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Cuando vale la pena recorrer mil millas

MANTUA

El mito de la fundación de la ciudad está ligado a la historia de la profetisa Manto, que la tradición griega considera hija del adivino tebano Tiresias. Las leyendas narradas en el mito presentan distintas versiones. Según las fuentes griegas, Manto, huida de Tebas, llegó a la actual Turquía. Otras fuentes describen su llegada, tras mucho errar, al territorio, entonces completamente pantanoso, donde hoy se asienta la ciudad de Mantua. En este lugar creó un lago con sus lágrimas, que según la leyenda tenía la propiedad mágica de conferir capacidades proféticas a quien la bebiese. Manto se casó con la divinidad fluvial Tybris (el Tíber) rey de los Toscanos, y su hijo Ocno fundó una ciudad a las orillas del rio Mincio llamándola, en honor a su madre, Mantua. Esta versión mítica de la fundación de la ciudad está descrita en la Eneida de Virgilio, y también aparece en la Divina Comedia de Dante en el Canto XX del Infierno, en el que Dante y su guía Virgilio se encuentran con los adivinos.

Los primeros asentamientos humanos datan del 2000 a. C.; siendo posteriormente habitada por los Umbros. En el siglo VI a. C. se desarrolló la ciudad etrusca, del que se han conservado varios restos arqueológicos, como el de Forcello, cerca de Bagnolo San Vito. Tras la dominación de los Cenómanos, una tribu gala, la ciudad fue conquistada por los Romanos hacia el año 214 a. C. La ciudad romana no adquiere gran importancia frente a las vecinas ciudades de Verona y Cremona. Sin embargo, el 15 de octubre del 70 a. C. en Andes, una pequeña villa cercana a Mantua, nació Publio Virgilio Marón, convirtiéndose en “municipium” en el 47 a. C.

Tras la caída del Imperio Romano, Mantua fue invadida por los bizantinos, los longobardos y los francos. En el siglo XI se convirtió en posesión de los Canossa. Bonifacio III de Canossa elevó la ciudad a capital, pero no obtuvo la fidelidad que esperaba. Tras el asesinato de  Bonifacio, su hija Matilde de Canossa se convirtió la gobernante de la ciudad. Según la leyenda, Matilde ordenó la construcción de la preciosa Rotonda di San Lorenzo (1082). Tras su muerte en 1115, Mantua se convirtió en una Comuna Libre, y se defendió denodadamente del Sacro Imperio Romano en los siglos XII y XIII. En 1198 Alberto Pitentino optimizó el curso del Mincio, creando lo que los mantuanos llamaron los cuatro lagos para reforzar la protección natural de la ciudad. Entre 1215 y 1216 la ciudad quedó bajo el poder del güelfo Rambertino Buvalelli.

Durante la lucha entre los güelfos y los gibelinos Pinamonte Bonacolsi se aprovechó de la caótica situación para tomar el poder en 1273. Su familia gobernó Mantua durante el siglo siguiente, haciéndola más próspera y artísticamente bella. El 16 de agosto de 1328, el último Bonacolsi, Rinaldo, fue derrotado en una revuelta apoyada por los Gonzaga, una familia de oficiales.

La ciudad prosperó bajo el gobierno de la familia Gonzaga (1328-1708), construyéndose nuevas murallas con cinco puertas y renovándose la arquitectura de la ciudad. Sin embargo, la situación política de la ciudad no se asentó hasta el tercer Gonzaga, Luis I Gonzaga, quien eliminó a sus parientes, copando todo el poder. En 1459 el papa Pío II celebró una dieta en Mantua para proclamar una cruzada contra los turcos. Con Francisco II trabajó en Mantua el famoso pintor renacentista Andrea Mantegna como pintor de corte, y produjo algunas de sus obras más destacadas. El primer duque de Mantua fue Federico II Gonzaga, quien adquirió el título del emperador Carlos V en el año 1530. Federicó encargó a Giulio Romano la construcción del famoso Palazzo Te, transformando profundamente el plan urbanístico de la ciudad. En 1586, el poeta Torquato Tasso escribió: “Es una ciudad tan bella que vale la pena recorrer mil millas para verla”. El compositor Claudio Monteverdi trabajó para los Gonzaga en el Ducado de Mantua desde 1590 hasta 1613.

En 1627, el linaje de la familia Gonzaga se extinguió con el vicioso y débil Vincenzo II, quedando la ciudad bajo unos nuevos gobernantes, los Gonzaga-Nevers, una rama francesa menor de la familia. La sucesión de un “francés”, Carlos I de Gonzaga-Nevers, en un feudo imperial de enorme importancia estratégica, originó una fuerte reacción del emperador germánico, estallando la Guerra de Sucesión de Mantua (1627 – 1631). En 1630 un ejército imperial de 36.000 lansquenetes mercenarios asediaron Mantua, trayendo con ellos la peste. Mantua nunca se recuperó de este desastre. El último de los Gonzaga-Nevers, Fernando Carlos IV, se mostró como un inepto gobernante cuya única pretensión era celebrar fiestas y representaciones teatrales. En la Guerra de sucesión española se alió con Francia, pero temiendo el castigo imperial se refugió en Venecia, llevándose consigo un millar de cuadros, joyas y dinero. A su muerte en 1708, fue declarado depuesto por traición y su familia perdió Mantua para siempre en favor de los Habsburgo de Austria.

Mantua fue gobernada por Austria desde 1708 hasta 1866, a excepción de un breve periodo en la época napoleónica. Bajo el gobierno austriaco, Mantua disfrutó de un renacimiento y durante este período, se crearon la Real Academia de Ciencias, Letras y Artes, el teatro Científico y numerosos palacios. El 4 de junio de 1796, durante las Guerras Napoleónicas, Mantua fue asediada por Napoleón. Los intentos austriacos y rusos de romper el bloqueo fallaron pero consiguieron que los franceses abandonaran el asedio. Unos meses después, los franceses volvieron a asediar la ciudad, rindiéndose Mantua finalmente a principios de febrero de 1797.

Tras el breve gobierno francés, Mantua volvió a manos austriacas en 1814, convirtiéndose en una de las ciudades fortaleza Quadrilatero en el norte de Italia. En 1866, Mantua fue incorporada a la Italia unificada por el rey de Cerdeña.

1. PALACIO DEL TÉ

Construido entre 1524 y 1534 bajo encargo de Federico II Gonzaga, es la obra más célebre del arquitecto Giulio Romano. El nombre del Palacio del Te probablemente proceda del toponimo “Tejeto”, una pequeña isla formada por el canal “Rio”. También es posible que derive de los términos “tilietum” (localidad de tilos), del latín “atteggia” (cabaña) o del gaélico “teza” (cobertizo), en memoria a las antiguas y modestas construcciones que existían en ese área.

La zona donde se asienta el Palacio del Te resultaba pantanosa, pero los Gonzaga realizaron consolidaciones del terreno y fue elegida por Francisco II como lugar de adiestramiento de sus preciadísimos y amados caballos. Tras su muerte, su hijo Federico II decidió transformar la isleta en un lugar de diversión y de descanso, y para realizar fastuosos recibimientos a los huéspedes más ilustres (además de un lugar para poder escapar de los deberes institucionales junto con su amante Isabella Boschetti). Habituado desde pequeño a la riqueza y finura de las villas romanas, encargó la realización de su “isla feliz” al arquitecto Giulio Romano, quien tuvo la ocasión de sacar todo su ingenio y fantasía.

Giulio Romano, ex ayudante de Rafael, había llegado a Mantua tras el Saqueo de Roma (1527), que había trastocado la economía de dicha urbe así como la actividad de todos sus artistas. En Mantua tuvo empleo durante dos décadas, y falleció antes de ocupar un puesto como arquitecto de la basílica de San Pedro del Vaticano.

La estructura del palacio se erigió en el plazo de dieciocho meses. Es básicamente una casa cuadrada erigida alrededor de un patio en forma de claustro. Un jardín formal complementaba la casa. Este se encontraba rodeado por un exterior en forma de columnata terminada en forma semicircular conocida como ‘Exedra’.

Como la Villa Farnesina en Roma, la ubicación suburbana permitía una mezcla de arquitectura de Palacio y de Villa. Las cuatro fachadas exteriores tienen pilastras planas con paredes de carácter rústico, las ventanas indican que la planta noble es la baja, con una planta secundaria por encima. La fachada oriental difería de las otras tres por tener motivos paladianos en su pilastra y una loggia abierta en su centro. Las fachadas no son tan simétricas como parecen, y los espacios entre las columnas son irregulares. El centro de las fachadas septentrional y meridional están constituidas por arcos en dos plantas sin pórtico ni frontón, simplemente un camino cubierto que llevaba al interior del patio.

Pocas ventanas dan al patio interior; las paredes con columnas están decoradas por todos los lados con hondos nichos y ventanas ciegas, y las superficies intermedias están salpicadas con “spezzato” (escayola rota y con manchas) que da vida y profundidad a las superficies.

Una vez que estuvo terminada la estructura del edificio, durante diez años un equipo de escayolistas, tallistas y fresquistas trabajaron, hasta que a duras penas ninguna superficie de las galerías y los salones quedaron sin decorar. Bajo la dirección de Giulio Romano trabajaron pintores decorativos locales como Benedetto Pagni y Rinaldo Mantovano. Estos frescos permanecen actualmente y son el rasgo más destacado del palacio.

. Sala de los gigantes: Es una de las salas más conocidas del Palacio. Realizada entre 1532 y 1535 por Giulio Romano, es la sala más grande del edificio. La característica más relevante es que la sala cubre completamente e ininterrumpidamente toda la superficie disponible: un único fresco que sitúa al espectador en el centro del hecho narrado en la pintura. La sala de planta cuadrada está cubierta con una cúpula, donde se representa a Júpiter que, con un haz de rayos, derrota a los Gigantes, retratados a partir del pavimento mientras intentan subir al Olimpo.

El episodio representa el mito de la Gigantomaquia, la lucha de los Gigantes contra Júpiter, según lo describe Ovidio. Junto a los Gigantes están representados monos, ausentes en el texto de Ovidio. Las pequeñas diferencias podrían ser debidas a que el texto usado por Giulio Romano, no era la versión original sino una traducción de Niccolò degli Agostini, que tenía ciertos errores de interpretación del texto.

En la pintura de Giulio Romano se encuentra el estilo del maestro Raffaello Sanzio, pero de una manera más majestuosa e imponente y menos refinada. Según algunos expertos, este fresco podría hacer referencia a la victoria de Carlos I de España sobre los francese, en memoria de la visita que el rey realizó a Mantua unos pocos años antes.

. Sala grande de los caballos: Con retratos a escala natural de los seis caballos preferidos por los Gonzaga, era la sala destinada al baile. Los caballos aparecen resaltados con toda la belleza de sus formas sobre un paisaje natural que se abre tras una columnata corintia. Entre los purasangres se van alternando figuras de divinidad mitológica en falsos nichos. En el techo de madera, con casetones y rosetones dorados, aparece el monte Olimpo y el lagarto, los símbolos del duque. Este esquema se repite en el pavimento, dando simetría a la sala (no se ha conservado el pavimento original).

. Sala de Amor y Psique: Era el comedor del duque. Enteramente pintada con frescos, cada pared representa lujuriosa la mitológica historia de Psique, símbolo del amor del duque por Isabella Boschetti.

. Sala de las águilas: Dormitorio de Federico, está adornada en el centro de la bóveda con un fresco que representa la caída de Faetón del carro del sol. Está completada con sombríos estucos de águilas con las alas desplegadas en las lunetas de las esquinas de la habitación, y con frescos de fábulas paganas.

. Sala de los bajorrelieves y Sala de los Césares: Salitas que homenajean claramente a Carlos I de España, de quien Federico obtuvo el título de duque en 1530.

. Loggia del honor: Es la loggia que se abre hacia el jardín que se cierra al norte con la exedra. La bóveda está dividida en grandes recuadros en los que se representa la historia bíblica de David. Columnas y estatuas en los nichos completan la loggia.

 

Todas las decoraciones de esta parte de la villa, a través de las pinturas y de los símbolos del arte romano y pagano de los mitos del Olimpo, elogían la figura de Carlos I de España.

. El jardín secreto: En la gruta se edificó hacia el 1530 un pequeño edificio. Se sitúa en el ángulo este del jardín junto con la exedra que cierra el espacio de la villa. El apartamento está compuesto por muy pocas habitaciones de dimensiones más modestas respecto a las del palacio, con una loggia que se abre a un pequeño jardín.

Del jardín se accede a la Gruta, una salita utilizada como baño. Se intenta recrear un ambiente natural, como si fuese una caverna, con el interior tapizado con conchas (hoy desaparecidas) y juegos de agua.

. MUSEO CÍVICO:

Las ocupaciones españolas, francesas y austriacas y las diversas guerras hicieron que durante el curso de los años el palacio fuese utilizado como un cuartel y el jardín como campamentos para las tropas, estropeando las salas y destruyendo algunas esculturas. Sobre las paredes de la Sala de los Gigantes son aún visibles los graffiti e incisiones con nombres y fechas de un pasado poco glorioso para el monumento. La propiedad de la villa de la familia Gonzaga pasó, a excepción del breve periodo de la dominación napoleónica, a manos del gobierno austriaco, hasta el año 1866 que fue adquirida por el Estado Italiano. En 1974 el edificio pasó al Ayuntamiento de Mantua, que tras una restauración del palacio, se habilitó una zona como lugar de exposiciones de las colecciones cívicas. El espacio expositivo permanente se situó en el piso superior con cuatro colecciones expuestas.

– Sección de los Gonzaga: Constituida por objetos ligados a la historia de Mantua en época de los Gonzaga (1328 – 1707). Comprende una colección de 595 monedas producidas por la Ceca de Mantua, una colección de pesos y medidas del estado de Mantua y una colección de 62 medallas de los Gonzaga y de ilustres personajes de la ciudad.

– Donación “Arnoldo Mondadori”: Sección constituida por 19 pinturas de Federico Zandomeneghi (1841 – 1917) y 13 de Armando Spadini (1883 – 1925), coleccionados por Arnoldo Mondadori y donados al Palazzo del Te por los herederos.

 

 

– Colección Egipcia “Giuseppe Acerbi”: Giuseppe Acerbi (1773 – 1846), cónsul de Austria en Egipto, participó en 1829 de algunas fases de la célebre expedición arqueológica dirigida por Jaen François Champollion. Durante ésta, Giuseppe coleccionó algunos objetos arqueológicos, que donó a la ciudad de Mantua en 1840.

– Colección Mesopotámica “Ugo Sissa”: La colección del arquitecto y pintor Ugo Sissa (1913 – 1980), arquitecto principal en Bagdad entre 1953 y 1958, consta de casi 250 piezas de arte mesopotámico comprendidas entre finales del VI milenio. y finales del I milenio d. C.

2. CASA DEL MANTEGNA

Erigida a partir de 1476 sobre un terreno donado al artista de Luis II Gonzaga, la casa se presenta de manera sobria y sencilla al exterior con una volumetría cúbica, dentro del cual se ha inscrito un patio cilíndrico, casi como una pequeña plaza de austera elegancia. Alrededor de este patio, están dispuestas las habitaciones, actualmente habitado por la Administración Provincial de Mantua con espacios expositivos. La singular concepción del edificio permite considerar que el autor del proyecto hubiese sido el propio Mantegna.

El planta, el círculo se inscribe en el cuadrado: la evidente alusión a la simbología de lo divino hace referencia a las teorías de Alberti y al espíritu receptivo del artista, una dimensión que está también sútilmente sugerida del lema “Ab Olympo” que encontramos inscrito sobre uno de los portales. La construcción entera parece por tanto rotar alrededor de este núcleo redondo que, por su forma, destaca sobre otros patios renacentistas y subraya la originalidad de Mantegna.

3. IGLESIA SAN SEBASTIÁN

Cercano al Palazzo del Te se levanta esta obra de Leon Battista Alberti. La construcción se inició en 1460, una década antes de la otra realización de Alberti en Mantua, la Iglesia de San Andrés. Alrededor de 1475 la construcción se dejó parcialmente conpletada, y a partir de esa fecha la construcción se vió ralentizada, dejando de estar dirigida por Alberti. Debido a esto, poco se ha conservado del trabajo de Alberti excepto la planta, que está considerada como una de las primeras y más importantes iglesias de planta central del Renacimiento. La Iglesia de San Sebastián presenta una planta central, de cruz griega, bajo una cúpula central que permite que no haya ninguna partición al interior.

La fachada está realzada con un alto estilóbato, al que se accedía a través de una escalera lateral situada a la izquierda. En este basamento se encuentra una cripta proyectada como una mausoléo de la familia Gonzaga.

La composición de la fachada retoma el tema del templo romano, aunque éste aparece aquí muy escondido, desapareciendo completamente las columnas de la fachada. Esto es muy significativo en la evolución de la interpretación de la arquitectura de Alberti, ya que en su libro De Re Aedificatoria, Alberti consideraba la columna como el ornamento más noble del edificio.

La fachada oculta un nártex que ocupa todo la anchura de la estructura y que es tan ancho como alto, componiéndose la figura de un cuadrado perfecto. Al igual que en el Templo Malatestiano de Rimini, del propio Alberti, utiliza el tema del arco triunfal. Así, aparece en fachada un motivo inesperado con una ventana que rompe el entablamento, coronada con un arco.

En la restauración de 1926, se añadieron las dos rampas de escalera laterales. Según algunos planos de Alberti, se podría entender que proyectó una escalera que ocupaba la total anchura de la fachada, y que permitía el acceso por las cinco puertas de la loggia. En la actualidad, tres de estas puertas han sido reconvertidas en balcones poco funcionales.

4. LOGGIA DE GIULIO ROMANO

El actual edificio construido sobre el puente del Rio, quizas en un principio destinado a pescaderías, fue erigido a partir de 1546 como una ampliación del nuevo “Beccherie” diseñado por Giulio Romano y erigido para adornar el canal en 1536. Estas construcciones fueron demolidas en 1877.

La loggia está compuesto por sillares rústicos sobre la que se levanta un ático con ventanas rectangulares. Frente a la loggia se encuentra un pórtico de misma composición.

Los elementos modernos del pórtico que da hacia el Rio bajo el nivel de los jardines adyacentes, fueron construidos en 1882 como un paseo cubierto, y evocan la secuencia columnada de la Beccherie de Giulio Romano.

5. CÁMARA DEL COMERCIO DE MANTUA (PALAZZO ANDREANI)

Construido a partir de 1913 por el arquitecto de Mantua Aldeo Andreani (1887 – 1971), expresa un exuberante eclecticismo que combina elementos decorativos del estilo Liberty, con referencias a elementos neogóticos y elementos orientalizantes.

Cabe destacar la plástica decoración pintada, y el trabajo de hierro forjado realizado por los colaboradores de Andreani.

6. IGLESIA SAN ANDRÉS

Encargada por Luis II Gonzaga, la iglesia se emprendió en 1462 según diseños de Leon Battista Alberti en un lugar ocupado por un monasterio benedictino, del que sólo queda el campanario (1414). El edificio, sin embargo, sólo fue terminado 328 años después. Aunque cambios posteriores alteraron el diseño de Alberti, la iglesia aún se considera una de las obras más completas de Alberti.

La fachada se basa en el esquema del antiguo Arco de Tito. Es en gran medida una estructura de ladrillo con estuco endurecido usado como superficie. Se define por un gran arco central, flanqueado por pilastras corintias. Hay aberturas menores a la derecha y la izquierda del arco. Un aspecto novedoso del diseño era la integración de un orden inferior, compuesto por columnas corintias, con un orden colosal, compuesto por pilastras. Todo el conjunto estaba coronado por un frontón y por encima una estructura abovedada, cuyo propósito no se conoce exactamente, aunque presumiblemente era para ensombrecer la ventana situada detrás de ella.

Un aspecto importante del diseño de Alberti era la correspondencia entre la fachada y las elevaciones interiores, siguiendo el motivo del arco triunfal. La nave del interior está techado con una bóveda de cañón, cuya escala tan monumental no se había utilizado desde la Antigüedad. Probablemente esta monumentalidad fue inspirada por la bóveda de la Basílica de Majencio en Roma. Alberti probablemente proyectó una bóveda artesonada, muy parecida a la bóveda de cañón de la entrada, pero la carencia de fondos llevó a que la bóveda se construyera como una simple bóveda de cañón con los casetones meramente pintados. Originariamente, el edificio se planeó sin transepto, y posiblemente incluso sin una cúpula. Esta fase de construcción más o menos finalizó en 1494.

En 1597, los brazos laterales fueron añadidos y se acabó la cripta. La maciza cúpula (1732-1782) fue diseñada por Filippo Juvarra, y las decoraciones finales en el interior fueron añadidas bajo Paolo Pozzo a final del siglo XVIII, principios del XIX.

El próposito del nuevo edificio era la de acoger a los peregrinos que lo visitaban durante la fiesta de la Ascensión para venerar la reliquia que contien la “Preciosisima Sangre de Cristo”. Según la tradición, esta reliquia fue traída por el centurión Longino, soldado romano que perforó a Jesucristo en su costado mientras estaba crucificado, y que tras convertirse al cristianismo viajó a Italia donde fue martirizado en las cercanías de Mantua.

7. PIAZZA ERBE:

Desde siempre, la Piazza Erbe ha estado dedicada al comercio. Se abre al Sur con la Casa del Mercader (la Casa di Giovan Boniforte da Concorezzo) de 1455, y contínua con la iglesia románica de la Rotonda di San Lorenzo, la Torre del Reloj, el Palazzo della Ragione, y se cierra finalmente con el Palazzo Broletto (o del Podestà) edificado en el siglo XII.

– CASA DEL MERCADER

La casa de Giovanni Boniforte da Concorezzo es uno de los monumentos más famosos de la ciudad, por su decoración tardogótica de mármol y terracota que adorna el pórtico y la fachada. Fue encargado por un rico mercader que ratificó orgullosamente su tienda con un escrito conmemorativo en latín y lengua vernácula, y con la fecha de la construcción, 1455.

Cuatro columnas de mármol veronés sostienen un entablamento con decoración floral y representaciones de objetos de mercancía. Una gran variedad de objetos también aparecen representados en el bajorrelieve del arquitrabe que se sitúa encima de las ventanas. La fachada tiene dos bandas de terracota con pequeños arcos polilubolados y pequeñas columnas salomónicas. Las seis ventanas, cerradas en la parte superior por un calado con motivos vegetales, poseen diferentes cornisas, de carácter muy imaginativo. La original policromía de oro y azul, encontrada durante una restauración, acentuaba el valor del edificio, situado en el eje final de la via Broletto.

– ROTONDA SAN LORENZO

La Rotonda de San Lorenzo es una iglesia que se erigió en el siglo XI, cuando la ciudad era soberanía de los Canossa. Está inspirada en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, y dedicada al martirio de San Lorenzo.

La Iglesia, un importante ejemplo de arte románico, se articula en un planta circular, completada con un ábside semicircular. En su interior, en el matroneo se han conservado algunos fragmentos de frescos pertenecientes a los siglos XI y XII, representando un extraño ejemplo de pintura románico-lombarda. En el curso de los siglos, el edificio ha sufrido transformaciones radicales. Un proyecto de transformación de Leon Battista Alberti (al igual que otro de Giulio Romano), no se realizaron. En 1579, bajo disposición del duque Guglielmo Gonzaga, el templo fue cerrado al culto, lo que provocó su degradación de manera rápida. Primero se convirtió en un almacén y posteriormente, tras ser descubierto, en un patio circular de uso privado al interior del poblado barrio judío de Mantua.

En 1908 el edificio fue expropiado y, tras una restauración, se reabrió al culto en 1926. La iglesia fue liberada de otras estructuras y de los edificios que ocultaban completamente sus vistas. Actualmente se encuentra en un nivel más bajo respecto del resto de la calle, debido a las estratificaciones del suelo que han surgido con el paso del tiempo.

– PALAZZO DEL PODESTÀ

El Palazzo del Podestà, llamado también Palazzo del Broletto, se construyó en 1227 por Martinengo. Junto con la torre cívica representó el centro administrativo del ayuntamiento de Mantua. Sufrió restauraciones y modificaciones arquitectónicas a causa de los numerosos incendios ocurridos en el curso de los siglos. Hacia la piazza Broletto fue anexionado al palacio de los antiguos “Magazzini Generali” con la construcción del Arengario y al Palazzo della Ragione por el lado que da hacia la piazza Erbe. En la fachada se puede ver una estatua del siglo XIII representando a Virgilio. En los últimos tres siglos ha sido destinado a diversos usos, como el de cárcel.

– PALAZZO DELLA RAGIONE

El Palazzo della Ragione fue edificado bajo potestad de Guido da Correggio (1242), durante le época comunal medioeva, con funciones públicas y con la finalidad de albergar las asambleas y las reuniones ciudadanas. En el piso inferior del palacio se situaron numerosas tiendas (como en la actualidad), mientras que en el gran salón del piso superior se administraba la justicia. En las paredes de esta habitación aún son visibles los restos de frescos medievales de finales del siglo XII y del XIII. En este salón se accede a través de una escalera a la Torre del Reloj, erigida en el siglo XV, época en la que también se alzaron los pórticos que cierran la Piazza Erbe. El Palacio está actualmente dedicado a salas de exposiciones organizadas por el ayuntamiento de Mantua.

8. PIAZZA SORDELLO:

Piazza Sordello se erigió en 1330 dedicándose al poeta del siglo XIII, Sordello da Goito. Para su construcción se demolieron viejas casas que se encontraban dispuestas entre dos calles paralelas que seguían el antiguo diseño urbanístico de la ciudad romana. Una calle, “Strada Magna” unía el Arco de San Pedro con la catedral, mientras que la otra calle, “Strata Sanctae Mariae Matris Domini”, unía la iglesia que le daba el nombre con la Iglesia de Santa Croce, envuelta después por el Palazzo Ducale. Durante siglos, la plaza fue el centro de la vida política, mundana y religiosa de Mantua.

La arquitectura predominante de la plaza se remonta a la Baja Edad Media, con añadidos del siglo XVIII, como la fachada del Duomo y el Palazzo Vescovile que se encuentra junto al propio Duomo. En el lado izquierdo de la plaza, mirando la fachada del Duomo, se elevan consecutivamente el Palazzo Acerbi, dominado por la Torre della Gabbia, el Palazzo Castiglioni, adornados ambos con ventanas de tres luces y provistos de dos portales (uno de ellos renacentista), y el Palazzo degli Uberti. En el otro lado de la plaza se sitúa el Palazzo del Capitano, que fue construido antes de 1328, año en el que la familia Gonzaga ascendieron al poder, siendo el núcleo original y más antiguo del Palazzo Ducale.

– IL DUOMO

La Catedral de Mantua es la sede del Arzobispado de Mantua. De origen paleocristiana, pero reconstruida durante la Edad Media (probablemente fue reedificada por Matilde de Canossa), la iglesia, inicialmente en estilo románico, fue ampliada en los inicios del siglo XV, por encargo de Francesco I Gonzaga. La expléndida fachada en mármol, provista con un pórtico avanzado, rosetones y pináculos, proyectada por Jacobello y Pierpaolo dalle Masegne, tiene una preciosa pintura de Domenico Morone. En estos años la catedral poseía dos filas de capillas góticas, adornadas con agujas y cúspides de mármol y terracota, también proyectadas por Jacobello dalle Masegne, cuya estructura muraria es aún visible en el lado derecho. La actual fachada fue realizada entre 1756 y 1761 por el ingeniero militar Nicolò Baschiera.

En 1545, la Catedral fue restructurada por Giulio Romano, que dejó intacta la fachada y las paredes perimetrales pero modificó sustancialmente el interior, transformándolo en una forma similar a la antigua Basílica de San Pedro en Roma, anterior a la intervención de Bramante y de Miguel Ángel. Tal elección pudo ser debida al cardenal Ercole Gonzaga, quien encargó la obra, y que estaba en contra de la política papal en aquellos años. La muerte de Giulio Romano en 1546 supuso una larga interrupción de las obras, continuando bajo la dirección de Giovan Battista Bertani, que posiblemente alteró el proyecto inicial, especialmente en la realización del presbiterio.

El espacio actual, aparentemente largo y estrecho, está constituido por cinco naves (alternativamente cubiertas con bóvedas y con techos planos) con dos filas de capilla a los lados, cuyos altares están adornados con pinturas de los más importantes artistas del manierismo de Mantua. Entre las obras de arte destaca un sarcófago paleocristiano, los frescos del baptisterio (inicios del siglo XIV), la “Capella dell’Inconorata”, con una arquitectura cercana a las ideas de Leon Battista Alberti, y la sacristía con una cúpula con frescos de un alumno de Andrea Mantegna.

– PALACIO DUCAL

El Palacio Ducal fue la residencia principal de los Gonzaga, señores, marqueses y duques de la ciudad de Mantua. Estancias distintas y separadas entre ellas fueron construidas en diversas épocas a partir del siglo XIII.

CORTE VECCHIA: El Palacio del Capitán que se encontraba en la Piazza Sordello, fue el origen primitivo del actual Palacio Ducal. Se mandó construir por Guido Bonacolsi a finales del siglo XIII. Este palacio se construyó en dos pisos y separado de la Magna Domus, aunque en el siglo XIV se añadió un piso más y se realizó una conexión con la Magna Domus. El nuevo piso que se añadió constaba de un único salón de enormes dimensiones (67×15 m) llamado “Salón de la Armería”.

La Magna Domus y el Palacio del Capitán constituyeron el núcleo originario que dió forma a la “Corte Vecchia”. A mitad del siglo XIV, en algunas salas, Pisanello realizó un majestuoso ciclo de frescos de temática caballeresca arturiana, con la intención de glorificar a Gianfrancesco Gonzaga (quien ordenó las obras). En las salas del Pisanello se han conservado algunos fragmentos de frescos y ciertos dibujos preparatorios.

. Apartamento de Isabel d’Este en Corte Vechia: Corte Vecchia adquirió un nuevo prestigio cuando en 1519 Isabel de Este dejó el Castillo para trasladarse al piso inferior de este antiguo sector del palacio real de los Gonzaga. El apartamento de Isabel estaba conformado por dos alas, que albergaron numerosas pinturas (actualmente conservados en el Museo del Louvre), procedentes del Castillo de San Jorge y encargadas a Mantegna, Lorenzo Costa il Vecchio y a Perugino. A estas obras se le añadieron pinturas de Correggio y una parte se decoró con frescos de Lorenzo Leonbruno. El apartamento comprendía otras salas en el ala llamada de “Santa Croce”, nombre procedente de una antigua Iglesia (de época de Matilde de Canossa), sobre la cual se erigió parte del Palacio. Posteriormente, Guglielmo Gonzaga (1550 – 1587) transformó las estancias de Corte Vecchia creando el Refectorio y la Sala del Espejo, destinada a la música.

Este Refectorio fue objeto de una reestructuración en época de los Habsburgo, creándose la Sala de los Ríos. En esta sala, las paredes fueron pintadas con gigantes que representaban los rios del territorio de Mantua. Contemporáneamente se realizó el Apartamento de los Tapices, compuesto por cuatro salas. De las paredes de tres salas se colocaron tapices tejidos a mano en Flandes, sobre cartones con diseño de Rafael.

CASTILLO DE SAN JORGE: Construido a partir de 1392 y finalizado en 1406 por encargo de Francisco I Gonzaga y con un proyecto de Bartolino da Novara, es un edificio de planta cuadrada constituido por cuatro torres en las esquinas y rodeado por un foso. El castillo presenta tres entradas con sus correspondientes puentes elevados. El arquitecto Luca Fancelli, en 1459, por indicación del marqués Luis II Gonzaga, restructuró el castillo perdiendo definitivamente su primitiva función militar y defensiva.

. Cámara de los Esposos: Esta sala se encuentra en el torreón norte del Castillo de San Jorge. Realizada en seco por Andrea Mantegna en un periodo de nueve años, del  1465 al 1474, las pinturas se adaptan al estrecho espacio de la sala cúbica.

Mantegna consiguió en esta sala, una armonía entre el Gótico Internacional de la corte con la búsqueda de nuevos estímulos de perspectiva. La pared norte, llamada “de la corte”, representa a la familia Gonzaga: el marqués Luis II y su mujer, Bárbara de Brandenburgo, sentados junto a sus familiares. Bajo el grupo se encuentra una chimenea, lo que permite apreciar la constante búsqueda por parte del artista de mezclar los elementos arquitectónicos con la pintura a través de ilusiones ópticas de una arquitectura pintada. Los elementos de gusto gótico se puede apreciar en los vestidos, los elementos vegetales y los colores brillantes como el oro.

La escena representada es la entrega de la carta de Bianca Maria Visconti, duquesa de Milán, en 1462, en la cual pide a a Luis II Gonzaga ayuda para la seguridad de sus dominios, amenazados tras la enfermedad de su marido, Francisco Sforza. Se trata de un momento en la vida de la corte, presentado como histórico para subrayar la habilidad del gobierno de Luis II. Luis se vuelve hacia el secretario Raimondo dei Lupi di Soragna que le ofrece la misiva; la pequeña Paola ofrece una manzana a la madre Bárbara (sobrina del emperador Segismundo de Luxemburgo), cerrando la escena el hermano Luis y Gianfrancesco señor de Bozzolo. En un segundo plano, Vittorino de Feltre, que cuidó de la educación de los marqueses Rodolfo y Barbarina (llamada “la bella”), y la orgullosa enana. Bajo la silla del marqués está representado como signo de fidelidad el perro Rubino. Toda la familia Gonzaga aparece en penumbra, y con su escasa expresividad transmiten la grandiosidad y magnificencia de la corte.

La pared oeste, llamada “del encuentro”, representa de nuevo al marqués, en esta ocasión con vestidos oficiales, frente a su hijo, recién consagrado cardenal, Francesco. Junto a Luis II se encuentra su otro hijo y futuro sucesor, Federico I (que para ocultar su cifosis, Mantegna pinta generosos recogidos en su vestido), y a sus pies el pequeño Francisco (hijo de Federico I y futuro Francisco II). Todos ellos aparecen de perfil, y representan la línea sucesoria del marquesado, mientras que la rama de la familia Gonzaga destinada a la Iglesia está representada por el cardenal Francesco, el pequeño Ludovico (futuro protonotario apostólico) y el sobrino Sigismundo (futuro cardenal). En segundo plano aparecen el emperador Federico III de Habsburgo y el Rey Cristiano I de Dinamarca (cuñado de Luis, puesto que se casó con Dorotea de Brandenburgo, hermana de Barbara), figuras que representan la gloria de la familia por la parentela real.

En el fondo aparece representada Roma (aunque en realidad según algunos estudiosos el artista retrató monumentos romanos pero también de Tivoli, Palestrina y Tuscolo). La naturaleza no aparece oprimida con ruinas, como era costumbre en las pinturas del Primer Humanismo; el arte tiene poder evocativo. Además esta representación es un símbolo: se quiere remarcar el fuerte vínculo entre la dinastía y Roma, apoyado por la nomina cardenalicia. En la misma pared, se pueden observar un grupo de putti que sostienen una placa conmemorativa y los perros y caballos del marqués.

Escondido entre los frisos decorativos del pilar que sostiene los arcos que separan las distintas escenas, a la derecha de los putti, aparece el autorretrato monocromo de Mantegna.

Las secciones de las paredes Sur y Este, resaltadas por lunetas y decoraciones vegetales (que continúan por las cuatro paredes), están adornadas con cortinas doradas.

La pintura que se desarrolla en la bóveda es otro ejemplo de la búsqueda de Mantegna por las ilusiones ópticas y la simulación de espacios abiertos. Esto se debe al gran conocimiento de la técnica de la perspectiva. Una balaustrada interrumpe la bóveda, llevando la mirada del espectador hacia un cielo luminoso. De la balaustrada se asoman ángeles, putti, damas (probablemente exaltación del prestigio dinástico), y personajes de identidad incierta. Además aparecen apoyados un cesto de flores y un pavo real. El resto de la bóveda está pintado con putti que sostienen medallas de emperadores romanos (homenaje a la cultura clásica), en un único color. La unión entre las paredes y la bóveda se obtiene con lunetas donde aparecen representados algunos mitos griegos y algunas hazañas de los Gonzaga (muchos de ellos representados también en las suntuosas salas del Palacio del Té.

DOMUS NUOVA (CORTE NUOVA): Entre 1480 y 1484, se realiza la “Domus Nuova” a cargo del arquitecto Luca Fancelli, que sufrirá un siglo después bajo mandato de Vicente I, intervenciones arquitectónicas que transformarán el edificio. El proyecto de esta intervención se debió al arquitecto y pintor Antonio Maria Viani.

En la majestuosa Sala de los Arqueros se encuentran expuestos pinturas procedentes de iglesias y monasterios que desaparecieron. La obra más importante es “La Familia Gonzaga adorando la Trinidad”, obra que Rubens realizó para la Iglesia de la Santísima Trinidad en 1605. En él representa al duque Vicente y su mujer Leonor de Médici, y más atrás, Guglielmo y su mujer Leonor de Habsburgo. Este cuadro era la parte central de un tríptico que actualmente se encuentra disperso por Europa; la “Transfiguración de Cristo” se encuentra en Nancy, mientras que el “Bautismo de Cristo” está en Amberes.

. Galería de los Espejos: Estancia dedicada a sala de baile, en su interior está conformada con espejos rectangulares. Aquí se organizaron también grandes comidas, ya que a los Gonzaga les gustaba mucho comer durante el baile.

. Catacumbas: El duque Fernando Gonzaga, cardenal antes de suceder a su hermano Francisco III, encargó a Antonio Maria Viani la construcción, a una escala más reducida, de la Escalera Santa que se encuentra en Roma en la Iglesia de San Giovanni in Laterano. La particular reducción de tamaños y miniaturización de las dimensiones ha inducido a pensar que estas estancias fueron utilizadas por los famosos enanos de la corte de los Gonzaga. Durnate algunos siglos se denominaron “Apartamentos de los enanos”, hasta que en 1979, el estudioso Rentao Berzaghi a través de diversos documentos de archivo, confirmó que esta zona originalmente se denominaba “Catacumbas”.

. Sala de Manto: Originalmente constituía la entrada al apartemanto de Troya, denominado así por los frescos de la sala principal realizados en 1538 por colaboradores de Giulio Romano, y encargados por Federico II Gonzaga. El aspecto actual de la Sala de Manto se debe a la intervención de Guglielmo que dispuso la creacción del apartamento Grande del Castillo. Los frescos de la sala cuentan la leyenda de la fundación de la ciudad tras la llegada a Mantua de la legendaria hija de Tiresias llamda Manto.

BASILICA PALATINA DE SANTA BÁRBARA: Construida a cargo del duque Guglielmo Gonzaga, y con un proyecto del arquitecto Battista Bertani, la obra fue edificada en dos fases, de 1562 a 1567 y del 1569 al 1572. Santa Barbara puede ser considerada como la obra maestra tanto de quien lo encargó como de su artífice. Dotada por el duque de numerosos privilegios, como la exención del control del arzobispado y de la posibilidad de ostentar un rito propio, distinto al romano, fue pensada como sede de las fastuosas ceremonias litúrgicas provistas de música sacra de altísimo nivel, la verdadera pasión del duque.

La estructura arquitectónica es muy singular: una planta central, con una pequeña torre o tiburio cuadrado en el centro, seguido por un profundo presbiterio sobreelevado y cubierto por un segundo tiburio parecido al primero. Rematando el presbiterio se sitúa un ábside decorado con extraños casetones intersecantes. La planta longitudinal está por tanto constituida por la suma de dos células de planta central y por un presbiterio semicircular. Los órdenes arquitectónicos del exterior y del interior están singularmente “sincopados”, con un efecto casi metafísico; las pilastras están constituidas por un sencillo fuste, privado de basa y capitel. El campanario de ladrillo, coronado por un singular templete redondo, es uno de los elementos más característicos del panorama urbano de Mantua. En el interior, en los dos altares laterales, están situados dos grandes cuadros de Lorenzo Costa, el Jóven, ideados por el propio Giovan Battista Bertani “el Brusasorci” (1564).

~ by lostonsite on 14 Agosto, 2009.

Italia, Viajes

3 Responses to “Cuando vale la pena recorrer mil millas”

  1. increible, he aprendido muchisimas cosas y encima tienes unos fotones!y he flipado con Giulio Romano!!!!

  2. maravilloso es algo que de verdad vale la pena disfruttar en todos los sentidos me encantaron tus phottos!!!vale no vemos chao!

  3. Tengo que ir a Mantova

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