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Cuando la piedra colorea el paisaje

RUTA DEL COLOR.

PUEBLOS AMARILLOS:

El color amarillo (y blanco) es propio de las cuarcitas que se utilizan en la construcción de sus muros y que, en algunos casos, se conjugan con otros materiales presentes en la zona.

– Alquité:

El nombre de esta población es de origen árabe, citándose por primera vez en 1123 como Alchite. Ya en el siglo XVIII cambia su denominación por Alquitee. Esta población está asentada a 1280 metros sobre una ladera en la que se levanta la Iglesia de San Pedro, de origen romántico. En ella destaca su portada con tres magníficas arquivoltas y una cruz procesional gótica que se encuentra en su interior.
Fiestas de Alquite: Corpus Chrsti, 16 de agosto – San Roque.

•) Iglesia de San Pedro: Templo románico de una sola nave rematada por cabecera cuadrangular. Ha sufrido diversas reformas y arreglos, pero conserva una portada románica bellamente labrada que ha sido puesta en relación con la Sala Capitular de la Catedral del Burgo de Osma y con el monasterio de Santo Domingo de Silos.
Todo el edificio se construye en mampostería, reservando los sillares para reforzar esquinas, vanos y los laterales de la espadaña que se levanta sobre el muro de cierre de la nave. Consta de dos cuerpos: el inferior macizo y terminado en una cornisa poco saliente y el superior, de forma triangular, en el que se abren los dos arcos del campanario.
En el lado sur se añadió un atrio para proteger la portada. Su puerta es un arco de medio punto con dovelas de buen tamaño sobre impostas. En su interior encontramos la portada románica, un elemento de gran interés. Es de tres arquivoltas. La interior se decora con motivos geométricos enlazados y apoya en impostas. Sus jambas, como en el exterior, aparecen ligeramente aboceladas. El canto de la exterior se decora con óvalos y en el frente de las dovelas presentan rosetas de cuatro pétalos. La arquivolta intermedia apoya en ábacos, capiteles decorados y columnas. Toda su decoración es figurada y encontramos, de derecha a izquierda: Un hombre armado con espada cabalgando sobre una sirena-pájaro, cinco trasgos, una figura monstruosa, David músico y una escena de lucha entre un jinete armado con espada y un trasgo. Uno de los capiteles se decora con sirenas-pájaro y otro con leones.
Dentro de la nave, encontramos el coro y la pila bautismal al fondo. Cerca de la cabecera se disponen dos retablos barrocos policromados y gemelos dedicados a Cristo crucificado y la Virgen con el Niño. Esta talla es de estilo tardorrománica, repintada posteriormente con poco acierto. Sigue la representación iconográfica tan común en los siglos XII y XIII: la Virgen aparece sentada en el trono celestial con la manzana del Paraíso en la mano derecha y el Niño sentado sobre su pierna izquierda.
El arco triunfal es de sillería, con la esquina a chaflán y apoyado sobre impostas. La cabecera se cubre con una bóveda de medio cañón sobre impostas a los dos lados. Se aprecia que el empuje de la bóveda desplazó el muro sur, por lo que fue necesario construir contrafuertes en el exterior. El retablo mayor es barroco, organizado en tres calles. En las calles laterales hay tablas pintadas con temas como la anunciación, la crucifixión de San Pedro o Jesús llamando a San Pedro y a San Andrés. En la calle central, sobre el sagrario, se abre la hornacina con la imagen de San Pedro sentado en el trono vaticano. Encima hay otras dos tablas pintadas con la Virgen y el Niño y el Calvario.

– Martín Muñoz de Ayllón:

Se llamó Martín Muñoz hasta el siglo XIX, cuando se le añadió el sufijo de Ayllón por ser pedanía de dicha villa. El color negro de la pizarra de sus tejados y el amarillo de sus muros confieren una tonalidad característica, por lo que se integra dentro de los pueblos de arquitectura amarilla de la Sierra de Ayllón. Tuvo canteras de pizarra que se utilizaron para la cubierta del Palacio de la Granja y para el suelo de la Catedral de Segovia. Destaca la iglesia de San Martín de Tours, patrono del lugar.
Fiestas: 25 de agosto – San Luis; 11 de noviembre – San Martín de Tours.

•) Iglesia de San Martín de Tours: Templo sencillo y rústico restaurado en el año 2001. El elemento menos afectado por el estado de ruina en el que se encontraba era la espadaña construida en sillares rojos y blancos.
La cubierta del edificio se derrumbó en 1994 y pasaron unos años hasta que con el esfuerzo de los vecinos se pudo acometer la rehabilitación. Consecuencia del derrumbe, son pocas las imágenes que se han conservado y tan solo fragmentos de un retablo.
Menos la espadaña, todo el edificio es de mampostería en la que se mezclan piedras rojas, negras y blancas. Consta de una sola nave rematada por una cabecera ligeramente más alta, en el interior ambas se comunican a través de un arco de medio punto pintado de rojo que vuela de lado a lado. Al fondo de la nave se levanta el coro y se dispone la pila bautismal, quizás románica, decorada con una sencilla línea. En el lado sur se adosó un sencillo atrio para proteger la entrada. Sobre su puerta se ha redispuesto un canecillo románico decorado con un motivo erótico. Dentro del atrio se conservan fragmentos de las tablas pintadas de un retablo, entre las que podemos distinguir los siguientes temas: El Calvario, San Martín de Tours, la Virgen con el Niño y la Adoración de los Reyes Magos.
En la cabecera se conservan imágenes de cierto interés como dos tallas de Cristo crucificado y un Niño de la Bola (siglo XVII). El sagrario es de estilo barroco. En la puerta, enmarcada por columnas acanaladas en espiral y con capiteles jónicos, aparece Cristo resucitado. La imagen de San Martín de Tours es muy moderna y representa el momento en el que el santo, vestido de soldado, le regala su capa a un mendigo.
La devoción a San Martín, muy extendida en la Francia medieval, se encuentra muy presente en tierras segovianas. Nacido en Panonia (Hungría), se alistó en las legiones romanas y sirvió en Italia y la Galia. Siendo soldado tuvo lugar la escena representada. Esa noche, Cristo vestido con la capa se le apareció a Martín para darle las gracias. Bautizado por san Hilario de Poitiers, fue después elegido obispo de Tours. Convirtió al cristianismo a muchos pueblos y fundó numerosos monasterios, por lo que se llamó el Apóstol de las Galias.
Es el patrón de soldados y caballeros. Su fiesta el 11 de noviembre, marcaba el inicio del invierno y era tradicional comenzar la matanza del puerco.

PUEBLOS ROJOS:

En determinadas localizaciones de la Sierra de Ayllón aparece un sustrato rojo rico en compuestos férricos. Las construcciones, entonces, se hacen a partir de tierra roja, el color que tienen las arcillas y las arenas de los alrededores.

– Villacorta:

Pertenece al término municipal de Riaza. Destaca el color de sus construcciones, realizadas con piedras rojizas y pizarra de la zona. En el centro del pueblo se encuentra la Iglesia de Santa Catalina que destaca por su pórtico románico y por un artesonado mudéjar del siglo XVI.
Fiestas: 16 de agosto – San Roque, 25 de noviembre – Santa Catalina

•) Iglesia de Santa Catalina: Templo construido sobre la planta de cruz latina, posiblemente a principios del siglo XVII. De esta época dataría el magnífico artesonado de madera que queda oculto por la bóveda de lunetos de la nave, obra realizada hacia 1777. El retablo mayor es de 1768, realizado por los maestros Simón y Felipe Yáñez.
Toda la iglesia se levanta con mampostería de la piedra roja tan característica del lugar. Tan sólo se emplea piedra bien labrada para reforzar vanos y esquinas y construir la espadaña. En el lado sur, a continuación del brazo del crucero, se adosaron el atrio y la sacristía. El atrio protege la entrada al templo, que es una sencilla puerta con arco de medio punto. En una de las jambas hay una inscripción con la fecha de 1777, que correspondería a la reforma de la nave.

Ya en el interior, el coro se levanta a los pies de la nave, sobre arco escarzano. La barandilla es de hierro forjado, con la reja que cierra el sotocoro, donde se conserva la pila bautismal románica. La nave se cubre con bóveda de lunetos muy rebajada, ocultando un artesonado de madera del siglo XVII de gran interés, descubierto por don Ángel Luis Tártalo Vara. Las vigas apoyan en ménsulas de madera decoradas con volutas. Las tablas entre las vigas decoran con casetones lobulados. En los muros laterales de la nave se abren dos grandes hornacinas de piedra repintadas, en forma de arco de medio punto con casetones floreados. En ellas se disponen las imágenes modernas de san José y San Isidro. El centro del crucero con cúpula sobre pechinas y cuatro arcos torales que intercomunican la nave, los brazos y el presbiterio. Tres son rebajados y el otro de medio punto. Descansan en medias columnas con capiteles decorados con dos austeros boceles. Los dos brazos, como la cabecera, se cubren con bóveda de lunetos. En el brazo norte aparece un retablo barroco dedicado a la Inmaculada Concepción con una talla de San Juan en el remate. En las paredes hay dos lienzos de la escuela española (s. XVII) representando a San Antonio de Padua y Santo Domingo de Guzmán. En el brazo sur, el retablo es clasicista, de finales del siglo XVI (?). Las dos figuras principales son San Sebastián y San Roque. Entre las figuras más pequeñas aparecen ángeles, serafines, Santa Catalina de Alejandría y Santa Catalina de Siena. El retablo mayor es barroco, dorado y con dos cuerpos añadidos a los lados. El oro original se perdió en un incendio. Las hornacinas albergan las imágenes de Santa Catalina de Alejandría, la Virgen del Rosario y Cristo Crucificado. El retablo es obra de los maestros de arquitectura y adorno Simón y Felipe Yáñez, vecinos de Estebanvela. Realizaron la obra en 1768, tras rechazarse unas trazas que había preparado Manuel Santallana. Sobre el retablo primitivo, el párroco había informado que en ese mismo año que “se halla con la nezesidad de ejecutar nueba planta el retablo maior por ser el que tiene de unas plantas pintadas mui derrotado (y) carcomido”.

– Madriguera:

El uso de la arcilla y piedra rojiza de la zona así como la buena conservación de la arquitectura popular típica de los pueblos rojos de la Sierra de Ayllón hacen que Madriguera tenga un encanto especial.
En épocas pasadas formó parte del “sexmo de la Sierra” de la castellana Comunidad de Villa y Tierra de Ayllón. Dispone de una destacable iglesia, dedicada a San Pedro, con su espadaña, acorde con su época de esplendor en la que llegó a tener a más de 750 habitantes.
Fue un activo núcleo comercial y de servicios de la zona, dedicándose una parte de su población a la arriería y al trato. Dispuso de ayuntamiento propio, farmacia, casino…
Con la emigración de los años 50 y 60 del siglo XX, se fue despoblando hasta que el año 1979 se incorporó al Ayuntamiento de Riaza.
En sus alrededores hay una antigua mina de caolín, una fuente de aguas ferruginosas, explotaciones de pizarra…
Fiestas: Domingo siguiente al 27 de Julio – día de San Pantaleón, patrón del pueblo, Domingo siguiente al Corpus Christi – día del Señor.

•) Iglesia de San Pedro Apóstol: Templo con planta de cruz latina, construido con la piedra roja férrica, procedente de una cantera cercana y cuyo uso en todas las casas da al pueblo su apariencia singular. En la espadaña, situada a los pies de la nave sur, se usa también una piedra más clara para la base, los arcos y el remate.
La iglesia tiene dos accesos, uno desde la calle, al norte, y otro desde el cementerio, al sur. El cuerpo de templo se divide en tres naves, separadas por arcos de medio punto paralelos al eje longitudinal. Aunque no se conocen datos sobre la época de su construcción, podría ser un edificio del siglo XVIII, aunque con un origen anterior.
La nave norte se divide en varios ramos, cada uno cubierto con bóveda de arista a los pies se hizo una ampliación para albergar el retablo neoclásico de la Soledad y la pila bautismal, expuesta en la edición de 2003 de las Edades del Hombre, celebrada en Segovia. A la izquierda de la entrada, entre dos confesionarios, se alza el retablo barroco de Santa Librada, mártir lusitana que murió crucificada por su padre y patrona de Sigüenza. La nave sur es algo más corta y tiene al fondo la puerta de la escalera que sube al campanario. Junto a la puerta que da al cementerio hay un sepulcro de piedra de inspiración clásica, ahora usado como retablo dedicado a la Inmaculada Concepción.
La nave central es más alta que las laterales y se cubría con bóveda de medio cañón, seguramente con lunetos. Esta estructura falló y ha sido sustituida por una cubierta de madera. Al fondo de esta nave se levanta el coro, que todavía alberga los restos del maltrecho órgano. Bajo él se encuentran dos enterramientos correspondientes uno al cura de Estebanvela y Villacorta, y otro, al cura de Becerril. Ambos tienen blasones con tres llaves cruzadas y la fecha de 1577. Las tres naves y el crucero tienen suelo de madera, con grandes tablas marcadas para facilitar la localización de los enterramientos. El centro del crucero se cubre con cúpula de media naranja sobre cuatro arcos torales de medio punto. Su decoración es muy recargada y pintada en distintos colores, como corresponde a la plenitud del estilo barroco, ya en el siglo XVIII.

Los brazos del crucero, como la cabecera, son cortos. El brazo norte se cubre con bóveda de lunetos y alberga los retablos dedicados a San José, barroco y a San Pantaleón, neoclásico. El frente del brazo sur se decora con un fresco pintado en 1884 representando la escena bíblica de Moisés y la Serpiente. En las hornacinas de un retablo barroco encontramos las imágenes de Cristo Crucificado, Santa Catalina de Siena, Santa Lucía, San Sebastián y el niño de la Bola. Otro retablo barroco se dedica a la Virgen del Rosario.
La cabecera se cubre con bóveda de lunetos. En su frente se alza el retablo mayor, barroco, dorado y de tres calles separadas por columnas. En las peanas de las laterales se sitúan las imágenes de San Francisco y San Antonio de Padua. En la calle central se dispone el sagrario, el expositor con una imagen de la Virgen y la hornacina con el santo titular. En el remate encontramos un magnífico Calvario de estilo gótico. A los lados del retablo se pintaron otros frescos a finales del siglo XIX.

PUEBLOS NEGROS:

– Becerril:

Perteneciente al término municipal de Riaza, este barrio es conocido desde 1587. Este pueblo se caracteriza por el color oscuro de la piedra con que están construidas la mayoría de sus casas, de ahí su denominación de “pueblo negro”.
Destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo románico, con un ábsido circular muy bien conservado y una tabla románica de gran belleza.
A lo largo de la historia en esta población han existido minas de hierro y ampelita (un tipo de pizarra muy blanda). En sus alrededores existe una importante acebeda en la que se encuentran también tejos, serbales y fresnos.
Fiestas: 15 de agosto – Nuestra Señora de la Asunción, 13 de junio – San Antonio de Padua.

•) Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción: Templo románico reformado seguramente en el siglo XVI. Corresponden a la primera época la cabecera y una portada de dos arquivoltas, mientras que serían de la segunda la ampliación de la nave y la portada exterior de estilo clasicista.
La iglesia tiene su entrada por el muro sur, a través de un atrio con portada de estilo clasicista, que podría fecharse en la segunda mitad del siglo XVI. El arco de medio punto de la puerta se enmarca con pilastras que sostienen un estrecho entablamento. Dentro del atrio, una puerta comunica que ha sido usada como consulta de asistencia primaria. De frente se abre la portada románica que nos permite la entrada de la nave. Consta de dos arquivoltas que descansan en jambas de sillería entre cuyas esquinas se colocan dos columnillas con capiteles decorados con motivos vegetales de gran tosquedad. La segunda arquivolta abocelada y se cierra con trasdós achaflanado.
Una vez dentro del templo, el coro de madera se sitúa a los pies de la nave. Bajo él, el baptisterio con su pila románica decorada en forma de cáliz de flor, de factura tosca y aire primitivo. Cerca de la cabecera hay un retablo barroco con hornacina flanqueada por columnas y una imagen de la Virgen con el Niño. Un gran arco de piedra comunica la nave con una capilla que ocupa parte del volumen añadido del atrio. En esta capilla hay dos retablos barrocos, uno dedicado a Cristo crucificado. Se conservan aquí la imagen de la Dolorosa y un Cristo yacente, obras del siglo XVIII o posteriores. El muro norte de la nave mantiene en el exterior su cornisa románica con canecillos decorados en los que se repiten los motivos de forma alterna.
Un arco triunfal de medio punto da acceso a la cabecera. Descansa en ábacos decorados, uno con taqueado jaqués y otro con motivos vegetales. El capitel del lado del Evangelio se decora con piñas y cuerdas enlazadas que marcan un curioso motivo parecido a los lazos de tipo irlandés presentes en el arte prerrománico. El tramo recto del presbiterio se cubre con bóveda de medio cañón y el ábside con bóveda de horno. Ambas aparecen cubiertas con gruesas capas de yeso y pintura. En el lado norte del tramo recto se alza un retablo neoclásico policromado dedicado a San Antonio de Padua. Enfrente, un arco de medio punto comunica con la capilla lateral. Junto al retablo de San Antonio se abre la puerta que comunica con la sacristía.
El retablo mayor es una pieza de estilo clasicista, de tres calles separadas por columnas estriadas con capiteles corintios. En la calle central, sobre el sagrario, se abre la hornacina con una imagen moderna de la Virgen. Por el contrario, en las calles laterales se disponen cuatro tablas pintadas de estilo renacentista castellano que representan el ciclo de la Navidad: la Visitación, la Anunciación, el Nacimiento y la Adoración de los Reyes Magos.

– El Negredo:

•) Iglesia de la Virgen de Vallehermoso: Templo de origen románico muy reformado, seguramente en el siglo XVI, cuando se hace nueva la cabecera y se adosa el pórtico en el lado sur. La espadaña data de 1684, según la inscripción.

La espadaña se levanta a los pies de la nave, sobre dos grandes contrafuertes. Embutida en sus paramentos, aparece una estela discoidal del siglo XII, de las que se utilizaban para señalar los enterramientos.
El pórtico, de estilo renacentista, consta de una portada con arco de grandes dovelas flanqueado por medias columnas sobre basas. Los capiteles sostienen un entablamento decorado con serafines y dragones. Sobre el entablamento, un curioso relieve en el que dos ángeles parecen sostener un rostro barbado sobre dos llaves cruzadas. A un lado de la portada se abren dos arcos deprimidos rectilíneos sobre capiteles decorados y gruesas columnas. Al otro lado se dispone otro arco de idénticas características. Desde el pórtico se accede al interior de la iglesia a través de otra portada, esta de estilo románico. Consta de dos arquivoltas y trasdós decorado con taqueado jaqués. La arquivolta interior es abocelada y apoyada en imposta taqueada sobre jambas también aboceladas. La otra arquivolta se decora con óvalos y apoya en ábacos taqueados y capiteles decorados con motivos vegetales muy geometrizados. Las esquinas de las jambas exteriores se decoran con medias bolas.
En el interior de la nave, el coro es de obra y balaustrada de madera, y se dispone al fondo. Bajo él, el baptisterio. Hacia la cabecera encontramos dos retablos barrocos, uno frente a otro. Albergan las imágenes de San Sebastián y Cristo crucificado. El arco triunfal es apuntado y doblado. Apoya sobre capiteles románicos decorados con motivos vegetales y medias columnas adosadas. La cabecera es cuadrada y se cubre con una bóveda de crucería de aspecto primitivo, en la que ocho nervios confluyen en una clave central. En el exterior, la cornisa es de piedra sobre canes en cuarto de bocel y se sitúa un contrafuerte en cada esquina.
El retablo mayor es barroco, de la segunda década del siglo XVIII. El autor es, seguramente, Gaspar González Altimarano, de la villa de Jadraque. Para financiar su construcción, el pueblo tuvo que vender la madera de un monte a un carbonero de Madrid por 1500 reales. Consta de tres calles y está dorado y policromado. En el centro, sobre el sagrario, se abre la hornacina con la imagen de la Virgen de Vallehermoso. La talla, aunque vestida, es de estilo románico y sostiene la manzana del Paraíso en la mano derecha y al Niño en la izquierda. Sobre ella, en otra hornacina, la imagen de San Miguel Arcángel. En las calles laterales, separadas por columnas, dos hornacinas con las tallas de San Juan Bautista y San Pascual Bailón.
Junto al púlpito adosado a una media columna del arco triunfal, se abre la sencilla puerta de la sacristía, situada a continuación del pórtico.

~ by lostonsite on 8 abril, 2009.

Castilla y León, España, Viajes

One Response to “Cuando la piedra colorea el paisaje”

  1. ¡Hmmmmmmmm! Aunque conozco la zona y parte de los templos de los que hablas (Alquité, el Negredo, Madriguera,etc), es un placer ver que otra persona decide mostrarlo en internet de una manera tan grata a la vista. Gracias.
    Cova

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