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Cuando se construyó entre montañas y páramos

ROMÁNICO PALENTINO. ROMÁNICO DE LA MONTAÑA Y DE LOS PÁRAMOS  VALLES

I. ROMÁNICO DE LA COMARCA MONTAÑA PALENTINA:

A la provincia de Palencia no se la relaciona habitualmente con la Montaña. Sin embargo en la comarca natural de la Montaña Palentina se encuentran las máximas elevaciones de toda la Cordillera Cantábrica (si se excluye el macizo de los Picos de Europa): Peña Prieta (2538 m), Curavacas (2500 m) y Espigüete (2450).

Las aguas recogidas por estas montañasa dan origen al nacimiento de los dos ríos cuyos valles discurren paralelos hacia el sur de la provincia: el Pisuerga, al este, y el Carrión, al oeste.

El paisaje se caracteriza por lo abrupto del relieve, con pendientes elevadas y valles profundos, algunos de ellos ocupados por embalses se abastecen de agua a las poblaciones y regadíos de las ricas vegas palentinas.

En cuanto a la vegetación hay que destacar los bosques de hayas y robles que ocupan extensas zonas en las laderas de las montañas, destacando, entre los hayedos, el de Piedrasluengas en el límite con Cantabria, y entre los robledales el de Corcos, en Guardo. También existen algunos pinares de repoblación. Son reseñables, como particularidades dentro de la vegetación arbórea de la comarca, el pinar natural de Peña Mayor, el sabinar de Peña Lampa y la tejera de Tosande. Grandes áreas están ocupadas por un vegetación arbustiva de matorrales: brezales y escobonales. Hay que destacar la abundancia de herbáceas y plantas silvestres. Abundan los pastos en los valles  y los puertos de montaña, base de la ganadería extensiva de vacas y ovejas, productora de unas carnes de excelente calidad para el consumo.

En el aislamiento de estos valles encuentran alimento y cobijo los últimos ejemplares de Osos Pardos de la Cordillera Cantábrica. La abundancia de especies cinegéticas fue el motivo de que una parte importante de la zona fuese creada la Reserva Nacional de Caza de Fuentes Carríonas. Abunda sobre todo el jabalí, ciervos y corzos. Entre la fauna también podemos encontrar al rebeco, el lobo, la nutria, le gato montés y la marta. Entre las aves, cabe destacar la presencia en los bosques caducifolios del pico mediano, en las zonas de alta montaña el pechiazul y el treparriscos. El águila real y el buitre leonado anidan en los riscos y cantiles de las peñas.

1. SAN SALVADOR DE CANTAMUDA

. COLEGIATA DE SAN SALVADOR

La colegiata fue fundada por doña María Elvira, sobrina de Fernando I. En el año 1185 Alfonso VIII crea el condado de Pernia, pensándose que la iglesia data de entonces. La iglesia es de planta de cruz latina con tres ábsides en la cabecera y corta nave a los pies. Fue construida con sillares un tanto oscuros y de color rojizo.

El exterior está sucintamente decorado. El ábside central va seccionado por contrafuertes en los que, a la altura de la imposta que anilla el tambor, apoyan dos finísimas columnas geminadas que llegan hasta el alero. La misma imposta sirve también de base a tres sencillísimas ventanas. Los absidiolos repiten la ornamentación de la imposta, pero a menor altura, abriéndose en ellos un solo vano. El cuerpo cúbico del crucero se eleva sobre los volúmenes absidiales y de los brazos del transepto. Va cubierto por tejado a cuatro aguas. Tanto los aleros de la cabecera como los de los brazos, muros y crucero están sostenidos por una interesante colección de canecillos, aunque muchos de ellos han sido reemplazados en las últimas restauraciones por piedras simples. En estos canecillos se pueden ver cabezas humanas con corte de frente característico, personajes con armadura, animales, barriletes, frutos, etc.

A los pies destaca la alta y aérea espadaña con cuatro vanos de arco de medio punto que albergan las campanas. Existe adyacente un cubo que, arrancando de la base, comunica por escalera de caracol con el campanario. Bajo la espadaña se abre un gran arco de descarga que cobija un ventanal y una sencilla portada. En el lado meridional, protegido hoy por porche posterior, se abre una sencilla portada de acceso.

En el interior llama la atención la altura de los espacios, propiciado por el apuntamiento de arcos y bóvedas. Éstas, de medio cañón, apuntado en los tramos de la nave, de los brazos del transepto y en el presbiterio, se apoya en ménsulas adosadas a los muros y en pilastras. Una bóveda de ojivas con nervios muy marcados cubre el crucero. El ábside central lleva cuatro nervios de gran sección rectangular sobre columnas que se reúnen en la clave del arco triunfal. La escultura de los capiteles es algo sencilla y ruda. En varios de ellos se muestran a cuadrúpedos (toros, junto a entrelazados de tallos), équidos junto a arquillos que bien pueden ser eclesiales, relacionados posiblemente con sucesos locales.

El altar central está sostenido por un conjunto de chaparras columnas de fustes muy variados (entrelazados, rombos, estrías, etc.) y capiteles fitomórficos, todos ellos distintos. También se guarda en la iglesia un crucifijo del siglo XIII.

Palencia es tierra de espadañas románicas, pero ninguna tan airosa y conocida como la de Cantamuda. Ya están lejos las torres-campanario del alto románico que servían también de defensa dada la inmediatez del enemigo. A esas alturas del románico se aligeran las estructuras hasta conseguir la mínima masa de piedra que puede soportar el campanario. Si las antiguas torres de campanas de las tierras de reconquista fueron como gritos de afirmación cristiana plantados frente al infiel, lo que levanta el románico maduro son esbeltas y airosas confirmaciones de algo que se ha hecho ya habitual.

2. PERAZANCAS DE OJEDA

. IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN

Es obra de las últimas décadas del siglo XII, muy transformada con posterioridad. Conserva de la primera época el ábside central, la portada meridional y la espadaña.

La portada meridional, que es lo más interesante, es de tres arquivoltas de medio punto que apean sobre dos pares de columnas (triples las interiores) y las jambas. La arquivolta central lleva dispuestas radialmente dieciséis pequeñas tallas. Se representan en ellas la música: arpistas, citaristas, tamborreros, zanfoñeros, cantores, etc., amén de alguna bailarina y algún oso bailador. Tallas menudas pero perfectamente ejecutadas que desprenden cierto aroma íntimo. Los capiteles muy deteriorados, presentan la Huida a Egipto, un caballero alanceando un dragón y a grifos afrontados.

La arquivolta esculpida de Perazancas recuerda a la de Santiago de Carrión, sólo que la primera está dedicada plenamente a un tema. Esta arquivolta musical muestra antes que nada la dependencia e interrelación de cada uno con los que le rodean (son frecuentes los personajes que miran otros), aunados para conseguir un fin común que individualmente no se podría lograr.

Si la arquivolta de Carrión muestra el amor por el trabajo individual bien hecho, en Perazancas se da un paso más y se habla del trabajo conjuntado, que da como resultado la música de las esferas. Es esta otra música distinta a la habitual la que pueden hacer sonar los perros, leones y monos de Perazancas, como el burro flautista, que hace sonar su flauta sin saber el cómo ni el porqué, simbolizando maravillosamente la humildad del compañero constructor que a menudo aplica la tradición del oficio sin conocer todavía las razones profundas de ello. Se ha dicho de este tipo de talla radial en dovelas que tiene su origen en los canecillos, ya que parecen éstos unidos. Puede que la técnica de talla no difiera mucho de la de éstos, pero en Perazancas es fundamental la relación entre unos personajes y otros, cosa que en los canecillos no se da.

. ERMITA DE SAN PELAYO

Consta de una sola nave más ábside siendo éste lo más antiguo de la iglesia. La nave fue sin duda reconstruida o rehecha en algún momento, quizás debido a un incendio y de ella sólo se salvaron las puertas.

El ábside está construido en piedra de sillar bien trabajada. Es un raro ejemplo de construcción lombarda por estas tierras en que no se da otro caso igual. Presenta unos arquillos ciegos lombardos labrados de 3 en 3 y separados por columnas que no son monolíticas y que sustituyen a las tradicionales lesenas y un friso en esquinillas típicamente lombardo. Esta ornamentación se une al ajedrezado jaqués.

La puerta de acceso al templo está en la fachada de poniente (fachada de los pies). Tiene arco de medio punto que descansa sobre los cimacios de las columnas.

Lo más destacable del edificio son los restos pictóricos, unos frescos de mitad del siglo XII recientemente restaurados debido a su mal estado de conservación. Los temas que aparecen son los habituales en el Románico; en el cascarón del ábside la figura del Pantocrátor rodeado de la mandorla, que es sujetada por dos ángeles. Aparecen otros cuatro ángeles con el Tetramorfos o símbolos de los evangelistas. En la parte superior del ábside aparecen los apóstoles agrupados, conversando, mientras que en la parte inferior se representan los meses del año según los trabajos del campo o Menologio. En la superficie inferior del arco triunfal hay personajes bíblicos y en el muro sur destaca la figura mejor conservada; se trata de un personaje tonsurado, que podría ser San Pelayo.

La paleta utilizada por el pintor de Perazancas comprendía colores básicos como el blanco, el rojo, el verde o el amarillo que toleraban toda clase de mezclas. A éstos se añadieron el azul y el siena que actuaban como accesorios o secundarios. El color negro intervino como elemento estructural perfilando los rasgos anatómicos de las cabezas y de los rostros. La utilización de esta gama cromática tan sobria no impidió el logro de composiciones expresivas como la del apostolado o la del mensario. Las pinturas se distribuyen en tres registros (superior, medio e inferior) que se corresponden, a su vez, con lo celeste (la divinidad), la transición (los santos y los apóstoles) y lo humano o temporal (los trabajos y los meses).

La cuenca absidal está reservada a la visión de la Maiestas Domini. Por desgracia es muy poco lo que queda. De la imagen divina sólo se conserva la parte izquierda con el libro abierto sobre la rodilla y la letra omega a la altura del hombro que debía hacer pareja con la letra alfa en el otro lado. Aparece dentro de una mandorla mística festoneada de nubes estilizadas que se abren para dar paso a la Parusía. Al lado de Cristo queda parte de su corte celestial formada por dos ángeles en vuelo y un querubín sobre las ruedas de fuego, tal como lo visionó el profeta Ezequiel. De seguir la iconografía tradicional debería estar presente el Tetramorfos que posiblemente apareciese en alguna de las partes perdidas del cascarón absidal. De hecho sobre la cabeza de uno de los ángeles puede leerse MATH(eo), tal vez alusión al hombre alado que representa al evangelista.

La zona inferior del hemiciclo absidal se encuentra compartimentada en pequeños recuadros dentro de los cuales se representan escenas típicas de un calendario agrícola, conforme a una fórmula compositiva que gozará de cierto éxito en la pintura medieval hispana. Las representaciones se disponen en dos series distribuidas a ambos lados del recuadro situado bajo la ventana del eje absidal: a la izquierda los meses de mayo a octubre y a la derecha de noviembre a abril.

En la zona intermedia del ábside se halla el colegio apostólico distribuido en dos grupos a ambos lados de la ventana central. Sobre un fondo neutro de color verde y recorrido por una franja amarilla aparecen las figuras de diez apóstoles dialogando por parejas. Siguiendo la iconografía tradicional, se les representa con túnica blanca, manto rojo y pies descalzos. A veces portan un libro cerrado en la mano izquierda mientras que con la otra realizan alguna tímida gestualización. Posiblemente todos fuesen identificados con una leyenda realizada en trazo blanco, pero en la actualidad sólo son reconocibles las de TOMA(s), MATHE(O), BARTH(o)L(ome) y BARNABAS. La ventana central aparece flanqueada por un falso enmarcamiento arquitectónico pintado compuesto por dos columnas con sus correspondientes capiteles.

En la jamba derecha del arco triunfal aparece un personaje con nimbo e indumentaria clerical que porta un libro en su mano izquierda y un báculo en la derecha. A su lado quedan restos de un letrero del que sólo se puede leer …ORVS, tal vez San Isidoro (ISIDORVS). La ventana central aparece flanqueada por un falso enmarcamiento arquitectónico pintado compuesto por dos columnas con sus correspondientes capiteles. Sobre el frente de la ventana de la epístola se representa un bello dragón alado.

El programa iconográfico continuaba por el intradós del arco triunfal con una serie de escenas referidas al ciclo de Caín y Abel enmarcadas en espacios rectangulares. Sólo se han conservado parcialmente las del lado derecho. En la primera de ellas, por encima de la imposta ajedrezada, se representa a un personaje ante la la divinidad, bien Abel entregando su ofrenda o bien Dios interrogando a Caín sobre su hermano. En la escena superior un personaje de rostro barbado y tocado con sombrero de ala puntiaguda parece hallarse encaramado sobre un esquemático montículo con un objeto alargado en sus manos y en actitud oferente. En este caso no cabe duda de que estamos ante el fratricida, identificado por el letrero (ca)lN IMPIVS que aparece sobre su cabeza.

II. ROMÁNICO DE LA COMARCA PÁRAMOS VALLES:

1. MOARVES DE OJEDA

. PARROQUIA DE SAN JUAN BAUTISTA

La iglesia románica de finales del siglo XI fue reemplazada por otra gótica, quedando sólo en pie su fachada meridional. La portada es de grandes dimensiones y está flanqueada por dos ventanales abiertos tallados por las mismas manos. Es característico el tono rojizo-amarillento de su piedra que la hace resaltar aún más. Dispuesta en un cuerpo saliente rematado por tejaroz de gran vuelo, está dividida en dos alturas: la portada propiamente dicha en la inferior y sobre ella un ancho friso de mayor longitud que el cuerpo saliente, por lo que aquél es sostenido por dos mensulas en los extremos. El friso, que se impone sobre el resto, está presidido por un gran Pantocrátor que sostiene en una mano el libro cerrado y bendice con la otra, enmarcado por la almendra y rodeado de tetramorfos. A ambos lados se despliega un apostolario con seis Apóstoles por lado separados por columnitas que soportan arquillos pentalobulados que a su vez sostienen pequeñas construcciones. Sobre ellos corre el remate de canecillos. La entrada se organiza bajo seis arquivoltas de medio punto abocinadas que apean sobre imposta de palmetas con funciones de cimacio de los seis pares de columnas. Las arquivoltas llevan decoración sencilla geométrica y vegetal.

Los capiteles muestran en soberbia talla a una pareja abrazándose, Sansón desquijarando al león mientras otro personaje alancea a éste, bailarinas que danzan a los sones de tres músicos, un personaje sentado, dos guerreros bien armados, otra nueva lucha con el león, dos lectores de un mismo libro, amén de capiteles fitomórficos en uno de los cuales aparecen cabecitas tras el follaje.

 

El Maestro de Moarves es un gran maestro al que siempre se le ha comparado con el de Santiago de Carrión, dada la similitud de ambas portadas. Magnífico escultor, impregna a sus grandes tallas de cierto hieratismo del que carecen las pequeñas. Éstas son puro movimiento: lucha, danzas, cabelleras y ropajes al viento. Probablemente el mismo tema le hace adoptar distintas posturas, solemne para el friso, suelta para los capiteles. Todo esto ha hecho pensar a algunos autores que quizás se trate de dos escultores coetáneos distintos.

El apostolario de Moarves quizás sea el mejor conservado entre los de su categoría. Los doce Apóstoles, con actitudes nobles y portando sus símbolos o filacterias con sus nombres para ser reconocidos e individualizados, miran a su alrededor desde su alta posición. El hombre románico concede a los Apóstoles un protagonismo de gran magnitud, al ser ellos los que trataron directamente, tuvieron contacto y palparon a Jesús. De ahí que sus reliquias fueran las más veneradas después del “Lignum Crucis”. Mal se puede comprender el románico sin entender esta devoción especialísima al colegio apostólico. En el caso de Moarves a los doce Apósteles se les identifica con las doce puertas que dan acceso a la Jerusalén celestial. Las construcciones sobre sus cabezas así lo confirman. Los Apóstoles son las puertas que conducen a Jesucristo. En Moarves se ha de destacar también el tema de la música y la danza, claramente relacionadas aquí (lo que no es tan frecuente en el románico occidental español, no así en el catalán, aragonés o navarro). Con la danza no se está representando otra cosa que el espacio y el tiempo y con la música la interrelación e interdependencia de ambos. Se está asistiendo al nacimiento de un mundo con sus propias coordenadas espacio-temporales que van a condicionar y coagular una de las infinitas posibilidades teóricas de la Creación.

2. ZORITA DEL PÁRAMO

. IGLESIA DE SAN LORENZO

Apenas se sabe nada de la historia de esta iglesia procedente del siglo XII. Transepto con los dos brazos ligeramente sobresalientes y cabecera formada por presbiterio rectangular y ábside semicircular. El pórtico meridional fue construido en el siglo XVI y la torre en el XVII.

Al exterior el ábside se encuentra  exclusivamente dividido por una imposta que lo anilla a media altura y se prolonga por el presbiterio. En su eje se abre un ventanal sobre la imposta, así como otro en cada muro del presbiterio. Constan de una arquivolta de medio punto sobre columnillas de capiteles fitomórficos y de un guardapolvos. Sobre ellos corre la corona de canecillos de temática variada: guerreros, músicos, máscaras, cabezas de animales, etc. En los brazos del transepto se abren pequeños y simples vanos. Bajo el porche, y rematando la portada por su parte superior, se muestra un apostolario románico sobre estructura renacentista que se apoya tanto en la portada como en los laterales del porche. Apostolario relacionado con los otros más famosos palentinos. La portada occidental es de considerables dimensiones y de ornamentación muy sencilla pero de gran efecto en su sobriedad. Ocho arquivoltas levemente apuntadas de baquetón y medias cañas con zigzagueado la interior, apean sobre esbeltas columnas de capiteles fitomórficos, salvo dos de ellos que muestran arpías. Sobre el crucero destaca el cubo de la linterna de un solo cuerpo con un óculo abierto en cada lado.

El interior está formado por pilastras adosadas a los muros, llevando semicolumnas las del crucero. Los temas de los capiteles son principalmente fitomórficos. En dos de ellos se escenifica a Daniel entre los leones y a un caballero alanceando a un dragón. Una arquería ciega recorre los muros del presbiterio mientras que el tambor absidial es liso, con la única ornamentación de la imposta. Se cierra con la bóveda de horno. Sus pinturas son del siglo XV. Las bóvedas son de medio cañón apuntado. En el crucero se alza una cúpula semiesférica sobre trompas en cuyos huecos se representa el tetramorfos y en uno de los ángulos a la Virgen.

  

~ by lostonsite on 29 marzo, 2010.

Castilla y León, España, Viajes

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