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Cuando una italiana llega a Argel

L’ITALIANA IN ALGERI
GIOACHINO ROSSINI (1792-1868)

TEATRO REAL
Noviembre: 1, 3, 4, 6, 7, 9, 10, 13, 14, 16, 17, 18 2009.

Ficha artística:
Director musical ……………………………. Jesús López Cobos
Director de escena …………………………. Joan Font (Comediants)
Escenógrafo ………………………………….. Joan Guillén

Reparto del dia 17 Noviembre:
Mustafá …………………………………………. Nicola Ulivieri
Isabella …………………………………………. Silvia Tro Santafé
Lindoro …………………………………………. David Alegret
Taddeo ………………………………………….. Paolo Bordogna
Haly ……………………………………………… Borja Quiza
Elvira ……………………………………………. Eugenia Enguita
Zulma ……………………………………………. Marifé Nogales

Coro de la Comunidad de Madrid
Orquesta Titular del Teatro Real

Stendhal definió L’italiana in Algeri (1813) como “la perfección del género bufo” al disponer un equilibrio ideal entre lo sentimental (la cavatina de Lindoro “Languir per una bella”), lo cómico (el terceto “Pappataci! Che mai sento!”) y lo serio (el rondò de Isabella “Pensa alla patria”). Escrita en 27 días para completar la programación de 1813 del Teatro San Benedetto de Venecia, constituye la primera opera buffa importante de Rossini, tres años antes de Il barbiere di Siviglia y cuatro de La cenerentola, y quizá también la más innovadora; el compositor supera las limitaciones de sus primeras farsas en un acto y combina con maestría tanto la sofisticación del canto de Cimarosa como la riqueza orquestal de Mozart con el añadido de algún número propio de la opera seria del momento.

El libreto fue una adaptación anónima del escrito por Angelo Anelli en 1808. De todas formas, no toda la música de la ópera es de Rossini; siguiendo las convenciones operísticas del momento un compositor anónimo escribió los recitativos y el aria di sorbetto “Le femmine d’Italia”. La trama se centra en Isabella, una joven italiana que, tras naufragar y ser capturada por los corsarios argelinos, se erige en heroína y consigue con su astucia no sólo doblegar y humillar a Mustafà, el ridículo y mujeriego Bey de Argel, sino también reencontrarse con su enamorado Lindoro, liberar de la represión a su amigo Taddeo o de la esclavitud a todos sus compatriotas italianos. La ópera exalta la fidelidad amorosa y el sentimiento patriótico, pero también está plagada de situaciones cómicas, normalmente relacionadas con la diversidad de costumbres entre otomanos y europeos.

. Argumento

La sinfonía inicial dispone de la habitual forma sonata transformada: se inicia con una introducción, Andante, discretamente moteada por el pizzicato de la cuerda y donde escuchamos una lírica melodía del oboe; le sigue otra sección más rápida, Allegro, que se repite, y donde un tema rítmico y bullicioso se opone a otro melódico y dialogado en la madera.

Acto I:

La acción se inicia en el palacio de Mustafà, Bey de Argel, en una pequeña sala contigua a sus aposentos. En la introduzione, Elvira, esposa del Bey, lamenta el desprecio de su esposo, mientras Zulma, su esclava y confidente, trata de consolarla junto a un coro de eunucos. Llega Mustafà y en el andantino “Delle donne l’arroganza” expresa su carácter altivo y dominante con una extravagante coloratura; a solas con Haly, el capitán de sus corsarios, confiesa su decisión de casar a Elvira con Lindoro y amenaza con empalarlo si no le consigue una joven esposa italiana. Salen y aparece Lindoro, joven italiano y esclavo favorito del Bey, que se lamenta en la cavatina introducida por la trompa “Languir per una bella” de la separación de su amada Isabella; entra Mustafà y en el duetto “Se inclinassi a prender moglie” trata de convencer al joven de las ventajas de casarse con Elvira. Ahora en la costa, Haly y sus corsarios han capturado a los supervivientes de un naufragio. Entre ellos hay una joven italiana, Isabella, que en la cavatina “Cruda sorte!” canta su infortunio y añora a su amado Lindoro, pero también da muestras de su coraje, desenvoltura y astucia. Los corsarios apresan a Taddeo, compañero de Isabella que ésta presenta como su tío; sus celos provocan una airada y divertida discusión con la joven en el duetto “Ai capricci della sorte”, aunque terminan reconciliándose.

  

De vuelta al palacio, en una pequeña sala, Lindoro dice a Zulma que se niega a aceptar a Elvira; llega Mustafà y lo convence ofreciéndole volver a Italia si se lleva a su esposa. Entra Haly e informa a Mustafà de la captura de la joven italiana; el Bey apresura a su esposa para que parta con su esclava y expresa su excitación por la noticia cantando el aria “Già d’insolito ardore”. Lindoro trata de animar a Elvira. De nuevo en el palacio, pero esta vez en una gran estancia, se inicia el finale primo con el solemne coro de eunucos “Viva, viva il flagel delle donne”, donde vitorean al Bey como mujeriego. Haly anuncia a la italiana y entra Isabella que, al ver la cara de Mustafà, está segura de que lo conquistará con facilidad; cantan el divertido e ingenioso duetto “Oh! Che muso”. Mustafà está impresionado con la joven y salva a Taddeo de ser empalado cuando ella lo identifica como su tío. Entran Lindoro, Elvira y Zulma para despedirse, pero Isabella reconoce en el joven a su enamorado; cantan un estático andantino que combina la estupefacción de los amantes con el asombro general.

 

Mustafà revela a Isabella su plan, pero la astuta italiana lo trastoca todo: reprende al Bey, le obliga a quedarse con su esposa y exige que Lindoro sea su esclavo. Enloquecido, Mustafà inicia la stretta “Va sossopra il mio cervello” que desemboca en el delirio onomatopéyico que cierra el acto (las mujeres imitan el sonido de una campanilla, Lindoro y Haly un martillo, el Bey un cañón y Taddeo una corneja desplumada).

Acto II:

En una pequeña sala del palacio del Bey, como en el Acto I, el coro de eunucos reconoce en la introduzione lo estúpido que se ha vuelto el Bey desde que está enamorado, mientras Elvira, Zulma y Haly alaban la astucia de la italiana. Entra Mustafà y anuncia que en media hora irá a tomar café con Isabella. Salen todos y aparece la joven italiana angustiada por la infidelidad de Lindoro; el joven llega y se lo aclara todo. Isabella le propone escapar juntos y deciden urdir un plan; Lindoro canta su felicidad en la cavatina con solo de clarinete “Concedi, amor pietoso” y sale. Vuelve Mustafà y con el fin de ganarse a la italiana nombra a su supuesto tío (Taddeo) Caimacán, es decir, su lugarteniente; lo visten a la turca mientras el coro canta solemne “Viva il grande Kaimakan”. Taddeo no entiende nada y en el aria “Ho un gran peso sulla testa” se queja de la incomodidad del traje y rehusa el cargo, aunque al ver la cara de ira de Mustafà cambia de idea.

  

La acción se traslada a un magnífico aposento del palacio con logia hacia el mar. Isabella pretende mostrar a Elvira y Zulma cómo meter en cintura al Bey; ambas se esconden en las habitaciones contiguas y aparecen Mustafà, Taddeo y Lindoro. Los tres admiran desde el fondo la belleza de la italiana mientras ésta se prepara para el café; un solo de flauta introduce la cavatina “Per lui che adoro” donde Isabella expresa su amor por Lindoro y se burla de Mustafà.

 

El Bey pacta con Taddeo una señal para quedarse a solas con Isabella; sin embargo, durante el quinteto “Ti presento di mia man” todo le sale mal: Taddeo se niega a salir, Lindoro se burla de la situación e Isabella invita a Elvira a tomar café con ella; el Bey monta en cólera y la escena termina con el habitual crescendo rossinano.

De nuevo en la pequeña sala del palacio, Haly alaba las artimañas de las italianas, cantando el aria “Le femmine d’Italia”. Vuelve Lindoro con Taddeo y después Mustafà; el joven anuncia al Bey que Isabella le ha nombrado su “Pappataci” y en el divertido terceto “Pappataci! Che mai sento!” informa a un agradecido Mustafà que este singular cargo se concede en Italia a quienes complacen al sexo femenino y consiste en dormir, comer y beber. Haly interroga a Zulma sobre las intenciones de la italiana, que ha dado numerosas botellas de licor a los eunucos y los moros, aunque opta por oír, ver y callar.

Volvemos al magnífico aposento anterior, donde Lindoro explica a Taddeo el plan de Isabella para liberar a los esclavos italianos durante la ceremonia de nombramiento de Mustafà como “Pappataci”. Llega Isabella con los esclavos italianos y apela al sentimiento patriótico para que se conviertan en cómplices de su fuga; canta el brillante y solemne rondò “Pensa alla patria”. Taddeo cree que Isabella hace todo esto por él y predispone al Bey para la ceremonia. Se inicia el finale secondo con aire mozartiano y la entrada de Lindoro cantando “De’ Pappataci s’avanza il coro” acompañado por los esclavos italianos disfrazados de Pappataci. Isabella indica al Bey que debe hacer un juramento para entrar en la sociedad de los Pappataci: “Ver y no ver, oír y no oír, con tal de comer y gozar, dejar hacer y decir”. Comienza el primer rito que consiste en comer, beber y callar; Isabella y Lindoro preparan la fuga, Mustafà sospecha y Taddeo le recuerda su juramento: “Come y calla”. Cuando un coro de esclavos y marineros anuncia desde el barco la inminente partida, los amantes se disponen a huir; Taddeo comprende que no es el elegido y se suma a ellos. Llegan Elvira, Zulma y Haly con el coro de eunucos, y Mustafà reacciona cuando le anuncian que la italiana se va; es entonces cuando descubre el escarnio de que ha sido objeto al ver que sus turcos, eunucos y moros están borrachos. Cansado de la indómita italiana, el Bey decide volver con su dócil esposa y perdona a los prófugos. La ópera termina con un tutti moralizante: “La Mujer, si quiere, puede con todos”.

~ by lostonsite on 17 noviembre, 2009.

Música, Ópera

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