header image
 

Cuando el cuerpo muestra su belleza

LA BELLEZA DEL CUERPO.
Arte y pensamiento en la Grecia Antigua

MARQ. Museo Arqueológico de Alicante: Del 2 de Abril al 13 de Octubre de 2009

A lo largo de más de dos milenios, el arte griego exploró la representación del cuerpo humano, desde la simplicidad abstracta hasta el más detallado realismo. Se idealiza el cuerpo masculino y femenino, concebido como trascendencia a la personalidad humana del individuo, al igual que la representación idealizada de los dioses inmortales.
Posteriormente, el arte griego desarrolló interés por la observación minuciosa del carácter, buscar la diversidad del individuo, apareciendo obras de gran impronta física y psicológica.

I. EL IDEAL DE BELLEZA

El rostro humano: Los griegos desarrollaron la idea del retrato al extremo al crear imágenes tan realistas como los de Alejandro, Demóstenes, Sócrates… Sosegada belleza con estatuas conmemorativas hasta la exageración grotesca en máscaras de teatro.

. Cabeza de mármol del filósofo Crisipo. Época estoica. Época romana, réplica de un original griego de finales siglo III a. C., de Albana, Italia.
GR 1805 0703.92 (Escultura 1836)

. Cabeza de estatua de mármol de niño sonriendo. Posible manufactura de Chipre, 350-250 a. C., del templo de Afrodita en Pafos (actual Kouklia), Chipre occidental.
GR 1888, 1115.1 (Escultura 1679)

Afrodita y el cuerpo femenino: En el arte griego el cuerpo femenino solía representarse vestido, pero los cultos de fecundidad, las escenas eróticas y las representaciones de Afrodita daban la oportunidad de plasmar la desnudez femenina. Se representaban a los hombres desnudos en un incomparable mayor número de ocasiones, reflejo de una vida más activa comparada con la de las mujeres griegas de la antigüedad que vivían en relativo aislamiento. Escultores y pintores competían por retratar el cuerpo femenino vestido de un modo cada vez más sofisticado en el que los ropajes desvelaban tanto como ocultaban frecuentemente con resultado erótico.
El desnudo femenino más famoso de la antigüedad fue la Afrodita de Praxíteles esculpida en mármol e instalada en la ciudad de Cnido en Turquía suroccidental hacia el 360 a. C. La Afrodita de Cnido inspiró numerosas representaciones de la diosa desnuda.

El hermoso cuerpo del varón: La simple mención de la antigua Grecia evoca la estatua de un atleta desnudo, dado que los griegos más que ningún otro pueblo de la antigüedad representaban desnudos a los dioses, a los héroes y a los mortales.
Las imágenes del cuerpo masculino de la antigua Grecia son esquemáticas y enfatizan los elementos esenciales de la virilidad. Las estatuas del kouros del siglo VI a. C. transmiten el mensaje de la excelencia juvenil (areté) con abstracta simplicidad, mientras que en la estatuaria del siglo V a. C. la figura masculina exenta aparece más relajada que en el kouros pasado de moda. Regían esta tendencia hacía un mayor realismo las ideas de la época sobre armonía, equilibrio, ritmo y proporción.
En el arte griego ulterior el atleta desnudo se convirtió en uno de los numerosos tipos de representación del cuerpo masculino. Otro fue el físico blando y afeminado de los dioses Apolo y Dioniso, pero, por otra parte, creció el interés por la diversidad física del ser humano y por el retrato individual con carácter.

. Relieve funerario de mármol pentélico. Reutilizado en época romana con la inscripción añadida: Tritón, hijo de Euticos Griego, siglo IV a. C., posiblemente de Atenas. La cabeza se esculpe de nuevo en el siglo I.
GR 1839, 1102.1 (Escultura 626)

. Estatua de mármol de atleta victorioso. El brazo que falta sostenía probablemente una corona de triunfo. Época romana, siglo I, según original griego perdido y realizado hacia el 430 a. C.
GR 1857, 0807.1 (Escultura 1754)

II. CARÁCTER Y REALISMO

Carácter y realismo: La diversidad humana fue un tema al que cada vez recurrió más el arte griego. La herencia de Alejandro Magno (muerto en 323 a. C.) fue un mundo cosmopolita en que los griegos conocían otros pueblos y se relacionaban con ellos.
En el arte griego primitivo las diferencias de edad, género y etnia se representaban con arreglo a fórmulas, e incluso el arte ateniense realista del siglo V a. C. tendía a generalizar la tipología humana, centrándose los artistas en representar los valores de la ciudad (polis) y de su clase dirigente de soldados-ciudadanos más que en el retrato de individuos.
Pero gradualmente se amplió el horizonte de las murallas de la polis y a finales del siglo IV a. C. las conquistas de Alejandro darían paso a la “aldea global” en la que el arte y las ideas griegas eran cultivados y compartidos por griegos y no griegos. En este mundo cosmopolita, artistas y patrocinadores hallaron mayor gama de temas humanos con diversidad de estilos para representarlos.

. Escultura de mármol. Muchachos (falta uno) peleándose por un juego de tabas. Época romana, siglo I, copia original griego del siglo II a. C., de Roma.
GR 1805, 0703.7 (Escultura 1756)

Sexo y deseo: Las imágenes sexuales manifiestas eran comunes en el arte griego y aparecen en una amplia gama de objetos, incluidos los de uso cotidiano.
La forma humana desnuda suele representarse en un contexto sexual explícito, pero no siempre la intención era despertar deseo. Hay desnudos relacionados con rituales vinculados a la fecundidad, otros, al culto de Dioniso, dios del vino; y otros son simples amuletos contra la desgracia.
Las escenas de actos sexuales aparecen en copas de cerámica y otras vasijas utilizadas en reuniones para beber de hombres (symposia) y su imaginería refleja su condición de auténticas fiestas solo para varones en las que se contrataba a mujeres para diversión y relaciones sexuales.
Estas escenas de la cerámica griega pintada incluyen relaciones homosexuales entre jóvenes y hombre mayores, ya que, en un marco formal de convenciones, tal relación se consideraba parte del desarrollo normal del joven.

. Grupo en mármol de ninfa rechazando a un sátiro. Época romana, siglo II, hallada cerca de Tívoli, Italia
GR 1805, 0702 (Escultura 1734)

Nacimiento, matrimonio y muerte: El itinerario del cuerpo y la mente entre la cuna y la sepultura estaba marcado por ritos de iniciación. Los griegos nos han legado algunas de las imágenes de niños más naturalistas de la historia. Estas escenas suelen estar relacionadas con una serie de rituales de transición que jalonaban la progresiva integración del niño en la familia y la sociedad.
Las niñas estaban destinadas a ser esposas y madres y había matrimonios convenidos que convertían el enlace en una experiencia triste y temible, dado que la novia abandonaba la casa de su niñez, a menudo según un ritual de rapto fingido, para ir a vivir con extraños.
A los niños se los educaba como soldados-ciudadanos preparados para sucumbir en una “muerte gloriosa” en defensa de la libertad de su ciudad. Los funerales de jóvenes y de doncellas vírgenes se asemejaban en ciertos aspectos del ritual a las bodas, compensando ese modo el matrimonio que la muerte había impedido.

. Lápida de mármol con figura de muchacha. Griego, quizá ateniense, 330-317 a. C.
GR 1909, 0611.1

III. EL OLIMPO

Olimpia: Olimpia y otros centros olímpicos fueron escenario para la exhibición del cuerpo masculino atlético. En la Grecia occidental, Olimpia es uno de los cuatros lugares donde se celebraban las fiestas “panhelenas” abiertas a todas las gentes de habla griega, que se denominan “helenos”. Los festivales religiosos solían incluir competiciones deportivas que atraían a atletas y espectadores de todo el mundo griego de la antigüedad. Los juegos más antiguos fueron los de Olimpia, celebrados cada cuatro años a partir de 776 a. C. en honor del dios Zeus, pero había otros muchos festivales en otras localidades, entre ellos los juegos panatenaícos de Atenas. En la Edad Media, Olimpia había desaparecido completamente cubierta por aluviones y solada por terremotos, pero fue redescubierta en las excavaciones que se iniciaron en el siglo XIX. Gran parte de lo que ha salido a la luz queda confirmado por Pausanías, un escritor viajero griego del siglo II, que describe el lugar en su Descripción de Grecia.

1 y 3. Palestra y Gimnasio: Fueron construidos en los siglos III y II a. C. respectivamente para uso exclusivo de los participantes en los juegos, y eran instalaciones donde se practicaba el calentamiento deportivo: el gimnasio para la carrera, el disco y la jabalina, y la palestra para la lucha y el salto.

2. Filipeion: Filipo de Macedonia dedicó este edificio a su victoria militar sobre los griegos en Queronea en 338 a. C., aunque también conmemoraba sus numerosos triunfos en las carreras de carros de los juegos de Olimpia en años anteriores.

4. Taller de Fidias: Este edificio reproducía las dimensiones de la cella del templo de Zeus y en él llevó a cabo el escultor Fidias la colosal estatua del dios. Los arqueólogos hallaron una copa de arcilla con una inscripción en la base, que dice “Pertenezco a Fidias”. Sin embargo, su autenticidad se ha puesto en duda. Cerca del lugar se descubrieron moldes de algunas partes de la estatua. En este mismo lugar se construyó en el siglo V d. C. una basílica paleocristiana.

5. Leonideo: Esta hospedería para funcionarios y personajes importantes recibió su nombre en honor a Leónidas de Naxos, su fundador en el siglo IV a. C. Poseía un peristilo exterior (de columnas) para paseo de los residentes y uno interior que daba a un patio central, como era habitual en tantas casas griegas.

6. Estadio: En los primeros años de los Juegos, los corredores competían en una extensión de terreno nivelado abierto al aire libre y la carrera terminaba cerca del altar de Zeus. En aquella época los juegos no formaban más que una pequeña parte de la gran fiesta religiosa, pero a medida que éstos fueron cobrando importancia, se construyeron instalaciones, un ejemplo de las cuales es este magnífico estadio terminado hacia 350 a. C.

7. Tesoros: Estas construcciones parecidas a templos en miniatura, estaban situadas al pie de la colina de Cronos y fueron construidas en el siglo VI a. C. por colonos griegos de Sicilia y de otras localidades. En ellas se guardaba un fondo de objetos valiosos y dinero, del que las ciudades podían retirar cierta cantidad en casos de urgencia, aparte de su función como prestigio de las colonias griegas en la misma patria.

8. Hipódromo: Es difícil reconstruir el hipódromo ya que quedó totalmente destruido por los desbordamientos del río. Por las referencias literarias sabemos que era de grandes dimensiones y rica ornamentación, probablemente de 600 metros de largo por 200 de ancho, lo que permitiría la competición simultánea de 40 carros. Dos columnas señalaban el punto de giro, y Pausanías escritor viajero griego del siglo II, describe un complejo dispositivo para dar la salida.

9. Gran Altar de Zeus: Formaba parte del emplazamiento del santuario existente ya en el siglo X a. C. y se cree que señalaba el lugar sobre el cual Zeus lanzó un rayo desde el Olimpo para proclamar sagrado aquel sitio. Pausanías describe un altar como una plataforma de piedra y cubierta por una acumulación de cenizas de 7 metros de altura por los numerosos sacrificios a Zeus. En la fotografía se muestra el emplazamiento aproximado del altar.

10. Pórtico del Eco: Este edificio también fue dedicado posiblemente por Filipo II. Estaba situado al pie oriental del Altis, para delimitar la zona del templo con la del estadio y el hipódromo. Se llamaba así porque en él reverberaba siete veces como mínimo la voz humana. En su interior se celebraban los campeonatos de heraldos y trompeteros.

11. Templo de Zeus: Este gran templo terminado en 456 a. C. constaba de 34 enormes columnas y dos frontones triangulares en sus extremos, con esculturas que representaban escenas mitológicas. Sobre el arquitrabe, los paneles (metopas) recogían escenas de los doce trabajos de Hércules, el legendario fundador de los Juegos Olímpicos. El interior alojaba la colosal estatua de 13 metros de alto de Zeus sentado en su trono, hecha de oro y marfil, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Atletas: Los griegos de la antigüedad consideraban el atletismo fundamental para la educación del ciudadano y atribuían al cuidado del cuerpo y a su mantenimiento en forma rango de obligación social. El atletismo era una modalidad de entrenamiento para la guerra, y casi todos los ciudadanos varones podían ser llamados a filas para luchar en defensa de su ciudad-estado. Pero la perfección física externa se consideraba igualmente reflejo de rectitud moral interna. Mantener un buen físico era exponente de valía interior.
Los atletas se ejercitaban y competían desnudos, y para una cultura que fomentaba la admiración sexual de los jóvenes por parte de los varones mayores, el gimnasio y la competición eran lugares concurridos.
Un atleta victorioso obtenía casi condición heroica, su nombre perduraba después de su muerte y su victoria solía conmemorarse mediante una oda encomiástica o con una estatua.

. Lanzador de disco: Esta estatua ha adquirido fama como símbolo de los antiguos griegos. Representa a un atleta –desnudo, elegante y eternamente joven- como captado en el momento previo de lanzar el disco. En realidad, las extremidades y el torso están dispuestos artificialmente en consonancia con los conceptos griegos de equilibrio y ritmo para obtener una composición que resulta placentera desde un único punto de vista. Esta estatua de mármol del siglo II es una copia romana del original en bronce, obra del escultor de Mirón a mediados del siglo V a. C. Nos han llegado a otras réplicas que han sido restauradas con diversa fortuna. La cabeza de ésta mira al frente, cuando, en realidad, debería mirar hacía atrás.

Estatua de mármol de un lanzador de disco (diskobolos), época romana, siglo II, copia de un original griego perdido de aproximadamente 450-440 a. C., de la villa del emperador Adriano en Tivoli, Italia
GR 1805, 0703.43 (Escultura 250)

Hércules – Superhombre: En la cosmología griega, el lugar entre los dioses y los seres humanos lo ocupaban los héroes, y el más famoso de ellos era Hércules, el hombre más fuerte de todos. Según los relatos, Hércules adoptó diversas formas, desde la de niño de pecho hasta la de un musculoso atleta profesional.
Hércules es famoso por los doce trabajos. Hera, celosa esposa de Zeus, detestaba a Hércules por ser hijo de Zeus y de una mortal, y le infundió un ataque de locura que le impulsó a matar a su esposa y a sus hijos. Los doce trabajos fueron las tareas que hubo de realizar como expiación. Hércules vería sus esfuerzos recompensados con la inmortalidad y un lugar entre los dioses y su historia sirvió de ejemplo a los atletas de la antigüedad en el sentido de que con la resistencia física se logra el premio de la victoria. Hércules fue el legendario fundador de los Juegos Olímpicos y el dios patrón de los gimnasios.

. Cabeza de mármol de una estatua de Hércules, copia quizás de un original perdido. Época romana, 117-118, de la villa del emperador Adriano, en Tivoli, Italia
GR 1805, 0702 (Escultura 1734)

El divino cuerpo de los dioses: La adoración a dioses con forma humana era parte integral del humanismo griego. Estos dioses se diferenciaban de sus devotos por la inmortalidad y poderes sobrenaturales.
La idea de una familia de dioses que habitaba el Olimpo, monte del norte de Grecia, aparece por primera vez en la poesía homérica del siglo VIII a. C. Cada deidad tenía su peculiar asociación: Poseidón, el mar; Afrodita, el amor; Ares, la guerra y así el resto.
Los dioses podían cambiar de forma, metamorfosearse a modo de disfraz. La literatura de la antigüedad habla de hombres y mujeres que se encuentran con dioses disfrazados de mendigos o parientes. Zeus adopta la forma animal de cisne y seduce a Leda, se convierte en toro para raptar a Europa y en águila para raptar a Ganímedes.

. Figura de mármol de Dioniso con una encarnación antropomorfa del vino. Época romana, 150-200. Quizá basado en un original griego del siglo II a. C., de la Storta, Italia.
GR 1805, 0703.1 (Escultura 1636)

Monstruos y seres fantásticos: En el mundo imaginario de la mitología griega abundaban los monstruos, muchos de ellos mezcla de ser humano y animal como alegoría de su naturaleza sobrenatural.
Para los griegos de la antigüedad estos seres extraños imaginarios representaban un contraste con el comportamiento civilizado de su sociedad. Seres como los sátiros, en parte hombre y en parte macho cabrío, aparecen en el arte entregados a actos bestiales que revelan sus bajos instintos humanos.
De físico humano pero no menos extrañas eran las amazonas, una raza de mujeres guerreras que se suponía vivían en los últimos confines del mundo conocido. Estas “bárbaras” solían representarse en el arte en sustitución de invasores extranjeros reales, los persas, en particular.
El mito explora las fronteras del género e incluye a personajes que cambian de sexo o que poseen los dos, como los hermafroditas.

. Esfinge de mármol, combinación de cabeza femenina con partes de animal y de ave. Época romana 120-140 de la villa de Antonino Pío en Monte Cagnolo, cerca de Roma, Italia
GR 1805, 0703.40 (Escultura 1719).

IV. HUELLAS GRIEGAS EN LA CONTESTANIA IBÉRICA

La Contestania y los griegos: Por geógrafos de época romana como Plinio el Viejo o Ptolomeo sabemos que el territorio de la actual provincia de Alicante formaba parte de la Contestania. Los contestanos fueron, por tanto, una de las tribus en que estaba dividido el mundo ibérico hasta la unificación administrativa romana. La vaguedad de las fuentes clásicas impide trazar con precisión sus límites. Explícitamente, sólo se indica el río Sucro (Júcar) como delimitación septentrional, teniendo como regiones vecinas la Bastetania al suroeste y la Edetania al norte. Algunos investigadores piensan que al Contestania quedaría delimitada por los ríos Segura, Vinalopó y Júcar (que denominaríamos “estricta”), mientras que otros sostienen que incluiría amplias zonas de las provincias de Murcia y Albacete (Contestania “extensa”).
La Contestania, que no se define como una unidad política ya que hubo ciudades importantes que actuarían como capitales independientes, coparte muchos rasgos culturales del mundo ibérico como la escultura, la cerámica, el instrumental agrícola, el armamento, la lengua y la estructura social. Pero representa otros que le otorgan personalidad propia, como la escritura greco-ibérica (en los siglos IV y III a. C.) y la cerámica pintada de estilo simbólico ya bajo el domino romano (siglo I a. C.), uno de cuyos principales centros productores fue la Alcudia de Elche.
Aunque las fuentes clásicas (Estrabón, Esteban de Bizancio) hablan de colonias griegas entre el Júcar y Cartagena, Hemeroskopeion (que se situaría en Denia) y Alonis (quizá en la Vila Joiosa), más otra cuyo nombre no se ha transmitido, por ahora la investigación arqueológica no ha descubierto tales fundaciones. Las únicas ciudades griegas en la Península son Emporion y Rhode, en Girona. La presencia griega se revela sin embargo por el comercio, uno de cuyos restos materiales es la abundante cerámica, que fue imitada por los propios iberos, la influencia sobre manifestaciones plásticas como la escultura y, sobre todo, por la adopción del alfabeto jonio para transcribir su lengua.

La escritura greco-ibérica: Una de las particularidades de la Contestania, posiblemente la que más la individualiza, es la adopción del alfabeto griego jónico o greco-ibérico para escribir la lengua ibérica, una de las tres variantes de escritura ibérica, junto con la grafía del sureste y la oriental. El alfabeto greco-ibérico, documentado a partir del siglo V a. C., se ha localizado únicamente en la Contestania: básicamente en el territorio de la ciudad ibérica emplazada en La Serreta (actuales comarcas de l’Alcoià/COMSAT), en la Illeta dels Banyets (El Campillo) y en los yacimientos murcianos de El Cigarralejo (Mula) y Coimbra de Barranco Ancho (Jumilla).
Destaca el número de grafitos realizados sobre cerámica griega que utilizan esta escritura documentados en la Illeta dels Banyets, con función de indicación de propiedad, y que contribuyen a determinar su condición de emporio comercial.
También es significativa la concentración de textos escritos sobre láminas de plomo en La Serreta, uno más de los factores que otorgan a este enclave el rol de ciudad organizadora de un territorio dependiente. Estas láminas, documentos de carácter comercial, están diseñadas específicamente para la escritura y siguen el esquema de las cartas griegas sobre plomo.

La cerámica griega: comercio y significado entre los contestanos: Durante los siglos VIII y VII a. C. se documentan los primeros vasos griegos en establecimientos fenicios e indígenas de Andalucía y la Contestania. En la segunda mitad del siglo VI a. C. estas cerámicas comienzan a ser más frecuentes y en las dos siguientes centurias las importaciones áticas abundan en nuestras tierras, puesto que Atenas prácticamente monopoliza la producción de vajilla de lujo.
Se han hallado cerámicas griegas a lo largo del litoral levantino español, tanto en poblados como en necrópolis y santuarios, predominando los vasos de barniz negro. La llegada de estos materiales se incrementa hasta convertirse en “masiva” durante buena parte del siglo IV a. C. fenómeno que coincide con una simplificación formal y una disminución de la calidad general de estas piezas, consecuencias ambas de la gran demanda de productos áticos por parte de las poblaciones ibéricas.
Se trata fundamentalmente de una vajilla de mes empleada para el consumo de alimentos y, en especial, distintos tipos de copas, cráteras para mezclar vino utilizadas por los iberos como recipientes cinerarios en sus necrópolis, frascos para aceites y ungüentos, etc. Las imágenes representadas en sus superficies serían reinterpretadas por las poblaciones indígenas y otorgarían un valor añadido a estas piezas tan preciadas.

Imitaciones de la cerámica griega: Uno de los elementos más característicos de la cultura ibérica es su cerámica a torno, cuya producción se inicia en un momento indeterminado de la segunda mitad del siglo VI a. C. En estos primeros momentos, los alfareros iberos tomaron como modelo, y reinterpretaron, las formas de algunos vasos de procedencia fenicia y oriental, creando un repertorio cerámico con personalidad propia.
A fines del siglo V a. C., y sobre todo durante la primera mitad del siglo IV a. C. los alfareros iberos imitaron algunas formas de la vajilla fina ática, especialmente vasos para la preparación y consumo de vino –cráteras, cántaros, escifos, copas, copas-escifos, bolsales, platos y cuencos- aunque también ciertos vasos cerrados o pequeños contenedores –jarras, ánforas, sítulas, lécitos, píxides, vasos plásticos, tutti, kérnoi-. La opinión más extendida es que se copiaron los vasos griegos cuando no se podían adquirir los originales, con la intención de colmar unos deseos de distinción social, ya que las imitaciones también tuvieron el carácter de objetos de prestigio.
El alfarero ibero reprodujo con mayor o menor fidelidad los atributos formales y las proporciones de los vasos griegos pero también introdujo elementos propios hasta conseguir una reinterpretación del original, y en ningún caso copió la decoración. Tampoco imitaron la función de los originales, ya que en el ámbito ibérico los hallazgos proceden mayoritariamente de contextos funerarios y, en ocasiones, de hábitat, lo que reduce su uso a funciones rituales. En cualquier caso se considera que las imitaciones de vasos griegos son una muestra del influjo helénico en el ámbito de la Contestania ibérica.

La circulación de las monedas griegas en la Contestania: La introducción de la moneda es otra de las aportaciones del mundo griego. Su volumen durante los siglos V y IV a. C. es muy reducido, y el testimonio más relevante es el tesoro del Montgó de Denia, datado a finales del siglo IV a. C.
La llegada de estas primeras monedas se debe insertar en un contexto comercial en el que los metales preciosos eran utilizados a peso como medio de pago, por lo que al principio sirvieron más como plata en bruto que como monedas propiamente dichas. Con todo, su presencia sirve para mostrar el origen de las monedas en circulación en estos momentos, procedentes de colonias y ciudades griegas del noreste de la Península Ibérica (Emporion), Galia (Massalia), Sicilia (Messana, Selinunte, Leontinos y Siracusa) y Grecia (Corinto) así como de la ciudad púnica de Carthago.
Además, su circulación permitió que, paulatinamente, se difundiese el conocimiento y el uso del concepto griego de moneda. Sin embargo, hasta finales del siglo III a. C., y por necesidades militares (el pago de tropas durante la Segunda Guerra Púnica) no aparece la primera (y única) ceca contestana, Saitabi, y no podemos hablar de una circulación monetaria propiamente dicha, y aún ahora encontramos tesoros mixtos con monedas y lingotes y fragmentos de plata.

Influencias griegas en la arquitectura. El enclave costero de La Picola (Santa Pola): En el yacimiento de La Picola (Santa Pola, Alicante) se ha localizado un pequeño enclave costero fortificado, de planta casi cuadrada, fundado hacia el año 450 a. C. y abandonado en torno al 330 a. C. Su sistema defensivo se compone de muralla, antemural y foso. La fortificación se completa con una puerta centrada en la muralla noroeste, flanqueada por dos torres angulares. Su trazado urbano, simétrico y regular, tiene como eje central la calle que parte de la puerta de la muralla; en torno a tres calles se disponen seis manzanas de casas, muy homogéneas y similares entre sí. En el trazado de las calles y las casas, se usó como unidad de longitud un pie de unos 29,7 cm.

. Esfinge de Agost. Roca caliza. Finales siglo VI a. C. Agost (Alicante). Musée du Louvre

~ by lostonsite on 5 abril, 2009.

Arte, Exposiciones

One Response to “Cuando el cuerpo muestra su belleza”

  1. lez reco.Omiien.ndo.O el mu.useo.O ezthä chido.O

Leave a Reply




 
A %d blogueros les gusta esto: