcalde Mayor, un cabildo de la colegiata, a la que estaba unido la parroquia, tres ermitas, un convento de Gilitos, un hospital, un pósito, un castillo antiguo, 500 vecinos y 2168 habitantes.

A la caída del Antiguo Régimen la localidad de constituye en municipio constitucional en el partido de Palencia, que en el censo de 1842 contaba con 353 hogares y 1836 vecinos. En la década de los setenta del siglo XX el municpio crece al incorporar a Valoria del Alcor.

El núcleo urbano fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965 gracias a su gran atractivo y a sus calles porticadas. Las calles de Ampudia siguen la arquitectura típica castellana. Las dos calles principales, Corredera y Ontiveros, son porticadas, es decir, las casas reposan en rústicos troncos de árboles o columnas de piedra formando una estructura de soportales que se mantienen en pie desde el siglo XVII (aunque algunos postes datan del siglo XIII). Estos soportales servían para resguardarse del frío y las inclemencias del tiempo. 

En el inicio del XVII, Felipe III a instancias del Duque de Lerma, concede a la villa mercado franco en los viernes y la celebración de feria franca del 8 al 15 de septiembre, lo que convierte a Ampudia, en un importante centro de mercado, siendo en estas calles principales donde se situaban los comerciantes.

Los nombres de las calles tienen relación con su trazado, con los oficios y con personajes que se dedicaron a lograr el bienestar de los ampudianos. Además hoy en día se puede encontrar todavía antiguas hornacinas como la de San Antón en la Calle Corredera y la de la Virgen de Alconada en la Calle Ontiveros.

En cuanto a las casas, suelen tener dos alturas. Sus muros son espesos para protegerse de las temperaturas. En su mayoría son de adobe y ladrillo, lo que las otorga un color gris o blanco sucio. Posteriormente se encalaron y en la actualidad suelen pintarse en tonos ocres y beige. En su exterior vemos el alero y los canes en la parte más alta. Sus ventanas no suelen ser muy grandes por la temperatura. En su interior suelen tener los dormitorios en el piso superior, y sobre ellos el desván. En el piso inferior se disponen el zaguán, cocina, despensa, comedor, patio o corral, y en muchas ocasiones con pozo, gallinero, pajar, cuadra, marranera… El sistema de calefacción de estas casas, que todavía hoy perdura en muchas de ellas, es la gloria o enroje.

La Villa de Ampudia, presenta un trazado urbano característico de las villas de época bajomedieval, con una morfología urbana caracterizada por la presencia de un recinto fortificado que protegía la población, constituido por el castillo y la muralla, de la que se conservan restos que permiten seguir parcialmente su desarrollo.

La presencia del castillo, en una altura próxima al casco urbano, pero al mismo tiempo separado por su propia muralla y un espacio vacío, responden a una configuración urbana medieval propia de un lugar de señorío en la que el castillo, es a la vez elemento defensivo frente al exterior y símbolo de jurisdicción interior.

La villa se articula en torno a dos hitos definidores, por un lado el castillo y por otro la colegiata de San Miguel, que definen Ampudia como un típico ejemplo de estructura urbana medieval-bipolar.

La colegiata de San Miguel, constituye el foco polarizador del urbanismo de Ampudia, tanto en planta como en volumen. En planta por cuanto que la iglesia con sus tres grandes naves, unida a la plaza que la precede, constituye un centro regulador del trazado urbano, complementado por la existencia de otros edificios de carácter monástico y religioso como el convento de San Francisco, la ermita de la Cruz, configurando así un área urbana definida por la función religiosa. Lo mismo sucede en volumen, donde la silueta de su torre, conocida como la «Giralda» de Tierra de Campos constituye un elemento focal de la definición urbana de la villa.

De la pujanza comercial de la villa, es reflejo su entramado urbano, caracterizado por un viario de tipo regular definido por una serie de calles principales, de considerable anchura, que atraviesan el caserío de parte a parte. La presencia de estas calles cabe atribuirla al origen de la población como encrucijada de caminos en este valle de Tierra de Campos. Otras calles en las proximidades del castillo, más estrechas y sinuosas, hablan de la existencia de una población de ascendencia judía.

. COLEGIATA DE SAN MIGUEL

La Colegiata de San Miguel de Ampudia es una construcción en estilo gótico-renacentista de finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

El templo presenta tres naves ojivales cubiertas con bóvedas de crucería estrelladas, nave central que apenas sobresale de las laterales y capilla mayor octogonal. El templo comenzó a construirse en el siglo XIII, culminando en el siglo XVI.

La Capilla Mayor tiene arcos apuntados sobre pilares compuestos y arcos de medio punto sobre pilares octogonales en las naves. La Capilla pertenece al tercer cuarto del siglo XV, siendo su construcción patrocinada por los señores del castillo, los Herrera y los Ayala. Probablemente su forma ochavada estaba destinada a capilla de enterramiento.

La torre, conocida como «novia de Campos» «Giralda de Campos», o «La Bella de Campos» con sus numerosos contrafuertes, pilares, balaustres, y una altura de 62 metros constituye un hito visual de definición urbana de la villa. La torre es de finales del XV principios del XVI bajo los auspicios de Fray Pascual de Ampudia, cuyo escudo campea en ella. Probablemente su tracista fuera alguno de los maestros de la Catedral de Palencia, Juan de Ruesga o Gaspar de Solórzano. Su remate lo haría Juan de Escalante.

En 1607 la riqueza artística del templo se vio ennoblecida con el traslado de la Colegiata de Husillos (Palencia) a Ampudia, siendo su promotor el Duque de Lerma.

La iglesia conserva en las capillas de Santa Ana y San Ildefonso, un conjunto de bienes muebles y retablos de interés singular, que se incluyen en la declaración como partes integrantes.

En la capilla de Santa Ana lo más interesante es la intervención de Vasco de la Zarza, especialmente en el altar mayor al lado derecho de la capilla, cuyo grupo principal representa a Santa Ana, la Virgen y el Niño, en alabastro. Por encima un bajorrelieve del Camino del Calvario y el relieve del Calvario en el remate. Aunque estas obras son datables en el siglo XVI, a principios del XVII el retablo sufrió modificaciones en estilo escurialense. También es muy interesante la reja de cerramiento de la capilla, atribuida a Llorente de Ávila o Juan Francés, aunque también pudo ser autor de la traza el mismo Vasco de la Zarza. El retablo mayor es de traza prechurrigueresca es de mediados del siglo XVII.

En cuanto a la Capilla de San Ildefonso, se accede a ella por una interesante reja plateresca del XVI y dentro dos sepulcros de arcosolio del XVI de los fundadores. El retablo, también plateresco del primer cuarto del XVI, cuya imagen central es la que da nombre a la capilla, la Imposición de la casulla a San Ildefonso.

Adosados a las paredes de las naves laterales se encuentran asimismo una serie de retablos y esculturas de los siglos XVI y XVII, de distintas escuelas y autores. También se conserva una obra de Alejo de Vahía de finales del siglo XV: un púlpito en madera de nogal, con las representaciones de San Miguel alanceando al demonio y los Cuatro Doctores Máximos.

. CASTILLO DE AMPUDIA

El Castillo de Ampudia es una fortaleza medieval del siglo XV, construido entre 1461 y 1488 por Don García López de Ayala, señor de Ayala y Salvatierra. El sucesor de Don García, Don Pedro Ayala y Rojas, Conde de Salvatierra, se enfrentó con su propia madre, Doña María Sarmiento, por la posesión del castillo, resultando él vencedor. En 1521 el Conde abrazó la causa comunera, dando lugar al hecho de armas conocido como la Batalla de Ampudia entre los partidarios del emperador Carlos I de España y las tropas acaudilladas por el obispo Antonio de Acuña. En 1522, tras la derrota comunera, el emperador confiscó el castillo, pero poco después lo devolvió a la familia, aunque a cambio de 20.000 ducados. En 1528 el castillo alojó a los hijos del monarca francés Francisco I, tras la Batalla de Pavía, en calidad de rehenes.

En 1597 asumió la titularidad del señorío Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma y favorito del rey Felipe III, al que atrajo en distintas ocasiones a la villa, convirtiéndose el castillo en sede ocasional de la Corte española. A partir de entonces el castillo entrará en un largo período de abandono, lo que no obstó a su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. En 1960 el empresario galletero Eugenio Fontaneda Pérez, natural de Aguilar de Campoo, lo adquirió a su penúltima dueña, la condesa de la Granja, y lo acondicionó como museo para su colección de objetos de arte y antigüedades procedentes de la cuenca del Duero.

El Castillo de Ampudia es un ejemplo temprano de castillo-palacio señorial castellano, joya de la arquitectura civil de la región y presenta un magnífico estado después de la cuidadosa restauración acometida en los años sesenta por Eugenio Fontaneda. La edificación de arquitectura gótica, tiene planta trapezoidal con tres torres cuadradas en las esquinas (la cuarta torre se derrumbó debido a que las bodegas que había al lado del castillo, horadaron sus cimientos). La torre mayor que se sitúa al sudoeste corresponde a la torre del Homenaje. Presenta una fachada de elegante aspecto, distribuida simétricamente y ornamentada con bellas escaraguaitas de traza flamenca y un escudo del Duque de Lerma. El castillo está rodeado de un foso salvado mediante puente levadizo y por un muro de barbacana con torres cilíndricas. El Patio de Armas tiene tres pandas porticadas de tres pisos con arquería escarzana, siendo el piso superior de más exiguas proporciones.

En este castillo se firmó el documento por el cual se produjo el cambio de capitalidad de Valladolid a Madrid.

. ERMITA DE SANTIAGO

La Ermita de Santiago fue construida entre los siglos XVI y XVII. Adscrita al castillo, sirvió en su día para los actos religiosos en caso de asedio. Después, hacia 1851, pasó a ser dependiente de la parroquia y se reedificó gracias a D. Manuel de Tariego, canónigo de Sevilla. En torno a 1970, se produjo paulatinamente su derrumbamiento.

En su interior alberga un retablo barroco de la primera mitad del siglo XVIII, colocado en 1787 procedente del Santuario de Nuestra Señora de Alconada. En 1998, la ermita fue reinaugurada.

~ by lostonsite on 1 abril, 2010.

Castilla y León, España, Viajes

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