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Cuando las selvas están hechas de torres

BOLONIA

La zona de Bolonia fue habitada a finales del siglo IX a.C., tal y como atestiguan las excavaciones realizadas a partir de la mitad del siglo XIX en la vecina Villanova. En este periodo, y hasta el siglo VI a.C., el asentamiento se desarrolló en varios núcleos. En el siglo VII-VI a.C. se tiene testimonio de una apertura a los modelos artísticos de la cercana Etruria. Además, la composición étnica de la población cambia, pasando de los Umbros a los Etruscos, que la bautizaron Felsina.

Posteriormente (siglo V-IV a.C), con el desembarco de los Galos a la península, los Etruscos fueron progresivamente descendiendo, y el dominio gálico en la zona durará hasta el año 196 a.C., año en el que los Galos fueron expulsados por los Romanos. En 189 a.C., los romanos fundaron una colonia de derecho latino al que dieron el nombre de Bononia.

Tras la caída del Imperio, fue sometida por Odoacro, por Teodorico el Grande (493-526), por Bizancio y finalmente en el 727 por los Lombardos, para los que sólo fue un centro militar. En el 774 la ciudad capitula ante Carlo Magno, consignada por el papa Adriano I.

Tras un aumento de la población en el siglo X, Bolonia empieza comienza a adquirir aspiraciones comunales, que se llevarán a cabo tras la muerte de Matilde de Canossa (año 1115), obteniendo en el siguiente año una sere de concesiones jurisdicionales y económicas por el emperador Enrique V. El comune participó en la lucha contra Barbarroja, finalizando con la Paz  de Costancia en 1183, tras la cual tuvo una fuerte expansión, también arquitectónica, convirtiéndose en uno de los principales centros de intercambio comercial gracias a los canales que permitían el tránsito de grandes cantidades de mercancia. A finales del siglo XIII, con unos 50.000 (quizás 60.000) habitantes era la quinta ciudad europea por población (después de Córdoba, Paris, Venecia y Florencia), y uno de los mayores centros industriales textiles de Italia.

El complejo sistema de aprovechamiento hídrico de la que estaba dotada la ciudad, mediante una desarrollada red de canales entre los más avanzados de Europa, se proveía de agua de los torrentes Savena y Aposta y del río Reno. Esta energía hidráulica servía para alimentar a numerosos molinos para la floreciente industria textil de seda y para el transporte de las mercancías. De los canales de Bolnia (actualmente casi todos enterrados), permanecen algunas huellas en la toponomástica.

En 1088 se fundó en Bolonia la primera universidad reconocida del mundo occidental, Alma mater studiorum. Entre los primeros maestros, los juristas D’Accursio e Irnerio, que hicieron famosa la facultad de jurisprudencia en el mundo civilizado, divulgaron el Corpus Juris (conjunto de leyes y sentencias de derecho civil romano, realizada por el emperador romano de oriente Justiniano).

En el siglo XIII, Bolonia estuvo envuelta en las luchas entre güelfos y gibelinos, con distinta fortuna. En 1249 los boloñeses consiguieron capturar al Rey Enzo de Cerdeña, hijo de Federico II del Sacro Romano Imperio, teniéndole en prisión hasta su muerte (1272) a pesar de las amenazas de su poderoso padre. En 1275, tras un intento fallido de la güelfa Bolonia de atacar la gibelina Forlí, las tropas gibelinas de Guido de Montefeltro, Maghinardo Pagani y de Teodorico de la Casa de los Ordelaffi, pusieron en fuga a los boloñeses hasta el río Senio, en el puente de San Procolo. La derrota fue tan grave que el Carroccio de los boloñeses fue llevado a Forlì, como símbolo del triunfo.

En 1337 se inició la señoría de los Pepoli, que presentó fuertes elementos de continuidad con el pasado, finalizándo el 28 de marzo de 1401 cuando se convirtieron en Señores de Bolonia y Bentivoglio. En 1507 pasó a los Estados Pontificios hasta 1796 cuando Napoleón y las tropas francesas llegaron a Bolonia. Sin embargo, tras el Congreso de Viena (1815), la ciudad regresó a la Iglesia. Finalmente, Bolonia fue anexionada al Reino de Italia en 1860.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Bolonia fue expuesta a numerosas acciones de bombardeo. La importancia de la ciudad por su gran centro urbano y su valor estratégico como nodo ferroviario de enlace entre el norte y el centro de Italia, hizo que Bolonia fuese un objetivo primario por los Aliados. Los bombardeos tenían como objetivos puntos estratégicos, pero con un radio de acción tan amplio que gran parte del tejido urbano y de la población se vieron afectados. Esto transformó la fisonomía de los barrios y del centro histórico de Bolonia, siendo destruido un 44% del patrimonio arquitectónico.

1. BASÍLICA SAN PETRONIO

La Basílica de San Petronio es la iglesia principal de la ciudad italiana de Bolonia, de la que domina la Plaza Mayor. Sus imponentes dimensiones (132 metros de largo por 60 de ancho, y una altura de la cúpula de 45 metros) hacen de ella la quinta iglesia más grande del mundo.

Dedicada a San Petronio, patrón de la ciudad (de la que fue obispo en el siglo V), su construcción se remonta a 1390, cuando el ayuntamiento encargó a Antonio di Vincenzo los trabajos de edificación de una gran catedral en estilo gótico. Se trata de la última gran obra gótica en Italia, que desde el inicio fue concebida como una gran basílica gótica de cruz latina no tres naves con capillas, provista de un gran transepto con cúpula y un profundo coro.

La obra se inició con las complejas operaciones de expropiació y demolición de numerosas “insulae” de la ciudad medieval situadas en la Piazza Maggiore, prolongándose a lo largo de los siglos. Mientras tanto, contrariamente a la praxis constructiva de la época, la construcción se desarrolló desde la fachada hacia el ábside, donde se realizó un basamento marmóreo con paneles con bajorrelieves de Santos protectores, según la primera versión del proyecto de 1393. Posteriormente se iniciaron las obras par las capillas laterales, encargadas al escultor Jacopo della Quercia, y concluidas en 1479. En este año se finalizaron una primera fase de la construcción de la basílica, introduciéndose replanteamientos proyectuales Así en 1515, Arguino Arriguzzi, amplía el proyecto con unas dimensiones que habrían sobrepasado a la Basílica de San Pedro, en Roma (el proyecto de tal majestuosidad fue bloqueado por voluntad papal).  También se redefinió la decoración del paramento mármoreo de la fachada, solicitando diversas soluciones artísticas a numerosos arquitectos (entre ellos, Baldassarre Peruzzi, Jacopo Barozzi da Vignola, Andrea Palladio, Alberto Alberti), sin encontrar nunca una definitiva. Hoy en día la fachada permanece todavía incompleta.

En 1530 la basílica gozó de gran notoriedad, ya que Carlos I de España la eligió como sede para la coronación como emperador por parte de Clemente VII. Tras los saqueos por los lansquenetes en 1527, la hipótesis de una coronación en Roma estaba descartada, por lo que la neutral Bolonia era la elección más oportuna. Sin embargo, la obra se estancó debido a la dificultad de realizar las bóvedas góticas y a la desilusión causada por la falta de disponibilidad del espacio necesario para realizar el enorme transepto con cúpula previsto en el proyecto.

Sólo en pleno siglo XVII se aceleraron los trabajos con el encargo de las obras al arquitecto Girolamo Rainaldi, que resolvió la realización de las bóvedas de la nave central (1646 – 1658), realizada según el diseño original gótico y se alzó un ábside como conclusión de las naves, sin proseguir los trabajos del transepto.

La basílica fue transferida a la diócesis en 1929 y no fue consagrada hasta 1954; sólo desde el año 2000 alberga las reliquias del santo patrón, hasta entonces conservadas en la basílica de Santo Stefano.

. Fachada y campanario: La fachada inconclusa de San Petronio mide 60 x 51 metros, y está dividida en dos bandas horizontales: en la parte inferior con la base marmórea del siglo XV al XVI, y la parte superior con el ladrillo visto, donde se percibe el complicado perfil que debía ser utilizado para anclar el revestimiento decorativo.  En la parte inferior, revestida de piedra de Istria y mármol rojo de Verona, se abren tres portales.

La portada mayor es obra de Jacopo della Quercia que esculpió la Historia del Génesis, que fue estudiada posteriormente por Miguel Ángel para la realización de la Capilla Sixtina, tal y como se puede apreciar por las postruas de algunas de sus figuras. El dintel fue decorado con escenas del Nuevo Testamento y una luneta con la Virgen y el Niño y los Santos Petronio y Ambrosio. Miguel Ángel definió este conjunto escultórico como “la más bella Virgen del siglo del Quattrocento”.

Las portadas laterales fueron diseñadas entre 1524 y 1530 por Ercole Saccadenari y decorados por paneles de numerosos autores. En los pilares aparecen escenas bíblicas y en el dintel historias del Nuevo Testamento.

A la derecha se alza el campanario de Giovanni da Brensa (1481 – 1495) de 65 metros de altura y provisto de cuatro campanas.

. Interior: El interior de la basílica se presenta majestuso con sus tres grandes naves provistas de profundas capillas, destacando el juego de colores de lor revoques y las vidrieras policromadas. Sobre los grandes pilares se puede observar algunos paneles y frescos con Santos de la primera decoración pictórica del templo (primera mitad del siglo XV).

En el pavimento de la Iglesia se puede admirar la línea Meridiana trazada en 1655 según el proyecto del astrónomo Giandomenico Cassini. Sus medidas (67,72 m. de largo) hacen de ella la línea meridiana más larga del mundo.

Las veintidos capillas que se abren en las naves laterales conservan interesantes obras de arte:

– Capilla Bolognini o capilla de los Reyes Magos: decorada a inicios de 1400, aparece una rica celosía marmórea en estilo gótico; en el altar se encuentra un riquísimo políptico gótico de madera dorada y policromada, con veintisiete figuras talladas y otras pintadas. Las paredes están pintadas al fresco, en su totalidad, por Giovanni da Modena: a la derecha el viaje de los Reyes Magos; en la parte central, episodios de la vida de San Petronio y a la izquierda el Juicio Universal. El Juicio Universal está representado en tres espacios, según las descripciones de Dante. En la parte superior, el paraíso, lugar de los santos, con la coronación de la Virgen y Cristo dentor de una Almendra Mística; abajo, el arcángel Miguel y el infierno con una gigantesca figura de Lucifer y Mahoma recostado.

– Capilla de San Giacomo o capilla Rossi y Baciocchi: donde se encuentran los restos de Felice Baciocchi y su mujer Elisa Bonaparte, hermana de Napoleón (1845).

– Capilla San Lorenzo o capilla Garganelli: En ella se sitúa la famosa Piedad de Amico Aspertini.  en la Capilla de San Lorenzo (la actual capilla Garganelli)

También destaca el Matrimonio místico de Santa Caterina de Filippino Lippi, una Virgen y Santos de Lorenzo Costa el Joven y los dos monumentales órganos. El órgano de la derecha, de 1475, es el más antiguo de entre los órganos llegados hasta nosotros y el primero de registros independientes. Es obra de Lorenzo di Giacomo da Prato, mientras que el órgano de la izquierda es obra de Malamini (1596) y fue añadido a finales del siglo XVI.

2.  FUENTE NEPTUNO

La fuente de Neptuno fue comisionada por el Cardenal Carlos Borromeo, que quería reestructurar la zona de la Piazza Maggiore, con ayuda del obispo Pier Donato Cesi. Esta fuente quería simbolizar el feliz gobierno del papa Pio IV, tío materno de Borromeo.

La obra fue proyectada por el arquitecto y pintor Tommaso Laureti, en 1563, y fue coronada por la imponente estatua de bronce del dios Neptuno, del escultor flamenco Jean de Boulogne de Douai, llamado il Giambologna. Así, este escultor manierista pudo resarcirse tras la derrota en el concurso para la fuente de Neptuno en la Piazza della Signoria en Florencia.

Para la construcción de la fuente (terminada en 1565) fue demolida toda una manzana de pisos. La alimentación hidráulica se realizó a traves de los “Baños de Mario”, una gran cisterna subterránea con decoraciones renacentistas, que actualmente están muy deterioradas, y restructurando la antigua fuente Femonda, confluyendo sus aguas hacia la plaza.

Toda la fuente posee una fuerte carga erótica. En la base, los chorros de agua son rocíados desde los pechos de las ninfas, mientras que la escultura del dios Neptuno desnudo provocó cierta controversia en la época.

La tradición boloñesa asegura que antes de un importante exámen, el estudiante que quiera tener suerte tiene que dar dos vueltas en sentido antihorario alrededor de la fuente.

3. ARCHIGINNASIO: TEATRO ANATÓMICO

El palacio del Archiginnasio, primera sede estable de la Universidad de Bolonia, se construyó para reunir en un solo edificio todas las “escuelas”, es decir, los lugares en donde se dictaban las clases de los “Legistas” (materias de derecho canónico y civil) y de los “Artistas” (filosofía, medicina, matemática, ciencias físicas y naturales), que hasta aquel entonces se encontraba en diferentes sitios de la ciudad.

La obra, terminada en 1563 y realizada cuando el legado pontificio de Bolonia era el cardenal Carlos Borromeo y vice-legado Pier Donato Cesi, respondía a la tendencia centralizadora que prevalecía por entonces en el Estado Pontificio y a un nuevo clima religioso: ese mismo año se había concluido el Concilio de Trento, que tenía el objetivo de reorganizar la Iglesia y dar nuevo impulso a la influencia eclesial sobre la sociedad.

El edificio de las “nuevas escuelas”, o “Archiginnasio”, se construyó rápidamente según el proyecto del arquitecto boloñés Antonio Morandi (llamado el Terribilia). Si bien respondiese a un objetivo de centralización y de control de la enseñanza (hasta ese momento dispersa y con cierto carácter “privado”), la construcción del Archiginnasio representaba también el inicio de un plan de renovación del centro urbano, promovido y actuado principalmente por el vice-legado P. D. Cesi. Los trabajos continuaron en 1564 con la creación de la plaza y de la puente del Neptuno, en 1565 con la construcción del “Hospital de la Muerte” (hoy Museo Cívico), adyacente al Archiginnasio, y del Palacio “dei Banchi” (terminado en 1568), que dio a la Plaza Mayor su aspecto actual.

Frente al Archiginnasio se abrió una nueva plaza para dar respiro y luz a su simple y severa fachada. El Archiginnasio se presenta con un larguísimo pórtico de 139 metros, con 30 arcos sostenidos por columnas de piedra. En el interior, alrededor del patio central, aparecen dos galerías con dos anchas escaleras por las que se accede al primer piso. Aquí se encuentran diez aulas escolares (las cuales hoy en día se comunican entre sí) y dos aulas magnas; una para los Artistas (hoy salón de lectura de la Biblioteca) y otra para los Legistas. Esta última se ha llamado Salón “Stabat Mater” en memoria de la primera función de la homónima obra de Gioacchino Rossini, que aquí se exhibió el 18 de marzo de 1842, con la dirección de Gaetano Donizetti.

En el piso superior, se puede admirar el “Teatro anatómico” construido en 1637 por el arquitecto Antonio Levanti, para la enseñanza de la anatomía humana a través de la disección de cadáveres. La sala está completamente revestida de madera con nichos para las estatuas de célebres médicos de la antigüedad y con bustos de los más célebres médicos que aquí enseñaron: obras de Silvestro Giannotti (1680 – 1750), que sustituyeron las originales de Levanti. En el techo se puede observar a Apolo, también de madera, rodeado por los símbolos de las constelaciones. La cátedra para el Lector luce dos famosas estatuas, llamadas de los “desollados”, obras firmadas por Ercole Lelli en 1734, pero realizadas en parte por Silvestro Giannotti.

El Teatro anatómico, destruido con un bombardeo el 29 de enero del 1944, fue reconstruido utilizando todos los restos y piezas originales recuperados después del ataque aéreo.

En el piso bajo del edificio, de frente a la entrada, se encuentra la Capilla de los “Bulgari”, cuyo nombre recuerda que allí antiguamente se levantaba una iglesia “in curia Bulgari”, es decir, cerca de las casas donde tenía su escuela Búlgaro, el célebre jurista del siglo XII. La Capilla muestra todavía restos de algunos frescos del pintor boloñés Bartolomeo Cesi (1556 – 1629), gran parte de ellos destruidos con el mencionado bombardeo de 1944 durante la Segunda Guerra Mundial.

En la decoración del palacio del Archiginnasio se testimonia la presencia de docentes y de los estudiantes que cursaron en la Universidad de Bolonia desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Muchos fueron también los estudiantes de lengua castellana procedentes de España y América Latina, como Didaco de León Garavito, peruano de Lima, el cual estudió aquí a inicios del 1600. Entre los más destacados “bolonios” (colegiales españoles que estudiaron en Bolonia) se encuentran Antonio de Nebrija, Juan Ginés de Sepúlveda y América Francisco López de Gomara.

Después de trasladada la sede universitaria en el Palacio Poggi (1803), en donde reside todavía, el Archiginnasio hospedó por unos años a las “Escuelas Pías” y más tarde, desde 1838 a la Biblioteca Comunal, que aquí se encuentra todavía. La Biblioteca posee en la actualidad 800.000 volúmenes, entre los cuales 2.500 incunables, cerca de 15.000 ediciones raras del siglo XVI, 12.000 manuscritos y documentos, muchos “fondos especiales”, archivos y correspondencias, además de 15.000 grabados y dibujos.

4. IGLESIA SAN DOMENICO

Construida entre 1228 y 1240, fue completamente modernizada por C. F. Dotti  durante los años 1728 y 1732. En la capilla del Santo se conserva el Arca de San Domenico, con esculturas de Nicola Pisano (1265-1267), Nicolò dell’Arca (1469 c.), Miguel Ángel (1494), A. Lombardi (1532) y pinturas de Guido Reni (1613-1615), L. Spada, A. Tiarini, Mastelleta.

El primer asentamiento de los Dominicanos en Bolonia (1218) fue en la pequeña iglesia de San Nicolò delle Vigne, y entre 1219 y 1243, los religiosos compraron el terreno adyacente a esta iglesia para construir una nueva y un convento. El 7 octubre de 1251 el papa Inocencio IV consagró la Iglesia de San Domenico, y parece ser que fue en esta ceremonio cuando se expuso por primera vez el estupendo “Crocifisso” que Giunta Pisano realizó para la Órden.

La iglesia fue continuamente enriquecida con nuevas construcciones y obras de arte de gran valor, debido a la creciente devoción por San Domenico, sepultado en esa Iglesia, y por la difusión de la órden que fundó. Para acoger y honrar los restos de San Domenico se encargó a Nicola Pisano la realización de un sarcófago, inaugurado en 1267.

En 1411 se construyó la primera gran capilla dedicada a San Domenico donde se trasladó el cuerpo del Santo. Para ello se enriqueció el sarcófago con nuevas esculturas de Niccolò dell’Arca (1469-1473), completándose dicho trabajo en 1494 por Miguel Ángel.

Entre las diversas obras de arte que se conservan en la Iglesia destacan “San Tomás de Aquino escribe asistido por los ángeles” (de Guercino), “San Raimondo de Peñafort camina sobre las aguas” (de Ludovico Carracci), la mesa de Filippino Lippi representando el “Casamiento místico de Santa Caterina Vírgen y Mártir” (pintada en 1501), y los monumentos fúnebres.

Del 1728 al 1732 el arquitecto Carlo Francesco Dotti realizó una restauración total de la iglesia, devolviéndola estabilidad y unidad estilística en el interior, eliminando parte de las decoraciones y construcciones que en los siglos anteriores se habían superpuesto a la estructura original.

5. TORRE DEGLI ASINELLI

Las torres en Bolonia son el elemento histórico que más fascinación y misterio causan, tanto que los estudiosos de hoy en día son incapaces de indicar inequívocamente cuando, por quién y porqué se construyeron. Existen teorías acreditadas, pero no consiguen erradicar todas las leyendas y visiones fantásticos ligadas a la “selva de torres”.

La construcción de torres privadas pertenecen al siglo XI-XII. La finalización de la primera torre ciudadana, conocida como Asinelli por el nombre de la familia que la compró posteriormente, está datada en los primeros años del siglo XII. El prototipo del edificio, sin referencias precedentes, creó escuela en el ambiente boloñés, sin sufrir cambios sustanciales en los dos siglos posteriores. Entre el siglo XII y el siglo XIII se levantaron estas imponentes estructuras por decenas, confiando en la habilidad de los constructores para permanecer en pie. Hundimientos estructurales, terremotos, incendios y relámpagos han supuesto una dura prueba a las torres, además de las intervenciones de demolición o de rebajar altura llevadas a cabo por el Ayuntamiento por motivos políticos y de seguridad. Desde finales del siglo XIII, las torres comenzaron a perder su función original de defensa y prestigio social, siendo en seguida deformadas e inutilizadas.

Las torres surgieron entre las casas habitadas por parte de las familias propietarias, a menudo alineadas sobre una única calle o unidas mediante patios comunes. Todas las torres que se encontraban dentro del círculo Torresotti, que hasta el incio del siglo XIII señalaba el límite del centro político, estaban fuera de la población. Esta zona no estaba habitada, ya que la población se encontraba concentrada alrededor del Palazzo Comunale, la Catedral y el Mercato di Mezzo. En el interior de las torres se alzaban escaleras y áticos, espacios oscuros más pensados para conservar cosas y provisiones que para ser habitadas. A medida que se va subiendo, el espacio va siendo más amplio, debido a la disminución de  los muros.

Cronistas y estatuas nos informan como era posible derribar enemigos con ballesta desde lo alto de las torres. Sin lugar a dudas, las torres fueron levantadas como herramientas de control, de carácter defensivo y ofensivo, en un momento histórico de gran tensión, el periodo llama Querella de las Investiduras. El uso privado de las torres aumentó cuando la vida política se intensificó y la rivalidad y oposición creció, pero también fue debido al aumento de dinero que permitió la construcción de estas torres como un símbolo de estatus.

Desde el siglo XIII, las torres que sobrevivieron a caidas y demoliciones, se convirtieron en un bien inmueble que pasó rápidamente por muchas manos que fueron adquiriéndolas.

Desde las 35 construcciones documentadas por Leandro Alberti hasta las 200 que Angelo Finelli aseguró haber identificado en 1929, el número de torres en Bolonia continúa siendo inexacto, incluso en los más recientes estudios. Incluso Giovanni Gozzadini (1875), un punto de referencia por su autoridad en la materia y su impresionante archivo de documentación, calculó unos 180 elementos “averiguados”. Este número, sin embargo, proviene de fuentes fácilmente equívocas o incluso por afirmaciones de la vieja historiografía local. Actualmente, teniendo en cuenta todas las torres y “casatorri” (torres habitadas) que aún hoy en día son visibles o recientemente han sido demolidas se pueden asegurar unos 80 elementos.

~ by lostonsite on 10 Agosto, 2009.

Italia, Viajes

One Response to “Cuando las selvas están hechas de torres”

  1. Me interesaría seguir la pista, anterior y posterior a la fecha que mencionan, del presumiblemente antepasado, o familiar de mis antepasados, Didaco (o Didacus- Diego) de Leon Garavito, que estudió en el Archiginnasio de Bolonia, sobre 1600, del que posteriormente fué Rector (?), o cargo importante. Del escudo familiar, del que se conservan varios ejemplares en dicho Colegio de España, o Español, se publicó en el Libro “España y Bolonia, siete siglos de relaciones artísticas y Culturales”, es IDÉNTICO al que figura en una iglesia de Andalucía y del que posee un miembro de mi familia y yo mismo, únicos que poseemos este apellido (de León Garavito, ó León de Garabito). Me interesaría contactar con Vds. al respecto y para ampliar nuestra respectiva información. Agradecido de antemano. Saludos

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