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Cuando dos ríos cruzan la llanura padana

MÓDENA

Módena se encuentra situada en la llanura padana y rodeada por los ríos Secchia y Panaro. Sus orígenes se remontan al periodo romano, aunque posiblemente ya existió algún asentamiento etrusco. En el año 218 aC ya aparece como una posesión romana con el nombre de Mutina.

En 171 a.C. fue atacada por los ligures que la asolaron para a continuación ocupar la ciudad, pero el cónsul Claudio la recupera matando a más de ocho mil ligures. Durante mucho tiempo no vuelve a aparecer ningún hecho relevante pero se sabe que adquirió prosperidad y fuerza con gran rapidez después de su reconstrucción.

En 312, Mutina fue capturada por Constantino el Grande durante su guerra con Majencio. El 377 fueron establecidos en la ciudad los restos de la tribu de los taifali, sometida por los romanos, por orden del emperador Graciano, quien indicaría que ya comenzó la decadencia y carencia de población.

San Ambrosio describe poco después la ciudad, la de Regium y otras como en estado de ruina y decadencia y sus territorios desolados y sin cultivar. En 452 la región fue asolada por Atila. Pasó a los ostrogodos y después a los lombardos. Bajo los reyes lombardos se convirtió en cabeza de un distrito de frontera con el Exarcado de Rávena. El emperador Flavio Tiberio Mauricio la ocupa en el 590, pero Agilulf la vuelve a recuperar.

Fue incluida en las posesiones de los francos en el siglo VIII y en el siglo IX forma un condado administrado por sus obispos y la segunda mitad de condes seculares con los que forma parte de Toscana. En el siglo X se habia convertido en una ciudad pequeña y pobre, los canales y ríos abandonados habían inundado la región y parte de la ciudad eran ruinas y el resto estaba anegado.

Entró dentro de la herencia de la famosa Matilde de Canossa hasta 1115 en el que lega estos dominios a la Iglesia Católica que toma el poder de la ciudad, estableciéndose como en otras ciudades la comuna, y después el señorío. En 1312 pasó a Mantua y en 1327 fue incorporada a los dominios del Papa.

En 1452, Borso de Este recibió del Emperador Federico III de Habsburgo el título de duque de Módena, iniciándose un ducado que existió, salvo un breve intervalo entre 1798 y 1814, hasta el año 1859. Primero bajo el dominio de la Casa de Este, y después de los Habsburgo Lorena. En 1471, el Papa Paulo II concedió además el título de Duque de Ferrara, formando parte del Ducado hasta 1597.

En este año, a la muerte de Alfonso II de Este que no había tenido descendencia, Ferrara pasó a los Estados Pontificios. El ducado se redujo tan solo a las dos provincias de Módena y Reggio, feudos imperiales y no pontificios, con Módena como capital.

En 1796 el ducado fue ocupado por Napoleón Bonaparte y pasó a formar parte de la República Cispadana. Con el Congreso de Viena el ducado pasó a Francisco IV de Habsburgo-Este, que además heredó de la madre los territorios del Ducado de Massa y Carrara obteniendo así una salida al mar. Con un tratado pacífico, en 1847 fue incorporado al ducado la provincia de Guastalla, antes perteneciente al Ducado de Parma y Piacenza, llegando, por tanto, a su máxima expansión territorial.

Su territorio, junto a Parma y la Toscana, pasaron a formar parte de las provincias unidas de la Italia central unificado anexionadas al Reino de Cerdeña en 1860.

1. GALERÍA ESTENSE

Los orígenes de la colección están ligados a la ciudad de Ferrara y la Casa de Este. Ferrara fue protagonista de un gran apogeo cultural en la época del Renacimiento. Los duques de Este tuvieron una de las cortes más famosas de Europa, que acogió a artistas como Piero della Francesca, Rogier van der Weyden y Tiziano, y a literatos como Ariosto y Torcuato Tasso.

Todos los Este, sobre todo mientras gobernaron Ferrara, cuidaron las colecciones de arte. El cardenal Hipólito II de Este poseía la famosa Villa de Este en Tívoli. Junto a las pinturas, los duques coleccionaban estatuas, bronces, cerámicas, camafeos, medallas, monedas… No es posible calcular con exactitud la riqueza de tales colecciones, por los robos y alteraciones que sufrieron. Aparte de encargar nuevas obras de arte, los duques examinaban ofertas de obras antiguas que les pudiesen interesar. Para no pagar en exceso, no se involucraban directamente en las compras y recurrían a intermediarios.

Los duques de Este se trasladaron a Módena en 1598, cuando Ferrara pasó a manos del Vaticano. El duque César I se llevó consigo la mayor parte de las colecciones; numerosas cajas llenas de obras llegaron a Módena. Al marchar de Ferrara, el duque encomendó a sus funcionarios la custodia de las obras que quedaban por transportar. Esta vigilancia fue dificultada por el cardenal Aldobrandini, sobrino del papa Clemente VIII, que era comandante de las tropas papales y que ostentaba plenos poderes. Debido a esto, los duques perdieron famosos cuadros de Giovanni Bellini, Tiziano y Dosso Dossi, que habían decorado su Camerino de Alabastro.

Al duque César I, que no era tan aficionado al arte como sus antepasados y no dudó en donar obras a algunos poderosos, como el cardenal Borghese y el emperador de Austria, fue sucedido por Alfonso III y éste por Francisco I, que quiso recrear en Módena la atmósfera artística de aquella ciudad. En un viaje diplomático a Madrid en 1638, Francisco I fue retratado por Velázquez. Francisco I sumó además obras de Veronés, Salvatore Rosa, Hans Holbein el Joven y un busto de mármol de él realizado por Bernini y otro de su amante Costanza también hecho por él.

 

Este duque inició además la costumbre, seguida por sus sucesores, de apropiarse de cuadros de iglesias y monasterios del ducado, sustituyéndolos por copias aunque los sacerdotes se opusiesen. Así llegaron al Palacio Ducal los cuadros de Correggio, Cima da Conegliano y Parmigianino.

El hijo de Francisco I, Alfonso IV, abrió la Galería al público, si bien su viuda, Laura Martinozzi, sobrina del cardenal Mazzarino, aportó poco a la institución pues prefirió centrarse en construir iglesias y conventos. Su hijo Francisco II, y luego Rinaldo I, tampoco aportaron mucho a la Galería.

Una gravísima pérdida se produjo durante la etapa de Francisco III. Aunque promovió notables reformas urbanísticas, pasó apuros económicos y optó por vender parte de la colección. Por la elevada suma de 100.000 “zecchinos” venecianos (moneda de oro de la época), vendió a Augusto III, rey de Polonia y Príncipe elector de Sajonia, obras de gran valor que partieron hacia Dresde en julio de 1746: Rafael, Andrea del Sarto, Velázquez, Hans Holbein el Joven, Rubens, Veronés, Tiziano, Caravaggio, Guercino, Guido Reni, Giorgione, Durero, Ribera y muchos otros. Actualmente permanecen en la gran pinacoteca de dicha ciudad, la Gemäldegalerie Alte Meister.

Como ocurrió en otras regiones de Italia, Napoleón ocupó el ducado y la familia gobernante tuvo que exiliarse. Por deseo del emperador, el Armisticio de Cherasco determinó que veinte cuadros del Palacio Ducal se enviasen a París, y la emperatriz, Josefina de Beauharnais, pidió ver la colección de camafeos y gemas preciosas, y se quedó con 200 piezas. Exiliado en Treviso, el duque Ercole III vendió algunas piezas que se había llevado consigo, pero también intentó paliar el expolio napoleónico.

Tras la derrota de Napoleón, el linaje ducal se reinstaura en Módena. El duque Francisco IV sigue sumando a la Galería las obras que obtiene de las iglesias del ducado, y su hijo Francisco V la reabre al público.

La historia del ducado como tal finaliza en 1859, cuando Módena y Reggio Emilia se incluyen en la unificación de Italia. Francisco V marcha de la ciudad con algunos pequeños cuadros y libros valiosos, como la Biblia miniada de Borso d’Este, que sería recuperada y devuelta tras la I Guerra Mundial gracias al senador Treccani, que la compró en una subasta. En esta transición política, se descubrieron algunas pérdidas y robos.

En 1879, el Palacio Ducal pasa a ser sede de la Academia Militar, y las colecciones son llevadas al edificio del siglo XVIII hoy llamado Palacio de los Museos, donde la Galería convive con otros museos: Museo Lapidario, Museo Cívico, Biblioteca Nacional Estense… En la Biblioteca se custodia la mencionada Biblia miniada.

La Galería ha sido sometida a diversas modernizaciones, la última de ellas muy reciente: durante un cierre de varios meses, se instaló un sistema de climatización y de iluminación, se reordenaron las colecciones según nuevos criterios y se reforzó el papel didáctico. La reapertura tuvo lugar el 3 de diciembre de 2006.

. Cosme Tura (Ferrara, 1430 – 1495):

– San Antonio de Padua (1484): Obra tardía, es una representación del santo extrañamente convincente. Éste aparece con una enfática plenitud que contrasta con la densa textura de la propia pintura. Lo expresivo de las cabezas de sus personajes lleva a Tura a gesticulaciones que en este caso indican devoción. Los hábitos y túnicas están retratados con primor, casi excesivo, de un orfebre, prodigando los plieges y arrugas en un ficticio “bajorrelieve” del joyero.

. Antonio Allegri da Correggio (1489 – 1534):

– La Virgen con el Niño (1517 – 1518): Este cuadro también se llama “Madonna Campori”. Obra de juventud y formación de Correggio, se representa a la Virgen muy dulce, con un espacio hecho de miradas y cortes en diagonal.

. Corneille de Lyon (La Haya, principios s. XVI, 1575, Lyon):

– Retrato de François, delfín de Francia (1536): Retrato en busto, se trata casi de una miniatura a escala, por la minuciosidad con la que está trabajado y su estilo refinado. El cuadro es de pequeñas dimensiones, unos 16 x 14 cm.

. El Greco (Candía, 1541 – Toledo, 1614):

– Triptico de Módena (1568): En 1567 El Greco decidió abandonar Creta para trasladarse a Venecia, donde permaneció durante tres años. En este periodo estudió la obra de Tiziano y Tintoretto, y realizó pequeñas composiciones como el Tríptico de Módena:
Parte frontal: En la tabla central se representa una alegoría del caballero cristiano. En los laterales, sin embargo aparece la adoración de los pastores y el Bautismo de Cristo.
Parte Posterior: En la tabla central está representado el Monte Sinaí, y en los laterales la Anunciación y El Pecado Original de Adán y Eva.

. Annibale Carracci (Bolonia, 1560 – Roma, 1609)

– Venus con cupido (1592): El estilo de Annibale Carracci ha madurado mucho cuando realiza este cuadro con la imagen de Venus y Cupido, alegoría del Amor. Está pintado para un techo, por lo que las figuras fingen ser vistas desde el suelo, con forzados escorzos en los cuerpos. Las dos figuras han sido trazadas con una intención de idealizar sus efigies, y no como personajes reales como más adelante realizarán los caravaggistas, rivales artísticos del Clasicismo de los Carracci. Todos los elementos tradicionales del amor están reunidos en la imagen: Venus aparece como una jovencita rubia, con una guirnalda de flores en los cabellos, desnuda como corresponde a la pureza, con la manzana de oro que Paris le regaló (y que desencadenó la guerra de Troya), acompañada de su hijo Cupido, que no lleva los ojos vendados pero sí el arco y el carcaj con las flechas. A los pies de ambos, entrevistos idealmente entre nubes, como si el cielo real se hubiera abierto para mostrárnoslos, está una pareja de palomas, símbolo también del amor y la fidelidad.

. Guercino (1591 – 1666):

– Venus, Marte y Cupido (1634): Venus, la diosa del amor y la belleza, se casó con Vulcano, pero se enamoró perdidamente de Marte, el dios de la guerra. Homero nos cuenta que Apolo sorprendió a los dos amantes y fue a contar a Vulcano la infidelidad de su esposa. La venganza de Vulcano tuvo forma de red, colocada sobre la cama de los amantes y dejada caer en el momento en que éstos se hallaban en el lecho. Los dioses fueron convocados por Vulcano para demostrar la infidelidad de su esposa. Guercino nos presenta a la bella diosa tumbada sobre el lecho, acompañada de Cupido que dispara sus flechas hacia el espectador mientras que Marte, vestido con una armadura de la época como dios de la guerra, descorre el cortinaje dejando ver el paisaje del fondo. El acertado empleo del claroscuro es una seña de identidad de Guercino, así como la delicadeza de sus figuras, abandonando el naturalismo de Caravaggio para acercarse al academicismo de los Carracci.

. Ludovico Lana (Codigoro, 1597 – Módena, 1646):

– Retrato de Fulvio Testi: Además de las numerosas telas de tema religioso y episodios mitológicos, Ludovico también pintó algunos retratos, como el de Fulvio Testi, diplomático y poeta italiano al servicio del duque Francisco I de Este.

– Sagrada Familia (1640 – 1645): Obra madura en la que se aprecia una cierta influencia clasicista que imponía la Escuela Boloñesa, aunque su estilo siempre fue dulce y algo sentimental.

 

. Francesco Guardi (1712 – 1793):

– Il Bacino di San Marco verso l’isola di San Giorgio (1785): Obra de madurez de Guardi donde se aprecia su estilo pictórico denominado “pittura di tocco” (de toque) por sus pequeñas y enérgicas pinceladas puntuales.

2. IL DUOMO Y LA TORRE GHIRLANDINA

La antigua Mutina era una floreciente colonia romana sobre la via Emilia, que en el Alto Medioevo fue casi completamente destruida a causa de invasiones, terremotos e inundaciones. Así pues, los habitantes se vieron obligados a abandonar la ciudad para trasladarse a una localidad lombarda dotada de murallas que tenía el nombre de “Cittanova”, actualmente parte de la comune de Módena.

Sin embargo, el arzobispado continuó residiendo cerca de la Iglesia principal de Mutina, donde se conservaban los restos del santo patrono. Con el tiempo, en torno a la iglesia, se formó un núcleo habitado, que se convirtió en el centro de Módena, siguiendo una dirección radial a lo largo de las vías de agua que atravesaban la ciudad.

En la mitad del siglo XI la primitiva iglesia se sustituyó por una más grande, la cual, debido a la escasa capacidad de los constructores, amenazaba con derrumbarse hacia finales del mismo siglo. Por ello se decidió construir una nueva. En este periodo, caracterizado por las luchas entre papado e imperio por la investidura de los arzobispos, la ciudad, aún siendo parte de los dominios de Matilde de Canossa, estaba gobernada, con cierta estabilidad, por el poderoso arzobispo Eriberto. Sin embargo, en 1081 fue excomulgado por el Papa Gregorio VII debido a sus simpatías con el antipapa Clemente III y con el emperador. La sede arzobispal quedó vacante durante unos años porque el papa no era capaz de encontrar un candidato que agradase al pueblo y al partido imperial. Durante esta ausencia de arzobispo, el pueblo aprovechó para tomar la decisión de construir una nueva catedral. Así pues, cuando el arzobispo Dodone, nombrado en 1100 por el papa Urbano II, consiguió ser aceptado por todos y llegó a Módena, se encontró con las obras de la nueva catedral ya comenzadas.

La catedral representa el símbolo de la reivindicación de autonomía y libertad de una comunidad devota pero cansada del abuso de poder, tanto imperial como eclesiástico, que desembocó unos años después en la constitución del libre Comune (1135).

El inicio de las obras para la nueva catedral se iniciaron el 23 de Mayo de 1099, a cargo del arquitecto Lanfranco, que llegó a Módena acompañado por Los Maestros comacini, un grupo de constructores albañiles y artistas de la provincia de Como y en general de toda Lombardía.

El escultor Wiligelmo se unió a Lanfranco para trabajar no sólo en la decoración de la iglesia, sino también en la arquitectura, comenzando los trabajos de la fachada mientras que Lanfranco (o por lo menos otro grupo de trabajo) partía desde los ábsides.

Comenzar la catedral por los dos extremos provocó la existencia de ciertas irregularidades, muy probablemente debida a errores de cálculo.  Esto se puede apreciar en el que tuvo que ser el punto de encuentro, como en el lado meridional, hacia la Piazza Grande, donde una serie de logias se interrumpen, interponiéndose una ventana de dos luces, rebasada por un arco ciego más bajo y estrecho. La cuerda de este arco mide 2,67 m. frente a los 3,74 que miden el resto de los arcos. En el lado norte, las irregularidades son menos evidentes porque están enmascarados por una serie de sucesivas correcciones.

Estos errores de medida son frecuentes en las construcciones pre-románicas, románicas e incluso en algunas góticas: arcadas e intercolumnios de diversas dimensiones, desfases, etc. Los arquitectos medievales no daban excesivo valor a la simetría o a las proporciones, prevaleciendo sobre éstas la búsqueda de la animación plástica.

Para la construcción de la catedral se usaron materiales provenientes de las ruinas de los edificios de época romana, y de una necrópolis romana que se encontró durante las obras de cimentación. El empleo de piedras romanas se evidencia por figuras e inscripciones que se encuentran en la catedral.

La construcción se cubrió en 1106, por lo que ya se pudo trasladar el cuerpo del Santo patrón a la nueva edificación, en una solemne ceremonia presenciada por el papa Pasquale II, la condesa Matilde de Canossa y el pueblo. Los trabajos continuaron hasta el tercer decenio del siglo XII, cuando los sucesores de Lanfranco y Wiligelmo finalizaron la obra.

Lanfranco y Wiligelmo fueron sucedidos a partir de 1167 por los Maestros campioneses, conjunto de escultores italianos oriundos de Campione d’Italia activos durante el tardo medioevo y estilísticamente adscritos al arte gótico. Fueron requeridos para completar la catedral, y sobretodo para construir el campanario. A ellos se les debe buena parte de las decoraciones interiores, pero también a diferentes intervenciones estructurales como la apertura de las dos puertas de la fachada a los lados del portal mayor y la construcción del gran rosetón gótico en el centro de la fachada.

La actividad de los Campionesi continuó por tres generaciones, como lo testimonia la construcción del púlpito interior y la cúspide de la torre Ghirlandina realizada por Enrico da Campanio, entre 1319 y 1322.

Las intervenciones posteriores más importantes datan del siglo XV, cuando entre 1437 y 1455 se sustituye la armadura de madera por una bóveda de crucería.

. Interior: La iglesia, de tres naves, está desprovista de transepto, con un presbiterio en posición elevada, que sugiere la presencia de la cripta. A cada una de las naves le corresponde un ábside. La nave central presenta cuatro grandes intercolumnios, de doble longitud respecto de las naves laterales.

Las naves están separadas por arcos de medio punto apoyados sobre pilares alternadas con columnas y articuladas por una arcada triple en el triforio. El uso de pilares y columnas alternadas se debe a la construcción de las bóvedas. La bóveda de la nave central, más grande y pesada, descansa sobre los pilares, mientras que las bóvedas de las naves laterales se apoyan sobre columnas.

. La fachada: Refleja la forma interna de las naves, con techos de diversa altura. Dos poderosas pilastras dividen la fachada en tres secciones. La parte central está dominado por la puerta principal, compuesta por un pórtico que descansa sobre dos leones, que quizás se traten de copias de esculturas romanas. Este motivo de derivación clásica se repite por el edificio, como en la Porta Reggia, en el lado meridional.

Las puertas poseen arquivoltas, pero no presentan lunetas, siendo decoradas por esculturas y otros elementos, como numeroso relieves, entre los que destacan los cuatro célebres paneles con la Historia del Génesis de Wiligelmo (del año 1099). Estos paneles están considerados una obra maestra del arte románico:

– Creación del hombre, de la mujer y el pecado original: Dios, representado a la izquierda dentro de la Mandorla Mísitca, crea a Adán, que queda dormido. Eva sale de la costilla de Adán, ofreciendo confiada la mano a su Creador. Adán y Eva, cubriéndose con una hoja, se aproximan al árbol donde está la serpiente, ofreciendo el fruto prohibido a Eva.

– Expulsión del Paraiso: Dios castiga a Adán y Eva, que expresan su vergüenza y desesperación llevándose la mano a la cara. Son expulsados por un ángel con la espada desenvainada. Por último se representa a Adán y Eva fatigados, trabajando en el campo.

– Sacrificio de Caín y Abel, asesinato de Abel y castigo divino: Caín ofrece sus obsequios en el altar al Señor. Caín mata a Abel, y es castigado por Dios que eleva sobre él su mano con gesto de condena y maldición.

– Asesinato de Caín, El Arca del Diluvio, salida de Noé del arca: El ciego Lamec mata a Caín con una flecha disparada a la garganta. En el centro se representa el Arca de Noé, que se asoma por el puente con su mujer. Finalmente, Noé desciende a tierra con sus hijos tras el fin del diluvio.

. Lateral meridional y septentrional: Las puertas laterales, dos en el lado meridional y una en el septentrional, son de una notable presencia. La Porta Regia (1209 – 1231) presenta al exterior algunos escalones, contrasta con la superficie blanca de la catedral por su mármol rosa. La Porta dei Principi es la más pequeña, y está adornado en el dintel con un bajorrelieve que representa la vida de San Geminiano.

La catedral de Módena es un testimonio único y extraordinariamente bien conservado del estilo románico, tanto al exterior como al interior. Hasta la época de los Campionesi no se introdujeron algunos elementos formales góticos pero se acomodaron perfectamente al románico de Lanfranco y Wiligelmo. Las intervenciones posteriores y obras accesorias no alteraron la estructura, a diferencia de la catedral de Parma (que en el siglo XVI se rehicieron los ábsides), o la catedral de Ferrara (románico en origen, con la fachada gótica y al interior completamente reformado en el siglo XVIII y XIX).

~ by lostonsite on 9 agosto, 2009.

Italia, Viajes

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