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Cuando un edificio es historia de un pueblo

BUNDESTAG

El primer punto de reunión de un Parlamento en Berlín fue el Preußisches Herrenhaus («Cámara Alta de Prusia»), donde se reunía desde 1867 el Reichstag de la Federación Alemana del Norte, dominada por Prusia. Tras la fundación del Imperio Alemán en 1871 se unieron a dicha asamblea los representantes de los estados del sur de Alemania, lo que hizo necesario un lugar de reunión más amplio.

Los problemas comenzaron con la elección del emplazamiento idóneo para construir el edificio. Tras una breve búsqueda la comisión se decantó por hacerlo en la parte oriental de la Königsplatz (hoy llamada Plaza de la República). Por desgracia para ellos, allí se encontraba el palacio del conde Atanazy Raczyński, diplomático y coleccionista de arte, que se negó rotundamente a ceder sus tierras, y el Káiser Guillermo I no se mostró partidario de expropiarlas, a pesar de que sí le gustaban como ubicación para el Reichstag. Se plantearon emplazamientos alternativos, proyectando la demolición del Teatro de la Ópera de Kroll (Krolloper), hasta que finalmente en 1874, se presentó la solución con la muerte del conde Raczyński. Todavía habrían de pasar años de arduas negociaciones hasta que el hijo de éste aceptara la expropiación a cambio de una cuantiosa indemnización.

En 1882, tras un concurso público, el edificio es encargado a Paul Wallot, comenzando las obras de construcción en 1884. Wallot intentó crear un nuevo estilo de arquitectura nacional, algo así como un paralelismo en términos arquitectónicos de la unificación de los estados que conformaban el Imperio. Para el exterior Wallot utilizó sobre todo formas típicas del Renacimiento italiano y las combinó con elementos del Renacimiento alemán. También se introdujeron elementos neobarrocos y hasta vanguardistas como la estructura de acero y cristal de la cúpula. Sus contemporáneos no entendieron el resultado como una síntesis armónica, sino más bien como una amalgama poco convincente. Los más conservadores rechazaron la modernidad de la cúpula y los más jóvenes, la piedra en sillería al estilo renacentista. Especialmente crítico fue el arquitecto berlinés Ludwig Hoffmann, que llamó al Reichstag «coche fúnebre de primera clase».

En su interior, el Reichstag contaba con un equipo de generación eléctrica propia, disponiendo de calefacción centralizada, ventiladores eléctricos, teléfonos… Existían salas de conferencias, un cuarto de lectura, guardarropas, lavanderías y vestuarios, etc. La biblioteca contaba con 90.000 volúmenes en el momento de su apertura y espacio libre para 230.000 más (en 1927 ya tenía 260.000 tomos). Sin embargo, pronto quedó de manifiesto una carencia: no había suficientes salas de trabajo para todos los diputados. En comparación con otros parlamentos europeos, el Reichstag era relativamente pequeño. Las sucesivas reformas de años posteriores no fueron tampoco capaces de solventar el problema, que incluso se acentuó al aumentar el número de diputados de 397 a más de 600 con la instauración del sistema de representación plena de la República de Weimar.

La mayoría de las habitaciones, inclusive la sala de juntas principal, estaban revestidas con maderas de roble, fresno, pino barnizado y maderas tropicales. El uso de madera se debía a sus cualidades acústicas y también a que era más barata que la piedra. Además respondía a motivos estéticos, pues Wallot diseñó los interiores (mobiliario incluido) imitando el estilo del Renacimiento alemán de los siglos XVI y XVII. La ornamentación y decoración del Reichstag estaba destinado a evocar la formación del Imperio en 1871, cuando los estados alemanse se unieron liderados por el rey de Prusia, coronado como káiser.

La noche del 27 al 28 de febrero de 1933, cuatro semanas después del nombramiento de Adolf Hitler como canciller del Reich, el edificio del parlamento ardió. Se trató sin duda de un incendio provocado, aunque el asunto de la autoría no está resuelto a día de hoy. Sin duda, los nazis fueron los grandes beneficiados por el incendio, desatando esa misma noche una oleada de terror contra sus enemigos políticos. Se derogaron los derechos civiles elementales y se estableció la pena de muerte para delitos de «alta traición». En mayo de 1933, el comunista neerlandés Marinus van der Lubbe, junto con algunos miembros notables del Partido Comunista como Georgi Dimitrov, fue acusado de provocar el incendio con intención de desencadenar un golpe de estado. Tras la vista pública, Lubbe fue condenado a muerte (gracias al cambio en la legislación), y finalmente ejecutado en enero de 1934.

 

Los diputados nacionalsocialistas comienzan a reunirse en el edificio de la Krolloper, y mientras se comienzan las reparaciones, el Reichstag albergará exposiciones tendenciosas, junto con maquetas del plan «Welthaupstadt Germania» (Capital del Mundo Germania), una utopía ideada por Albert Speer junto al propio Hitler para transformar Berlín en una ciudad colosal.

Durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió la edificación en una auténtica fortaleza, utilizándose como hospital militar y de ginecología (cientos de berlineses vieron la luz en el Reichstag). En 1945, tras violentos combates, el Reichstag fue controlado por el Ejército Rojo, izando sobre el portal principal la bandera soviética.

Finalizada la contienda mundial, el Reichstag, que había sido el escenario de violentos combates, se encontraba en estado de semirruina y rodeado de escombros. Las explanadas que lo rodeaban servían a la hambrienta población civil para el cultivo de patatas y hortalizas. En 1955 se alcanzó un acuerdo para la restauración completa del edificio pese a no saber a ciencia cierta qué uso se le iba a dar en la nueva Alemania dividida.

  

El arquitecto Paul Baumgarten recibió el encargo de la reconstrucción tras ganar en 1961 un concurso en el que el acceso había estado bastante restringido. Las obras duraron hasta 1973. Numerosos elementos ornamentales de la fachada desaparecieron, se redujeron en altura las torres de los extremos y no se reconstruyó la cúpula. La remodelación del interior fue importante y se creó una nueva planta con objeto de tener mayor superficie aprovechable. El tamaño de la sala de plenos se dobló y podría haber acogido a todos los parlamentarios de una hipotética Alemania reunificada.

Desde su construcción hasta el final de la Guerra Fría (1961-1989), el Muro de Berlín transcurría pegado a la parte oriental del Reichstag, donde era posible visitar un museo sobre el Bundestag y la historia del edificio. Era común llevar a las visitas de estado a la terraza exterior para que pudieran contemplar las vistas por encima del muro. Tras la Reunificación alemana el Reichstag recuperó sus antiguas funciones de sede del poder legislativo.

 

. REMODELACIÓN DE NORMAN FOSTER:

Proyecto: Nuevo Parlamento Alemán, edificio del Reichstag
Dirección: Platz der Republik 1
Tipología: Parlamento
Autor: Foster and Partners
Año del proyecto / Construcción: 1992 / 1999
Bibliografía:

En 1993 se convocó un concurso público. Los criterios de selección eran básicamente claridad, transparencia y una planificación ejemplar desde el punto de vista de la tecnología energética. De los 80 proyectos que se presentaron se preseleccionaron los de tres prestigiosos arquitectos: Sir Norman Foster (Inglaterra), Pi de Bruijn (Países Bajos) y Santiago Calatrava (España). La propuesta incial de Foster fue revisada, y en 1995, presentó su diseño definitivo incorporando una cúpula de cristal transitable que por fin satisfizo a los diputados. Santiago Calatrava protestó entonces alegando que se trataba de un plagio a su diseño, pues también incluía un cúpula transparente de similar forma. Los especialistas llegaron no obstante a la conclusión de que no era lícito pretender que un elemento tan tradicional en la arquitectura como es una cúpula estuviese sujeto a derechos de autor.

Entre el 24 de junio hasta el 7 de julio de 1995 el artista conceptual estadounidense de origen búlgaro Christo y su esposa Jeanne-Claude Guillebon realizaron un proyecto artístico bautizado como «Reichstag empaquetado» (Wrapped Reichstag). El edificio estuvo completamente cubierto por miles de metros cuadrados de una tela plateada ignífuga y atado con resistentes cuerdas de polipropileno azul de 3,2 cm de diámetro. La acción tuvo gran repercusión en los medios internacionales e hizo al Reichstag conocido en todo el mundo. Tras la «performance», comenzaron las obras de renovación.

 

El grueso de las obras comenzó en junio de 1996. En el centro del Reichstag se levantó una nueva estructura encima de la vieja, dentro de la cual se integran la sala de plenos —que tiene una altura que abarca los tres pisos— y la sala de prensa en la tercera planta. Las alas norte y sur, correspondientes aproximadamente a dos tercios del edificio, se respetaron como testimonio histórico y solo se sanearon de forma superficial. La sala de plenos comprende un área de 1.200 m² (en el Reichstag de Wallot eran solo 640 m²; en el de Baumgarten, 1.375 m²) y fue modificada de forma y manera que la presidencia de la cámara estuviese situada en la parte oriental, como en los primeros años. Las tribunas de visitantes están ubicadas en un piso intermedio construido a tal efecto. La tercera planta está reservada para los diputados y los grupos parlamentarios. En el edificio remozado se emplearon materiales como hormigón, cristal y acero. Se revisó el cromatismo de los interiores, utilizándose una gama de 9 colores para diferenciar las distintas áreas.

La cúpula que se añadió durante las reformas se ha convertido en una atracción turística de primer nivel y en un símbolo de la ciudad. Los visitantes entran en el edificio por la puerta occidental. Tras pasar un control de seguridad suben por medio de dos ascensores al tejado, situado a 24 metros de altura y en cuya parte trasera se encuentra el Käfer, un pequeño restaurante. Sobre este tejado se yergue la cúpula con un diámetro de 40 metros y una altura de 23,5 y pesa 800 toneladas. Su armazón de acero consta de 24 nervios verticales en intervalos de 15 grados, 17 anillos horizontales con una distancia entre ellos de 1,65 metros y una superficie acristalada de 3.000 metros cuadrados.Por su interior suben en espiral dos rampas situadas en extremos opuestos de la planta circular. Estas rampas tienen unos 1,8 metros de ancho y 230 metros de largo. Permiten subir y bajar a un mirador que se levanta a 40 metros sobre el nivel del suelo. El punto más alto de la cúpula está a 47 metros, significativamente menos que en el diseño de Paul Wallot.

Se deseaba que la remodelación del Reichstag fuese ejemplar por su respeto al medio ambiente. El sistema de calefacción y suministro eléctrico consta de una combinación de energía solar, ventilación mecánica, uso del suelo como almacén térmico, tecnología de cogeneración y aprovechamiento de materias primas renovables.

Las pérdidas de calor se minimizan mediante acristalamientos y aislamientos especiales. Más de 300 m² de placas fotovoltaicas instaladas en el techo y dos generadores que funcionan con combustible biodiésel de Mecklemburgo-Pomerania Occidental satisfacen el 82% de las necesidades energéticas del Reichstag y los edificios públicos colindantes. En verano se usan dispositivos de refrigeración por absorción que generan frío a partir de parte del calor que emanan los motores. Otra parte de dicha energía térmica se utiliza para calentar a 70ºC agua bombeada desde un acuífero situado a 300 metros bajo el Reichstag. El agua se almacena posteriormente otra vez en el subsuelo y sirve para calentar el edificio en invierno. Otra reserva de agua, a 60 metros bajo tierra, guarda el frío del invierno y se utiliza para refrescar el edificio en días especialmente calurosos. Gracias a estos y a otros factores se consigue reducir las emisiones anuales de CO2 del Reichstag de 7.000 a entre 400 y 1.000 toneladas.

También la cúpula responde a propósitos energéticos puesto que sirve para la iluminación y ventilación de la sala de plenos, ubicada inmediatamente debajo. La luz solar se enfoca hacia el interior de la sala por medio de 360 espejos dispuestos formando un embudo gigante. Para evitar deslumbramientos y que la sala se recaliente cuando hay mucho sol, parte de los espejos pueden taparse con pantallas móviles controladas por ordenador.

En el interior del embudo el aire ya usado es canalizado hacia la cúspide del edificio y expulsado por una abertura circular situada en el centro de la cúpula. Por el camino, este aire atraviesa un sistema que aprovecha la energía térmica residual. Un dispositivo justo debajo de la abertura recoge el agua de la lluvia. Wallot previó la instalación por todo el edificio de conductos de ventilación que durante las reformas se despejaron y en la actualidad se vuelven a utilizar.

~ by lostonsite on 5 octubre, 2009.

Alemania, Berlín, Viajes

One Response to “Cuando un edificio es historia de un pueblo”

  1. Mis felicitaciones muy bueno el post. Hasta luego.

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