header image
 

Cuando se crea un universo propio

FUNDACIÓN PILAR I JOAN MIRÓ A MALLORCA.

“Lo que me interesa no es que quede el cuadro allí, sino su irradiación, su mensaje, lo que hará para transformar el espíritu de las personas”. Joan Miró, 1977.

1. EL EDIFICIO MONEO

El Edificio que alberga la Colección de la Fundación Pilar i Joan Miró en Mallorca fue diseñado por el arquitecto Rafael Moneo, inaugurándose el día 19 de diciembre de 1992. Su volumen estrellado tien algo de ciudadela que se defiende con energía de la hostilidad de los excesos urbanísticos del entorno. El techo de la galería se transforma en una lámina de agua que pretende recuperar la proximidad del Mediterráneo.

 

Su interior aloja la obra de Miró. Su volumen estrellado, discontinuo y fragmentado responde a la interpretación que Moneo hace de la obra del artista catalán. La luz penetra a través de unas placas de alabastro que la tamizan y reverberan, o bien a través de las ventanas ubicadas en la parte inferior de la pared.

 

Los jardines completan la continua dialéctica entre este edificio y los ya existentes. El agua es el elemento esencial del jardín, un jardín con rumor de agua -el mar perdido- en la que las plantas tradicionales de la isla consiguen un espacio verde y denso por el que habitan las esculturas de Miró.

2. COLECCIÓN PERMANENTE

Joan Miró mantuvo una estrecha relación con Mallorca a lo largo de toda su vida. Sus abuelos maternos, su madre y su esposa, Pilar Juncosa, eran mallorquines. La relación de Miró con la isla puede sintetizarse en tres etapas. Durante su infancia, Miró pasaba parte del verano con su abuela materna en Mallorca. Más adelante, desde el verano de 1940 hasta el otoño de 1942, Miró se refugió en Mallorca huyendo de la invasión nazi en Francia. A partir de 1956, terminados la casa de Son Abrines y el taller Sert, Miró se traslada a vivir definitivamente a Mallorca, donde desarrolla una intensa producción artística en distintos lenguajes y formatos: pintura, escultura, obra gráfica, cerámica, murales, vidrieras, tapices, etc. Mallorca, para Miró, significa las raíces y la naturaleza, la tierra y el cielo, la poesía y el azul, el silencio.

La Fundación Pilar i Joan Miró nació de la voluntad de Joan Miró y su esposa Pilar de legar a la ciudad de Palma los talleres del artista. El objetivo principal de la Fundación es el estímulo de nuevas generaciones de artistas y el fomento de la investigación de la obra y el contexto de Miró, superando los esquemas museísticos habituales para conseguir un centro vivo y dinámico.

En 1979 se firmaron los Estatutos de la Fundación, según los cuales los estudios y talleres donde trabajó Miró, así como una selección de obras que contenían, pasaban a formar parte del Ayuntamiento de Palma. Tras el fallecimiento de Miró en 1983, a iniciativa de Pilar Juncosa, se decidió pedir al arquitecto Rafael Moneo la construcción de un nuevo edificio que sirviera de sede de la Fundación.

 

El patrimonio artístico de la Fundación está constituido por unas 2500 obras entre pintura, escultura, dibujo y obra gráfica. La colección, además, está compuesta por centenares de objetos que el artista reunió y formaban parte de su particular entorno creativo. La mayoría de las obras pertenecen a las dos últimas décadas de creación del artista: los años sesenta y setenta. Esta etapa de madurez está repleta de inquietudes, de libertad creadora, de necesidad de seguir su exploración plástica y de revisar y depurar su obra con espíritu trasgresor.

Fuera del edificio de Moneo, en el jardín, también se pueden observar varias esculturas de Miró:

– Monument dressé en plein océan à la gloire du vent (1969):
Esta escultura está asociada a dos esbozos que Miró ejecutó en 1965, en los que exploraba la posible ubicación del tenedor. El carácter esencialmente bidimensional de esta escultura la relaciona con unos bajorrelieves que Miró realizó entre 1969 y 1972. Sin embargo, dicha bidimensionalidad es interrumpida por el volumen de objetos que sobresalen del plano, como el elemento esférico del centro o el tenedor.

– Femme (1981): Bronce.
La mujer es un tema esencial de la producción pictórica y escultórica de Miró. Esta escultura parece tener relación don un graffiti del mismo título realizado en las paredes de Son Boter. Las figuras femeninas mironianas se identifican fácilmente por la importancia conferida a sus atributos sexuales. El desarrollo de la vulva y los glúteos sin duda responden al interés de Miró por el arte prehistórico y las venus de la fertilidad de dicho periodo.

3. TALLER SERT. ESTUDIO DE JOAN MIRÓ

“Mi sueño, cuando pueda establecerme en algún lugar, es tener un gran taller, no tanto por razones de iluminación, luz del norte, etc., que me dejan indiferente, sino más bien para tener un espacio, muchos lienzos, ya que, cuanto más trabajo, más deseoso estoy de hacerlo”. Joan Miró, 1938.

Miró encargó en 1954 el diseño del taller soñado a su amigo el arquitecto catalán Josep Lluís Sert. Cuando proyectó este estudio, Sert estaba inhabilitado para ejercer su profesión en España y vivía exiliado en Estados Unidos, donde había sido nombrado decano de la Escuela Postgraduada de Diseño en la Universidad de Harvard, en 1953. De este modo, la construcción del edificio, finalizado en 1956, fue dirigida por el arquitecto Enric Juncosa.

El taller se adapta a los bancales de la montaña y une sabiamente diseño y funcionalidad; combina el hormigón con materiales más propios de la arquitectura mediterránea, como la piedra o la arcilla. Las bóvedas de su cubierta introducen un movimiento sinuoso en la estructura regular del edificio. Sert inauguraba así un nuevo estilo, que se distanciaba de la rígida geometría del funcionalismo más ortodoxo. Al optar por una arquitectura plástica y escultórica, Sert parece seguir la estela de Le Corbusier.

4. SON BOTER

En el año 1959 Miró adquiere Son Boter, una finca con una casa mallorquina de finales del siglo XVIII, con la intención de tener un segundo estudio y mayor intimidad. El origen de la denominación de Son Boter guarda relación con el nombre de su propietario en el siglo XIV: el mercader Llorenç Boter.

El edificio sigue una tipología básica en este tipo de casa, compuesta de planta baja, planta primera y desván, con cibierta de tejas a cuatro vertientes. Son Boter significa para Miró un ambiente muy familiar, de referencia a los orígenes y enlace con la cultura popular. Miró dejó en sus paredes una huella muy singular: los graffiti, la mayoría asociados a esculturas. En una de sus habitaciones, situada en el piso superior, Miró pasaba muchas horas dedicado al recuerdo y a la meditación.

Miró adaptó algunas dependencias para instalar en Son Boter un taller de grabado y otro de litografía para uso propio, para lo cual contó con especialistas como Joan Barbarà o Damià Caus. De estos talleres surgió la mayor parte de su trabajo gráfico realizado en la década de los años setenta: Suite Gaudí, Els gossos o Lapidari.

El artista legó sus talleres a la ciudad de Palma con la intención y el deseo de mantener vivo el espiritu de creatividad y transgresión más allá de su muerte. Además de los talleres de grabado y litografía se han ido incorporando técnicas como la serigrafía, la cerámica, la fotografía y, en los últimos años, los talleres se han abierto a las nuevas tecnologías con la incorporación de sistemas de impresión digital.

~ by lostonsite on 17 julio, 2009.

España, Islas Baleares, Viajes

One Response to “Cuando se crea un universo propio”

  1. Hola,

    Quisiera utilizar la foto del Taller Sert de Mallorca que tienes colgada en esta página, (la que se ve una grua detrás), para el montaje de un audiovisual.Con tu permiso.

    Te agradecería si pudieras ponerte en contacto conmigo.

Leave a Reply




 
A %d blogueros les gusta esto: