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Cuando la sierra recibió el nombre del viento

SIERRA DE TRAMUNTANA.

I.- DESCRIPCIÓN:

La Sierra de Tramuntana constituye la alineación montañosa más grande de Mallorca y el espacio natural más extenso, de gran valor ecológico. Tiene una longitud aproximada de 90 km, desde el cabo de Formentor en Pollença hasta el cabo de Sa Mola en Andratx, con una amplitud media de 15 km. Está orientada de suroeste a noreste (de ahí su nombre, ya que la tramontana es el viento que llega de esa dirección), con 12 kilómetros cuadrados por encima de los 1000 metros. En la porción central se dan las elevaciones máximas de Mallorca, con los 1.447 m del Puig Major.

El hombre ha habitado estos parajes desde la prehistoria, como testimonio de esta presencia y del aprovechamiento de sus recursos, hay innumerables elementos de un alto valor etnológico, como los bancales donde mayoritariamente se han cultivado olivos, carboneras, casas de nieve para el aprovechamiento del hielo, hornos de cal y numerosos caminos que formaban la red de comunicaciones de este lugar y que hoy son aprovechados por los excursionistas, que encuentran los paisajes más espectaculares de Mallorca, con la inmensidad del mar siempre presente. La propiedad de la tierra está distribuida en grandes fincas, tradicionalmente en manos de la aristocracia mallorquina y familias acomodadas, aunque algunas fincas son de titularidad pública.

El paisaje cultural de la Serra de Tramuntana es el resultado de la interacción entre hombre y naturaleza en un espacio condicionado por un doble aislamiento, ya que es un territorio de montaña que a su vez está situado en una isla. Esta doble condición insular ha convertido la comarca en una zona de frontera que ha sufrido los avatares de la historia en forma de sucesivas capas culturales, que se han amontonado en sus laderas, desde los primeros asentamientos humanos, situados por diversos autores entre el 5.000 y el 3.500 aC, hasta los movimientos culturales europeos contemporáneos, como lo son los de los artistas herederos intelectuales del escritor Robert Graves en el pequeño pueblo de Deià.

II.- EL CONTEXTO FÍSICO Y NATURAL.

Los elementos fundamentales que definen los rasgos físicos y naturales de la Sierra son cuatro:

1) Relieve Abrupto, con un gradiente altitudinal hasta los 1450 metros de altura, muy cercano al mar, y formado predominantemente por rocas calizas de gran dureza y muy permeables, con un resultado paisajístico en forma de modelado cárstico.

 

2) Clima Mediterráneo, con veranos secos y cálidos e inviernos suaves. En el sector montañoso central tiene un réigmen de precipitaciones mayor que los extremos, que son progresivamente más áridos.

3) Bosque Mediterráneo, en el que aparece el encinar baleárico, el pino blanco y en zonas menos húmedas matorral de acebuche, en cuya composición específica destaca la abundancia de endemismos.

4) Fauna Silvestre, marcada por los endemismos y la doble insularidad que supone la presencia de una comarca de montaña, de por sí aislada del resto del territorio, dentro de un espacio insular.

III.- EVOLUCIÓN HISTÓRICA: LA CONSTRUCCIÓN DEL PAISAJE CULTURAL

El paisaje cultural de la Serra de Tramuntana ha sido y es el resultado de la evolución histórica de la comarca, de la sucesión de culturas y formas de utilizar el territorio, y de la alternancia de épocas de bonanza y de escasez que han dejado su impronta en el paisaje. La utilización agroganadera tradicional del territorio ha marcado de manera muy determinante por los sistemas hidráulicos, los bancales de piedra en seco y el cultivo del olivo, actuaciones complementadas por los usos tradicionales del bosque, la costa y las cumbres de las montañas.

1. De los primeros pobladores a la caída de Roma (5000 aC – 454 dC)

La primera presencia humana en la zona se dio alrededor del 5000 aC, modificando en parte el medio natural preexistente debido a los procesos de deforestación que se inician. Se han localizado yacimientos en forma de cuevas y abrigos rocosos que sirvieron de refugio a los primeros pobladores. Estos grupos humanos basaron su economía en la caza y la recolección. La montaña ofrecía un buen espacio para este tipo de vida nómada, al disponer de buenos recursos naturales y de numerosos abrigos rocosos que podían ser utilizados como primeros habitáculos.

Hacia el 2500 aC se documenta un elevado nivel de organización de los pobladores del territorio, con la aparición de la cerámica campaniforme y la utilización del cobre y otros metales. Poco a poco los asentamientos humanos se hicieron más complejos, tanto en su estructura constructiva como en la sociedad que los representaba. De esta época destacan los sitios arqueológicos del Puig d’en Canals (Sóller) o Almallutx (Escorca).

Hacia el 1700 aC empieza la denominada Edad del Bronce, que en las Baleares se conoce como pretalayótico (1700-1350 aC). Se caracteriza por la aparición de un nuevo tipo de construcción, los navetiformes, y por el uso del bronce. Los navetiformes son viviendas cuya forma es la de una nave invertida, en las que en lugar de barro se utiliza la técnica ciclópea, es decir el uso y disposición de grandes bloques de piedra insertados en el suelo mediante la técnica de piedra en seco. Los muros de los habitáculos son muy anchos y tienen una doble pared, mientras que el espacio que queda entre los dos se rellena de piedras más pequeñas y tierra.

La transformación del territorio continuó con la cultura talayótica, cultura megalítica que también se dio en Menorca y cuyo máximo exponente es una estructura turriforme circular o cuadrada de grandes bloques de piedra llamada talayot. Aunque el origen de esta cultura no está claro, suele aceptarse la hipótesis de una llegada migratoria de pueblos guerreros y marineros procedentes de la ribera oriental del Mediterráneo, los cuales probablemente se establecieron también en otras islas como Cerdeña, Malta, Creta y Menorca. Las estructuras y tipos arquitectónicos son genuinos de cada isla, hecho que contribuye al misterio relacionado con estos pobladores. La cultura talayótica se inicia en Mallorca hace unos 3000 años, entre el 900 y el 850 a.C. Se conservan además en la Serra de Tramuntana numerosos santuarios arqueológicos, normalmente situados cerca de los poblados, en los que debían realizarse diversos tipos de ceremonias religiosas, algunas de ellas relacionadas con el curso de las estaciones, las adversidades climáticas, las plagas de los cultivos y la fertilidad de la tierra. Se conocen, por ejemplo, los santuarios de Son Mas (Valldemossa), Es Fornets (Calvià), o Almallutx (Escorca).

Los griegos y los fenicios conocieron sin duda las islas Baleares y las utilizaron como base para el comercio con la Península. Aunque no se establecieron en Mallorca, sí realizaron intercambios comerciales con las poblaciones talayóticas e influyeron en la introducción en la isla de productos e ideas de otros puntos del Mediterráneo.

Tras la ocupación romana, dirigida por el general Quinto Cecilio Metelo en el año 123 aC, se establecieron dos colonias romanas (Palma y Pollentia, topónimos latinos que significan victoria y poder). La romanización conllevará la convivencia de los nuevos pobladores con los herederos de la cultura talayótica, por lo que la mayoría de los asentamientos talayóticos pervivieron tras la conquista romana, al tiempo que se daba un proceso de urbanización más profundo. Además supuso la centuriación del ager mallorquín y la aparición de villae –explotaciones agrícolas– unidades básicas de explotación agrícola dedicadas principalmente a los productos básicos de la llamada trilogía mediterránea (olivo, vid y trigo), aunque se han constatado tanto importaciones de vino como de aceite, lo que podría indicar una deficitaria producción de los mismos.

La decadencia y caída de la civilización romana occidental, a partir del siglo III después de Cristo, supone un descenso en las actividades comerciales y artesanales de las colonias mallorquinas, lo cual derivó probablemente en un abandono paulatino de los núcleos urbanos en pro de las zonas rurales, como vía de autoabastecimiento.

2. Los siglos oscuros y la dominación musulmana (454 – 1229)

En el año 454, el saqueo de los vándalos supuso el fin de la dominación romana de la isla y el inicio de un largo período en el que poco o nada se sabe. Únicamente se conoce, ya en el período preislámico, el uso de castillos de montaña –posteriormente utilizados por musulmanes y cristianos– como centros del poder de la época.

El paisaje actual de la Sierra de Tramuntana se debe a la transformación que sufrió tras la conquista musulmana (año 903), ya que hasta entonces no pervive nada territorialmente funcional, únicamente elementos patrimoniales aislados. La colonización del espacio rural por parte de los musulmanes mediante técnicas de canalización y distribución del agua creó un paisaje básicamente boscoso (utilizado para la caza y la ganadería extensiva) salpicado por las explotaciones de regadío en torno a las cuales se ubicaban los núcleos de población rural, llamados alquerías y predios (alqueries y rafals). Las alquerías, con un área explotada media de 85 hectáreas, eran núcleos comunitarios de explotación rural, especialmente agrícolas y surgen en la fase taifal y almorávide. Los rafals, con un área de explotación menor, en torno a las 50 hectáreas, podrían tener su origen en la fase califal y serían explotaciones no comunitarias sino privadas.

En el largo periodo islámico (902-1229) se perciben dos fases en la Mallorca musulmana. La primera, hasta el siglo XI, se caracteriza por la dominancia del espacio rural frente al urbano y la predominancia de la práctica ganadera frente a la agrícola, en el proceso de colonización, organización y dominio del territorio. Durante la época de la taifa (1015-1114), la ciudad despliega su crecimiento urbanístico e intelectual, aumenta la presión demográfica y se organiza el mundo rural, en torno a comunidades tribales y clánicas rurales que complementan la concentración urbana, expandiendo la agricultura y la ingeniería hidráulica para autoabastecerse y abastecer a la creciente ciudad.

En la Serra de Tramuntana perviven vestigios que denotan la importancia del aprovechamiento del agua y de la tierra durante la ocupación musulmana. Se generaliza o intensifica el cultivo del olivo, especialmente en las zonas más montañosas, que fueron abancaladas para evitar la erosión y permitir este cultivo arbóreo de secano, mediante bancales que siguen las curvas de nivel. La configuración del terreno en terrazas de cultivo es un elemento fundamental del sistema de regadío islámico. Los cultivos irrigados, predominantes en las explotaciones agrícolas de esa época, requirieron la construcción de huertas en terraza -con bancales de piedra en seco- y la aparición de elementos constructivos de abastecimiento, control y regulación hídrica, que transformarán profundamente el territorio y el paisaje de la Serra de Tramuntana.

3. La conquista catalana y la época moderna (siglos XIII – XVIII)

La conquista cristiana de la ciudad de Madina Mayurqa tuvo lugar el año 1229 con la llegada de Jaume I de Aragón (El Conquistador). Entre 1230 y 1231 se fue ocupando el resto de la isla, aunque se encontró cierta resistencia a los nuevos invasores tanto en las montañas de la Serra de Llevant como en la Serra de Tramuntana, donde los musulmanes se refugiaron especialmente en dos castillos, el de Alaró y el del Rey, en Pollença. Éste fue el último lugar de la isla en rendirse. Esto va a suponer la implantación del sistema feudal europeo, concentrando la propiedad en manos de la nobleza, creándose las fincas rurales llamadas possessions.

Tras la muerte de Jaime I, su hijo Jaime constituye la Corona de Mallorca, reino privativo e independiente de la Corona de Aragón hasta la posterior reintegración en 1343. Jaime II se esforzó por garantizar la viabilidad del reino. Consolidó Ciutat de Mallorca (actual Palma) iniciando las obras de la catedral y ampliando el palacio de la Almudaina para convertirlo en residencia real; igualmente ordenó la construcción del Castillo de Bellver y de los palacios foráneos de Manacor, Sineu y Valldemossa. Su política más importante fue la colonización agraria a través de las Ordinacions (ordenaciones) del año 1300, una serie de normas relativas a superficie que conllevará un cambio importante en la transformación paisajística de la Serra con un avance del cultivo del trigo y una reducción de masas forestales.

Aunque existe una ruptura en términos políticos y religiosos entre la Mallorca musulmana y la cristiana, se produce una continuidad en el proceso de colonización humana y de apropiación territorial. La dispersión de alquerías y rafals musulmanes se da paso a una red de feudos (caballerías) que implantarán el nuevo orden territorial, de sello cristiano, cuyo símbolo serán las possessions, grandes propiedades rurales equivalentes al cortijo andaluz o a la masía catalana administradas por la nobleza o el clero, en las que se impuso un sistema de organización social y económico de tipo feudal.

La situación fronteriza de la isla con el mundo musulmán obligó a establecer una red de fortificaciones en forma de torres de vigía, atalayas y castillos a lo largo de la cadena montañosa. Se consolidan así las fortificaciones más importantes de la isla, que los musulmanes habían convertido ya en importantes fortalezas. Estos castillos roqueros sirvieron a los partidarios del rey Jaime III de Mallorca para defenderse de la invasión a la isla por parte del rey Pedro IV de Aragón, que supuso la reintegración del reino independiente insular (1271-1343) a la confederación catalana-aragonesa.

La época tardomedieval y moderna supone el esplendor de la nobleza terrateniente local y de las possessions, cuyas casas se configuran como pieza clave de la economía agrícola y ganadera tradicional de la isla, adaptándose funcionalmente al paso de los siglos, a las necesidades defensivas o a la voluntad de sus propietarios.

4. La ruptura de la autarquía (siglos XIX y XX)

La característica más destacable a partir del siglo XVIII fue, sin duda, la ruptura de la histórica autarquía de la isla de Mallorca. Este hecho posibilitará mejoras técnicas, desarrollo de la industria manufacturera y la aportación de recursos alimentarios del exterior. En un segundo período, entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, se dará el máximo desarrollo agrario e industrial. Y, en un tercer momento, a partir de la segunda mitad del siglo XX, se introducirá a gran escala la economía turística, base del desarrollo actual, y que supone la integración de las Baleares en la economía global.

Las desamortizaciones del siglo XIX ocasionaron que la agricultura de montaña alcanzara su máxima intensidad productiva, fomentando las pequeñas propiedades. A pesar de ello siguieron existiendo grandes diferencias entre diversas zonas de la Serra, y las grandes propiedades, en manos de la aristocracia, se mantuvieron intactas hasta finales del XIX. También en este siglo se dieron a conocer los paisajes y elementos tradicionales de la montaña mallorquina, gracias a la presencia de numerosos viajeros románticos que llegaron a la isla, atraídos por la belleza y preservación de sus valores paisajísticos y culturales. De entre todos estos viajeros sobresale la figura del Archiduque Luís Salvador de Austria. Llegó a Mallorca por primera vez en 1867 y poco después fijó su residencia entre las localidades de Deià y Valldemossa, adquiriendo una decena de fincas como las de Son Marroig, Miramar, Son Moragues y s’Estaca. La Serra de Tramuntana acogió a otros viajeros, artistas y naturalistas europeos y de la península Ibérica, como Isidoro Antillon, George Sand, Frederic Chopin, Joseph Tarongí, Santiago Rusiñol o Jerónimo de Berard, entre muchos otros. Todos ellos destacaron las virtudes naturales del paisaje que se encontraron y a veces retrataron una sociedad y un sistema económico anclado en sus antiguas costumbres.

Al paisaje rural del aceite y los bancales, con sus possessions y los pequeños pueblos de montaña, se le añaden, a finales del siglo XIX y principios del XX, los efectos de la industrialización, que conlleva la creación de infraestructuras (viarias, ferroviarias). Durante el primer cuarto del siglo XX comenzó la dotación de electricidad y teléfono, al mismo tiempo que llegaba el ferrocarril a las diferentes localidades. El desarrollo de la industria textil generará un desarrollo comercial muy notable que permitirá la expansión urbana de los núcleos más relevantes.

El siglo XX ha supuesto también un cambio social, económico y territorial en Mallorca, como también se percibe en la Serra de Tramuntana, aunque en este caso los efectos de la transformación no se han dejado notar con tanta evidencia como con el resto de la isla. El turismo se hizo presente a principios de siglo, y, de hecho, la montaña fue uno de los principales destinos de los primeros turistas. Unido a la promoción del turismo, en los años veinte el excursionismo atrajo la visita a los parajes de la Serra, surgiendo los primeros alojamientos para los visitantes.

La marca de la modernidad y la postmodernidad en el paisaje de la Serra queda reflejada en el progresivo avance de los espacios forestales y la implantación de nuevos usos turísticos y residencialaes en los núcleos tradicionales.

IV. – PATRIMONIO CREADO

La intensa ocupación del territorio por parte de los grupos humanos a lo largo de siete mil años ha producido una notable sucesión y diversidad de manifestaciones socioeconómicas y culturales, favoreciendo la concentración de un gran numero de elementos patrimoniales que pueden agruparse en diversos ámbitos.

1) Paisaje del agua:

Conformado por un complejo conjunto de construcciones de ingeniería hídrica tradicional cuya finalidad es la captación y extracción del agua subterránea o superficial, y su conducción, distribución y almacenamiento. Este paisaje se caracteriza por la densidad y abundancia de diversos elementos tipológicos:
. Elementos de captación: manantiales y fuentes naturales, presas y embalses, fuentes de mina y pozos y norias.

. Elementos de conducción y distribución: acequias y otras canalizaciones.
. Elementos de control hídrico: ralles y albellons (red artificial de drenaje basada en conducciones que interceptan la corriente superficial y la evacúan fuera del campo de cultivo), eixugadors, parats (muros perpendiculares al curso del agua, para reducir la velocidad de la corriente y evitar la erosión del suelo), marjades (bancales).
. Elementos de almacenamiento: aljibes (construcciones cubiertas con techo de obra), albercas (construcciones descubiertas de importantes dimensiones), balsas (almacenamiento de agua destinada a mover un molino hidráulico), abrevaderos (depósitos artificiales para facilitar el consumo del rebaño).

. Elementos de utilización del agua como fuerza motriz: molinos harineros y molinos de papel.
. Elementos de aprovechamiento de la nieve: neveras.

 

2) Possessions:

Grandes construcciones rurales en las que conviven elementos de explotación agrícola (como almazaras y molinos) con espacios residenciales. Tienen su origen tras la conquista cristiana en el año 1229. La possessió funcionaba como una unidad de producción en torno a la cual se desarrollaba todo un sistema de explotación agraria en la que participaba un importante contingente humano que podía oscilar, según la extensión de la propiedad, entre una decena de labradores hasta cerca de un centenar.

Se pueden distinguir entre possessions de montaña, que se adaptan a las zonas altas del territorio, de valle o de ladera. Estos predios rurales se encuentran distribuidos a lo largo y a lo ancho del territorio de la Serra, aunque se observa una especial concentración en los valles principales, ocupando así las tierras más fértiles.

La tipología más usual de las casas de possessió es la de planta cuadrada con un gran patio de labor central, llamado clastra, alrededor del cual se encontraban todas las dependencias. Casi todas ellas disponían de almazara, celler (bodega) y molino para la transformación de los productos agrícolas. Vinculados a las casas de possessió se encuentran también los jardines históricos, como los que complementan las casas de Raixa y Alfabia (Bunyola), Massanella (Mancor), Galatzo (Calvià), Canet o La Granja (Esporles)

. Raixa: La abundancia de agua y fertilidad de las tierras de este lugar hizo que en tiempo de la dominación islámica se fundara aquí la alquería Araixa, de donde proviene el nombre actual de la finca, que continuó habitada a lo largo de la edad media y moderna. En el siglo XVIII, el cardenal Antoni Despuig y Dameto, mallorquín, transformó la antigua posesión agraria en un palacio de estilo italiano rodeado por uno de los jardines más emblemáticos de la isla. Los exteriores del palacio incluyen los jardines, la escalinata, el gran estanque y los miradores.

Algunas de las possessions situadas entre Valldemossa y Deià fueron adquiridas por el Archiduque Luis Salvador de Austria como Son Ferrandell, Son Gual, S’Estaca, Sa Font Figuera, Can Costa, Son Moragues, Miramar y Sa Torre en el término municipal de Valldemossa, y Sa Pedrissa, Son Marroig y Son Gallard en el término municipal de Deià.

. Miramar:  Fundada por el filósofo Ramón Llull (Palma, 1232/1235–circa 1316), considerado el creador del catalán literario. Llull era hijo de barceloneses llegados a Mallorca durante la conquista cristiana. Durante la primera etapa de su vida fue preceptor del futuro rey de Mallorca, Jaime II, y se dedicó a la poesía trobadoresca, pero al cumplir los treinta años tuvo una crisis espiritual que lo llevó a cambiar radicalmente de vida, abandonar a la familia y emprender una impresionante actividad de escritor, predicador y misionero. En 1276, bajos los auspicios del rey Jaime II, Llull fundó en el predio de Miramar –entre los pueblos de Deià y Valldemossa– un aula de gramática y escuela de lenguas
orientales en el cual trece frailes franciscanos se prepararon para ser misioneros y poder predicar el evangelio y la Ars luliana a los musulmanes.

Uno de los propósitos principales de la actividad literaria de Llull fue señalar los errores de los racionalistas como Averroes y mostrar la verdad según la entendían los cristianos de una manera tan clara y meridiana que incluso los musulmanes más fanáticos consiguieran apreciarla sin posibilidad de error. Así pues, Llull se dedicó a diseñar y construir una máquina lógica. De naturaleza mecánica, en ella las teorías, los sujetos y los predicados teológicos estaban organizados en figuras geométricas de las consideradas «perfectas» (por ejemplo círculos, cuadrados y triángulos). Al operar unos diales y palancas, girando manivelas y dando vueltas a un volante, las proposiciones y tesis se movían a lo largo de unas guías y se detenían frente a la postura positiva (certeza) o negativa (error) según correspondiese. Según Llull, la máquina podía probar por sí misma la verdad o mentira de un postulado.
El religioso bautizó a su instrumento con el nombre de Ars Generalis Ultima («Última arte general») o Ars Magna («Gran arte»), aunque hoy se la conoce a veces como Ars Magna et Ultima. El ingenio fue tan importante para él que dedicó la mayor parte de su ingente obra a describirlo y explicarlo. La realidad teórica subyacente en aquel artefacto era una fusión o identificación de la teología con la filosofía, orientada a explicar las verdades de ambas ciencias como si fueran una. Era, por lo tanto, el nacimiento de la teosofía.

Esta escuela se cerró en 1295, pero en el mismo lugar, en la segunda mitad del siglo XV, funcionó la primera imprenta de Mallorca. Tiempo después arraigó en Miramar el espíritu eremita: en el siglo XVII, un lejano seguidor de Ramon Llull fundó en el bosque cercano una ermita de una congregación de contemplativos de extracción popular, genuinos seguidores de Ramón Llull en su vertiente penitente. Buscaban en estas montañas un lugar para poder orar y llevar una vida alejada de los problemas de la ciudad. Dicha ermita tiene su continuidad, hoy en día, en la comunidad eremítica de la Trinidad de Valldemossa, cerca de Miramar.

Posteriormente, en 1872, el Archiduque Lluís Salvador de Habsburg-Lorena, adquirió la finca y la reformó, recuperando también la memoria de Ramon Llull y el mensaje de respeto y disfrute de la naturaleza, construyendo numerosos caminos y miradores. Enamorado de estos lugares, el Archiduque invitó a visitarlos a relevantes personalidades de la época como la emperatriz Sisí de Austria.

3) Elementos construidos en piedra seca:

Técnica de construcción que se caracteriza por utilizar la piedra residual de los campos (es decir, que no procede de canteras), trabajada sin ningún tipo de argamasa o cemento. Su uso está muy extendido en la cuenca Mediterráneo, desde el levante de la península Ibérica (Castellón, Tarragona), pasando por la región francesa de los Alpes mediterráneos (entre Cannes y Menton), la Liguria Italiana (Cinque Terre), Sicilia (Pantelleria, Lipari), Grecia (Creta, Andros, Patmos) o Chipre. Estas construcciones utilizan materiales del entorno inmediato, que se integran perfectamente en su contexto paisajístico natural. Los principales elementos construidos en piedra seca en la Serra son:
. Bancales y muros de bancal: Procedimiento de escalonamiento de las laderas montañosas imprescindible para habilitar en ellos nuevos espacios de cultivo. El bancal es la porción de terreno limitada por uno o más muros de bancal que, en conjunto da lugar a un espacio aterrazado.

En la Serra de Tramuntana los muros de bancal se caracterizan por su abundancia y altura (oscila entre los 0,5 y los 5 m), por haber sido construidos con piedra muy trabajada y por su diversas soluciones técnicas para adaptarse a la topografía existente. El muro de bancal suele contar con una escalera o rampa asociada para acceder a las terrazas.

 

. Paredes de delimitación de parcelas y propiedades
. Caminos de montaña: Existe una importante red de caminos construidos mediante esta técnica que constituye la espina dorsal de vertebración y dinamización de la comarca.

 

. Cobertizos de olivar: Pequeñas casetas también llamadas «porxos» situadas en las laderas de las montañas y utilizadas como refugio y habitáculo de personas, animales, herramientas o leña. Son generalmente de planta rectangular, con uno o dos portales de entrada en la fachada principal o lateral. Suelen disponer de chimeneas, además de varios ventanucos de reducidas dimensiones.

. Barracas de serna: Construcciones austeras de planta rectangular de una sola habitación y una sola crujía que eran usadas por un arrendatario campesino llamado serna o roter en catalán. Actualmente muchas están en estado ruinoso y algunas son usadas como refugio del ganado ovino.
. Carboneras y barracas de carbonero: Construcciones sencillas y rudimentarias utilizadas por los carboneros durante las estaciones primaveral y veraniega. La planta de la carbonera era circular y sobre ella, al aire libre, se realizaba la cocción de la leña. La barraca se emplazaba siempre en el interior de los encinares, para permitir al carbonero permanecer en la montaña durante el tiempo que suponía la elaboración del carbón (de 8 a 15 días).
. Hornos de cal
. Eras de trillar, sistemas de caza llamados colls de tords.

4) Núcleos de población:

Es en los núcleos urbanos donde se acumula gran parte del patrimonio arquitectónico de la Serra de Tramuntana. Algunos núcleos como Valldemossa, Estellencs, Banyalbufar o Fornalutx, mantienen áun hoy un paisaje urbano tradicional muy bien conservado.
Por lo general dominan los edificios de época moderna, algunos barrocos y otros de arquitectura porpular, aunque también existen interesantes elementos góticos renacentistas y también modernistas.

. Valldemossa: Este núcleo urbano se sitúa en un emplazamiento elevado, en un valle de la Serra. De todo el patrimonio arquitectónico de Valldemossa destaca la Cartuja, antigua residencia real donde vivió el rey Sancho I de Mallorca. Además, en ella vivió la pareja de Chopin y George Sand el invierno del año 1838-1839.

5) Centros religiosos:

La restauración de la religión cristiana en la Serra de Tramuntana, tras el paréntesis musulman, provocó la construcción de arquitecturas religiosas, destacando el Santuario de Lluc, lugar de devoción y peregrinación de la comunidad cristian de Mallorca, y un símbolo religioso y cívico-cultural de la sociedad mallorquina.

6) Patrimonio marítimo:

En la Serra de Tramuntana aparecen varios elementos de patrimonio maritimo como elementos defensivos de la costa, y elementos relacionados con la navegación y explotación pesquera.
La construcción de las primeras torres de defensa y vigilancia se realizó en el siglo XVI. La inseguridad de aquella época motivó la construcción de un verdadero sistema conformado por torres que se pudieran comunicar entre sí con el fin de dar aviso de posibles dembarcos no previstos. Se sitúan en emplazamientos con buena visibilidad sobre la costa, en puntos elevados. De planta siempre circular, la netrada se encuentra elevada para dificultar el acceso a posibles atacantes directos.
Los faros mallorquines constituyen edificaciones con una torre situadas en lugares estratégicos de la costa. En la Serra hay un total de nueve faros, constituyendo un patrimonio relativamente moderno, ya que fueron construidos a mediados del siglo XIX.
En los lugares más protegidos de los temporales aparecen varaderos de orilla de mar. Los varaderos pueden estar hechos de madera, o bien de forma mixta. Su función no es otra que proteger y abrigar las pequeñas embarcaciones de pesca o de recreo.

7) Sitios arqueológicos:

Existen abundantes restos arqueológicos en la Serra. El más antiguo se remonta a finales del tercer milenio aC y constituye la primera evidencia humana en toda la isla. Del periodo Calcolítico se ha localizado varias cuevas naturales y abrigos rocosos, y de épocas posteriores estructuras nuevas denominadas navetiformes. Sin embargo, los yacimientos más importantes pertenecen a la fase talayótica (entre los años 1000 y 123 aC). Los talaiots, monumentos megalíticos de planta circular o cuadrangular, podían estar aislados o formando poblados, no siempre fortificados.

~ by lostonsite on 16 julio, 2009.

España, Islas Baleares, Viajes

3 Responses to “Cuando la sierra recibió el nombre del viento”

  1. ¿Conquista catalana???????

    ¿Confederación catalana-aragonesa???????

    FALLIDO INTENTO DE MANIPULACIÓN HISTÓRICA, Y POR ESO…

    La cuerda entre Aragón y Cataluña se continúa tensando.

    Está muy bien eso de amar lo propio, defenderlo, trabajar por mejorarlo, administrar los recursos propios, disfrutar con el folklore, guardar las tradiciones que merezcan ser guardadas, y recordar a los antepasados.
    Pero si para ello hay que denostar lo del vecino e incluso pisotear o quemar sus símbolos, oiga, pues mire, no.

    Aragón no quiere seguir aceptando que “los problemas de identidad de Cataluña” los tengan que asumir el resto de las comunidades.

    La cultura de un pueblo no puede forjarse con el saqueo de la cultura de otro.

    La invención de una historia de Cataluña, (impunemente adulterada), por determinados círculos políticos (y, lo que es peor, sociales y culturales) a costa de Aragón.

    ¿Cómo se puede reclamar el respeto a la cultura catalana y al mismo tiempo expoliar el patrimonio cultural aragonés?

    ¿Que pintan las obras aragonesas en un museo que se autodenomina “nacional” de Cataluña?

    Recurso de inconstitucionalidad al estatuto catalán por pretender apropiarse de parte de los fondos comunes del Archivo de la Corona de Aragón.

    El deseo anexionista que acecha a la zona oriental de Aragón. El nacionalismo catalán ha aterrizado en suelo aragonés, campañas “culturales” con dinero público llegado desde Barcelona, fomento del sentimiento “nacional” en estas comarcas que pretenden como catalanas.

    Publicaciones subvencionadas por la Generalitat en las que aparecen las comarcas orientales de Aragón como «Franja de Ponent» de Cataluña. Este concepto figura incluso en documentos oficiales del Gobierno catalán.

    Llevan tiempo intentando gestionar el Ebro, para seguir fomentando el ritmo insostenible del crecimiento del área metropolitana de Barcelona, (proyecto de interconexión de redes) y lograr que esa comunidad gestione la parte catalana de la cuenca en detrimento de otros territorios, como Aragón.

    Intento de catalanizar las modalidades lingüísticas del este de Aragón, siendo que dichas modalidades lo que necesitan no es una norma ajena sino una propia.

    Los intentos de más trasvases, en la actualidad, el Ebro ya realiza tres trasvases a Cataluña.

    Cataluña contraprogramando siempre que nuestra comunidad presenta un nuevo proyecto a los enlaces transpirenaicos de Aragón hacia Francia.

    Que la Generalitat trate de modificar la dotación presupuestaria que recibe por la atención sanitaria valiéndose de la salud o la enfermedad de miles de aragoneses como moneda de cambio.

    Las ciudades de Jaca, Huesca y Zaragoza, con el apoyo del Gobierno de Aragón, deciden el 8/10/2009 concurrir a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022.
    Nos hubiera gustado tener el apoyo a nuestra candidatura de Cataluña, pero en vez de eso… 13/1/2010 candidatura de Barcelona a los juegos olímpicos de invierno de 2022.

    Las instituciones catalanas no son capaces de entender que los aragoneses también tienen “sensibilidad” con sus cosas.

    Ser anticatalanista no es ser anticatalán.

    Soy anticatalanista, postura tan lícita como la contraria, ustedes me sabrán perdonar.

  2. Me ha parecido interesantísimo este post sobre la Serra de Tramontana de Mallorca, y muy bien documentado e ilustrado.
    Lo que creo que sobra es el comentario anterior, pues además de estar fuera de lugar parece estar escrito por alguien fuera de sí. Haría bien en eliminarlo.

  3. Lo que Vd cree que sobra es desgraciadamente la realidad que estamos sufriendo los no catalanistas . Si no respetamos lo del vecino, como queremos que nos consideren normales?

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