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Cuando se dibujan sueños catastróficos

MATÍAS DUVILLE.
SAFARI EN EL CREPÚSCULO.

Galería Distrito 4.
Del 16 de Junio al 30 de Julio de 2009

Safari en el Crepúsculo, del joven artista argentino Matías Duville (1974) es una serie de obras representativas de su trabajo artístico, centrado fundamentalmente en dibujos en diferentes soportes, como paredes, sedas, papel, conglomerado, etc. Sus dibujos parecen una consecuencia de sueños, de viajes imposibles y paisajes desolados, donde la falta de presencia humana revela ese estado onírico que remite incluso a cuentos infantiles e historias de un pasado lejano, donde no dejan de hacer referencia a las catástrofes naturales: huracanes, desbordamientos de ríos, etc. Esta sucesión de ideas da como resultado una concatenación de dibujos que son fiel reflejo de la convulsa creación de Duville.

Estos paisajes narrados e imaginados son un despliegue de anécdotas donde los truenos irrumpen inesperados, los huracanes arrastran automóviles, las leyes naturales están trastocadas, como si no se tratase de este planeta. Entre los múltiples sucesos de estas representaciones, el fuego se mueve con la dinámica del agua, la luz tiene el poder del viento y las olas se congelan como los objetos que ponemos en una heladera. Sus árboles antropomórficos, presentes en mucha de su obra, hablan de desolación y dolor. Pareciéramos estar, en un primer momento, frente a escenas apocalípticas: huracanes, avalanchas de troncos, accidentes, inundaciones –la lista de tragedias es larga.

Sin embargo, este listado fáctico no abarca la imaginería del joven artista. Lejos de plantarse en el mundo de lo real, Duville ubica sus catástrofes en un plano ajeno, fantástico, a partir del cual las separa de su propia naturaleza trágica. Realiza una transferencia, desde la referencia objetiva del mundo real, a la posibilidad de un mundo imposible. Su mirada es vertiginosa y cándida.

En esta nueva cosmogonía, cambia el modo de ser de las cosas. Es un mundo en transformación constante, cuyas transferencias entre lugares tienen consecuencias imprevisibles. Un caos que para el filósofo no es desorden o confusión, sino el abismo que está detrás de todo lo que existe, y cuyas reglas de orden no podemos abarcar. Pues el mundo de Duville, si bien trágico, es ordenado, tranquilo, amable. De allí su naturaleza cándida, su guiño que hipnotiza al espectador. En sus dibujos más recientes, el gesto destructivo se traslada al espacio mismo de la representación. Así, Duville afirma el arte como una fuerza generadora, capaz crear un mundo: “…un planeta similar a éste, donde el caos tiene otro sentido o leyes propias si bien similares. Todo puede ocurrir allí”.

Su mundo tiene sólo algo de real y mucho de onírico, con elementos cotidianos envueltos en un magma inquietante y casi trágico. En sus excelentes dibujos a bolígrafo sobre seda, Duville crea turbadoras superficies que semejan cartografías en relieve de un desastre en ciernes. Hay un clima común en todas estas obras, una tensión que se sabe de otro mundo pero que arrastra al espectador a una tolvanera fenomenal.

En sus conglomerados, el porteño aplica pintura para después embestir violentamente la madera, que salta en pequeños pedazos. Y en uno de los cuadros, vuelve a pegar estos trozos a la superficie. Convierte así el caos en materia, porque ambos no son sino principios cíclicos capaces de destruir y de regenerarse constantemente. Garimpo, el mural de 7 metros con el que concluye la muestra ofrece un excelso panorama del caos, pero tras una mirada atenta comprendemos que estas corrientes huracanadas amenazan tanto como fascinan.

Matías Duville nace en Quilmes. Buenos Aires. Se traslada a Mar del Plata, donde estudia Artes visuales y Publicidad, más adelante realiza el análisis de la obra que la Fundación Antorchas lleva a cabo en Mar del Plata entre 1999 y el 2002. Obtiene la beca para las artes plásticas. «Fondo Nacional de las Artes» (2002). Luego obtiene la beca de estímulo para las artes visuales, «Fundación Antorchas”, (2003/2005). Beca «TRAMA». Programa de cooperación y confrontación entre artistas y Beca del ”Programa de talleres para las artes visuales”. Desde 1999 ha participado en varias exposiciones colectivas en Mar del Plata, y desde 2003 ha realizado exposiciones individuales en Buenos Aires.

Pintor y autor de excelentes trabajos sobre papel, Duville ha crecido en Argentina al abrigo de su compatriota Jorge Macchi, también vinculado a esta galería, de quien heredó su estrecha relación con el soporte. El interés de Macchi por el arte conceptual debió de calar hondo en Duville, que en algunos trabajos añade un componente de clara raíz performativa. Trabaja sobre distintos materiales, generando un grado de tensión entre la representación y el procedimiento que es llevado a cabo sobre el soporte. Esta condensación entre material, relato y accionar llevan a la imagen a un grado experimental que modifica el relato inicial.

~ by lostonsite on 7 julio, 2009.

Arte, Exposiciones

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