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Cuando se figura

LOS ESQUIZOS DE MADRID. FIGURACIÓN MADRILEÑA DE LOS 70

MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA.
Del 3 de Junio al 14 de Septiembre de 2009.

Madrid, durante los últimos años del franquismo y el primer periodo de la democracia, vivió un complejo ambiente vital y cultural. Este período quedó reflejado a través de las actividades y la obra de un grupo de artistas que, en un gesto ambivalentemente moderno, decidió abrazar la pintura figurativa al margen de las convenciones estéticas y políticas dominantes de la época. Con un afán de revisión general de ese momento difícil de valorar desde la narración contemporánea, es necesario explorar la efervescencia cultural de aquellos años desde una mirada desprejuiciada y crítica a la vez.

Este período se enmarca dentro de un lapso temporal que comprende desde 1970 hasta el año 1985, en que la escena cambia definitivamente. Cabe destacar el comportamiento de estos pintores en tanto grupo que compartió inquietudes y deseos, apoyado por un creciente número de galerías de arte, alentado por una nueva generación de la crítica con las que compoartían intereses y ambiciones, y reconocido por los medios de comunicación. La denominación esquizos, otorgada en su momento, aludía al sustrato teórico, derivado de la obra de Deleuze y Guattari, presente implícita o explícitamente en su discurso artístico, en el que se mezclan todas las parcelas del conocimiento para problematizar el contexto en el que se movían.

La figuración madrileña estuvo formada por Carlos Alcolea, Chema Cobo, Carlos Franco, Herminio Molero, Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez-Mínguez y Manolo Quejido. Posteriormente se incorporaron al movimiento artistas como Sigfrido Martín Begué, Carlos Fons o Jaime Aledo, siendo compañero y testigo de toda la trayectoria del movimiento el fotógrafo Luis Pérez-Mínguez. La figura de Javier Utray fue clave como teórico y aglutinante del grupo, mientras que Luis Gordillo fue su más próximo referente español.

La iconografía de muchas de las obras de los esquizos revela la enfática falta de inhibición en los comportamientos sociales de una España que deseaba no quedarse al margen de las inquietudes internacionales. “No éramos combatientes al uso”, diría en alguna ocasión Herminio Molero, “realmente, nuestra forma de lucha consistía en ignorar que existiese dictadura. Para nosotros ya estaba muerta, y como tal nos comportábamos.”

– Referentes y contextos:

Los esquizos se nutrieron de una gran multiplicidad contextual, tomando sin complejos una gran variedad de estímulos artísticos, musicales, literarios o filosóficos que se sitúan entre la erudición teórica y la cultura de masas. Entre ellos, emergen referentes pictóricos como las distintas piruetas metafísicas de Salvador Dalí y Giorgio de Chirico, el mundo duchampiano y su autoconsciencia de los códigos del arte, la abstracción colorista de Frank Stella y José Guerrero, la figuración de gran formato practicada por Alex Katz, la figuración de David Hockney y Richard Hamilton, o el pop local de Alfredo Alcaín, así como el rechazo expreso de la poética informalista desplegado en la obra de Luis Gordillo. Este complejo mundo de referencias venía completado por los álbumes fotográficos de Ed Ruscha, el psicoanálisis de Lacan, la teoría francesa encarnada por Deleuze y Guattari, y las actitudes ambiguamente sofisticadas de la música pop de David Bowie y Brian Ferry.

– Los inicios. Desde los sesenta hasta 1973

Los últimos años sesenta y los primeros de la década siguiente marcaron el comienzo de las experiencias de la joven figuración madrileña, alentada por la estela de la “Nueva Generación” de los sesenta y protagonizada por unos pintores que, en palabras de Juan Manuel Bonet, “no sentían vergüenza al proclamar su condición de tales”. Desde los primeros años se configuró un inédito crisol de transferencias visuales. Surgen pinturas de piscinas y de personajes como Greta Garbo a través de Carlos Alcolea; la figuración narrativa de personajes anamórficos y algunos dibujos que rescatan los lenguajes del cómic y la cultura popular, practicada por Carlos Franco; las obsesiones autobiográficas de Guillermo Pérez Villalta; o los contemporáneos trabajos relacionados con la poesía visual de Herminio Molero y Manolo Quejido.

 

– La articulación de un lenguaje. 1973 – 1977

Grupo de personas en un atrio o alegoría del arte y de la vida o del presente y del futuro, de Guillermo Pérez Villalta, se iba a convertir conscientemente en un retrato de grupo, reunido en torno a la Galería Buades, que se constituiría como centro de proyección de una nueva poética a partir de su exposición inaugural Propuesta de temporada. Son también los años en los que la nueva crítica, aglutinada igualmente en torno a Buades, empezó a construir el discurso estético que arropó al grupo madrileño durante toda la época de los 70. Aparecen obras y acontecimientos clave que iban a pasar a conformar el imaginario del ámbito artístico madrileño de los setenta, e incluso, de la década siguiente. Este universo singular y heterodoxo podría quedar resumido en las propias palabras de Pérez Villalta: “Los aspectos estéticos de este mundo cambiaron para mí; algo así como pasar del hippismo al glam, de la Incredible String Band a Bowie y Roxy Music; de la protesta a una actituda más hedonista, irónica y quizás dramática”.

  

– La complejidad. 1977 – 1980

A partir de la celebración de las primeras elecciones democráticas en España, los caminos figurativos de los artistas madrileños se hicieron cada vez más complejos, sumergiéndose de forma desinhibida en las múltiples referencias literarias y estéticas adquiridas hasta entonces. Se hizo patente una cierta dispersión respecto a los intereses comunes que les había dado señas de identidad como grupo durante los años anteriores, entre otras razones, por el contacto que tuvieron con otros artistas nacionales de poéticas muy diferentes que fluctuaban entre la práctica objetual, la pintura abstracta y el arte conceptual. Las exposiciones que marcaron el cambio de década, 1980 y Madrid D.F., reunieron a los jóvenes figurativos madrileños con pintores adscritos a otras tendencias, mostrando una nueva actitud, queriendo “replantear la política del arte”. En la pintura de los nuevos ochenta estaría permitido el retrato individual, el retrato social de un incipiente rock español o las referencias al mundo de Walt Disney; la única reinvindicación parecía ser la creación de un mercado nacional del arte.

 

– Otros caminos. 1980 – 1984

Los comienzos de la década de 1980, importantes en la historia contemporánea del Madrid de la democracia, asistieron a la proliferación de una nueva escena cultural alternativa y underground que se expandía en el contexto del entusiasmo de los primeros años de la Transición. Algunos de estos artistas iban a participar en esta efervescencia creativa, como Herminio Molero, que fundaría junto a los hermanos Auserón el grupo de música pop Radio Futura. La muestra Otras figuraciones, inaugurada a finales de 1981, significó el canto del cisne del lenguaje figurativo y, lejos de la amalgama neoexpresionista del momento, supondría un intento frustrado de su exportación al mercado europeo, donde el retorno de la pintura era ya un hecho.

– El gabinete de Javier Utray

El carácter conscientemente contradictorio y compulsivamente inclusivo de los artistas de esta generación queda patente en Jaiver Utray, uno de los principales mentores del grupo, cuya heterodoxa enseñanza en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) permitió encontrar un marco teórico a muchos de los esquizos. Javier Utray representaba para los jóvenes pintores madrileños la excepción dentro del contexto más académico e institucional, poniéndoles a disposición las nuevas posibilidades creativas de la arquitectura posmoderna representada por Robert Venturi y Aldo Rossi. La importancia de Utray radicó en su papel de catalizador de una nueva sensibilidad hacia todas las actitudes rupturistas internacionales, las cuales parecían no tener cabida en el gris panorama cultural español de la época. Su conocimiento de diferentes contextos estéticos renovadores ayudó de manera singular a la configuración multirreferencial, ciertamente esquizoide, de la figuración de los setenta

~ by lostonsite on 10 julio, 2009.

Arte, Exposiciones

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