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Cuando se desciende al subsuelo

BERLÍN DESDE ABAJO.

MUSEO BERLINER UNTERWELTEN E.V.
Sociedad para la Investigación y Documentación de Estructuras Subterráneas.

TOUR 3: METRO, BÚNKER Y GUERRA FRÍA.
Visita del búnker de la plaza Bloch de la Segunda Guerra Mundial y el refugio atómico de la estación Pankstrasse.

Desde 1997 se creó la asociación Berliner Unterwelten e.V. con el fin de investigar y descubrir el pasado subterráneo de Berlín a través del estudio de los refugios antiaéreos, búnkeres, túneles y torres antiaéreas. A partir de 1999 la asociación comenzó a ofrecer visitas guiadas al interior de algunas de estas estructuras del subsuelo berlinés con el fin de divulgar los conocimientos descubiertos por sus investigaciones.

La historia del mundo subterráneo de Berlín es, comparativamente con otras ciudades del continente, bastante joven, careciendo de catacumbas de la era cristiana, como en Roma o de túneles de minería del siglo XIII como en París. Fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando comienzan a aparecer ciertas estructuras por debajo de las capas más profundas del suelo de la urbe.

Esto se debe a la planicie conformada por el valle fluvial Berlín–Varsovia, el cual se originó durante la última glaciación, y que origina, especialmente en el centro de la ciudad, amplias zonas pantanosas y suelos arenosos. El nivel freático se encuentra a tan sólo 2 ó 3 metros de profundidad. Las impredecibles capas de lodo, turba y suelos pantanosos que asemejan a arenas movedizas subterráneas, hacen que, hasta el día de hoy, toda construcción en Berlín sea una empresa de gran dificultad.

Las primeras estructuras subterráneas de Berlín se deben a las cervecerías, que a partir de 1840 erigieron bóvedas para la fermentación y refrigeración de la cerveza. Estas construcciones se realizaron especialmente en los distritos de Prenzlauer Berg y Kreuzberg, llegando hasta los 18 metros de profundidad sin entrar en contacto con el agua freática.

La construcción de una red de suministro urbano empieza en 1852, y la red de alcantarillado a partir de 1873. Éste último es extremadamente necesario puesto que las condiciones sanitarias imperantes eran catastróficas y las aguas servidas no depuradas desembocaban directamente en los ríos y canales locales, provocando frecuentes epidemias de cólera y tifus. En 1876 entran en funcionamiento los primeros tramos del sistema de canalización al igual que el servicio de Correo Neumático de Berlín, la más rápida conexión interurbana de mensajes y paquetes.

Finalmente, en 1888 se encienden la primeras luminarias públicas con energía eléctrica y hacia 1895, casi todos los conductos de los sistemas de suministro público están ya bajo tierra.

Tras la guerra franco-prusiana, en 1871 se funda el Imperio Alemán. Berlín, la nueva capital imperial, experimenta un auge de la construcción nunca antes visto. El número de habitantes se duplica y hasta triplica. extendiéndose la ciudad rápidamente más allá de sus fronteras. Los precios de los terrenos se incrementan notoriamente, por lo que se comienza a construir incluso sobre arroyos o áreas pantanosas. Para edificaciones de mayor tamaño se empleó frecuentemente el sistema de palafitos, es decir, pilotes de madera clavados hasta 15 metros de profundidad con el fin de alcanzar bases sólidas. Sobre éstos palafitos es posible asentar los cimientos del edificio. Así pues, por ejemplo, la cúpula del Reichstag se asienta sobre 2.232 pilotes insertados a presión para estabilizar el suelo.

Además, el tráfico vehicular pasa a circular parcialmente bajo tierra. Para descongestionar las calles de la urbe con la construcción de un sistema de tránsito subterráneo para Berlín, los consorcios AEG y Siemens entran en competencia. Ya a partir de 1891 y siguiendo el modelo londinense, la AEG quiere instalar un tren subterráneo a gran profundidad y construye inclusive los primeros túneles de prueba, el Túnel Experimental AEG y el Túnel bajo el río Spree en Stralau, los cuales constituyen una obra maestra de la ingeniería de la época. Pero es el consorcio Siemens el que finalmente adquiere el apoyo económico necesario para la construcción del sistema de metro (U-Bahn). Berlín abre su primera estación de metro el 18 de Febrero de 1902 en Postdamer Platz.

Con la introducción de nuevas técnicas de construcción, el subsuelo berlinés será utilizado con mayor intensidad. Muchos locales comerciales y hoteles que se reubicaron en el centro de la ciudad después de la Primera Guerra Mundial, disponen, construyen sótanos de gran profundidad para albergar bodegas y áreas de almacenamiento. A menudo, se crean dos o más niveles de sótanos en las edificaciones ya existentes. Desde este momento y por razones económicas, los potenciales inversionistas son forzados a aprovechar al máximo el terreno disponible, ampliando la capacidad de los mismos con la utilización de modernos métodos de construcción capaces de reducir considerablemente el nivel freático.

Sin embargo, el desarrollo urbano de la capital se verá siempre interrumpido por eventos y situaciones de carácter político y económico. Así pues, la Primera Guerra y la crisis mundial a partir de los años 30 dejan huellas indelebles en forma de inconclusos túneles abandonados bajo las arenas de la comarca. Tras la superación de la crisis y la erradicación de la inflación en los años 20 se desata un sorprendente auge en la construcción de túneles. Cuatro nuevas líneas de metro entran en funcionamiento hacia 1930, mientras que los ya existentes trayectos son ampliados.

. Túnel Norte-Sur: Ya desde 1934, los arquitectos del Tercer Reich son responsables de la construcción de grandes obras cuyas áreas subterráneas superarán con creces las ya realizadas anteriormente. Un ejemplo de esto lo constituye la ampliación del edificio del Banco Nacional (Reichsbank) con sus tres niveles y caja fuerte subterráneas más grandes de toda Alemania. Del mismo modo, el Aeropuerto Tempelhof posee, además de las instalaciones regulares, un enlace subterráneo con la red ferroviaria estatal y un impresionante sistema de canales de distibución transitables de 4,3 kilómetros de extensión, donde se localiza la necesaria infraestructura que un edificio de tal magnitud requiere.

Con la finalidad de optimizar Berlín para los Juegos Olímpicos de Verano en 1936, en 1934 se inician los trabajos de construcción del eje Norte-Sur del sistema de tren rápido (S-Bahn). Para tan monumental empresa, la nueva dirigencia nacional socialista echa mano de proyectos concebidos en los años 1920, mejorándolos y adecúandolos a las nuevas exigencias. La obra se verá ensombrecida por el más grave accidente en la historia del desarrollo urbano de Berlín: el 20 de Agosto de 1935, al sur de la Puerta de Brandenburgo, frente a la antigua embajada de los Estados Unidos, colapsa un tramo de más de 50 metros de longitud, hundiéndose a 14 metros de profundidad. Revestimientos, cubiertas y armazones provisionales de madera se derrumban por completo soterrando decenas de obreros, de quienes sólo se pueden rescatar 19 cuerpos sin vida. La causa del siniestro se debió a una falta de estabilidad en las entibaciones de la excavación principal junto con las prisas para concluir la obra antes del inicio de las olimpiadas. Al final, para los Juegos Olímpicos sólo se pudo inaugurar la nueva estación de S-Bahn en Potsdamer Platz, mientras que el túnel Norte-Sur se inauguró 6 meses después.

. Germania: En 1938, bajo la dirección de Albert Speer, el arquitecto de Hitler, se toman las primeras medidas para proceder a convertir Berlín en «Germania». El eje principal de éstos planes es el llamado Eje Norte-Sur en cuyo centro se piensa erigir «El Gran Pabellón». Éste debe poseer más de 300 metros de altura con una capacidad de 180.000 personas, puesto que tenía que ser el mayor edificio del mundo. A unos 4 kilómetros de distancia hacia el sur se planea la colocación del «Arco del triunfo» de Hitler, 9 veces mayor que su contraparte francesa en París. El padre de Speer, al visitar la exposición con las maquetas de «Germania» mostrando la megalomaníaca «arquitectura de poder mundial»,comenta lacónicamente: «¡Ustedes se han vuelto completamente locos!».

      

La mayoría de éstos trabajos se interrumpirán ya en 1940 y hacia finales de 1941, al considerarlos «irrelevantes para la guerra», casi todas las obras se suspenderán por completo. Con todo, hasta 1943 se diseñarán planos detallados de gran parte de la futuras edificaciones. Sólo algunos tramos fragmentarios de «Germania» se llegaron a realizar como los sistemas de túneles para el cruce vial (Achsenkreutz) o la «Central Nacional de Turismo», cercana a Potsdamer Platz y demolida, finalmente, en 1962.

. Búnkeres: La construcción de instalaciones subterráneas de defensa antiaérea y Búnkeres tienen un papel preponderante en los planeamientos estratégicos de los nazis ya con bastante antelación al inicio de la guerra. Por debajo de toda nueva construcción desde 1935 se deben incluir dependencias antiaéreas. Con la invasión de Polonia en 1939, la causa desencadenante de la Segunda Guerra Mundial, pronto le siguen los primeros bombardeos en Berlín, a consecuencia de lo cual, en Noviembre de 1940 se promulga el «Programa de Construcción de Búnkeres para la Capital Imperial». Alrededor de 1.000 instalaciones antiaéreas y búnkeres para la población civil llegan a edificarse, mientras que en cada ministerio y embajada de la época, habrá por lo menos un búnker disponible.

  

A pesar de los esfuerzos de las autoridades por adecuar más espacios protegidos, éstos sólo eran capaces de dar cabida a poco menos del 25 por ciento de la población, aún cuando los mismos estuvieron ocupados por tres y hasta cuatro veces más de la capacidad permitida… El resto de la población no le quedó más que buscar abrigo en trincheras improvisadas en medio de las calles, sótanos reforzados o en «habitaciones antiaéreas públicas», que se encontraban bajo tierra y a medio hacer. Uno de estos complejos subterráneos es el refugio antiaéreo de la plaza Bloch, con una capacidad para más de mil personas. En realidad la construcción no habría resistido la explosión de ninguna bomba, aunque las personas que se refugiaban en él no lo sabían. Posteriormente, en los años 80, como consecuencia de la Guerra Fría, el búnker se modificó y adecuó para que unas 1318 personas hubiesen logrado protegerse de las consecuencias de un «caso serio» durante un máximo de 48 horas.

  

El 9 de Marzo de 1945 Berlín se prepara para la «batalla final». Escombros se amontonan en las principales esquinas como «obstáculos antitanques»; en los túneles del metro se erigen tambaleantes barricadas con sacos de arena y cajas de madera; las estaciones subterráneas de metro y tren rápido se convierten en campamentos militares improvisados atiborrados de desesperados civiles, heridos y los últimos «defensores». Muchos de los existentes búnkeres son transformados en centrales de comando y servirán para almacenar munición y alimentos.

Cuando Hitler, en el interior del búnker más famoso de la ciudad, (el llamado «Führerbunker»),  el 30 de Abril de 1945 se suicida, el centro de Berlín y su infraestructura urbana están completamente destruídas; las pérdidas materiales son incalculables y las humanas, más allá de lo imaginable: decenas de millones han sucumbido a la guerra.

En la madrugada del 2 de Mayo de 1945, tras haberse declarado el cese al fuego oficial y finalizados los últimos enfrentamientos, una explosión del túnel bajo el canal Landwehr provoca la inundación de toda la red de transporte subterráneo del centro, entre ellos el eje Norte-Sur. Las causas de la explosión y su propósito quedarán para siempre como uno de los muchos enigmas de la historia.

. La Reconstrucción de Berlín: De manera asombrosamente rápida, la vida empieza a resurgir en el paisaje de ruinas que una vez fue Berlín. Al finalizar la guerra, las primeras acciones están encaminadas a volver a poner en marcha la infraestructura básica. Frente al peligro de epidemias que representaban los que se creían eran miles de muertos en el circuito Norte – Sur inundado (afortunadamente pocos civiles se encontraban en el interior de los diversos túneles), el comandante soviético de la ciudad ordena el inicio de los primeros trabajos de reparación. Una vez taponados los boquetes de la explosión del túnel, se logran bombear 1,9 millones de metros cúbicos de agua fuera del mismo. En Septiembre de 1945 ya se pueden llevar a cabo las primeras inspecciones a bordo de botes de goma. Entre las masas de lodo se encuentran 93 cadáveres y 102 vagones de tren. Todavía se necesitarán 10 meses más hasta que el túnel del S-Bahn esté completamente limpio y adecuado para reiniciar las operaciones del circuito Norte–Sur.

El siguiente problema fue el desescombro de unos 60 a 70 millones de metros cúbicos de escombros y destrozos. Las masas de escombros serán apiladas de manera representativa en diferentes puntos de la urbe y formarán «montañas» artificiales en el nuevo panorama urbano. Debido a la Segunda Guerra Mundial, el 25% de las edificaciones sobre la superficie de Berlín desaparecieron. La parte más afectada consituyó el centro de la ciudad, donde desapareció un 80% de las construcciones.

. Guerra Fría y Muro de Berlín: A consecuencia del Bloqueo de Berlín a finales de los años 40, la infraestructura urbana se verá cada vez más dividida. Todas las conexiones de los sistemas de transporte y canalización serán cortadas hasta 1952. En Febrero de aquel año se interrumpe el servicio de «Correo Neumático» para evitar que «noticias subversivas de la parte Oeste ingresen en el Sector Democrático», según la versión oficial. Poco después se cortarán, también, líneas telefónicas y las tuberías de suministro de gas, agua potable y energía eléctrica.

Muy pronto, el subterráneo berlinés será el escenario principal de la Guerra Fría: en Abril de 1956, los soviéticos descubren un túnel de espionaje de 450 metros de largo perteneciente a los servicios secretos británico y estadounidense en el sur de Berlín. Bajo el nombre de «Operación Oro», dicho túnel servía para interceptar las comunicaciones telefónicas en el Este de la ciudad.

 

Finalmente, en la noche del 12 al 13 de Agosto de 1961, lo que quedó de las líneas del transporte público subterráneo será totalmente separado con la construcción del Muro de Berlín. Las líneas de metro que van de Este a Oeste al igual que las estaciones de S-Bahn en el sector soviético son bloqueadas brevemente. También la estación de metro Potsdamer Platz, se ve afectada con esta medida: a las 23h00 los empleados de las compañias de transporte del Este y Oeste (BVG) están aún juntos, sentados y tomando café cuando, súbitamente, policías «del pueblo» del Este irrumpen en las dependencias laborales de la estación y envian a los consternados trabajadores del Oeste a casa. Tan sólo pocas semanas después, el túnel en dirección hacia el Oeste es completamente amurallado.

Ante el bloqueo total de las alcantarillas, surgen los primeros «túneles de escape». Se tiene conocimiento de más de 40 proyectos de éste tipo. Con todo, la mayoría de ellos fracasaría debido a denuncias del lado Este. Técnicas de vigilancia cada vez más depuradas, como, por ejemplo, aparatos de escucha para la localización de ruídos procedentes de posibles excavaciones; convierten a dichos túneles en trampas mortales. Durante los primeros meses de 1972, se registra la última fuga conocida a través de uno de éstos túneles con la huida de tres jóvenes de Berlín Este: durante 12 noches consecutivas logran cavar un túnel que va desde el sótano de un edificio abandonado de la compañia eléctrica Bewag en la calle Leipziger Straße hasta el distrito de Kreuzberg, atravesando por debajo de la «zona de muerte» ubicada en la calle Zimmerstraße. La «Operación Topo» no es detectada por las patrullas fronterizas del Este y los muchachos logran escapar con suerte… Tan sólo instantes después, efectivos policiales del Este, en un control de rutina, descubren el túnel.

En la actual estación Pankstrasse, perteneciente al sector francés de Berlín Oeste, se decide construir un refugio atómico «moderno». En 1977, gracias a la prolongación de la línea del metro 8, surge este complejo con capacidad para 3.339 personas. Se trata de la cuartainstalación de protección civil más grande de la urbe, completamente equipada y aún operativa. Cuenta con una planta de abastecimiento de agua potable, compuertas aislantes de hormigón armado y generador eléctrico de emergencia. A través de dipositivos de control de acceso se evitaría la sobreocupación de la estructura. Las fantasmagóricas «habitaciones» con sus literas estrechamente dispuestas permiten entrever el destino de los potenciales supervivientes de una catástrofe nuclear.

 

. Líneas de tránsito y estaciones fantasmas: Después del 13 de Agosto de 1961, los trenes ya no se detienen en muchas de las estaciones de metro del centro de la ciudad. Las entradas y salidas de las mismas serán sistemáticamente enrejadas o amuralladas. Sólo los efectivos de las patrullas fronterizas se desplazan a lo largo de ésta fantasmagórica «tierra de nadie». Todas las estaciones subterráneas de Berlín Este pertenecientes al circuito Norte–Sur y las líneas de metro U6 y U8 son cerradas y vetadas al público. Los berlineses del Oeste tienen que transitar bajo todo el centro Este sin detenerse. La única excepción constituye la estación de metro y trenes Friedrichstraße: convertida ahora en un punto de tránsito fronterizo herméticamente sellado (Grenzübergang), sólo aquí es posible abordar o evacuar los trenes entre un lado y otro de la ciudad. Una franja de pintura blanca sobre las paredes de los túneles marca las líneas de frontera subterránea.

Bajo la ciudad dividida, las líneas «de tránsito» y las «estaciones fantasma» se convierten en una absurda «atracción». Custodiadas por policías de frontera o de transporte, las estaciones bloqueadas sólo pueden ser atravesadas con los trenes circulando a una velocidad mínima. Para evitar posibles fugas, se instalará un ingenioso sistema de seguridad puesto que, si bien las ya mencionadas fuerzas de la ley del Este podían hacer uso de sus armas en «casos de emergencia», se corría el riesgo de que los proyectiles rebotasen en las paredes del interior de los túneles.

   

. Investigaciones de la Stasi: En 1967, en terrenos del lado Oeste de Berlín, por debajo del memorial soviético en la avenida «Straße des 17. Juni», se redescubren túneles olvidados correspondientes al proyecto de «Germania» en el período nacional socialista. Rumores acerca de una posible conexión subterránea entre éstos y el sector ruso asustan a los miembros del servicio secreto de Alemania Oriental, la «Staatssicherheit». Debido a la inexistencia de planes detallados de las labores de desescombro en el área después de la guerra, se ordena una secreta y exhaustiva investigación. El objetivo es investigar «instalaciones subterráneas» (en Alemán, «untertägige Anlagen» – «UTA») «que puedan ser utilizadas para ataques y/o provocaciones en los límites de la capital de la RDA».

En los años posteriores se desenterrarán y documentarán un total de 16 instalaciones tipo búnker, incluyendo aquellas pertenecientes a la Nueva Cancillería de Hitler. El llamado «Führerbunker» será, también, puesto al descubierto nuevamente tras el bombeo de las filtraciones de agua, minuciosamente medido y fotografiado. En el fango restante se encuentran documentos antiguos, entre ellos, los diarios del ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels. El extraordinario hallazgo se esfuma poco después en los oscuros canales de la «Staatssicherheit». Además de éstos, el «Adlon-Bunker» y varios de los incluidos en los edificios de los ministerios del Tercer Reich se libran, igualmente, de los escombros del pasado pero, sin mayores sorpresas.

. Reunificación y apertura de túneles: La caída del muro en la noche del 9 de Noviembre de 1989 fue una sorpresa absoluta para los berlineses. Miles de personas se lanzan hacia el Oeste ya en las primeras horas de la madrugada del día 10… Tan sólo dos días después, la estación de metro Jannowitzbrücke se abre como enlace provisional entre sectores. En poco tiempo se da inicio a la reconexión de sistemas separados e inutilizados durante décadas. Sin embargo, las antiguas tuberías y canales de las redes de suministro de agua potable y energía eléctrica están inservibles y tienen que ser completamente renovadas. La puesta en funcionamiento de las antiguas «estaciones fantasmas» se desarrolla asombrosamente rápido. Cuando, el 1 de Julio de 1991 los controles fronterizos dejan de existir, todas las estaciones vuelven a la vida.

. Trágicos hallazgos y residuos subterráneos: Después de que la infraestructura subterránea de la ciudad se volviese a unir y de que los segmentos faltantes de la red de transporte público fueran ampliamente conectados, se desata un verdadero «boom» en el sector de la construcción en Berlín. Se inician grandes obras de remodelación de Berlín, como en la Potsdamer Platz, saliendo a la luz constantes hallazgos: viejas vajillas que dan cuenta de mejores días, restos de munición de grueso calibre que permiten imaginar los horrores de los últimos días de la guerra en Berlín; cristales de ventanas y botellas, fundidos, que muestran las huellas indelebles de los bombardeos…  Frecuentemente, el Departamento de Salvamento de la policía berlinesa especializado en armamento, es llamado al lugar para desactivar innumerables bombas.

Búnkeres y otros restos de edificaciones subterráneas salen, igualmente, a la luz del presente. En 1992 los trabajos de reconstrucción de las históricas fuentes en Pariser Platz, frente a la Puerta de Brandenburgo, están temporalmente detenidos debido a la presencia del sólido techo del «Adlon-Bunker», gran parte del cual tiene que ser triturado. Peor suerte tuvo el banco Deutsche Genossenschaftsbank con su nueva sede en el lado sur de la plaza Pariser: en Diciembre de 1996, las obras se tropiezan con el completamente olvidado «Speer-Bunker», cuya eliminación retrasará el desarrollo de los planos considerablemente.

Un año más tarde, los intentos de despejar y terraplenar la futura área de construcción de 7 de las nuevas sedes provinciales de Alemania y el nuevo Memorial del Holocausto, exponen otro de los búnkeres bajo los antiguos «Jardines Ministeriales»: el «Goebbels-Bunker». En una muestra de evidente desconocimiento en la materia, las brigadas de construcción se abren un laborioso paso a través de la cubierta de 1,80 mts. de hormigón armado en vez de perforar hacia los lados. El punto culminante de aquellas excavaciones lo constituye el desentierro de uno de los extremos del «Führerbunker», en Octubre de 1999, con el consecuente acalorado debate acerca del futuro manejo de dichos hallazgos.

~ by lostonsite on 9 octubre, 2009.

Alemania, Berlín, Viajes

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