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Cuando suenan guitarras en un claustro

CONCIERTO GUITARRA.
CLAUSTRO BASÍLICA SAN GIACOMO MAGGIORE.

CUARTETO DE GUITARRA “TETRACORDO”
Lidia Battistella,  Mirella Gagliardi,  Stephen Richard Figoni, Raffaello Ravasio.

Música de Villa-Lobos, Albéniz, Rodrigo, Torroba, Zanettovich

HEITOR VILLA-LOBOS (1887 – 1959):
– Preludio nº1 (Lidia Battistella)
– Etude nº 8 (Raffaello Ravasio)
– Preludio nº 3 (Mirella Gagliardi)
– Schottish-Choro e Gavotta-Choro (Steve Figoni)
– Etude nº 6 (Lidia Battistella)
– Etude nº 11 (Mirella Gagliardi)

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JOAQUIN RODRIGO (1901 – 1999):
– Invocación y Danza (Steve Figoni)

ISAAC ALBÉNIZ (1860 – 1909)
– Mallorca (Lidia Battistella)
– Granada (Raffaello Ravasio)
– Asturias (Mirella Gagliardi)

DANIELE ZANETTOVICH (de las canciones populares de F. G. Lorca) (1950)
(Cuarteto de guitarra)
– Las tres Hoyas
– Los Pelegrinitos
– Nana de Sevilla
– Los Cuatro Muleros

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. Iglesia San Giacomo Maggiore: La primera piedra de la Iglesia San Giacomo Maggiore se puso el 25 abril de 1267. Ya en 1247 una comunidad de eremitas, fundada por el beato Giovanni Bono de Mantua bajo la regla de San Agustín, se estableció casi al abrigo de las murallas que ceñían a Bolonia. Aquí fundaron su monasterio y la iglesia dedicada a San Giacomo.

En 1256 Alejandro IV reunió en una única órden a todos los eremitas que profesaban la regla de San Agustín, por lo que los eremitas de San Giacomo de Savena formaron parte del nuevo gran organismo llamado “Órden Eremita de San Agustín”.

La necesidad de apostolado, que era una finalidad de la nueva institución, y además las incomodidades de un emplazamiento insalubre, indujo a los eremitas a buscar un lugar más apto en el interior de la ciudad. Sin embargo encontraron graves obstáculos especialmente por parte del clero y de las facciones gibelinas, y sólamente en 1267 pudieron entrar en la ciudad gracias al apoyo del papa y con una autorización del obispo Ottaviano II de los Ubaldini.

 

Fue entonces cuando comenzaron su construcción, pero los enfrentamientos continuaron y la obra se vio ralentada. Sólo después de 1282, reforzada la parte güelfa, de tendencia popular y favorable a los religiosos, los trabajos de construcción tomaron un ritmo regular. La iglesia fue concluida en 1315, aunque su consagración no se realizó hasta 1344.

El convento anexo a la Iglesia, desde sus orígenes, asumió el papel de un importante foco de cultura, siendo a lo largo de los siglos uno de los más insignes Estudios Generales de la Órden. Ya desde 1281 se decretó en el Cabildo que los jóvenes de toda la provincia que quisieran estudiar fuesen enviados a Paris, a Bolonia o a Padua; y en 1306 fue celebrado en San Giacomo el 46º Cabildo general de la Órden.

 

En la vida de la ciudad, la Iglesia y el convento tuvieron una notable importancia y fueron a menudo centro de importantes acontecimientos históricos por el hecho de que San Giacomo era una de las cuatro iglesias del barrio donde, por su gran capacidad, se reunía el pueblo en las grandes ocasiones.

La degradación comenzó a partir de 1700, y la caída de la órden ocurrió en 1798 con la llegada de las tropas napoleónicas que cogieron por sorpresa a los religiosos. Los Agustinianos fueron alejados, aunque continuaron oficiando la iglesia como rectores y capellanes. La vuelta de los religiosos a la Iglesia sucedió en 1824, aunque parte de su convento no fue devuelto, destinándose en sede del Liceo Filarmónico. Esta sede posteriormente se convirtió en Conservatorio Musical y que será honorado con la actividad de músicos como Rossini, Donizetti, Respighi…

Con la llegada del Reino de Italia, a partir de 1860, los Agustinianos fueron definitivamente echados de San Giacomo, siendo sus bienes confiscados, aunque se les permitió custodiar la Iglesia. Del antiguo convento permanecen algunas partes importantes como el claustro del siglo XV y el Conservatorio Musical “G. B. Martini”, donde se pueden admirar el llamado Claustro de los muertos (Siglo XVIII), el refectorio (ahora palestra) y la biblioteca.

 

. Oratorio Santa Cecilia: El primer documento que menciona la existencia de la Iglesia Parroquial de Santa Cecilia data del 1267, cuando los eremitanos de San Agustín compraron en este territorio algunas casas para la construcción de San Giacomo Maggiore. En 1323 los eremitas tomaron posesión de esta parroquia, y en 1359 reconstruyeron la Iglesia Parroquial en un lugar diferente, pero cerca de donde se encontraba originalmente.

Actualmente, debido a las transformaciones arquitectónicas en Santa Cecilia de 1859 cuando se demolieron tres capillas y sus respectivos altares, sólo se conserva el pasaje de ingreso con restos de frescos del siglo XVI.

Los frescos, que adornan las paredes laterales, dividen respectivamente en cinco partes cada lado mayor de la Iglesia. Sobre algunas de ests escenas no existen dudas sobre su atribución, mientras que en otras no es posible identificar con certeza la autoría, quizás porque fueron realizadas por varias manos y por pintores menores. Las escenas representan momentos de la vida de Santa Cecilia, descritos en la “Passio Sanctae Ceciliae”.

Las 10 escenas están dispuestas según una sucesión cronológica de los principales hechos en la vida de esta mártir:
1. Casamiento de Santa Cecilia con Valeriano;

 

2. Valeriano instruido en la fe del Papa San Urbano

 

3. Valeriano recibe el bautismo por parte de San Urbano

 

4. Santa Cecilia y Valeriano son coronados por un ángel

 

5. Martirio de los Santos Valeriano y Tiburzio

 

6. Sepultura de los dos mártires

 

7. Proceso de Santa Cecilia

 

8. Martirio de Santa Cecilia

 

9. Santa Cecilia dona sus bienes a los pobres

 

10. Sepultura de Santa Cecilia.

 

La realización de los frescos fueron inicialmente encargados por Giovanni II Bentivoglio a Francesco Raibolini, llamado il Francia y a Lorenzo Costa, en un momento en el que la familia Bentivoglio aún estaba al gobierno de la ciudad. Cuando a finales de 1506 los Bentivoglio fueron echados de Bolonia, los trabajos continuaron realizándose.

Los trabajos se iniciaron a ambos lados del altar y para 1506 se habían terminado la primera y la décima escena por parte de Francesco Francia y la segunda y la novena por parte de Lorenzo Costa. Algunos años después comenzó a trabajar otro autor, que llegará a ser fundamental para el desarrollo de las escenas restantes: Amico Aspertini.

A Aspertini se le ha atribuido sin ninguna duda la quinta y la sexta escena, aunque su intervención no se puede reducir tan sólo a estas dos escenas, sino que se puede reconocer su mano en la tercera y en la octava en sus ambientaciones pasajísticas.

~ by lostonsite on 9 Agosto, 2009.

Italia, Viajes

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