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Cuando una ciudad alberga la lengua que los peces entienden

PADUA

Asentamientos prehistóricos ya se establecieron a partir del siglo XI a.C. en el actual centro de Padua. La leyenda cuenta que la fundación de Padua fue obra de Antenor, príncipe troyano que escapó de la destrucción de Troya, sin embargo, se sabe que este mito se basa en un deliberado falso histórico, creado por el poeta Lovato Lovati.

Representando uno de los principales centros de la cultura de los Vénetos, la antigua Padua surgió en el interior de un meandro del rio Brenta (durante la antigüedad llamado Medoacus Major), que probablemente hasta el 589  dscurría por el cauce del actual Bacchiglione (Medoacus Menor).

A partir del 226 a.C. Padua se alió con Roma contra la Galia Cisalpina, alianza confirmada en más ocasiones, como en la batalla de Cannas (216 aC), y la Guerra Social (91 aC). Desde el 49 a.C. se convirtió en un municipio romano, y en la época de Augusto formó parte de la Regio X, consituyéndo uno de los centros más importantes. Durante la época imperial la ciudad se hizo más rica gracias a la fabricación de las lanas procedentes de los pastos del altiplano de Asiago. De la ciudad partían numerosas carreteras que la enlazaban con los principales centros romanos de la época: la vía Annia que la comunicaba con Adria y Aguileia, la vía Medoaci que llegaba hasta Valsugana y el altiplano de Asiago, la vía Astacus con dirección a Vicentia, la vía Aurelia…

En el periodo de las invasiones bárbaras Padua fue muchas veces asolada, primero por los Hunos en el 452-453, después por los Lombardos de Agilulfo, y finalmente por los Magiares en el 899.

En la Baja Edad Media, Padua se distingue como un Comune Libre, participando de la Liga Veronesa y de la Liga Lombarda contra el emperador Federico I Barabaroja. En este periodo se crea una de las más antiguas la Universidad (año 1222).

A partir de 1318, fue dominada por la señoría de los Carraresi, hasta la conquista en 1405 por parte de la República de Venecia. En los cuatro siglos posteriores, a pesar de la pérdida de importancia política, pudo gozar de un periodo de paz y de prosperidad, asegurada por la señoría de Venecia, y de la libertad gracias a su Universidad que reclamó estudiantes y profesores de toda Europa, convirtiéndose en una de los mayores centros del Aristotelismo y atrayendo a numerosos e ilustres intelectuales, como Galileo Galilei.  En 1509, durante la guerra de la Liga de Cambrai, Padua sufrió un terrible asedio, aunque consiguieron vencerlo. Para proteger a Padua de posibles futuros asedios, la Serenísima República de Venecia procedió a fortificar la ciudad, construyendo las murallas que aún hoy se conservan.

Tras la caída de la Serenísima (1797), la ciudad fue cedida por Napoleón Bonaparte a Austria. Tras un breve paréntesis del en el interior del Reino de la Italia Napoleónica, entró a formar parte del Reino Lombardo – Véneto d Habsburgo, y finalmente, tras una insurreción contra el dominio austríaco, guiada particularmente por los estudiantes universitarios en 1848, Padua entro a formar parte del Reino de Italia en 1866, tras la tercera guerra de Independencia.

Durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial, la ciudad fue el cuartel general de las fuerzas militares italianas. En Villa Giusti (en la localidad de Mandria de Padua) se firmó el armisticio que puso fin al conflicto. En la Segunda Guerra Mundial, Padua fue un importante centro de la resistencia contra el nazifascismo. Numerosos estudiantes y profesores universitarios participaron de la lucha partisana. Por este motivo la Universidad de los Estudios de Padua fue premiada con la medalla de oro al Valor Militar, la única universidad italiana en recibir tal honor.

Desde la posguerra hasta nuestros días, Padua tuvo un continuado desarrollo arquitectónico y económico gracias a su situación geográfica, centro de importantes vías de comunicación que favoreción a la industria y a los servicios. Hoy en día, Padua esta viviendo importantes cambios urbanísticos, con la construcción de nuevos edificios residenciales, con una profunda renovación de las vías de comunicación.

1. ORATORIO SAN GIORGIO

El Oratorio se mandó construir por el Marqués de Soragna Raimondino Lupi, como capilla de la familia tras establecerse en Padua en 1376. Las obras de la capilla se finalizaron en 1377, mientras que el ciclo pictórico, que tras la muerte de Raimondino Lupi fue encargado por su sobrino Bonifacio Lupi al pintor Altichiero, fue terminado en 1384. Altichiero ya había trabajado anteriormente para Lupi en la capilla de San Giacomo en el interior de la cercana Basílica de San Antonio. En esta capilla, Bonifacio mandó construir para él y su mujer su última morada.

El edificio del Oratorio San Giorgio se caracteriza por una fachada con frontón triangular de ladrillo visto, decorada con tres bajorrelieves con San Jorge matando al dragón y el escudo del lobo rampante, de la familia de Lupi de Soragna.

La estructura arquitectónica interior es muy similar a la capilla degli Scrovegni, una sala con paredes lisas cubierta con una bóveda de cañón e iluminada por cuatro ventanas. Antiguamente el sarcófago del marqués Raimondino se situó en el centro de la capilla con una arquitectura parecida a las arcas escalígeras de Verona, llegando casi a tocar el techo. Tras la época napoleónica el sepulcro se desmontó, quedándo tan sólo el sepulcro en la pared derecha.

El techo aparece decorado con un cielo estrellado atravesado por motivos florales. Dentro de estos motivos aparecen bustos de santos y cincos tondos por cada banda con la representación de los Evangelistas, los Profetas y los Doctores de la Iglesia.

Las paredes laterales están divididas en dos bandas superpuestas: a izquierda se representan escenas de la vida de San Giorgio (San Jorge), y a derecha escenas de la Vida y Martirio de Santa Caterina de Alejandría en la parte superior y la de Santa Lucia en la zona inferior. La pared de la fachada presenta escenas de la infancia de Cristo, mientras que en la pared del fondo está dominada por una gran Crucifixión, rematada con la Coronación de María entre coros de ángeles.

Cada una de las escenas está rodeada de grandes fondos pintados con colores neutros, haciendo que resalte el tema de las pinturas. El estado de conservación no es óptimo, pero en las partes mejor conservadas se puede admirar los juegos de luz y suaves difuminos y brillantes yuxtaposiciones, alcanzando auténticas cumbres para el arte del siglo XIV. Las perspectivas arquitectónicas son complejas y están perfectamente insertas en el desarrollo de las escenas, como en “San Giorgio que bebe el veneno” o en los “Funerales de Santa Lucia”, donde aparece una nave de una iglesia en escorzo, llena de asistentes perfectamente situados espacialmente. Además de no presentar errores ni falta de inventiva en la orquestación de las masas, aún más sorprendente es el cuidado de individualizar mediante gestos, expresiones y detalles a cada una de las figuras. Sin embargo este preciosismo en los detalles no quitan protagonismo a la acción principal: el pintor controla toda la composición para hacer que el observador diriga su mirada a donde él quiere. En la escena de “Santa Lucia conducida al Lupanar”, por ejemplo, una serie de líneas horizontales convergen sobre la figura de la santa.

2. SCOLETTA DEL SANTO

La escuela del Santo, denominada comúnmente “la Scoletta” (pequeña escuela), es sede, como lo fue antiguamente de la Archiconfaternidad de San Antonio, la cual fue fundada poco después de la canonización del Santo en el 1332. Iniciado el edificio en el 1427, se terminó completamente en 1431. Sin embargo, el piso superior fue añadido en 1504, y la elegante escalera se construyó en el 1736 por el arquitecto Juan Gloria.

La Sala Prioral destinada a la reunión de los miembros de la Archiconfraternidad de San Antonio está expléndidamente decorada con frescos del 1509 y del 1513 al 1530. Además, la sala está cubierta con un precioso techo de casetones de madera pintados, obra de Girolamo da Piacenza. Sobre el altar se colocó una bella terracota policromada con la figura de la Virgen con el niño, obra de A. Briosco.

Los frescos de las paredes constituyen el legado artístico más interesantes. Junto con los nombres de algunos importantes pintores de Padua de aquel tiempo, destaca el nombre de Tiziano, que dio inicio aquí a su excepcional obra artística. Son un total de tres frescos, de los dieciocho en total, los que han sido atribuidos con certeza al Maestro, con escenas que representan los milagros de San Antonio. Se trata de un documento excepcional dentro del panorama artístico del siglo XVI, uno de los momentos más cruciales de la historia del arte pictórico en Italia.

La obra de Tiziano junto con otros artistas permite comparar los diversos lenguajes y enfoques estilísticos que poseen. Respecto a Tiziano, los otros frescos resultan menos ricos en la gama cromática y con un estilo más cercano a al tardo Quattrocento y por tanto más arcaico. Sin embargo todos son igual de eficaces en la fuerza narrativa que invade algunas escenas.

. Tiziano:
– Fresco 2: San Antonio hace hablar a un recién nacido para que proclame la inocencia de la madre. (1511)

– Fresco 12: El marido celoso apuñala a su esposa (1511)

– Fresco 13: El Santo repone en su sitio el pie cortado de un joven (1511)

. Francisco Vecellio (hermano de Tiziano):
– Fresco 1: El superior de la cofradía distribuye las hogazas de pan, una vez bendecidas. (1511)
– Fresco 3: El Santo hace que aparezca el corazón de un ávaro en el arqueta del mismo. (1511)

. Girolamo Tessari:
– Fresco 4: La mula que se postra ante la eucaristía (1511)

– Fresco 6: Muerte de San Antonio en l’Arcella. (1513)

– Fresco 8: El milagro del vaso (1511)
– Fresco 14: Resurrección de un niño que había caido en una olla de agua hirviendo (1524)

. Felipe da Verona:
– Fresco 5: San Antonio se aparece al beato Lucas y anuncia la liberación de Padua. (1510)

. Bartolomé Montagna:
– Fresco 7: Reconocimiento del cuerpo del Santo en el año 1350 por el Cardenal Guido Montfort. (1512)
– Fresco 15: El Santo resucita a un joven para que atestigüe la inocencia del propio padre (Siglo XVI)

. Gian Antonio Corona:
– Fresco 9: El encuentro del Santo con Ezzelino. (1510)
– Fresco 11: Llegada de San Antonio de Padua, donde con la predicación apostólica restablece la concordia entre los ciudadanos. (1509)

. Domenico Campagnola:
– Fresco 10: Figuras de San Antonio y San Francisco. (1520)
– Fresco 17: Resurreción de una muchacha ahogada (Siglo XVI)

. Antonio Buttafuoco:
– Fresco 16: La muerte del Santo (1775)

. Martino Frangipani:
– Fresco 18: El santo resucita a un niño ahogado en el lago (1511)

3. BASILICA DE SANT’ANTONIO DE PADUA

La Basílica del Santo es la Iglesia más importante de la ciudad, pese a no tratarse de la Catedral de Padua.
El cuepro del Santo fue sepultado, tal y como era su deseo, en la pequeña Iglesia de Santa Maria “Mater Domini”, junto al convento que el fundó en 1229. Esta Iglesia fue el núcleo original de la construcción de la Basílica, que comenzó probablemente en 1232, un año después de la muerte de San Antonio de Padua, finalizándose en 1310. Futuras modificaciones de la Basílica se prolongaron hasta el siglo XV, con un fuerte impulso tras el incendio y el consiguiente derrumbamiento del campanario en 1394. Los trabajos del siglo XV incluyeron la construcción del deambulatorio y el embellecimiento del coro.

Pietro Lombardo, hijo de Martino da Carona, escultor y arquitecto, trabajó en la Basílica del Santo en 1464, a la edad de 29 años. Esculpe, en estilo renacentista, el monumento de Antonio Roselli y en 1467 la lápida sepulcral de Jacopo Pavini.

El edificio se caracteriza por una perfecta armonización de diferentes estilos. La fachada es románica, los contrafuertes que se desarrollan hasta convertirse en arbotantes articulando con regularidad el espacio, y las cúpulas en estilo bizantino.  El claustro del Capitolo alberga interesantes tumbas de profesores de la Universidad de Padua, como Raniero degli Arsendi.

. Altar de San Antonio: Altar Mayor de la Basílica realizado por Donatello entre 1446 y 1453, con un riquísimo conjunto escultórico en bronce, que comprende 7 estatuas exentas, 5 altorrelieves y 17 bajorrelieves. Camillo Boito en 1895 realizó una hipotética reconstrucción, tras haberse perdido la composición original.

El importante encargo del altar mayor al escultor florentino Donatello fue decidido tras la realización de la escultura Crucifijo de la Basílica (1443-1447), en bronce. Gracias a la generosa donación del ciudadano Francesco del Tegola, se pudo proyectar un conjunto jamás visto hasta entonces, en gran parte construido en costosisimo bronce con la técnica de la cera perdida. Se pretendía que la obra estuviese terminada para la fiesta de San Antonio de Padua del año 1450, pero en realidad, incluso tras la partida de Donatello en 1453, se han registrado retoques hasta 1477. Una vez finalizado, el altar ofrecía una imponente visión, con la policromia y el deslumbrante efecto de las dorados y plateados. Los elementos decorativos aparecían en una variedad de gran riqueza, desde la figuras de los relieves hasta las esculturas exentas. Con la restructuración del presbiterio en 1579, el altar se desmontó y las obras se dividieron y colocaron en distintos puntos de la Basílica. Esto ha supuesto una gran pérdida, pues Donatello siempre definía las relaciones entre las figuras, el espacio y el punto de vista del observador.

 

Estudiando los pocos fragmentos que quedan, los estudioso han formulado varias hipótesis de reconstrucción, pero sin encontrar un acuerdo (tanto es así que se cuentan hasta un total de 15 posibles combinaciones). La que goza de mayor crédito es de White (1969), donde el altar, realzado por unos escalones, tiene la forma de un paralelepípedo sobre una basa con forma de arco rebajado, y con columnas y pilares que dividen el espacio en tres.

Las siete esculturas exentas son la Virgen con el Niño, San Francisco, San Antonio, Santa Justina, San Daniel, San Ludovico y San Prosdocimo. En cuanto los relieves, el panel más importante es la Sepultura de Cristo. Además se conservan cuatro paneles con milagros de San Antonio (El Milagro de la mula, del neonato que habla, del hijo arrepentido y el milagro del corazón del ávaro), y cuatro paneles cuadrados con los símbolos de los Evangelistas.

. Capilla de las Reliquias o del Tesoro: Obra del escultor genovés Filippo Parodi (siglo XVI), contiene el tesoro de la Basílica, compuesto por numerosas reliquias, entre las que destacan, por la devoción de las que son objeto y por la belleza de los relicarios, la reliquia de la Barbilla de San Antonio, y la Reliquia de la lengua incorrupta del Santo.

. Capilla y Altar de la Tumba: Obra de Tiziano Aspetti en 1607, se caracteriza por tres esculturas: San Antonio en el centro, rodeada por San Bonaventura y San Luis de Tolona, obispos franciscanos. Tras el altar aparecen bajorrelieves de mármol de diversos escultores como Girolamo Campagna, Jacopo Sansovino, Tullio Lombardo…

. Capilla de San Giacomo o San Felice: Se encuentra en la nave lateral derecha. Fue encargada por Bonifacio Lupi en 1372 siendo decorada por Altichiero.

4. ORTO BOTANICO

Fundado en 1545, es el Jardín Botánico universitario más antiguo del mundo. En el transcurso de la historia, el jardín no ha sido transformado mucho, encontrándose en la misma localización que tenía en 1591.

El Jardín Botánico de Padua nació bajo petición de Francesco Bonafede, encargado de enseñar desde 1543 medicina en la Universidad de Padua, con la intención de facilitar el aprendizaje y el reconocimiento de las plantas por parte de sus estudiantes. En 1545, un decreto del Senado de la República de Venecia aprueba su construcción, comenzando las obras inmediatamente después.

El primer prefecto del jardín fue Luigi Squalermo, conocido como Anguillara, que introdujo unas 2000 especies medicinales. En 1551, junto con Anguillara colabora Pier Antonio Michiel, creador de un admirable jardín privado, conocedor y experto en especies vegetales, y autor de un excelente herbario ilustrado.

En 1997 fue inscrito en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, con la siguiente argumentación:

El jardín botánico de Padua es el origen de todos los jardines botánicos del mundo y representa la cuna de la ciencia, los cambios científicos y nos hace comprensibles las relaciones entre la Naturaleza y la Cultura. Este ha contribuido ampliamente al progreso de numerosas disciplinas científicas modernas, en particular botánica, medicina, química, ecología y farmacia.

La estructura interna del jardín mantiene sustancialmente la que se proyectó originalmente. Obra de Daniele Barbaro se articula en un cuadrado inscrito en un círculo, sugiriendo un hortus conclusus, lugar paradisíaco que busca la relación entre el hombre y el universo.

El jardín botánico tiene actualmente una superficie de casi 22 mil metros cuadrados con un total de 6000 plantas cultivadas. La estructura está rodeada por un muro circular construido en el 1552 con el propósito de contener los robos de hierbas medicinales. En el interior cuatro divisiones que a su vez están divididos en arriates con lechos de plantas. En el centro un estanque para las plantas acuáticas alimentado por una fuente de agua caliente que mana de un estrato trescientos metros por debajo del jardín.

Debido a una escasez de invernáculos, las plantas están situadas principalmente al aire libre. La colección sistemática se concentra en los cuatro arriates centrales más grandes, incluyendo:

– Plantas medicinales: son las más importantes, siendo las que representan el propósito original del jardín botánico. Estas se clasifican según taxonomía de Engler, basada en la filogenética, las relaciones entre las familias. Cada planta se etiqueta con su sustantivo científico y sus características terapéuticas principales.

– Plantas venenosas: se ha instalado recientemente con paneles didácticos. Muchas de estas plantas venenosas se encuentran también en el sector de las plantas medicinales porque en cantidades convenientes pueden ser utilizadas para tratar las enfermedades.

– Plantas insectívoras: plantas que se encuentran en suelos pobres en nitrógeno y que para sobrevivir, deben utilizar las proteínas de algunos pequeños insectos capturados con sus hojas para contrarestar sus deficiencias de nutrientes.

– Plantas crasas: en una reconstrucción de un hábitat desértico (en primavera y verano).

– Orquídeas: con un microhábitat húmedo caliente que permite el cultivo de estas plantas procedentes de bosques tropicales.

– Plantas acuáticas: crecen aquí en muchos estanques, y experimentan adaptaciones similares causadas por los hábitat originales.

– Plantas del maquis mediterráneo: contiene la vegetación costera típica de la cuenca mediterránea, caracterizada por un clima de veranos calientes e inviernos suaves. Una impenetrable maraña que se compone de un matorral de plantas perennes leñosas y los árboles así como numerosas plantas trepadoras, a menudo espinosas.

– Jardín Alpino: plantas características de clima alpino típico, sistema que se encuentra sobre la ladera de la montaña. Caracterizado por las zonas del detritus rocoso donde las plantas de porte herbaceo hunden sus raíces en este suelo suelto y pobre, junto con los arbustos, y los árboles torcidos pequeños tales como el pino del mugo y el enebro enano.

– Plantas típicas del Triveneto: Esta es una colección de plantas representativas de las colinas de Euganea y del área que rodea el jardín botánico. Hay también una sección dedicada a la colección, a la preservación y al estudio de plantas en peligro de la extinción.

Entre los ejemplares más interesantes se encuentra la palma de San Pedro (Chamaerops humilis L.) que se plantó en 1585 y a la que Goethe le dedicó alguno de sus escritos. Son numerosas las plantas que fueron introducidas en Italia por primera vez a través de este jardín botánico. Entre estas se encuentra el Ginkgo biloba, la magnolia, la patata, el jazmín, la acacia y el girasol.

5. PALAZZO DELLA RAGIONE

El Palazzo della Ragione era la antigua sede de los tribunales ciudadanos de Padua. Se erigió a partir del 1218, y se amplió en 1306 a cargo de Giovanni degli Eremitani. Se considera que este edificio posee el techo más grande sin estar soportado por columnas de toda Europa, con unas dimensiones de 81.5 x 27 m. y una altura de 24 m. Las paredes están cubiertas con frescos alegóricos, completados entre 1425 y 1440, según los estudios de Pietro d’Abano. Los frescos origniales, atribuidos a Giotto fueron destruidos en el incendio de 1420.

En la sala se ha conservado un gigantesco caballo de madera, copia renacentista del monumento ecuestre de Gattamelata de Donatello. El Salone divide dos grandes plazas: la Piazza delle Erbe y la Piazza della Frutta, sedes de los mercados de Padua.

6. BATTISTERIO

Ubicado a la derecha de la Catedral, fue construido en el siglo XII, sufriendo diversas transformaciones en el siglo siguiente. Fue consagrado por Guido, partriarca de Grado (1281). Los frescos que decoran el Baptisterio son considerados como la obra maestra de Giusto de’ Menabuoi (c. 1378).

En  la cúpula del Baptisterio representó un Gran Paraiso. La escena está organizada por un Cristo Pantocrator en la parte central, desde el cual giran a su alrededor ángeles y santos, colocados en distintos estratos de manera hipnótica. Las aureolas de los santos y ángeles ordenados en filas, recuerdan el grabado de una magnífica orfebrería.

En el tambor están pintadas Historias del Génesis, mientras que en las pechinas aparecen los Profetas y los Evangelistas. En estas pinturas demostró una influencia menos bizantina. También en las Historias de Cristo y de Juan Bautista, en las paredes resaltando la arquitectura, Menabuoi pinta imágenes solemnes y estáticas. Más libre parece la representación en los episodios de alrededor como las Bodas de Canaa, donde un grupo de servidores se mueve con naturalidad en la estancia, a diferencia de los estáticos comensales.

Del análisis de estas elecciones estilísticas se manifiesta como el uso de efectos arcaizantes fue para Guido algo buscado para fines expresivos y simbólicos. Quizás Guido fuese el único pintor del siglo XIV que posee la consciencia para elegir y adoptar diversos lenguajes.

7. IL DUOMO

La actual catedral de Padua es la tercera catedral de la ciudad construida en el mismo lugar. La primera fue construida tras el Edicto de Constantino en el 313, siendo destruida por un terremoto el 3 de Enero de 1117. Se reconstruyó un edificio en estilo románico, que aparece representado en los frescos de Giusto de’Menabuoi en el Baptisterio. En 1551 se aprobó el proyecto de Miguel Ángel para una nueva catedral. La ejecución de las obras fue a cargo del arquitecto Andrea da Valle y Agostino Righetti, que aportaron sustanciales modificaciones al proyecto original de Miguel Angel.  Las obras de construcción se prolongaron hasta el año 1754, completadas por Girolamo Frigimelica, dejando incompleta la fachada.

Durante el siglo XIV, en la sacristía se realizaban los exámenes de Leyes, y los títulos de “licenza” y “laurea” eran conferidos por el Arzobispo. Por ello, sobre el frontón aparece esculpido tres cabezas de buey, el famoso escudo de la Universidad de Padua.

El armonioso y luminoso interior es de cruz latina dividida en tres naves por pilares. A la izquierda se levanta la Capilla de la Madonna de los ciegos donde se conserva una Madonna con un niño de Stefano dall’Arzere. Cerca de la puerta lateral se encuentra el cenotafio de Francesco Petrarca, canónigo del Duomo, obra del siglo XIX de Rinaldo Rinaldi. El presbiterio, tras unas obras de réstauración en 1997, fue adornado con unas esculturas de Giuliano Vangi.

8. IGLESIA DEGLI EREMITANI

Fue edificada en  1276 en honor a los santos Filippo y Giacomo. Se encuentra en el lateral del antiguo Convento degli Eremitani, actual sede de un museo. Es conocida como Iglesia de los Ermitaños, debido al nombre de la orden mendicante que surgió tras la fusión promovida por el papa Alejandro IV de los Ermitaños de Giovanni Bono (regla agustiniana, 1225), los Ermitaños de Tuscia, los Ermitaños de San Guglielmo (regla benedictina), los Ermitaños de Brettino (regla agustiniana, 1228), los Ermitaños de Monte Favale (regla benedictina), y otras congregaciones menores de las Órdenes de los Ermitaños de San Agustín.

Se cree que en el lugar donde se alza la actual Iglesia ya existía un lugar de culto a la primera mitad del siglo XIII, con la misma nomenclatura.

La arquitectura de la Iglesia es de planta rectangular, con una solá nave, muy alargada y que está rematada con tres ábsides. El ábside central es el más grande y presenta forma pentagonal. En el lado izquierdo se abre las capillas laterales, mientras que en el derecho aparecen monumentos parietales y altares.

La fachada se abre en la parte superior con un gran rosetón, mientras que en la parte inferior presenta una logia en piedra con cinco arcadas. La Iglesia era en un principio muy rica en su decoración, pero ésta se perdió durante los bombardeos americanos del 11 de marzo de 1944. Se trató de una de las más graves pérdidas del patrimonio artístico a causa de la guerra: la fachada, el techo y la parte absidial fueron destruidas y se reconstruyeron tras la guerra siguiendo el proyecto original.

Dentro de la Iglesia se pueden admirar frescos de Guariento, y de Mantegna, entre otros pintores. Los frescos de la capilla Ovetari de Mantegna han sido reconstruidos y expuestos al público desde el 2006.

La capilla mayor, en el ábside central, está decorada con un ciclo de frescos de Guariento, de los que se ha conservado sólo la mitad, que relatan la Historia de San Filippo y San Agustín, a la izquierda, mientras que a la derecha sólo se puede apreciar la parte inferior con alegorías de los Planetas y de la Edad. La obra se remonta a 1361-1365, y tiene una clara influencia de los frescos de Giotto en la capilla degli Scrovegni.

9. CAPELLA DEGLI SCROVEGNI

Dedicada a Santa María de la Caridad, la capilla fue erigida, probablemente entre los años 1303 y 1305, por orden de Enrico Scrovegni, acaudalado banquero de Padua. En febrero del 1300 adquirió la zona de la antigua arena romana de Padua para construirse un suntuoso palacio, del cual la Capilla era el oratorio privado y el futuro mausoleo de la familia; el propio Enrico (muerto en 1336) está enterrado allí, situándose su sarcófago tras el altar. Enrico, con la construcción de la Capilla, pretendía expiar los pecados de su padre, conocido usurero. El Palacio, hoy desaparecido, seguía el trazado elíptico de los restos del cercano anfiteatro romano, que hoy forma el jardín delantero del edificio. El edificio, construido en ladrillo, tiene planta rectangular y está cubierto con bóveda de cañón. En el exterior, la capilla se presenta como una construcción -varias veces modificada en el curso de los siglos- con contrafuertes vistos y tejado a dos aguas.

Enrico mandó pintar la capilla a Giotto, el cual, tras haber trabajado con los franciscanos en Assís y en Rímini, estaba en Padua para pintar en la Basílica de San Antonio. La decoración mural de la capilla es una de las más importantes obras maestras de Giotto.

Las paredes del oratorio, lisas y sin nervaduras, eran perfectas para la disposición de los frescos. Giotto pintó los frescos por toda la superficie, organizados en cuatro bandas donde se componen los paneles, utilizando un proyecto iconográfico y decorativo unitario, inspirado por el teólogo agustiniano Alberto de Padua. Las fuentes utilizadas son textos agustinianos, los Evangelios Apócrifos (del pseudo-Mateo y de Nicodemo), la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine  y textos de la tradición medieval cristiana.

Los frescos están dispuestos en tres bandas horizontales superpuestas. Cada una de las bandas está dispuesta en seis recuadros sucesivos, lo que hace un total de 36 cuadros. El orden narrativo es de izquierda a derecha y de arriba a abajo.

En la banda superior del muro izquierdo, se relata la vida de San Joaquín y Santa Ana. Su continuación, en el muro frontero, es la historia de la Virgen, con episodios como La presentación de María en el Templo. De nuevo en la pared izquierda se relatan episodios del nacimiento e infancia de Jesús, como la huida a Egipto.

 

El lado opuesto se inicia con la disputa con los doctores, y continúa con escenas de su vida pública (bautismo en el Jordán, milagro de las bodas de Caná, resurrección de Lázaro, entrada en Jerusalén y expulsión de los mercaderes del templo).

 

Las bandas inferiores de ambos muros están dedicadas a narrar la Pasión, la Lamentación sobre Cristo muerto y la Resurrección de Cristo. El último de los 36 cuadros representa el milagro de Pentecostés, inicio simbólico de la acción de la Iglesia en la tierra.

Las figuras presentan un volumen aún más real que las de Asís, y las arquitecturas pintadas de fondo no poseen inexactitudes, sino que son claras, reales y proporcionadas con las figuras con las que interactúan.

En su célebre Piedad, los personajes tienen expresiones de verdadero dolor y sus gestos amplifican con realismo el dramatismo de la escena. La composición crea un juego de líneas oblicuas paralelas que dirigen la mirada del espectador hacia el centro de la escena, donde Maria abraza con incrédula desesperación a su hijo muerto. Las posturas de los otros personajes son todas diferentes: San Juan de perfil con los brazos abiertos en una consternada sorpresa, una mujer con las manos bajo la barbilla, una misteriosa figura que aparece de espaldas… Giotto demuestra un pleno dominio de la pintura para expresar los valores universales.

 

También en otras escenas, Giotto usa figuras de espaldas para dar a la escena ritmo y el efecto de una cotidiana casualidad, en la que el espectador pueda reconocer el mundo real.

En el arco triunfal de acceso al ábside se representa la Anunciación de la Virgen (por encima de esta escena aparece Dios despidiendo a Gabriel, que va a cumplir su misión (un tema poco usual en el arte sacro), y en la pared opuesta, a los pies de la iglesia, se representa un grandioso Juicio Final, en el que, según los críticos, Giotto cedió parte del trabajo a sus aprendices.

 

En las bandas inferiores de los muros, por debajo de las escenas de la vida de Cristo, Giotto pintó 14 alegorías de Vicios y Virtudes. Los Vicios (Locura, Inconstancia, Ira, Injusticia, Infidelidad, Envidia, Desesperación) están en el muro izquierdo, mientras que las Virtudes (las cuatro virtudes cardinales como Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza, y las tres virtudes teologales como Fe, Esperanza y Caridad), se encuentran en el derecho.

   

  

Los Vicios se corresponden con la parte izquierda de la pintura del Juicio Final, donde se representa a los pecadores condenados al infierno, en tanto que las Virtudes están en relación con la parte derecha de la misma pintura, en la que aparecen los bienaventurados. El mensaje es claro: los Vicios conducen al infierno, y las Virtudes llevan a la salvación.

   

  

El carácter ex-voto de la capilla está expresado en el Juicio Final con la representación de Enrico ofreciendo a la Virgen una maqueta del edificio a cambio de poder pasar al Reino de los Cielos.

Giotto calculó con gran precisión el punto de vista ideal en el centro del oratorio y diseñó la decoración teniendo en cuenta la fuente de luz natural de la capilla para que concordase con la iluminación de las escenas. Los preciosos pigmentos que de todo el Mediterráneo llegaban a Venecia, fueron seguramente aprovisionados para el trabajo del maestro en Padua: rosa, amarillo, naranja y azul.

Cuando en 1305, los trabajos para la Capilla estaban a punto de concluirse, los Eremitani, que vivían en un convento cercano, protestaron con vehemencia por la construcción de la Capilla, puesto que se estaba transformando el oratorio en una verdadera iglesia con campanario. Por ello, se redujo las dimensiones, con la demolición de la monumental parte absidial con un amplio transepto.

~ by lostonsite on 10 agosto, 2009.

Italia, Viajes

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