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Cuando la fragilidad pervive en el tiempo

CENTRO CULTURAL «SA NOSTRA». PALMA

LA FRAGILIDAD DEL TIEMPO. EL VIDRIO EN LA ANTIGÜEDAD.
Del 18 de Junio al 25 de Agosto de 2009.

1. EL VIDRIO ANTIGUO. TÉCNICAS DE FABRICACIÓN Y DECORACIÓN.

El vidrio puede ser considerado como el primer producto de síntesis elaborado por el hombre a partir de una compleja mezcla de diversos componentes sometidos a altas temperaturas. Pese a que el vidrio ya existía en la naturaleza en diversas formas, su origen debería buscarse en complejos procesos de vitrificación de cerámicas. El descubrimiento del vidrio se debe circunscribir a una serie de procesos experimentales que culminarían cuando se consiguió hacer una masa líquida, casi pastosa. Esta plasticidad permite en caliente trabajarla y darle diferentes formas, mientras que en frío se vuelve dura y a menudo frágil.

Las fuentes escritas que hablan sobre el vidrio son numerosas. De la literatura cuneiforme del segundo milenio aC procedentes de Mesopotamia, existen algunos textos con instrucciones bastante precisas para fabricar pasta de vidrio, indicando los diferentes materiales empleados, los componentes necesarios para su elaboración, detalles sobre la composición química y la forma de conseguir los colores adecuados, los diferentes tipos de hornos y la manera de construirlos.

Ricos en nomenclatura genérica son las fuentes griegas y latinas cuando se refieren al vidrio o materiales afines. Obras como la Biblia, la Ilíada, la Odisea y autores clásicos como Herodoto, Aristófanes, Platón, Cicerón, Séneca, entre otros, hacen referencia al vidrio en sus escritos, hablando sobre sus virtudes, su valor económico, la tecnología utilizada en su elaboración, su belleza…

A través de la arqueología, las conclusiones de los estudios realizados en diferentes yacimientos, principalmente de Mesopotamia, sitúan el origen del vidrio en esta zona en la segunda mitad del tercer milenio aC, en plena Edad del Bronce.

– Proceso de Fabricación:

En la fabricación del vidrio intervienen una serie de elementos químicos fundamentales: silíceo, minerales calcáreos y materiales alcalinos (sosa o potasa), cuya proporción y mezcla con otros elementos secundarios (óxidos o sales metálicas), hacen que el producto resultante tenga unas características propias, diferenciándose en color, dureza y plasticidad.

La mayor parte de los vidrios antiguos estaban compuestos por sílice, sosa y cal. Se prefería utilizar sosa en vez de potasa ya que ésta daba una mayor plasticidad a la pieza, siendo más fácil poder trabajar con ella. Sin embargo, la sosa para llegar al punto de fusión necesita 1000 grados centígrados, temperatura que no era necesaria para la fusión de un vidrio de base potásica.

A parte de estos elementos básicos se añadían diversos óxidos metálicos para determinar el color del vidrio. El rojo y el azul se obtenían con óxido de cobre; el púrpura con óxido de manganesio; el naranja con óxido de plata; el amarillo con cobre y azufre; el verde con óxido de hierro; el blanco opaco con óxido de plomo; el negro con cobre o hierro y manganesio, y para conseguir un vidrio incoloro usaban un oxidante no determinado que eliminaba el tono verdoso que, por naturaleza, tiene el vidrio.

No se sabe con exactitud cómo serían las herramientas utilizadas para trabajar el vidrio en la antigüedad, pero se puede afirmar que no se diferencian demasiado de las actuales en producciones artesanales.

– Técnicas de Fabricación:

Para la fabricación del vidrio se han utilizado numerosas técnicas, algunas utilizadas también para la fabricación de piezas cerámicas y metálicas, y otras exclusivas del vidrio. De los restos arqueológicos encontrados, parece que los primeros procedimientos para obtener piezas de vidrio fueron el tallado y moldeado (tanto colado como estirado).

. Tallado: Técnica que se empezó a usar en la segunda mitad del segundo milenio aC. Consistía en tallar en frío un bloque de vidrio hasta conseguir un recipiente  o un objeto ornamental. El tallado también se podía usar como una técnica decorativa complementaria de cualquier otro tipo de procedimiento formativo.

. Moldeado: El moldeado es una técnica de fabricación en caliente, empleándose diversos metodos:

– Colado: Conocida ya desde la Edad del Bronce, consistía en verter la pasta vítrea en moldes y dejarla enfriar y solidificar. En este caso, los objetos tenían un lado plano.

– Estirado: El vidrio fundido puede ser estirado en el horno para conseguir láminas y varillas de vidrio con un corte uniforme. El estirado se puede realizar sobre un listón metálico o un hueso (se usaba para obtener cuentas de un collar), o sobre una barra o varilla que ensanchaba su diámetro (utilizado para obtener brazaletes denominados celtas).

– Modelado sobre un núcleo: Consistía en fijar a una varilla de metal una mezcla de arcilla con la forma deseada, y sumergirla en pasta vítrea o envolverla con hilos de la misma pasta. El moldeado sobre un núcleo fue la técnica más antigua conocida exclusiva del vidrio.

– Prensado: El vidrio fundido se vertía sobre un molde que era prensado por un émbolo. Tanto el molde como el émbolo podían tener diseños que quedaban grabados en la pieza. Con ello se conseguía que el vidrio fundido se pegara perfectmaente al molde.

– Laminado: El vidrio fundido se vertía sobre una superficie plana, efectuando un posterior alisado con rodillo y un acabado final puliendo ambas caras, obteniendo láminas de vidrio.

– Moldeo a la cera perdida: Primero se hacía un modelo en cera, al que se rodeaba de un material blando que se solidificaba y se endurecía. Después se introducía en el horno, y al deshacerse la cera, ésta salía por unos orificios creados al efecto, introduciéndose en su lugar vidrio triturado muy fino. Así pues, se trataba de llenar el espacio vacío dejado en el molde por la cera con vidrio triturado.

. Soplado: Con una caña de soplar era posible hacer toda clase de recipientes, ampollas y urnas de gran capacidad o delicadas piezas de adorno, en un tiempo muy inferior al de otras técnicas. Se trata de otra técnica exclusiva del vidrio, que empezó a usarse durante la segunda mitad del siglo I aC en la costa fenicia. El soplado puede hacerse al aire, o a un molde, perteneciendo ésta última técnica a la categoría de técnicas de moldeado.

. Vidrio Mosaico: Primero se hacían unos hilos de vidrio de diferentes colores que, mediante calor, se soldaban entre ellos pero manteniendo los colores y su distribución inicial. Esta vara se cortaba en láminas transversales, pudiendo ser usadas como «teselas» para fabricar distintos tipos de recipientes.

Además de la evolución de estas técnicas para la fabricación del vidrio se fueron utilizando otras técnicas para decorar el vidrio. Dentro de estas técnicas decorativas encontramos la pintura (aplicada con pincel sobre una superficie pulida del vaso y calentada a temperaturas bajas en el horno para fijarla), técnicas abrasivas como el pulido, tallado y grabado, aplicaciones en caliente… etc.

2. EL VIDRIO PREROMANO.

Pese a las afirmaciones de Plinio el Viejo que situaba la invención del vidrio a los fenicios, se ha demostrado que este material fue producido en Mesopotamia (Iraq y Siria) , y que se remonta al menos hasta la segunda mitad del III milenio aC.

En el II milenio aC se pueden remarcar tres áreas generales de producción: la mesopotámica septentrional, la egipcia y la micénica.

En Mesopotamia septentrional, los primeros vasos de vidrio aparecieron entre los siglos XVI y XV aC. Generalmente, los vasos de este periodo, predominantemente de vidrio azul y decorados con hilos de colores, se van a realizar mediante el moldeado sobre un núcleo, reproduciendo las formas de la cerámica mesopotámica.

Un siglo posterior, Egipto va a desarrollar una producción de vidrio destacable tanto por la variedad de las formas como por la riqueza policromática. Los primeros testimonios de vasos pequeños en el Antiguo Egipto datan de la época del faraón Tutmosis I (1493 aC. – ?). La producción egipcia, consolidada tras las empresas militares de Tutmosis III (1479 – 1426 aC), se caracteriza sobre todo por los recipientes para cosméticos (tubos para el «kohl», para ungüentos…), vasos rituales y vasos con figuras (son famoso los que tienen forma de pez). La técnica más empleada es el moldeado sobre un núcleo. Durante el reinado de Amenofis III (1390 – 1352 aC), en Egipto también se va a difundir el vidrio mosaico.

En la Grecia micénica se elaboraron piezas de collares, de color azul brillante y translúcido que, gracias al comercio, se difundieron por el Mediterráneo occidental.

Los primeros objetos de vidrio que se van a elaborar van a ser muy variados, cuentas de collar, pequeñas perlas que imitaban piedras preciosas, diferentes objetos de adorno… Por sus propiedades específicas, el vidrio va a ser un material muy usado en bisutería, ya que permitía imitar piedras preciosas y diferentes objetos de adorno caros y a menudo inaccesibles, como la turquesa, el alabastro, el coral o el lapislázuli.

Fig: Collares modelado sobre vara y decoración aplicada. Cuentas de collar de tipo esférico, cilíndrico, anular y fusiforme. Siglo VI – II aC. Originarios del Mediterráneo Oriental. Encontrados en Puig des Molins (Eivissa).

A principios del I milenio aC, en la zona del Oriente Próximo se recupera la produción de manufacturas de vidrio tras una época de decadencia. Entre las produciónes más características, datadas entre los siglos IX y VII aC, se encuentran vasos monocromos hechos en horno mediante la técnica de cera perdida. En Occidente, destacan los etruscos de la Italia Central y de la Campania donde se han encontrado numerosos vasos pequeños de vidrio monocromo azul realizados sobre un un núcleo o una vara.

Algunas piezas de vidrio que tuvieron una amplia difusión en la cuenca del Mediterráneo es la de los colgantes figurativos, trabajados según las técnicas del modelado sobre barra. Los colgantes encontrados son máscaras demoníacas, pequeñas cabezas masculinas de diferentes rasgos o características, pequeñas cabezas femeninas, colgantes zoomorfos (paloma, perro, gallo y cabezas de carnero), y de diversa índole (cuentas de collares con rostros, uvas, campanillas, falos…). Sorprende especialmente la variedad de las realizaciones y el uso de la policromia para fomentar y hacer aún más expresiva la pieza.

El arco cronológico de los colgantes y sus lugares de producción son diferentes según su tipología. Los colgantes más antiguos datan entre los siglos VIII y VII aC, y tuvieron que ser fabricados en Egipto; los ejemplares de los siglos VII y VI aC, en Fenicia y Chipre con la posibilidad de que se inspirasen en modelos de Cartago, mientras que, para las tipologías datadas a partir de la segunda mitad del siglo IV hasta el siglo II aC, parece predominante el papel de Cartago.


Fig: Colgantes. Siglo V – IV aC. Originarios Mediterráneo Oriental. Colgantes con cabeza masculina.

Otras piezas que van a tener una gran difusión a lo largo del I milenio aC por toda la cuenca mediterránea son los pequeños vasos de vidrio.  Datados generalmente entre el siglo VI aC y principios del siglo I dC, se subdividen, cronológicamente, en tres grupos. Cada periodo se distingue por un nuevo repertorio de formas, tipos de asas, decoraciones y combinaciones de color. La falta de hallazgos arqueológicos, no se ha podido resolver el problema de la localización del centro o de los centros de produción.

– Grupo Mediterraneo 1: El más extenso y homogéneo de los tres grupos, data desde mediados del siglo VI hasta principios del siglo IV aC. Estos vasos se inspiran de las formas de la cerámica griega, realizadas en vidrio oscuro (normalmente azul y menos frecuente el marrón o rojo) y con decoraciones claras (como líneas en espiral o en zig-zag de color amarillo, blanco o turquesa), o en vidrio claro (blanco) con decoraciones oscuras.
Las formas más comunes de este grupo son:

. Alabastrón: Recipiente cerrado de perfume y ungüento usado por las mujeres (la versión masculina era el Aríbalo).

Fig. Alabastrón modelado sobre núcleo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag. Siglo VI – V aC. Originario del Mediterráneo Oriental. Encontrado en Ampurias (Gerona).

. Anforisco: Recipiente cerrado de aceite y ungüento. Sus dimensiones son más pequeñas que el Ánfora, para guardar perfumes.

Fig: Anforisco. Siglo VI – IV aC. Originario del Mediterráneo Oriental. Encontrado en Ampurias (Gerona). Modelado sobre núcelo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag.

. Aríbalo: Recipiente cerrado para aceite y ungüento.

Fig: Aríbalos. Siglo VI – incio Siglo IV aC. Originarios del Mediterráneo Oriental. Encontrados en Ampurias (Gerona). Modelados sobre núcleo y decoración con hilos aplicados en forma de zig-zag.

. Enócoe: Recipiente cerrado para regar.

Fig: Enócoes. Siglo VI – incios Siglo IV aC. Originarios del Mediterráneo Oriental. Modelados sobre núcleo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag.

La hipótesis más probable sobre el origen de este grupo es que esta producción se haya desarrollado especialmente en la isla de Rodas, después de un desplazamiento de artesanos mesopotámicos. La amplia difusión de estos tipos del mundo griego y egeo, y la presencia de elementos griegos en el área sirio-palestina a partir del siglo VI aC, confirman que estos vidrios forman parte de una producción greco-oriental, más que fenicia, como antes se solía considerar. Los hallazgos de estos vidrios se documentan en áreas del Mediterráneo y del mar Negro donde existía el comercio griego y que los ajuares conocidos revelan, en la mayoría de los casos, la presencia de cerámica griega, particularmente ática.

A principios del siglo IV aC, comienza la desaparición de los pequeños vasos del Grupo Mediterráneo 1. Se desconoce el motivo de esta interrupción, pero pudo ser debido por diversas causas, como la decadencia de las tres ciudades principales de la isla de Rodas (Camiro, Ialisos y Lindos) a finales del siglo V aC.

– Grupo Mediterráneo 2: La nueva producción comienza a desarrollarse desde la segunda mitad del siglo IV hasta finales del siglo III aC, principios del siglo II aC. Aparecen nuevas formas y nuevos modelos decorativos, aunque su producción fue más pequeña que el grupo precedente. A parte de las cuatro tipologías anteriores (alabastrón, anforisco, aríbalo y enócoe), se han identificado tres nuevas tipologías:

. Hydriska: Forma poco frecuente.

Fig: Hydriska. Siglo IV – III aC. Originario de Alejandría. Procedencia desconocida. Modelado sobre núcleo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag.

. Stamnos: Vasija de forma globular con pequeñas asas horizontales que surgen de la panza y con una boca que se estrecha ligeramente en comparación con el volumen de la pieza. Su uso más común era la conservación del vino.

. Ungüentarium: Recipiente cerrado destinado a contener ungüentos.

 
Fig: Ungüentarios. Siglo III aC. Originarios del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Modelado sobre núcleo y decoración de hilos aplicados en forma de zig-zag.

La decoración, dispuesta sobre un fondo azul, o verde oscuro, o verde grisáceo, o un marrón rojizo, suele ser de colores claros (blanco, amarillo o turquesa). Los dibujos decorativos se complejizan con franjas de dibujos de plumas, y en menor medida de guirnaldas o motivos en zig-zag entre líneas horizontales o en espiral.

La distribución de estos vasos difieren notablemente respecto del grupo anterior. Aunque algunos ejemplares se han encontrado en el Mediterráneo oriental, se han detectado concentraciones de una entidad notable en las necrópolis celtas del norte y centro de Italia, en la Magna Grecia, Tesália, Macedonia, Bulgaria y la Unión Soviética. Esto induce a pensar en más de un centro de producción, localizados en el Mediterráneo occidental.

A finales del siglo III y principios del II aC, la producción del Grupo Mediterráneo 2 comienza a agotarse, y a partir de la segunda mitad del siglo II aC, aparecen los ejemplares característicos del grupo 3.

– Grupo Mediterráneo 3: De este grupo sólamante aparecen dos tipos de vasos: alabastra y anforiscos. Con esta producción surge una transformación notable en las formas y asas: todos los vidrios encuentran su correspondencia en la producción de cerámicas y ánforas de transporte del helenismo tardío. Particularmente, algunos anforiscos se pueden comparar con las ánforas comerciales de Rodas o de las islas del Egeo.

Los colores empleados, al igual que los motivos decorativos, son similares a los del grupo anterior; una novedad es la realización de asas y bases con vidrio no coloreado o claro translúcido, diferente  a la coloración con respecto al resto del cuerpo. La gran concentración de ejemplareas en las regiones levantinas, en general, y siro-palestinas, en particular, ha permitido plantear la hipótesis de que los centros de producción debían estar localizados en estas áreas. La desaparición de vasos sobre núcleos, que se da a principios del siglo I dC, coincide con la difusión de la nueva técnica del soplado, técnica que va a significar un notable progreso en el arte del vidrio.

3. EL VIDRIO EN EL NOROESTE CATALÁN. COMERCIO Y USO DESDE LA PREHISTORIA HASTA LA ÉPOCA IBÉRICA.

El primer hallazago de una cuenta de vidrio de época prehistórica procede del sepulcro megalítico de Cal Colau (Valldarques, Montanissell, Alt Urgell). Se han recogido un total de catorce yacimientos, que cronológicamente datan de la Edad del Bronce, en los que se han encontrado cuentas de pasta vítrea. El mapa de dispersión de los objetos de vidrio hallados en la peninsula Ibérica permite suponer la llegada de estos materiales a través del Mediterráneo. Sin embargo, las piezas descubiertas en la zona pirenaica o en el interior de Cataluña, podrían haber llegado del Sur francés.

Los pocos datos obtenidos en este periodo parecen indicar que no es hasta finales del siglo VI aC que se constata la aparición de importantes objetos de pasta vítrea, y otros, menos numerosos, de fayenza. Los vidrios, a partir de ese momento, se encuentran en mayor o menor medida en casi todos los yacimientos protohistóricos catalanes, especialmente en la colonia de Ampurias, y en los yacimientos ibéricos.

Por su función se podrían clasificar en dos grupos principales los objetos de vidrio descubiertos hasta ahora: vasos de vidrio producidos sobre núcleo de arcilla (alabastres, ánforas o aríbalos, contenedores de perfumes), y de objetos de ornamentación personal (cuentas de collares, colgantes o brazaletes). Además, se conocen algunos objetos de carácter sagrado, diversos escarabajos y amuletos de fayenza, egipcios , encontrados en Ampurias.

4. EL VIDRIO EN ÉPOCA ROMANA.

En la época romana, la técnica del soplado va a representar una auténtica revolución en el campo de la industria del vidrio. Va a permitir una aceleración de los ritmos productivos y la realización de un número más grande de manufacturas. De este modo, en poco tiempo se va a dar una caida de los precios en el mercado y la difusión de los productos de uso común se va a ver favorecida en todos los estratos sociales. La enorme difusión del vidrio no sólo se va a dar por la caida de los precios sino también porque se va a revelar como un magnifico material para conservar alimentos y bebidas sin alterar sabores, por ser transparente (permitiendo reconocer el contenido), por ser fácil de limpiar y por poder volver a usarse mediante el reciclaje.


Fig: Cuenco monocromo y opaco. Primera mitad del siglo I dC.  Origen posiblemente itálico.

En un principio de la época romana se  imitaba en vidrio las formas de la cerámica sigilada. Se ponen de moda los vidrios opacos y el vidrio mosaico, con decoraciones florales, geométricas, imitando piedras preciosas… Los vidrios mosaico están elaborados a partir de elementos prefabricados, permitiendo una gama cromática muy contrastada. El vidrio mosaico, junto con camafeos, vidrios grabados y con pan de oro, son objetos de vidrio muy refinados que se van a realizar en este periodo para una clientela de alto nivel.


Fig: Cuenco de vidrio mosaico. Siglo I aC – I dC. Origen posiblemente itálico. Mosaico, modelado sobre un molde conv

En las producciones de los siglos I y II dC se observa el predominio del vidrio común, de color azul verdoso, caracterizado por las impurezas presentes durante la mezcla. Sin embargo, las producciones más refinadas, con decoraciones pintadas, talladas o grabadas y con motivos geométricos o figurativos, estaban realizados con un vidrio totalmente incoloro y privado de las impurezas, y a veces, con un buen grado de transpariencia.

Los centros de producción durante toda la época romana y sin solución de continuidad hasta la Edad Media, se van a dar en Roma, Alejandría y en España y la Galia. Poco a poco se van acentuando la divergencia entre los productos de uso común, destinados al consumo a gran escala, y los de alta calidad, reservados a los clientes más ricos.

. Formas y funciones de los recipientes de vidrio:

– Recipientes para la mesa y las bodegas: En época romana, el vidrio encuentra una amplia difusión en la cocina, sobre todo para la conservación, para el servicio o el consumo de alimentos. Las copas y cuencos sirven para las bebidas, o bien para contener salsas y especias, según las dimensiones. Las copas hemisféricas bien trabajadas de vidrio coloreado presentan una gran cantidad de costillas verticales, y en el interior, incisiones lineales. Su datación se remonta a finales del siglo I aC o a principios del siglo I dC.

Entre las copas, existe una tipología refinada, bastante difundida en la Italia septentrional y en diversas zonas del imperio que datan del siglo I dC. Esta tipología está compuesta por copas con costillas de vidrio coloreado, con un fino filamento de vidrio blanco opaco, que envuelve el cuerpo de la pieza superficialmente y forma una espiral en el fondo. Estas copas se realizaban mediante la técnica del soplado, la elaboración en caliente de las costillas mediante el uso de pinzas, y la aplicación del filamento. Los colores más comunes son el púrpura y el marrón ambarino, aunque algunos ejemplares están hechos con vidrio azul o incoloro.


Fig: Jarra. Siglo I dC. Posiblemente originario de Italia del Norte. Encontrado en Ampurias (Gerona). Soplado al aire y asa aplicada.


Fig: Olla con tapadera. Siglo I – II dC. Originario Mediterráneo Occidental. Encontrado en Tarragona. Soplado al aire con asas aplicadas.

La variedad de facturas dentro de las denominadas vidrios mosaicos es mucho más amplio, e incluye numerosos tipos: vidrio jaspeado, vidrio a bandas, vidrio reticulado, vidrio «millefiori»… Estos ejemplares se remontan a la primera mitad del siglo I dC. La elaboración de gotas de colores se realizaban aplicando a la masa vítrea, antes del soplado, granitos de colores diferentes, que con el calor se funden y se distribuyen de forma irregular par la superficie durante la operación del soplado, creando un efecto muy vistoso.


Fig: Balsamera jaspeada. Primera mitad del siglo I dC. Originario del Mediterráno Oriental o Italia. Encontrado en San  Juan de Acre. Mosaico jaspeado, soplado al aire.

 
Fig: Jarra y Ánfora. Siglo I dC. Originarios de Italia del Norte. Procedencia desconocida. Soplado al aire con pequeñas porciones de colores. Asas aplicadas. 

En la mesa romana también había vasos, ejemplares refinados de vidrio muy fino de forma tronco-cónica con decoraciones de diferentes tipos (grupos de líneas, incisiones en frio en forma de manchas, depresiones hechas en caliente que facilitaban su manejo, filamentos aplicados…). Los vidrios se van a servir de algunas técnicas decorativas similares a las que se utilizaban para la cerámica o en la orfebrería. La decoración de depresiones se conseguía haciendo presión en las paredes de la pieza en caliente con la ayuda de una herramienta metálica  o de madera. Los antecedentes más antiguos del tallado se sitúan en los artesanos que trabajaban la piedra. Los artesanos del vidrio van a usar el tallado tanto para hacer vasos como para decorarlos.


Fig: Vaso y cuenco. Siglo I dC. Originario del Mediterráneo Oriental. Soplado en molde, decoración con costillas helicoidales y verticales, y círculos concéntricos en la base.


Fig: Ánfora. Siglo IV – V dC. Originario de Siria. Procedencia desconocida. Soplado al aire con decoración grabada en el cuerpo.

– Recipientes para la cosmética y la medicina: Los recipientes de vidrio se empleaban para preparados médicos y cosméticos, por sus características intrínsecas del material, ya que no era poroso, conservaba el contenido y permitía reconocer el color y la consistencia.


Fig: Cuenco. Siglo I dC. Originario del Mediterraneo oriental. Procedencia desconocida.


Fig: Plato ovalado. Finales siglo II – incios del siglo III dC. Originario de la Europa Occidental. Procedencia desconocida. Fusión en molde, grabado y pulido. Pieza excepcional por su forma muy poco usual, y de la que se conocen pocos ejemplares.

Análisis recientes de los restos de sustancias encontradas en el interior de balsameras han revelado la presencia de polvo de carbón o yeso, componentes para los preparados de uso cosmético, o bien de bálsamos y perfumes. Esencialmente, los frascos se usaban para los polvos y las ampollas para los líquidos.

Las balsameras más comunes, piriformes o tubulares de vidrio muy fino, se inspiraron en los ejemplares de cerámica, más antiguos. Las balsameras tubulares de base redondeada, poco estables, debían llevar un recubrimiento de rafia o algodón, gracias al cual podrían ser colgadas. Las balsameras más refinadas se soplaban en moldes, presentando formas variadas: piñas, uvas, dátiles, conchas o rostros humanos.


Fig: Guttus. Siglos II – III dC. Originarios de Siria o Italia del Norte. Procedencia desconocida. Soplado al aire


Fig: Balsamera. Siglo III dC. Originario del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Soplado en un molde con dos caras femeninas, una sonriendo y otra seria. Estas piezas, características de artesanos de Siria y Palestina, recuerdan a las máscaras que se usaban en las representaciones teatrales.

– Recipientes para otros usos: En vidrio también se realizaron objetos decorativos: brazaletes, cuentas de collares y pendientes, anillos y engastes de anillos, grabados imitando las gemas de piedras duras.

También se realizaron láminas de vidrio para ventanas, muy utilizadas en los edificios termales o en invernaderos, pero no en las viviendas comunes. Durante la primera época imperial, se realizaban mediante la técnica del colado sobre una superficie plana; a partir del siglo III dC, comienza a difundirse la técnica del soplado «en cilindro», que permitía obtener cilindros de vidrio, tallados con tenazas en caliente en sentido longitudinal y después introducidos en el horno de enfriamiento para estirar la superficie. Los paneles resultantes tenían un grueso inferior y la superficie menos pulida.


Fig: Vidrio de ventana. Siglo II – III dC. Originario del oeste del Imperio Romano. Procedencia desconocida. Fusión en molde obierto, pulido por una cara.

5. LA DIFUSIÓN DEL VIDRIO EN LA CUENCA MEDITERRÁNEA (SIGLOS IV Y V).

. Siglo IV dC

Aunque durante todo el siglo IV algunos talleres continuaron la producción de objetos valiosos, la producción del vidrio para uso corriente toma la delantera, con elementos que denotan una escasa atención a la composición y el refinamiento de la mezcla vítrica. Las piezas presentan pequeñas imperfecciones en la ejecución y en los acabados de los márgenes, en los fondos, en los motivos decorativos y en la colocación de las asas. Esto nos demuestra, por un lado, que se quería ahorrar en acabados y tiempos de ejecución, y por otro lado, que el mercado no era excesivamente exigente.

Entre finales del siglo III y el siglo IV dC se verifica un notable proceso en la simplificación de los sistemas productivos y del patrimonio formal, que constituirá el elemento determinante de la producción de vidrio de este periodo.

Casi todos los recipientes de vidrio difundidos durante el siglo IV presentan los bordes tallados, a veces con la arista viva, en otras alisada. Durante este siglo se empieza a entrever cierta tendencia a la regionalización de los objetos de vidrio, favoreciéndose en ciertas áreas algunas formas en detrimento de otras.

. Finales siglo IV y principios del V dC.

En este periodo se van a realizar notables progresos tecnológicos. El vidrio asume un color más marcadamente verdoso o amarillento tirando a ámbar, las decoraciones con incisos gradualmente van dando paso a la aplicación en caliente de filamentos en relieve, realizados previamente en el mismo color de base del recipiente que decoran, o bien de pastillas de vidrio coloreado (generalmente azul) dispuestos en diseños geométricos en las paredes.


Fig: Balsamera con forma de olla. Siglo III – IV dC. Originario del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Soplado al aire, decoración con hilos aplicados en zig-zag.


Fig: Vaso. Siglo IV dC. Originario del Mediterráneo Oriental. Procedencia desconocida. Soplado al aire. Presenta catorce gotas de color azul aplicados en el cuerpo.

Sin embargo, la novedad más notoria está relacionada con los bordes de los recipientes que son mucho más gruesos y sobre todo redondeados. Estos cambios no sólo afectan notablemente en el aspecto sino que indican un cambio en la técnica de fabricación.

Las formas que dominan los mercados del Mediterráneo del siglo V son el vaso sin pie, la copa hemisférica, la botella de cuerpo globular con los bordes ensanchados y redondeados.

A finales del siglo V ya hay constancia de lámparas de vidrio. Los tipos más difundidos en el área del Mediterráneo son la lámpara cónica con fondo con forma de botón y la lámpara con forma de copa y tres asas.

En cuanto a ungüentarios cabe destacar las balsameras con dos asas o bien decoradas con nervaduras en relieve.


Fig: Balsamera doble. Siglo IV – V dC. Originario del Mediterráneo. Procedencia desconocida. Soplado al aire y con asas aplicadas.

6. CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN DEL VIDRIO.

El vidrio encontrado en yacimientos arqueológicos ha sufrido alteraciones debido a factores externos y a factores internos.

. Factores externos: Este grupo incluye todas las causas derivadas del enterramiento, es decir, de la influencia del subsuelo y las consecuencias de la excavación, con el cambio de medio ambiente que eso significa.

– El Agua: Fundamental en la alteración del vidrio y más cuando se combina con otros elementos como la temperatura, el tiempo y la forma de contacto, la propia composición del vidrio…etc. Todo vidrio absorbe más o menos agua en superficie. Ésta penetra en su interior y da lugar a diferentes tipos de ataques. Los dos más peligrosos son la hidratación del sílice y la formación de sales (hidróxido, carbonatos, sulfatos…) derivados de la combinación de los elementos modificadores con esta agua.

– Los gases: Son también causa de grandes alteraciones. Gases como el dióxido de azufre (SO2) o el dióxido de carbono (CO2), en contacto con el agua y el oxígeno provocan un ataque ácido sobre el vidrio y reaccionan con los elementos alcalinos, dando sales más o menos solubles.

– Los microorganismos: Aparecen en superficies cubiertas de polvo, materias grasas y en ciertos consolidantes y aditivos. Su presencia impide la lectura del objeto y ayuda a mantener la humedad. Pueden también añadir una corrosión mecánica a la corrosión química.

– La temperatura y la humedad: El vidrio tiene una mala conductividad térmica, por lo que un cambio brusco de temperatura conlleva, inevitablemente, su rotura. La humedad es también un factor importante. Los vidrios de composición inestable son muy sensibles a las variaciones de humedad relativa, aunque éstas sean mínimas. Si la humedad es alta, el vidrio de composición transpira, y si ésta baja bruscamente, el vidrio se craquelará.  Para evitar tales problemas los vidrios se deben guardar y exponer con una HR entre 45 y 50%, excepto en aquellos que transpiren, que deberán conservarse por debajo del 40% de HR.

– La luz: Las radiaciones luminosas, infrarojas o ultravioletas son perjudiciales para los vidrios, en especial los que estén alterados. Los infrarojos solares o de lámparas incandescentes tienen efectos térmicos que puede provocar variaciones bruscas de la HR, o calentamientos locales importantes. Los ultravioletas del sol o de los tubos fluorescentes son peligrosos por sus efectos fotoquímicos que pueden provocar coloraciones en vidrios decolorados con dióxido de manganesio.

. Factores internos: naturaleza del vidrio: En el caso del vidrio, las alteraciones menos graves son consecuencia de su propia naturaleza y composición. Sólo pueden darse dos fenómenos debidos a una alteración de la composición entre los diversos elementos fundentes y/o estabilizadores. Éstos son la desvitrificación, y la exudación o transpiración.

– La desvitrificación: Debida a un exceso de calcio, de magnesio como estabilizadores, y de sodio o potasio como fundentes. Cuando esto pasa, la superficie del vidrio se vuelve parcialmente cristalina, a menudo sufre descamación y aparecen interferencias de difracción de colores. Estas irisaciones dan al vidrio una gran belleza, pero anuncian su degradación, dificil de detener y que puede llevar a su destrucción. Se trata de un fenómeno óptico de refracción de la luz provocado por la alteración superficial de la masa vítrea en finísimas escamas o películas que se elevan y caen como consecuencia de una lenta destrucción.

– La exudación o transpiración: Tiene lugar en vidrios de composición muy desequilibrada, con un porcentaje alto de alcalinos y bajo de alcalinotérreos. Con HR superiores al 40-45%, los elementos alcalinos absorben la humedad ambiental, apareciendo en la superficie del vidrio perlas de humedad (hidróxidos de sodio o potasio) que reaccionan con el CO2 de la atmósfera formando carbonatos sódicos o potásicos, que pueden provocar la destrucción del vidrio.

Un elemento importante para la durabilidad y estabilidad de los vidrios dependen de la fuente alcalina utilizada. Durante el Imperio Romano los vidrios se obtienen a partir de la sosa. Sin embargo, existe un momento en el que la fuente alcalina utilizada serán cenizas vegetales. No se sabe muy bien cuándo ni por qué se comenzó a utilizar cenizas de árboles para la fabricación del vidrio, pero éste comienza a producirse de forma gradual durante el siglo III, siendo decisivo a partir del año 1000,  momento en el que aparece una gran demanda de vidrio para las Iglesias. El uso de cenizas vegetales, normalmente de haya, da lugar a vidrios potásicos, con muchas impurezas y menor estabilidad que otros vidrios sódicos.

. Tratamientos de restauración del vidrio:

La restauración de vidrios fragmentados y alterados ha sido siempre difícil, pese a la aparición de nuevos productos en el mercado y los avances científicos, que han facilitado el trabajo del conservador-restaurador.

– Limpieza: La limpieza del vidrio comienza por la eliminación de restos de tierra y polvo de la superficie. Se recomienda hacerlo mecánicamente y en seco, empleando los medios adecuados. Si esto no es posible se puede usar agua destilada y jabón neutro.

El principal problema de limpieza se da con los vidrios que transpiran. Por un lado tenemos que intentar detener el proceso y seguidamente tenemos que eliminar la capa con carbono en superficie. Existen dos tratamientos posibles para atenuar la exudación, aunque ninguno de ellos es definitivo. Se puede lavar los fragmentos en diversos baños de agua destilada para quitar sales alcalinas, limpiarlos con baños sucesivos de alcohol y posteriormente tenerlos en una humedad que no supere el 40%. El otro tratamiento consiste en lavar el vidrio durante unos minutos con agua destilada y posteriormente dejar la pieza unos días en un baño de ácido sulfúrico al 2% en agua destilada, para eliminar los alcalinos liberados.

En el caso de que posean carbonos en la superficie, su eliminación es difícil y muy lenta mediante baños continuados de hexametafosfato sódico al 5 ó 10% en agua destilada.

En cualquier caso, para el secado de la pieza tras cualquier inmersión se debe realizar mediante baños de alcohol o éter, sin usar nunca calor porque podría modificar la estructura de la pieza.

La eliminación o no de las escamas superficiales es motivo de controversia entre restauradores. Esta capa, más o menos gruesa pero de gran fragilidad, está compuesta de materia original del objeto pero a la vez oculta el color del vidrio subyacente.

– Consolidación: Sólo es aconsejable cuando sea la única manera de salvar el vidrio. La aplicación de una capa protectora tiene riesgos, pese a utilizar productos reversibles, ya que un vidrio no completamente estable podría continuar su proceso de degradación bajo de la capa consolidante.

En el caso de vidrios con problemas de transpiración no se recomienda la consolidación, ya que su tratamiento no es definitivo, y el hecho de consolidar la superficie no permitiría la salida de la humedad, con lo que  el vidrio se iría desintegrando bajo esta capa. La única solución para este tipo de piezas es poder mantenerlas con una HR inferior al 40%.

En el caso en el que la consolidación se lleve a cabo, el producto más recomendable es Paraloid B-72 al 5-10% en tolueno aplicado con pincel o por inmersión. Esta es la resina con un comportamiento más estable.

– Pegado: El pegado permite restituir la integridad física del objeto. Es un trabajo díficil, por lo que se recomienda la realización de un montaje provisional previo con cinta adhesiva. Ésta será despues eliminada, de modo que no ha de manchar y ser reversible. En el caso de vidrios pintados, dorados, esmaltados o muy alterados se recomienda hacer el montaje provisional por la parte interior de la pieza.

Antes de cualquier intervención es necesario conocer la naturaleza del adhesivo para poder utilizar con tranquilidad una resina determinada. Es fundamental saber la rapidez de secado, si se necesita aplicar en frío o con un mínimo de calor, transparencia (el índice de refración es un factor esencial, teniendo que ser parecido al del vidrio -entre 1,48 al 1,59- para que no sea visible), resistencia al envejecimiento, reversibilidad, resitencia mecánica, mínima contracción, elasticidad, baja viscosidad, polaridad…

Actualmente los productos más utilizados para la conservación y restauración del vidrio antiguo son los productos de base de nitrato de celulosa (compuestos celuloides), resinas acrílicas, y sobre todo, las resinas epoxi.

– Reintegración: Facilita la lectura del objeto y su presentación, además de actuar como soporte mecánico. Las características de los materiales utilizados tienen que ser las mismas que los adhesivos, si bien podemos añadir: colabilidad (han de poderse ser vertidos al interior de una forma o soporte) y colorabilidad (no han de tener color de fondo, pero se podrán teñir).

Los materiales que se usan normalmente son el metacrilato y el poliester. Es muy ventajosa la resina de poliester pre-acelerada, ya que ofrece un gran número de posibilidades de trabajo. El poliester tiene un aspecto muy similar al del vidrio y permite, además, añadirle color (con aceites o colorantes especiales).

Una propuesta expositiva realizada en el Museo de Zaragoza para posibilitar la exposición de restos de pequeñas dimensiones calificadas como no museísticas, fue la reintegración de las piezas con vidrio, es decir, de la realización integral de una pieza, la cual será tallada para introducirla en el fragmento original.

– Almacenaje y exposición: A grandes rasgos, para la conservación del vidrio se deben controlar los siguientes parámetros: la humedad (HR entre 45 – 50%, excepto los vidrios que transpiren que entonces la HR tiene que ser menor del 40%), la temperatura (entre 18 y 20ºC, evitando oscilaciones bruscas), las manipulaciones y el acceso del polvo y la intensidad e incidencia de la luz (la intensidad recomendada de luz tiene que ser inferior o igual a 150 lux, minimizando la incidencia de rayos ultravioletas).

~ by lostonsite on 17 julio, 2009.

España, Islas Baleares, Viajes

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