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Cuando los mosaicos cubren las estancias

VILLAS ROMANAS DE PALENCIA.

I. VILLA ROMANA LA OLMEDA

. Museo de la Villa Romana La Olmeda.

Proyecto: Museo de la Villa Romana La Olmeda, Palencia
Dirección:
Tipología: Museo
Autor: Ángeles García de Paredes, Ignacio García Pedrosa
Año del proyecto / Construcción:
Coordenadas:  42°28’54.41″N, 4°44’11.48″W
Bibliografía:
Localización

Tras muchos años de excavación arqueológica, conservación de los hallazgos, construcción y ampliación de edificaciones protectoras, organización de visitas y un importante esfuerzo económico por parte de la Diputación de Palencia, se ha construido un gran contenedor para proteger la Villa Romana La Olmeda, singular yacimiento del Bajo Imperio del siglo IV d.C.

El trazado descubierto sigue el esquema de la villa clásica con las distintas dependencias dispuestas alrededor de un patio central, y cuatro torres simétricamente distribuidas cercanas a los castillos de tradición hispánica. Llama la atención la variedad y riqueza de los mosaicos que pavimentan la mayoría de las estancias, cuya preservación ha sido uno de los principales motivos para acometer la nueva adecuación del área arqueológica al uso museístico, obra inaugurada en el año 2009 por los arquitectos Ángela García de Paredes e Ignacio García Pedrosa.

La estrategia del proyecto es clara y funciona. Frente a los yacimientos arqueológicos encontrados que revelan una arquitectura masiva, compacta, fragmentada, y de una materialidad ligada a la tierra, el tándem Paredes-Pedrosa plantea una arquitectura ligera, de estructura racional y ordenada, que quiere ser aérea y que contiene un espacio unitario continuo, pensado para ser recorrido. Continente y contenido se respetan y consiguen aunar bajo el mismo techo y de manera equilibrada, antigüedad clásica y contemporaneidad arquitectónica.

El proyecto resuelve cinco naves y unos 7.000 m2, cuya estructura se organiza en pórticos metálicos, con soportes que enmarcan el patio de la villa y configuran el perímetro del recinto, y bóvedas rebajadas construidas a base de rombos tubulares de acero cuyo sistema constructivo prefabricado y modular resultan altamente efectivos en cuanto a su fabricación, transporte y montaje en obra. Una solución muy coherente pensada para un programa que exige el mínimo contacto posible, tanto durante su ejecución como en su uso ordinario.

Una vez dentro, el recorrido se realiza sobre pasarelas elevadas dando lugar a un nuevo trazado superpuesto que se adapta con cierto organicismo a la planta preexistente y conduce la visita por las diferentes estancias. La subdivisión del espacio museístico continuo, mediante mallas de acero colgadas de la estructura, reconstruye tridimensionalmente los paramentos verticales originales, permitiendo distintos grados de transparencia y favoreciendo una doble lectura de los espacios que enriquece la experiencia del visitante: la particular de cada habitáculo y la general del museo. Mientras que la zona de servicios, la tienda, la cafetería, las salas de exposiciones y audiovisuales o los aseos, se concentran en espacios comprimidos que flanquean el volumen principal del museo sin obstaculizar el paseo. Y toda esta variedad compositiva se contiene lateralmente por un cerramiento, distinto de la cubierta, elevado sobre muros de hormigón y compuesto por una doble piel de chapa de acero perforada y policarbonato traslúcido, que oculta la estructura del perímetro, tamiza la luz natural y consigue desmaterializar la fachada hacia el espacio interior, aportando a la cubierta un conseguido efecto de ingravidez.

Pero todo este rico catálogo de sutilezas se omite al exterior, donde los gestos son más arbitrarios y el edificio se muestra macizo e impermeable frente al paisaje, ocultando su valioso contenido. La intención aquí no es tan clara y el edificio se posa con sobriedad y cierta dificultad.

El nuevo edificio de Paredes y Pedrosa es, en realidad, una inmensa cubierta capaz de ofrecer una vista general del yacimiento y, sin embargo, capaz también, gracias al uso de telas metálicas semitransparentes, de separar la antigua villa por estancias para ayudar la imaginación de los visitantes.

Por fuera, el nuevo edificio está arropado por una piel de acero cortén perforada que forma una fachada irregular, texturada y sorprendente. Cuando, circulando por la carretera que conduce de Palencia a Saldaña, el edificio se adivina en el horizonte, éste se confunde con alguna de las muchas choperas que salpican el paisaje.

Como las ramas de los árboles, las planchas de acero cortén se aligeran con la altura. Las hendiduras aumentan su tamaño y se ensanchan desde el zócalo hasta la cubierta. Para frenar el fuerte viento de la llanura, las planchas forman un zigzag y esos quiebros aumentan el juego de los reflejos externos.

En el interior, una hazaña estructural hace que la inmensa cubierta parezca levitar sobre la antigua villa. Un suelo de madera de ipe pavimenta las pasarelas por donde el visitante puede ahora adentrarse en la villa con la rara oportunidad de no perder nunca de vista la inmensa planta de la misma: 3.000 metros cuadrados rebosantes de mosaicos.

. Villa Romana La Olmeda.

Descubierta en 1968, la Villa Romana La Olmeda, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo romano hispánico. Se trata de una gran mansión del Bajo Imperio (s. IV d.C.), cuyo edificio principal de planta cuadrada flanqueada por dos torres, se dispone en torno a un patio central y peristilo al que se abren las distintas dependencias, la mayoría de ellas con pavimentos de mosaicos. El salón principal u “oecus” de 175 m2 conserva en muy buen estado uno de los principales mosaicos del mundo romano en el que se pueden contemplar dos escenas; la principal narra el conocido episodio de Ulises en Skyros, orlado por una bella cenefa con una serie de retratos, probablemente de los dueños de la mansión. Bajo el tema principal una cacería de gran realismo.

En las proximidades del edificio principal se han excavado diversas necrópolis con abundante e interesante material que permite estudiar y conocer mejor el mundo tardorromano en la meseta. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural el 3 de abril de 1996. En Saldaña, localidad próxima a la villa, se completa la visión de la vida en la Roma bajoimperial con la visita al Museo Monográfico de la Villa, en el que se pueden admirar desde las vajillas de cerámica en terra sigillata hasta los ajuares funerarios de las necrópolis.

El descubrimiento de la Villa Romana La Olmeda tuvo lugar en el verano de 1968 con motivo de la realización de unas labores agrícolas, que al tropezar con restos de una vieja pared fueron el principio de una investigación arqueológica. La incógnita pronto se despejó con el hallazgo de un espléndido palacio de época imperial romana: salas, corredores, pórticos, todo un conjunto cuyo momento de esplendor fue hace 1600 años.

. El Palacio:

La vivienda, en torno a 3300 m2 es de forma cuadrada, con jardín central rodeado de galerías a las que abren las habitaciones; corresponde al tipo de vivienda llamada “casa de peristilo”, de origen mediterráneo, frecuente en el mundo romano.

En sus fachadas norte y sur se disponen sendos pórticos flanqueados en sus extremos por torres, octogonales en la fachada sur y cuadradas en la norte. Aunque la excavación arqueológica no permita asegurarlo con certeza, el pórtico sur fue columnado, con la posibilidad, menos probable, de pared maciza y, sobre ella, las columnas en el piso alto. La excavación de la fachada norte no ha proporcionado hasta el momento, datos suficientes para saber cómo era, si bien se puede apuntar la existencia de una batería de contrafuertes acusados al exterior.

El peristilo fue en origen un corredor o pasillo con columnas en sus cuatro lados que separaban el jardín central de las galerías perimetrales. Una reforma posterior sustituyó las columnas de la parte sur por nueve arcos de ladrillo de medio punto levantados sobre pilares y cerró los restantes lados con paredes en las que se abrirían numerosas ventanas, como lo prueba la cantidad de fallebas de hierro que aparecieron en abundancia durante la excavación. Tras la destrucción de la villa los arcos de ladrillo quedaron “tumbados” en el suelo pero perfectamente reconocibles, razó por la cual se produjo su reconstrucción o anastolisis y cabe afirmar que constituyen, hoy por hoy, uno de los ejemplos de recuperación de estructura más singulares de la arquitectura doméstica bajoimperial.

El acceso principal al interio de la vivienda una vez atravesado el póritco sur, se hacía por la habitación V-03, pavimentada con un mosaico de sencillo diseño en el que alternan pequeños cuadrados con motivos lineales en su interior, y grandes octógonos que encierran peltas. Bordea el mosaico una cenefa de círculos secantes, siendo en el lado oeste la cenefa de almenas apuntadas. Este mosaico corresponde a una reforma hecha en el palacio en época avanzada, quizás ya en el siglo V, pues al procederse al arranque para su consolidación, aparecieron bajo él pequeños restos de otro anterior, totalmente destruido, fenómeno común en otras habitaciones de la villa y baños. Contemporáneos del mosaico tardío descrito son los de las habitaciones V-30 y parte de los de la V-32, pues utilizan teselas hechas con la misma piedra que las de la habitación V-03, diferentes a las del resto de los mosaicos del palacio.

Al fondo de la habitación V-03 se alzaban dos columnas cuyas basas se conservan “in situ” que servían para marcar paso del vestíbulo a la galería sur del peristilo. Esta galería estaba pavimentada con un mosaico que aparece mal conservado debido a una profunda zanja que, comenzando junto a la puerta de la habitación V-32, destruye casi todo el mosaico de la habitación V-30, una pequeña parte de la galería oeste del peristilo, casi todo el mosaico de la galería sur, y se bifurca en dos ramales; uno de ellos corta en diagonal la habitación V-14 (el oecus) después de atravesar la V-12, y el otro destruye la esquina noreste de la V-14, cortando antes la V-07 y V-13.

La excavación permitió comprobar que la zanja fue hecha antes del incendio y destrucción del palacio, pues se convirtió en un basurero donde se arrojaron multitud de materiales de desecho, desde restos de animales, entre ellos gigantescas cuernas de ciervos, hasta cerámicas, fechadas principalmente en el siglo V, incluso principios del VI, como un buen lote de cerámica conocida como “sigillata gris paleocristiana”, además de otros objetos dignos de mención como un buen lote de recipientes de cobre y bronce; pero, sobre todo, destaca una estatuilla de bronce representando a Sol-Helios, adornado con la corona de rayos y clámide al viento.

El por qué se hizo esa zanja es -como tantas veces ocurre- difícil de precisarlo. Quizás se debiera a la necesidad de una nueva canalización relacionada con algún tipo de actividad en el interior del palacio, ya en época posterior a las invasiones del siglo V, cuando fuera necesario abastecerse de agua en abundancia. Lo cierto es que en las excavaciones llevadas a cabo en el año 2005 se pudo apreciar una compleja red de zanjas en toda la zona norte de la villa, ajenas a la planta del edificio.

El mosacio de la galería sur del peristilo tiene una decoración geométrica, consistente en un conocido repertorio de círculos secantes, con cenefa de triangulos encadenados (guiloches).

Desde la galería sur del peristilo se accedía hacia el sur a la habitación V-05, pavimentada con un suelo de opus signinum (mortero de cal y fragmentos cerámicos) que tiene en su sector central cuatro hoyos hemisféricos unidos por canales. Si bien existen paralelos para esta clase de habitaciones en otras villae, como Carranque (Toledo) o la villa de la dehesa de La Cocosa (Badajoz), la interpretación no es totalmente segura. La explicación que se hizo de los hoyos en la villa extremeña de La Cocosa fue la de asientos de tinajas; ésta y la habitación contigua V-06 pudieron haber tenido la función de despensas-almacenes.

En la pared norte de la V-06 se conservan la exterior restos de pintura, así como en otras paredes del palacio. En las habitaciones V-16, V-18, V-12, en varias del ala norte y sobre todo en las V-14 y V-09, se trata de pinturas al fresco, y al corresponder únicamente las conservadas a parte de los zócalos no es de extrañar que se trate de las comunes imitaciones de placas de mármol y poco más. Excepción sería la habitación V-14, en la que se representó un jardín con columnas, de las que se veían las basas, así como flores y pájaros; aquí precisamente se rescató en 1969 una perdiz completa y fragmentos de otras dos bastante peor conservadas.

Al extremo este de la galería sur del peristilo está la habitación V-07, pavimentada una vez más con “signinum”. Es una antecámara de la habitación V-09, una especie de alcoba con uno de los más bellos mosaicos geométricos de La Olmeda: octógono central a cuyos lados se adosan cuadrados, y entre éstos, rombos alargados; junto a la pared norte cenefa de trenza y en la pared sur cenefa en línea en zig-zag.

Del extremo sur de la galería sur del perisitilo arranca hacia el norte la galería oriental, con un mosaico bien conservado de complicado diseño: parejas de hexágonos alargados de ramas de laurel, que al cortarse ortogonalmente dejan en su centro un octógono, y al unirse por sus extremos con otras parejas de hexágonos van formando alternativamente cuadrados y rombos; en el interio de los octógonos citados, motivos florales idénticos en todos, envueltos por una cenefa de roleos. Por último, en el interior de los cuadrados un motivo cruciforme. La cenefa de este mosaico repite la de la galería sur del peristilo.

En la galería oriental se disponen a la derecha dos pequeñas habitaciones pavimentadas con suelos de “signinum” (V-11 y V-12). La primera de ellas a la que se accede desde el peristilo es el vestíbulo de la V-13; y la otra, a su derecha, una habitación relacionada igualmente con esta misma V-13, como servicio de ella. La habitación V-13 se puede considerar como uno de los comedores o “triclinios” de la casa. Tiene un ábside cuadrangular, a nivel más alto, y conserva un mosaico con nudos de Salomón encerrados en círculos; la parte anterior de la V-13, también pavimentada con mosaico, lleva en el centro una corona de laurel rodeada de diversos motivos en cenefa, y alrededor, ocho paneles rectangulares separados por cable, con círculos en su interior que encierran flores de ocho pétalos.

Junto a estas habitaciones, al norte y con acceso desde el peristilo, se encuentra el “oecus”, (V-14), sala principal de la vivienda, de 175 m2, donde se hallan los mosaicos figurados más importantes conservados, hasta la fecha en La Olmeda.

Rodea las escenas centrales de este mosaico una amplia cenefa con un diseño semejante al de la galería del peristilo adyacente, de calidad extraordinaria, en el que se superponen coronas de laurel enlazadas. El efecto de este complejo diseño es espectacular y lo realza el fuerte y variado cromatismo de colores cálidos, con variedad de rojos, amarillos y malvas fundamentalmente. Junto a la pared de la habitación, cenefa de cintas onduladas que envuelven tulipanes.

La parte figurativa de la habitación se compone de tres temas bien distintos: el más próximo a la entrada es una movida escena de caza, en realidad la suma de siete escenas diferentes, en cinco de las cuales diversos animales luchan con cazadores a pie o a caballo armados de lanzas o jabalinas. Otra de estas escenas representa a un león herido de una especie hoy desaparecida, el león del Atlas (como se puede ver en el mosaico de Orfeo en El Bardo), y en otra, el ataque de un león a antílopes africanos. Una de las figuras de mayor calidad es el jabalí acosado por perros, de un realismo fuera de lo común en los mosaicos hispanos.

En el centro del salón un tema mitológico bien conocido y representado en la antigüedad en mosaicos, pinturas, relieves, así como objetos de arte menor tanto en el mundo griego como en el romano. También a partir del Renacimiento volverá a gozar del gusto de artistas y clientes. Es la leyenda de la treta del descubrimiento de Aquiles llevada a cabo por Ulises, cuando Aquiles se ocultaba vestido de mujer en la isla de Skyros, en el gineceo del palacio del rey Licomedes.

En el mosaico, Ulises, a la derecha de la composición, indica con la mano a Aquiles la dirección a Troya, mientras que las princesas de la isla, hijas de Licomedes, intentan impedir su marcha, al saber que su fatal destino le llevará a morir en la guerra. Los personajes representados, a tamaño superior al natural, (Ulises mide cerca de dos metros y medio), son: Aquiles semidesnudo y con los pendientes femeninos del disfraz; Ulises empuñando una espada rematada en cabeza de águila; Rea, reina de Skyros, con diadema y ceñidor de manto, de pedrería; seis princesas, entre ellas Deidamia, amante de Aquiles; Albina, el ama de Deidamia, que ofrece a Rea un huso, lo cual sirve para indicar que la escena se desarrolla en el gineceo del palacio real, parte reservada a mujeres, y, acaso, los dos amigos que acompañaron a Ulises, Agirtes y Diomedes, que tocan enormes trompetas que sirvieron para hacer que Aquiles se “traicionase” al empuñar una lanza y un escudo arrojados entre objetos de ambiente doméstico dispuestos desordenadamente en la parte inferior.

Una ancha cenefa que rodea por los cuatro lados el cuadro de Aquiles y Ulises es el tercer tema figurado, el más importante por su singularidad y cuidadísima factura. Se trata de una serie de medallones ovalados que cuelgan del extremo de las alas de ánades cuya cola acaba transformándose en delfín. Estos ánades sujetan con sus picos estilizados ánforas apoyadas sobre plantas semejantes a medusas. En cada medallón o clípeo un rostro, alternativamente masculino y femenino en la mayor parte de la cenefa, de personajes casi todos jóvenes, incluso algún muchacho, realizados en teselas, más bien cuñas, de piedras milimétricas que alternan con las de pasta vítrea.

Esta cenefa de personajes, que fueron dieciocho en origen, conservándose actualmente catorce, es un “únicum” y si bien, como siempre, resulta difícil su interpretación, una de las teorías con más peso es la de considerarlos, partiendo de la base de que son personas reales, una auténtica galería familiar de retratos con el “dominus” y sus parientes. En esta línea se ha llegado a decir que pudieran tener relación con la familila de Teodosio el Grande, el emperador nacido en “Cauca” (Coca), en la provincia de Segovia.

En las cuatro esquinas de la cenefa, las cuatro estaciones, de las que se conservan en la actualidad primavera, otoño e invierno (la más completa), realizadas a la manera clásica: primavera con flores, otoño con uvas e invierno con velo. La forma de representar sus ojos, grandes y con una cierta inexpresividad, es la típica del Bajo Imperio, que se prolongará durante la época bizantina.

A continuación de esta sala se dispone la galería norte (V-15), pavimentada también con un mosaico, de diferente factura -y posiblemente cronología-, de cuadros o casetones que se encierran figuras simbólicas: esvásticas, nudos de Salomón y cruces, representados de forma reiterada. Bordea este ajedrezado una cenefa de motivos florales.

Al extremo este de la galería una puerte da entrada a una habitación absidiada, V-16, que excepcionalmente estuvo dotada de “hypocaustum” o sistema de calefacción subterránea “radiante”. El mosaico que tuvo estaba apoyado en “pilae”, pilastras de ladrillo, entre las que circulaba el fuego o el aire caliente. Hay dos entradas de calor al hipocausto: una se sitúa en el centro del ábside, con “praefurnium” u horno de alimentación del fuego al exterior, y la otra, desde la que se atizaba directamente con combustible bajo el suelo del mosaico, está junto al arranque del ábside, en la pared norte. Para el tiro había once chimeneas, diez de ellas empotradas en la pared, y una en el suelo de la habitación contigua V-17.

El diseño del mosaico de la habitación V-16 se componía de hexágonos alargados alternándose con cuadros de pequeño tamaño. Un saqueo efectuado en época imprecisa, quizás durante la Alta Edad Media, destruyó la mayor parte para aprovechar los ladrillos de las “pilae” que había bajo él, conducta que se ha podido documentar en numerosos yacimientos similares, como el de la villa palentina cercana de Quintanilla de la Cueza.

Desde esta habitación absidiada se entraba, a derecha y a izquierda, en habitaciones también pavimentadas con mosaico. La V-17, contigua también al “oecus”, con hipocaustos de galerías perimetrales que convergen en la esquina suroeste donde estaba la chimenea para el tiro, y la V-18, bajo la que corre otro conducto para el aire caliente en diagonal hasta la esquina noreste donde estaba la chimenea empotrada en la pared. La V-17 conserva un mosaico con un diseño de cuadros separados por sogas dentro de los cuales se disponen cuatro peltas, alternativamente rojas y negras sobre un fondo blanco. Es un cartón o modelo original, aunque se puede aludir a dos paralelos en villas hispánicas: Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y San Julián de la Valmuza (Salamanca). El de la habitación V-18 destaca por su fuerte colorido, principalmente amarillo y rojo, y tiene un diseño de cuadrados y hexágonos alargados separados por sogas que encierran diversos motivos geométricos y florales.

Las habitaciones que abren a la galería norte del peristilo tienen suelos de “opus signinum”, excepto las numeradas V-22 y V-23, con piso de tierra. La V-22 es la entrada norte del palacio y del resto, exceptuando una parte de la V-24, que es el hueco de la escalera de acceso al piso alto, no se conoce el uso que tuvieron. El doble piso existía tanto en esta crujía norte como en la sur siendo las otras dos alas del palacio, este y oeste, de solamente planta baja.

Al extremo oeste de esta galería norte del peristilo abre otra puerta por la que se accede a tres habitaciones: las estancias V-26, V-25 y V-27, las primeras que fueron excavadas en la campaña de 1969, simétricas de las V-17, V-16 y V-18, pavimentadas todas con mosaicos pero sin hipocaustos.

El mosaico de la V-26 tiene un centro formado por cuatro grandes flores separadas por sogas y en torno a él diversos paneles de diferente tamaño, destacando uno de ellos con motivo arcaizante de esvásticas enlazadas negras sobre fondo blanco. Una cenefa de almenas cierra el espacio decorado. En la habitación V-25, con ábside ligeramente elevado, hay un mosaico con diseño de octógonos y cuadrados, encerrando los primeros una flor de ocho pétalos dentro de un círculo, y los cuadrados una pequeña cruz. Bodea el ábside una ancha cenefa de tulipanes contrapuestos y lo separa del resto de la habitación con otra cenefa de triángulos encadenados (guiloches). La habitación V-28 tiene un mosaico con un tema muy frecuente, círculos secantes y cenefa de triángulos isósceles dispuestos vértice contra base.

La galería oeste del peristilo (V-28) está pavimentada con un mosaico que tiene el mismo diseño que el de la galería oriental; ahora bien, en el interior de los cuadrados y los rombos hay motivos muy variados, a diferencia de los de la galería oriental donde se repetía siempre el mismo tema. En este mosaico se ha podido advertir diversas reparaciones no siempre efectuadas de manera diestra.

Del centro de esta galería oeste arranca hacia Occidente el pasillo de comunicación con los baños y ligeramente hacia el sur una puerta de acceso a las habitaciones V-32, V-31 y V-30. La habitación V-32, a la que se entra a través de la V-30, es la más importante, posiblemente el comedor o “triclinio” principal de la vivienda. Originalmente fue más pequeño que el que se ve en la actualidad, pues sufrió una reforma consistente en suprimir el muro de la pared norte y agrandar la habitación hasta la galería de unión con los baños (V-29). Esta parte añadida, con hipocaustos bajo el piso, hizo que el antiguo ábside quedara -como se aprecia en la planta- descentrado respecto al nuevo eje este-oeste de la habitación. Para evitar este inconveniente, se suprimió el extremo sur del ábside antiguo colocando un tabique que lo separaba del resto de la sala y hacer un ábside nuevo prolongando el antiguo hacia el norte.

El mosaico correspondiente a la parte antigua del comedor tiene un diseño de flores alargadas enlazadas por sus tallos sobre el que se superponen círculos unidos por eslabones. Lo rodea una cenefa de guirnaldas. De esa misma época es un pequeño fragmento conservado en el ábside con un diseño idéntico al otro ábside de la habitación V-25 y con la misma cenefa. El mosaico de cronología posterior del ábside repite el diseño anterior aunque en tamaño algo mayor, con cenefa de tulipanes en cinta ondulada. El mosaico sobre el hipocausto tiene una red de líneas rectas cortadas ortogonalmente sobre las que se disponen círculos centrados en las intersecciones de las rectas que encierran las flores. Entre los círculos, pequeños cuadrados con una cruz interior. De nuevo, al exterior, cenefa de almenas.

La habitación V-30, entrada de acceso a la V-32, es una especie de vestíbulo y tuvo originalmente un piso de “signinum” sobre el que se colocó un mosaico, en parte destruido por la zanja principal que corta al edificio, con una decoración de hiladas paralelas de peltas separadas por sogueados.

Se ha podido constatar durante la excavación la existencia de mosaicos en algunos pavimentos del piso alto: sobre el pórtico norte (V-40) hubo uno, cuyos restos aparecieron caídos en el suelo del pórtico, con un diseño de cuadrados que encerraban motivos florales bordeados por cenefas de flores de cinco pétalos y cintas onduladas. En el piso alto de la torre sureste existió un mosaico figurativo del que se encontraron fragmentos en el suelo del piso bajo; el hallazgo de una  pierna de sátiro, una pata de burro y una cabeza de otro animal, además de otros fragmentos geométricos de las cenefas, plantea la posibilidad de un tema báquico, más propiamente el habitual cortejo dionisíaco.

Todos los mosaicos de La Olmeda corresponden a la época tardorromana. Concretamente tres monedas fueron halladas de época de Constantino I y Constantino II. Esto permite dar fechas a partir de mediados del siglo IV para los mosaicos más antiguos, siendo los últimos hechos en el palacio (habitaciones V-03, V-32 y V-30), del siglo V.

Finalmente, el espacio central de la casa -jardín del peristilo, tenía en medio una fuente, de la que apenas quedan restos, rodeada por un pequeño mosaico totalmente destruido. De la fuente parte un desagüe de ladrillo visible en la actualidad que después de atravesar la galería norte del peristilo bajo el mosaico, la habitación V-22 y el pórtico norte (V-40), vertía a un arroyo perpendicular, hoy desaparecido. Dentro del jardín una pérgola formada por ocho arcos unía las dos puertas de acceso al jardín desde las galerías este y oeste del peristilo, dejando en su centro la fuente y el pequeño mosaico. Durante la excavación aparecieron en el suelo dieciséis agujeros para los apoyos de los arcos.

. Los Baños:

Los baños de la Villa Romana La Olmeda constituyen un espacio diferenciado en el sector Oeste del conjunto de la pars urbana. Fueron identificados ya en las excavaciones dirigidas por P. de Palol y J. Cortes en 1970 y, desde entonces, se han sucedido una serie de actuaciones cuyo objetivo primordial fue la delimitación del perímetro exterior del complejo. En 1991 se retomaron los trabajos en su interior localizándose cinco estancias que constituyen el extremo meridional del conjunto, documentado como sector Sur de los baños. La disposición, en 1995, de una cubierta fija destinada a proteger de la intemperie todo el ámbito termal, animó los trabajos de consolidación de las estructuras, así como la restauración y recolocación de los pavimentos de “opus tessellatum” descubiertos en las estancias.

El corredor divide los baños en dos partes: al sur una gran habitación circular de 170 metros cuadrados, B-10, con cuatro salientes en ángulo recto y pavimentado de “opus signinum” de color muy claro al que se superpone un mosaico con diseño idéntico al de las galerías este (V-10) y oeste (V-28) del peristilo. Este mosaico tiene en medio un cuadrado con dos anchas cenefas de guirnaldas, rodeando una estrella de ocho puntas. En los bordes exteriores del mosaico cuatro segmentos circulares con diseños geométricos.

Esta sala se calentaba mediante “hypocaustum” cuya boca de horno o “praefurnium” se adosa al centro de su pared oriental y conecta con una galería perimetral bajo el piso y con otras radiales a partir del centro de la habitación. Las chimeneas para el tiro se situaban en los salientes en ángulo recto de la sala, empotradas en la pared. Se ignora el uso de esta habitación, quizás sala de estar entre baños. En la pared norte se conservan restos de frescos imitando placas de mármol. Esta habitación sufrió en la antigüedad un saqueo que destruyó la mayor parte de los suelos buscando los grandes ladrillos bipedales que cubrían todos los conductos bajo el mosaico.

Dos puertas al oeste de esta sala circular la comunican con cuatro pequeñas habitaciones, B-14, B-13, B-12 y B-11 pavimentadas de mosaico; en las dos situadas al sur unidas entre sí, aparece el mosaico con un diseño de casetones que encierran un motivo cruciforme, casi destruido al haber existido sobre ellas un antiguo camino. En las situadas al norte igualmente intercomunicadas, el mosaico se conserva bastante mejor; el diseño de una de ellas es el mismo que el de la habitación V-18, conjunto de cuadrados y hexágonos, y el de la otra una serie de parejas de escamas afrontadas o dobles hachas que no tiene ningún paralelo en la villa.

Al norte del corredor de unión con la vivienda, frente a la sala circular de la zona sur de los Baños, se encuentra el “apodyterium” o vestuario de los baños, habitación B-02. De forma cuadrada, con las esquinas redondeadas, tiene adosada a su pared oriental y a parte de la pared sur un banco corrido, frecuente en los “apodyteria” romanos. En la esquina noroeste, una pequeña bañera de forma oval muy bien conservada con escalones para descender al fondo. Está revocada con “signinum” hidrófugo y lleva rodapié en todos sus ángulos para reforzar el aislamiento.

Toda la sala estaba cubierta por un pavimento de “opus signinum” superpuesto a un mosaico de factura poco cuidada con un diseño de cuadrados, octógonos y cenefa de círculos secantes. Al reparar unas partes destruidas del muro sur de la habitación se ha podido observar que bajo este mosaico hubo otro que por estar aún cubierto no se sabe ni su estado de conservación, por una parte, ni si perteneció a una fase más antigua de los baños con estructuras diferentes a las conocidas por otra.

De la esquina sureste de esta sala parte un desagüe de fábrica que atraviesa la habitación B-05 identificada como las “laetrinae” (retretes), con solado de ladrillos o baldosas. Es una habitación añadida a los baños con muros de  canto rodado cogidos con barro, un aparejo diferente al resto del edificio.

Desde el centro de la pared norte de la habitación B-02 una ancha escalera desciende al “frigidarium” (sala de baño frío) de forma trilobulada, habitación B-03, asimismo con dos pavimentos de “opus signinum” superpuestos. Entre ellos, un relleno con abundantes fragmentos de fustes de columna de caliza blanca. Para el desagüe del pavimento superior hay una tubería de plomo que atraviesa la pared y continua al exterior por un conducto hecho con “imbrices” (tejas curvas); una serie de ellas forma el lecho del desagüe y otra serie cubre las anteriores, configurando una tubería a nivel inferior al suelo.

Al oeste del “apodyterium” estaba la zona de baños templados y calientes (“tepidaria” y “caldaria”). Una de estas habitaciones remata en forma de ábside semicircular al oeste y tiene pavimento musivo. Adosado en el extremo oeste de la pared norte y en el extremo de los baños se encuentra el “propnigeum” o almacén de combustible y lugar de ubicación del horno, habitación B-09. Es un añadido al edificio termal y tiene muros semejantes a los de las letrinas, de grandes cantos rodados.

2. SALDAÑA (MUSEO)

En el museo arqueológico de Saldaña, a 6 kilómetros de la villa romana, se exponen los objetos aparecidos en las ruinas: monedas, vajilla fina de mesa, herramientas de labradores y artesanos, los arreos de bronce de sus veloces caballos y los frágiles vasos de color verdoso, encontrándose estos últimos como ofrendas funerarias colocadas junto al cadáver en las tumbas de las necrópolis, emplazadas a prudente distancia del poblado.

Se han encontrado en La Olmeda varios centenares de monedas que han permitido fechar con cierta precisión la construcción del palacio. Del reinado de Constantino II (337-361) se ha catalogado más de un centenar, más otras muchas inclasificables que pueden atribuírsele; este contrasta con la escasez de monedas de Constantino el Grande (307-337), cinco solamente, lo que indica, teniendo en cuenta la vida de este numerario, una fuerte actividad en la villa con posterioridad a mediados del siglo IV.

Interesante el hallazgo de una “siliqua” (moneda de plata del Bajo Imperio) de Constantino III (407-411), el emperador usurpador cuyo enfrentamiento con el legítimo, Honorio, provocó el saqueo de los campos palentinos. Esta moneda pertenece a la fase final de circulación monetaria conocida en La Olmeda.

Se han encontrado también dos “contorniati”, enigmáticas y destacadas piezas monetiformes de bronce tardorromanas, cuyo uso no se conoce todavía con claridad, representando una a Nerón y otra a Teodosio I, con reversos de Olimpia y emperador romano abatiendo un enemigo. Son hallazgos sumamente raros por haber sido los únicos ejemplares descubiertos en excavaciones, al menos en “Hispania”.

En la habitación V-35 apareció un pebetero o quemaperfumes de mármol. Es una copa de base cuadrada apoyada en garras de león y el recipiente en forma de flor alargada. Del pie que unía la base y recipiente solo se conserva un fragmento.

En el edificio termal se encontró una placa rectangular recortada de bronce con la inscripción VINARI / LETARI fragmento del lateral de un cubilete paralelepípedo para jugar a los dados ilustrado con palabras de seis letras de la misma manera que aparecen grabadas en las losas de los asientos de los teatros romanos. La inscripción completa sería VINARI (en otras ocasiones VENARI) / LETARI / LUDERE / RIDERE / HOC EST / VIVERE (Beber -o cazar- y estar alegre, jugar y reír, así hay que vivir.

La cuadra del señor de La Olmeda hubo de ser por fuerza muy importante. Se han hallado varios elementos de arreos de caballo; de bronce con dos delfines y una tercera de hierro, circular, con una decoración incrustada de hojas de laurel formando una corona de laminillas de oro.

Broches de bronce, la mayor parte en forma de pelta o escudo y otros circulares, con uno o varios botones en el reverso para sujeción. Dos faleras, también de bronce, una con cabeza de felino en el centro y otra con rostro femenino.

3. VILLA ROMANA LA  TEJADA

La Villa romana de La Tejada está situado en Quintanilla de la Cueza, al pie de una ligera elevación, en el pago conocido como “Tejada”, al noroeste del pueblo. La villa fue declarada Bien de Interés Cultural el 2 de octubre de 1995.

En lo que se refiere a la cronología del yacimiento, parece clara la existencia de un hábitat desde el siglo II d. C., con un apogeo a finales del siglo III y durante el IV d. C., produciéndose a mediados del siglo V d. C., la decadencia y abandono progresivo de la villa. Desde su descubrimiento en 1970, se han ido produciendo sucesivas campañas de excavación, que han puesto en descubierto un posible recinto termal, perteneciente a una edificación residencial señorial, semejante a las existentes en la meseta en época bajoimperial.

El área excavada muestra, tan sólo, una parte de la extensión total que ocuparía la villa, que al parecer se extendía al norte y oeste de las construcciones conocidas. Lo descubierto se agrupa en tres bloques diferentes:

– Bloque A. Habitaciones: Trece habitaciones dispuestas en un eje norte-sur, con muros de mampostería de caliza y mortero de cal, en alternancia con hiladas de ladrillo. Estas trece habitaciones se disponen prácticamente alrededor de una estancia más grande, la habitación número 3 que comunica directamente con las habitaciones 2 y 9, pavimentadas con sencillos mosaicos en blanco y negro. La número 2 tiene un mosaico geométrico en colores blanco, negro y rojo, este último de cerámica pudiera tratarse de las letrinas. Junto a la habitación número 2 se puede ver la número 4, con gruesas paredes subterráneas, siendo la parte más antigua encontrada hasta ahora en la villa. Esta habitación ya estaba destruida a principios del siglo IV.

En la habitación número 12, con otro mosaico de emblema, casi destruido, al haber sido saqueada su calefacción subterránea en la antigüedad. El mosaico tiene su parte geométrica en damero blanco y negro, y un emblema central y circular, inscrito en un cuadrado. Del emblema, fabricado con teselas muy pequeñas, sólo se ven restos de un gran ala, que han hecho pensar en la posibilidad de que se tratase de la representación del rapto de Ganímedes por el dios Júpiter, convertido en águila.

En la habitación número 13 está el horno del que salía el fuego que, bajo el mosaico, se distribuía a partir de un gran conducto central por otros pequeños perpendiculares a él. Junto a esta habitación, la habitación número 14, un amplio pasillo pavimentado con un mosaico geométrico de casetones cuadrados, en la mayoría de los cuales se inscriben nudos de Salomón. La habitación número 17 es de paso, con un mosaico en blanco y negro, con alguna tesela de cerámica roja en la cenefa, y tema es esvásticas.

Las habitaciones número 18, 15, 10, 7 y 6, tuvieron calefacción subterránea. La habitación 19 es el horno de la habitación 18, la número 16, el horno de la número 15 y en la número 6, estuvo el horno que calentaba a las número 7 y 10. Los sistemas de calefacción son diversos; la habitación número 7 tuvo el mosaico sobre pilares de ladrillo, como la número 26. La número 10, series de arcos de ladrillo bajo el mosaico. La número 15, reunió los dos sistemas anteriores: arcos de ladrillos y pilares, y la número 18, sistema de galerías subterráneas, como la número 12. Todos los mosaicos de estas habitaciones fueron destruidos para saquear los ladrillos de sus hipocaustos. Esta serie de hipocaustos nos indican la posibilidad de estar ante las grandes termas o baños de una importante mansión romana que estaría a pocos metros de distancia y que aún no ha sido descubierta.

– Bloque B. Pasillo: Ancho pasillo orientado de este a oeste, en cuya zona norte se disponen seis habitaciones pavimentadas con mosaico.

La habitación número 20 tiene un mosaico con una parte geométrica muy basta y un pequeño emblema totalmente descentrado, con decoración de peces. Se puede observar en el emblema una gran rotura hecha por los saqueadores, para ver si había calefacción bajo el mosaico. En el caso de haber existido, hubiese sido destruido para aprovechar los ladrillos que lo soportaban.

La habitación número 22 tiene un mosaico bien conservado, excepto el emblema también destruido por saqueadores. En el emblema, dos rostros masculino y femenino hace muy dicícil intentar una identificación válida. Diversos temas geométricos, muy bien realizados, rodean el emblema, y existe una parte geométrica, más basta, en damero blanco y negro. En esta parte hay cuatro huecos circulares sin mosaico, cuya interpretación no se conoce.

La habitación número 23 tiene un mosaico geométrico con tema de escamas bien conservado. La número 27, es el horno que calentaba el hipocausto o calefacción subterránea de la número 25. El sistema de calefacción es el clásico de pilares de ladrillo entre los que circulaba el fuego. El mosaico fue destruido para saquear los ladrillos. El fuego pasaba a continuación bajo la habtiación número 24, con un bonito mosaico de emblema, medianamente conservado. En el emblema, el célebre tema de los amores de Leda con el dios Júpiter convertido en cisne. Alrededor, finos y variados motivos geométricos, y medallones con figuras de las que sólo se conservan la de una divinidad marina. Tanto esta habitación como la número 22, e incluso la número 12, hacen pensar en posibles comedores.

 

La habitación número 25 tiene un mosaico en damero blanco y negro.

– Bloque C. (No visitable) Otras dependencias: Lo forma un conjunto de departamentos, quizás almacén, con una orientación aproximada norte-sur.

En general, los muros maestros consisten en un asiento de cantos rodados sobre el suelo en que apoya la pared de mampostería. Sobre ella, iría un tapial de adobes. Los muros divisorios estaban formados por la base de cantos rodados y el tapial de adobe. En alguna habitaciones, normalmente las destinadas a hornos, se alterna el muro de mampostería con ladrillo, o éste con núcleo de mortero de piedras y tejas.

Las estancias más nobles tenían, por lo general, estucos con pinturas murales de decoraciones geométricas, vegetales o imitando mármoles. De las estructuras arqueológicas halladas, destacan por su abundancia y variedad los hipocaustos y los mosaicos.

~ by lostonsite on 31 marzo, 2010.

Castilla y León, España, Viajes

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