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Cuando la península dividió el lago

SIRMIONE

Sirmione es un municipio de la provincia de Brescia, cuyo centro histórico se sitúa sobre una península que divide el Lago de Garda.

El primer asentamiento humano, que data del Neolítico (V milenio a. C.), se convirtió en un importante centro urbano durante la época romana (siglo I a. C. ). Sirmione se convirtió en un lugar de vacaciones para familias nobles procedentes de Verona, la ciudad romana más importante del norte de Italia. El poeta Catulo alabó las bellezas de la ciudad y describió la villa que poseía en esta zona. A partir del siglo V d. C. fue un área fortificada para el control de los comercios entre Verona y Brescia. Tras la conquista de los Lombardos Sirmione se convirtió en la capital judicial que dependía directamente del rey. La mujer del rey Desiderio, Ansa, fundó un monasterio y una iglesia en la ciudad.

En el transcurso de la Edad Media, bajo el control de Verona, llegó a ser una importante ciudad fortificada de la familia Scaligeri, debido a su situación estratégica y a su fácil defensa. Durante este periodo se realizó la construcción del Castillo Scaligero (entre 1277 y 1278), situado en el punto más estrecho de la península, probablemente a cargo de Mastino I della Scala.

La conquista de Sirmione, a cargo de los Scaligeri (1273), se finalizó con la condena a la hoguera de sus habitantes (alrededor de 200 personas), siendo una de las ejecuciones en masa más atroces de la historia de Italia. La población estaba constituida por una comunidad seguidora de la herejía cátara, por lo que los Scaligeri, para agradar al Papado, los condenó al Tribunal de la Inquisición de Viterbo. Cuando se constató la opción religiosa, se emitió la condena, sin salvarse ni mujeres ni niños.

En 1405, Sirmione pasó a estar bajo el dominio de la República de Venecia hasta 1797, cuando fue conquistada por Austria. Finalmente, en 1860, Sirmione pasó a formar parte del Reino de Italia.

1. LA VILLA ROMANA DE LA VIA ANTICHE MURA

En algunos inmuebles del centro histórico de Sirmione, debido a ciertas obras realizadas en el subsuelo, han salido a la luz en el transcurso de los últimos años, restos de un gran edificio de época romana. La estructura muraria y pavimental ocupan una gran área comprendida entre via Emanuele al sur y al oeste, via Dante al este y via Salvatore al norte. El edificio ha sido denominado como “Villa de la via Antiche Mura” por los hallazgos realizados en esta calle, (en los números 10, 11, 16 y 20), que han sido los más importantes e interesantes hasta la fecha.

Otros hallazgos, realizados por excavaciones regulares, se han producido en via Santa Maria Maggiore (nº 12 y 18), Piazzetta Slavelli (nº 5), via San Salvatore y Piazzetta Mosaici (nº6). En la misma piazzetta, en 1959, se descubrieron algunas estancias con pinturas parietales y pavimentos con mosaicos, que fueron recuperados y conservados actualmente en el Museo de la “gruta de Catulo”. Del mismo edificio romano posiblemente pertenezcan otros restos de estructura localizados (pero no documentados), entre 1950 y 1980 en varios puntos del centro histórico. El edificio antiguo estuvo habitado en diversas fases a partir de la segunda mitad del siglo I a. C., fecha en el que se remontan los pavimentos de mosaicos. En época tardoromana se realizaron intervenciones en la estructura, modifidando el conjunto arquitectónico y decorativo, siendo en este periodo de un gran nivel.

 

Los datos de excavación hasta ahora disponibles han evidenciado una amplía área abierta, que probablemente consistiría en un patio o en un jardín. A través de este elemento se accedía por un pórtico, construído con materiales procedentes de la villa de la “gruta de Catulo”, que ya se encontraba derruida. Alrededor del pórtico se sucedían diversas habitaciones, de las cuales tres poseían un ábside y con calefacción.

Entre éstos se ha conservado la embocadura del fogón (praefurnium), a través del cual se introducía el combustible (carbón de leña) necesario para calentar las estancias (probablemente destinadas a usos termales). De la gran habitación con ábside sólo se ha conservado el piso inferior, construido con ladrillos: sobre éstos se apoyaban pequeños soportes que sostenían el pavimento de la habitación. El intersticio entre los dos pavimentos estaba destinado a recibir el aire caliente, procedente del fogón, que ascendía después a lo largo de las paredes a través de tuberías de terractoa de sección rectangular, dispuestas entre el muro y el enlucido para que no fuesen vistas. Sobre la pared del ábside se ha conservado partes de dos de estas tuberías.

 

La villa sufrió una imprevista y violenta destrucción en el siglo V, como atestigua los restos de incendio y colapso que afecta uniformemente todas las áreas hasta ahora objeto de investigación. Sin embargo, una parte importante del edificio romano fue reutilizado tras su ruina, como fue el gran muro, de casi tres metros de espesor que cerraba la villa por el lado occidental y meridional. La función de defensa de este muro permaneció incluso tras la destrucción de la villa tardoromana. Las torres circulares adjuntas probablemente se construyeron a principios del siglo VI como parte de las murallas defensivas de la península.

Otros muros del edificio romano fueron reutilizados en ese mismo periodo: algunas habitaciones fueron aprovechadas para albergar pequeños edificios que se apoyaban con estructuras de madera a las estructuras perimetrales que aún entonces se habían conservado. Este fenómeno se verifica en dos zonas distintas de la villa, distantes entre sí casi 12o metros, situados en la via Antiche Mura nº11 y en la via Antiche Mura nº 20. En ambos casos, fueron habitados hasta la época lombarda, con algunos modificaciones en los usos de las estancias.

2. LA GRUTA DE CATULO

En el extremo de la península de Sirmione, entre un gran olivar, se han conservado los restos de una gran villa romana, conocida desde siglos como la “gruta de Catulo”. El edificio, construido en época augusta, en una excepcioanl posición panorámica, es el ejemplo más importante de residencia de carácter señorial de toda Italia septentrional.

Las estructuras antiguas conservadas en el área arqueológica pertenecen a un gran edificio residencial de época romana (finales del siglo I a. C – incios del siglo I d. C.). Una parte de los muros actualmente visibles ha siempre permanecido así. En los siglos pasados los visitantes entraban entre las ruinas del edificio, cubierto por la vegetación, dando un aspecto de grutas naturales. Así pues,  en el siglo XV, los restos fueron llamados “cavernas” o “grutas de Catulo” puesto que el poeta veronés Cayo Valerio Catulo, poseía una villa en Sirmione, descrita en algunos de sus versos. Sin embargo, no es posible que los restos conservados se corresponda con la villa de Catulo puesto que son algunas décadas posteriores. Se desconoce el nombre del propietario del edificio, pero es seguro que pertenecía a una ilustre y rica familia de la vecina ciudad de Verona, en cuyo territorio se encontraba Sirmione en época romama.

La villa, la más grande de la Italia septentrional, tiene una planta de forma rectangular (167,5 x 105 m), con dos elementos salientes: uno al sur, donde se encontraba la entrada del edificio, y otro al norte, donde se encontraba una extensa terraza belveder. Ésta estaba unida con otras terrazas y pórticos que ocupaban los lados más largos del edificio.

. El jardín interior y la terraza-belvedere sobre el lago: En la parte central de la villa se extendía un gran jardín. La superficie de todo el edificio tenía casi 2 hectáreas. El jardín estaba porticado en sus cuatro lados. Desde aquí no se percibía el paisaje del lago y era por tanto un espacio interno, más ligado a la vida de la familia y a la actividad de aquellos que vivían en el edificio.

En el lado meridional del peristilo, bajo un pavimento de ladrillos dispuestos en “espina de pez”, se encontraba una gran cisterna para el agua, de 42 metros de longitud, totalmente conservada en la actualidad. El sector septentrional de la villa conserva los restos más imponentes del edificio, alcanzando los 12 metros de altura. Se trata de un muro destinado a sostener el piso residencial de la villa, ahora destruido por el paso de los siglos. En la llamada “aula de los gigantes”, algunas partes de la estructura muraria antigua caidas del piso más alto son todavía visibles en tierra, con partes de las bóvedas de toba y de ladrillos del pavimento pertenecientes a las terrazas superiores.

Algunas estancias, como el “largo corredor”, pertenecen al nivel intermedio: en un principio, la habitación estaba  comunicada con el “doble criptopórtico” que sostenía un pórtico presente en el frente de la villa y unido a los que se situaban a los lados orientales y occidentales. Del “largo corredor”, dos grandes rampas descendentes conducían al piso inferior, mientras que otra escalinata en el lado occidental (actualmente bien conservada), permitía salir del edificio hacia el lago.

Las terrazas descubiertas y los pórticos de los lados orientales y occidentales proseguían en el antecuerpo septentrional, que debía presentar un frente porticado, con un gran belvedere en el centro, que se asomaba sobre una amplia terraza, probablemente cubierta con telas.

La hipótesis reconstructiva de la parte septentrional del piso residencial de la villa han sido posibles a través de los análisis de la estructura, las informaciones arqueológicas que se han excavado en l esta zona, confrontándolo con otros edificios y sobretodo por pinturas antiguas que muestran villas marítimas de planta similar.

La orientación de la villa y en particular de la terraza panorámica, que coincide con el extremo de la península y por tanto con una posición de gran relieve paisajístico y ambiental, indican una precisa elección arquitectónica y probablemente un refinado encargo.

Para superar las fuertes pendientes de la roca, algunas partes del edificio fueron construidas sobre pisos superpuestos (basis villae), para conseguir una gran superficie horizontal sobre la cual se disponían las estancias residenciales. Las habitaciones que constituían el primer y segundo nivel tenían por tanto la principal función de sostener el piso más alto, que era el piso habitado por el propietario.

Todo el edificio, pero sobretodo la parte residencial, ha sido objeto en el pasado de contínuas expoliaciones de los muros, reutilizados como nuevo material de construcción. La villa de Sirmione está relacionada con otras grandes villas que se encontraban a la orilla del mar, sobretodo a lo largo de la costa de la Campania y del Lazio meridional y que pertenecían a importantes familias de las clases dirigentes de la capital, a veces de la propia familia imperial.

. Los salones y las termas: Poco se ha conservado de los espacios residenciales, puestos en el nivel superior de la villa. Tras la ruina del edificio, acaecido quizás en el III siglo d. C., los materiales de construcción fueron extraídos y reutilizados; el área se fue cubriendo por la vegetación, conservándose poca documentación de los pavimentos y las decoraciones de mosaicos y de pinturas de las paredes de las estancias. Las salas de estancia del propietario y de su familia se encontraban al norte y al sur del gran jardín central, y ocupaban un espacio limitado respecto a las áreas destinadas a paseos cubiertos y descubiertos, dispuestos en los lados orientales, occidentales y septentrionales.

El acceso de la villa se encontraba en la parte meridional del edificio. Aquí existía una pequeña cisterna de agua (llamada “el baño”), una de las cuatro cisternas que en total contaba la villa. Las estancias del sector meridional se destribuían en el lado oriental, mientras que en el lado opuesto estaba ocupado por el sector termal privado.

Estos espacios termales, construidos en un momento posterior, probablemente de inicios del siglo II, modificó las habitaciones ya existentes, cubriendo una superficie de casi 800 m2, y formado por distintos espacios. Entre éstos se encontraba la llamada “piscina”, una gran estancia rectangular, interpretada por algunos estudiosos como un “tepidarium”. Bajo su pavimento, un hipocausto permitía la entrada de aire caliente a través de doce aperturas. En otra sala se ha conservado parte del mosaico con teselas negras y blancas, y que en el centro se situaba una gran pileta, formando probablemente el “frigidarium”.

Las habitaciones, situadas más al este, están solo parcialmente excavadas. Los pavimentos de mosaico que la decoraban tenían diseños muy simples.

. Los paseos panorámicos y el paseo cubierto: El lado occidental de la villa tenía que superar el fuerte desnivel de la roca que descendía hacía el extremo de la península.  Se creó, en dos tercios de su longitud, una serie de espacios paralelos, ciegos, de los cuales sólo se conservan los muros laterales, y que decrecían hacia el sur, donde el plano de la roca se elevaba. En un principio, estos espacios (llamados erróneamente “tiendas”) estaban cubiertos con bóveda y estaban destinados a sostener una gran terraza descubierta, situada en el piso residencial. En la parte opuesta del edificio, en el este, se desarrollaba otro paseo descubierto de iguales características.

En un lado de estas terrazas se disponían dos pórticos, hoy no conservados, que se prolongaban de idéntica forma a lo largo de toda la villa. A través de las columnas que sostenían un techo en su lado exterior era posible pasear a la sombra de la loggia y disfrutar de la panorámica del lago.

Mientras que el pórtico oriental tenía los cimientos directamente sobre la roca natural y se encontraba poco bajo la cota actual del terreno, en el occidental se apoyaba sobre un gran espacio subterráneo, un criptopórtico de dos naves, cuyas bóvedas de toba apoyaban sobre arcadas sostenidas por pilares puestos a lo largo del eje longitudinal. En la parte central del criptopórtico estaba formado por el plano natural de la roca; la parte meridional estaba excabada en la propia roca, mientras que en la parte septentrional estaba sostenida por cimentaciones.

El criptopórtico de la villa es aún perceptible, pese a la destrucción, como una estructura excepcional dentro del ámbito doméstico, donde las espacios tienen en general dimensiones arquitectónicas más modestas. Posiblemente, al igual que otros criptopórticos privados, estaría decorado con estucos y pinturas.

3. CASTILLO SCALIGERO

El castillo de Sirmione (siglo XIII), de época Scaligera, representa un extraño caso de fortificación destinada a uso portual. Dotado de torres y muros con almenas, el castillo fue base estratégica para el control del lago. Las obras de construcción fue encargo de Mastino I della Scala, siguiendo una tipología parecida a otros fortines de la época presentes en el territorio veronés. Además de la técnica constructiva también sigue el modelo scaligero en el acabado de los paramentos murales, sobre los que se extendió una capa de estuco decorado a grafito imitando bloques de piedra regular. Mastino I della Scala inició la construcción del fortín en el 1277-1278, con torre, patio principal, tres torres angulares y dos entradas con puente levadizo y revellín. Típicamente “scaligeri” son las almenas gibelinos “a cola de golondrina”, el alzado vertical y la técnica mural en las cortinas. Éstos están constituidos por piedras y guijarros unidos por argamasa y divididos en intervalos regulares de dos fajas horizontales de ladrillos y de bloques dispuestos “a diente de sierra” en las esquinas, en correspondencia con las torres.

El fortín es un formidable baluarte en posición estratégica a la entrada del burgo, en el punto más estrecho de la península, rodeado por el foso que aprovecha las aguas del lago. El patio, de planta rectangular, está rodeado por cuatro altas cortinas murales y por tres torres angulares escudadas. Aquí, además de la entrada de las galerías, hay restos de lápidas, en parte restos del Monasterio de S. Salvador de la época lombarda.

En el s. XIV se añadió el segundo patio y el segundo revellín unido al primero por un pasillo fortificado o “barbacane”. La técnica constructiva es aquí análoga a la del cuerpo principal.

A la última fase pertenece la realización de la dársena. Los muros del patio, sin adarajas hacia el anterior edificio y con la forma de las dos torres angulares “a punta de lanza”, según el modelo de los bastiones cuatrocentistas, hacen plausible una datación incluso posterior al s.XIV, bajo el dominio de la “Serenissima” República de Venecia. La hipótesis es que la República de Venecia, después de haber agregado a su dominio Sirmione (1405), se ocupase de modernizar la vieja dársena “scaligera” (probablemente constituido por simples muelles de madera), siguiendo el modelo del Arsenal Veneciano o que haya sido incluso artífice de toda la tercera ampliación, como confirmaría la presencia de una flota veneciana en el lago, más documentada con respecto de la “scaligera”. Está delimitada por tres cortinas murales almenadas “a punta de lanza”, muy diferentes de las más antiguas y dos pequeñas torrecillas provistas de acceso peatonal con puente levadizo, para defensa de la flota.

~ by lostonsite on 15 agosto, 2009.

Italia, Viajes

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