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Cuando la iglesia es más grande que el pueblo

1. ASTUDILLO

. IGLESIA DE SAN PEDRO

Aunque sufrió posteriores reformas durante el siglo XV, la iglesia de San Pedro comenzó a construirse en el siglo XIII, etapa a la que corresponden su espadaña o sus apuntados ventanales, que además confirman su estilo cisterciense. Se accede al interior de esta sólida construcción, realizada con gruesos muros de sillar, por su puerta norte a través de un arco de medio punto sobre el que se abre una ventana ojival. Probablemente pudo ser mandad construir por D. Violante, esposa del rey castellano Alfonso X el Sabio. Los herrajes de la puerta sur datan del siglo XVI, cuando se completó la estructura arquitectónica que puede contemplarse actualmente.

Construida en sillería, la iglesia tiene dos accesos. La puerta del lado del Evangelio (norte) es muy sencilla, con arco de medio punto ligeramente escarzanado y, frente a ella, un cancel de piedra decorado con bolas herrerianas. En la fachada de este lado se abren cinco ventanales ojivales sustentadas por columnillas con capiteles decorados.

Mucho más elaborado es el acceso del lado de la Epístola (sur). Esta portada consta de arco de medio punto con baquetones y decoraciones de cardinas con niños y animales entremezclados. Su puerta de doble batiente tiene los cuartones decorados con motivos de servilletas y herrajes, del siglo XVI. Al lado de la misma, se encuentra un lucillo funerario de arco apuntado y decorado con pequeños baquetones. El conjunto es resguardado por un pórtico cubierto con artesonado de madera y apoyado sobre zapatas de madera y cuatro pilares pétreos de sección poligonal; una rejería cierra los cinco vanos generados por esta galería.

El ábside, de tres paños, está reforzado con contrafuertes, entre los cuales se abren estrechos ventanales del siglo XVI, ajimezados y decorados con cuadrifolias. A los pies del templo se sitúa el cuerpo del campanario, que deviene espadaña en lugar de torre. La espadaña consta de tres cuerpos en tamaño descendente, impostados y con campaniles, cinco en total, de arco ojival. Esta estructura conserva trazas del siglo XIII.

La planta es de tres naves de tres cuerpos, sin crucero, separadas por seis pilares de secciones irregulares de los que arrancan los arcos apuntados que conforman el abovedamiento de crucería. La bóveda de la nave central es estrellada y está decorada con yeserías, mientras que las bóvedas de las naves laterales se componen de terceletes.

La cabecera es irregular. La Capilla Mayor se adapta al ábside de tres paños, el ábside del lado del Evangelio no es más que un lienzo de muro trapezoidal y el ábside del lado de la Epístola es un espacio cuadrado que alberga la Capilla de Nuestra Señora del Rosario. Los dos primeros espacios de la cabecera se cubren con bóvedas estrelladas, mientras que la Capilla del Rosario presenta bóveda de crucería octopartita. Los tres espacios se comunican entre sí a través de arcos de medio punto de molduras sencillas, correspondientes al siglo XVI.

Su interior se estructura en torno a tres naves, una central y dos laterales, separadas por pilares que sostienen arcos apuntados y bóvedas de crucería estrelladas. En la capilla mayor la bóveda es poligonal.

 

Los bienes muebles constituyen una interesante representación del arte renacentista, barroco y neoclásico, plasmados todos ellos en los retablos, tallas y pinturas que se distribuyen por el interior de la iglesia. En el presbiterio destaca su retablo mayor, realizado en el último tercio del siglo XVI por Hernando de Nestosa y decorado con esculturas y relieves que representan escenas de la vida de San Pedro. Bajo el coro existe un sencillo artesonado de estilo mudéjar.

Hoy, en torno a la iglesia se extiende un conjunto urbano que se caracteriza por sus estrechas calles de trazado medieval. Caminando por sus calles se puede encontrar con buenas muestras de arquitectura popular, casonas de los siglos XVIII y XIX que lucen en sus fachadas espléndidos blasones, plazas, soportales, etc. Gran parte de este caserío se encuentran en el interior de su antiguo recinto amurallado.

. ARCO DE SAN MARTÍN

En el siglo XI la Villa de Astudillo era cabeza de Alfoz y precisaba construir un buen sistema defensivo para proteger a sus vecinos en las épocas de conflicto. Como un complemento al Castillo de la Mota, entre los siglos XIII y XIV se levantó una muralla alrededor de este Conjunto Histórico Artístico.

El antiguo recinto amurallado que protegía esta villa medieval contaba con varias puertas de acceso como la de Revilla, Santa Eugenia, San Pedro, Santa Clara, Santoyo y San Martín. En el siglo XIV el Real convento de Santa Clara protegió sus dependencias con una cerca que se adosó a las murallas de la villa. En ella se abrió la ya desaparecida Puerta de Santa Clara, protegida por un torreón almenado que aún puede contemplarse junto al Palacio de Pedro I.

A principios del siglo XIX la muralla comenzó a ser demolida, reutilizando sus materiales en la construcción de casas y en el empedrado de calles y caminos. Hoy en día, el Arco de San Martín, un esbelto torreón cúbico realizado en sillarejo, con arco de acceso apuntado y rematado por un cuerpo almenado, es el mejor recuerdo de aquella construcción defensiva.

En el interior de los muros, el núcleo se estructura en torno a un conjunto de estrechas callejas medievales y varias plazas. Entre este entramado de calles se puede descubrir la gran riqueza monumental que encierra Astudillo. Junto a los testimonios más relevantes de su pasado histórico, como el Convento de las Claras, el Palacio de Pedro I, la iglesia museo de Santa Eugenia y los templos góticos de San Pedro y Santa María, se puede encontrar buenas casas solariegas de los siglos XVIII y XIX, conjuntos porticados y notables ejemplos de arquitectura popular como las tradicionales casas de piedra, ladrillo y madera.

. REAL CONVENTO DE SANTA CLARA. MUSEO Y PALACIO DE PEDRO I

El complejo arquitectónico del Real Convento de Santa Clara conforma el elemento patrimonial más sobresaliente de Astudillo y uno de los conjuntos mudéjares más relevantes de la provincia de Palencia. Con el permiso del Papa Inocencio VI, este Convento fue fundado a mediados del siglo XIV por Doña María Padilla, amante del Rey Pedro I de Castilla. Pedro I repudió una y otra vez su matrimonio con Blanca de Borbón, sobrina del rey de Francia, a quien recluyó, encerró, humilló y persiguió por donde pudo mientras ésta iba ganando adeptos con la misma intensidad. María de Padilla, fue conocida y tratada por el mundo circundante como la amante consentida del rey. Se dice que por remordimiento, María de Padilla hizo levantar un convento con el que tratar de purgar los remordimientos del alma. Para ello utilizó un solar de su familia en Astudillo, ampliándose posteriormente con la construcción de un palacio para el propio rey, anejo a las otras dos construcciones pero separado de ambas por un patio amurallado.

El Convento de Santa Clara, declarado Monumento Nacional en 1931, alberga, entre otras, las dependencias del Palacio de Pedro I y la Iglesia de Santa Clara, también conocida como Nuestra Señora de los Ángeles. Durante años, este conjunto ha constituido un espacio de convivencia en armonía entre estilos y elementos góticos y mudéjares, característicos de culturas diferentes, como la fuente que se dispone en el centro del patio de entrada. Esta fuente es en la actualidad una reproducción puesto que la fuente original se trasladó al Monasterio de San Andrés del Arroyo.

En la elegante fachada del Palacio de Pedro I están presentes las formas islámicas. En el exterior destacan las ventanas con arcos polilobulados de herradura y las geminadas. Su estilo guarda cierta similitud con el Palacio Real de Tordesillas o a los Reales Alcázares de Sevilla.

Actualmente una parte de las estancias del Palacio de Pedro I se han acondicionado como Museo. En ellas se exhibe una interesante colección de obras mudéjares como alfarjes policromados, yeserías o arcones, así como una completa muestra de arte sacro, entre la que resalta la orfebrería religiosa, sus pinturas y las esculturas realizadas entre los siglox XIV y XVIII. Además, también es posible apreciar en estas estancias un artesonado mudéjar policromado y decoraciones con yeserías.

Edificada también en el siglo XV, la iglesia de Santa Clara es una sencilla construcción gótica de una sola nave cubierta con un bello artesonado mudéjar. Su capilla mayor se cierra con bóveda de crucería. Escultura, relieves y pinturas se distribuyen por los pisos y calles de un excelente retablo plateresco. El panteón de Doña María de Padilla, ubicado en el coro de la iglesia, se adornó a finales del siglo XV con yeserías de estilo gótico mudéjar.

El Convento desde la desamortización sufrió un periodo de abandono que hizo que en 1950 se encontrase en situación de ruina. Además, sufrió grandes pérdidas de bienes como un crucifijo con un Cristo románico fechado entre 1150 y 1200 que actualmente se encuentra en el Metropolitan de Nueva York,  o la sillería del coro de 1526 que parte se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid.

Más información sobre el Convento

Analogías entre palacios mudéjares

2. TÁMARA DE CAMPOS

Se sabe de dos bronces romanos procedentes de Támara que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, sin embargo, es en la Edad Media cuando comienza a destacar, gracias a varios factores religiosos, políticos, sociales y culturales, que hacen que la villa goce de tres iglesias, una ermita, casas blasonadas, etc. En el siglo X, aunque de mayor antigüedad, se tienen noticias de un monasterio benedictino, el de San Miguel, al que Fernán González otorga la jurisdicción del reciente barrio de la Serna en 960, teniendo una importante labor de repoblación en la villa.

Además, la buena situación económica y social se vio reflejada en este periodo en la coalición de Amusco, o “las nueve villas de Campos”, que tenían sus propias ordenanzas y términos comunes, contando cada una con diputados que las representaban en una especie de gobierno federado, con una asamblea anual, celebrada en Támara, a la que acudían a “campana tañida”. A partir de 1352, con Pedro I, las villas de la coalición se incorporaron a la merindad de Monzón, y fueron perdiendo importancia, excepto Támara, que mantuvo su carácter de villa de realengo. A esto se sumó el paso por la localidad del Camino de Santiago, que se reflejó en la construcción del Hospital de peregrinos de la Orden de San Juan de Jerusalén, que cuidaba de los peregrinos enfermos que acudían a los Santos Lugares. Su creación pudo deberse al carácter conflictivo de la zona. Fue derribado a mediados del siglo XX para construir el actual Ayuntamiento. El interés de la orden en el crecimiento de la villa se reflejó en enero de 1333, cuando Alfonso XI le concede la celebración de un mercado todos los viernes del año.

La iglesia de San Hipólito el Real impulsó también este crecimiento, ya que, al ser de patronato real, muchos fueron los reyes que le otorgaron privilegios políticos (Juan II de Castilla, Sancho IV el Bravo, Fernando IV el Emplazado, y sobre todo Alfonso XI); algunos de ellos fueron: el privilegio del yantar del Rey sobre los términos de Támara, Ferrombrada y Población de Campos, el privilegio de las Tercias Reales, y el privilegio de demandar limosnas en todos los reinos y señoríos (este último contribuyó en gran medida para la financiación de la construcción del templo). Fue también importante la protección eclesial, basada en bulas y otros documentos papales.

. IGLESIA DE SAN HIPÓLITO EL REAL

La Iglesia de San Hipólito es una construcción de gran proporción que se realizó esencialmente en el último tercio del siglo XV. Es una de las llamadas catedrales palentinas, junto a la de Santoyo y Villalcázar. La iglesia consta de tres naves, sindo la central la mayor. Cuenta con un maravilloso coro de estilo gótico flamígero, decorada con motivos vegetales, y a los lados , un apostolado completo, mientras que en el frente hay un pantocrátor y una anunciación en dos partes. A las bóvedas, arcos, columnas, capiteles, arbotantes, rosetones, vanos, contrafuertes, pináculos, arquivoltas… de la arquitectura gótica, les acompañan dos elementos posteriores como la esbelta torre o la sacristía.

La torre inicial se derrumbó en 1568, realizándose la torre actual en 1586. El esquema constructivo sigue los esquemas escurialenteses con influencias herrerianas. Está dividida en cuatro cuerpos: el pórtico, el honorífico y patronímico, con el escudo de los Reyes Católicos y la hornacina donde se ubicaba la estatua ecuestre de San Hipólito, el cuerpo del reloj y el de campanas; rematados por una balaustrada que culmina en una bóveda semiesférica coronada por una veleta. En estos cuerpos se abren portadas de medio punto en el inferior, y siguiendo un eje vertical ascendente, aparecen vanos, adintelados en los dos cuerpos siguientes para convertirse en arco de medio punto en el superior. Los diferentes cuerpos se integran al recorrer de arriba a abajo las pilastras pareadas en los extremos de los muros, completándose la decoración con placados que consiguen un suave efecto de claroscuro. El conjunto se remata con una cúpula trasdosada con cupulín, flanqueada por una balaustrada en la que aparecen con abundancia pirámides emboladas.

 

La sacristía, también del siglo XVII, está adosada a la cabecera gótica, de planta cuadrada, cubierta con bóveda sobre pechinas, que alberga una preciosa cajonería rococó.

 

En el interior destacan los magníficos retablos barrocos y rococós, de los siglos XVII y XVIII, donde el dorado alcanzo su máxima expresión. Asimismo, hay ejemplos de retablos renacentistas en piedra y también neoclásicos. Despuntan, en uno de los retablos barrocos, cinco conjuntos escultóricos renacentistas, cuatro relativos a la Vida de San Hipólito y otro que es el Santo Entierro de Jesús.

El bello coro es en su exterior gótico florido del siglo XV, con los Doce Apóstoles, y en su interior con una sillería renacentista en nogal, obra de Hernando de la Nestosa. Adosado al coro, el singular emplazamiento del órgano, del siglo XVIII, posee una singular perspectiva, colorido y esplendor.

 

El templo cuenta con una genial rejería de la escuela castellana que representa a San Hipólito a caballo y al escudo de la virgen. El púlpito destaca por sus decoraciones góticas trecentistas y renacentistas, pintadas todas en un solo estilo. En un brazo de la iglesia se muestran diversos pasos con distintos grados de calidad artística y técnica.

 

3. SANTOYO

. ROLLO DE JUSTICIA

Existió en la  localidad, en el exterior de las murallas, al lado de la puerta del norte situada en el barrio de La Quintana un rollo de justicia hoy desaparecido. El mal llamado rollo de justicia que se encuentra en la Plaza de Fray Pedro de Santoyo entre las calles de El Barrial y de La Iglesia, es en realidad una composición de piedras de las que alguna pudo pertenecer al primitivo rollo pero otras no, así el capitel superior procede de las ruinas del antiguo convento de Villasilos que desenterró con el arado un agricultor, y que se realizó el año 1977 con motivo de la celebración del sexto centenario del nacimiento de Fray Pedro de Santoyo, reformador franciscano y fundador del convento de Villasilos.

. IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

Conocida como la Noble Villana -noble por su porte y señorío, y villana por residir en una humilde villa de labriegos-, el templo se encuentra en el centro del casco urbano, precedida de un espacioso atrio. Su construcción se llevó a cabo a lo largo de los siglos XV y XVI aprovechando parte de la vieja estructura románica.

Consta de tres naves y crucero cubiertos con bóvedas de crucería con terceletes y una gran cabecera de planta poligonal con bóveda de crucería estrellada. Del primitivo templo, de la segunda mitad del siglo XII, sólo se conservan los muros meridional y septentrional de las naves así como los soportes interiores de esa zona del templo.

La Torre almenada situada en el hastial es de cronología gótica. Se trata de una maciza torre cuadrada con tres cuerpos perforados por troneras apuntadas y un remate almenado posterior.

Presenta diversas capillas góticas, como las capillas extremas del crucero, de Juan D’Arce, la capilla mayor absidal de Martín Solórzano, del gótico florido burgalés del siglo XV que presenta planta endecagonal y bóveda estrellada. Esta capilla forma la cabecera del templo, englobando la anchura de las tres naves. Los nervios rectos hacen referencia a una cubrición de finales del siglo XV, e incluso las trompas aveneradas son una solución para su contacto con las naves. La bóveda estrellada puede tener influencias de la Capilla del Condestable de la Catedral de Burgos. Es una bóveda de crucería con terceletes siendo todos los nervios rectos.

El retablo es renacentista con incipiente y discreta influencia barroca, obra de Manuel Álvarez, Juan Ortiz y Mateo Lancrín que lo tallaron por terceras partes; y la pintura, el dorado y el estofado es de Jerónimo Vázquez, Ángela de Barreda, Miguel de Barreda y Antón Calvo.

El Coro está integrado por un conjunto de piezas singulares que forman un todo artístico. El artesonado mudéjar está fechado entre 1490 y 1510, y se asienta sobre una obra de cantería formada por dos arcos carpaneles, obra de Juan de Sabardinaga que realizó en 1749. Dentro del coro se encuentra el órgano, de estilo gótico mudéjar. Fue construido por el maestro burgalés Pedro Merino de la Rosa en 1738. La escalera señorial también pertenece a Juan D’Arce, con fecha de 1551.

4. VILLALCÁZAR DE SIRGA

. IGLESIA DE SANTA MARÍA LA BLANCA

La Iglesia de Santa María la Blanca llamada todavía también de Santa María de Villasirga (por ser éste último el nombre de la localidad hasta el siglo XVII), es un templo-fortaleza empezado a construir a finales del siglo XII, en la transición del Románico al Gótico, y terminado en el siglo XIV. Hito del Camino de Santiago, del que ha sido uno de sus centros religiosos más importantes, y vinculado a la Orden del Temple, reviste un gran interés artístico, siendo los elementos más destacados el conjunto escultórico de la portada, protogótico del siglo XIII, la colección de sepulcros policromados en el interior, góticos de los siglos XIII y XIV, y el retablo mayor, gótico de los siglos XV y XVI.

La iglesia fue empezada a construir en los años finales del siglo XII y quedó terminada, en su fábrica fundamental, a principios del XIII. Su condición de encomienda templaria de la Corona de Castilla no está documentada antes de 1307, sólo cinco años antes de la supresión de la orden en los reinos hispanos. Mucho más documentada está su condición de santuario mariano de carácter real. En el siglo XIII los monarcas Alfonso X el Sabio y su hijo Sancho IV se vincularon intensamente al templo, el primero de manera literaria y el segundo religiosa: Alfonso X se inspiró en él para componer doce de sus Cantigas de Santa María, mientras que Sancho IV lo visitó en peregrinación en varias ocasiones, durante la Semana Santa, para hacer penitencia ante la Virgen de Villasirga, de la que era gran devoto.

Tras la disolución de la Orden del Temple en España en 1312, Santa María de Villasirga fue cedida a D. Rodrigo Rodríguez de Girón y posteriormente a la familia de los Manrique. En este siglo se realizaron algunas ampliaciones y añadidos, como la Capilla de Santiago. Ya en el siglo XV, merced a una política de enlaces matrimoniales, pasa a poder de D. Fernando de Sotomayor. Dos siglos después, en 1661, se crea el título de Conde de Villalcázar de Sirga, que es concedido a D. Juan de Echeverri y Rovere, capitán general de la Armada. En 1664, como señor que era de Villasirga, cederá el templo de Santa María la Blanca al Obispado de Palencia, con el objeto de establecer en él la única parroquia local que actualmente persiste.

En 1888 se derrumbó el muro de cierre de los pies del templo, espacio que quedó clausurado dos años después con el levantamiento de un simple muro desnudo y que supuso una merma de 7 metros en la longitud del templo. Este siniestro causó la pérdida de la Puerta del Ángel, joya escultórica muy alabada por los antiguos viajeros y peregrinos, varias de cuyas tallas fueron reubicadas en otros espacios de la construcción. Tras ser declarado Monumento Nacional en 1919, se acometieron en el templo varias intervenciones, de distinto carácter y orientación, desde 1932 hasta nuestros días. En tanto que Monumento Histórico-Artístico Nacional, es Bien de Interés Cultural (BIC).

El edificio responde a las corrientes de construcción protogótica, con una vinculación más concreta y directa con la escuela de raíz cisterciense que suele denominarse hispano-languedociana. Está hecho en cantería y el proyecto inicial, muy ambicioso, nunca se completó. Presenta planta de tres naves, siendo más ancha y alta la central que las laterales. De las cinco capillas que rematan la cabecera, las tres centrales son planas en su fondo y permanecen alineadas, sin que exista separación física entre ellas. Se trata de un testero recto de influencia borgoñona. Las otras dos de los lados se cierran en ábsides poligonales.

Cuenta con crucero doble, flanqueado en su primer tramo por la torre en un lado y por la Capilla de Santiago en el otro. El espacio interior se articula mediante pilares compuestos de núcleo cuadrado, con columninas pareadas en cada cara y acodilladas en las esquinas, en la cabecera y el crucero. Se apoya todo el conjunto en una basa octogonal. La nave central se cubre con bóvedas de crucería sexpartitas. El crucero y las naves laterales presentan bóveda de crucería simple. Cada pilar del crucero contiene un bulto de cuerpo entero bajo doselete, pudiendo datarse las cuatro en el tercer cuarto del siglo XIII. Representan a San Pedro, San Pablo, la Virgen María y el arcángel San Gabriel.

. Portada meridional: Entre los accesos que posee el templo, destaca la portada meridional doble, junto a la Capilla de Santiago, sobresaliente por la calidad de sus esculturas protogóticas del siglo XIII y que recuerda en muchos aspectos las portadas románicas. El vano de entrada a la iglesia está conformado por seis arquivoltas apuntadas, decoradas con 51 figuras que representan ángeles, santos, clérigos y otros personajes con instrumentos musicales, y apeadas en capiteles con decoración vegetal y jambas lisas. La portada lateral y adyacente, que comparte esquina con la anterior y da acceso a la Capilla de Santiago, viene a ser una copia de la anterior, pero de dimensiones más reducidas. Presenta ésta tres arquivoltas y 25 figuras. En ambos casos, las figuras labradas en las dovelas son de cuerpo entero, mientras que las que asoman en las claves son de medio cuerpo. Las puertas carecen de tímpano.

Más notable aún es el doble friso que discurre en el lienzo de muro por encima de la portada mayor. Evoca poderosamente los frisos iconográficos de modelos palentinos como San Juan de Moarves y Santiago de Carrión de los Condes. Son galerías ciegas con intercolumnios ocupados por las figuras y unidos por arcos trilobulados, sobre los que aparecen adornos de construcciones arquitectónicas.

En el friso superior se representa el Pantocrátor flanqueado por los Evangelistas y los Apóstoles en la Jerusalén Celeste. Entre el Apostolado destaca la figura de Santiago, vestido de peregrino. El friso inferior está dedicado a la Asunción de la Virgen Blanca, flanqueada por figuras relacionadas con la Anunciación y la Adoración de los Reyes Magos. La imagen mariana que centra este segundo friso aparece pisando al dragón, según tipología que se repite en el interior. Todo el conjunto recoge fielmente los elementos iconográficos tomados el Apocalipsis de San Juan. Las escenas no están completas, sino fragmentadas en parte, quizá debido a la reforma de esta parte de la iglesia en el siglo XIV con motivo de la construcción de la Capilla de Santiago.

Toda esta portada meridional está protegida por un grandioso pórtico de arco apuntado, de la misma altura que la nave central, que constituye, al parecer, la parte conservada de uno de mayor extensión que rodeaba, a modo de “claustro”, todo el templo. Este pórtico desaparecido se prolongaría con una serie de arcos de inferior altura al actualmente conservado, que mide unos 15 metros.

~ by lostonsite on 30 marzo, 2010.

Castilla y León, España, Viajes

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