header image
 

Cuando se renueva retomando lo pretérito

LA BELLA DURMIENTE
Pintura victoriana del Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico

Museo del Prado
Del 24 de Feberero al 31 de Mayo de 2009
(Prorrogada hasta 21 de Junio)

– Hermandad Prerrafaelita

La Hermandad Prerrafaelista (Pre-Raphaelite Brotherhood) fue una asociación de pintores, poetas y críticos ingleses, fundada en 1848 en Londres por John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt. La Hermandad se disolvió apenas un lustro después, pero su influencia se dejó sentir en la pintura inglesa hasta entrado el siglo XX. Surgió en oposición al conservadurismo academicista de la Royal Academy of Arts y al convencionalismo de la época victoriana, con la aspiración de recuperar un arte más espontáneo inspirándose en la naturaleza y en la técnica y el simbolismo de los pintores italianos y flamencos del primer Renacimiento. Propugnaban el regreso al detallismo minucioso y al luminoso colorido de los primitivos italianos y flamencos, anteriores a Rafael (de ahí el nombre del grupo), a los que consideraban más auténticos. Desde su punto de vista, la pintura académica imperante no hacía sino perpetuar el manierismo de la pintura italiana posterior a Rafael y Miguel Ángel, con composiciones elegantes pero vacuas y carentes de sinceridad.
Su pintura se focaliza especialmente en evocar el estilo de los antiguos pintores del Renacimiento, especialmente basándose en los autores y temas propios del Quattrocento, el Trecento y asuntos aún más antiguos, medievales principalmente, leyendas arcaicas e incluso, como en el caso del pintor Lawrence Alma-Tadema, pasajes de la época clásica de Grecia y Roma.

Los objetivos de la Hermandad se resumían en cuatro declaraciones:

1. Expresar ideas auténticas y sinceras;
2. Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas;
3. Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria;
4. Y, lo más importante de todo, buscar la perfección en la creación de pinturas y esculturas.

Estos principios no tenían un carácter dogmático, ya que los prerrafaelistas creían en la libertad personal de los artistas para escoger sus propias ideas y técnicas pictóricas. Bajo la influencia del Romanticismo, pensaban que la libertad y la responsabilidad eran en el arte conceptos inseparables. Sin embargo, les fascinó particularmente la Edad Media, que entrañaba para ellos una integridad espiritual y creativa que se había perdido en épocas posteriores. Este énfasis en lo medieval suponía en la práctica un alejamiento del realismo, que propugnaba una observación independiente de la naturaleza. En sus primeros momentos, los prerrafaelistas creyeron que medievalismo y realismo eran compatibles, pero en años posteriores el movimiento terminó por escindirse en dos direcciones. La corriente realista fue encabezada por Hunt y Millais, mientras que el medievalismo estaba representado por Rossetti y sus seguidores Edward Burne-Jones y William Morris. La ruptura no fue nunca absoluta, dado que ambas facciones creían en la esencia espiritual del arte, oponiendo así su idealismo al materialismo realista asociado con Courbet y el impresionismo.
A partir de 1856, Rossetti se convirtió en el principal representante de la tendencia medievalista del movimiento. Su obra influyó en su amigo William Morris, del que fue socio en su empresa (y con cuya mujer tuvo tal vez un idilio). Ford Madox Brown y Edward Burne-Jones fueron también socios de la misma empresa. Gracias a ella, los ideales de la hermandad influyeron en gran número de arquitectos y diseñadores de interior, despertando el interés por el dibujo y la artesanía medievales. Esto condujo al movimiento llamado Arts and Crafts, encabezado por Morris.

En su búsqueda de un colorido brillante, semejante al de la pintura del Quattrocento, Hunt y Millais desarrollaron una técnica pictórica consistente en aplicar por encima del dibujo previamente trazado en el lienzo una fina capa de pigmento blanco, que dejaba visible el dibujo; sobre esta capa húmeda se aplicaba la pintura, con pinceles pequeños y meticulosa lentitud. Esto permitía que el color tuviese en sus cuadros el brillo y luminosidad que buscaban. Este énfasis en la luminosidad del color era una reacción contra el uso excesivo del betún en las obras de artistas ingleses como Joshua Reynolds, David Wilkie o Robert Haydon. El uso del betún dejaba en la pintura zonas oscuras, un efecto que los prerrafaelistas rechazaban.

En la visión de la naturaleza de los prerrafaelitas influyeron la democratización de la ciencia y la gran expansión del interés por la historia natural a mediados del siglo XIX. La visión prerrafaelita era óptica e investigadora. Al otorgar a los detalles naturales el mismo valor que al elemento figurativo principal subvertían la idea académica de una composición organizada jerárquicamente, en la que el fondo quedaba subordinado al foco de interés humano. Cada forma de la naturaleza era tratada con gran exactitud, de forma única y autónoma. Este detallismo en la representación pictórica motivó la comparación con el alcanzado por la fotografía y por el microscopio. Algunos críticos indicaron que una concentración de detalles tan excesiva creaba una sensación de hiperrealismo que iba más allá de las nociones aceptadas de realismo en el arte. Los prerrafaelitas pintaban directamente del natural, intentando captar de cerca el detalle. Su objetivo no era la ingenuidad, sino la autenticidad. Para ello la ciencia constituía una guía fiable. Pintar al aire libre en lugar de recurrir a la memoria era fundamental para liberar la mente de esquemas preestablecidos y de verificarlo todo a partir del motivo representado. Un factor importante en la preferencia por la pintura al aire libre fue el deseo de captar el color tal como aparecía en la naturaleza. Esto les llevó a intentar distinguir entre colores “absolutos” (aquellos que poseen los objetos vistos por separado, sin influencia de ningún otro color) y “aparentes” (aquellos que se regulan entre ellos al ser vistos en conjunto).

Los pintores prerrafaelitas rechazaron la estetización del entorno mediante estrategias pictóricas y aunque el parecido de los paisajes prerrafaelitas con los de los pintores flamencos e italianos primitivos es escaso, existen algunos puntos en común: aislamiento de detalles naturales, enfoque homogéneo en toda la imagen (aspecto que ha sido interpretado como un rechazo de las convenciones paisajistas que predominaron después del Renacimiento) y equilibrio entre los elementos figurativos y paisajísticos.

JOHN EVERETT MILLAIS (1829 -1896)

Millais nació en Southampton, en el seno de una prominente familia originaria de la Isla de Jersey. Su prodigioso talento para el arte le valió una plaza en las escuelas de la Royal Academy con sólo once años.
Tras fundar la Hermandad Prerrafaelita, Millais realizaría obras adscritas a dicha estética. Dentro de este periodo prerrafaeilta destacan cuadros como Cristo en casa de sus padres (1850), que fue objeto de controversia a causa del retrato realista de una Sagrada Familia de clase obrera trabajando en un desordenado taller de carpintería, Un hugonote (1852), que representa a una joven pareja a punto de separarse a causa de sus diferencias de religión, y su obra más conocida, Ofelia (1852), donde Millais creó superficies pictóricas densamente elaboradas basándose en la integración de elementos de la naturaleza. Este procedimiento ha sido descrito como una especie de «ecosistema pictórico». Sin embargo, tras su matrimonio con Effie Gray en 1856, Millais cambió su estilo de pintura, haciéndolo más comercial y asequible, sucumiendo al gusto victoriano de un arte sentimental y anecdótico.

– La huida de un hereje (1857).
En este cuadro, Millais desarrolló la tradición de presentar anécdotas imaginarias del pasado como un medio para universalizar los sentimientos de los individuos.

WILLIAM HOLMAN HUNT (1827 – 1910)

Las obras de Hunt no tuvieron al principio demasiado éxito, siendo calificadas por la crítica de feas y torpemente ejecutadas. En los comienzos de su carrera su interés por el realismo le llevó a pintar varios cuadros que reflejaban escenas de la vida cotidiana tanto en el campo como en la ciudad. Fue un notable paisajista, pero sin embargo, la fama le llegó con sus obras de temática religiosa.
Todas sus pinturas concedían una gran atención al detalle, y mostraban un vívido colorido y un elaborado simbolismo religioso, a menudo inspirado en los textos bíblicos. Su trabajo recibió la influencia de los escritos de John Ruskin y Thomas Carlyle; como ellos, Hunt creía que el mundo podía ser descifrado como un sistema de signos visuales. Para Hunt, la tarea del artista consistía en revelar la correspondencia entre signo y realidad. De todos los componentes de la Hermandad Prerrafaelita, fue Hunt el que mostró más fidelidad a sus planteamientos a lo largo de toda su vida. Al final de su carrera se vio obligado a abandonar la pintura, por problemas de visión.

– La señorita Gladis M. Holman Hunt (La escuela de la naturaleza) (1894)
Óleo sobre tabla fechado por el artista como “93”, en la parte inferior derecha, cerrando un monograma del autor (su firma). Fue expuesto en su primera versión en 1896 en Liverpool con el título de Ocio de verano. La obra responde en todo momento a una doble naturaleza, a una doble definición, concentrada en dos lecturas: la superficial o estética y la simbólico-alegórica o temática.

THOMAS SEDDON (1821 – 1856)

Paisajista inglés nacido en Londres. Su padre era carpintero, y el hijo durante algún tiempo siguió la misma ocupación, pero en 1842 fue enviado a París a estudiar arte ornamental. A su regreso realizó diseños de mobiliario para su madre. En 1849 comenzó a dibujar en excursiones por Gales y Francia, y en 1852 expuso en la Real Academia.
A finales de 1853 se unió a holman Hunt en una expedición al Cairo. Trabajó durante un año en Egipto y Palestina, pintando paisajes que Ruskin declaró que eran “los primeros paisajes que muestran una perfecta unión de habilidad artística con precisión topográfica”. Sus cuadros sobre Oriente fueron expuestos en Berners Street, Londres en 1855, y en Conduit Street en 1856. En ese mismo año, Seddon regresó al Cairo, donde falleció.

– Léhon desde Montparnasse (1853)
En esta vista de Léhon, una pequeña aldea de Bretaña, Seddon busca la fidelidad a la naturaleza. Pintado al aire libre, se quiere transmitir cada detalle de lo que se está percibiendo.

DANTE GABRIEL ROSETTI (1828 – 1882)

Hijo de un erudito emigrado italiano, Gabriele Rossetti, D. G. Rossetti nació en Londres, Inglaterra y recibió el nombre de Gabriel Charles Dante Rossetti. Era hermano de la poetisa Christina Rossetti y del crítico William Michael Rossetti. Desde muy temprana edad, mostró un gran interés en la literatura. Como todos sus hermanos, aspiraba a ser poeta. Sin embargo, también deseaba pintar, habiendo mostrado un gran interés en el arte italiano medieval. Estudió con Ford Madox Brown, con quien mantuvo una estrecha relación a lo largo de su vida. Estudió idiomas en el King’s College y posteriormente en la Royal Academy.
Rossetti, tras la fundación de la Hermandad Prerrafaelita, siempre estuvo más interesado en la parte medieval del movimiento que en la moderna, prefiriendo imágenes simbólicas y mitológicas a las realistas.
Estas tendencias se acrecentaron debido a ciertos acontecimientos de su vida privada, en particular por la muerte de su esposa, Elizabeth Siddal (1820 – 1862), quien se suicidó ingiriendo láudano después de dar a luz a un niño muerto. Rossetti cayó en la depresión y enterró la mayor parte de sus poemas inéditos en la tumba de su esposa, en el cementerio de Highgate. Idealizó su imagen como la Beatriz de Dante en un buen número de pinturas, abriendo el camino del pintor hacia una mayor ornamentación y simbolismo.
Hacia el final de su vida, Rossetti cayó en estado mórbido, oscurecido por su drogadicción y su creciente inestabilidad mental, pasando sus últimos años retirado, como un recluso. Murió en Birchington-on-Sea, Kent, Inglaterra.

– La viuda romana (Dîs Manibus) (1874)
Rossetti toma un tema clásico para pintar uno de los retratos de enigmáticas mujeres que realizó en la década de 1860, mujeres de belleza particual que permitieron acuñar el término de “belleza prerrafaelita”.

EDWARD BURNE-JONES (1833 – 1898)

Burne-Jones era hijo de un dorador tallista de Bennetts Hill. Su madre murió a los seis días de su nacimiento, y fue criado por su padre y un ama de llaves. Acudió a la Escuela del Rey Eduardo, en Birmingham, y luego estudió teología en el Exeter College de la Universidad de Oxford. Allí se hizo amigo del poeta William Morris como consecuencia del mutuo interés en la poesía, y recibió la influencia de John Ruskin.
En 1855 entró en el taller de Rossetti, pero desarrolló su propio estilo influido por sus viajes a Italia con Ruskin y otros. Pretendía ser eclesiástico, pero por influencia de Morris se hizo artista y diseñador. Después de Oxford, donde no obtuvo título alguno, se involucró mucho en el renacimiento del arte de la vidriera en Inglaterra.

– Serie El Rosal Silvestre (1870 – 1873): Serie inspirada en la fábula de Perrault que en el siglo XIX recogiera Alfred Tennyson en su poema The day dream (El sueño del día), Burne-Jones explora la cualidad ambigua del sueño como frontera con la muerte.

– El sueño del rey Arturo en Avalón (1898)

Se trata de la última obra que realizó Burne-Jones y que dejó inacabada, aunque estuvo trabajando sobre ella unos veinte años. Resume la fascinación de los prerrafaelitas por la leyenda artúrica. Arturo, mortalmente herido tras la última batalla contra Mordred, ha sido llevado por tres reinas mágicas hasta la isla mágica de Avalón, donde permanecerá en un ensueño hasta que su presencia sea requerida de nuevo en la tierra. Por tanto, Avalón representa por un lado el fin de una época mítica, a partir de la cual llegará la decadencia, un mundo sumido en la confusión y en la tristeza, pero además Avalón representa una esperanza para el futuro. Arturo no está muerto, está esperando el momento para regresar.

FREDERIC LEIGHTON (1830 – 1896)

Leighton nació en Scarborough en una familia dedicada a los negocios de importación y exportación. Estudió en la University College School, Londres. Recibió su educación artística en el continente europeo, primero de la mano de Eduard Von Steinle y después de Giovanni Costa. A la edad de 24 años, viajó a Florencia, donde asistió a la Academia de Florencia. Vivió en París desde 1855 a 1859, donde conoció a Ingres, Delacroix, Corot y Millet.
En 1860, se trasladó a Londres, donde se asoció a los Prerrafaelitas. Leighton fue ordenado Caballero Bachelor en Windsor en 1878, y se le concedió el título de baronet ocho años más tarde. Fue el primer pintor al que se le otorgó el Par, en la Lista de Honores de Año Nuevo de 1896. La patente que lo convirtió en Baron Leighton de Stretton en el Condado de Shropshire, se hizo pública el 24 de enero de 1896; Leighton murió al día siguente de una angina de pecho.

– Sol ardiente de junio (1895)
Es considerada la obra maestra de Leighton. De naturaleza clásica, se cree que la mujer retratada hace referencia a las figuras durmientes que los griegos pintaban a menudo simbolizando a  Venus. En la parte superior del cuadro aparece una adelfa, planta venenosa que representa el frágil vínculo entre el sueño y la muerte.

~ by lostonsite on 17 abril, 2009.

Arte, Exposiciones

One Response to “Cuando se renueva retomando lo pretérito”

  1. […] Sobre los prerrafaelistas se habló en este hilo: Cuando se renueva retomando lo pretérito […]

Leave a Reply




 
A %d blogueros les gusta esto: